Gimnasia hipopresiva para nuestros vientres.

Después del parto he tenido barriga de embarazada durante meses, hasta el punto de que me llegaron a dejar el asiento reservado alguna vez (¡glups!)… Aunque ahora, después de nueve meses de lactancia y algunos kilos menos, la cosa parece que vuelve a su cauce, pensé que quizás era debido a una posible separación de los músculos de la tripa. Como sé que los ejercicios habituales de abdominales no son nada recomendables para el suelo pélvico, seguí con las clases de danza oriental en mi escuela de siempre y busqué un buen curso gimnasia hipopresiva para fortalecer el cuerpo después de la maternidad y prevenir posibles problemas en el futuro de incontinencia, prolapsos y demás. Porque más allá del problema estético me parece un tema básico de salud.

Me ha parecido muy curioso encontrar, en esta segunda clase de hoy, un ejercicio que me resulta un poco familiar de las clases de danza del vientre. En concreto, me ha recordado mucho a esa vibración que en inglés llaman “belly flutter”:

Tampoco sabía que en el yoga existía este asana, el Nauli:

Es apasionante ver cómo disciplinas diferentes tienen puntos en los que convergen, con culturas, siglos y kilómetros de separación.

ENLACES INTERESANTES de María Dolores Teruel (Yoga para mamá):

http://fisioterapiamujer.wordpress.com/2012/09/16/control-instantaneo/

http://fisioterapiamujer.wordpress.com/2012/11/12/abdominales-convencionales-abdominales-hipopresivos/

http://fisioterapiamujer.wordpress.com/2013/02/03/respiracion-diafragma-toracico-y-suelo-pelvico/

Y de mi profesora de danza oriental, africana y estiramientos: http://soniasampayo.com/

Los bebés saben decir “No”.

En este tercer video he querido mostrar cómo los bebés expresan sin palabras que no quieren hacer pis. Ese “No” puede significar “No, no tengo ganas” pero también “No, aquí no”.

En la Comunicación de la Evacuación (Elimination Communication) los padres, madres o cuidadores llegamos a conocer tanto al bebé que sabemos cuándo necesita hacer pis o caca. A este punto se llega poco a poco, a base de observación, periodos sin pañales y empatía. Se trata de leer las señales del bebé, al igual que cuando sabemos que tiene sueño, hambre, frío, calor, quiere brazos… También, cuando esas señales no son claras, sobre todo los primeros meses, nos guiamos por sus ritmos y horarios. Y, por último, llegamos a hacer las cosas por intuición, como en otros aspectos de la crianza.

Como veis, no se trata de un proceso unidireccional en el que el adulto fuerza al bebé a hacer algo que no quiere. El bebé nos comunica y nosotros nos comunicamos con el bebé. Sin embargo, he observado que en algunos debates sobre este tema, hay quien afirma, por desconocimiento total de la experiencia, que se trata de algún tipo de “adiestramiento”. Me recuerda bastante a lo que suelen decirnos sobre coger “demasiado” en brazos a los bebés, aquello de “lo vas a malacostumbrar”. Siempre solemos decir “ya viene acostumbrado de nacimiento”, y es que, con la C.E. es igual, los seres humanos venimos “acostumbrados” a tener conciencia corporal de nuestras necesidades fisiológicas. Más allá de lo peyorativo del término “adiestramiento” voy a explicar por qué no lo es:

– No hay coerción, ni presión, ni premios ni castigos. A pesar de que en algunas familias o culturas sí se felicita al bebé cuando hace pis, la forma en la que nosotros lo practicamos y la que hemos aprendido no incluye ningún tipo de reforzamiento conductual.

– El bebé tiene un papel activo: nos señala lo que necesita y siempre decide si quiere o no evacuar. Si tiene ganas y le apetece, hará pis o caca, y si no, no hara nada o se quejará para que le quitemos. Nuestro papel es ofrecerle la posibilidad de hacerlo fuera del pañal, sin tener que sentarse encima de sus propias heces, teniendo en cuenta su poca movilidad y que no puede comunicarse con palabras.

– El adulto también tiene un papel activo y señala al bebé que puede hacerlo cuando le pone en determinada posición o al emitir determinados sonidos u onomatopeyas. La postura es similar a la de cuclillas, utilizada por los niños al aire libre y en las sociedades tradicionales donde no existen tazas del water. Es una postura en la que cogemos al bebé por las piernecitas y le apoyamos contra nuestro cuerpo. Es ergonómica, está hecha para evacuar y facilita la relajación de los esfínteres. ¿Acaso no deberíamos utilizarla todos en lugar de sentarnos? Este video me hace plantearme los supuestos “beneficios” del w.c. y el orinal:

– Los sonidos “psss”, “pshhhh”, “pipi” son una forma de lenguaje preverbal basado en onomatopeyas, ese idioma primitivo en el que poder comunicanos con bebés.  De ningún modo son una orden. ¡No podrían serlo! De hecho, con nuestro hijo casi no los hemos usado y siempre ha hecho pis al ponerle en la postura. Algunas familias prefieren utilizar signos de lengua de sordos o directamente lenguaje verbal y preguntar “¿Quieres hacer pis?”, como en nuestro caso.  Se supone que el niño, al crecer, podrá señalar utilizando los sonidos o signos que ha aprendido, facilitando las cosas.

Por tanto, no, los bebés no son perros, ni nosotros somos Pavlov, ni el sonido “psssss” es un metrónomo o una campana. He de decir que no solamente los detractores hablan de conductismo, sino que en el propio libro de Laurie Boucke (Infant Potty Training) se habla en algunas páginas de las bondades conductistas de la “Elimination Communication”. La verdad es que no estoy de acuerdo, creo que es necesario investigar más, pero mi intuición me dice que tiene más de instintivo y comunicativo que de conductista.

Cuando sabemos que el bebé tiene sueño porque se rasca los ojos, le cogemos en brazos y le cantamos el mantra “ea, ea, ea, ea” para invitarle a dormir. ¿Es persuasión? ¿Diríamos que es un método conductista de inducción del sueño mediante sonidos y contacto? Mmm… Creo que no lo diríamos así… Sin embargo, métodos crueles en los que se deja llorar hasta que se duermen por agotamiento sí son catalogados como “conductistas”, porque se considera que es un castigo dejarles solos cuando necesitan que les durmamos o dormirse con nosotros.

Otro símil, quizás más apropiado, se podría encontrar en la postura de expulsar los gases. ¿No ponemos a los bebés después de mamar de determinada forma para que “eche el aire”? Es curioso, pero la postura que utilizamos al ponerle a hacer pis/caca facilita también la expulsión de los gases y no es raro que lo haga todo a la vez. ¿Es la postura la que “condiciona” al niño? ¿No será más bien que es la postura fisiológica ideal para orinar, defecar y eructar?

Parece que hagamos lo que hagamos con los niños vendrán acostumbrados a algo de nacimiento y a otras cosas les acostumbraremos (¿condicionaremos?) nosotros en el día a día. En el caso de los pañales, ya sean desechables o de tela, creo que es mejor no acostumbrarles a ellos, por su piel, por su libertad de movimientos y por el medio ambiente.

Cosas que ocurren ahí fuera: Red de Colectivos Autogestionados (RCA).

Lo reconozco, tener un bebé me ha vuelto loca de alegría, placer, serenidad y le ha dado la vuelta a mi vida. Pero hay vida más allá de la crianza y ahora que han pasado nueve meses, ese embarazo extrauterino de rigor, vuelvo a abrir los ojos hacia el mundo. No quiere decir que no siga sorprendiéndome con cada cosa que aprendo o vivo o leo sobre nuestros primeros años de vida, el embarazo, el parto, la lactancia, la maternidad, la paternidad, la sexualidad humana, las hormonas, el amor… Tampoco quiere decir que mi hijo vaya a pasar a un segundo plano y vaya a centrarme sólo en la escena pública, política y social de mi existencia. No sabría explicarlo mejor pero creo que algo ha hecho “click”, vuelvo la vista atrás a mi vida anterior al parto y veo que estoy preparada para reencontrarme con ella, sumando el bagaje de todo lo vivido y lista para luchar por ese mundo nuevo que crece en nuestros corazones, ahora sí, como MAMÁ.

Bueno, todo este rollo introductorio es para difundir una iniciativa realmente interesante que quizás sea una semilla más de ese cambio radical de sistema por el que abogamos muchas personas, un cambio hacia una vida en la que prime la cooperación y el apoyo mutuo. Es tan difícil, lo sé, sobre todo por todas las ideas de poder, jerarquía, militarismo y ambición que tenemos interiorizadas, pero sólo tenemos una vida para intentar darles la vuelta…

Ahí va: http://www.redautogestion.com/index.php

Bebés “sin” pañales, una práctica flexible.

Si quieres comenzar a comunicarte con tu bebé en este sentido, has de saber que se puede hacer de maneras muy diversas: sólo de forma ocasional, a tiempo parcial y durante todo el día. También puedes intentar ponerle sólo cuando sabes que va a hacer caca y olvidarte de captar sus señales y horarios para los pises. Si llevas a tu bebé a la guardería puedes sólo hacerlo cuando esté en casa contigo. En definitiva, hay muchas posibilidades y cada familia puede adaptarlas a su forma de vida.

Para saber cómo empezar, puedes leer nuestra experiencia aquí y aquí.

Experiencias de Higiene Natural Infantil con un bebé de 9 meses.

Hace tiempo que no actualizo para hablar sobre el momento en el que nos encontramos ahora, justo antes de empezar a gatear y comenzar a explorar el mundo por sí mismo. Sí, suena emocionante, y parece que Félix está más interesado en moverse que en quedarse quieto un momento para hacer pis, mamar o vestirse.  Os cuento cómo vamos:

– Las cacas: como siempre, fáciles de anticipar. Ya come bastante comida sólida, así que ya no son líquidas. Suele hacer una vez al día, por la noche. Ya lo sabemos así que después de cenar y antes de dormirle, en una de las veces que hace pis, le dejamos más tiempo para que se relaje a gusto. Como pesa, usamos el orinal y al tener ganas, se queda quieto y tranquilo, sin esa actividad que suele tener desenfrenada durante todo el día. Ayer se me olvidó ponerle a hacer caca en su hora habitual y le intenté dormir. Por supuesto, se negaba y no paraba de expresarme (en su idioma de gestos, gruñidos y canturreos nerviosos) que necesitaba su “momento orinal”. De repente, caí en la cuenta y dejé de acunarle. Le puse y parecía aliviado “¡Por fin me entiendes, mamá!”, se quedó sentadito hasta que terminó. Después, a dormir.

– Los pises: son mucho más fáciles de pillar ahora, bastante, bastante más. Creo que es porque las tomas de teta son más espaciadas, aunque supongo que toma más cantidad, y por eso hace más cantidad también de pis cada vez. En cuanto a comunicación, señala activamente si no le pongo, cosa que antes casi que no hacía y me guiaba sólo por mi intuición (“ahora debe tener ganas”). Antes simplemente probaba, le daba la oportunidad y se quería hacía, y si no, pues no. Ahora, si está jugando y se queja, le pongo encima del orinal. Yo no hago ni “psss”, ni “shhh”, sólo le pongo encima y eso hasta hace poco bastaba. De repente, los últimos días no para de moverse quieto y muchas veces le pongo encima del w.c. y se pone a jugar con el papel, quiere agarrar la tapa de la taza del water… ¡Es una locura! Todo esto es una novedad, antes parecía tan fácil… He encontrado un truquillo y es tirar de la cadena o abrir el grifo (un clásico). Cuando lo hago, deja de jugar con lo que tuviera entre manos o lo que quisiera agarrar, y se queda mirando el agua caer fijamente. Entonces, hace pis.

– En la calle: Antes de salir de casa le ofrezco una oportunidad de hacer pis en la palangana y cuando llegamos al sitio volvemos a visitar el baño. Normalmente tiene el pañal seco, si el viaje dura media hora más o menos, así que lo utilizo a modo de calzoncillo, sin cobertor. Hoy, por ejemplo, he ido a clase de yoga para mamás y bebés y hemos hecho eso. Antes de que acabara la clase, se ha puesto a quejarse, le he ofrecido teta y no quería. Después, se ha tirado un pedete (clara señal, jejeje) y he ido al baño con él. ¡Quería hacer pis!

– En casa: le tengo sin pañal casi todo el tiempo (menos en las siestas). Si no estoy atenta cuando me avisa moja la sábana impermeable y su pantalón. Entonces le cambio inmediatamente. Ya hacía pocos meses que me había dado cuenta, pero por las mañanas hace más pis que por las tardes, así que la tarde siempre es un mejor momento para quitar el pañal.

– Por las noches: de esto se suele encargar el papá (algún día espero que escriba algún texto para el blog sobre este tema) y no ha habido cambios. Sigue despertándose cuando tiene ganas de hacer pis, le pone medio dormido y yo le doy de mamar después. Últimamente Guille se despertaba demasiado tarde y Félix ya llevaba un rato agitándose en la cama y al final mojaba el pañal. Esta noche he probado yo, y como si duermo al lado me despierto nada más empieza él a avisar, ha hecho pis en la palangana y ha seguido con el pañal seco. Lo que ocurre es que normalmente estamos demasiado dormidos como para ponerle nada más agitarse, pero que conste que los bebés son conscientes de que van a hacer pis, no lo suelen hacer dormidos y se medio despiertan y mueven en la cama antes de hacerlo.  Si nadie les pone, se mean encima y al rato, al sentirse mojados, se despiertan quejándose de tener el pañal húmedo.

Estamos en una etapa en la que moja menos pañales pero como me niego hacer recuento (hubo un tiempo en el que hice la tontería de hacerlo…), no sé exactamente cuántos son.  A modo de ejemplo, hoy han sido como tres por la noche, uno en la siesta, uno al llegar a casa de hacer unos recados y una vez se ha mojado el pantalón en casa. Quiero aclarar que cuando digo un pañal quiero decir un pis, no más, ya que le cambiamos en seguida. Creo que los primeros meses, algunos días mojábamos los mismos pañales que si no le hubiésemos puesto, ya que al estar pendientes de él y saber cuándo estaba mojado, hacíamos muchos más cambios de pañal. La verdad es que no concibo tener a un bebé mojado sabiendo que lo está, ya sea con ropa, pañales de usar y tirar o lavables.

Esta etapa, según la experiencia de muchas madres, suele ser movida (nunca mejor dicho) y muchos bebés dejan de querer que les pongas en el baño. Veremos a ver cómo nos va a nosotros pero la verdad es que por ahora la compenetración es bastante buena. En realidad, no hacemos todo esto por adelantar el proceso de aprendizaje aunque, si es así, eso que nos llevamos. Lo hacemos porque le entendemos, él nos entiende a nosotros, es más cómodo estar sin pañales, está limpio todo el día, nunca se sienta en sus propias deposiciones, la postura le facilita la expulsión de los gases… Una larga lista de motivos.

Sigo buscando madres y padres de Madrid que quieran formar parte de un grupo en el que reunirnos y compartir experiencias sobre HNI (Comunicación de la evacuación), así que ponte en contacto conmigo si quieres saber más.

Sigue nuestra aventura durante el siguiente mes (10 meses): http://www.lacasitadealgodonales.com/blog/?p=385

Porque dormir a un bebé también puede ser un placer…

Os dejo un regalito:

Casi siempre duermo a mi bebé bailando una canción. Así, no me agobio si no se duerme y disfruto yo también, bailando con él y canturreando. ¡Viviendo el momento! Después, quizá se despierte varias veces por la noche, o no. Quizás no sea tan idílico como este video… No importa. ¡Que nos quiten lo bailaó! Un abrazo.

He usado esta canción de Emel Mathlouthi (Kelmti Horra – Mi palabra es libre) con permiso expreso de la autora. Si no la conocéis todavía, es una cantante tunecina maravillosa y combativa.

Cuando las madres se juntan.

Me estoy formando para ser asesora de portabebés y, como tenemos que hacer prácticas, la semana pasada estuve en un grupo de lactancia enseñando un tipo de nudo para el fular. ¡Qué experiencia más buena! Algunas trajeron sus fulares y otras utilizaron los que traía yo para practicar. Me gustó hablarles de la postura correcta del bebé en un portabebé, de espaldas en C y piernas en “ranita”, de por qué no llevar al niño “cara al mundo”… La verdad es que aprendí un montón al recordar las cosas que aprendí en el curso y reconocer los errores típicos que todos solemos cometer en nuestras primeras experiencias de porteo. Espero que a ellas también les haya aportado algo y puedan practicarlo con sus hijos.

Además, me encantó ver a todas esas mujeres reunidas con sus bebés, charlando de todo, contándose la vida y compartiendo experiencias mientras los niños jugaban y gateaban por toda la habitación. Más que un grupo de lactancia ya era un grupo de crianza o de juego, pero gratis y sin expertos (en ese momento). También me dio un poquito de envidia insana, la verdad (:P),  por no haber encontrado un lugar así por mi barrio, un lugar donde se junten las madres y los padres. Quizás sea el momento de inventarlo, ¿verdad?

La banalización del llanto hecha videoclip

Hoy he recordado aquel video horroroso de un grupo llamado MGMT en el que se veía a un niño de año y medio llorando asustado por unos monstruos. Se creó tal polémica que hasta el propio grupo tuvo que sacar un “cómo se hizo” en el que se viera al bebé riéndose en algún momento del rodaje.

He encontrado una entrevista al director del video, Ray Tintori, que ni corto ni perezoso contesta así en una entrevista (la negrita es mía):

¿Qué le hiciste a ese niño para hacerle llorar?
Cualquiera que pase suficiente tiempo con un crío de 18 meses sabe que se pasan todo el día llorando. No pueden hablar, el llanto es su única forma de comunicación. Así que lo difícil era cuando Zachary se ponía a reír cuando queríamos que llorara y al revés. Era un bebé adorable, pero no podíamos comunicarnos muy bien con él. Pero no necesitábamos asustarle para hacerle llorar. Era un gran vídeo así que que seguimos la ley del menor al pie de la letra y Zach comprendió que los monstruos eran muñecos y que estaba jugando con ellos. Tengo una foto mía de bebé lloriqueando en los brazos de Dan Ackroyd en el plató de Los Cazafantasmas 2. Aunque yo era un fanático de Los Cazafantasmas, me flipó que este tipo me cogiera en brazos. Así que entiendo perfectamente a Zach. Espero que este niño crezca y se convierta en un gran seguidor de Joanna Newsom.

Pero, ¿cuál era la pretensión estética de este video? ¿Merece un sólo llanto gratuito un mísero videoclip? ¿Qué tiene de bonito o divertido un bebé llorando? Un niño de año y medio no ha estudiado arte dramático, llora de verdad. Quizás sólo lloró 1 minuto y es todo un truco de edición pero, aún así, ¿cuál es el objetivo? ¿la venta de más discos?

Me llama la atención que el director diga por un lado que el llanto es su única forma de comunicarse pero después no quiera saber nada de lo que el niño les estaba comunicando (mmm… quizás, “¡mamá, sácame de aquí!” o algo parecido…). Le da igual, es “sólo” un niño. No sé qué bebés ha conocido él pero no es muy normal que lloren todo el día, como afirma tan pancho. Y después esa patética alusión a la ley del menor, como si eso le eximiera de cualquier planteamiento ético sobre su trabajo… En fin, así es la cultura “popular” que nos envuelve, una cultura que nos quiere eternos adolescentes nadando en el más vacío de los abismos consumistas, sin más pretensión vital que ser “modernos” e insensibles al llanto de un bebé, todavía demasiado pequeño para darse cuenta de cómo funciona el mundo al que acaba de llegar.

Una pena de videoclip para una canción chula con letra hasta interesante. Luego vendrán los que digan que en realidad el video muestra el terrorífico mundo de los adultos y el pasotismo de una madre en contraste con la inocencia infantil… Pero es como si yo, para hacer un video criticando el método Estivill, contrato a un niño para que llore de verdad. No tiene sentido ni es ético.

Como dice la cita del principio (al parecer de Nietsche y no de Mark Twain), el niño del video, al rodearse de tanto monstruo (y no me refiero a los de cartón piedra), tendrá que tener cuidado de no convertirse él mismo en uno de ellos cuando sea mayor.

La realización del video y su narrativa se convierten en una metáfora de la visión actual de la primera infancia. Llorar hasta cierto punto es normal, es una forma de comunicación no verbal y de externalización de los sentimientos. Lo que no debería ser normal a esa edad es llorar únicamente como divertimento banal y consumo cultural adulto, obviamente sin recibir ningún tipo de empatía ni acompañamiento.

El llanto del bebé.

Las personas que me conocen saben que no me gustan mucho las etiquetas ni encasillarme, pero cada vez me doy más cuenta de que hay una frontera entre las personas que no soportan llorar a un bebé y hacen todo lo posible por calmarle, y las personas que optan, quizás cansados o por no “malacostumbrarle”, por ignorarle, a ver si se le pasa solo. Y no, no me refiero a las rabietas de un niño por una chocolatina en el supermercado, sino al llanto de un bebé de pocos meses, un llanto que indica una necesidad básica (¿acaso a esa edad no lo son todas?) no satisfecha*.

En este blog hablo poco de teorías, ya que me gusta ceñirme a mi experiencia personal y a las conclusiones a las que he llegado en base a la misma. Por supuesto, esta experiencia no tiene por qué ser extrapolable a otras familias ni a otras situaciones, pero quizás a alguien le pueda aportar algo, al igual que a mi me aporta aprender de otras vivencias.

A pesar de que todo el mundo que le veía un ratito me decía “¡Es un bendito! ¡No llora nada!”, Félix lloraba bastante en sus primeros meses, durante algunas tomas** y sobre todo hacia las ocho de la tarde. Normalmente eran llantos fáciles de calmar con teta, contacto y movimiento, pero el de algunos atardeceres era inconsolable. No lo soportábamos y siempre intentábamos algo: ¿Será hambre? Le doy teta. ¿No quiere? No. ¿Será sueño? Voy a probar. Nada, imposible dormirle. Algún día Guille descubrió que subiendo y bajando escaleras se calmaba, otro día, si me agobiaba mucho, optaba por ponerle en el fular y dar un paseo. Casi siempre funcionaba con sólo dar una vuelta a la manzana pero hubo algunos días que ni con esas logré calmarle. Casi lloraba yo también paseando juntos. Eso sí, JUNTOS. Nunca se me ocurrió que tendría que pasar de él, o que si estábamos en un restaurante, si no podíamos hacer nada para que estuviera tranquilo, lo mejor era ignorarle. En ese caso, uno de los dos nos salíamos con él a la calle a ver si el aire fresco y estar en brazos le hacía bien. No sé, su bienestar era una prioridad.

Nunca sé muy bien qué decir cuando alguien me habla de otros bebés a los que llaman “llorones” y de otras situaciones parecidas en las que al final pensaron que lo mejor era pasar de él*** y afirman “Es que saben mucho”. “¿Qué saben qué?”, digo yo. “Pues que con mamá, en el pechito o en brazos, están muy a gustito”. “Ah, pues claro”, pienso yo, “Pero entonces, ¿cuál es el problema? ¿Por qué no le das eso que NECESITA y que es tan fácil de dar para ti?”. No sé, muchas veces me quedo callada, blanca, sin poder articular palabra. Está claro que pensamos diferente y que nuestra forma de actuar tendrá unas consecuencias o otras. Cada uno sabe qué relación quiere tener con sus hijos, novios, abuelos, nietos, amigos… Lo que yo tengo claro es que a las personas que quiero las intento tratar bien, aunque muchas veces me desespere y tenga que respirar hondo para serenarme. Y un bebé merece el mejor de los tratos, no peor que el que le daría a un novio, a un amigo o a un abuelo que llora. Un amigo o un novio pueden hablar, contarme lo que les pasa y moverse. Un bebé acaba de llegar al mundo extra-uterino y no sabe verbalizar sus sensaciones ni controla sus movimientos. Intento tratarle como a mi me gustaría que me trataran si me encontrara mal. Creo que a este mundo le falta mucha empatía, hoy en día confundida desgraciadamente con ñonería. Ojalá algún día pueda contestar algo coherente cuando alguien me habla sobre este tema.

*Necesidad no satisfecha o un malestar causado por un problema de salud que habría que descartar en primer lugar.

**Un truco para las tomas “nerviosas” fue el de darle de mamar medio adormilado, es decir, primero intentar calmarle y después darle la teta en la cama. Tiempo después, cuando empezamos a ponerle en el w.c./palangana a hacer sus necesidades, descubrí que lo que le ocurría (agitarse, ponerse nervioso y coger y soltar el pezón sin parar) eran señales de que iba a hacer caca. Seguramente le resultaban extrañas sus sensaciones corporales y eso le incomodaba. Si lo hubiese sabido antes, le hubiese puesto en la postura de hacer caca y se habría calmado bastante. Ahora, con nueve meses, seguimos igual, sólo que ya no hace cacas líquidas en cada toma, sino que hace una o dos veces sólidas. Su señal sigue siendo la misma: coger y soltar el pezón, o soltar el pezón de una determinada forma. Cuando lo hace, se que tengo algo de tiempo para ir a la taza del w.c. a ponerle.

***Momentos de angustia o ansiedad frente al llanto de nuestros hijos creo que los hemos vivido todos. Quizás es el momento, si nos vemos sobrepasados por la situación, de pedir ayuda a nuestro círculo de familiares y amigos, ayuda real para poder descansar. Es triste pero la vida moderna en las urbes, donde el aislamiento del individuo y la separación física de nuestros seres queridos es la norma, no ayuda mucho a tejer esa red de apoyo mutuo en la crianza que muchos deseamos.