Canción de rap: “Muertos al nacer”

Impresionante canción del grupo Kronstadt con un título demoledor: “Muertos al nacer”. Poco a poco las cosas están cambiando gracias a la gente que alza la voz por vivir una vida consciente, que dan la bienvenida a la tecnología y la medicalización cuando sea necesaria, pero que exijen el fin de viejos protocolos sin ninguna base y el respeto a sus decisiones informadas.

Pero somos más que nuestro parto, más que cómo nos criaron o educaron… La vida nos da muchas oportunidades y, finalmente, somos responsables de construir nuestro propio camino, para bien o para mal, responsables de autogestionar nuestra existencia (hasta donde nos dejen…).

Si no pensamos así, creo que existe el riesgo de caer en un destructivo victimismo que puede impedir nuestro crecimiento al buscar siempre culpables en el exterior, en el pasado, en los padres, la sociedad, el sistema… Es más, puede que nazcamos en el parto más ideal y perfecto y sin embargo la forma en la que nos críen, incluso con la mejor de las intenciones, sea terrible. Como todos los problemas humanos, estos temas son profundamente complejos.

Buenas noches y reparadores sueños cerca de alguien amado o en serena soledad…

Análisis del artículo de Cristina Alberdi “La Conferencia de Pekín: una nueva forma de ver el poder. El empoderamiento”

 En el post “El empoderamiento al desnudo” cité este artículo de Cristina Alberdi que se puede encontrar en Nodo50. Hoy me gustaría analizarlo de manera más detallada.

Cristina Alberdi fue diputada del PSOE, ex Ministra de Asuntos Sociales y representante oficial de España y de la Unión Europea en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Pekín, 1995). Sus últimas tareas políticas las ha ejercido junto a Esperanza Aguirre (PP), siendo la presidenta del Consejo Asesor contra la violencia de género de la Comunidad de Madrid desde 2004 al 2009.

La Conferencia de Pekín fue la primera conferencia de la ONU sobre mujeres en la que se consolida la idea del “empoderamiento”, esa “potenciación del papel de la mujer” que Alberdi relaciona en su artículo con tres ejes: derechos humanos, salud sexual y reproductiva y la educación.

El primer punto es totalmente razonable: “el respeto a las diferentes tradiciones, culturas y religiones encuentra su límite en el respeto a los derechos humanos de las mujeres”. Sin embargo, el segundo punto tiene más que matizar, ya que de nada sirve afirmar que las mujeres tienen derechos en materia de reproducción y sexualidad sin ser sometidas a coerción, discrimación y violencia si después, la USAID (la agencia de cooperación de EEUU) o el el Fondo para la Población de las Naciones Unidas subvencionan esterilizaciones forzosas como las de Fujimori. Sobre la educación creo que una buena ilustración vale más que mil palabras. Hoy en día por educación se entiende la destrucción del deseo innato de conocer el mundo, la total falta de sentido crítico, el no pensar, la potenciación de la memoria a cortísimo plazo dirigida a contenidos seleccionados por el poder, entre otras muchas otras cosas. Evidentemente, ese tipo de adoctrinamiento conduce a muchas personas hacia un título que abre determinadas puertas y otorga determinados privilegios. Incluso ya ni siquiera eso…

Afirma Alberdi: “Un aspecto de especial importancia en Pekín, y que implica directamente el denominado empoderamiento, y que se refleja también en la Plataforma aprobada, es el objetivo de la participación equilibrada de mujeres y hombres en la toma de decisiones políticas, y que refleja claramente la voluntad de potenciación del papel de la mujer en la construcción de su propia sociedad”. Pero, claro, si partimos de la base de que no vivimos en una sociedad piramidal, es decir, de personas que mandan y de personas que obedecen, esta frase cobra otro sentido ya que las mujeres y los hombres del pueblo jamás podrán participar en las decisiones políticas siempre que se mantenga este estado de cosas.

Es indiferente que haya un 50% de mujeres en las cúpulas de poder o incluso que haya un 100%. Lo grave es que el pueblo no tenga ningún control sobre ellas ni sobre sus decisiones, más allá de echar o no un papelito cada cuatro años en el que hay una lista de nombres ya confeccionada que les otorga el poder de hacer lo que quieran durante todo ese periodo sin que la base tenga ningún poder de decisión ni de revocación. Peor aún, la mayor parte de decisiones importantes en el mundo las toma el poder económico y no el poder político. Aunque, ¿acaso no son el mismo poder? Si tenemos en cuenta ese “pequeño” detalle la participación cobra otro matiz. ¿Tengo que recordar que el presidente del Banco Central Europeo es un ex directivo de Goldman Sachs al que no han elegido el 99% de los hombres ni de las mujeres europeas? ¿Tengo que recordar que la presidenta de la Reserva Federal tampoco ha sido elegida por el 99% de los hombres y mujeres de EEUU?

Por tanto en Pekín nadie habló claro: los hombres y mujeres del pueblo no toman “decisiones políticas”, las toman por ellos los hombres y las mujeres de las elites de poder. No por incluir a más mujeres dentro de una estructura piramidal esa pirámide va a desaparecer. Por tanto, toda la verborrea sobre cuotas y equilibrios lo que esconde es el deseo de que nadie señale esa estructura social jerárquica y autoritaria. Esto mismo se puede aplicar a cualquier plataforma del tipo “Podemos” que trate de incluir una lista con miembros representativos del pueblo llano. De nada sirve si no se transforma la estructura y, sobre todo, no transformamos previamente nuestras mentes, tomando conciencia de que dentro de nosotros existe esa pirámide y hemos sido criados y educados en ella, por tanto, pensamos y vivimos de forma jerárquica.

Por supuesto, para las personas que redactaron la declaración de la plataforma de Beijing no hay más política que la que hacen los estados y los partidos políticos, por eso, animan a los mismos a “examinar sus estructuras organizativas y sus procedimientos y a remover las barreras que, directa o indirectamente, discriminan a las mujeres e impiden su participación”. Esto hasta puede sonar caricaturesco, teniendo en cuenta el funcionamiento interno real de los partidos políticos.

Si se desea fomentar la participación política la delegación en otros u otras es una gran contradicción. Para participar en la vida política una persona tiene que tener voz, voto, acceso a toda la información, libertad de conciencia y de expresión al mismo nivel que todos los demás. Es decir, el modelo de las organizaciones piramidales, que es lo que estas elites se niegan a cuestionar, es contrario a la participación popular. El único lugar en el que puede darse la participación política plena es en una asamblea, en la horizontalidad, con cargos coordinadores revocables.

“Es fundamental que las mujeres tengan capacidad de decidir cómo debe ser la sociedad. Con este objetivo es preciso impulsar y fortalecer todos los mecanismos de participación. Los sistemas de cuotas en el acceso a puestos de representación política, o las actividades para promover la mayor afiliación de las mujeres a partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales son algunos modos posibles de favorecer la participación política de las mujeres.”

¡Todo el mundo debería tener capacidad de decidir cómo debe ser la sociedad! Pero esto jamás se conseguirá con un voto a un partido político cada cuatro años, eso simplemente es una dictadura cuatrianual. La clave del tema está en las palabras “representación política”. Los cargos deberían limitarse a ejecutar las decisiones o las líneas de actuación tomadas por las bases, no a decidir por ellas. Pero, claro, teniendo en cuenta que hoy en día ni siquiera tiene validez, ni se cumple, ni nadie exije que se cumpla lo que los partidos políticos prometen en sus programas… Podríamos dar un paso más. ¿Por qué son los partidos políticos los que elaboran “programas” y se limita el papel del sujeto a mero votante que tiene que elegir como quien elije un menú de restaurante? En realidad ni siquiera esta pregunta tiene sentido, ya que hoy en día muchísimas personas tienen una vinculación con un determinado partido político como la que tienen con su equipo de fútbol favorito, una relación cuasi religiosa.

“La Plataforma afirma explícitamente que los partidos políticos, los Gobiernos, los sindicatos y todo tipo de organizaciones privadas deben adoptar medidas de acción positiva para permitir que las mujeres adquieran capacitación como líderes, ejecutivas y directivas.” 

Este es el camino trazado en la Conferencia de Pekín, el de la discriminación positiva y la cuota, el del ascenso hacia la cúpula del poder para unas cuantas mujeres: líderes, ejecutivas y directivas. ¿Y el resto de mujeres que no accederán a la cima de su pirámide? ¿Qué pasa con nosotras, las que aún sabiendo que podríamos elegir ese camino no queremos subir ahí? ¿Qué pasa con las mujeres que queremos construir relaciones y organizaciones sociales horizontales? ¿Y si ya no queremos ni líderes, ni ejecutivos ni directivos que nos guíen, marquen el camino o nos dirijan y queremos ser dueños y dueñas de nuestro destino?

Es un tema que ya toqué en el post “Sobre los vendedores de humo e “igualdad” pero lo vuelvo a comentar aquí. Curioso que estas plataformas nunca hablen de autogestión, si es que se quiere aumentar la “participación política” de las mujeres. Siempre hablan de reparto de cuotas o, a lo sumo, de reparto de tareas en el hogar, pero jamás admitirán el reparto del trabajo y el dinero dentro de la empresa, el reparto de la voz a la hora de decidir en qué emplear la energía vital.

“Se considera aceptado que las mujeres tenemos el deber de participar, de aportar nuestros puntos de vista y nuestras opiniones. No es tanto una reivindicación. Es, cada vez más, una obligación. Hemos pasado de reivindicar la participación equilibrada de hombres y mujeres en todos los ámbitos a considerarla no sólo enriquecedora, sino ineludible para las propias mujeres.” 

Claro, pero si es verdad que tenemos el deber de participar, ¿por qué se impide a las mujeres y los hombres del pueblo hacerlo? ¡Dejarnos! ¡Estamos deseosos de hacerlo! Quizás si las mujeres y hombres de las elites no nos adoctrinárais en la mediocridad y en la pasividad podríamos pensar otros mundos, el paso previo a construirlos…  Quizás si no nos lo prohibierais podríamos participar. Pero ya el colmo es que además de proscribirlo nos lo echéis en cara. Y si hablamos de “todos los ámbitos”, ¿por qué en el mundo de la empresa las trabajadoras (y trabajadores) no tienen ni voz ni voto y tienen que obedecer órdenes? ¿Por qué cuándo se otorga poder a los trabajadores dentro de la empresa solamente es para crear un “empoderamiento”, una ilusión democrática en lo que es una dictadura?

Si hablamos de crear nuevos “contratos sociales” como se afirma en el texto, ¿por qué no avanzamos hacia un contrato social de reciprocidad y horizontalidad y no de dirigentes y dirigidos?

“el progreso de la Humanidad y la modernización de nuestras sociedades dependen del nuevo papel de las mujeres, de su nueva visibilidad y de su entrada en la toma de decisiones, en suma, de la potenciación del papel de la mujer en la sociedad de su empoderamiento (empowerment).” 

Todo el mundo debería poder tomar las decisiones que le incumben en su vida diaria, no solamente un grupo selecto de hombres y mujeres en las elites del poder político y económico. ¿Estaremos algún día a la altura para tomar las riendas de nuestra vida de una forma real y ética? Lo primero debería ser distinguir la retórica de los hechos, ya que en muchas ocasiones los mismos que dicen defender la libertad son los primeros en atacarla.

http://www.elconfidencial.com/espana/2013/05/07/aido-seguira-en-la-onu-por-tiempo-indefinido-cobrando-mas-de-10000-euros-mensuales-120360

http://elpais.com/diario/1995/09/23/sociedad/811807209_850215.html

Comentarios al artículo “Liderazgo de la mujer vs. Síndrome de Maripili”

 El artículo original puede leerse aquí: http://negociosymanagement.com.ar/?p=5409

En uno de los grupos en los que estoy en internet alguien colgó este artículo y me pareció muy interesante ver cómo la idea de mujer, supuestamente “líder”, que tiene como prioridad vital el ascenso profesional, se va extendiendo entre nosotras. Como no tengo tiempo de elaborar un buen análisis, me gustaría colgar mis comentarios. Quizás estén descontextualizados porque faltan las réplicas y otros puntos del debate, pero prefiero no incluir a terceros sin su consentimiento. Ahí van: 

Comentario 1: Siento disentir totalmente con el análisis de esta autora. Muchas mujeres no queremos ascender en la pirámide de poder sino vivir y construir un mundo de relaciones lo más horizontales posibles, valorando el apoyo mutuo. Y no somos “Maripilis”, poner nombrecitos así es hasta algo ofensivo, curioso que venga de una mujer. Un abrazo.

Comentario 2: Gracias también por vuestras aportaciones, todo siempre tiene sus matices y colores. Yo la verdad es que reivindico el sacrificio y la lucha, pero para todos: hombres, mujeres, niños, ancianos… Conseguir un objetivo es sufrimiento, por ejemplo, parir conscientemente tiene un componente de dolor fisiológico (aunque ayudado por las queridas endorfinas…), incluso ser la ejecutiva agresiva ávida de poder también tiene sufrimiento. Evitar el dolor a toda costa es uno de los grandes males de la sociedad de la aspirina. El dolor hay que nombrarlo y conocerlo para trascenderlo, no para recrearse en él. Es parte de la vida, tanto como el placer. Desde luego, nada bueno va a llegar en la vida sin esfuerzo, sacrificio y algo de dolor. Lo de los miedos y el autosabotaje es totalmente cierto, muchas veces somos nuestras peores enemigas (para los hombres igual, por cierto). Pero creo que es más importante ver hacia donde dirigimos la acción, si hacia algo que mejore las relaciones entre las personas y el mundo o si dirigimos la energía vital hacia algo que nos aliene todavía más, evite pensar, cree necesidades falsas en otros, tenga repercusiones nocivas en otras personas, etcétera… Yo creo que cada uno y cada una tiene que encontrar su camino y ser consciente de hacia donde va, que para “liberarse” no haga falta “someter” a otros y otras. Y en mi opinión, para lograr esto debermos empezar a pensar el mundo desde la horizontalidad, el modelo de poder piramidal ha sido una realidad histórica durante milenios pero nunca ha estado más obsoleto y ha sido más contradictorio que en la actualidad. Un abrazo.

Comentario 3: Seguramente todas tenemos algo de razón. La definición de líder de la RAE:
(Del ingl. leader, guía).
1. com. Persona a la que un grupo sigue, reconociéndola como jefe u orientadora.
2. com. Persona o equipo que va a la cabeza de una competición deportiva.
3. com. Construido en aposición, indica que lo designado va en cabeza entre los de su clase. 

El otro día en un curso que estoy haciendo salió el tema de que hacían falta modelos o famosas que salieran a la palestra dando de mamar. La verdad es que no lo entiendo. Creo que la gente debería tener acceso a la información y tomar decisiones libres e informadas POR SÍ MISMO, independientemente de que haya modelos, no los haya, le guste algo a las masas o a cuatro únicas personas. De hecho, si todos fuésemos siguiendo a una persona ciegamente y acríticamente no habría cambios. Muchas mujeres y hombres rompedores se han salido precisamente del gregarismo que seguía a un líder para hacer algo diferente, algo propio. Sí que creo que hay liderazgos naturales que se dan por las circunstancias propias de la vida y no me parecen nocivos siempre que no sean autoritarios. Es un tema interesante. ¿Cómo es el liderazgo femenino y en qué se diferencia del masculino? Si la estructura masculina, patriarcal y jerárquica permanece y no la cambiamos, ¿es posible que haya líderes mujeres que no caigan en los mismos errores de los hombres? Creo que si nos planteáramos cambiar estas estructuras sería posible sustituir a los líderes del sexo que sea por coordinadores, personas respetadas y elegidas por la comunidad por sus méritos pero sujetas en todo momento a las personas que han delegado esas tareas de gestión en ellos. Evidentemente, el mundo actual no está montado así. El tema de los líderes es muy complejo. Hay padres que me dicen que practican tal o cual forma de crianza porque tal líder de la pediatría o de la psicológía lo pone en su libro. Sin más, sin pensar, sin nada, un verdadero acto de fé. No sé, es un tema complicado. Creo que hay que leer libros pero también reflexionar sobre lo que se lee porque nadie es Dios ni nadie es infalible… En cualquier caso es una delicia debatir con vosotras. Un abrazo.

Comentario 4: Por cierto, este párrafo me parece también bastante fuerte: “Las mujeres siempre nos hemos valorado según el amor, es decir, quienes y cuanto nos quieren. De ahí que nuestro principal problema sea el miedo a no sentirnos queridas, que nos impulsa a tratar de agradar a los hombres. Esto nos deja “fuera de juego” en lo que se refiere a las relaciones sociales, tradicionalmente masculinas, que son en definitiva las relaciones de poder.” Creo que está describiendo un estereotipo neurótico y angustioso muy concreto. La historia de la humanidad y su diversidad, menos mal, son bastante diferentes a esta descripción. Ahora bien, sin llegar a esos estereotipos exagerados, todo ser humano: mujer, hombre, bebé (estos mucho más), anciano, niño… necesita amor, contacto físico, cariño, necesita amar a otros, etcétera. Somos seres sociales, cuidadores y cuidados por otros. ¿Hay que negar nuestra faceta afectiva y emocional para ser líderes? ¿No es exactamente eso lo que han venido haciendo los hombres en puestos de poder? ¿No deberíamos aceptar nuestra vulnerabilidad y humanidad como es para empezar? Creo que más importante que el miedo a sentirnos queridas o no es saber si se está haciendo lo correcto o no. Si una persona hace lo correcto, según su ÉTICA o su conciencia, no tendrá miedo. Quizás le duela ser incomprendida, pero seguirá hacia delante. Si una persona está haciendo el mal, quizás sí que debería preocuparse si no es querido. Lo siento, pienso que este tipo de artículos siguen una estrategia deshumanizadora (se mutila nuestra parte ética y reflexiva), me da igual que vayan dirigidos a hombres o a mujeres. No hay más que ver el párrafo en el que se considera un autoboicot dejar la carrera para dedicarse a los hijos o dejar un trabajo estresante y destructivo. Podríamos hablar largo y tendido sobre esta estrategia, marcada principalmente por la ONU, por cierto, y ahora también dictaminada por otros agentes como Goldman Sachs y su concepto de “Womenomics”… ¡Otro abrazo y me voy a dormir, amigas de debate!  

Experiencias enseñando a usar el orinal a un niño de 22 meses

Durante este mes he vuelto a no usar pañales más que para dormir y en casa de los abuelos (ellos lo prefieren así). De repente, pensé… ¿Qué estamos haciendo? Es totalmente contradictorio seguir usándolos ya que lo que le estoy enseñando es que es lo mismo hacerlo en el w.c. que en el pañal. Así que hablé con Guille y le dije que dejáramos de usarlos de nuevo, que si se mojaba el pantalón y el calzoncillo no pasaba nada y que habíamos vuelto a usar muchos más pañales durante el día por pura pereza nuestra. Con las cacas no ha habido problema porque siempre o lo pide o lo hace después de alguna de las comidas del día. También hablé con Félix y le dije que tenía que avisarnos cuando tuviera ganas de hacer pis, antes de que se mojara el pantalón. Y la verdad es que, aunque sigue sin avisar todas las veces, avisa bastantes más con un “hacer pis, mamá, hacer piiiiiiis” en lugar del clásico “ah, ah, puaj”, jejeje.

Sigue siendo cosa de dos, él a veces me avisa y el resto de las veces tengo que llevarle yo. Si le pregunto el 90% de las veces me dirá que no tiene ganas. Bueno, también contesta “no” al 90% de las preguntas. Es la época del “no”, sus “noes” y mis “noes”, sus “noes” y los “noes” de su padre. Por eso, la única forma, si estamos seguros por sus señales o el tiempo que lleva sin hacer pis, es llevarle y distraerle con algo: un objeto, un libro, un juego… Después lo que no quiere es bajarse…

También es la época del “yo solo”. Quiere ponerse las zapatillas él solo, ponerse los pantalones él solo, aprender a hacerlo todo solo. ¡Me encanta! También me pide ayuda o se enfada por pura frustración si las cosas no le salen como le gustaría. Rabietas. Muchas rabietas… Creo que aprovechar esas ganas de autonomía para que tome consciencia de su cuerpo, sus señales y sus necesidades es muy interesante.

Así que creo que es básico vivir sin pañales, al menos por el día, y si se moja cambiarle y llevarle en el momento corriendo al reductor (ya no quiere orinales) del W.C.. Es la única forma de recordar que siempre hay que hacerlo allí, no solamente algunas veces.

También me ha pasado este mes que me avise justo cuando se está haciendo pis. En otras ocasiones le decimos “cierra la colita hasta el baño” y consigue aguantar hasta llegar. Si tenemos un día “consciente” y yo estoy con ganas hemos llegado a tener días secos, de cero charcos, cero pantalones mojados. Si estoy a otras cosas, volvemos a los clásicos 2-3 “charquitos”. Eso siempre pasa en casa, no sé por qué en la calle avisa más, ¿o será que yo estoy más avispada?

El otro día pasó algo gracioso. Me salió un trabajo para bailar danza oriental en una tetería de mi barrio y se quedaron con mi hijo en casa unos amigos (Tere, Isa y José Luis, ¡gracias por estar ahí!). Bien, pues después de preguntarle un montón de veces si quería hacer pis y Félix contestar siempre que no. ¡Se hizo pis encima de mi amigo! Parece ser que fue un momento bastante cómico… Al volver le dije que si estaba seguro tenía que llevarle él al reductor con gracia o con el juguete que tuviera entre manos y una vez allí seguir hablándole o jugando (lo que estuvieran haciendo) para que se relajara. Muchas veces dice que no tiene ganas y es “sí”.

Ayer, ya con 23 meses y pocos días volvió a practicar lo de bajar y subir el calzoncillo y el pantalón. Claro, para eso el reductor no vale porque está muy alto. Cuando le vi le dije que si quería hacer pis él solo, sin avisarme, tendría que sentarse en el orinal. Estuvo un rato practicando a hacer pis él solo ahí y tirando después el contenido al w.c.. No sé si será algo aislado o seguirá practicando. Yo, desde luego, le animaré a que siga.

Si me comparo con las autoras de los libros que hablan de la HNB mi experiencia no ha tenido nada que ver con la suya. Sus hijos eran autónomos y les avisaban muchísimo antes. Son tantos factores los que influyen que lo mejor es relajarse y disfrutar, tomárselo como un aprendizaje vital y social más. Pero a la vez, aunque suene contradictorio, no relajarse demasiado porque eso también se puede convertir en pereza o no querer afrontar las cosas. ¡Los malabarismos de la vida!

Vivimos con la losa de un pasado y un presente autoritario y los padres que queremos construir relaciones basadas en el respeto con nuestros hijos, muchas veces no nos damos cuenta que eso de “ya aprenderán” o “a su tiempo” también puede convertirse en una forma de no creer en sus capacidades reales y concretas, que son diferentes en cada niño y en cada momento, pero existen, están ahí. Yo bailo y a mi me encanta cuando mis profesoras de danza me retan a realizar un ejercicio con algo de dificultad. ¡Creen en mí y yo me pico! No es una competición contra otra persona sino conmigo misma. Asumir esto también nos hace creer en las capacidades de nosotros mismos como madres y padres, más allá de teorías, técnicas, expertos o personas metomentodo bienintencionadas (o no).

Hablar de forma normal con nuestros peques, saber que son capaces de muchísimo más de lo que pensamos, confiar en ellos, respetar esas ganas de aprender que tienen y enseñarles cosas nuevas no es presionar ni ser un tirano. Es mostrar un camino y ver como poco a poco, quizás lentamente, lo van entendiendo. ¡Somos seres sociales! La crianza no es una ciencia, es un arte, una relación humana más, por eso hay que buscar todo el tiempo puntos de equilibrios y armonías diferentes.  Esto no lo he aprendido en los libros, lo he aprendido en el día a día con mi hijo, que es el que más puede enseñar a una madre primeriza en un mundo con cada vez menos niños y, por tanto, con menos contacto directo con bebés…

¡Hasta el próximo mes!

Lactancia viejuna en Madrid

Cuando buscamos referencias históricas sobre lactancia o la crianza de los niños nos solemos encontrar con que los textos que nos han llegado son casi todos normativos o legales, donde se dice lo que era apropiado y lo que no, cómo se tenían que hacer las cosas e incluso qué castigos les esperaban a los que se saltaban las leyes establecidas por los poderosos o por la divinidad.

Por ejemplo, en el Código de Hammurabi (1800 a.C.), que hoy se puede visitar en el Louvre, se dicen cosas como esta:

“194.- Si uno dio su hijo a una nodriza y el hijo murió porque la nodriza amamantaba otro niño sin consentimiento del padre o de la madre, será llevada a los jueces, condenada y se le cortarán los senos.” ¡Toma ya!

Como ya saben los lectores de este blog, me encanta investigar sobre la historia de las nodrizas, ya que se puede aprender mucho sobre cómo era la lactancia y cómo eran las costumbres de crianza en cada momento histórico. Del libro de Carmen Sarasúa “Criados, nodrizas y amos. El servicio doméstico en la formación del mercado de trabajo madrileño, 1758-1868” he aprendido unas cuantas cosas que ahora os cuento a continuación:

Sobre conciliaciones imposibles:

– “Las inclusas no sólo son el lugar de trabajo de algunas nodrizas (normalmente, las que no consiguen emplearse con familias), sino el medio que permite a muchas otras emplearse. Los expósitos eran en su mayoría hijos de mujeres muy pobres que sólo abandonándolos pueden emplearse, muchas precisamente como sirvientas.” Pg. 142.

“La mayoría de las mujeres no encuentran trabajo sino en el servicio doméstico, que les impide mantener a sus hijos consigo.” Pg. 143.

Esto aporta mucho a las incógnitas que tenía cuando escribí mi visita a la Inclusa de Madrid en el “Más allá del parque #2”. Ahora entiendo que la Inclusa, creada y amadrinada por la Junta de Damas (mujeres aristocráticas) era más que una institución de caridad, era totalmente necesaria en la sociedad de la época para que las mujeres pudieran “liberarse” de la maternidad y servir a las clases pudientes. Hay también escritores citados en el libro que afirman directamente que muchas nodrizas se “amancebaban” y después de parir dejaban a sus propios hijos en la iglesia para entrar a trabajar en casas amamantando y cuidando a los hijos de otros.

La crianza del desapego:

En Francia, único país europeo que contó con un organismo específico para regular la contratación de nodrizas, el Bureau Géneral des Nourrices et Recommandaresses pour la Ville de Paris, fundado en 1769 y suprimido en 1876, sus registros han resultado una fuente muy valiosa para el estudio de la lactancia asalariada. Sussmann calcula que en París, a comienzos del siglo XIX, eran dados anualmente a nodrizas unos 10.000 niños, la mitad de los nacidos cada año en la ciudad, y que el Bureau tramitaba un 50% de estas colocaciones. 

Silvestro Lega (1826-1895). Visitando a la nodriza.

Los tipos de nodrizas:

En el período que estudia el libro hubo variaciones en el número de nodrizas en Madrid que fluctuaban entre las 184 y las 95, según el número de anuncios del Diario de Avisos de esta ciudad. Había tres tipos de nodrizas según la procedencia: cantábricas, las de localidades cercanas a Madrid y las que vivían en la misma ciudad. También había otra clasificación: las nodrizas que trabajaban en casa de los padres, las de la Inclusa (las peor pagadas) y las que se quedaban el niño en su casa. ¿Qué tipo de vinculación tenían esos bebés con sus padres biológicos en este último caso? ¿Cómo serían esas visitas de lo que para el bebé eran extraños? ¿Cómo vivirían la separación definitiva de sus madres de leche y la vuelta a la ciudad? La verdad es que pensarlo estremece…

No es extraño que en base a este tipo de situaciones la filósofa Elisabeth Badinter niegue la existencia del “instinto maternal” universal y biológico. Si existe, ¿cómo podían abandonar a sus bebés con extrañas durante años? A mi me gusta más hablar de ética de los cuidados pero no puedo negar que me cuesta admitir que no existiera un componente hormonal y químico en el vínculo de esas madres con sus hijos. ¿Sería la cultura, el tipo de parto o la separación madre-bebé la que anulaba ese instinto? ¿Nunca existió y lo que sentimos es una creación cultural?

Las nodrizas que criaban en su propia casa pasaron de estar en los pueblos cercanos a Madrid a vivir en los barrios obreros de la ciudad. Esto tuvo dos causas principales: la emigración forzosa y la críticas de los médicos ilustrados hacia la lactancia mercenaria.

“Por un lado, la crítica médica de las condiciones en las que se crían los niños en casa de las nodrizas lleva a las clases adineradas y, por imitación, a las clases medias, a preferir a la nodriza que cría en casa de los padres. Por otro, el deterioro de las condiciones de los labradores de los pueblos cercanos a Madrid hace que éstos dejen de ver la lactancia de niños de la ciudad como una actividad interesante para su economía. Criar niños de la ciudad había sido una actividad complementaria de las agrícolas o artesanales que realizaba la familia. Las crisis de subsistencia, la inflación y las guerras provocan, sobre todo a partir de la década de los noventa, la pauperización de los pequeños labradores, que dejan sus pueblos para buscar trabajos en Madrid, o entran directamente a formar parte de los mendigos que pululan por la Corte.” Pg. 151.

Las críticas de los médicos de la nobleza contrarios a la lactancia asalariada también dan muchas pistas sobre cómo criaban las gentes del pueblo llano. Por ejemplo, se les criticaba mucho que dormían con los peques en la cama. ¡Cómo han cambiado los tiempos! Ahora son los pediatras más famosos los que promueven el colecho.

“no hay Ama que en su casa no se ponga al niño en la cama, donde respira los hálitos y vapores de dos cuerpos mugrientos dentro de un lecho puerco, y en un quarto sucio, y mal ventilado”. Los acidentes que sufren los niños en este ambiente son múltiples: asfixia por proximidad al humo del hogar, mordeduras de animales que viven mezclados con la familia, especialmente cerdos. (…) Además, “las más de las Amas son gente pobre, y de baxa suerte, cuya miseria las reduce a un alimento escaso, grosero, indigesto, más vegetable que animal, y que solo su vida activa y laboriosa puede soportar y digerir”. Pg. 153, tomado de un libro de J. Bonells, el médico de la casa de Alba.

Choques de costumbres entre clases sociales. Hablan los “expertos”:

Aquí viene algo interesantísimo del libro y es la transición que provoca que la tarea de criar a los bebés aristócratas ya no se dejara en manos de las clases populares, como las nodrizas que a ojos de los médicos:

“criadas con entera libertad entre la plebe, sin instrucción, sin principios morales, sin decoro, sin urbanidad, no conocen más razón que los caprichos de su alvedrío; ni se gobiernan por otras reglas, que sus preocupaciones y apetitos; por lo cual no poniendo freno a sus pasiones, tan presto las arrebata la ira como las acoquina un terror pánico (…) la moderación obra rara vez en ellas; todo son violentos extremos, y su último cuidado es el daño que pueden causar a los niños que tienen en sus pechos.”

Aunque el texto está cargado de prejuicios contra el pueblo, no deja de ser significativo que se presente a las mujeres de las clases populares como “criadas con entera libertad” que no parecen oprimidas por nadie, ni por sus padres, ni por sus maridos. Eso sí, la contrapartida es presentarlas como animales salvajes sin raciocinio ni capacidad reflexiva. La realidad es que los médicos de las clases altas no podían soportar que los bebés que heredarían el poder estuvieran en contacto con la cultura campesina, sus cuentos y canciones. ¡Qué extraño encuentro de clases, tan difícil de imaginar con nuestros ojos urbanos del siglo XXI!

Sin embargo, a pesar del escándalo de los médicos, los padres y madres ricos pasaban bastante del tema, mandaban a sus hijos lejos y les visitaban poquísimo, a veces solamente iban para pagar a la nodriza el sueldo.

El libro de Carmen Sarasúa presenta datos importantes, como que los niños volvían a sus familias biológicas después de dos o tres años. Los médicos también criticaban que cómo tenían tanto trabajo, las mujeres del campo no podían dedicarse demasiado al bebé y que muchas veces el niño salía lesionado por intentar hacer las tareas con un brazo libre y con el otro sujetar al crío. ¿Y cómo es que no usaban portabebés? No lo sabemos… Lo que sí sale a relucir es que la mujer del pueblo no estaba centrada en los bebés y nada más sino que hacía sus tareas mientras les cuidaba. Los niños, tanto los aristócratas que llegaban como los biológicos, no eran el centro de la vida, estaban en la vida misma, lo que para los médicos ilustrados era algo digno de crítica.

En el texto de esta historiadora también se explica cómo las nodrizas que venían a casa de los padres provenían sobre todo de las regiones cantábricas. Todo empezó como una moda de las elites y la monarquía que después era seguida por las clases medias. En concreto, las más buscadas eran las pasiegas. Sus historias de llegada a Madrid no dejan de ser curiosas:

– “Emprenden con varonil resolución el camino de la Corte, bien solas y en clase de agregadas a la embajada de una galera o un carromato, o bien reunidas varias de ellas y en caravana. Lo primero que procuran es proveerse de un perrillo recién nacido, que durante la expedición y hasta hallar, como ellas dicen, “acomodo”, haga las veces de párvulo, y aplicándole al pecho le conserve y mantenga el jugo nutricio, objeto de especulación”, Teatro social del siglo XIX, tomo II, Madrid, 1846.

¡Amamantaban a un perrito! Parece increible, ¿verdad? También sorprende de nuevo la libertad con la que se movían las nodrizas, iban y venían, viajaban sin hombres…

Si nos sorprende la poca vinculación de las mujeres de clase alta con sus pequeños, el desapego de las nodrizas del pueblo tampoco era menor, ya que también dejaban a sus hijos a los pocos meses de nacidos para amamantar a otros niños en la ciudad. Se trataba de una emigración temporal para volver con ahorros al pueblo. Mientras, el propio hijo era amamantado por “una vecina por una miserable cantidad”. También se empleaban como nodrizas mujeres que habían perdido a su bebé.

Las amas de cría no solamente amamantaban, también limpiaban a los bebés, les dormían, les entretenían durante los dos o tres primeros años de vida:

– “Las nodrizas hacen su trabajo según un conocimiento tradicional que los médicos e higienistas critican duramente, considerándolo responsable de muertes, enfermedades y malformaciones (…). Pg. 165.

Una de las prácticas tradicionales, según la autora, era el “modo de embolver y faxar los niños todavía muy pequeños”:

“la opresión violenta de las embolturas es la causa más común de algunas fealdades como las corcobas, piernas torcidas y otros defectos que adquieren los niños. Para convencerles de esta verdad, no es menester poner los ojos sino en los hijos de los pobres, y particularmente de los Aldeanos, los que dexan libres a sus hijos en sus cunas, o gergoncitos, y crecen prodigiosamente robustos (…). La reforma que se pretende introducir en el modo de embolver a los niños se reduce no más a que se aprieten menos de lo que se acostumbra los pañales en que se les embuelve; a mudar, o variar la forma y el modo de asir la gorra; a sostituir cintas en vez de alfileres; y a desterrar absolutamente el uso de la faxa, tan incomoda para la Ama, como perjudicial y peligrosa para las pobres criaturas (…). No embolviendo a la criatura en tantos pañales, ni con tantas ligaduras, le será más fácil a la Ama removerla y mudarle ropa quando se haya soltado el vientre (puesto que) el embarazo y engorro que hallan las Amas en hacer y deshacer las faxas y embolturas es la causa motriz de su negligencia.” Diario de Avisos. 1759.

Después de leer esto, no se entiende muy bien lo que explica la historiadora, ya que no concuerda mucho con lo que dice el artículo que cita. Las nodrizas eran aldeanas y si los hijos de los pobres se criaban bien sin ser fajados de forma tan apretada, ¿por qué a los hijos de los ricos que criaban sí les fajaban? Si alguien lo entiende, que me lo explique…

Es muy curioso ver en este choque de costumbres que a los médicos criticones tampoco les gustaba que los niños pasaran demasiado tiempo en la cuna:

– “No podemos negar que la invención de la cuna, si se hace buen uso de ella, es útil (…)¿Pero qué uso hacen las nutrices de esta útil invención? (…) muchas de las veces que el niño llora, sin pararse, como hemos dicho, en examinar la causa de su llanto, echan luego mano a la cuna y empiezan a mecerle con la mayor violencia (…). Quando a fuerza de mecer no pueden las Amas acallar a los niños suelen valerse de otro medio muy propio de su grosería, y es asustarlos con amagos del coco, del duende y otras sandeces de esta calaña”.

También se criticaba que se les dejara al cuidado de otros niños, que no se satisfacieran sus necesidades de comida o limpieza,  o las formas en las que se les enseñaba a andar (con andadores y polleras). Esto me recuerda algo que vi en Senegal y es al parecer algo muy habitual en las zonas no industrializadas: las niñas criaban a los bebés o peques. Ni guarderías ni madres en casa hasta que el niño cumpla tres años, la crianza después de los primeros meses la llevan a cabo las niñas.

La duración de la lactancia:

Sobre la duración de la lactancia en los siglos XVIII y XIX en Madrid el conocimiento del mundillo de las nodrizas tienen mucho que aportar: Las familias con dinero mantenían a la nodriza cerca de dos años, “lo que coincidía con el período en que ésta podía amamantar”. Las familias menos pudientes o que querían destetar antes, mantenían a la nodriza durante 8 o 12 meses. 

La lactancia mercenaria tenía un componente especulativo. Por ejemplo, la nodriza de Isabel II, Francisca Ramón (21 años) dejó a su hija al cuidado de su vecina Josefa Rueda, que cobraba 180 reales mensuales. Su beneficio era la diferencia entre este sueldo y el que cobraban las nodrizas reales, unos 900 reales al mes cuando comenzaban a lactar y 450 reales al mes cuando estaban de respuesto.

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Madre pasiega con su bebé en el cuevanu (cuévana) a modo de cuna portátil.

La moda de presumir de ama de cría:

Las nodrizas que vivían en la casa del niño tenían una función también de ostentación. Por ejemplo, en este texto hay referencias incluso al porteo en pleno Madrid, seguramente de nodrizas pasiegas:

“Son las seis. Encaminémonos hacia la Puerta del Sol, pero no sin antes detenernos en los jardines que hay en la entrada de la calle de Alcalá. Están repletos de niños que se divierten, de criadas, nodrizas con vestidos de franjas azules y rojas, que llevan a la espalda, en una canasta de mimbre, recubierta con un vistoso pañuelo, a un pequeñín acostado entre sus pañales”. Artículo: “Paseo por Madrid”, del libro “Viaje por España” de Luis Teste (1872).

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“La infanta María de las Mercedes en brazos de su nodriza” (1881). El traje tenía una falda de paño con peto que se bajaba para amamantar. ¡Ropa de lactancia de la época!

De nuevo la conciliación y la lactancia:

Cuando no era posible la lactancia humana se recurría a la leche de cabra, burra o vaca, pero las condiciones higiénicas de su venta en las ciudades hacía que más que ayudar aumentaran la mortalidad.

Las madres trabajadoras eran las que más recurrían a ellas y es que el trabajo siempre ha sido causa fundamental de destete en las mujeres que no podían conciliar lactancia con vida asalariada:

“La hija del proletariado, desarrollada en un miserable ambiente, llega a ser madre y siempre ha de criar a sus hijos y transcurridos los cuatro o cinco meses en que necesariamente ha de declinar su poder lactativo, comienza a ayudarse con leche que adquiere en los puestos de la calle o en las lecherías”.  (1903. El Progreso Agrícola y Pecuario).

Lactancia y poder estatal

J. Bonnells acusa a las madres que no amamantan de aumentar las calamidades del Género Humano y, atención, de dar al Estado solo “vasallos inútiles”. Aquí está la razón última por la que amamantar, no era considerado un bien en sí por estos médicos ilustrados, sino que medio para lograr que el poder obtuviera vasallos con buena salud (para exprimirlos bien, supongo), lo que no era posible en igual grado si eran amamantados por amas de cría mercenarias.

Ojo a esta cita del ilustrado Bonnells. Este médico llegó al extremo de pedir castigos a las mujeres que no probaran un motivo aprobado por un médico, un juez y el marido para no amamantar. ¡Eso sí que es ser un talibán de la teta! A la autoridad siempre se le ha dado bien infantilizar a las mujeres, por otra parte…

“Esta es la edad en la que más que nunca necesitan los niños de toda la vigilancia, de toda la paciencia, y de toda la ternura de una madre. Y esta es cabalmente la edad en que la barbarie de las madres confía su crianza a una muger mercenaria sin reparar que mal desempeñará por un vil estipendio las obligaciones de las quales ellas mismas huyen por pesadas (…). Entregadas directamente muchas mugeres a los deleites y pasatiempos, miran toda sujeción y cuidado como una carga insoportable, y poniendo toda su felicidad en el contentamiento de sus gustos, paréceles tanto más pesado el yugo de la crianza de los hijos quanto menos llevadero le hace su desarreglada vida (…). La incomodidad que muchas temen más, y alegan menos, es la privación de sus divertimentos.”

La realidad es que la mortalidad infantil era mucho más alta entre los niños criados por nodriza en los arrabales y los amamantados por su propia madre, al menos basándonos en un estudio francés de 1868. Pero Bonnells olvida que la principal causa por la que las madres de las clases altas y medias abandonaban a sus hijos con nodrizas lejanas no eran los “pasatiempos” sino sus maridos, convencidos de que no se podían mantener relaciones sexuales durante la lactancia porque se estropeaba la leche. Y Elisabeth Badinter, ¿qué opina de todo esto?

El desapego de las nodrizas con sus propios hijos también es cuestionado por otros estudios, como este interesantísimo de la matrona Tamara Gómez Pérez sobre las madres y nodrizas pasiegas. Aquí podemos leer cosas como: “Muchas abuelas también fueron nodrizas y sabían lo que sus propias hijas añoraban y sufrían por el abandono temporal de sus hijos ante la falta de dinero e ingresos”. ¿Qué sabemos nosotros, desde nuestro mundo urbano del silgo XXI sobre los sentimientos de las mujeres, tanto ricas como pobres, respecto a estos temas? Hacen falta más investigaciones que recopilen sus voces en primera persona, no lo que opinaban otros sobre sus decisiones.

El uso de nodrizas en Europa desapareció tras la Primera Guerra Mundial. Mientras esta práctica caía en desuso, crecía el empleo de niñas-niñeras (7-15 años) para hacer todo lo que no fuera amamantar.

Si podéis no dudéis en echar un vistazo al libro de Carmen Sarasúa. Es un apasionante viaje al pasado que me ha hecho replantearme muchas cosas que hoy damos por supuestas en la crianza de los niños.

Bibliografía para profundizar o cotillear:

“Tres discursos para probar que están obligadas a criar sus hijos a sus pechos todas las madres, quando tienen buena salud” del médico Juan Gutiérrez De Godoy (1579-1656).

“Perjuicios que acarrean al genero humano y al Estado las madres, que rehusan criar a sus hijos, y medios para contener el abuso de ponerlos en Ama”: