Del libro que estoy leyendo: “El arte femenino de amamantar”…

“Pobre “Napkin”! Supongo que sabes que “Napkin” es el bebé de Luis Napoleón; pero quizás no sepas que su madre no le da de mamar. Me pregunto si su madre se da cuenta de lo que se pierde al no hacerlo. Me pregunto si sabrá lo dulce que es despertarse de noche con la suave mano del bebé en el cuello y su cabeza sobre el brazo. Me pregunto si sabrá lo precioso que es un bebé cuando se despierta por la mañana y levanta la cabeza… y mira a mamá con ojos luminosos y mejillas rosadas, como si fuera una tierna flor cubierta de rocío. Me pregunto si sabrá lo delicioso que resulta darle el desayuno a este pillín hambriento. No, no; ¡pobre Eugenia!, ¡pobre emperatriz! No sabe nada de todo esto. Ha pasado todo el dolor de una madre y no tendrá ninguno de los placeres. Ha contratado a una mujer para que amamante y duerma con el pequeño “Napkin”.”

Sara Parton, 1857. Cita de “El arte femenino de amamantar”, publicado por La Liga de la Leche Internacional (principal fuente de información y apoyo para la lactancia materna). Puedes comprarlo en las reuniones mensuales de LLL de tu localidad. Si estás embarazada, mejor que mejor, cuando llegue el momento de dar de mamar sabrás como hacerlo y qué hacer o dónde dirigirte si surgen obstáculos en la lactancia.

En las reuniones a las que he asistido, he visto que se ayuda de forma desinteresada y sin juzgar, y se antepone como prioridad principal que el niño esté bien alimentado, sin ningún tipo de prejuicio a usar la leche de fórmula mientras se solucionan los problemas. Si acudes a varias reuniones o lees este libro, te sorprenderá saber que muchos de esos problemas sólo son fruto de la desinformación o la falta de ayuda, y muy pocos tienen realmente una raíz física que impida la lactancia.

Desde aquí quiero animar a todas esas mamás que lo intentaron con su primer hijo y no pudieron, ¡seguro que con el segundo lo consiguen y lo disfrutan los dos!

Problemas en el paraiso.

¿Quién me iba a decir a mí que con 11 meses iba a toparme con molestias en la lactancia? Pues sí, a mi bebé le han salido muchos dientes y me muerde en algunas tomas. Ahora que ya voy solucionando el tema puedo contaros mi experiencia, ya que entre el libro (pg. 191) y las reuniones de la LLL he sacado algunas conclusiones:

– Si duele hay que parar y volver a colocarse al niño al pecho. Yo, por no hacerlo, he estado a punto de que me salieran heridas. Al final, las marcas de los dientes se van convirtiendo en costritas y empieza a ser muy molesto. Lo que hice fue probar otras posturas, como la del “balón de rugby” en la cama en lugar de darle tumbada, ombligo con ombligo. Esto no hizo que se solucionara el problema pero por lo menos fue un respiro para las zonas más castigadas.

– Se supone que se lo tienes que explicar pero el mío parece muy divertido y no termina de pillar el mensaje, 🙂 “¡No muerdas!”. En cualquier caso, lo que sí que entiende es que se le retire del pecho si hace daño, aunque sea jugando.

– Se le puede dar algún mordedor antes de las tomas conflictivas para que muerda a gusto y vaya con la mandíbula relajada. Este consejo sí me ha funcionado. He comprobado que muerde más en la toma de por la tarde-noche, cuando está más nervioso o estimulado, quizás más impaciente si tarda en bajar la leche, y no muerde nada cuando tiene realmente hambre o por la noche, cuando está medio dormido.

La cultura Digo (Kenia) y la Comunicación de la Evacuación

Hoy os dejo un artículo de la revista Pediatrics en el que se habla de la cultura Digo (Kenia) y como se comunican madres y bebés a la hora de hacer las necesidades fisiológicas. Antropología pediátrica para aprender y adaptar lo que encontremos positivo o interesante de otras culturas: “Cultural relativity of toilet training readiness: a perspective from East Africa” – http://ebookbrowse.com/cultural-relativity-of-toilet-training-readiness-pdf-d246643934

Espero tener tiempo en algún momento para hacer una pequeña traducción y crítica a este artículo de De Vries. No estoy de acuerdo con cómo interpreta lo que ve, me parece que proyecta sus propias creencias o prejuicios al analizar la relación madre-hijo.

Por ejemplo: ve un “premio” en que la madre dé de mamar al bebé después de hacer pis. Seguramente, como hacemos todas las madres, damos de mamar a demanda y tenemos contacto físico con los bebés antes, durante y después. ¡Y no es un premio!

Por la noche, si veo que mi hijo se agita y mueve la cabeza de un lado al otro en la cuna, sé que va a hacer pis y le pongo medio dormido. Después le doy de mamar porque así se duerme profundamente de nuevo. Quizás una investigadora lactante hubiera observado y escrito el artículo de forma bien diferente. ¿No os parece?

Experiencias de Higiene Natural del Bebé con un niño de 11 meses.

Este mes ha sido el del descontrol. Han pasado algunas cosas desagradables en nuestro entorno más cercano relacionadas con la salud que han provocado situaciones de mucho estrés. Además, ha coincidido con que me entró la vena de apuntarme a varios cursos de formación y Félix y yo hemos estado separados más tiempo del habitual. Aunque sé que está contento, bien cuidado y pasándolo en grande en casa de los abuelos, le he echado mucho de menos.

A pesar de haber sido un mes de muchos cambios siempre le he visto alegre y divertido, disfrutando de sus nuevos logros: gatear, pedir claramente “agua” y “pan” y señalar las cosas. ¿Puede haber algo más emocionante? ¡No! Está descubriendo el mundo y sus posibilidades. A mi desde luego, me parece increible.

La abuela de Félix antes le ponía de vez en cuando a hacer pis sujetándole sobre la taza del w.c. pero ahora pesa mucho y usa un orinal que hemos dejado allí. ¡Da gusto cuando la familia te apoya en estas cosas! Al principio hubo bastante broma y mofa con el tema pero ahora han visto que nos va bien y nos gusta hacerlo así, y no sólo lo respetan sino que participan. No es raro estar en su casa y que Félix se queje y se pregunten: “¿Querrá hacer pis?”. En su casa muchas veces va con pañales de tela y vuelve con desechables. Hace unos meses era bastante más radical con el tema y prefería no usarlos. Ahora si se los pone, no me importa, si los moja los tiro y vuelvo a los de tela después.

De hecho, nosotros también hemos vuelto a utilizar pañales de usar y tirar durante dos días que Félix tuvo una especie de diarrea o de vuelta a las cacas líquidas.  Nunca sabremos si fue eso, quizás debido a gatear y tocar cosas del suelo, o si fue simplemente que volvió a mamar muchísimo y a comer pocos sólidos. ¿Sería que me veía poco y quería aferrarse a la teta al máximo tiempo posible? Tengo esa sensación, porque a los pocos días volvió todo a la normalidad, a comer normal y a las cacas sólidas. En esta fase “líquida” ha sido imposible ponerle en el orinal ya que no señalaba de ninguna forma, sólo lloraba una vez que se lo hacía encima para que le cambiáramos rápido. Se le escapaba y a él no le hacía ninguna gracia.

Una cosa curiosa que nos ha pasado este último mes ha sido que varias veces le he ido a poner a hacer pis porque creía que me estaba señalando o tenía ganas y me he encontrado un pequeño círculo mojado en el pañal. Una vez que le he puesto, ha hecho el resto. ¿Será que está intentando aguantar un poco? Si lo está haciendo, es gracias a su propio ritmo, ya que nosotros nunca le hemos pedido que lo hiciera o le hemos presionado de ningún modo.

Este mes ha habido días, como siempre, de mojar muchos pañales (bastantes más que el mes pasado) y otros de seguir con el mismo seco, a modo de calzoncillo, durante varias horas. Quizás me he dejado un poco, pero a veces las circunstancias de la vida no nos permiten más. Me consuela saber que sigue sabiendo para qué es un orinal aunque no le haya ofrecido las oportunidades habituales de hacer pis en un recipiente. Si no le pongo y tiene ganas, se lo hace encima y protesta para que le cambie de ropa (si no lleva pañal). En realidad, me da igual lavar un pantalón que un pañal de tela.

Por las noches: Este mes hemos estado agotados así que algunas noches no le hemos puesto, ni el padre ni yo, y sólo le hemos cambiado el pañal cuando se despertaba para mamar y veíamos que estaba mojado. Por cierto, ha sido un mes en el que ha vuelto a mamar un montón por la noche y, por consiguiente, a hacer más pis después.

Una noche hicimos el experimento de dejarle sin pañal, ya que es verdad que si notamos cuando lo va a hacer nos ahorramos el cambio de pañal y conseguimos que duerma mejor. Además, muchas veces notamos que le desvela que le pongamos un pañal limpio y se despierta demasiado. El experimento nos salió mal porque estábamos tan cansados que no nos despertamos a tiempo, antes de que hiciera pis, con lo cual tuvimos que cambiarle el body y el pijama, con los consiguientes llantos y peleas en mitad de la noche… Creo que lo volveremos a intentar cuando llegue el calor y pueda dormir con una camiseta y ya está. Pondremos dos sábanas bajeras y si se moja la de arriba, la quitaremos y seguiremos la noche con la de abajo.

Fuera de casa: Cuando salimos de casa, no sé por qué será, pero todo resulta más fácil. No sé si será porque al estar en posición vertical en el meitai o en el carrito, hace pis con menos frecuencia, o que nosotros estamos más pendientes. Todavía nos miran un poco extrañados cuando nos ven entrar en los servicios…

Dicen que en el desarrollo de los bebés siempre se sigue la fórmula de dos pasos hacia delante y uno para atrás. Supongo que en ese esquema, el “mes del descontrol” pertenecería al paso para atrás sino fuera porque el paso no ha sido del niño sino de los padres, que hemos tenido otras prioridades, o preocupaciones, más bien. ¡A ver qué nos espera el próximo mes!

Hoy íbamos a dar una charla en El Jardín de Momo pero al final sólo ha acudido una pareja de “embarazados” encantadores y se ha convertido más bien en un taller-conversación. A pesar de que es un tema que todavía no despierta casi interés nos ha gustado poder contribuir a su difusión, por pequeña que sea. Quien sabe si algún día, quizás no dentro de mucho, podamos reunirnos varias familias para poner en común nuestros conocimientos, como hacen los grupos de lactancia y crianza, y como ya lo hacen los grupos locales de la asociación Diaperfree.org.

La diferencia entre un “hasta” y un “durante”.

“De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia natural hasta los 6 meses de vida del pequeño.” – Artículo “Bien alimentados con leche artificial”, Revista “Estar Vital” (se puede consultar el artículo entero aquí, pg 32). Tirada de 200.000 ejemplares.

Hoy mi madre ha venido a casa con una revista de la farmacia en la que he encontrado la frase que acabo de reproducir. No es mi intención iniciar la clásica comparación entre lactancia materna y artificial, ni hablar de los beneficios de la primera o las ventajas de la segunda. Simplemente me gustaría puntualizar y desmentir lo que afirma el artículo con un simple enlace a la web de la OMS y a lo que allí se dice:

“Se recomienda la lactancia exclusivamente materna durante los primeros 6 meses de vida. Después debe complementarse con otros alimentos hasta los dos años.”

¿Por qué ese empeño en tergiversar la información? ¿Debo pensar que es una inocente errata? ¿Tendrá algo que ver la publicidad de la página de al lado? ¿No se puede vender la leche artificial como lo que es, un invento maravilloso cuando realmente se necesita?

Lo que viene a decir el artículo de “Estar Vital” es que, aunque la lactancia te vaya de maravilla, una vez que llegan los seis meses la OMS tienes que pasarte a la fórmula junto con la alimentación complementaria. O al menos eso da a entener ese “hasta”. Eso es mentira y muy grave, además, poniendo al descubierto de nuevo que los intereses comerciales están por encima de los intereses de los bebés y las madres.

Dicho esto, quiero dejar claro que no doy la teta porque lo diga la OMS, una organización que me parece en otros aspectos muy poco respetable, precisamente por su subordinación a las multinacionales farmacéuticas, como dejó al descubierto el pánico desatado con la Gripe A y las ingentes cantidades de vacunas que compraron unos y otros Estados.

Las familias somos libres de hacer lo que queramos, pero para decidir en libertad nos hace falta información real, no medias verdades o desinformación. En mi caso, veo más lógico seguir dando el pecho hasta que al menos el bebé pueda beber y tolerar por sí mismo la leche de vaca corriente y moliente, sin tener que pasar por sucedáneos. Otra cuestión sería que nos surgiera un hipotético problema imposible de solucionar ni con un grupo de apoyo ni con una consultora de lactancia y tuviéramos que recurrir a la leche artificial, hidrolizada (aaaggghh…) para más señas, porque mi hijo tiene intolerancia a la proteina de la leche de vaca.

Me gustaría poderle dar el pecho mucho más allá del año, para transmitirle mis defensas y protegerle de posibles enfermedades, también para seguir disfrutando de los momentos maravillosos y mágicos que nos brinda a los dos. ¡Ojalá siga siendo placentero!

Pero lo que yo haga o deje de hacer no es el motivo por el que escribo esto. Simplemente creo que esta revista debería publicar una rectificación y les voy a ayudar enviándoles un e-mail.