Círculos, conexiones e (hiper)vínculos…

La Danza – Matisse

¡Cuántas vueltas da la vida y nosotras con ella! Durante estos últimos dos años de maternidad y de búsqueda personal he conocido mujeres maravillosas con mucho que decir. Nos han unido cursos de porteo, de bailar y cantar (como el de Rosa Zaragoza), reecuentros virtuales, el amor por la crianza respetuosa…

Además, lejos de los estereotipos de envidia y competitividad que rigen el mundo, cada vez son más las mujeres (y los hombres) que buscan y crean espacios de apoyo mutuo. Y esa pequeña gran revolución nos viene a despertar, a muchas de nosotras, con la maternidad y el deseo materno.

Y es que las madres y las futuras madres no somos seres aburridos y vacíos. Tenemos vidas, sueños, inquietudes, intereses en el mundo más allá de los bebés. Nuestros hijos (o los que están por nacer) no solo nos inspiran sino que nos impulsan a evolucionar en otros campos de la existencia. ¡Yo hasta estoy escribiendo un libro! ¿Quién me lo iba a decir a mi hace unos años?

Hoy me gustaría recomendar los blogs de estas cuatro mujeres y sus interesantes proyectos:

María: http://furgoteta.blogspot.com.es/

Esther: http://casitaenelcampo.blogspot.com.es/

Verónica: http://www.enmadradas.org/

Carmen: http://mibbmemima.blogspot.com.es/

Lo profundo y lo superficial.

foto tomada de www.homeinspirationdesign.com

¿Cuántas veces nos preocupamos durante el embarazo de los pequeños detalles superficiales y olvidamos lo que realmente necesitan los bebés? El bebé no pide una habitación perfecta y con la decoración más estupenda. Tampoco pide el carrito más caro ni la ropa más molona, ni los pañales de tela más coloridos…

El bebé al nacer necesita alimento, preferiblemente leche de su madre, mucho contacto físico y cariño. Lo material está muy bien, pero muchas veces, y sobre todo en el contexto del consumismo exacerbado propio del terreno infantil, se prioriza frente a otras cosas que no se pueden consumir ni cuestan dinero.

¿Tan difícil es dejar de lado lo superfluo y entender la simpleza de lo profundo?

Cuando compramos un piso, ¿cuánto dinero nos gastamos? ¿cuántas horas tardamos en elegir uno, en informarnos? Cuando tenemos un hijo, ¿cuánto tiempo dedicamos a informarnos sobre lactancia materna antes de que nazca? ¿cuánto tiempo dedicamos a informarnos sobre el parto, sobre nuestros derechos, sobre las consecuencias de prácticas hospitalarias anticuadas y demás? ¿cuántas veces negamos los brazos a nuestro bebé por no “malcriarlo”, “enmadrarlo” o “enñoñarlo”? ¿cuántas veces no tuvimos la fuerza para luchar por lo que creíamos porque todo lo teníamos en contra? Yo soy la primera que cometí muchos errores y no me avergüenza reconocerlo. Creo que la maternidad y la paternidad nos enseña mucho, aunque sea a posteriori.

También nos enseña humildad: cuando creemos que sabemos algo, de repente, como Sócrates, no sabemos nada. Y los únicos que podemos juzgarnos somos nosotros mismos, cuando miramos a los ojos de nuestros hijos. Ni consejos ni opiniones de otros, ya sean buenos o malos. Solamente nuestro instinto y nuestra conciencia, lo que sentimos que tenemos que hacer y, por otra parte, lo que creemos que es correcto. Muchas veces no coinciden. La mayor parte de las veces sí y es maravilloso.

La maternidad primate.

Ayer me sorprendí a mi misma, mientras mi hijo mamaba para dormirse, viendo videos de monos naciendo, de monas pariendo y dando de mamar. Mi hijo succionaba y de vez en cuando paraba para ver a los monitos. Sentí emociones ambivalentes. Por un lado, me daba muchísima pena ver partos encarcelados y observados sin respeto en los Zoos de medio mundo. Por otro lado, me maravillaba la naturalidad con la que parían y la ternura con la que abrazaban a sus bebés. ¡Sentía tanta empatía con aquellos animales! ¿Acaso no había parido como ellas? Bueno, ya me gustaría a mí que hubiera sido con tanta facilidad… ¿Acaso no daba el pecho con el mismo cariño que ellas? Lo suyo es puro instinto, instinto de amor.

En este video parece que la mamá, en pleno expulsivo, comienza a tocar la cabeza del bebé y despiojarle. ¡Ya le está cuidando!

Fijáos en la mirada de este monito. Tiene esa mezcla de relajación y estado de alerta que también caracteriza a los bebés humanos mamando, ¿verdad? Es una mirada muy característica de quien está mamando leche pero también es una forma de conocer el mundo que le rodea.

¿Y qué me decís de esta lactancia en tandem?

Estos animales no nacieron para vivir enjaulados, por eso, nunca llevaré a mi hijo al Zoo, a pesar de que a mi de pequeña me encantaba. Quizás crecí pensando que era algo normal y no tenía la edad para cuestionarlo. Ahora no quiero que crezca divirtiéndose con la tristeza ajena en entornos animales artificiales. Si quiere conocer la vida de los monos hay libros y documentales donde los monos viven en libertad. En cualquier caso, creo que podemos aprender mucho de la maternidad humana observando la del resto de los primates.

NOTA: Si alguien conocer algún video de monos pariendo sin estar en cautividad, ¿podría pasarme el enlace? Gracias.