Experiencias de Higiene Natural del Bebé con un niño de 14 meses

(Este fue el primer video que vimos sobre “Comunicación de la eliminación” y el que nos animó a probarlo con 8 semanas)

Mi hijo ya tiene 14 meses y medio, ha hecho calorcito, estoy de excedencia, no hay que madrugar, vamos al parque todos los días… ¿Se puede pedir más? ¡Sí! Una noche de dormir del tirón no estaría nada mal, pero como sé que todavía no nos toca hay que llevarlo lo mejor que se pueda, con paciencia y buen humor.

El mes pasado ha sido fino con el tema del sueño. Le salieron cuatro dientes a la vez, dos de ellos muelas, y después empezamos con los mocos. Yo empecé con la alergia y, como tampoco quiero tomar antihistamínicos con la lactancia, las noches han sido especialmente difíciles, ronquido va, ronquido viene, moco va, moco viene, llanto, despertares…

Durante esta fase difícil volvimos a probar con el colecho, propusimos al papá que se fuera al salón (¡y él encantado, claro!) y Félix durmió conmigo en la cama para no tener que levantarme todo el tiempo a calmarle. Antes lo habíamos intentado los tres juntos en una cama de 1,35 y no funcionó nada bien. Esta vez, nos fue algo mejor, él se despertaba un poco y yo le “enchufaba” la teta sin tener que levantarme. Sin embargo, las toses se fueron y me daba la sensación de que se despertaba mucho más que cuando duermía en la cuna, así que volvimos a dormir así.

Por supuesto, lo de ponerle a hacer pis en sesión nocturna lo abandonamos hasta que pasó la racha de narices taponadas y muelas. Y, ¡horror! volvimos a utilizar pañales de usar y tirar por las noches. No me gustan ni para el medio ambiente ni para el bebé, pero intentar no desvelarnos era prioritario para mi salud mental y olvidarme totalmente de los pañales nos facilitaba dormir algo mejor. Al final, era un poco psicológico, ya que terminábamos cambiándole igual que con los de tela si veíamos que en mitad de la noche se había hecho pis…

No cantemos victoria pero parece que volvemos a uno o dos despertares y estos sí los puedo manejar. Eso sí, en agosto vamos a volver al famoso “método padre”, en el que es el papá el que se encarga de calmar al bebé en primera instancia. Mientras, iremos apañándonos entre los dos como podamos, probando cosas nuevas para descansar y sin lágrimas para ninguno de los tres. ¡Yo he llegado a llorar de sueño y cansancio!

Este último mes han pasado cosas muy bonitas respecto a la HNB. Por ejemplo, después de un período de poca sintonía en cuanto a saber cuándo necesitaba hacer pis y caca, de repente, durante un fin de semana en el que pasó mucho tiempo con el papá, les fue fenomenal. Cada vez que él le preguntaba a Félix si quería hacer pis y hacía la intención de ir a bajarle los pantalones, éste “contestaba” claramente. Si colaboraba, era que sí quería. Si por el contrario se ponía como un palo, era que no y ni siquiera lo intentaba. Decició confiar en él y, efectivamente, Félix no mojó ningún pañal y sólo hacía pis cuando se lo quitábamos. Yo ya había notado esos cambios gradualmente pero supongo que él, al convivir con él menos horas cada día, le sorprendió mucho más.

Antes de todo eso, hubo dos días seguidos que se hizo caca encima. Los dos días a la misma hora, al poco tiempo de levantarse. Normalmente coincidía con mi ducha diaria y como no era nada habitual, no pensé que tenía que ponerle en el orinal más tiempo después de que hiciera pis. Al tercer día, algo más avispada, le senté en el orinal a jugar justo después de levantarse y ya hizo su caca “mañanera” a gusto. Desde entonces y hasta que diga lo contrario, lo hago siempre así. Se lo pasa muy bien señalando los dibujos del libro o señalando la ventana, hablando en su idioma particular… Yo le pregunto “¿ya has hecho la caca?” o  “¿nos vamos a lavar el culete?” y siempre se enfada cuando intento levantarle del orinal para llevármelo al bidé. Aunque ya sepa que ha terminado como se lo está pasando tan bien le dejo un rato más y lo vuelvo a intentar unos minutos más tarde. A veces, quizás simplemente me quiere decir que no ha acabado todavía y que necesita tiempo.

Durante todos estos meses he visto varios cambios muy significativos en él. El primero sobre los 5 meses, cuando me di cuenta de que hacía menos pises al día pero más abundantes. Además, vi que el tiempo entre uno y otro era más largo (creo que unos 30 minutos, más o menos). El segundo gran cambio fue sobre los 8-9 meses, cuando “despertó” al mundo y quería tocarlo todo: el papel del w.c., tirar de la cadena, tenía que tener algo en las manos y jugar o se aburría… Y el tercer cambio ha sido ahora, con 13-14 meses, cuando realmente noto que puede estar hasta una hora o así sin hacer pis por las tardes, si está entretenido o jugando en el parque. Algo que nunca había ocurrido y pensé que nunca lo vería. He notado que es mucho más fácil para mí mantenerle seco y comunicarme con él si estamos fuera de casa, por eso, el buen tiempo está de nuestra parte.

Por el día no es raro que solamente mojemos uno o dos absorventes (la parte de algodon que va dentro de los pañales de tela), casi como si fuera ropa interior. ¡Esto sí que es realmente un uso ecológico de los pañales! Ahora no le pongo cobertor, solo le pongo el absorvente de algodón y, si cala, llevo un par de pantaloncitos en el bolso y se lo cambio. Así él va tan fresco y si se moja lo veo inmediatamente. Por supuesto, también hay días en los que mojamos cuatro o cinco pañales (o absorventes y pantalones). Todo depende de mi disposición a ponerle en el orinal, pero también de si está malito, está con los dientes, por ejemplo. Por las noches, en las siestas o si voy a un sitio en el que no quiero que haya “accidentes” sigo poniéndole cobertor impermeable.

Ahora todo es muy manejable. Un día cualquiera puede transcurrir así:  le pongo por la mañana al despertar y antes de salir de casa, nos vamos hacia el parque y nada más llegar le ofrezco la posibilidad de hacerlo en un arbolito, le dejo con el absorvente a modo de calzoncillo mientras estamos allí. Normalmente no lo moja pero si lo hace, le cambio el absorvente y el pantalón y a seguir jugando. Como siempre digo: un rato sin pañal es un regalo de libertad. Al irnos del parque le suelo preguntar otra vez pero normalmente estira las piernas y dice que no. Nos vamos a casa y al llegar o bien lo intento otra vez o bien le pongo un pañal con cobertor impermeable y hago lo que tenga que hacer en ese momento. Normalmente es en ese momento cuando se lo hace encima, ya que yo estoy o cocinando o liada con algo. Si no, otro momento típico es mientras está en la trona comiendo o justo después de la siesta. Debe ser que se despierta y antes de llamarme o hacer ningún ruido, hace pis, y claro, ni me entero. Las tardes suelen ser todavía más fáciles y por las noches, le ponemos pañal y si estamos descansados, le ponemos en mitad de la noche una vez, y si no, cambiamos pañal y y a dormir.

¡Qué maravilla! Ahora es cuando empiezas a ver que la dedicación da sus pequeños frutos. Siempre pienso que la Higiene Natural del Bebé no acelera el proceso de aprendizaje del control de esfínteres pero lo que sí que hace es no ralentizarlo de forma artificial con el uso de pañales 24h/365 días al año. Es decir, cada bebé se desarrolla a su propio ritmo, como cuando aprenden a andar o a hablar, tan sólo hay que dejarles espacio para que puedan experimentar con sus movimientos y hablarles, para que aprendan nuestro idioma.

Por cierto, no sé si tendrá relación o no, pero el gran cambio que he notado en mi hijo en la HNB ha sido paralelo a su capacidad para mantenerse de pie y aprender a caminar. Es tan sólo una hipótesis pero quizás sean procesos que vayan en paralelo. No sería de extrañar que los niños que caminan antes, ejerciten y tengan más tono en sus músculos y esfínteres. Sería una explicación a por qué otras familias, según he leído en sus blogs, llegaron a tener días sin pañales mojados bastante antes que nosotros.

Mi hijo permanece seco con mi ayuda, no sabe pedirlo con palabras, no sabe quitarse el pantalón ni subirse al orinal solito. Es decir, no ha aprendido a usar el orinal según los cánones occidentales actuales. Pero sí sabe para qué sirve el w.c. y ha visto que el pis y la caca se suelen hacer fuera del pañal, aunque no lo haga siempre allí.

Y este tema me lleva a reflexionar sobre el actual paradigma sobre el aprendizaje de control de esfínteres que impera en la actualidad. Se dice “hay que respetar sus ritmos” o “hay que esperar a que el niño muestre alguna señal o interés en el orinal” como explicación para no empezar la toma de conciencia corporal hasta los dos o tres años, o incluso más tarde. Pero, ¿y si esos ritmos ya existen desde que nacen y los tapamos con un pañal? ¿Y si un proceso que podría ser consciente lo volvemos totalmente inconsciente con pañales desechables que buscan que el bebé no note nada, o con pañales de tela que el bebé moja sin parar? ¿Y si el bebé ya emite señales desde el nacimiento y no sabemos interpretarlas? ¿Y si tu hijo no nace sabiendo aguantar pero sí sabe relajar y soltar el pis a voluntad?

Este paradigma fue instaurado por el Dr. Brazelton durante los años 60, un pediatra muy respetuoso con los bebés en otros aspectos, pero que en este tema creo que se ha limitado a dar un gran empujón a las empresas de pañales. Aquí le podéis ver anunciando la talla más grande de Pampers (“Dodot” en España) y animando a los padres a no tener prisa con este tema:

Después de la publiación de su estudio, en EEUU la media de edad a la que los niños saben usar el orinal ha pasado desde los 18 meses a los 3 años, para regocizo de las empresas de pañales, y la Asociación Nacional de Pediatría de ese país, ha adoptado el “Brazelton approach” como su postura inequívoca sobre el tema. Teniendo en cuenta que en el resto del mundo, donde “casualmente” no existen pañales de usar y tirar, los niños aprenden mucho antes de los 3 años, sin presiones ni métodos agresivos ni autoritarios, ¿no va siendo hora de replantearse el paradigma oficial?

Empezar pronto no es sinónimo de presión o coerción. Se puede utilizar un método demasiado agresivo con un niño de un mes o con uno de tres años, no es la edad sino la forma de hacerlo, lo que marca la diferencia. De hecho, yo creo que si has acostumbrado a tu hijo a hacérselo en el pañal no es justo que le exijas que lo haga fuera de él de un día para otro. Por eso pienso que lo más respetuoso es hacerlo progresivamente desde el nacimiento o desde que los bebés son muy pequeños, de forma relajada para padres y niños y adaptada a la forma de vida de cada familia.