Mi vida laboral después de un intento fallido de sanción de empleo y sueldo de varios años, una excedencia voluntaria por cuidado de hijos y una media jornada…

Soy mujer. Después del permiso de maternidad me tomé otros 10 meses de excedencia por cuidado de hijos y después un año a media jornada, todo gracias a mis propios ahorros… Ahora me entero de que hay mucha gente preocupada por mí, realizando estudios sesudos para entender mi comportamiento, preocupados por las consecuencias negativas que todo esto pudo tener en mi “carrera profesional” e intentando paliar mi terrible situación con “más servicios” que logren liberarme de tanta penuria y desgracia. ¡Gracias por el interés pero sé defenderme bastante bien! Yo me preocuparía más bien porque hubiera flexibilidad real de conciliación en los trabajos, que pudiéramos (o no) llevar a los niños en algunos momentos o días, que existieran guarderías flexibles en las empresas para quien deseara usarlas, que el permiso de maternidad se alargara a voluntad hasta los 12 meses, que la jornada semanal se redujera a la mitad, que nuestra energía vital se enfocara hacia tareas que merecieran la pena y no hacia la destrucción del mundo o en fabricar tonterías, que por fin se tuvieran en cuenta las necesidades fundamentales del ser humano (comenzando por las de los bebés)…

 Aquí os dejo algunos de los videos que he realizado en la UNED desde mi reincorporación:

24-10-2014. Lactancia materna, mucho más que leche:

Lactancia materna. ¿Cómo hacer que las cosas sucedan?

06-02-2015.

Los cuidados del bebé prematuro: una nueva mirada:

13-02-2015.

Nacer y ser padres antes de tiempo: una aventura en compañía:


27-03-2015. Un cambio de paradigma en la asistencia al parto (I): la mirada profesional:

Un cambio de paradigma en la asistencia al parto (II). Experiencias de madres:

Hasta la próxima vez que nos dejen pensar, matizar y disentir… El Tornillo 2×23: El espejismo de la igualdad.

Podría hablar largo y tendido sobre la supuesta “obligatoriedad de cuidar que se nos impone” de la que habla el último programa de El Tornillo. No sé si se refiere a la ayuda de 100 euros para las madres trabajadoras y no para las que se toman una excedencia que existe en este país, quizás a la obligatoriedad de institucionalizar a los bebés porque tenemos que volver al trabajo después de 16 semanas y los empleos no son compatibles con la crianza… ¿O se refiere quizás a las mujeres que quisieran tener un hijo o dos y no pueden por motivos laborales, sociales y existenciales?

Pero prefiero hablar de esto otro: según El Tornillo “en los últimos 100 años la lucha feminista ha conquistado derechos que ahora nos parecen evidentes, como el voto o la educación…”. Vamos a acercarnos un poco más a la realidad concreta de estos dos temas en nuestro contexto más directo:

– Voto femenino:
Antes de los “últimos 100 años” podemos mencionar que en 1877 se solicitó por primera vez el voto femenino en el Congreso de los Diputados. Esa petición tuvo su origen en una enmienda “presentada por un grupo de siete diputados ultraconservadores, encabezados por el neocatólico Alejandro Pidal y Mon” que defendía que viudas y propietarias pudieran votar. Si recordamos que las primeras elecciones por sufragio universal masculino fueron en 1869 y que este sufragio no se estableció de forma definitiva hasta 1890 podemos entender que la clase social estuvo en muchas ocasiones por encima del sexo-género. Tomando algunas nociones del concepto de performatividad de los últimos feminismos, casi podríamos pensar que la mujer del pueblo y la mujer de las clases altas compartían algo parecido entre las piernas, pero no las unía nada más. Era como si tuvieran géneros distintos o roles culturales totalmente diferentes.

No fue hasta el 8 de marzo de 1924 cuando la dictadura de extrema derecha de Primo de Rivera otorgó el voto en sufragio femenino restringido en unas elecciones municipales que nunca se celebraron. El 11, 12 y 13 de septiembre de 1926 sí votaron las mujeres en un plebiscito. Es decir, fue una dictadura fascista la que dio los primeros pasos en España hacia la realidad del voto femenino. Eso sí, todo con buenísimas intenciones y con la simbólica fecha del “8 de marzo“, aunque todavía manteniendo la autorización marital típicamente patriarcal impuesta por el Estado…

“En el Anteproyecto de Constitución de la Monarquía española de 1929, elaborado por la Asamblea Nacional Consultiva de la Dictadura de Primo de Rivera, el voto femenino ya se reconocía como derecho en igualdad con el masculino dentro del sufragio universal, al establecer en su artículo 58: “Serán electores de sufragio directo todos los españoles de ambos sexos… Serán electores en los colegios especiales los españoles de ambos sexos””. Durante la dictadura de Primo de Rivera también se proclamaron por nombramiento directo las primeras alcaldesas de España.

Victoria Kent, por otra parte, durante la II República, se opuso al voto femenino porque su voto sería conservador (algo parecido a lo que expresan las feministas que defienden los permisos parentales obligatorios e intransferibles. Siguen diciendo que si se da libertad a las parejas para organizarse libremente el reparto de los permisos de maternidad y paternidad se lo seguirán cogiendo las mujeres ¡y eso no puede ser! ¡Hay que obligar a que vayan por el “buen camino”!). Finalmente podrán votar las mujeres en las elecciones del 19-N de 1933 gracias a Clara Campoamor. Un gran sector de las mujeres, fundamentalmente mujeres anarcosindicalistas y mujeres del pueblo sin ninguna etiqueta ideológica, siguieron despreciando este derecho y se abstuvieron (todavía algunas en 2015 seguimos haciéndolo).

En cualquier caso, si hay algo cierto es que el feminismo ha tenido en sus orígenes, como buen movimiento burgués, la lucha por el voto, desde el hombre liberal feminista John Stuart Mill a las sufragistas. La mujer del pueblo y trabajadora sí se organizaba en sus ámbitos de interés y laborales (ver el caso de las cigarreras) e incluso superó en las luchas concretas y en muchas ocasiones las demandas de los sindicatos más revolucionarios, como la CNT (ver libro “Género y políticas del trabajo en la España contemporánea, 1836-1936” de Cristina Borderías Mondéjar y el ejemplo de las luchas por el Seguro de Maternidad y sobre quién debía financiarlo y no hacerlo).

Cierro este tema con las palabras de las aristócrata feminista María Laffite: “Nunca hubo en España nada que pueda compararse al impulso agresivo y heroico de las sufragistas británicas. Nuestro feminismo no llegó nunca a formar lo que se llama un movimiento y tuvo siempre un carácter vergonzante. La resignación fue el rasgo dominante de nuestras mujeres.Hubo, es cierto, una Concepción Arenal, una Emilia Pardo Bazán… Pero parecían clamar en el desierto”, (Condesa de Campo Alange, La mujer en España. Cien Años de Historia, Madrid, 1963). Nota aclaratoria: la resignación fue el rasgo dominante de “sus” mujeres”, de las mujeres de “su” incipiente movimiento, no de todas.

Las cigarreras. Gonzalo Bilbao (1915)

– La educación: no sé a qué luchas femeninas concretas de los últimos 100 años (es decir, desde 1915) se refiere, al menos en el ámbito español, la presentadora.

La educación era un asunto privado y familiar para los hombres y las mujeres del pueblo. Fueron los primeros textos legales del liberalismo decimonónico los que soñaron con un sistema público de educación nacional en el que se pretendía escolarizar a los varones de forma obligatoria y excluir a las mujeres. No era un “derecho”, era una obligación legal. Que esto sea una condena o un privilegio para unos u otros depende de lo que cada cuál piense sobre el significado de la educación formal y su adoctrinamiento.

Después, fue la Ley Moyano de 1857 la que amplió la obligatoriedad a las niñas aunque impuso la segregación y un curriculum diferenciado, es decir, era el Estado el que tutelaba y dirigía la educación primaria obligatoria y adoctrinadora de las mujeres y el que imponía la segregación. No lo decidieron ni los hombres ni las mujeres del pueblo. Esto continuó así hasta “el nuevo plan de enseñanza primaria aprobado por el Ministro Romanones en 1901” que uniformó la enseñanza primaria para chicos y chicas.

“La legislación escolar del siglo XIX nunca prohibió explícitamente el acceso de la mujer a los niveles selectivos del sistema escolar”, “La situación empezó a cambiar en el sexenio revolucionario (1868-1874) cuando las primeras chicas intentaron formalizar la matrícula de ingreso en algunos institutos”. Lo que ocurrió entonces es que se las dejó matricularse y examinarse pero no ir a clase junto a los hombres por razones de represión sexual y victorianismo (o isabelinismo, según se mire), por “los inconvenientes que, dado el estado de nuestras costumbres podía ocasionar la reunión de ambos sexos en las clases”. Todo esto siguió hasta la Real Orden de 8 de marzo de 1910 que derogaba la Orden anterior, y considerando que “el sentido general de la legislación de Instrucción Pública” era “no hacer distinción por razón de sexos”, autorizaba “por igual la matrícula de alumnos y alumnas” en la enseñanza oficial y no oficial. Es decir, desde los últimos 100 años las mujeres han estado obligadas por ley a estudiar y han podido legalmente continuar los estudios secundarios, otra cosa es que por razones económicas,  de clase social o personales pudieran hacerlo o quisieran seguir estudiando. No fue una decisión de los hombres del pueblo contra las mujeres el prohibirles o permitirles estudiar en los institutos estatales, privados o religiosos.

“Por ello, desde finales del Sexenio y principios de la Restauración, años en los que tienen lugar las primeras inscripciones femeninas en Medicina, hasta la segunda década del siglo XX, la matrícula de la mujer en los estudios de facultad requería de la consulta previa a la Administración Central[20] lo que las situaba en una situación previa de exclusión para que decidiese sobre la solicitud cursada y asumiese las responsabilidades que se derivaban del caso; es decir, la mujer no podía matricularse libremente en la universidad; si lo hacía, encontraba grandes dificultades para asistir a clases, y en 1882, como ocurriera para los institutos, también se le vetó el acceso a la universidad.” Es decir, es el Estado y sus altos y medianos funcionarios machistas y no el hombre del pueblo el que prohibe o permite o alienta el acceso de la mujer a la Universidad. En cualquier caso, “la legislación de 1910 al suprimir tales trabas posibilitó una mayor afluencia femenina a las aulas universitarias”. ¿Qué tipo de mujer trabajadora podía estudiar en la Universidad, dadas las largas jornadas laborales y lo caro que era dedicarse al estudio universitario? Las “trabas” legales solamente eran aplicables a las mujeres que podían permitirse el lujo de no trabajar para sobrevivir, no desde luego para una cigarrera que comenzaba a trabajar a los 13 años.

Si nos remitimos a la actualidad, la educación tanto obligatoria como no obligatoria, sigue sin ser parte de la emancipación de los seres humanos. Es más, es utilizada por los diferentes estados para actividades tan diversas como adoctrinar, domesticar, aburrir, impedir el pensamiento crítico o fomentar el descenso de la fertilidad femenina, cuando no distraer o ser una especie de “guardería” desde los 0 años hasta los 30 o más. Sí, la Universidad también puede ser considerada actualmente una guardería.

Bibliografía:  
– “Exclusión, discriminación y resistencias: El acceso de la mujer al sistema educativo (1833-1930)” de Carmen Benso Calvo.
“El voto femenino” de Mª Carmen Arce Juan.


He tardado una hora en documentarme para escribir esto. ¿En serio no podemos ni tomarnos el tiempo en pensar las cosas antes de decirlas al tun tun y seguir repitiendo como loros lugares comunes sin ninguna base? ¿Desde cuándo filósofas y mujeres de Estado (un Estado corrupto hasta la médula) como Amelia Valcárcel, actualmente en el Consejo de Estado, son modelo a seguir para las mujeres? Por cierto, su cargo no ha sido elegido mediante ninguna votación en la que pudieran participar las mujeres del pueblo…

Pero podríamos seguir… El derecho al aborto en España, considerado como mal menor y no como un acto de empoderamiento ni frivolidad, fue conseguido por un hombre anarcosindicalista no feminista en Cataluña: el Dr. Félix Martí Ibáñez. Y fue otra mujer anarcosindicalista y contraria al feminismo, la que desde su Ministerio intentó hacerla estatal y se tuvo que enfrentar a las negativas de Largo Caballero. Fue un hombre anarcosindicalista el que terminó con las desigualdades en el ámbito civil entre hombres y mujeres durante la II República, ya que esta había “olvidado” tocar el código civil patriarcal durante años hasta la llegada de Juan García Oliver al Ministerio de Justicia. En fin… A seguir viviendo en mundos paralelos y “hasta la próxima vez que nos dejen pensar, matizar y disentir…”

Me despido con la carta de Federico García Lorca a “Las Muchachas” (las nodrizas de su casa):

“Aquí están, Anilla la Juanera y Dolores, la Colorina
Sobre todo mi Dolores, por lo buenísima que es
Vino a amamantar a mi hermano Paco y se quedó,
Habla mucho, se ríe mucho, cuenta historias sin parar
Como si hubiese vivido treinta vidas.
Es analfabeta porque nadie ha sabido enseñarle
A leer, mi madre lo intentó sin resultado,
Pero sabe más que todos nosotros.
En lo que se refiere al sexo, tiene una moral natural
Sin hipocresías, ni severidades.
Ella me ha enseñado a vivir…también Víctor Hugo, Galdós, Verlaine,
Juan Ramón Jiménez, Machado y sobre todo Rubén Darío.
Ellas, las criadas “muchachas” traen a los niños ricos, canciones
Romances y cuentos.

El niño tiene la marca
De la mujer pobre, que le da al mismo tiempo
En su cándida leche silvestre, la médula del país”.

Otros artículos relacionados con estos temas: 

“De esta suerte proceden las mas de las Amas: criadas con entera libertad entre la plebe, sin instrucción, sin principios morales, sin decoro, sin urbanidad, no conocen más razón que los caprichos de su alvedrío”. http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/05/nodrizas-y-autonomia-personal.html

Sobre cómo el Estado impuso la autorización marital en ciertas profesiones. No fue una petición popular de los maridos ni de los padres: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/05/he-encontrado-en-el-libro-criadas.html 

Y este sobre cuando existían decretos-leyes en España contra las mujeres que decían obscenidades a los viandantes. ¡Oh, cielos! ¡Mujeres del pueblo diciendo burradas por la calle a los hombres y quizás también a otras mujeres!:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/05/las-lavanderas.html

ACTUALIZACIÓN 06/10/2015
Estoy investigando la labor de la Junta de Damas y su relación con la educación de las niñas  y he visto que las diferencias curriculares no iban dirigidas a crear la perfecta ama de casa al servicio de su marido (al menos no en ese momento histórico, finales siglo XVIII) sino a crear y fomentar a la “empleada del año” de las manufacturas al servicio de las clases altas. Espero poder desarrollarlo con más tiempo en otro post.  

ACTUALIZACIÓN 22/10/2016
Después de leer este post recomiendo leer a John Taylor Gatto e investigar sobre el origen de la escuela prusiana y el filósofo Fichte: http://blogsdelagente.com/escuela-posible-escuela-necesaria/2008/07/27/076-que-escuela-necesitamo/

La agresividad intragrupo en “El Vacío de la Maternidad” de Victoria Sau

La psicóloga feminista Victoria Sau repite a lo largo de su libro, financiado por el Instituto de la Mujer y publicado en 1995, que la Madre ha sido fagocitada por el Padre, que es una pmadre (madre-función del Padre). Uno de los grandes aciertos de la autora es constatar un hecho indiscutible: todo ser humano es hijo o hija, aunque no todo el mundo sea madre o padre o quiera serlo. Por tanto, la maternidad y todo lo que la rodea son algo que nos toca de lleno a todos en lo más íntimo.

Al final del texto, en el capítulo titulado “reconciliación”, llama a las hijas a reconciliarse con “la madre” típica del patriarcado moderno, a perdonarla, a comprender que ella también sufrió mucho, que no pudo hacer las cosas de otro modo: “Poder amar a la madre es tener libertad para poder amar a todas las mujeres”. Cuando habla de esta “madre”, hay que entender que se está refiriendo a las madres de su generación, muy diferentes a las de la mía, por ejemplo. Ella, se entiende, se está refiriendo a las madres dedicadas de forma íntegra a las funciones domésticas y dependientes, monetariamente hablando, de los maridos. Sin embargo, es curioso que la propia madre de la autora tampoco se ajustara a este rol: cuando murió el padre ella mantuvo a toda la familia cosiendo.

Según ella, es el Padre el que dice aquello de “La peor enemiga de la mujer es la mujer misma” mientras el resto de mujeres a coro lo repiten. Dice también:

Pg 111: “En todo grupo oprimido, cuando no se le ve salida a la opresión, la agresividad intragrupo aumenta porque la mayoría se identifican con el opresor y buscan en cambio en sus iguales los defectos que aquel les atribuye. Un grupo oprimido, si no ve escapatoria a su situación, cae en estado de indefensión y ve reducida su capacidad de razonamiento. Culpar a la persona más inmediata y acusarla además de presentar los rasgos que el opresor ha previamente atribuido y más tarde reforzado en los oprimidos, hasta moldearlos como él quiere, es poco inteligente y es carencia de amor. Es quedarse en la pura inmediatez de las cosas. Porque inteligencia y amor se refuerzan mutuamente y no al contrario, como quiere engañosamente hacer creer el discurso patriarcal. Son la agresividad y el odio las que bloquean las facultades intelectuales. 
“Qui té amigues té fatigues” dice un refrán catalán, uno más de los que todos los refraneros tienen para educar a las jóvenes en la desconfianza hacia su propio sexo
Es por esto que, como dice F. Collin (1977) “la resurrección de la mujer es la derrota de la pmère”… Dicho de otra manera, liberarse la mujer, en sentido retroactivo, liberar a la madre, el mayor acto de amor que pueda darse. Porque la propia liberación indica que la madre-función-del-Padre no ganó la partida, de modo que quien la ganó en parte alícuota fue la huérfana que había en ella, la mujer sin más. Es como si la hija feminista – toda liberación humana pasa por el feminismo lo reconozca algunos/as o no – hubiese pagado la fianza para sacar a su madre de la cárcel, independientemente de que algunas madres no lo entiendan así y prefieran seguir en ella. 
(…)
Entre tanto las mujeres se hacen de madres de sí mismas, pero no como víctimas sino porque ese es el punto de partida hacia la nueva Maternidad”. 

El discurso de Sau es muy contradictorio. Si hay que liberar a la Madre… ¿Por qué no habría también que perdonar y liberar al Padre? ¿Acaso él no es también vícima a su vez de una “madre función del Padre” y de otro Padre? ¿Por qué esa doble vara de medir? O perdonamos a todos o no perdonamos a ninguno. Por otro lado, si responsabilizamos al Padre también tendríamos que hacer lo propio con la Madre y dejar de considerarla una víctima sin más. Lo mismo sería aplicable para todas las violencias ejercidas por mujeres hacia otras mujeres y hombres.

La hija feminista no puede liberar a su madre, más que nada porque la emancipación es tarea individual y requiere un trabajo propio. La hija feminista no solo no liberó a la abuela sino que para “liberarse” ella “encarceló” a las hijas y los hijos al intentar copiar el patrón de éxito social destinado a los hombres del Patriarcado moderno. Sería algo parecido al sueño americano en versión de género, tan falso uno como el otro: el sueño patriarcal al alcance de toda mujer. Los niños y niñas siguieron sin Madre. La Madre siguió teniendo que elegir entre falsas dicotomías, fragmentándose y aislada entre las cuatro paredes de la oficina y del hogar, cada vez más solitaria. En realidad, el error de Sau es considerar a la madre del patriarcado moderno como el modelo de madre aplicable a toda la historia de la humanidad cuando en realidad es un tipo de mujer muy limitado en el tiempo y acotado a determinadas clases sociales.

Creo que esta clase de análisis corporativistas deberían ser superados y, para ello, es requisito primordial que huyamos de las subvenciones del Instituto de la Mujer que, como su propio nombre indica, tiene sus propias expectativas sobre lo que se debe o no se debe subvencionar. Yo misma solicité una vez una subvención para un proyecto artístico a otra entidad administrativa y sabía perfectamente lo que querían oír y lo escribí para conseguir la subvención. Esta prostitución mental creo que me ha enseñado bastantes cosas de forma indirecta sobre el mundo de los premios y castigos institucionales. En cualquier caso, no creo que Victoria Sau escribiera su libro en función de la línea editorial subvencionable por el Instituto de la Mujer, seguramente su perspectiva fuera coincidente de partida, a priori, con la de esta institución incluso sin que mediara el tema de su financiación.  

El estudio de las violencias ejercidas por las mujeres es tarea pendiente si queremos entender los ciclos de abusos. Quizás incluso nos dé respuestas para luchar contra la violencia que algunos hombres ejercen contra algunas mujeres. Hasta ahora todas las políticas institucionales han sido un fracaso porque han sido parciales y han respondido a su propia agenda oculta de intereses.

Relacionado:

– Fragmento de “Violencia deliberada: las raíces de la violencia patriarcal” de María Dolors Molas Font: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-violencia-deliberada-las.html

– Fragmento de “Madre, virgen, puta” de Estella V. Welldon: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-madre-virgen-puta-de.html

ACTUALIZACIÓN 05/10/2015

De este libro de Victoria Sau, financiado con “ayuda del Instituto de la Mujer”, siempre me sorprendió e indignó esta clasificación tan “rigurosa” (¿basada en…?), especialmente la de “el hijo que venera a su madre” en la que podemos encontrar, según ella, “algunos sacerdotes, algunos homosexuales, algunos solterones, y un buen número de hombres sin especial calificación”…
En el mundo hay tres tipos de hombres: los que aborrecen a la madre, los que la veneran y los ambiguos… Y en este último grupo mete Sau a Freud y su complejo de Edipo, que es una invención de este último y que no tiene en cuenta que fue amamantado dos años por su nodriza, Resi Wittek. No lo tuvo en cuenta Freud y tampoco le interesó a Sau. En realidad da igual, una puede ponerse a escribir libros y teorías basándose en mitología y topicazos culturales sobre los hombres sacerdotes y los hombres homosexuales sin ninguna correspondencia con el mundo real y encima ser subvencionada por el Instituto de la Mujer, un organismo del mismo Estado que vende armas a los peores patriarcados del mundo y que se nutre económicamente (ahí sí no hay discriminación) de los impuestos de todos y todas, “sacerdotes”, “homosexuales” y “solterones” por igual…

Fragmento de “Violencia deliberada: las raíces de la violencia patriarcal” de Maria Dolors Molas Font

En este libro, editado por el Centre Dona i literatura de la Universitat de Barcelona, podemos leer un  interesante análisis de la cuestión de Maria Dolors Molas Font, aunque con interpretaciones erróneas sobre la división sexual del trabajo y las tareas de cuidado, en mi humilde opinión, que en cuanto pueda comentaré.

Pg 231 (la negrita es mía):

“Cuando se habla de violencia de género, solo se toma en consideración el ejercicio de la violencia por parte de los hombres. Creyendo que de este modo favorecemos a las mujeres, lo que hacemos es perpetuar su papel como cuidadoras de la sociedad y de sus miembros. De lo que se trata es de evidenciar los problemas que genera la división sexual del trabajo sobre las actividades no solo de provisión y protección ejercidas por los hombres, sino también del cuidado que ejercen las mujeres. Todo indica que el maltrato entre todos los miembros de la familia no solo es posible, sino que también es probable. Sin embargo, en una sociedad sexista en que las prácticas sociales conducen a la muerte civil de las mujeres dado que no cuentan, nos guardamos mucho de decir que las mujeres pueden ser dañinas en sus relaciones. Evidentemente, podemos interpretar esa resistencia a considerar que las mujeres pueden maltratar como expresión de gratitud por los cuidados recibidos, o como miedo retrospectivo al poder de las mujeres en su calidad de cuidadoras. Pero nuevamente hay un elemento latente. 

¿Qué pasaría con la división sexual del trabajo si admitiéramos que gran parte del maltrato en las relaciones interpersonales va de la mujer a las personas objeto de sus cuidados: las criaturas, los viejos y los enfermos? Resistirnos a contemplar la posibilidad de que las mujeres, además de cuidar, pueden causar sufrimiento es un modo de no poner en cuestión la división sexual del trabajo, ni la pretensión de que la mejor solución para la atención de las personas dependientes sea desplazando a la mujer, como ama de casa, este tipo de responsabilidades. Si denunciáramos los maltratos, mostrando que las mujeres no solo somos el objeto de la violencia de género, sino que también somos el sujeto de la misma, si advirtiéramos que no se puede esperar amor y dedicación incondicional de ningún ser humano, tampoco de las mujeres, sería una exigencia social sacar de la esfera privada las tareas de cuidado. 

Si las cosas no cambian, podemos anticipar que la forma de maltrato más frecuente y silenciada sea el maltrato a los viejos, fundamentalmente viejas, a su cargo, frecuentemente ejercido por las mujeres. ¿Cómo podemos esperar que se comporte quien es rechazada social y económicamente por dedicar su vida al cuidado de los demás, girando su frustración contra los más débiles? Las relaciones de género propician el maltrato de los viejos y de los niños, ya que se encuentran en una relación de dependencia a vida o muerte, dado que están en una situación de fragilidad emocional y física, y que por las circunstancias en que tiene lugar se produce en condiciones de impunidad. Esa es la otra cara de la violencia de género, la de las mujeres. 

El sexismo origina la muerte social de las mujeres, pero también genera sufrimientos colaterales a la población en su conjunto. Por tanto, no se trata de un problema sectorial, que afecte a las mujeres, sino que afecta a las bases mismas de la sociedad. Pero todas estas cuestiones no soportan soluciones únicas. Tampoco se puede abordar la discusión con un planteamiento individualista de la democracia, donde las decisiones se toman supuestamente sumando los votos individuales, de un modo similar a como se toman también supuestamente las decisiones sobre la asignación de los recursos, en función de la demanda. En primer lugar, donde hay relaciones de poder, control de los medios de comunicación, acceso restringido a los recursos que permiten hacer públicas las distintas opciones políticas, gobierno autoritario de la economía por parte de los grandes poderes transnacionales, es ingenuo pensar que las decisiones sean el resultado de la suma de opiniones equivalentes las unas a las otras. En segundo lugar, el pluralismo en las opciones ha de tener necesariamente un límite, no es verdad que cualquier opción sea igualmente válida, ni que sea posible construir un sentimiento de comunidad social suficientemente consistente como para afrontar con generosidad los problemas del cuidado si carecemos de una identidad compartida que nos proporcione ese sentimiento de pertenencia social”.  

Relacionado:

– Fragmento de “Madre, virgen, puta” de Estella V. Welldon: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-madre-virgen-puta-de.html

– La agresividad intragrupo en “El Vacío de la Maternidad” de Victoria Sau: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/la-agresividad-intragrupo-en-el-vacio.html

Fragmento de “Madre, virgen, puta” de Estella V. Welldon

El libro de la psiquiatra Estella V. Welldon hace una aportación al estudio de las violencias ejercidas por mujeres y madres desde su experiencia clínica en multitud de casos concretos. Tiene para mi gusto una visión excesivamente psicoanalítica que puede restar interés al libro, pero hay que reconocer su valentía y compromiso al hablar de una realidad silenciada, políticamente incorrecta y que todavía sigue siendo tabú.

Pg. 153 del libro “Madre, virgen, puta”, editado por Psimática Clínica. La negrita es mía:

Cuando en 1988 publiqué por primera vez mi libro, el reconocimiento de la perversión femenina era inexistente, a pesar de la evidencia de que la perversión masculina es a menudo el resultado de una mala maternidad. Es bien conocido que las madres incestuosas no facilitan y hasta no permiten a sus hijos ningún proceso de individualización y/o separación. 

En realidad, es cierto lo opuesto: utilizan a su bebé como parte de sí mismas en una forma fetichista. La mayoría de nuestros pacientes que sufren de perversiones tienen una historia de relaciones con sus madres de tipo sobreprotector, con frecuentes cambios hacia el descuido y el abandono. 
(…)
Me pregunté, entonces, por qué razón había sido tan difícil conceptualizar la noción de maternidad perversa y otros comportamientos perversos femeninos con relación a la psicopatología completamente diferente que se origina del cuerpo de la mujer y de sus atributos inherentes. Por extraño que parezca, la maternidad es un vehículo excelente para que algunas mujeres puedan ejercer actitudes perversas y pervertidoras hacia sus hijos en represalia contra sus propias madres. Algunas mujeres que se sienten inadecuadas e inseguras, encuentran que el niño se vuelve la única fuente disponible de nutrición emocional. Un enorme anhelo de afecto físico se descarga sobre el niño. La perversión de la maternidad es el producto final de abusos seriales o de descuido infantil crónico. Esta condición involucra al menos tres generaciones en las cuales una maternidad defectuosa o inadecuada se perpetúa a sí misma en un movimiento circular, reproduciendo un ciclo de abuso. Las perversiones femeninas incluyen bulimia, anorexia, automutilación, abuso sexual y físico de los niños e incesto con sus hijos de ambos sexos. Un porcentaje significativo de los pacientes que vemos – y esto se refiere tanto a hombres como mujeres – han sido abusados sexualmente cuando eran niños. No carente de importancia es el hecho de que las historias de las mujeres que son perpetradoras de abuso físico y sexual de los niños sean precedidas por la psicopatología de autoabuso o de relaciones sadomasoquistas. 
(…)
La falla para entender la naturaleza de la perversión femenina ha llevado a que algunas damas muy dañadas fuesen tan malinterpretadas como para negarles el tratamiento que necesitaban y el cual a veces habían demandado. Tales actitudes están entre las razones por las cuales los profesionales – aparte del público en general – tardan tanto tiempo en aceptar que las mujeres en tanto madres o que ejercen una profesión materna (enfermeras, cuidadoras de niños, etc.) pueden infligir daños irreparables y permanentes a los niños que, se supone, están cuidando. 

Mis observaciones clínicas confirman este sesgo. En innumerables ocasiones, las agencias y establecimientos estatales han expresado alarma – a veces lindando con el pánico – cuando me enviaban a pacientes masculinos abusadores sexuales. Esto contrasta fuertemente con la dificultad que mis pacientes femeninas tenían a menudo para ser tomadas seriamente en cuenta por algunas instituciones. Después de la inicial publicación de Madre, virgen, puta, muchas más mujeres se han presentado solas a la Clínica Portman para ser tratadas. Me han contado que los intentos previos de obtener atención profesional, en parte debidos a los sentimientos mezclados que sentían hacia su hijo – sea éste varón o nena -, no eran tomados seriamente.  

Relacionado:

La agresividad intragrupo en “El Vacío de la Maternidad” de Victoria Sau:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/la-agresividad-intragrupo-en-el-vacio.html 

Fragmento de “Violencia deliberada: las raíces de la violencia patriarcal” de Maria Dolors Molas Font: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-violencia-deliberada-las.html

¿Micro? abusos sexuales y macro narcisismos

Al igual que el feminismo ha incorporado a su vocabulario el concepto de “micromachismo” quizás habría que hablar también de “micro abusos sexuales”, si quisiéramos hablar con el mismo cinismo. En este sentido, la entrevista “Mi mejor amante” de María Llopis y Helen Torres en Pikara Magazine que enlazo, y que incluso podría resultar interesante hasta que llega a determinado punto, puede aportar un ejemplo más de la doble moral tan típica de toda ideología parcial, fragmentada y corporativa.

Uno de los grandes errores de esta entrevista es pensar que la complejidad de estos asuntos se pueden plasmar en una frívola conversación de Skype que va a ser publicada en un medio de comunicación. Otro sería mezclar las churras con las merinas: no tiene nada que ver la lactancia placentera (u orgásmica en algunos casos) que nos llena de bienestar a madres e hijos o los partos extáticos con la proyección de la sexualidad y la mentalidad adultas en bebés y niños. ¿Que los bebés “se hacen pajas”? ¿Es esa la expresión que mejor puede describir lo que hacen los bebés occidentales que experimentan tocando su cuerpo durante el poco tiempo sin pañal en el que pueden hacerlo? ¿Niños que podrían ir por el mundo diciendo “que se quieren follar a su madre”?

Hay una línea y se sobrepasa con creces. El batiburrillo es tremendo, el vocabulario utilizado es ambiguo, equívoco y equivocado, todo con el único fin de aumentar audiencia con sensacionalismo y supuesta subversión (dos elementos que conforman el éxito de esta revista online que presume en su página principal de publicitar prostíbulos “igualitarios” para hombres y mujeres. ¡La igualdad era esto!).

Efectivamente, si cambiáramos la palabra “coño” por “polla” y “madre” por “padre” en el fragmento de esa entrevista que reproduzco a continuación sería un escándalo. Esto no es que sea tabú, es que directamente está normalizando el abuso sexual con la excusa de permitir que los bebés exploren la sexualidad. Un bebé no necesita tocar los genitales de su madre para explorar SU propia sexualidad:

“M: Eso causa mucho terror… Tengo una colega que es terapeuta, hace medicina china, y tiene un crío, y me contaba sobre estas interacciones sexuales con su hijo en que deja que él le explore su cuerpo, le toque el coño, en fin… Ella decía que la gente no hace diferencia entre que yo satisfaga mis deseos sexuales sobre una criatura pese a ella, sin tenerla en cuenta, y el permitir que esa criatura explore la sexualidad ayudada por mí. Entre esas dos posiciones hay un mundo.

H: También es importante no perder nunca de vista el contexto. Es decir, cuando la situación se complica porque tanto la madre como la criatura viven en una sociedad en la que ese acompañamiento en el descubrir de la sexualidad es considerado una aberración. Entonces tienes que parar, o tener cuidado, porque esa persona a la que acompañas es muy pequeña como para ir por el mundo diciendo que se quiere follar a su madre y que el mundo no piense que eso es una perversión imperdonable”.

Abuso de poder, egocentrismo, adultocentrismo, narcisismo en estado puro: “esa criatura explore la sexualidad ayudada por mí, “ese acompañamiento en el descubrir de la sexualidad es considerado una aberración”. Tu criatura no te necesita para explorar la sexualidad genital ni que la acompañes. ¿Y qué significan ese “en fin…” y sus correspondientes puntos suspensivos?

Acabo de leer en los comentarios que lo va a modificar para el libro de “Maternidades Subversivas”. Bueno, está bien, rectificar es de sabias, pero lo ha dicho y lo ha pensado, que es lo preocupante. Aún así, la corrección sigue sin arreglarlo ni aclarar nada:

M: Eso causa mucho terror… Tengo una colega que es terapeuta y tiene un crío, y me contaba sobre estas interacciones sexuales con su hijo en que deja que él le explore su cuerpo, incluída la zona genital. Ella decía que la clave está en la posición de la madre. Es muy diferente cuando la madre permite que su hijo explore su sexualidad sin involucrar la suya propia como mujer, a que la madre -en su confusión- juegue al juego que está jugando el niño poniéndose de igual a igual. ” – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2015/03/mi-mejor-amante/#sthash.fJnhGTLD.dpuf

 “M: Eso causa mucho terror… Tengo una colega que es terapeuta y tiene un crío, y me contaba sobre estas interacciones sexuales con su hijo en que deja que él le explore su cuerpo, incluída la zona genital. Ella decía que la clave está en la posición de la madre. Es muy diferente cuando la madre permite que su hijo explore su sexualidad sin involucrar la suya propia como mujer, a que la madre -en su confusión- juegue al juego que está jugando el niño poniéndose de igual a igual. ”

Un libro muy recomendable es el de “Madre, virgen, puta de la psiquiatra forense Estella Welldon, en el que se narran varios de los casos que ha llevado a lo largo de su carrera. Tiene mucho contenido psiconalítico para mi gusto que creo que aporta poco, pero es curioso como todas las madres abusadoras piensan que lo están haciendo “por su bien”, “ayudando”. Una de ellas masturbaba a su hija y su hijo antes de dormir cada noche para que durmieran mejor y liberaran estrés (no obtenía ningún placer sexual de ello). Otra inició en el sexo a su hijo de 14 años para “consolarle” y siguió abusando de él durante toda la adolescencia.

No tiene nada que ver ir desnuda por la casa o ducharte con un niño o que te toque él de forma casual a que tú, como madre, consideres que debes ayudarle a explorar o acompañar su propia sexualidad con tus genitales. Eso es asumir competencias que no te corresponden, competencias no solicitadas. Además, el texto de Pikara es completamente ambiguo precisamente porque da a entender cosas sin explicitarlas: llama “interacción sexual” a que su hijo explore los genitales maternos pero por otro lado dice que no hay placer sexual para ella, pero a la vez ni siquiera sabemos si habla de un bebé o de un niño de 3 años… Como siempre, doble vara de medir del feminismo: se habla de micromachismos y se mira con lupa cualquier posible abuso que pueda cometer un hombre y, después, sale una burrada como esta y se intenta justificar o quitar importancia simplemente porque la protagonista es una madre y la sociedad no está preparada para tanta “subversión”.

H: También es importante no perder nunca de vista el contexto. Es decir, cuando la situación se complica porque tanto la madre como la criatura viven en una sociedad en la que ese acompañamiento en el descubrir de la sexualidad es considerado una aberración. Entonces tienes que parar, o tener cuidado, porque esa persona a la que acompañas es muy pequeña como para ir por el mundo diciendo que se quiere follar a su madre y que el mundo no piense que eso es una perversión imperdonable. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2015/03/mi-mejor-amante/#sthash.fJnhGTLD.dpuf 
M: Eso causa mucho terror… Tengo una colega que es terapeuta y tiene un crío, y me contaba sobre estas interacciones sexuales con su hijo en que deja que él le explore su cuerpo, incluída la zona genital. Ella decía que la clave está en la posición de la madre. Es muy diferente cuando la madre permite que su hijo explore su sexualidad sin involucrar la suya propia como mujer, a que la madre -en su confusión- juegue al juego que está jugando el niño poniéndose de igual a igual. ” – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2015/03/mi-mejor-amante/#sthash.fJnhGTLD.dpuf

Me gustaría pensar, dentro de mi zona de confort mental, que todo esto es una exageración y de lo que están diciendo a lo que pueda ocurrir en la realidad del caso mencionado hay un trecho. Saber y permitir que una amiga haga esto con un bebé o un niño pequeño es ser cómplice, por cierto. En cualquier caso, uno de los privilegios del patriarcado hacia las mujeres es que, como se nos considera irresponsables e inferiores, algunas mujeres pueden seguir jugando ese papel cuando interesa y viene bien.

Relacionada: ¿Qué es una maternidad subversiva?

El concepto de libertad en “Desiguales por Ley” de María Pazos Morán (Podemos)

Sobre el concepto de libertad personal y familiar de María Pazos Morán (la negrita es mía):

Pg. 36: “Ya nadie se cuestiona la idoneidad del Estado para inmiscuirse en el ámbito privado, especialmente cuando se trata de garantizar derechos. Pero en lo tocante a las relaciones de género, en cambio, el discurso tradicional ha sido el de la no intromisión del Estado en las familias.

En la segunda mitad del siglo XX, las feministas (en lo que se conoce por segunda ola del feminismo) desmontaron este discurso al grito de “lo personal es político”, y quedó claro que esa “no intromisión” consistía realmente en la concesión del poder absoluto al “cabeza de familia”; a la vez que ese poder era fuertemente reforzado por la intromisión en la vida privada de las mujeres para arrebatarles los derechos más elementales: negación del derecho al voto, prohibición del divorcio y del “abandono del hogar”, exigencia legal del permiso del marido para todo tipo de actividades de la esposa, prohibición de ciertas profesiones, cargos y tipos de trabajo a las mujeres, etc. Como consecuencia  de estas luchas feministas, se eliminaron la mayoría de las prohibiciones y los sesgos de género explícitos de los códigos civiles occidentales; y se reconoció formalmente la igualdad  de derechos entre hombres y mujeres.

Visto desde ahora, podemos decir que aquellas políticas patriarcales del pasado, por ser descaradamente coercitivas, eran más fáciles de detectar. Pero con el reconocimiento de la igualdad formal los mecanismos se hacen implícitos, se sofistican, se niega su existencia y, aún peor, conviven con declaraciones de intenciones en sentido contrario a los efectos reales de las políticas”.

(…)

Pg. 38: “Como señalábamos, los discursos se han hecho más sutiles y los mecanismos, más complicados. En esta nueva etapa de “patriarcado blando”, el gran leitmotiv del poder es el de la “libertad de elección familiar”. En efecto, los discursos gubernamentales sobre la necesaria igualdad (y corresponsabilidad) vienen mezclados con el argumento de que, en aras de la “libertad de elección”, el Estado no debe inmiscuirse en las elecciones personales y familiares; o sea, el mismo principio ancestral de la no intromisión pero con un collar paternalista más amable. Se olvida el elemental hecho de que las elecciones personales siempre están seriamente condicionadas por la existencia (o no) de alternativas. Por ejemplo, es difícil que una joven madre pueda mantenerse en el empleo si no tiene dónde dejar a la criatura.

En cuanto a las llamadas “decisiones familiares”, se olvida que la familia no suele ser un sistema autárquico ni democrático, sino que está sometida a juegos de autoridades y condicionada por el entorno. Además de la presión social, de las necesidades materiales y de las propias políticas de conciliación, existen, como veremos, numerosos incentivos económicos a la familia de un solo sustentador. En muchos casos se da también la circunstancia de que la mujer tiene menores ingresos, una situación más precaria y menores perspectivas profesionales. En este escenario actúa con más fuerza la idea ancestral de que las mujeres son las responsables del cuidado

En definitiva, son muchas las pequeñas piezas que se combinan para determinar las decisiones familiares; muchas pescadillas que se muerden la cola. Alguien puede decir que son las mujeres las que prefieren quedarse en casa, pero lo cierto es que no es una opción tan elegida por aquellas mujeres que han sido educadas de otra manera y/o tienen a su alcance otras alternativas. Podemos afirmar, pues, que no son las resistencias personales las que determinan la desigualdad, sino todo un conjunto de factores entre los cuales las políticas públicas desempeñan un papel determinante”. 

En referencia a esta cita se podrían aportar los siguientes comentarios:

– No creo que el discurso “tradicional”, al menos en los últimos 200 años, haya sido el de la no intromisión del Estado en las familias o la vida privada. El Estado lleva interviniendo en los ámbitos más íntimos del ser humano desde sus primeras formas. Estas intervenciones se han visto acentuadas con el Estado moderno, los estados más potentes de todos los creados a lo largo de la historia, que precisamente se diferencian de otros modelos de Estado por ese control total de la existencia humana, desde las biopolíticas del siglo XVIII, las que establecieron los colonizadores en los países colonizados, el control del proceso de nacer y parir y sus protocolos, la educación obligatoria estatal, el control del amor, de las relaciones maternofiliales, del número de hijos que debemos tener en cada momento histórico, si podremos amamantar o no podremos, si vamos a tomar drogas o no y cuáles… Además, a esta lista habría que sumar la imposición legal del patriarcado que enumera María Pazos Morán.

– Estoy totalmente de acuerdo con la autora en que hoy en día las biopolíticas son mucho más implícitas y sofisticadas que en el pasado, aunque todavía quedan algunas explícitas, como los 100 euros que reciben cada mes las madres cotizantes y no reciben las madres que escogen “el mal camino” de salirse del mercado laboral para criar, dado que este es incompatible con una vida y una crianza mínimamente sana. La biopolítica más implícita es la que imposibilita la creación y consolidación de vínculos sociales, tanto los primarios, como los amororos o sociales. Por ejemplo, el número de mujeres “heterosexuales” sin pareja que recurren a la inseminación artificial o la congelación de óvulos está en aumento. Siempre se aducen dos motivos: no haber encontrado a un hombre con el que tener hijos y la carrera profesional. ¿Qué está impidiendo que ese encuentro, la seducción y la oxitocina fluyan entre un hombre y una mujer para que puedan tener un hijo juntos sin necesidad de laboratorios?

Una biopolítica conocida que está siendo implantada en las mujeres del mundo es la prolongación de la educación institucionalizada durante años con el único objetivo, no de la ampliación del acceso al “saber” o el “conocimiento” o la toma de decisiones libres e informadas, sino de su uso como anticonceptivo ideológico para la reducción del número de hijos por mujer.
La educación y el capitalismo, ambos amparados y promovidos por el Estado, son antieróticos, hacen imposible el amor y los vínculos, roban energía vital y tiempo para pensar y reencontrarnos. Lo único que se puede hacer después de trabajar es vegetar frente al televisor o emborracharse el fin de semana.

Otra biopolítica implícita es la de la violencia obstétrica, resultado de protocolos hospitalarios, enseñanzas universitarias y un modelo de sujeto tecnócrata. Como resultado de la misma, muchas mujeres no pueden superar el trauma de un primer parto y no tienen un segundo hijo.
Y como último ejemplo mencionaré la biopolítica de la separación geográfica de los miembros de las familias dentro de una misma ciudad a través de las políticas locales de planificación urbana.

–  Me parece de una hipocresía total que el feminismo limite la libertad de elección al tema del aborto, muchas veces forzado por las circunstancias sociales y laborales (y sin existencia de las alternativas de las que habla la autora), y niegue esa misma libertad cuando se trata de hablar de permisos de maternidad/paternidad (ella defiende que sean intransferibles y obligatorios). El paternalismo parece ser que es o no es tal según de qué tema estemos hablando. ¿Existe hoy en día la libertad de tener más de un hijo? No, no existe. En las encuestas las parejas dicen que les gustaría tener dos hijos pero no pueden. María Pazos Morán aporta un ejemplo, yo también voy a dar otro: es difícil que una madre joven pueda siquiera imaginar o soñar con tener un hijo pero, si lo tiene, es muy complicado que pueda decidir no dejar a su hijo con 3 o 4 meses en la guardería si tiene un trabajo que no es compatible con la crianza, ni con la lactancia, ni tiene dinero con qué mantenerse si se toma una excedencia.

– Claro que la familia está influida por el entorno, también lo están las feministas y no se cuestionan a sí mismas. No todos los cuidados pero en el cuidado primal, el de la primera etapa de la vida de los seres humanos, la madre tiene un papel fundamental, hasta el punto de que algunos autores hablan de “exterogestación”, de gestación fuera del útero. Esta no es una “idea” ancestral sin más, es una realidad ancestral de millones de años en las especies mamíferas y primates. En los humanos, además, la crianza no es una tarea exclusivamente femenina. Desde un punto evolutivo, no es posible que una madre sola con su bebé sobreviviera sin una red de apoyo social. Le aconsejaría a la autora que reflexionara un poco sobre la alomaternidad y la crianza cooperativa, nombres quizás muy rimbombantes pero que describen algo muy sencillo. En referencia a esto, los padres y los hombres han tenido un papel fundamental para la crianza y los cuidados a lo largo de nuestra historia.

– Bueno, no es que las mujeres prefieran o no prefieran quedarse en casa, es que muchas no tienen ningún tipo de elección porque tienen que sobrevivir y seguir en el mercado laboral. Algunas de las que sí hemos podido elegir y hemos tomado la decisión de solicitar una excedencia para criar no lo hemos hecho porque criar solas entre cuatro paredes a un bebé sin red nos parezca la panacea sino como mal menor en comparación con tener que dejar a un bebé de cuatro meses en una guardería cuando vemos que él nos necesita y nosotras a él. El que haya que elegir entre criar o trabajar es una elección moderna ya que nunca ha sido tan incompatible el sistema con la vida como ahora. Por eso, algunas personas comenzamos a hablar de colapso y de post humanidad al referirnos a estos temas. Lo que está ocurriendo es algo mucho más serio de lo que parece y reducirlo a cuestiones economicistas o de si debemos tener X o Y meses de permisos de maternidad o paternidad es tener una visión muy limitada de los problemas a los que nos enfrentamos.

Señora Pazos Morán, por favor, quítese las anteojeras economicistas y de género y comience a pensar en términos holísticos de civilización. Pero sobre todo deje de insultar a las mujeres que hemos decidido nuestro propio camino dentro de las opciones disponibles en cada situación concreta. Emanciparse es salir de la tutela del marido, del padre, de la madre, del Estado, de la Iglesia y del Feminismo. Es madurar, comprometerse con la libertad, tomar decisiones informadas y responsabilizarse de ellas.

Relacionado: Womenomics, de Goldman Sachs – http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/04/analisis-y-reflexiones-en-torno-al.html

La mujer del pueblo domesticada

En este video de eldiario.es sobre “micromachismos” lo que me parece más preocupante es ver a una mujer apocada, sin energía vital, incapaz de defenderse por sí misma o simplemente incapaz de expresar sus deseos, ideas y convicciones de una manera normal, incapaz de decir “esta boca es mía” en el trabajo o con un marido pasota (situación en la que muchas veces es al revés, son nuestras parejas masculinas las que más hacen en casa y nosotras las que hacemos menos…) o de decirle a un chico que quiere ligar que no está interesada (he vivido el acoso de babosos y el chico de ese video no creo que pueda catalogarse como tal. ¿Cualquier intento de ligue es micromachismo?).

En resumen, en este video veo al fruto de la domesticación de la mujer tras años de adoctrinamiento y sumisión desde el nacimiento, desde los consejos de expertos e instituciones de poder. Han conseguido extender el modelo de mujer reprimida de las clases altas a la mujer del pueblo, que nunca fue así y además tenía redes de apoyo de mujeres y hombres para defenderse. Apuesto a que una mujer como esta que se describe aquí reaccionaría en todas estas situaciones de una forma bastante diferente:
 
“De esta suerte proceden las mas de las Amas: criadas con entera libertad entre la plebe, sin instrucción, sin principios morales, sin decoro, sin urbanidad, no conocen más razón que los caprichos de su alvedrío”. http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/05/nodrizas-y-autonomia-personal.html

Sobre cómo el Estado impuso la autorización marital en ciertas profesiones. No fue una petición popular de los maridos ni de los padres: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/05/he-encontrado-en-el-libro-criadas.html 

Y este sobre cuando existían decretos-leyes en España contra las mujeres que decían obscenidades a los viandantes. ¡Oh, cielos! ¡Mujeres del pueblo diciendo burradas por la calle a los hombres y quizás también a otras mujeres!:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/05/las-lavanderas.html
  
Ahora me gustaría incluir esta carta de Federico García Lorca a “las muchachas” (las nodrizas de su casa). ¿Alguien se imagina a Dolores, la Colorina, reaccionando como la mujer de este video en estas situaciones frente a los hombres? Si tenían que tragar con injusticias, era por las diferencias de clase, unas servían y otros y otras eran servidos:
 
“Aquí están, Anilla la Juanera y Dolores, la Colorina
Sobre todo mi Dolores, por lo buenísima que es
Vino a amamantar a mi hermano Paco y se quedó,
Habla mucho, se ríe mucho, cuenta historias sin parar
Como si hubiese vivido treinta vidas.
Es analfabeta porque nadie ha sabido enseñarle
A leer, mi madre lo intentó sin resultado,
Pero sabe más que todos nosotros.
En lo que se refiere al sexo, tiene una moral natural
Sin hipocresías, ni severidades.
Ella me ha enseñado a vivir…también Víctor Hugo, Galdós, Verlaine,
Juan Ramón Jiménez, Machado y sobre todo Rubén Darío.
Ellas, las criadas “muchachas” traen a los niños ricos, canciones
Romances y cuentos.
El niño tiene la marca
De la mujer pobre, que le da al mismo tiempo
En su cándida leche silvestre, la médula del país”.

“50 sombras de Grey” como película sobre el abuso (alo)materno* y los círculos viciosos de la violencia

Traducción: “Las mujeres con relaciones del tipo “50 sombras de Grey” en la vida real acaban muertas, en refugios para mujeres o huyendo durante años“. 
Podríamos añadir: Muchos niños y niñas que sufren abusos y negligencia en su etapa primal y juvenil, como Christian Grey, acaban muertos, en orfanatos, autodestruyéndose y destruyendo a otras personas por el camino si no realizan un trabajo personal de sanación y buscan ayuda en cuanto puedan. 

“50 sombras de Grey” como película sobre el abuso (alo)materno* y los círculos viciosos de la violencia

Son las cinco y cuarto de la mañana. Estoy en medio de uno de los despertares nocturnos que ya comienzan a ser habituales en este embarazo. Noto las patadas y bailes de mi hijo en el útero, tengo algo de hambre, como algo, intento volver a dormir… Es inútil, hay algo que tengo que escribir. Quizás por él, por los niños y niñas del futuro. Sé con tristeza que mis ojos no verán ninguna revolución verdadera en el mundo que no sea una mera sustitución de personajes en el poder, pero al menos sé que haré todo lo posible para que cada mentira y manipulación sea contestada, que intentaré descifrar las estrategias del poder, las externas y las ya interiorizadas, para sentar las bases de una mejor comprensión de la terrible situación actual. Allá vamos.

Después de leer multitud de comentarios de indignación en las redes sociales y algunos artículos en diferentes medios de comunicación sobre la película “50 sombras de Grey” decidí verla y analizarla por mí misma. Quería entender, por pura curiosidad, qué había en lo que parecía una película comercial del montón más que había levantado tantas ampollas entre las mujeres feministas. Luego entendí que esa indignación venía de lejos, algunas publicaciones eran de hace unos años, cuando se publicaron los diferentes libros de la saga de E. L. James que vendieron la friolera de 70 millones de copias. A este respecto tengo que aclarar que no he leído los libros así que no sé de qué forma evolucionará el argumento o el resto de la saga cinematográfica, lo que puede suponer un sesgo importante en el análisis.

La película la he visto a cachos, en tres días (el primer día me dormí a los 15 minutos), y me ha parecido que tenía baja calidad, como de telefilm de después de comer, y que los personajes eran muy planos y estereotipados. Sobre la parte sexual entre ambos personajes poco se puede decir, trata sobre una relación consensuada entre adultos en la que los dos son libres de entrar y de salir. Nada que objetar. Además, la novela erótica o novela rosa es un cuento y las fantasías no entienden de rollitos políticamente correctos, lo que a alguien le parece excitante para otro es aburrido, ñoño o cutre y así… Todo el sexo y agresión física entre los protagonistas es acordado por ambas partes, lo que aleja al criticado Grey del maltratador al uso. Es cierto que el protagonista masculino invade la intimidad personal de Anastasia pero esta lo permite o sus enfados duran un microsegundo, admitiendo y consensuando de facto desde su libertad estas intromisiones. La libertad es eso, tomar decisiones propias libres e informadas, incluso aunque estas sean malas.

Después de verla entera, del contenido dos detalles captaron poderosamente mi atención (aviso, voy a destripar el argumento):

El multimillonario capitalista fue criado durante sus primeros 4 años por una madre adicta al crack, después fue adoptado y a los 15 fue “seducido” (según se mire, abusado sexualmente) por una mujer también de las elites, que podemos imaginar de unos 40-50 años (amiga de su madre) que le “inició” o manipuló para adoptar el rol de sumiso durante, creo recordar, 6 o 9 años, quizás en una sala de “torturas” similar a la reflejada en la película y con proposiciones de prácticas como las mencionadas en el contrato que Christian Grey propone a Anastasia (introducción de puños en el ano, por ejemplo). Entre la capacidad de decidir de una mujer apocada del pueblo de unos 20 años y la capacidad de enfrentarse a una situación así de un chico de 15 años con la infancia de Grey, permitidme que diga que dista un gran abismo.

Por supuesto, estos pequeños “detalles” han sido casi siempre obviados en los comentarios feministas a la película que había leído, porque parece ser que es duro admitir que el abuso materno y femenino existe, que también hay mujeres maduras ricas capaces de aprovecharse de la inexperiencia de chavales vírgenes de 15 años que durante sus primeros 4 años de vida fueron criados sin sus necesidades básicas cubiertas, sin el amor y las atenciones de una familia, una red de apoyo amplia y, sobre todo, de una madre y un padre protectores, unos cuidadores cariñosos y que a la vez impulsen hacia la libertad. Pero lo que me parece más grave es que cuando no han sido obviados han sido ridiculizados o menospreciados, normalizándose desde el feminismo el abuso infantil.

Es una película en la que se pueden observar multitud de violencias de todo tipo, si tienes la capacidad para verlas: sistémicas, políticas, económicas a nivel mundial (como no, Grey es un “filántropo” hacia los más “necesitados”); laborales (se puede ver en la plantilla que trabaja para Grey, mujeres-muñecas-robot entregadas en cuerpo y alma a la empresa); sociales y demás. Pero llama muchísimo la atención, a quien sea capaz de quitarse las anteojeras “de género”, la normalización de la violencia hacia la infancia, desde la etapa primal hacia la adolescencia y el tabú del maltrato materno y femenino dentro del patriarcado.

Sobre las anteojeras en caballos: “Cuando se desea acostumbrar a un animal a dejarse aparejar y a que tire de un carruaje, se observa que un número moderado de éstos (muchos no las toleran de antemano) se «resiste» menos si su campo de visión se vuelve más estrecho”. http://elguardiandeloscristales.com/wordpress/maltrato-hacia-los-caballos-anteojeras-i/

Todo el mundo considera normal, desde la gente que ha escrito artículos sobre la película hasta el propio personaje femenino principal, que Grey fuera adoptado con 4 años y no viviera con una familia de acogida o adoptada desde muchísimo antes. Que haya niños en el mundo de uno, dos y tres años en orfanatos o en situaciones de agresión y alta vulnerabilidad es violencia. Después, cuando le cuenta que fue seducido/abusado por una amiga sádica de su madre con 15 años (por cierto, con “amigas” así quien necesita enemigas…) la protagonista no hace comentario alguno, ensimismada en su amor romántico sumiso-ñoño: esto es una normalización del abuso de poder. Todas estas violencias sistémicas y círculos de violencia están tan interiorizados y a la vez tan silenciados que a nadie escandalizan. Por supuesto, haber sido maltratado en la infancia o en la adolescencia no provoca de forma inmediata que vayas a ser un maltratador y un abusador, pero sienta las bases. Luego está la capacidad de resiliencia de cada uno y el trabajo personal que se esté dispuesto a realizar para sobrevivir sin autodestruirse ni destruir a otros.

Cuando después de tres días conseguí terminarla, me di cuenta también de que lo más inexplicable del absurdo escándalo es que la película (al menos la primera de la serie) tiene “final feliz”, incluso desde un punto de vista feminista: Una mujer adulta ¡y universitaria! (ironía mode “on”) mantiene una relación consensuada con un hombre (yo le habría mandado a la mierda mucho antes, pero, bueno, cada una vive su vida como quiere…) hasta que dice “por aquí no paso” y pisando fuerte se va y decide terminar la relación. Anastasia, a pesar de ser un personaje plano y que evoluciona poco, ya no es la panoli infantilizada del principio, es decir, ha madurado algo y ha tomado conciencia de la compleja realidad del mundo. Al final, comprendemos el título de la película: Grey “está jodido”, en sus propias palabras en la versión original, en 50 tonos de gris, que deben ser tantos como los respectivos abusos que es incapaz de superar.

Desde un punto de vista de análisis psicológico del personaje podríamos decir que la TORTURA de sus primeros 4 años de vida como hijo de una adicta al crack (a su vez víctima de la violencia sistémica y estatal que podemos inferir si comprendemos cómo se introdujo esa droga en la juventud de EEUU a través de sus vinculaciones con la CIA y la Contra nicaraguense) es lo que hace que busque el control y la dominación en su vida adulta.

La primera abusadora fue su madre biológica, la segunda la señora mayor sádica “amiga” de la madre adoptiva, que hizo que relacionara esa tortura primal con la sexualidad. Después cambia las tornas y se convierte en dominador sexual (que no te terminas de creer como espectadora porque sigues viendo a un niño herido, bastante patético, y en el fondo enamoradizo…) pero de forma consensuada y por contrato. La protagonista al darse cuenta finalmente, en la única escena de violencia física pura que aparece al final de la peli y en la que no hay ningún placer erótico para ella, de todas las piezas del puzzle decide dejarle, porque sabe que él tiene que hacer su propio recorrido de autoconstrucción para romper con esos ciclos de la violencia y ella no quiere jugar más a ser el cuerpo que utiliza Grey para devolver su ira y maltrato hacia su madre. Es decir, al menos se puede interpretar que cuando pega a la protagonista en la escena final está pegando a su madre biológica de forma simbólica, ya que un minuto antes nos acabamos de enterar por primera vez de que su madre era una yonqui (antes solamente sabíamos lo de la adopción y, por el discurso en la Universidad, que había pasado hambre literal durante sus primeros años de vida, y suponemos que mucha más hambre de contacto físico y amor). Ojo, esa escena de violencia no solo es consensuada sino que es solicitada por Anastasia a modo de explicación práctica de lo que hay en el interior de Grey: el infierno.

Abuso materno y abuso femenino

Me he acordado mucho mientras veía esta película del libro de la psiquiatra y psicoanalista Estela V. Welldon “Madre, virgen, puta: idealización y denigración de la maternidad” que conocí a través de Prado Esteban Diezma, sobre todo de uno de los ejemplos más escalofriantes de ese texto, el de una mujer abusada en la infancia que a su vez abusó sexualmente de su propio hijo de 14 años durante 10 años. Y es que este libro, o así lo entendí yo, parte del hecho de que en el patriarcado hombres y mujeres ejercen la violencia de formas diferentes y dentro de los ámbitos en los que tienen poder. En el caso de la mujer, uno de los momentos de más poder frente a otro ser humano es el de la maternidad, mucho más teniendo en cuenta que hoy en día la maternidad se vive sin redes y en la soledad de las cuatro paredes, como cualquier hembra de primate criada en cautividad que es enjaulada en un zoológico junto a su cría.

En la película hay abuso materno vía la madre drogadicta de Grey que aunque no aparece y es mencionada de pasada es clave en la película. Hay abuso femenino vía la “amiga” de la madre (una mujer que debería ser una “alomadre”, un personaje maternal protector y referente en su vida, que colabora con la madre en la crianza cooperativa) ya que aunque un chico de 15 años puede tener vida sexual con sus iguales o incluso una iniciación al sexo con una persona mayor, aquí estamos hablando de una relación de dominación ama-esclavo que va más allá de un tema inocente y casual. Una mujer de cuarenta o cincuenta años que seduce y convierte en esclavo sexual a un chaval de quince años a espaldas de su familia está violando muchos códigos éticos que afectarán de por vida a ese ser humano vulnerable. Y, por supuesto, si investigáramos, seguro que nos daríamos cuenta de que esa mujer tiene un pasado de abusos detrás: los famosos círculos viciosos de la violencia de nuevo.

Por otro lado es importante reseñar, como en tantos casos de abusos sexuales, que la madre y el padre (adoptivos) no son capaces de ver que su propia amiga se está aprovechando de su hijo o, en algunas ocasiones y es muy duro reconocerlo, están a otra cosa mientras está ocurriendo el abuso. Aquí tenemos que tener en cuenta que los padres de Grey pertenecen a las elites económicas mundiales donde el valor supremo es la acumulación de dinero y poder. Otras veces es simplemente imposible haberlo detectado aunque se quisiera con toda el alma proteger a un hijo de este tipo de experiencias.

El personaje de Grey infantiliza en sus juegos sexuales a Anastasia, ya de por sí muy inmadura a pesar de sus 20 años gracias al adoctrinamiento institucional que nos anula desde el nacimiento. ¿Una reminiscencia del niño que él era cuando su ama y alomadre le poseía? ¿Una fantasía de pederastia, aunque sea realizada con una mujer adulta? En cualquier caso, a pesar de que la tentación de juzgar la sexualidad de los demás es fuerte hay que resistirse: la sexualidad consensuada entre adultos debe ser libre. Nada más que añadir.

Emancipación femenina y amor

Hay quien también me ha comentado que no habría que dar más publicidad a estos libros ni a la película porque al final tiene una moraleja puritana: el “amor” cura a un enfermo sexual”. No estoy de acuerdo. El amor tiene un poder curativo y sanador tremendo, sobre todo el amor hacia uno mismo que implica respeto y autoexigencia, cariño y confianza en las propias capacidades. Pero el amor como vínculo entre seres humanos es VITAL, simplemente no podemos existir sin él, morimos. Los niños criados en orfanatos con sus necesidades alimenticias cubiertas pero sin contacto físico y ternura mueren de marasmo y hospitalismo, como ya demostró el psicólogo Spitz

El amor no es el “amor romántico” ni el amor creado por Disney. El amor es CONEXIÓN. Uno de los pensamientos más destructivos para el ser humano actual es pensar que no se necesita el amor de los demás para vivir. ¡Cuántas veces habremos llorado abrazados a alguien que amamos! ¡Cómo cura el consuelo de alguien que sabe que estás herido y necesitas sanar y te acoge en su seno sin juzgarte! El primer consuelo viene de nuestra madre, de nuestro padre, de abuelos, tías, vecinas y de esas personas que sienten eso de “quiéreme cuando menos lo merezca, será cuando más lo necesite”. Después viene de parejas eróticas, amantes y compañeros. ¿Qué hay de malo en ello? ¡Son los círculos virtuosos del amor!

Otra cosa diferente es ofrecer la otra mejilla a alguien que no quiere cambiar ni modificar su espíritu autodestructivo y maltratador. Esto es válido para novios pero también para madres/padres abusadores. De hecho, hay multitud de libros de autoayuda para hijos e hijas de cuidadores con eso que llaman “trastorno de personalidad límite” que tratan sobre este tipo de estrategias como “Sobrevivir a un padre/madre borderline, cómo sanar tus heridas, crear confianza, límites y autoestima” o el título “Entender a la Madre Borderline: Ayudar a sus hijos a trascende la relación intensa, impredecible y volátil”. Estoy segura de que existen terapias con profesionales y herramientas de autocontrucción también para adultos que hayan sufrido abandono o negligencia por parte de padres drogadictos o con otro tipo de problemáticas y abusos. También para los padres y madres que están sufriendo abuso y maltrato por parte de sus hijos e hijas.

Son temas muy complejos. En cualquier caso, en la primera entrega de esta película la protagonista toma la decisión de terminar la relación. La decisión de seguir con él, si él mismo toma las riendas de su curación y se responsabiliza de la misma, me parece totalmente legítima. Si no fuera así, las personas abusadas y maltratadas que SÍ quieren cambiar y no maltratar a otras personas estarían condenadas. 

Anastasia es una mujer adulta y sin embargo bastante apocada, como tantas otras dentro de un sistema social violento y adoctrinador que se instala en nosotras desde que estamos en el vientre materno. Aún así toma sus propias decisiones, aunque no sean las que otras personas tomarían. Eso significa emanciparse, liberarse de la tutela paterna y materna, crecer y madurar, autoconstruirse, responsabilizarse de la propia vida, tomar decisiones.Yo, por ejemplo, no habría permitido que ningún hombre vendiera mi coche e invadiera y controlara mi intimidad de esa y otras formas, pero si ella aún así quería continuar la relación era porque quizás sentía o veía algo más que yo no veía. En cualquier caso, estaba ejerciendo su libre albedrío y una relación es cosa de dos, son los propios implicados los que establecen sus propias normas y negociaciones.

Algunos comentarios sobre los libros y películas (esta lista puede que se vaya ampliando)

Protestas en el estreno de la película en Londres.

 – Empiezo por el texto feminista que me ha parecido más fuerte y poco respetuoso, por decirlo de alguna manera, hacia las víctimas de maltrato infantil. En este no se obvian los “detalles” mencionados pero se opta por la negación, normalización, minimización y silenciación del abuso materno y femenino dentro del patriarcado con la excusa de que explicitarlos es “misógino”. ¿Cuál es el mensaje que dan este tipo de textos a las mujeres y hombres adultos que han vivido el maltrato materno o el abuso ejercido por una mujer? Si tu madre te maltrató deja de decirlo y no seas misógina. ¡Lo soñaste! Este texto merecería una disculpa de forma inmediata si viviéramos en un mundo normal: 

 “Tener una madre adicta al crack que no se ha ocupado de ti y haber sido iniciado en el BDSM con una amiga de tu madre unos años mayor que tú, tienen un tufillo a misoginia bastante claro, y relacionan estas prácticas con traumas personales que obviamente tienen que ver con la mala madre y con el estereotipo de mujer mayor que pervierte a jovencitos, en definitiva con la mantis religiosa”.
http://www.eldiario.es/pikara/pasa-gusta-sombras-Grey_6_361573852.html

Como siempre, en lugar de promover el pensamiento consciente se opta por el paternalismo de prohibir a otros lo que tú consideras que no deben ver/leer. Por favor, recordemos la definición de nuevo de emancipación antes de leer esto:  
 “Natalie Collins, representante de la asociación que planea boicotear el estreno en Londres, asegura que el problema no es el sexo, sino los comportamientos que lo acompañan, más cercanos al abuso y al acoso”. http://vozpopuli.com/ocio-y-cultura/57310-sombras-de-grey-una-historia-machista-escrita-y-llevada-al-cine-por-mujeres

Directamente ni habla de biografía personal de Grey ni de las mujeres abusadoras de la historia: http://www.proyecto-kahlo.com/2014/10/50-sombras-de-grey/

Beatriz Gimeno en 2012 sobre los libros:  

 “porno conservador y moralista que se ofrece “con excusa” incorporada: el protagonista de la novela, el hombre dominador, es así no porque sea un perverso, no porque se lo pase bien sin más, sino porque tiene una infancia desgraciada”. http://www.pikaramagazine.com/2012/12/porno-para-mamas-y-porno-sin-masbeatriz-gimeno-habla-de-que-fantasias-y-roles-representa-la-pornografia-hegemonica-al-hilo-del-exito-de-cincuenta-sombras-de-grey/

– Irene García Perulero en 2015:  

El amor todo lo puede, ya sabéis, incluso curar a “El Traumado Chungo”, un especimen incluso peor que “El Malote”, que al menos tiene moto y chupa de cuero. Hay que aguantar, chicas, que al próximo beso que le deis después de su último desprecio, amenaza u hostia ya estará curado. La culpa de todo la tiene su madre. Que no le dio teta. O que le dio mucha”. http://irenegarciaperulero.com/50-sombras-de-grey/

– La web católica ACIPRENSA también se hace eco de las críticas a la película. Dios los cría y ellos se juntan, curioso cuando el feminismo y la Iglesia llegan a las mismas conclusiones sobre el libre albedrío de la mujer adulta:

 “Diversas organizaciones, especialmente en Estados Unidos, están protestando contra esta cinta, porque intenta presentar la violencia contra las mujeres como una relación romántica. La doctora Gaile Dines, fundadora y presidenta de la organización internacional feminista Stop Porn Culture, explicó a ACI Prensa que la cinta “muestra la violencia como romance y enseña a las mujeres que el abuso sexual y ser una víctima es algo sexy, cuando en realidad es la historia de un depredador”.
 (…)
Dines lamenta que existan “ahora medios que celebran esta violencia contra las mujeres. Ningún grupo habría celebrado ser golpeado y torturado así. Sería un escándalo. Para cualquier grupo minoritario, si se hubiese erotizado y luego violado a alguien, la gente estaría arrasando con los cines en las calles. ¿Y qué tenemos? A los medios promoviendo esto masivamente”.  

¿Y cuando el foco se centra en la violencia CONSENSUADA entre adultos y se obvia y normaliza la violencia y dominación NO CONSENSUADA hacia la infancia y la adolescencia, los círculos viciosos de la violencia entre generaciones y la violencia del Estado y el capitalismo? ¿No es escándalo?

– Esta vez es una traducción de un cartel en inglés en el perfil de facebook de Malena Pichot:  
 “Me cago en una historia sobre una mujer sin experiencia en el sexo que es estalkeada, atormentada y poseída por un tipo millonario y sádico. Me cago en la idea de que ser dominada, engañada y aterrorizada es en realidad “liberador”. Me cago en la noción de que el objetivo de una mujer debe ser “salvar a un hombre de él mismo” bancandose todo el abuso. Me cago en esta historia de mierda. Basta de hacer algo romantico de la esclavitud de la mujer. hay que luchar por la verdadera liberación.”

“Cultura y maltrato”, un artículo de Laura Freixas en el que se menciona a “50 sombras” en el contexto de la violencia de género ejercida por hombres hacia las mujeres:
“Al mismo tiempo, surgen también obras literarias o cinematográficas, curiosamente de mujeres, que parecen ensalzar el maltrato, como Crepúsculo o Cincuenta sombras de Grey. Si las analizamos de cerca, sin embargo (siguiendo a Eva Illouz en su Erotismo de autoayuda), veremos que no se trata de una apología de la violencia por sí misma, sino de un intento de negociarla; de conseguir, sometiéndose al poder masculino que se ve como inevitable, recompensas materiales, afectivas, simbólicas. Algo así, para entendernos, como Simplemente María o las fotonovelas de Corín Tellado, cuyo mensaje a las mujeres es diáfano: no compitas, no cuestiones, no te rebeles; sométete, y Él se casará contigo…”

 Feminismo

Cuando digo que no soy feminista (aunque tampoco pienso etiquetarme como “anti feminista”) es por esta clase de visiones parciales de la realidad totalmente obsoletas. Hay que tener una visión mucho más amplia de los fenómenos, muchísimo más global de lo que yo misma acabo de reseñar aquí. Ese es el reto.

El feminismo como COSMOVISIÓN está obsoleto (quizás siempre lo estuvo…) porque es parcial por definición. Los cambios de paradigma van en dirección opuesta: tener en cuenta cómo la parte se relaciona con el todo y las otras partes, lo holístico, lo biocultural, lo ecosistémico, lo integrador, como se dan las influencias mutuas entre los fenómenos, las conexiones entre las disciplinas que antes eran compartimentos estancos, relaciones que antes no se habían tenido en cuenta, la búsqueda de la verdad con el mínimo de autoengaños y teorías previas… Eso como cosmovisión. El feminismo como IDEOLOGÍA solamente se mantiene a base de subvención y apoyo institucional (desde el ámbito local a la ONU). Apenas existe feminismo autónomo y el que existe repite los mensajes del otro. Y sí, ha habido multitud de mujeres en la historia que no eran feministas, ni se definían como tales, y luchaban por la emancipación del género humano (otras también por el equilibrio con la Naturaleza y otras especies), mujeres del pueblo que denunciaban y luchaban contra las injusticias sociales ejercidas por determinadas minorías despóticas e ilustradas y por superarse a sí mismas. Eso no quita que haya pensadoras feministas que estén diciendo o hayan escrito o hayan luchado por temas muy interesantes, necesarios y rescatables para el momento actual. Desgraciadamente las feministas con una visión más amplia del mundo son una ínfima minoría, en mi opinión. Ojalá cambie la situación. 

El feminismo tiene que ser valiente y dejar de moverse en la indefinición de los conceptos. Por ejemplo, la propia idea de feminismo o la de “violencia de género” es definida de formas muy diferentes según la fuente que se consulte. Pero si además comparamos lo que se supone que es el feminismo con lo que defienden en la práctica y acción concreta muchas personas que se autodefinen como feministas daría para escribir un libro completo (por ejemplo, no hay nada más desigual que la Ley Integral de Violencia de Género y sin embargo son una minoría aislada y marginada de feministas las únicas que se oponen a ella por este motivo).

Para cambiar el mundo primero hay que intentar comprenderlo. Para comprenderlo, hay que observarlo. ¿Puedes conocer el mundo a través de un catalejo anclado en un punto fijo que enfoca solamente a otro punto fijo y te impide ver el conjunto y otros puntos de vista? 

Si lo que pretende el feminismo es terminar con el patriarcado, jamás lo conseguirá con la parcialidad, porque el patriarcado, el capitalismo, el Estado, la dominación, el poder, se ejercen de forma total y con una visión global. ¿Cómo vamos a luchar contra un sistema que SÍ TIENE esa visión global de la que nosotros carecemos desde lo fragmentado?  

El feminismo no puede pretender acabar con la violencia que sufren las mujeres sin afrontar y comprender el origen de las violencias de todo tipo, y sobre todo las que ejercen las propias mujeres en el patriarcado, tanto en el patriarcado tradicional como en el actual.  

Por eso, si yo fuera feminista, lucharía contra los mayores talones de Aquiles de este movimiento: su parcialidad corporativista, su silenciación de las violencias ejercidas por mujeres hacia todo tipo de personas dentro del patriarcado y su falta de autonomía frente a las instituciones de poder. 

Reconozco que es un tema complejo y polémico pero he querido aportar mi grano de arena, quizás equivocado, quizás acertado, a un debate que considero imprescindible y que tiene derivas biopolíticas al más alto nivel. Pero eso es harina de otro costal, o de otro post…

* Conocí el concepto de alomaternidad a través del concepto de “crianza cooperativa” del que habla la antropóloga y primatóloga Sara B. Hrdy. Se refiere a cualquier persona que cuida e interviene en la crianza que no es la propia madre: puede ser una tía, una abuela (la alomadre por excelencia), por ejemplo, pero también un hermano, el padre, un tío o cualquier otra persona involucrada en la crianza de un bebé/niño.