La maternidad y la realización de la mujer.

Mi hijo y yo.

realizar.

(De real1).
1. tr. Efectuar, llevar a cabo algo o ejecutar una acción. U. t. c. prnl.
2. tr. Dirigir la ejecución de una película o de un programa televisivo.
3. tr. Com. Vender, convertir en dinero mercaderías u otros bienes. U. más comúnmente hablando de la venta a bajo precio para reducirlos pronto a dinero.
4. prnl. Sentirse satisfecho por haber logrado cumplir aquello a lo que se aspiraba.

A raíz de algo que me ha ocurrido en una discusión en el facebook de un amigo sobre la relación entre las derechas e izquierdas en relación a la legalización-ilegalización del aborto (relacionado con las declaraciones de Rafael Correa, presidente de Ecuador) me he sentido inspirada a escribir sobre esto. En mitad del debate, una persona que no conozco me preguntó directamente algo totalmente ajeno al tema: “Tania Gálvez San José: ¿afirmas que la mujer sólo puede realizarse como tal por la maternidad?” Yo no había dicho nada de eso, ni había hablado de mujeres ni de maternidad en mi intervención. ¿A qué venía esa pregunta? Todavía lo desconozco. Después de un pequeño rifirafe dialéctico a raíz de mi respuesta se nota que eres inteligente y sabes “cazar” a la gente a la primera. En realidad creo que el lugar ideal para la mujer es un convento de clausura, si no es posible, tener 12-15 hijos o más dentro del gineceo o el harem sería lo ideal para realizarnos. Menos de 10 casi imposible.”, su respuesta fue para decirme que no le gustaba mi sarcasmo, todo con mucha educación y tratándome de usted y todo.

 Mi siguiente mensaje fue:
“Le respondo cuando usted, por favor, me diga la razón por la que me ha formulado esa pregunta, totalmente ajena al debate que ha iniciado________  referente a las derechas-izquierdas en relación a la interrupción voluntaria del embarazo. En cualquer caso le haré saber que no tengo la menor idea por la que se realiza “la mujer”. ¿Lo sabe usted? Quizás pueda ilustrarme en este asunto. Sé que en mi vida personal, porque no puedo hacer generalizaciones, me he sentido realizada en múltiples luchas y vivencias, antes de ser madre y después de serlo. Por cierto, esta última experiencia ha sido una de las más increibles.”

Pero gracias a este pequeño incidente “curioso” me he planteado algunas cosas sobre el tema. Pero antes un receso musical. Aquí estoy bailando en la sala Galileo Galilei, embarazada de unos 7 meses, una canción que se llama “Recursos para estrés”. La verdad es que fue una preñez un poquito estresante debido al tema de mi segundo conflicto laboral con la UNED, un expediente disciplinario por el que me pedían 4 años de empleo y sueldo por simplemente hacer mi trabajo y cubrir una acto institucional como creo que debería ser cubierto:  formulando preguntas oportunas y reflejando la realidad del acto, lo que incluye también a las personas que se manifestaban a las puertas del mismo. 

 

¿Me sentía “realizada” en mi vida antes de quedarme embarazada con 31 años? La verdad es que creo que sí, pero no puedo negar que deseaba ser madre desde hace años junto a mi pareja, mi compañero, mi amante. Lo deseaba y lo necesitaba. No es que me faltara nada, la verdad. Creo que es la misma sensación que puedo sentir ahora, creo que lo llaman “deseo materno”.  Pero, ¿es eso extrapolable a los demás? ¿Por qué la gente confunde promover o defender unas ideas en su vida con querer obligar a los demás a pensar como uno mismo? Yo reivindico el derecho a intentar convencer, porque de hecho eso es lo que se hace en cualquier debate, controversia o discusión. Unos plantean unos argumentos, otros plantean otros y todos quieren convencer al otro. Es totalmente legítimo. Pero eso no tiene nada que ver con querer ser un dictador que imponga su voluntad a los demás por ley o por la fuerza. Y hay mucha confusión interesada con este tema. Es como aquello de “respeto tus ideas”. Como bien decía mi profesor de Historia en el instituto “Eso es una tontería. Se respetan las personas, no sus ideas” y es que, las ideas se debaten, se explican, se tumban, se defienden… 

Mi padre y yo.

Yo incluso podría escribir un libro sobre lo maravillosa que es la crianza, con sus luces y sus sombras, sobre cómo siempre te hace crecer como persona. ¿Alguien se tiene que sentir atacado por eso? También otra persona podría escribir un libro sobre erotismo y sexualidad y alguien que no tiene vida sexual sentirse atacado. Pero, ¿tienen que dejarse de escribir libros porque haya gente que no quiera practicar sexo? Pues lo mismo pasa cuando se habla de maternidad, paternidad, crianza o lactancia… Alguien podría decir: ¿Estás insinuando que las mujeres que no tenemos sexo no podemos sentirnos realizadas sin él? Pues no lo sé, supongo que sí… O no. El sexo tiene una parte tan física y fuerte que aunque te abstengas de él sale por un lado u otro, por ejemplo, en la forma de sueños eróticos.  ¿El que escribe el libro está intentando mostrar a los demás su forma de entender la sexualidad? Seguramente, de eso tratan los ensayos, de argumentar. Lo importante está en el receptor, en su capacidad crítica de no tragarse todo lo que le cuentan los libros, de pensar por sí mismo y de hacer una criba. 

Volviendo al tema, la verdad es que sigo sin saber muy bien qué es eso de “realizarse”, supongo que será algo así como encontrar algo que dé sentido a tu vida, que la haga trascendente. En ese sentido, la maternidad y la paternidad tienen muchas posibilidades, pero también la lucha por los ideales de una persona serían otra forma vital de “realizarse” como ser humano. Si sustituímos la palabra “realizarse” por “estar satisfecho” quizás lo entendamos mejor y la verdad es que no me agrada demasiado utilizarla para mi vida, porque yo jamás podré sentirme completamente realizada o satisfecha mientras siga existiendo una realidad tan terrible en el mundo (hambre, guerras, miseria, explotación, manipulación, odio, violencia…). El pensar que nos podemos sentir satisfechos en las circunstancias actuales es bastante ególatra. Sin embargo, sí creo más bien en la satisfacción de tener la conciencia tranquila, en saber que has hecho lo que debías hacer (incluso aunque no fuera el camino fácil), en ser consecuente con tus ideas. Eso sí es “realizarse” en las condiciones actuales y es válido para hombres y mujeres. 

Para terminar me gustaría decir que creo que ni los hombres ni las mujeres podemos “realizarnos” solamente en una única faceta de nuestra vida, ya sea solamente como padres y madres o como hijos e hijas, o meramente en nuestra faceta profesional (quizás en una sociedad autogestionada esto sería planteable, en esta directamente creo que no). Las madres, los padres y los niños, jóvenes, viejos tenemos que estar y tenemos algo que aportar en todas partes.

En este sentido también me gustaría hablar del último post que ha colgado Prado Esteban en su blog, una entrevista a una mujer, “Nerea”: 

http://prdlibre.blogspot.com.es/2013/12/cronica-de-un-feminicidio.html?spref=fb

“Creo que para superar una gran frustación hace falta primero enfrentarse a ella, pasar su duelo, aceptarla y después luchar para superarla. Ella está en ese camino, seguro que encontrará la fuerza para seguir porque al menos no se miente a sí misma, piensa autónomamente y sabe lo que quiere, lo que le pide todo su ser. Lo encontrará de una u otra manera, incluso asumiéndolo y siendo fértil en otras áreas de su vida, a través de la creatividad, a través de otros niños, otros cuidados. Es una decisión muy personal, yo sí me hubiera inseminado en su situación o habría intentado adoptar. Me gusta mucho la canción de Rosa Zaragoza de la “rumba de las madres” cuando dice aquello de “María no tiene niños, pero ella también es madre: envuelve con su cariño a quien se pone delante”. Es un relato muy necesario porque este tipo de frustración entre lo que te pide el cuerpo, tu mente, tu corazón, tu sexo, todo tu ser… son reales y son silenciadas. Eso no quiere decir que no nos podamos realizar sin ser madres, pero cuando una siente la llamada es como la llamada del amor, del deseo y del erotismo. ¡Es imposible reprimirla! ¿Se puede vivir una vida sin sexo, sin amor y sin erotismo? Supongo que sí, pero no la quiero, es muerte en vida. 
Hay mujeres admirables en la historia que no fueron madres de hijos, sin embargo su heroismo en luchar por un mundo mejor fue su mayor acto genésico: parieron libros, ideas, luchas solidarias, no cuidaron a sus bebés pero cuidaron de sus iguales, de sus amores, de sus seres queridos, de gente que ni siquiera conocieron y fueron muy amadas, denunciaron injusticias, lo dieron todo por nada… La historia de Nerea es terriblemente triste pero hay esperanza. Son mucho más tristes las vidas de las mujeres que sintiéndose como ella, se mienten a sí mismas y piensan que son dueñas de su vida cuando en realidad no han decidido nada, han decidido por ellas. Creo que la depresión en estos casos es el primer paso para sanar y vivir una vida plena, auténtica, sin autoengaños. El otro día al ver un video de Rebeca Walker, una mujer que se autodenomina feminista pero que reivindica la maternidad, lo entendí mucho más claro. Ella no cuestiona el sistema económico o laboral como tal pero decía algo así como que las mujeres planeamos nuestra vida académica y profesional desde la juventud. ¿Quién no recuerda ese momento a los 16-18 años en el que tienes que plantearte ese futuro laboral? Estudiar, trabajar, lo que sea según tus circunstancias… Pues ella animaba a las mujeres a que pensaran, si deseaban ser madres, en planear activamente ese tema como quien piensa en lo laboral, tenerlo muy claro. ¿Quiero tener un hijo? ¿Cómo? ¿Con quién? ¿Cómo voy a encontrar a esa persona? Porque a ella le pasó que casi se vio en los 40 cuando se dio cuenta de todo eso y a esa edad una no es tan fértil, no es tan sencillo, a lo mejor a esa edad acabas de romper con una pareja, estás buscando el amor con otra… Yo no pienso como ella, creo que habría que dejar que las cosas fueran más espontáneas, pero la realidad es la que es y es interesante tenerlo en cuenta. ¿Os habéis dado cuenta de que planificar si vas a estudiar un máster o no es sin embargo mucho más normal que pensar en estas cuestiones vitales?”


Rebecca Walker es la hija de la escritora Alice Walker, escritora de El Color Púrpura.

Leon Trotsky y la ilegalización del aborto

A través de un artículo de David Segarra en facebook (también lo reproduce el Grupo Tortuga en su web)llegué, vía google, a otro en castellano de la revista “El Militante” donde leí una frase sorprendente de Trotsky. Supongo que me llamó la atención porque vivimos en un contexto de desinformación, fanatismo y falta de cultura histórica, sobre todo dentro del mundillo de la izquierda, el mundo progre o incluso el anarquista o anarcosindicalista, donde se supone que deberíamos haber leído ciertos libros. Después de este mea culpa en el cual me incluyo voy a tratar de instruirme un poco y, de paso, poner en común la información a la que accedo para que así aprendamos juntos. Lo que leí en el artículo de Cindy Jacquith fue esto (la negrita es mía):

“A tal maternidad impuesta por el estado se opuso inflexiblemente el exiliado líder bolchevique León Trotsky, quien, desde mediados de la decada de 1920, había librado una batalla política para continuar el curso de Lenin. Condenando a un juez superior soviético que buscaba racionalizar la negación del derecho de la mujer a elegir el aborto con el argumento de que “Necesitamos gente”, Trotsky respondió:

Millones de trabajadoras podrían responderle: “Haced vosotros mismos a vuestros hijos”. Estos señores han olvidado evidentemente que el socialismo debería eliminar las causas que empujan a la mujer al aborto, en vez de hacer intervenir indignamente a la policía en la vida íntima de la mujer para imponerle “las alegrías de la maternidad”. (Ver la sección “La familia, la juventud y la cultura” en La Revolución Traicionada de Trotsky, publicada por la editorial Pathfinder.)”

 Hay varios puntos interesantes a remarcar:

– el aborto fue en la URSS legal con Lenin, ilegal con Stalin y de nuevo legal con Jrushchov. Ahora Putin de nuevo está restringiendo la legalidad del aborto y fomentando políticas natalistas.

–  León Trotsky supo ver que la postura de Stalin y de los estalinistas era principalmente demográfica y los componentes éticos, políticos o ideológicos eran simples adornos doctrinales para “vender” la maternidad y fomentar la natalidad. De hecho, el estalinismo dificilmente puede ser catalogado como “pro-vida”. Ni es religioso ni es de extrema derecha ni es antiabortista por razones morales o porque hubiera empatía con los fetos humanos u otros argumentos del campo de la bioética. Los argumentos del poder contra el aborto eran pronatalistas: “Necesitamos gente”.

– León Trotsky también supo ver que el socialismo o cualquier ideología para buscar la justicia social tenía que eliminar las causas que empujaban a las mujeres a abortar. Por ejemplo, se me ocurre que esas causas podían ser materiales, como la pobreza, la falta de recursos o de apoyo en la crianza y también la prohibición o dificultad de acceso a los métodos anticonceptivos y la falta de conocimientos sobre la fertilidad humana. Desde luego, la solución a estas cuestiones se enfrentará de forma diferente, antes y ahora, si se cree que el Estado es el encargado de solucionar estas carencias, o si simplemente es suficiente con que el Estado no intervenga de ningún modo, o si se cree que es la gente, las personas del pueblo en relaciones de reciprocidad y horizontalidad las que tienen que auto-capacitarse para gestionar su vida y ayudarse unas a otras en estas materias.

Todo esto me hace reflexionar, ya que, si es posible que el Estado imponga en determinados momentos históricos la natalidad (con aborto ilegal, premios maternalistas y prohibición de anticonceptivos), también es posible que en otros momentos la prohiba o, al menos, la haga muy complicada. En este sentido es muy importante intentar ser objetivo y diferenciar las palabras y los politiqueos de las realidades y los hechos, porque un partido político puede decir una cosa en los mítines y discursos del Parlamento pero después permitir o impulsar otra desde la calle. ¿Es posible desde el punto de vista biopolítico que el Estado tenga políticas natalistas y antinatalistas a la vez? Quizás alguien que lea este blog nos pueda ayudar a desentrañar este asunto.

En cualquier caso, lo que es denunciable es que el Estado y los poderosos, según sus propios intereses, prohiban o promuevan una cosa u otra. ¿No deberíamos tomar nuestras propias decisiones informadas en lugar de tener que seguir las consignas del poder, sean cuales sean? ¿O preferimos seguir siendo peleles manejados según el dictador o político de turno o los intereses del capitalismo o el sistema en cada momento histórico? Quizás esas decisiones informadas y meditadas nos lleven a las mismas conclusiones que las de los demógrafos al servicio del poder, o quizás no. Somos nosotros los que tenemos que descubrirlo y reflexionarlo desde un punto de vista global. Desde luego, no tiene sentido limitar un debate tan compejo a un asunto de izquierdas-derechas o ni siquiera documentarse historicamente al hablar de él, por pensar que la sociedad del siglo XXI es completamente diferente a la del siglo XX.

El libro “La revolución traicionada” se puede leer en internet, yo lo encontré aquí: http://www.nodo50.org/espacioandaluz/formacion/revrusa/revoluciontraicionada.pdf

Copio y pego un fragmento largo del capítulo “La familia, la juventud y la cultura”. Al copiar y pegar he perdido el formato del texto y hay algunos puntos y a parte que se han convertido en puntos y seguido. Espero poder solucionarlo en breve.

TERMIDOR EN EL HOGAR

 La Revolución de Octubre cumplió honradamente su palabra en lo que respecta a la mujer. El nuevo régimen no se contentó con darle los mismos derechos jurídicos y políticos que al hombre, sino que hizo -lo que es mucho más- todo lo que podía, y en todo caso, infinitamente más que cualquier otro régimen para darle realmente acceso a todos los dominios culturales y económicos, Pero ni el “todopoderoso” parlamento británico, ni la más poderosa revolución pueden hacer de la mujer un ser idéntico al hombre, o hablando más claramente, repartir por igual entre ella y su compañero las cargas del embarazo, del parto, de la lactancia y de la educación de los hijos. La revolución trató heroicamente de destruir el antiguo “hogar familiar” corrompido, institución arcaica, rutinaria, asfixiante, que condena a la mujer de la clase trabajadora a los trabajos forzados desde la infancia hasta su muerte. La familia, considerada como una pequeña empresa cerrada, debía ser sustituida, según la intención de los revolucionarios, por un sistema acabado de servicio s sociales: maternidades, casas cuna, jardines de infancia, restaurantes, lavanderías, dispensarios, hospitales, sanatorios, organizaciones deportivas, cines, teatros, etc. La absorción completa de las funciones económicas de la familia por la sociedad socialista, al unir a toda una generación por la solidaridad y la asistencia mutua, debía proporcionar a la mujer, y en consecuencia, a la pareja, una verdadera emancipación del yugo secular. Mientras que esta obra no se haya cumplido, cuarenta millones de familias soviéticas continuarán siendo, en su gran mayoría, víctimas de las costumbres medievales de la servidumbre y de la histeria de la mujer, de las humillaciones cotidianas del niño, de las supersticiones de una y otro. A este respecto, no podemos permitirnos ninguna ilusión. Justamente por eso, las modificaciones sucesivas del estatuto de la familia en la URSS caracterizan perfectamente la verdadera naturaleza de la sociedad soviética y la evolución de sus capas dirigentes.

No fue posible tomar por asalto la antigua familia, y no por falta de buena voluntad; tampoco porque la familia estuviera firmemente asentada en los corazones. Por el contrario, después de un corto periodo de desconfianza hacia el Estado y sus casas cuna, sus jardines de infancia y sus diversos estab lecimientos, las obreras, y después de ellas, las campesinas más avanzadas, apreciaron las inmensas ventajas de la educación colectiva y de la socialización de la eco nomía familiar. Por desgracia, la sociedad fue demasiado pobre y demasiado poco civilizada. Los recursos reales del Estado no correspondían a los planes y a las intenciones del partido comunista. La familia no puede ser abolida: hay que reemplazarla.

 La emancipación verdadera de la mujer es imposible en el terreno de la “miseria socializada”. La experiencia reveló bien pronto esta dura verdad, formulada hacía cerca de 80 años por Marx. 

 Durante los años de hambre, los obreros se alimenta ron tanto como pudieron -con sus familias en ciertos casos- en los refectorios de la s fábricas o en establecimientos análogos, y este hecho fue interpretado oficialment e como el advenimiento de las costumbres socialistas. No hay necesidad de detener nos aquí en las particularidades de los diversos periodos -comunismo de guerra, NEP, el primer plan quinquenal- a este respecto. El hecho es que desde la supresión del ra cionamiento del pan, en 1935, los obreros mejor pagados comenzaron a volver a la mesa familiar. Sería erróneo ver en esta retirada una condena del sistema socialista qu e no se había puesto a prueba. Sin embargo, los obreros y sus mujeres juzgaban implaca blemente “la alimentación social” organizada por la burocracia. La misma conc lusión se impone en lo que respecta a las lavanderías socializadas en las que se roba y se estropea la ropa más de lo que se lava. ¡Regreso al hogar! Pero la cocina y el lavado a domicilio, actualmente alabados con cierta confusión por los oradores y lo s periodistas soviéticos, significan el retorno de las mujeres a las cacerolas y a los l avaderos, es decir, a la vieja esclavitud. Es muy dudoso que la resolución de la I nternacional Comunista sobre “la victoria completa y sin retroceso del socialismo en la URSS” sea, después de esto, muy convincente para las amas de casa de los arraba les. 

 La familia rural, ligada no solamente a la economía doméstica, sino además a la agricultura, es infinitamente más conservadora que la familia urbana. Por regla general, sólo las comunas agrícolas poco numerosas establecieron, en un principia, la alimentación colectiva y las casas cuna. Se afirmab a que la colectivización debía producir una transformación radical en la familia: ¿no se estaba en vías de expropiar, junto con sus vacas, los pollos del campesino? En t odo caso, no faltaron comunicados sobre la marcha triunfal de la alimentación social en los campos. Pero cuando comenzó el retroceso, la realidad disipó enseguida las brumas del bluff. Generalmente el koljós no proporciona al campesino más que el tr igo que necesita y el forraje de sus bestias. La carne, los productos lácteos y las legu mbres provienen casi enteramente de la propiedad individual de los miembros de los kolj oses. Desde el momento en que los alimentos más importantes son fruto del trabajo fam iliar, no puede hablarse de alimentación colectiva. Así es que las parcelas peq ueñas, al dar una nueva base al hogar, abruman a la mujer bao un doble fardo.

El número de plazas existentes en las casas cuna en 1932 era de 600.000, y había cerca de cuatro millones de plazas temporales para la época del trabajo en el campo. En 1935 había cerca de 5.600.000 lechos en las casa s cuna, pero las plazas permanentes eran, como antes, mucho menos numerosas . Por lo demás, las casas cuna existentes, aun las de Moscú, Leningrado y los gran des centros, están muy lejos de satisfacer las exigencias más modestas. “Las casas cuna en las que los niños se sienten peor que en su hogar, no son más que malos asilos”, dice un gran periódico soviético. 

Después de esto, es natural que los obreros bien pa gados se abstengan de enviar allí a sus hijos. Para la masa de trabajadores, estos “mal os asilos” son aún poco numerosos.

Recientemente, el Ejecutivo ha decidido que los niñ os abandonados y los huérfanos serían confiados a particulares; el Estado burocrát ico reconoce así, por boca de su órgano más autorizado, su incapacidad para desempeñ ar una de las funciones sociales más importantes. El número de niños recibidos en lo s jardines ha pasado en cinco años, de 1930 a 1935, de 370.000 a 1.181.000. La ci fra de 1930 asombra por su insignificancia. Pero la de 1935 es ínfima en relac ión a las necesidades de las familias soviéticas. Un estudio más profundo haría ver que l a mayor, y en todo caso, la mejor parte de los jardines de infancia está reservada a las familias de los funcionarios, de los técnicos, de los estajanovistas, etc. 

No hace mucho tiempo el Ejecutivo ha tenido que adm itir, igualmente, que “la decisión de poner un término a la situación de los niños abandonados e insuficientemente vigilados se ha aplicado débilmen te”. ¿Qué oculta ese suave lenguaje? Sólo sabemos ocasionalmente por las obser vaciones publicadas en los periódicos con minúsculos caracteres, que más de un millar de niños viven en Moscú, aun en su mismo hogar, “en condiciones extremadamen te penosas”; que en los orfanatos de la capital existen 1.500 adolescentes que no saben qué hacer y que están destinados al arroyo; que en dos meses del otoño (1 935) en Moscú y Leningrado, “7.500 padres han sido objeto de persecuciones por haber dejado a sus hijos sin vigilancia”. ¿Qué utilidad tienen estas persecucion es? ¿Cuán tos millares de padres las han evitado? ¿Cuántos niños, colocados en el hogar en las condiciones más penosas” no han sido registrados por la estadística? ¿En qué difieren las condiciones “más” penosas de las simplemente penosas? Estas preguntas quedan sin respuesta. La infancia abandonada, visible o disimulada, constitu ye una plaga que alcanza enormes proporciones a consecuencia de la gran crisis socia l, durante la cual la desintegración de la familia es mucho más rápida que la formación de las nuevas instituciones que la pueden reemplazar.

Las mismas observaciones ocasionales de los periódi cos, junto con la crónica judicial, informan al lector que la prostitución, última degr adación de la mujer en provecho del hombre capaz de pagar, existe en la URSS. El otoño último, Izvestia publicó repentinamente que “cerca de mil mujeres que se ent regaban en las calles de Moscú al comercio secreto de su carne, acaban de ser detenid as”. Entre ellas: ciento setenta y siete obreras, noventa y dos empleadas, cinco estud iantes, etc. ¿Qué las arrojó a la calle? La insuficiencia de salario, la pobreza, la necesidad de “procurarse un suplemento para comprar zapatos, un traje”. En vano hemos tratado de conocer, aunque fuese aproximadamente, las proporciones de e ste mal social. La púdica burocracia soviética impone el silencio a la estadí stica. Pero ese silencio obligado basta para comprobar que la “clase” de prostitutas soviéticas es numerosa. No puede tratarse aquí de una supervivencia del pasado, pues to que las prostitutas se reclutan entre las mujeres jóvenes. Nadie pensará en reproch arle personalmente al régimen soviético esta plaga tan vieja como la civilización . Pero es imperdonable hablar del triunfo del socialismo mientras subsista la prostit ución. Los periódicos afirman, en la medida en que les está permitido tocar este delicad o punto, que la prostitución decrece; es posible que esto sea cierto en comparac ión con los años de hambre y, de desorganización (1931-33). Pero el regreso a las re laciones fundadas sobre el dinero provoca inevitablemente un nuevo aumento de la pros titución y de la infancia abandonada. En donde hay privilegios también hay parias.

El gran número de niños abandonados es, indiscutibl emente, la prueba más trágica y más infalible de la penosa situación de la madre. A un la optimista Pravda se ve obligada a publicar amargas confesiones a este resp ecto: “El nacimiento de un hijo es para muchas mujeres una seria amenaza”. Justamente por eso, el poder revolucionario ha dado a la mujer el derecho al aborto, uno de sus derechos cívicos, políticos y culturales esenciales mientras duren la miseria y l a opresión familiar, digan lo que digan los eunucos y las solteronas de uno y otro se xo. Pero este triste derecho es transformado por la desigualdad social en un privil egio. Los fragmentarios informes que proporciona la prensa soviética sobre la prácti ca de los abortos son asombrosos: “Ciento noventa y cinco mujeres mutiladas por las c omadronas; treinta y tres obreras, veintiocho empleadas, sesenta y cinco campesinas de koljoses, cincuenta y ocho amas de casa, se hallan en un hospital de una aldea del Ural”. Esta región sólo difiere de las otras en que los datos que le conciernen han sido p ublicados. ¿Cuántas mujeres al año son mutiladas en toda la URSS por los abortos mal hechos? 

Después de haber demostrado su incapacidad para proporcionar los socorros médicos necesarios y las instalaciones higiénicas para las mujeres obligadas a recurrir al aborto, el Estado cambia bruscamente y se lanza a l a vía de las prohibiciones. Y, como en otros casos, la burocracia hace de la neces idad virtud. Uno de los miembros de la Corte Suprema soviética, Soltz, especializado en problemas del matrimonio, justifica la próxima prohibición del aborto diciend o que, como la sociedad socialista carece de desocupación, etc., etc., la mujer no pue de tener el derecho de rechazar “las alegrías de la maternidad”. Filosofía de cura que d ispone, además, del puño del gendarme. Acabamos de leer en el órgano central del partido que el nacimiento de un hijo es, para muchas mujeres -y sería justo decir q ue para la mayor parte-, “una amenaza”. Acabamos de oír que una alta autoridad at estigua que “la liquidación de la infancia abandonada y descuidada se realiza débilme nte”, lo que significa, ciertamente, un aumento de la infancia abandonada; y ahora, un alto magistrado nos anuncia que en el país donde “es dulce vivir” los a bortos deben ser castigados con la prisión, exactamente como en los países capitalista s en los que es triste vivir. Se adivina de antemano que en la URSS, como en Occiden te, serán sobre todo las obreras, las campesinas, las criadas que no pueden ocultar su pecado, las que caerán en manos de los carceleros. En cuanto a “nuestras mujeres”, que piden perfumes de buena calidad y otros artículos de este género, con tinuarán haciendo lo que les plazca, bajo la mirada de una justicia benévola. “Tenemos necesidad de hombres”, añade Soltz cerrando los ojos ante los niños abandonados. Si la burocracia no hubiera puesto en sus labios el sello del silencio, millones de tr abajadoras podrían responderle: “Haced vosotros mismos a vuestros hijos”. Evidentem ente estos señores han olvidado que el socialismo debería eliminar las causas que empujan a la mujer al aborto, en vez de hacer intervenir indignamente al policía en la vida íntima de la mujer para imponerle “las alegrías de la maternidad”.

El proyecto de ley sobre el aborto fue sometido a u na discusión pública. El filtro de la prensa soviética tuvo que dejar pasar, a pesar de todo, numerosas quejas y protestas ahogadas. La discusión cesó tan bruscamente como había comenzado. El 27 de junio de 1936, el Ejecutivo hizo de un proyecto infame, una ley tres veces infame. Hasta algunos de los apologistas oficiales de la burocracia se incomodaron. Louis Fisher escribió que la nueva ley era, en suma, una deplorable equivocación. En realidad, esta ley, dirigida contra la mujer pero que establece para las damas un régimen de excepción, es uno de los frutos legítimos de la reacción termidoriana.

La rehabilitación solemne de la familia que se llev ó a cabo -coincidencia providencial- al mismo tiempo que la del rublo, ha sido una consecuencia de la insuficiencia material y cultural del Estado. En lu gar de decir: aún somos demasiado indigentes y demasiado incultos para establecer rel aciones socialistas entre los hombres: nuestros hijos lo harán, los jefes del régimen recogen los trastos rotos de la familia e imponen, bajo la amenaza de los peores ri gores, el dogma de la familia, fundamento sagrado del “socialismo triunfante”. Se mide con pena la profundidad de este retroceso.

La nueva legislación arrastra todo y a todos, al literato como al legislador, al juez y a la milicia, al periódico y a la enseñanza. Cuando u n joven comunista, honrado y cándido, se permite escribir a su periódico: “Haría s mejor en abordar la solución de este problema: ¿,Corno puede la mujer evadirse de l as tenazas de la familia?”, recibe un par de desaires y calla. El alfabeto del comunis mo es considerado como una exageración de la izquierda. Los prejuicios duros y estúpidos de las clases medias incultas, renacen entre nosotros con el nombre de m oral nueva. ¿Y qué sucede en la vida cotidiana de los rincones perdidos del inmenso país? La prensa sólo refleja en proporción ínfima la profundidad de la reacción ter midoriana en el dominio de la familia.

 Como la noble pasión de los predicadores crece en intensidad al mismo tiempo que aumentan los vicios, el noveno mandamiento ha alcan zado gran popularidad entre las capas dirigentes. Los moralistas soviéticos no tien en más que renovar ligeramente la fraseología. Se inicia una campana en contra de los divorcios, demasiado fáciles y demasiado frecuentes. El pensamiento creador del le gislador anuncia ya una medida “socialista”, que consiste en cobrar el registro de l divorcio y en aumentar la tarifa en caso de repetición. De manera que no nos equivocamo s al afirmar que la familia renace, al mismo tiempo que se consolida nuevamente el papel educador del rublo.

 Hay que esperar que la tarifa no será un obstáculo para las clases dirigentes. Las personas que disponen de buenos apartamentos, de co ches y de otros elementos de bienestar, arreglan siempre sus asuntos privados sin publicidad superflua. La prostitución sólo tiene un sello infamante y penoso en los bajos fondos de la sociedad soviética; en la cumbre de esta sociedad, en donde el poder se une a la comodidad, reviste la forma elegante de menudos servicios recí procos y aun el aspecto de la “familia socialista”. Sosnovski ya nos ha dado a co nocer la importancia del factor “autoharén” en la degeneración de los dirigentes. Los “Amigos” líricos y académicos de la URSS tienen ojos para no ver. La legislación del matrimonio instituida por la Revolución de Octu bre, que en su tiempo fue objeto de legítimo orgullo para ella, se ha transformado y desfigurado por amplios empréstitos tomados del tesoro legislativo de los p aíses burgueses. Y, como si se tratara de unir la burla a la traición, los mismos argumentos que antes sirvieron para defender la libertad incondicional del divorcio y d el aborto -“la emancipación de la mujer”, “la defensa de los derechos de la personali dad”, “la protección de la maternidad”-, se repiten actualmente para limitar o prohibir uno y otro.

 El retroceso reviste formas de una hipocresía desal entadora, y ya mucho más lejos de lo que exige la dura necesidad económica. A las raz ones objetivas de regreso a las normas burguesas, tales como el pago de pensiones a limenticias al hijo, se agrega el interés social de los medios dirigentes en enraizar el derecho burgués. El motivo más imperioso del culto actual de la familia es, sin du da alguna, la necesidad que tiene la burocracia de una jerarquía estable de las relacion es sociales, y de una juventud disciplinada por cuarenta millones de hogares que s irven de apoyo a la autoridad y el poder.

Cuando se esperaba confiar al Estado la educación d e las jóvenes generaciones, el poder, lejos de preocuparse por sostener la autorid ad de los mayores, del padre y de la madre especialmente, trató, por el contrario, de se parar a los hijos de la familia para inmunizarlos contra las viejas costumbres. Todavía recientemente, durante el primer periodo quinquenal, la escuela y las Juventudes Com unistas solicitaban ampliamente la ayuda de los niños para desenmascarar al padre e brio o a la madre creyente, para avergonzarlos, para tratar de “reeducarlos”. Otra c osa es el éxito alcanzado… De todas maneras, este método minaba las bases mismas de la autoridad familiar. En este dominio, se realizó una transformación radical que no estuvo desprovista de importancia. El quinto mandamiento se ha vuelto a p oner en vigor al mismo tiempo que el noveno, sin invocación de la autoridad divin a por el momento, es cierto; pero la escuela francesa tampoco emplea este atributo, lo c ual no le impide inculcar la rutina y el conservadurismo.

 El respeto a la autoridad de los mayores ya ha prov ocado, por lo demás, un cambio de política hacia la religión. La negación de Dios, de sus milagros y de sus ayudantes, era el elemento de división más grave que el poder revo lucionario hacía intervenir entre padres e hijos. Sobrepasando el progreso de la cult ura, de la propaganda seria y de la educación científica, la lucha contra la iglesia, d irigida por hombres de tipo Yaroslavski, degeneraba frecuentemente en bufonadas y vejaciones. El asalto a los cielos ha cesado como el asalto a la familia. Cuida dosa de su buena reputación, la burocracia ha pedido a los jóvenes ateos que depong an las armas y se dediquen a leer. Esto no es más que un comienzo. Un régimen de neutr alidad irónico se establece poco a poco respecto a la religión. Primera etapa. No se ría difícil predecir la segunda y la tercera, si el curso de los acontecimientos no depe ndiera más que de las autoridades establecidas.

La hipocresía de las opiniones dominantes eleva, si empre y en todas partes, al cubo o al cuadrado, los antagonismos sociales; ésta es, po co más o menos, la ley del desarrollo de las ideas traducida a lenguaje matemá tico. El socialismo, si merece este nombre, significa relaciones desinteresadas entre l os hombres, una amistad sin envidia ni intriga, el amor sin cálculos envilecedores. La doctrina oficial declara que estas normas ideales ya se han realizado, con tanta más a utoridad cuanto más enérgicas son las protestas de la realidad en contra de semejante s afirmaciones. El nuevo programa de las juventudes comunistas soviéticas, adoptado e n abril de 1936, dice: “Una nueva familia, de cuyo florecimiento se encarga el Estado soviético, se ha creado sobre el terreno de la igualdad real del hombre y de la muje r”. Un comentario oficial añade: “Nuestra juventud sólo busca al compañero o a la co mpañera por el amor. El matrimonio burgués de intereses no existe en nuestr a nueva generación” (Pravda, 4 de abril de 1936). Esto es bastante cierto cuando se t rata de obreros y obreras jóvenes. Pero el matrimonio por interés está muy poco extend ido entre los obreros de los países capitalistas. Sucede todo lo contrario en las capas medias y superiores de la sociedad soviética. Los nuevos grupos sociales se subordinan automáticamente al dominio de las relaciones personales. Los vicios engendrados p or el poder y por el dinero alrededor de las relaciones sexuales, florecen en l a burocracia soviética como si ésta tuviera el propósito de alcanzar a la burguesía de Occidente.

En contradicción absoluta con la afirmación de Prav da que acabamos de citar, “el matrimonio soviético por interés” ha resucitado, la prensa soviética conviene en ello, sea por exceso de franqueza, sea por necesidad. La profesión, el salario, el empleo, el número de galones en la manga, adquieren un signifi cado creciente, pues los problemas de calzado, de pieles, de alojamiento, de baños y -sueño supremo- de coche, se unen a él. La simple lucha por una habita ción une y desune en Moscú a no pocas parejas por año. El problema de los padres ha alcanzado una importancia excepcional. Es conveniente tener como suegro a un oficial o a un comunista influyente; y como suegra, a la hermana de un gran personaje. ¿Quién se asombrará? ¿Puede ser de otro modo? 

 La desunión y la destrucción de las familias soviét icas en las que el marido, miembro del partido, miembro activo del sindicato, oficial o administrador, se ha desarrollado y ha adquirido nuevos gustos, mientras que la mujer, oprimida por la familia, ha permanecido en su antiguo nivel, forma uno de los c apítulos más dramáticos del libro de la sociedad soviética. El camino de dos generaci ones de la burocracia soviética está señalado por las tragedias de las mujeres atrasadas y abandonadas. El mismo hecho se observa actualmente en la joven generación. Se enco ntrará, sin duda, más grosería y crueldad en las esferas superiores de la burocracia , en las que los advenedizos poco cultivados, que creen que se les debe todo, forman un porcentaje elevado. Los archivos y las memorias revelarán un día verdaderos crímenes, cometidos contra las antiguas esposas y las mujeres en general por los p redicadores de la moral familiar y de las “alegrías” obligatorias de la “maternidad”, inviolables ante la justicia. 

 No, la mujer soviética aún no es libre. La igualdad completa representa también muchas más ventajas para las mujeres de las capas s uperiores, que viven del trabajo burocrático, técnico, pedagógico, intelectual en ge neral, que para las obreras y, especialmente, que para las campesinas. Mientras qu e la sociedad no esté capacitada para asumir las cargas materiales de la familia, la madre no puede desempeñar con éxito una función social, si no dispone de una escl ava blanca, nodriza, cocinera, etc. 

De los cuarenta millones de familias que forman la población de la URSS, el 5%, puede ser el 10%, fundan directa o indirectamente s u bienestar sobre el trabajo de esclavas domésticas. El número exacto de criadas en la URSS sería tan útil para apreciar, desde un punto de vista socialista, la si tuación de la mujer, como toda la legislación soviética, por progresista que ésta sea . Pero justamente por eso, la estadística oculta a las criadas en la rúbrica de o breras o “varios”. 

La condición de la madre de familia, comunista resp etada que tiene una sirvienta, un teléfono para hacer sus pedidos a los almacenes, un coche para transportarse, etc., es poco similar a la de la obrera que recorre las tien das, hace las comidas, lleva a sus hijos del jardín de infancia a la casa -cuando hay para ella un jardín de infancia-. Ninguna etiqueta socialista puede ocultar este cont raste social, no menos grande que el que distingue en todo país de Occidente a la dam a burguesa de la mujer proletaria.

La verdadera familia socialista, liberada por la sociedad de las pesadas y humillantes cargas cotidianas, no tendrá necesidad de ninguna r eglamentación, y la simple idea de las leyes sobre el divorcio y el aborto no le parec erá mejor que el recuerdo de las zonas de tolerancia o de los sacrificios humanos. L a legislación de Octubre había dado un paso atrevido hacia ella. El estado atrasado del país, desde los puntos de vista económico y cultural, ha provocado una cruel reacci ón. La legislación termidoriana retrocede hacia los modelos burgueses, no sin cubri r su retirada con frases engañosas sobre la santidad de la “nueva” familia. La inconsi stencia socialista se disimula aquí también bajo una respetabilidad hipócrita.

A los observadores sinceros les llama la atención, sobre todo en lo que se refiere a los niños, la contradicción entre los principios elevad os y la triste realidad. Un hecho como el de recurrir a extremados rigores penales co ntra los niños abandonados, puede sugerir que el pensamiento de la legislación social ista en favor de la mujer y del niño no es más que una hipocresía. Los observadores del género opuesto se sienten seducidos por la amplitud y la generosidad del proy ecto, que ha tomado forma de leyes y de órganos administrativos; ante las madres , las prostitutas y los niños abandonados a la miseria, estos optimistas se dicen que el aumento de las riquezas materiales dará, poco a poco, sangre y carne a las leyes socialistas. No es fácil decir cuál de estas dos maneras de pensar es más falsa y perjudicial. Hay que estar atacado de ceguera histórica para no ver la envergadura y l a audacia del proyecto social, la importancia de las primeras fases de su realización , y las vastas posibilidades abiertas. 

Pero tampoco es posible dejar de indignarse por el optimismo pasivo y, en realidad, indiferente, de los que cierran los ojos ante el au mento de las contradicciones sociales, y se consuelan por medio de las perspectivas de un porvenir cuyas llaves se proponen respetuosamente dejar a la burocracia. ¡Como si la Igualdad del hombre y de la mujer no se hubiera transformado, a los ojos de la burocracia, en la igualdad de la carencia de todo derecho! ¡Como si estuviera escrito que la burocracia no puede establecer un nuevo yugo, en vez de aportar libertad! La historia nos enseña muchas cosas sobre la esclav ización de la mujer por el hombre, sobre la de ambos por el explotador, y sobre los es fuerzos de los trabajadores que, tratando de sacudir el yugo al precio de su sangre, en realidad no logran más que cambiar de cadenas. La historia, en definitiva, nos dice otra cosa. Pero nos faltan ejemplos positivos sobre la manera de liberar efectivamente al niño, a la mujer y al hombre. Toda la experiencia del pasado es negativa, e inspira desconfianza a los trabajadores hacia los tutores privilegiados e incontrolados.

Igualdad entre hombres y mujeres – Juan García Oliver

Como ya he comentado en el artículo anterior de este blog, un libro que me ha hecho reflexionar profundamente, tanto en lo que esto de acuerdo con los autores como con lo que no, es “Feminicidio o auto-construcción de la mujer”. Dos de los capítulos más interesantes son el dedicado a las milicianas y al rechazo del feminismo por el movimiento libertario histórico.

Después de su lectura, muchas de sus notas me han llevado a profundizar en el tema consultando las fuentes originales. También he recordado lo que leí en algunos libros de mis estanterías que, por cierto, no son un adorno momificado en el tiempo, deberían servir para conocer, pensar y relacionar su contenido con la realidad actual.

Voy a empezar con el libro de Juan García Oliver “El eco de los pasos” ya que se trata de un anarquista en el Estado dictando o intentando dictar leyes desde el Ministerio de Justicia. A pesar de ser leyes emanadas “desde arriba” y no desde el pueblo tienen mucho de rescatable y es muy interesante leerlas hoy en día, ahora que está tan de moda la deplorable discriminación “positiva”:

Pg. 355. Los subrayados y los comentarios posteriores son míos.

“Al iniciarse el año, le entregué para estudio los siguientes proyectos de ley: concediendo a la mujer la plenitud de los derechos civiles, equiparándola en todo a los hombres (1)… (SIGUE)

1. [NDE]. Decreto concediendo a la mujer la plenitud de derechos civiles.
«Desde la publicación de la Carta fundamental de la República existe una evidente
antinomia entre el texto constitucional y las leyes civiles, en orden a la capacidad civil
de la mujer
, y especialmente de la mujer casada.
Adaptar las leyes civiles a la Constitución ha sido menester olvidado hasta ahora y
que es forzoso cumplir sin dilación, no sólo para evitar toda suerte de dudas, sino también
porque así lo exige la revolución jurídica operada en nuestro país, incompatible con
los arcaicos privilegios que las leyes conceden y otorgan, por razones de sexo.

La igualdad del derecho del varón y la mujer debe ser absoluta, sin otros límites que
las diferencias impuestas por la naturaleza.

MI COMENTARIO:
Esa antinomia no fue un “olvido”, porque nada es casual en política, sino una muestra de misoginia republicana. Es decir, tuvo que llegar un anarquista al poder de la República (grandísima contradicción) para acabar con la desigualdad legal entre hombres y mujeres que esta había mantenido durante seis largos años, desde 1931 hasta 1937.  Aquí García Oliver denuncia que los privilegios por razones de sexo son incompatibles con la revolución. ¡Qué diferencia con los “planes de igualdad” de hoy en día! Lamentablemente los privilegios no son solo arcaicos y cosa del pasado, van surgiendo otros nuevos en el presente. No es un debate de los años 30 superado, es totalmente actual. Por otro lado, es significativo que se hable de “conceder” derechos, ya que muestra como la legislación nos es impuesta por el Estado desde “arriba” y no la creamos entre todos. Si antes no hubiera habido una ley que fomentaba la desiguladad y la subordinación no hubiera hecho falta “conceder” la igualdad, ya que, a priori, los dos sexos tenemos la misma capacidad para desarrollar todas las funciones civiles

La mujer, dentro del matrimonio, ha de ser una verdadera compañera, y dentro y
fuera del matrimonio ha de poder desempeñar las mismas funciones civiles que el varón.

Toda sombra de autoridad marital, de restricción y aun de privilegios de uno u otro
sexo
, es absolutamente incompatible con la dignidad que igualmente ostentan y que la
ordenación jurídica debe consagrar.

MI COMENTARIO: El primer comentario suena muy paternalista, diciendo a las mujeres lo que deben ser en su vida matrimonial e íntima, pero a la vez está hablando de compañerismo, de estar al mismo nivel. Después señala que, casada o soltera,  “ha de poder desempeñar”, poniendo el énfasis en la posibilidad real de desempeñar las mismas funciones civiles que los hombres, sin discriminación positiva ni cuotas a priori. Por eso no dice “debe desempeñar”.
Y aquí viene lo más interesante: habla de los privilegios de uno u otro sexo, es decir, cabe la posibilidad de que sea la mujer la privilegiada y de que, por tanto, sea incompatible con la igual dignidad del hombre y la mujer.

Con fundamento en las razones expuestas, a propuesta del ministro de Justicia y de
acuerdo con el Consejo de ministros, vengo en decretar lo siguiente:

Art. 1.” El sexo no origina diferencia alguna en la extensión y ejercicio de la capacidad
civil. La mujer, sea cualquiera su estado, tiene la misma capacidad que las leyes
reconocen o puedan reconocer al hombre para ejercer todos los derechos y funciones
civiles.

MI COMENTARIO: En este artículo se decreta la igualdad real y se reconoce la misma capacidad a la mujer que al hombre. Algo muy diferente a lo que defiende la discriminación positiva, es decir, que las mujeres necesitan ayuda para llegar a ejercer esas funciones civiles porque no son igual de capaces.

Art. 2.° Dentro del matrimonio ninguno de los cónyuges adquiere potestad sobre el
otro
, ni ostenta su representación legal, quedando ambos únicamente obligados, por mutuo
y leal consentimiento, a vivir juntos, guardarse fidelidad y prestarse recíprocamente
asistencia. La obligación de sufragar los gastos necesarios para el sostenimiento del hogar
conyugal pesará sobre ambos cónyuges, en proporción a sus respectivos medios económicos
y a sus posibilidades de trabajo.

MI COMENTARIO:  Aquí se habla de horizontalidad en el matrimonio, en el sentido de que nadie domina al otro ni tiene capacidad de tratar al otro como un objeto en propiedad, etcétera, pero ninguno, ni el hombre ni la mujer. Se habla también de reciprocidad y apoyo mutuo y, se sigue en lugar de la proporción al 50% igualitaria en números tan querida por los amantes de la discriminación positiva y las cuotas, la comunista libertaria según la cual el sostenimiento del hogar a nivel económico será según las posibilidades de ambos cónyuges. En realidad suena hasta ridículo promulgarlo desde las leyes ya que la familia histórica pre-industrial ya se regía por ese principio. Aquí conecto de nuevo con el libro de Prado Esteban, ya que sería interesante conocer como eran los códigos de familia legales anteriores al siglo XIX.

Art. 3.” Corresponderán conjuntamente al padre y a la madre las funciones y deberes
que las leyes les atribuyen con respecto a los hijos comunes. Cuando los padres viviesen
separados de hecho, se presumirá que existe plena delegación de facultades en favor de
aquel que tenga los hijos a su cuidado. En tal caso, el juez le concederá la representación
de los mismos por los trámites del artículo siguiente.

Art. 4.° En el supuesto del último párrafo del artículo anterior, o si ambos cónyuges
no llegasen a ponerse de acuerdo sobre algún punto de capital importancia o de reconocida
urgencia, relativo a la vida del hogar, así como a la educación de los hijos o a la
administración de los bienes de los mismos, mientras no se constituya una jurisdicción
especial familiar, el juez de primera instancia conferirá la representación antes aludida
o dirimirá la discordia, previa audiencia de los interesados, si fuere posible, de los hijos
mayores de catorce años que tuvieren un interés directo en el asunto y del fiscal. La decisión
del juez será ejecutiva, pero podrá ser modificada por el mismo en cualquier momento,
a instancia de cualquiera de las partes sin perjuicio del derecho de los interesados
a discutir sus diferencias por los trámites del juicio ordinario.

Art. 5.” Cada cónyuge conserva la facultad de contratar con el otro y de convenir
con él, en cualquier momento, la modificación del régimen económico matrimonial, que
será el de separación de bienes, mientras no se haya pactado otro diferente. Vigente o
concertado cualquier otro régimen, se establecerá el de separación de bienes, por los
trámites fijados en el artículo anterior, cuando uno de los Cónyuges lo pida con fundamento
suficiente, a juicio del juez, sin perjuicio de las obligaciones especiales contraídas
entre sí y de los derechos de tercero. Las capitulaciones matrimoniales y sus modificaciones
podrán constar por documento privado.

MI COMENTARIO: Se vuelve a hablar de cónyuges sin concretar sexos. Me parece interesante que el matrimonio que se establece aquí sea por defecto con separación de bienes. Por un lado, puede que fuera para forzar a que si se quiere todo en común fueran las parejas las que lo eligieran voluntariamente de ese modo, pero no puedo dejar de pensar que está alejado de los principios del comunismo libertario que he mencionado en el anterior comentario: “de cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad”, que creo que es cómo se rigen las familias, incluso las que no son libertarias y no le hayan puesto nombre. Las relaciones familiares, amorosas o amistosas (las más íntimas, claro) son los únicos contextos o casi donde la gente se da préstamos sin interés o da dinero o ayudas de todo tipo sin esperar nada material a cambio. Es algo totalmente subversivo para el sistema, no es extraño por tanto que sea una de las últimas batallas del capitalismo-estado que les queda por ganar. Porque el sistema quiere destruir ese tipo de relaciones y nuestro objetivo, si queremos luchar contra eso, sería no solo hacer más fuertes los vínculos de reciprocidad sino ampliarlos fuera de la familia y el círculo íntimo hasta toda la humanidad. ¿Suena complicado? Lo es.

Termino copiando el resto del decreto para quien lo quiera consultar:

Art. 6.” El marido y la mujer podrán ejercitar, durante el matrimonio, los derechos
y acciones que tenga el uno contra otro.
Art. 7.° Los actos jurídicos y decisiones judiciales referentes al régimen de los bienes
del matrimonio, sólo producirán efectos contra tercero si se inscriben en el Registro de
regímenes, que se llevará por los funcionarios encargados del Registro civil. En el término
de dos meses, el Ministerio de Justicia dictará las normas reglamentarias precisas para
el funcionamiento de tal Registro.
Art. 8.” Los actos realizados por mujer casada, en cuanto a sus bienes privativos, con
anterioridad a este decreto, pero después de la entrada en vigor de la Constitución de la
República, surtirán pleno efecto, aun cuando no haya mediado licencia o poder marital.
También surtirán pleno efecto los actos realizados por mujer casada con fecha anterior
a la entrada en vigor de la Constitución siempre que no hubiesen sido impugnados con
anterioridad a la fecha de promulgación del presente decreto.
Art. 9.” Este decreto se aplicará a los matrimonios contraídos antes de su vigencia,
de los cuales, no obstante, subsistirá el régimen económico matrimonial a que estuvieren
sometidos, sin perjuicio de la facultad de modificarlo establecida en el artículo 5.°.
En adelante, en dichos matrimonios, la administración y disposición de los bienes comunes
exigirá el acuerdo de ambos cónyuges, pudiendo el juez, en caso de impedimento
momentáneo de uno de ellos, conferir la administración interina al otro, por los trámites
y con los efectos del artículo 4.°.
Art. 10.” La mujer casada que al publicarse el presente decreto tuviera hijos de anteriores
matrimonios, recobrará, a petición suya, los derechos y deberes que hubiere perdido
al contraer segundas nupcias, en virtud del artículo 168 del Código civil, cesando,
en su consecuencia, las tutelas que a este respecto se hubiesen constituido. La petición se
formulará ante el juez de primera instancia, que resolverá de plano y contra cuya resolución
no cabrá recurso.
Art. 11.° Quedan expresamente derogados cuantos preceptos legales se opongan a lo
dispuesto en el presente decreto, del que se dará cuenta en su día a las Cortes y que entrará
en vigor el día siguiente al de su publicación en la «Gaceta de la República», quedando
facultado el ministro de Justicia para dictar cuantas disposiciones complementarias
sean precisas.
Dado en Valencia a 3 de febrero de 1937.»

Se puede descargar el libro entero aquí: http://www.memorialibertaria.org/IMG/pdf/2007-faxbook-002.pdf

Sobre los vendedores de humo e “igualdad”

Esta es la pirámide del sistema. Ahora nos quieren vender que la igualdad que hay que lograr es que haya un 50% de mujeres y hombres en cada escalón, incluso que sea una mujer la que se ponga en su cumbre. Y esa pirámide ha cambiado bastante. Ya hay mujeres en los escalones del ejército, en la política y en el mundo empresarial. No las hay en la Iglesia pero sí en el mundo del adoctrinamiento ideológico, publicitario y consumista, las nuevas religiones. No. No nos distraigamos del camino: ¡No más pirámides!

 
Desde la promulgación de la Ley Orgánica 3/2007 de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, se puede dar por moribunda la palabra “igualdad”. De hecho, junto a la Ley de Violencia de Género, son de las leyes más desiguales que han existido. El objetivo de esta ley es, supuestamente, garantizar la igualdad real y efectiva de oportunidades entre mujeres y hombres dentro de la empresa y evitar cualquier tipo de discriminación. Objetivo muy loable si no fuera porque no es real y dista mucho de la verdadera igualdad. Entramos en el terreno del idioma inventado por el poder.

Y para no irnos al plano teórico vamos a empezar con un ejemplo de Plan de Igualdad, el del Corte Inglés. 
En la página número 15 podemos leer:

“Establer medidas de acción positiva”, “tendrán preferencia las mujeres en el ascenso”… ¿Dónde está la no discriminación y la igualdad de acceso? Vemos como se ha tergiversado el sentido de las palabras y lo único que se busca es mantener las jerarquías (son intocables) pero que en cada escalón de la pirámide de poder haya el mismo número de hombres y mujeres. Las mujeres de esta forma ascienden simplemente por órdenes del poder, por tener un sexo determinado, y no por méritos propios. Lo que subyace es un machismo tremendo, ya que supone que la mujer no ascendería nunca si no fuera porque se la “ayuda”. Tampoco se plantean, por supuesto, que quizás haya mujeres que no valoremos el medro, el dinero, el poder y el ascenso en la escala social de forma elegida, por ser contrarios a  nuestros valores. Por ejemplo, hay mujeres (y hombres) que preferimos tener menos dinero y a la vez poder pasar más tiempo con nuestros seres queridos, cuidar a nuestros hijos, investigar, bailar, escribir un blog o cultivar nuestras facetas intelectuales o reflexivas. ¡Esto es algo inconcebible!

Por eso hago desde aquí un llamamiento a las mujeres y los hombres para que no se dejen comprar por las zanahorias del sistema. En el caso femenino es especialmente importante renunciar a los cáminos “fáciles” y a sus “ayuditas”. Si esas ayudas tienen algo de positivo, deberían serlo también para nuestros compañeros los hombres. Y si son nocivas no deberían serlo para nadie. Ya sé que es fácil decirlo y mucho menos dejarse comprar, pero al menos hay que intentarlo…

Este punto también es penoso. ¿Pero quién se considera el Corte Inglés y sus sindicatos para decirle al personal masculino cómo  tienen que organizar su vida fuera del centro de trabajo? Y lo peor es que los trabajadores y trabajadoras no se han rebelado todavía contra esta panda de iluminados… Cada familia tiene que auto-organizarse como mejor les venga a todos sus miembros, si acaso deben escuchar las opiniones de sus iguales, sus amigos, sus familiares y compañeros en relaciones recíprocas, pero nunca seguir las consignas irreflexivas que les imponen desde arriba quienes les explotan.

Por ejemplo, yo misma me he pedido una excedencia por cuidado de hijos y durante ese tiempo he hecho más trabajo doméstico que antes. ¿Quiénes son estos para organizarme la vida? Pero es que mi compañero también colabora en todo lo que puede cuando vuelve del trabajo: baña, da de cenar a nuestro hijo y le duerme muchas noches. Nosotros nos regimos por el principio libertario de que cada cuál dé lo que pueda dar y reciba lo que necesite, lo que no necesariamente es igualitario al 50%. A veces, siguiendo este detestable uso de los números cuando se habla de los cuidados, es un 60%-40% o un 70%-30%, y a veces un 100%-0% (como cuando cuidamos a un recién nacido) y no pasa absolutamente nada porque es acordado libremente y tiene un sentido, y sobre todo, es nuestra vida y así queremos vivirla.

No se puede ser más caradura. Además de embrutecer y explotar a través del trabajo asalariado en una organización como El Corte Inglés, se permiten el lujo y la desvergüenza de meterse en la vida extralaboral de los trabajadores. ¿Por qué no dentro de la empresa hablamos de los asuntos de la empresa? ¿Por qué si hablamos de compartir, no se habla de compartir el trabajo y los dividendos con los accionistas y directivos de El Corte Inglés? ¿Por qué no vienen a trabajar de cajeros algún día, a reponer productos del supermercado o a lavar los wáteres? ¿Por qué no hablamos de equiparar el precio de la hora de trabajo y eliminemos las diferencias salariales que existen entre trabajadores universitarios y los que solamente tienen el graduado escolar? ¿Acaso no tenemos todos las mismas necesidades vitales? Ah, eso nunca, claro… No sé a dónde vamos a llegar, dentro de poco también nos dirán en el trabajo cuantas veces debemos de besar a nuestros hijos, practicar el sexo con nuestros amantes o salir a pasear con nuestros abuelos. Patético.

Habrá alguien que me diga que esos mensajes hay que darlos porque si no la gente tendrá comportamientos machistas o sumisos en casa. Siento decir que ha sido siempre la intervención del poder la que al meter baza ha producido esos comportamientos. Cuando nos movemos en ambientes igualitarios y solidarios ese tipo de comportamientos desaparecen y si se dan, es la colectividad la que señala el problema en la asamblea y se buscan soluciones, lo que no quiere decir en modo alguno que la convivencia y la vida sean tareas fáciles sin conflicto alguno. Lo importante es cómo afrontamos el conflicto. En este tema y muchos otros no puedo dejar de recomentar el libro de Prado Esteban y Félix Rodrigo Mora “Feminicidio o autoconstrucción de la mujer”.

Con todas estas leyes discriminatorias en nombre de la igualdad ha surgido todo un nuevo sector laboral como el de los másteres universitarios de género y las empresas de Igualdad. Como muestra dejo el enlace de una de ellas que señalo simplemente por haber llegado a ella por casualidad, buscando información sobre otro tema: https://sites.google.com/site/somosinergias/servicios/-que-hacemos

Se podría decir mucho sobre los talleres, sobre el control del material didáctico para que pase sus filtros y su censura, y sus charlas (una de ellas titulada Incrementando beneficios: mujeres en los organismos empresariales”), pero me quiero centrar en el apartado de Planes de Igualdad en el que indican que un plan de igualdad “enriquece” en beneficios y en productividad, es decir, son un instrumento al servicio de la clase empresarial para ganar más dinero y explotar más y mejor a sus trabajadores. Además, “mejora la imagen”, con lo cual da lo mismo la basura que haya detrás de una institución, la fachada puede estar bien limpita si tienes un plan de igualdad. Y encima lo dice sin pudor la propia organización que los hace, lo que se agradece bastante, la verdad. Es literal.

En ningún momento se cuestiona la desigualdad del sistema político y económico, pero, no solo eso, además se ponen claramente del lado del estado y del capital, ofreciendo su ingenio para explotar mejor y ganar más dinero. ¿Dónde quedó la lucha por la justicia social? ¿Dónde quedó la lucha por la libertad de conciencia, de debate y de reflexión? ¿Dónde quedó la reivindicación de ser mujeres auténticas, libres y responsables de sus actos, sin tutela de los hombres, pero tampoco del poder capitalista y estatal y sus defensoras?

Nunca me había interesado ni por el feminismo ni por los asuntos de género hasta ahora porque siempre he visto la lucha por un mundo mejor como tarea de todos: hombres, mujeres, niños y ancianos. Ahora que comienzo a investigar un poco, lo que leo me parece más terrorífico que lo anterior, tanto en el plano ideológico como en el comercial.

Por tanto, si lees esto y trabajas dentro del sector del “género” no tienes por qué sentirte atacado. Yo trabajo en una fábrica de títulos, de generación de pensamiento único y adoctrinamiento y no pasa nada, una puede ser crítica con lo que le da de comer, no tiene por qué fusionarse con la institución para la que trabaja como asalariada. De hecho, es muy sano criticarla, tomar distancia ideológica y sobre todo no creerse una misma sus mentiras.

El poder es retorcido. ¿Intentamos comprenderlo? Algunos apuntes para empezar.

¿Alguien entiende por qué el presidente del Club de Roma en España es el presidente del banco Caixabank (antes La Caixa) y vicepresidente de la petrolera Repsol (Isidre Fainé)? ¿Es por voluntad de verdad y amor al bien común que a este Club le interesan tanto “los límites del crecimiento” (los recursos son limitados, la población crece demasiado) y la difusión del problema del “pico del petróleo” (las energías fósiles se acaban) y, por otro lado, le interesa muy poco hablar de privilegios, poder, explotación y señalar que la necesidad de crecer, producir y consumir petróleo fue y es impuesta por ellos mismos? Es importante señalar que decir La Caixa es decir burbuja económica y deshaucios, es decir la infanta Cristina (Fundación La Caixa) y Urdangarin (Telefónica). Es tan retorcido que a mi se me escapa… 

https://www.youtube.com/watch?v=K9WgrxJCQ8o

¿Qué tienen en común la familia Bush y George Soros? Ser inversores del grupo financiero militar-industrial en el Carlyle Group. Por cierto, este último magnate acaba de entrar en el capital de una de las constructoras clave del ladrillazo español, FCC, con el 3,8% de las acciones. En esta última empresa Bill Gates ha comprado hace poco el 6% de las acciones:

http://www.newsofinterest.tv/video_pages_flash/politics/misc_neocon_globalist/iron_triangle_carlisle.php

 http://www.baltimorechronicle.com/media3_oct01.shtml

¿Por qué George Soros y la Obra Social de La Caixa financian los proyectos como los de la Fundación Aspacia que recientemente ha publicado un informe titulado “Violadas y expulsadas”? ¿Por qué el Ministerio del Interior, precisamente el organismo encargado de expulsar a los migrantes sin papeles figura como entidad “colaboradora” y “financiadora”? ¿La mejor colaboración no sería no expulsarlas y mucho menos si acaban de ser agredidas sexualmente y necesitan apoyo? ¿Por qué si el Ministerio de Sanidad también es otra de las entidades públicas que financian esta fundación no son ellos mismos los que impulsan esa cobertura sanitaria que están reclamando? ¿La mejor colaboración de George Soros no sería dejar de jugar con las vidas de la gente por el mundo y contra los golpes del sistema económico y político que las fuerzan a emigrar? De nuevo, es tan retorcido que las respuestas se escurren de las manos. 

Relacionada:

– George Soros y sus inversiones ideológicas: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/01/todavia-sigo-preguntandome-por-que-el.html

Federica Montseny y el aborto


Federica Montseny preguntada sobre el aborto from tgalvez on Vimeo.

La entrevistadora pregunta a Federica Montseny sobre el proyecto de decreto para legalizar el aborto durante su ministerio, en plena guerra civil. Se trataba de un intento de ampliar la territorialidad del decreto catalán que legalizó el aborto en la Generalitat que fue rechazado, entre otros, por Largo Caballero.

Nótese el tono respetuoso que utiliza Federica Montseny, sin fanatismos ni gritos viscerales. ¡Qué diferentes eran aquellos tiempos! Incluso es capaz de realizar la diferencia, hoy practicamente olvidada dentro del “debate”, por llamarlo de alguna manera, actual sobre el aborto entre DERECHO y ÉTICA. Esto quiere decir que una misma persona puede estar en contra del aborto pero a la vez declararse a favor de su legalización, como mal menor, tal y como explica Federica. Algo parecido a cuando Malatesta defendía la legalización de la cocaína a pesar de manifestarse contrario a ella.

El aborto, para la mujer que intentó legalizarlo en la España republicana, tal y como lo era en Cataluña, no era una liberación para la mujer, como afirman algunas feministas, era un mal menor e incluso lo denomina una “mutilación”. Hoy en día esto es impensable, dado el nivel de visceralidad, falta de humanidad y fanatismo que ha adquirido el tema en los dos supuestos bandos enfrentados. ¿Cómo es posible que a los ilegalizadores se les llene la boca de “apoyo a la familia y a la maternidad” y después sean los primeros en fomentar el capitalismo, su explotación y su precariedad existencial? ¿Cómo es posible que a los que sólo defienden la legalización (incluso hay gente que se define a sí misma como “proabortista”, como si el aborto fuera una experiencia chachipiruli y frívola para las mujeres y no uno de los trances más duros a los que se tienen que enfrentar) no les preocupe que haya abortos con causas socioeconómicas hoy en día, es decir, por no tener dinero, apoyo social en la crianza o por vivir esclavizados al mundo del trabajo?

Es, escuchando a esta mujer, cuando más me maravillo de las ideas anarquistas clásicas, llenas de humanismo y que contemplan los problemas libres de prejuicios. Es una lástima que la entrevistadora la interrumpiera cuando estaba a punto de empezar a hablar sobre lo más interesante del asunto. Nos quedamos sin saberlo. Quizás, en su crítica a lo limitado de la ley iba a poner énfasis en el apoyo a la maternidad y la paternidad conscientes, libres y responsables para así intentar reducir el número de abortos DESDE LA LEGALIDAD. Porque una cosa está clara, después de décadas de “democracia” y una sucesión de varios partidos en el poder, los abortos no han dejado de aumentar (de los 37.000 de 1990 a los 112.000 en 2012). ¿A nadie le chirría este aumento? ¿Es que tenemos más prácticas sexuales sin anticonceptivos que antes? ¿O es que las mujeres actualmente deseamos ser madres menos que antes? Ojalá alguien pudiera poner luz sobre este asunto, que a mi desde luego me queda demasiado grande.

Las mujeres y los hombres del siglo XXI seguimos sin conocer nuestro cuerpo y nuestro deseo (¿cuántas son las personas que conocen el funcionamiento de su fertilidad y la dinámica de sus ciclos?), seguimos sin ser libres para ser padres y madres (las condiciones vitales y no solamente las económicas son totalmente adversas a los niños y a la crianza), los niños son considerados casi como “catástrofes” que destrozarán nuestra vida y proyectos cuando no un “lujo” inalcanzable, una “responsabilidad” descomunal y sobrehumana, o una especie de “hobbie”. A pesar de que no idealizo el papel de Federica Montseny durante la guerra civil admiro cómo planteó la cuestión y su valiente postura, totalmente diferente al enfoque actual que huye de la reflexión y se encona en culpabilizar a las mujeres que abortan o en frivolizar con lemas del tipo “mi coño, mi libertad”.

La postura ilegalizadora nos infantiliza y nos hace depender de la autoridad psiquiátrica o de un juez y, aunque pone el énfasis en defender la vida de un ser que crece dentro de nosotras, obvia que a veces es imposible criarlos y que, aunque se ilegalice, siempre va a haber mujeres que aborten de forma peligrosa en la clandestinidad. Esta postura, a pesar de ir de “ética” se niega a luchar por un sistema más favorable a la crianza y los cuidados, porque eso supondría cuestionar muchas otras cosas que son intocables, como la explotación y la pérdida de valor de todo lo que no sea ganar dinero. Por otro lado, la postura que solamente se centra en la legalización obvia el contexto social y los componentes éticos (que existir, existen), psicológicos y de duelo que tiene el aborto, frivolizando con el tema, y lo que es peor, en todos estos años no ha hecho una necesaria reflexión sobre las causas sociales de su acusado aumento.

Decreto catalán de 1937: https://www.gencat.cat/eadop/imatges/republica/1937/19370009.pdf

Otro texto de Montseny en el que habla del tema: http://www.sbhac.net/Republica/TextosIm/Beecham/Montseny/Montseny.htm

¿Cómo afrontar el problema del aborto desde una perspectiva de lucha por un mundo mejor? Es un tema complejísimo que no pretendo abordar en un simple post de este blog. Sí me gustaría apuntar que nunca entenderé, después de leer el decreto y otros documentos que hablan sobre eugenesia, por qué una persona con una enfermedad genética es “inferior” o no debe nacer porque sí. Creo que en un mundo diferente, más justo y revolucionario nos ayudaríamos para que todas las personas pudieran salir adelante y no fuera una responsabilidad individual de las madres o los padres. Además, todas las personas tienen algo que aportar a la sociedad desde su diversidad. Obviamente, en el mundo actual esto no es así. Por otro lado, ¿quién soy yo para juzgar situaciones personales que desconozco por completo? Mi visión del aborto ha cambiado con los años y con el hecho de haber vivido una gestación, un embarazo y una maternidad. Ya no grito aquello de “los fetos no son personas”, son diferentes a los bebés y a los adultos pero su humanidad es innegable. También me he enriquecido con experiencias de otras mujeres que me han aportado dimensiones inesperadas sobre este tan triste asunto.

Dejo aquí la reflexión.

El deber de atreverse a hablar.

He rescatado mi intervención de hace unos años en el debate posterior a la charla de Antonio Turiel sobre el “Oil Crash” en la UNED. Hoy en día cambiaría bastante mi discurso, ya que el sistema no se basa solamente en el capitalismo sino en el Estado como modelo de jerarquía de poder. También pondría más énfasis en todo lo relativo a la ética y los valores. Aunque siempre que hablo en público me pongo nerviosa, pienso que aunque nos dé mucha vergüenza hay que esforzarse por vencer los propios temores. En esta ocasión me serví de un truco, por si os sirve, que es apuntar las cosas importantes que tienes que decir, a veces con una palabra o un concepto en un papel es suficiente para no perder el hilo. Hablar y debatir en público es algo que creo que todos deberíamos hacer, primero, porque todo el mundo tiene algo que aportar y, segundo, porque nos fuerza a tomar postura y reflexionar sobre las cosas. ¡Ánimo! ¿Qué os parece el contenido de la charla, mi intervención y la respuesta de Antonio Turiel?

Intervención en el debate de la charla “El Oil Crash” from tgalvez on Vimeo.

Cuando los títeres se creen libres.

No hay nada más terrible que ser un esclavo que se cree libre, gritar e implorar los propios grilletes y perder la libertad de conciencia hasta el punto de creerse el mayor de los revolucionarios por pedir o luchar por lo que el poder quiere que luches. En este contexto, la libertad de decidir queda anulada, ya que el sujeto termina “deseando” lo que otros quieren que desee. Cuando se toma alguna decisión importante es interesante preguntarse a una misma estas preguntas… ¿Lo deseo realmente? ¿O son las circunstancias sociales, el adoctrinamiento (incluso el de tu propio activismo) o la publicidad las que me impiden desear otra cosa y, como no es posible, me justifico con mentiras piadosas? No es mi intención debatir aquí sobre esto, simplemente lo dejo ahí…

Reflexiones en voz alta y blog abierto…

No hay nada más terrible que ser un esclavo que se cree libre, gritar e implorar los propios grilletes y perder la libertad de conciencia hasta el punto de creerse el mayor de los revolucionarios por pedir o luchar por lo que el poder quiere que luches. En este contexto, la libertad de decidir queda anulada, ya que el sujeto termina “deseando” lo que otros quieren que desee. Cuando se toma alguna decisión importante es interesante preguntarse a una misma estas preguntas… ¿Lo deseo realmente? ¿O son las circunstancias sociales, el adoctrinamiento (incluso el de tu propio activismo) o la publicidad las que me impiden desear otra cosa y, como no es posible, me justifico con mentiras piadosas? No es mi intención debatir aquí sobre esto, simplemente lo dejo ahí..

Más allá del parque – #10 – Exposición del fotógrafo Nicolas Muller

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Tomado del blog “Arte en Madrid”

El otro día fui con mi hijo a la sala de exposiciones del Canal de Isabel II, cerca de Ríos Rosas. En realidad no sabía que nos íbamos a encontrar, simplemente quería conocer el edificio por dentro, un antiguo depósito de agua.

Había una exposición del fotógrafo húngaro Nicolas Muller, un hombre del que no había oído hablar nunca. Mi hijo como siempre, sin parar de correr de un lado al otro y pidiéndome que bajáramos y subiéramos en ascensor sin parar. Al final me le puse en el Tonga, subimos al último piso y fuimos bajando plantas viendo la exposición. A Nicolas Muller, su periplo vital le llevo de su Hungría natal a la huida del nazismo viajando por Francia, Portugal, Marruecos y finalmente España.

Sus fotos retratan el duro trabajo de los campesinos húngaros… 06f79babc5cc8e36086af937f54968c5_L

…la mirada de los niños, como estos de Marsella: b_e6c36465ea9063008f826907fe3ade784717ec01

De su estancia por Marruecos podemos destacar esta foto de “La bailarina Taraja”, tomada en Larache en 1942, cuando esta ciudad pertenecía al Protectorado Español. El personaje que más me gusta es el de la percusionista. Hoy en día es muy raro ver a una mujer percusionista en los espectáculos de danza oriental. Me recuerda a aquellas fotos que hay de gitanos tocando flamenco en la que se ven a muchas mujeres tocando la guitarra. Es como si esos papeles se hubieran masculinizado con el tiempo y pensásemos que siempre ha sido así. Y no es cierto. El personaje masculino se ríe y parece que enseña algo que podría ser un paquete de cigarrillos o un carnet de identidad.

Bailarina Tajara.

Bailarina Tajara.

Y la fotografía que más me gustó de toda la exposición (por eso la pongo en grande, jeje):

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Corro de niñas. Argamasilla de Alba. 1957

Siempre me han gustado las imágenes de danzas circulares, desde el corro de la patata a los bailes populares pasando por el cuadro de “La Danza” de Matisse en el que hombres y mujeres giran juntos y desnudos de la mano. El círculo siempre ha sido sinónimo de horizontalidad y solidaridad, por eso en mis clases de danza con mamás me gusta que por lo menos una parte de la clase la bailemos así, mirándonos en el espejo de la compañera en lugar de en el espejo real, y jugar a expresar desde allí. Quizás no es la figura más apropiada para aprender la técnica, pero sí para crear un ambiente de complicidad grupal.

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Volviendo a la fotografía de Muller, me gustó mucho porque rescata ese momento de juego infantil y nos permite dejarnos sorprender por lo diferente que eran las cosas entonces. ¿Dónde están esos grupos de niños ahora? En Madrid una imagen así es impensable: un grupo enorme de niños jugando a un corro de la patata gigante… ¡Imposible! Primero porque no hay niños, y segundo porque nadie les deja que jueguen en la calle solos. Supongo que en los pueblos tienen más libertad pero también son muy pocos.

Cuando llegamos al final de la exposición había una proyección de un documental sobre la vida de Muller en húngaro con subtítulos en castellano. Nos sentamos y Félix me pidió teta. Le amamanté mientras veía el documental, que por cierto tenía una música muy bonita, y cuando me quise dar cuenta se había quedado frito. ¿Y ahora qué hacía sin mochila ni carrito? Intenté no despertarle y logré que llegara así a casa, todavía no sé cómo lo conseguí… Eso sí, la mano que le sujetaba la espalda terminó un poco lastimada… Le dejé en casa de los abuelos y me fui al curro. Otro día “más allá del parque”.