“Podemos hacerlo”

Hoy voy a hablar de uno de los emblemas o símbolos utilizados para recrear la imagen de mujer “empoderada”, la ilustración de J. Howard Miller que podemos titular “We can do it!” (¡Nosotros/as podemos hacerlo!):

Lo primero que llama la atención es la mirada fuerte y penetrante de una trabajadora segura de sí misma que nos enseña su musculoso brazo. El texto de abajo dice: “War Production Co-ordinating Committee” (Comité Coordinador de la Producción de Guerra). ¿Y qué comité era ese? Pues el comité que creó la empresa Westinghouse durante la Segunda Guerra Mundial.

El poster no fue diseñado para su exhibición o para animar la contratación de más mujeres sino para su uso interno dentro de la empresa. La ilustración de Miller, encargada a través de una agencia de publicidad, pertenecía a una serie más amplia en la que la mayor parte de los representados eran hombres. Se trataba de propaganda interna para animar y motivar a los trabajadores a esforzarse más en sus tareas laborales. El mensaje era en realidad “Podéis trabajar más y mejor para nosotros” y el objetivo era “subir la moral, reducir el absentismo, hacer que las preguntas de los trabajadores se dirigieran a los jefes y reducir la probabilidad de insatisfacción laboral que pudiera conducir a una huelga en la fábrica“.

Geraldine Hoff Doyle fue la mujer real, trabajadora de Westinghouse, que inspiró el poster y que, por cierto, se fue de la empresa una semana después de que le hicieran la foto en la que se basó Miller, tras el accidente laboral de una compañera. Estas mujeres estaban fabricando forros plastificados para cascos impregnados de “Micarta”, una resina fenólica inventada por Westinghouse. Se produjeron unos 13 millones de forros para cascos en el transcurso de la guerra. Todo ese tipo de material bélico se usaría contra Hitler, algo muy loable sino fuera porque las grandes firmas estadounidenses apoyaron el crecimiento del nazismo e incluso negociaron con la Alemania Nazi: General Motors, Texaco, Ford… Los negocios son los negocios.

Las relaciones laborales dentro de Westinghouse Electric habían sido muy tensas durante los años anteriores. En 1941, esta empresa finalmente se vio forzada a firmar un acuerdo laboral con los trabajadores del sindicato “United Electrical, Radio and Machine Workers of America”, ya que estaba obligado por la Ley Nacional de Relaciones Laborales. El Gran Capital norteamericano necesitaba acabar con la lucha de clases sustituyéndola por el “todos a una”, juntitos empresarios y trabajadores por el bien de la empresa y del Estado sin tocar ninguno de los “privilegios” (si es que a ser opresor se le puede llamar privilegio) existentes ni, por supuesto, todo lo que conlleva el trabajo asalariado. ¿Nos suena de algo este mensaje? Sí, se llama fascismo corporativo.

 Vemos, por tanto, que no es una imagen que luche o refleje la emancipación de la mujer o del hombre, sino la fusión cuerpo-mente con la causa empresarial y con el aumento en el número de dígitos de la cuenta bancaria del empresario de turno. Es un emblema del capitalismo (aunque perfectamente podría tener un equivalente soviético o nazi, ¡o incluso de fábrica colectivizada!) que trata de aplacar todo conflicto entre dominantes y dominados que pueda hacer que la productividad descienda.
 
Esta ilustración es la viva imagen de que el concepto de “empoderamiento” (empowerment) es totalmente ajeno y diferente al de “emancipación”. ¿De qué nos sirve creernos poderosos si seguimos siendo esclavos con una pequeña ilusión de poder? ¿De qué sirve el poder sin la ética, el sentido crítico y la capacidad de reflexionar?

En algún momento histórico esta imagen se puso de moda en los medios como icono del empoderamiento femenino. Es deplorable. Una mujer jamás se emancipará por ser una asalariada de Westinghouse que fabrica armas mientras el gran capital de su país está alimentando a la fiera que después, supuestamente, querrá abatir.

¿Cuántos de los símbolos de empoderamiento actuales no tendrán la misma función esclavizante que este anuncio propagandístico? Para empezar quizás tendríamos que salir del autoengaño y definir qué es lo que realmente “podemos” y no “podemos” hacer en las circunstancias actuales.

3 pensamientos en ““Podemos hacerlo”

  1. He modificado hoy este párrafo para añadir algo porque, si queremos huir de todo dogmatismo, el anarcosindicalismo tiene que ser también evaluado en sus posibles errores históricos:
    "Es un emblema del capitalismo (aunque perfectamente podría tener un equivalente soviético o nazi, ¡O INCLUSO DE FÁBRICA COLECTIVIZADA!) que trata de aplacar todo conflicto entre dominantes y dominados que pueda hacer que la productividad descienda."

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *