Cuando un congreso feminista se opuso a la ingeniería reproductiva y genética en 1985…

El fragmento que reproduzco de esta apasionante tesis doctoral de Ana Martí Gual (pg. 76) corresponde a las declaraciones del congreso “Women’s Emergency Conference on the New Reproductive Techologies” celebrado en julio de 1985 en Vällinge (Suecia). Esta conferencia estuvo relacionada con la formación de la red FINRRAGE (Feminist International Network of Resistance to Reproductive and Genetic Engineering), en castellano, la Red Internacional Feminista de Resistencia a la Ingeniería Reproductiva y Genética:

– “El cuerpo femenino, el único capaz de crear vida humana está siendo expropiado y diseccionado convirtiéndose en una fuente de materia prima para la producción tecnológica de seres humanos. Para nosotras las mujeres, para la naturaleza  y para las gentes explotadas del mundo esto constituye una declaración de guerra.

– Vamos a resistirnos al desarrollo y a la aplicación de la ingeniería reproductiva y genética.

– Sabemos que esta tecnología no puede resolver los problemas creados por condiciones de  explotación.  No  necesitamos  transformar  nuestra  biología,  sino  transformar  las  condiciones patriarcales, sociales, políticas y económicas.

 – Queremos  que  se mantenga la integridad y la “corporeidad‟ de la reproductividad de las mujeres. La externalización de la concepción y de la gestación facilita la manipulación y el control eugenésico. La fragmentación del cuerpo femenino y la separación en distintas partes para su recombinación científica perturba la continuidad histórica y la identidad. Lo individual se convierte en lo dividido.

– No existe el derecho a la propiedad de una criatura. Ni para las fértiles ni para las infértiles; ni para las lesbianas ni para las heterosexuales. No queremos pedir permiso para tener un hijo a autoridades tales como el Estado o la profesión médica.

– Hacemos un llamamiento a las mujeres para que se resistan a la toma de posesión de sus cuerpos  para el uso masculino, para el lucro, el control demográfico, la experimentación  médica y la ciencia misógina. La vida, para nosotras, significa riesgo. No puede ser programada ni perfeccionada. Vivir exige coraje. No queremos entregarnos a los tecnócratas. Nos aferramos a la responsabilidad colectiva sobre nuestros cuerpos y sobre nuestras vidas. Nos oponemos rotundamente a cualquier intento racista y fascista de dividir a las mujeres entre las mujeres “valiosas” del primer  mundo que  pueden tener hijos y las mujeres “inferiores” de  los países explotados  que tienen prohibido  tenerlos. En nuestros propios países nos oponemos a que la medicina patriarcal trate de modo distinto a las mujeres pobres, discapacitadas, lesbianas, negras y extranjeras. Nos oponemos rotundamente a las  políticas de población eugenésicas, en particular a la fabricación de “bebés perfectos”.

– Condenamos a todos los gobiernos que permitan la ingeniería reproductiva y genética.

– Condenamos el tráfico internacional de mujeres, específicamente en los casos de prostitución reproductiva.

– Condenamos el uso de mujeres de países explotados y de mujeres pobres por los hombres y los grupos internacionales de defensa de los intereses del capital y el patriarcado global.

 – Condenamos a los hombres y a sus instituciones que provocan esterilidad en las mujeres a través de la violencia, la esterilización  forzosa, la mala práctica médica y la contaminación industrial, y que reiteran el daño mediante violentas tecnologías reparadoras.

– Defendemos el exclusivo derecho de las mujeres a decidir si tienen o no hijos, sin coacción por parte de ningún hombre, médico, gobierno o religión.

 – Reconociendo que la esterilidad está a menudo determinada por las condiciones económicas, sociales y políticas, apoyamos el trato compasivo de las mujeres estériles y el estudio intensivo de la prevención de la infertilidad.

– Apoyamos la recuperación por parte de las mujeres del conocimiento, las habilidades y el poder que da el parto, la fertilidad y que todo el cuidado de la salud de las mujeres vuelva a estar en manos de las mujeres.

– Buscamos un nuevo tipo de ciencia y de tecnología que respete la dignidad del sexo femenino y de toda la vida de la tierra. Hacemos un llamamiento tanto a hombres como a mujeres para romper el vínculo fatal entre la ciencia mecanicista y los intereses creados industriales y a que se unan a  nosotras en el desarrollo de una nueva unidad entre el conocimiento y la vida” (Spallone y Stein berg, 1987: 211 – 212).”

A pesar de que esta declaración no puede evitar permanecer dentro del paradigma corporativista y parcial, al optar por ver el mundo desde una única perspectiva supuestamente “femenina” y adultocéntrica, considero que tiene elementos de gran lucidez que podrían ser rescatados para el momento actual. Por ejemplo, se habla de “prostitución reproductiva”, que me parece un concepto genial para definir desde la compra-venta de esperma, óvulos, gestaciones (“alquiler de úteros”) a la llamada lactancia mercenaria (nodrizas), se hace un llamamiento a la valentía frente al poder de la industria y se denuncia la fragmentación de la mujer como elemento opresivo.

Llama la atención también que consideren a la industria de la reproducción artificial un sector económico masculino, cuando también se compone en un gran número de enfermeras y ginecólogas-obstetras y otras mujeres profesionales y empresarias. Supongo que las anteojeras feministas no permiten ver a la mujer como posible elemento negativo para otras mujeres, hombres y bebés de ambos sexos. Tampoco permiten adoptar una visión que incluya la perspectiva de los niños y niñas, muchos de ellos ya adultos y capaces de construir sus propios discursos diversos, al margen de los de sus madres, padres y la industria. Por supuesto, tampoco se incluye en el análisis las posibles implicaciones en el género masculino de, por ejemplo, la “donación” de semen o de embriones. Sería interesante recalcar una vez más que la vida humana no es posible crearla sin los hombres que, aunque no gestan, son capaces de producir esperma y son vitales en la crianza cooperativa y los vínculos amorosos que requiere la complejidad de la especie humana, ya sea como padres, hermanos, tíos o abuelos. 

El manifiesto no puede evitar caer en el manipulador esquema del “hombre malo-mujer víctima” al hablar de la resistencia a “la toma de posesión de sus cuerpos para el uso masculino”. ¿Acaso una mujer que se insemina no está tomando posesión de una creación del cuerpo masculino para conseguir sus fines? También se cae en este esquema, por ejemplo, al hablar de las esterilizaciones forzosas. Hay que tener en cuenta, a su favor, que no podían saber las autoras de este manifiesto que unos 10 años después, en los años noventa (1996-2000) se producirían esterilizaciones masivas en Perú en los cuerpos de 331.600 mujeres pero también de 25.590 hombres “bajo presiones, amenazas e incentivos con alimentos sin que fueran debidamente informadas”. Todo ello recomendado por el FMI, con financiación del Tesoro Público peruano, del USAID (el equivalente de nuestra AECI, la agencia de “cooperación”) con 36 millones de dólares, con mediación inclusive de una ong feminista peruana llamada “Manuela Ramos” que recibió 25 millones de dólares del USAID en su programa Reprosalud, y del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). No olvidemos que el presidente estadounidense durante las esterilizaciones era Bill Clinton y que su esposa, Hillary Clinton, quizás futura presidenta de los EEUU, en 1995 fue a dar este discurso mítico a la 4ª Conferencia Mundial de Mujeres de Pekín, la misma conferencia a la que también asistió Fujimori

Para volver al tema que nos ocupa y terminar, me gustaría recalcar que el manifiesto del congreso incluye también una gran verdad, en estos tiempos en los que el feminismo es totalmente pro reproducción artificial (también llamada “asistida”) y considera estas técnicas como un derecho reproductivo de la mujer que debería ser pagado por el Estado, considerado “un sueño” y un “derecho” de los adultos: “No existe el derecho a la propiedad de una criatura. Ni para las fértiles ni para las infértiles; ni para las lesbianas ni para las heterosexuales”. 

Hoy en día se obvian todas las necesidades básicas de los niños y niñas vivos, muchos ya adultos, que se pisotean por el camino: ser concebido sin oxitocina ni humanidad en un laboratorio o a través de una jeringuilla, muchas veces forzando la concepción de material genético de personas que ni se conocen; ser congelado durante unos días claves en los que deberías estar replicando tus células en un ambiente cálido materno; ser descongelado meses o años más tarde; ser separado de tus hermanos o medio hermanos genéticos de los que ni siquera sabes cuántos pueden existir repartidos por el mundo (algunas legislaciones lo limitan a 6); en ocasiones ser implantado junto a uno o dos embriones hermanos más aunque eso aumente el riesgo de prematuridad y de riesgo para vuestra salud; imposibilidad de conocer tu origen genético o contactar con tu madre/padre biológico y toda la familia extensa (abuelos, tíos, primos) de esa rama familiar; ser considerado un objeto en propiedad y un medio para la satisfacción adultocéntrica de “donantes” y “receptores”; constatar de adulto que los vínculos genéticos eran importantes para alguno de tus progenitores cuando te gestaron pero no se considera que el vínculo genético con el donante/hermanos genéticos/familia extensa del donante deba tener la menor importancia para ti.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/especiales/2004/11/cienciayarte/foto03.html

 Finalizo con un llamamiento a la reflexión y a la responsabilidad, a la asimilación de los duelos que nos plantea la vida y las elecciones que tomamos desde una visión alejada de todo tipo de prejuicios religiosos e ideológicos. Sobre estos temas solamente nos llegan determinados mensajes, por eso es normal que nuestros pensamientos evolucionen a medida que vamos accediendo a más información y puntos de vista, sobre todo de los propios implicados silenciados. En muchas ocasiones estos debates son monopolizados por grupos de presión de diverso pelaje que evitan el debate profundo y se dedican a reducirlo todo a problemas de libertad individual o de (i)legalización o posible subvención estatal. Propongo alejarnos de estas posturas y abordarlas desde la Ética y no desde el Derecho. Es decir, se puede ser atea, ser prolegalización y proregulación de estas técnicas, ser consciente que la prohibición solamente alimentaría el turismo reproductivo a otros países, estar a favor de la libertad individual en su uso, ser amiga y amar a personas que no piensan como tú en estos asuntos y, a la vez, estar en contra de que el Estado las subvencione, de que los niños sean considerados objetos de consumo, de que exista un anonimato impuesto por los adultos, y de que la gente done o venda su semen, óvulos y cuerpo entero de forma programada y planificada para la creación de seres humanos de los que no se va a hacer responsable de ninguna forma, todo ello desde un punto de vista ético. 

Al leer el manifiesto una no puede evitar preguntarse si este tipo de textos se estudian y debaten en los cientos de postgrados de Género y cursos sobre feminismo existentes o si simplemente ha sido borrado y olvidado de la historiografía oficial (la Historia siempre la escriben las vencedoras). En la propia autoformación sobre feminismo que he iniciado, casi sin darme cuenta y sin necesidad de títulos oficiales, no puede faltar en la bibliografía este libro “Made to order: the myth of reproductive and genetic progress” de Patricia Spallone y Deborah Lynn Steinberg publicado en 1987. Otro libro que no puede faltar es el de la “República” de Platón, donde parece ser que de forma visionaria se defiende que los niños sean propiedad del Estado y no conozcan a sus padres.

Información complementaria:

– Estudio publicado en Human Reproduction en 2011, “Offspring searching for their sperm donors: how family type shapes the process”, en el que un 82% de los hijos/as concebidos por donación de semen entrevistados indicaron el deseo de contactar algún día con su “donante”. En referencia a los pocos estudios que hay al respecto hay que pensar en el posible sesgo que implica que los entrevistados quieran decir la verdad pero a la vez no dañar al padre/madre con el que se han criado y aman al hablar sobre los sentimientos que les provoca la forma en la que fueron concebidos y el posible deseo de conocer o tener algún tipo de contacto con la persona que donó/vendió su semen/óvulos/gestación de forma anónima.

– Página web donde los hijos e hijas pueden hablar y compartir sus experiencias. Tienen un libro editado: http://anonymousus.org/

– Como no existen registros legales o estatales, como mucho, cada clínica tiene el suyo, en EEUU se creó esta página web que ayuda a poner en contacto a hijos con donantes:
– https://www.donorsiblingregistry.com/ 

– La postura de Jacques Testart, biólogo francés que consiguió el primer niño concebido “in vitro” en Francia en 1982: http://elpais.com/diario/1986/10/09/sociedad/529196402_850215.html

– Trailer del documental en inglés “Anonymous Father’s Day” en el que dos hijas y un hijo concebidos por inseminación artificial hablan de su experiencia y punto de vista:
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Anonymous Father’s Day – Trailer from CBC Network on Vimeo.

Para reflexionar sobre los discursos y el vocabulario: 

–  “Desde el entorno del socialista aseguran que puede demostrar que Natalia ha visitado varios psicólogos para superar la ruptura y que está teniendo problemas con el alcohol. Ella reconoce las terapias, pero no los problemas con la bebida. Se muestra muy dolida porque se esté difundiendo esta imagen de mala madre cuando ella “puso en riesgo” su vida para “regalarle” al ex ministro dos mellizos después de varios años de tratamientos de fecundación. “Fue una prueba de amor. Yo no quería tener más hijos. Ya tenía a mis otros dos criados y me tuve que volver a poner a dar pecho con 48 años”, dice Natalia”. http://www.elmundo.es/loc/2015/04/11/5528179b268e3e290c8b456e.html

“Ahora los dos embriones permanecen congelados en una clínica de Beverly Hills a la espera de que sus propietarios decidan qué hacer con ellos”. (…) “El doctor Richard J. Paulson, profesor de medicina reproductiva de la Universidad del Sur de California, explica que en todo EE.UU. podría haber más de 200.000 embriones sin un destino claro porque sus propietarios no deciden qué hacer con ellos”. http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2015/04/150422_eeuu_salud_sofia_vergara_nick_loeb_embriones_disputa_jg

“Me surge pensar en algún tipo de cambio legal que sitúe al donante de esperma como una persona que puede y de hecho consiente hacer una “donación”, un “regalo biológico”, una entrega íntima que no le dará llaves para cambiar de idea según te vaya la vida y robar a una hija”. https://www.diagonalperiodico.net/libertades/maternidades-lesbicas-luchan-por-reconocimiento.html

“Los vientres de alquiler no son más que una extensión de la división del trabajo –tanto en su acepción más económica como en su más amplia concepción de cooperación humana de carácter voluntario y simpático (a la Smith)– pero aplicada al campo reproductivo: la identidad de la gestante no coincide con la de la madre biológica; una cede su carga genética (junto con la del padre), la otra da cabida al desarrollo del embrión”. http://juanramonrallo.com/2013/05/en-defensa-de-los-vientres-de-alquiler-comerciales/

El Registro comunicó que la familia fundamentó su pedido para garantizar al niño “su derecho a la identidad integral, al reconocimiento de su realidad familiar y el derecho a ser reconocido como hijo de sus dos mamás y de su papá sin que deba resignar ninguno de sus derechos y obligaciones”. Antonio tiene un año y un mes. Su papá viaja lo más que puede a Mar del Plata y sus mamás también viajan a Buenos aires. “Por ahora es así, después veremos cómo se dan las cosas pero de momento no lo sabemos”, dijo Hernán. Valeria contó que sabía que no iba a ser fácil, “porque tampoco es fácil ofrecerle a un hombre este tipo de formato familiar, ya que no es que vamos a estar en pareja con él, sino que queremos un padre presente”. (…) “Antonio va a tener derecho a reclamarle alimentos a Hernán, a Susana y a Valeria. También tendrá derecho a herencia y si hay que tomar alguna decisión, como salir del país, los tres padres deberán firmar. Estos son solo unos ejemplos: el niño tendrá todos los mismos derechos que cualquier otro registrado como ‘hijo’”. http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/mama-mama-y-papa-la-primera-filiacion-triple-de-argentina-8287.html

– Más adultocentrismo. Anhelar conocer a tu padre o tenerlo cerca es una “fantasía” infantil condicionada por los modelos de familia mayoritarios. Los deseos de los adultos deben se ilimitados y respetados, las necesidades de los niños son menospreciadas, negadas o directamente cuestionadas con chantaje emocional. ¿Cómo le sentaría a la autora del artículo que alguien llamara a su deseo de ser madre con esperma de donante anónimo una mera “fantasía” condicionada por la opción mayoritaria de tener hijos? 
“pero tú sabes que en nuestra familia no hay papá, que nunca va a haber un papá, porque no existe,  que tu estás conmigo gracias a un señor muy generoso que nos donó su semillita para que mamá te tuviese y formase esta hermosa familia…que hay muchas formas de tener una familia; dos mamas, dos papás, un papá y una mamá, con los abuelitos, solo una mamá…Y cada familia es única y maravillosa. Yo no querría otra familia si estoy tan contenta con esta… ¿Y tú?”

Relacionada:

– La OTAN y las nuevas tecnologías reproductivas: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/09/la-otan-y-las-nuevas-tecnologias.html 

Enlaces externos:

http://www.elmundo.es/salud/2004/558/1075491856.html
http://www.elmundo.es/salud/2014/08/15/53ed0112ca4741e4748b459a.html

Fragmento de “La Mujer y la Madre” de Elisabeth Badinter

Pg. 134:
“El giro ideológico se hizo perceptible con la generación de mujeres que cumplieron veinte años en 1990. Hijas de madres feministas, militantes o no, han procedido al ajuste de cuentas clásico de las hijas con las madres. Tras los habituales agradecimientos por la contracepción y el aborto, lo que quedó establecido fue la constatación de un fracaso. Fracaso de las madres que las hijas no quieren imitar y que se puede resumir de este modo: vosotras lo habéis sacrificado todo por vuestra independencia y en lugar de eso, asumís la doble jornada de trabajo, estáis infravaloradas profesionalmente y a fin de cuentas habéis perdido en todos los frentes. Más allá de esta crítica, es la etiqueta “feminista” lo que fue rechazado, como si ésta diera una imagen destestable de las mujeres. La nueva generación hizo suyos los estereotipos machistas más trillados, que asocian a las feministas con la histeria, la agresividad, la virilidad y el odio a los hombres. La sentencia fue inapelable: anticuado. Pero bajo el rechazo del feminismo se escondía otra crítica más íntima hacia las madres: la de su idea de la maternidad. Incluso hay que oír: tú lo has sacrificado todo por tu independencia, incluida yo misma. Tú no me diste suficiente amor, suficientes cuidados, suficiente tiempo. Siempre con prisas, a menudo cansada, creíste que la calidad del tiempo que me dedicabas valía más que la cantidad. En realidad, yo no era la prioridad de tus prioridades y no has sido una buena madre. Yo no repetiré eso con mis hijos. 
Injusta o no, la condena de las madres por parte de las hijas es una constante que conoce bien el psicoanálisis: ni suficiente leche, ni suficiente tiempo… ¡Pero por primera vez, las madres criticadas eran las que habían luchado por la independencia de las mujeres! Poco a poco, convertidas en madres a su vez, las hijas hablaron menos de su libertad, de sus ambiciones personales e incluso de la igualdad de salarios. La prioridad otorgada al hijo exigía que a esas reivindicaciones se les aplicara la sordina. Por el contrario, se oía cada vez más hablar de la necesidad de “negociar”, “conciliar” el tiempo de trabajo y el de la maternidad. Este vuelco realizado en periodo de crisis económica, se aceleró debido al paro masivo que sufrieron todos los países occidentales. La implantación en 1994 del Subsidio Parental de Educación (APE, siglas francesas) suscitó una retirada laboral masiva de madres de niños pequeños, especialmente entre las menos cualificadas. En el otro extremo de la escala social y sobre todo entre las profesiones liberales, se vio a mujeres particularmente bien formadas volver a casa cuando se convertían en madres.” 

Más allá de lo cómico que resulta leer a una filósofa multimillonaria (heredera y accionista principal de una de las cuatro mayores agencias de publicidad mundiales, Publicis, y esposa del ex Ministro de Justicia Robert Badinter) hablar de la “doble jornada” tanto por su papel como empresaria en la vida de cientos de sus trabajadoras como por lo que cuesta creer que ella misma se engargue personalmente de la limpieza y cuidados del hogar como el resto de los mortales, debemos plantearnos algunas preguntas: ¿Ha promovido la media jornada sin merma salarial entre sus trabajadoras y trabajadores? ¿Después de trabajar tiene que limpiar su propio pisazo lujoso del Barrio Latino? ¿Quién le ha dado la legitimidad para representar a “las mujeres” y sus problemas desde su visión elitista de la sociedad? 

Nos encontramos ante el típico manifiesto en el que se elude cualquier tipo de responsabilidad sobre lo que según Bandinter están diciendo algunas hijas. Es insultante, se las llama machistas por tener como prioridad el cuidado de los hijos e hijas. Pero se olvida Bandinter que lo que denunciamos muchas en realidad es tener que elegir entre la crianza y la vida, la dicotomía a la que ella se refiere a lo largo de todo el libro y en el mismo título, “La Mujer y la Madre”. Muchas queremos ser mujeres y madres sin que una cosa anule la otra ni sea contradictorio. ¿Por qué debemos elegir cuando durante los 200.000 años de historia humana las mujeres han recolectado comida y criado a la vez, han cultivado y criado a la vez, han tenido un papel importante en su comunidad sin tener que elegir entre ese papel y la crianza? ¿Cómo es posible que, más allá del tema sanitario y de la reducción de la mortalidad infantil, muchas envidiemos a las mujeres de las sociedades como la Kung! que trabajan dos o tres días a la semana, aportan gran parte de las calorías necesarias en la familia, pueden hacer todo esto porteando a sus bebés y disponen de una red de apoyo estrecha y recíproca de alomadres y familia extensa? 

Nosotras no tenemos madre, nos la robó la empresa, la ideología del dinero, nos la robó la abuela que la crió durante el Franquismo y que a su vez fue moldeada por éste, nos la robó una sociedad tóxica. No tenemos red de apoyo mutuo ni reciprocidad, toda ayuda es pagada y mercantilizada. No tenemos familia extensa cercana y algunas ni siquiera familia nuclear cerca.

Nosotras no podemos llevarnos a nuestros bebés al trabajo, debemos elegir entre permanecer recluidas y solas en casa o vivir en la reclusión de la empresa, separadas de nuestros bebés, recluidos a su vez en las guarderías.

Nosotras tenemos que trabajar cinco días a la semana, algunas muchas más de 40 horas, más otras tantas horas de transporte de punta a punta de la ciudad, en horarios locos y desquiciantes. Y nuestras parejas otro tanto.

Habría tanto que decir sobre el texto seleccionado lleno de demagogia, falsedad y manipulación… ¿Quién luchó por la independencia? ¿Qué independencia? ¿Acaso no eran independientes las mujeres del mundo rural? ¿Quién nos hizo dependientes en primer lugar y de quién, dado el alto grado de autonomía y libre albedrío del que disponían las familias y las mujeres del mundo rural preindustrial?

¿Igualdad de salarios? ¿Y lo dice una mujer con una cuenta corriente con tantísimos ceros? ¿La señora Badinter quiere igualdad de salarios? Pues que promueva el salario único profesional en sus empresas, que haga que no existan diferencias entre trabajo manual e intelectual, que una mujer de la limpieza gane lo mismo que una mujer universitaria en sus agencias de publicidad. ¿Está dispuesta a eso? No. Entonces que no sea tan hipócrita la señora Badinter, una mujer que forma parte y se codea con la elite mundial, que fue testigo en la boda del ex director del FMI Dominique Strauss-Kahn con la heredera y magnate de los medios Anne Sinclair, y que gana 240.000 euros al año (hace poco Publicis recompró acciones a la familia Badinter por valor de 175 millones de euros).  

Elisabeth Badinter no representa ni a las mujeres ni a las madres ni a las hijas, se representa a sí misma y a la idea de poder y dominación que nos tiene esclavizadas a todas a base de mentiras, muchas de ellas salidas de la fábrica de adoctrinamiento e idiotización del sector publicitario al que ella misma pertenece. Más que hablar de igualdad de salarios como una reivindicación válida sería más útil comenzar por exigir como trabajadoras no tener que lavar el cerebro a la población con falsas necesidades de consumo. ¡Eso sí sería revolucionario y emancipador, Sra. Vendedora de Humo! La única forma de luchar contra todo ello es saltar del paradigma de la victimización al de la responsabilidad*.

No se puede permitir que en esta sociedad las condiciones para criar, para mantener vínculos sociales no mercantilizados y tener una vida sana no sean posibles y, a la vez, vengan intelectuales a decirnos que la maternidad es una nueva forma de esclavitud. Si la maternidad se ha vuelto algo tan complicado no es porque muchas queramos estar con nuestros hijos y amamantarlos sino porque se nos ha forzado a elegir en una falsa dicotomía que solamente beneficia al gran capital y al Estado, es decir, al selecto grupo que Badinter representa. No somos nosotras las que tenemos que adaptarnos al sistema, es el sistema el que tiene que adaptarse a la VIDA. Y para luchar contra ello no van a bastar las ideologías obsoletas ni las proclamas vacías, van a hacer falta mujeres y hombres valientes que en su vida cotidiana estén dispuestos a creer y vivir acorde con sus ideas y sus valores éticos.

Sin maternidad, sin paternidad, sin bebés, sin crianza cooperativa, sin vínculos, sin redes de apoyo y sin AMOR no hay humanidad ni hay especie humana.

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Enlace relacionado, sobre todo porque el libro de Elisabeth Badinter es un ataque frontal a la lactancia materna entendida como “esclavitud”: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/01/decisiones-informadas-los-riesgos-de-no.html

Relacionada con “La agresividad intragrupo en “El Vacío de la Maternidad” de Victoria Sau”: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/la-agresividad-intragrupo-en-el-vacio.html 

 * A favor de los planteamientos intelectuales de Elisabeth Badinter hay que decir que tiene un libro, “Fausse Route” (Falsa ruta), en el que denuncia la deriva del feminismo en Francia hacia planteamientos “radicales” (más bien dogmáticos y fundamentalistas) de influencia anglosajona en el que se victimiza a la mujer y se plantea una guerra contra la “masculinidad” según una mítica opresión universal del hombre contra la mujer. Además, parece ser que desarrolla el tema que a mí tanto me interesa de las violencias ejercidas por mujeres. Me parece un libro lo suficientemente interesante como para rescatarlo en un futuro próximo. Las cosas no suelen ser blancas o negras y de casi todos los planteamientos se pueden rescatar elementos interesantes. En esta entrevista habla sobre esto: http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/05/actualidad/1438790334_204242.html

ACTUALIZACIÓN A 20 DE AGOSTO DE 2015:

La empresa Publicis, cuya principal accionista es la filósofa feminista Elisabeth Badinter (autora de “Historia del amor maternal” y “La mujer y la madre”), está siendo investigada por entregar comisiones de 2 millones de euros a Rodrigo Rato a cambio de conseguir contratos millonarios de publicidad en Bankia. Las últimas campañas son bastante de coña, en la línea del famoso cartel de propaganda de guerra “we can do it” pero en realidad serían para echarse a llorar… Del “bankero” al “arrimemos el hombro” para que ciertos señores y señoras sublimen su gran vacío interior en la erótica del abuso, el dinero, la violencia y la explotación. Y ese vacío nos podría conectar directamente con los postulados de los libros de Badinter sobre la maternidad y la crianza. Desde luego, lo individual está conectado con lo social, no como se interpretó en el famoso “lo personal es político” que sirvió para inmiscuirse en la vida íntima de la gente, sino en el sentido de que nuestras historias de vida están interrelacionadas con el contexto y las políticas de las instituciones estatales y el mundo empresarial.

La noticia en los medios: http://www.elmundo.es/…/2015/08/10/55c7c01cca47416d298b457b…
http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2015/08/bankia-mantiene-la-misma-agencia-de-publicidad-tres-anos-despues-de-la-salida-de-rato-23471.php

Fragmentos de “El Cerebro Femenino” de Louann Brizendine

Hace una semana terminé el libro de la neuropsiquiatra Louanne Brizendine titulado “El Cerebro Femenino” y me gustaría compartir aquí lo que me ha parecido más interesante, relacionado con la temática de los últimos posts. Desde una perspectiva biocultural creo que es importante tomar todo tipo de perspectivas para comprender los fenómenos de forma global: antropológicas, biológicas, psicológicas, históricas, sociales, evolutivas… Y, como ella misma explica en la entrevista que le hizo Eduard Punset: “El debate sobre lo innato y lo adquirido está muerto: ambos son en realidad lo mismo.”

Cuanto más leo sobre estos temas más me doy cuenta de que la biología se ve influenciada por la cultura y el medio, y la cultura y lo que llamamos “psicológico” se ve influenciado por lo biológico. O directamente es lo mismo y en realidad la diferencia de conceptos es creada por nuestra mente en compartimentos estancos para poder asimilarla mejor. Todo esto cobrará un especial cariz cuando escriba mi reseña sobre el libro de la filósofa Judith Butler “El género en disputa”, si no me pongo de parto antes… Mientras tanto, si eres de esas personas que piensan que “todo es cultural” y que cualquier referencia biológica es “esencialismo” o “naturalismo” estas citas te rechinarán muchísimo. Te propongo dejarte llevar e intentar salir de la zona de confort mental que te brindan tus prejuicios ideológicos sin necesidad de abrazar nuevos dogmas.

El libro de Louann Brizendine es un libro de divulgación por eso en ocasiones parece estereotipado y simplón. Como crítica también me resulta chocante y desagradable una visión de la salud de la mujer que cree que la solución a los conflictos bioculturales se solucionan medicalizando con hormonas sintéticas todos sus procesos fisiológicos y diferentes conflictos vitales: que tienes falta de deseo en la menopausia, pues ella te receta un poquito de testosterona; que la llevas mal, pues un poquito de terapia sustitutiva de estrógeno. Por cierto, para la gente que le pareció muy subversivo el libro de Beatriz Preciado “Testo Yonqui” aquí verán que la administración de testosterona esta mujer se la receta sin problema a las amas de casa que visitan su consulta. Medicalizar la vida de forma innecesaria no es subversivo, es totalmente prosistema.

Otra crítica que me parece que habría que realizar a su libro es que a veces utiliza argumentos evolutivos que creo que de tan generales y básicos no se acercan a la realidad. Por ejemplo: “en la vida salvaje, la pérdida de relación con un macho protector y proveedor podría haber significado la ruina”. Por ejemplo, en una sociedad de cazadores-recolectoras como la de la cultura Kung! las mujeres pueden perfectamente separarse de sus maridos y volver con sus familiares. Los vínculos sociales son tan fuertes que no existe la “ruina” de la que habla Brizendine, hay otras mujeres  y otros hombres con los que una mujer tiene relación (padres, hermanos, tíos, amantes…) que están dispuestos a ayudarla si lo necesita. Es lo que tiene la reciprocidad… No hay que irse muy lejos, antes de la industrialización en la sociedad rural ocurría lo mismo con la familia extensa. Por eso, hay que estar ojo avizor al leer el libro para darse cuenta de que muchas veces proyectamos nuestra cosmovisión actual en el análisis del pasado o de otras culturas.

Pg. 56, sobre la agresividad femenina y las tendencias a ejercer la violencia de formas diferentes: Durante la fase juvenil no todo es calma. Las niñas pequeñas no exhiben usualmente agresividad en forma de juegos rudos y violentos; no luchan ni se golpean a la manera de los niños. Por término medio, las niñas tienen más aptitudes sociales, empatía e inteligencia emocional que los chicos. Pero no os engañéis. Esto no significa que los cerebros de ellas no tengan circuitos adecuados para lograr todo lo que se proponen ni que no puedan volverse unas tiranuelas con tal de conseguir sus propósitos. ¿Cuáles son las metas que dicta el cerebro de una niña pequeña? Establecer relaciones, crear comunicación, organizar y orquestar un mundo de niña en cuyo centro se encuentre ella. En esto es donde se manifiesta la agresividad del cerebro femenino: protege lo que es importante para él, que siempre, inevitablemente, es la relación. La agresividad, con todo, puede repeler a otros, lo que socabaría los propósitos del cerebro femenino. De esta suerte, la niña anda por la delgada línea que separa el hecho de estar segura de que se halla en el centro de su mundo de relaciones y el de arriesgar el rechazo de esas relaciones.
(…)
La opinión social y científica sobre el buen comportamiento congénito de las niñas es un estereotipo erróneo surgido del contraste con los chicos. En comparación, ellas resultan perfumadas como rosas. Las mujeres no necesitan empujarse y, por tanto, parecen menos agresivas que los varones. Según todos los criterios, los hombres son, como promedio, veinte veces más agresivos que las mujeres, cosa que se confirma con una simple ojeada al sistema de prisiones. Casi iba a dejar sin mencionar la agresividad en este libro, después de haberme dejado arrullar por los cálidos circuitos cerebrales comunicativos y sociales de la mujer. Estaba a punto de dejarme engañar por la aversión femenina al conflicto, inclinándome a pensar que la agresión no forma parte de nuestro esquema. 

Comentario: por cierto, yo no estoy de acuerdo con ella en el tema de que las prisiones estén llenas de hombres. Dentro del paradigma actual de la “igualdad” es muy probable que esas cifras entre hombres y mujeres se igualen a lo alto, ya que las mujeres se verán sometidas a todos los rasgos culturales que influyen en las infracciones del código penal. Una cosa es reconocer que biológicamente somos diferentes y otra dejar sin reconocer que las leyes y las imposiciones del poder han sido diferentes para cada sexo y soportamos una herencia diferente. Por ejemplo: los hombres han hecho el servicio militar de forma obligatoria hasta hace muy poco y el ejército es una de las instituciones más destructivas de la sociedad. Promueve la violencia, el consumo de prostitución y drogas, el manejo de armas, la jerarquización, etc…

Pg. 73, donde se habla de redes sociales como protección frente a las amenazas y el estrés y necesidad básica de la crianza:

 “De todos modos, la conducta tipo “combate o fuga” puede no ser característica de todos los humanos. La profesora de psicología de la Universidad de California, en Los Ángeles, Shelley Taylor, arguye que ésta es con mayor probabilidad la respuesta “masculina” a la amenaza y al estrés.
Ambos sexos, sin duda, experimentan un intenso aflujo de sustancias neuroquímicas y hormonas cuando se encuentran sometidos a un estrés agudo; sustancias que los preparan para hacer frente a las demandas de una amenaza inminente. Este aflujo puede hacer que los varones salten a la acción; sus modos de agresión son más directos que los femeninos. Pero el combate puede no haber estado tan adaptado evolutivamente para las hembras como fue para los machos, porque las hembras tienen menos posibilidad de derrotar a los machos, más corpulentos. Incluso si estuvieran igualados en fuerza con sus oponentes, entrar en combate podría significar que un pequeño indefenso quedase abandonado y fuese vulnerable. En el cerebro femenino el circuito propio de la agresión está más íntimamente ligado a las funciones cognitivas, emocionales y verbales de lo que lo está el carril varonil de la agresión, que se halla más conectado con las áreas cerebrales de la acción física. 
En lo concerniente a la fuga, las hembras son menos aptas, en general, para escapar cuando están embarazadas, crían o cuidan de un niño vulnerable. La investigación ha establecido que las hembras de los mamíferos, sometidas a estrés raras veces abandonan a sus crías una vez que han formado lazos maternales. Como resultado, las hembras parecen disponer de algunas reacciones ante el estrés, además del “combate o fuga”, que les permiten protegerse a sí mismas y a las crías dependientes de ellas. Una de estas reacciones puede ser la de confiar en los lazos sociales. Las hembras de un grupo social fijo están más inclinadas a acudir a la ayuda recíproca en situaciones de amenaza o estrés. Las hembras pueden avisarse mutuamente dentro del grupo anticipando el conflicto, lo cual les permite alejarse del peligro potencial y continuar cuidando sin peligro a las crías dependientes. Esta norma de conducta se denomina “cuida y busca amistades” y puede constituir una estrategia particularmente femenina. Cuidar implica actividades de tutela que fomentan la seguridad y reducen la desgracia pra la hembra y su cría. Hacer amistades es la creación y conservación de redes sociales que puedan ayudar en este proceso”.

Sobre la necesidad de vínculos sociales, la alomaternidad y la crianza cooperativa me ha gustado este párrafo:

 Pg. 74:
“En ciertas especies de monos, por ejemplo, si un macho es desmedidamente agresivo con una hembra, las demás integrantes del grupo acudirán a hacerle frente, se plantarán hombro con hombro y lo ahuyentarán a fuerza de chillidos amenazadores. Estas redes de las hembras proporcionan también otros tipos de protección y apoyo. Muchas especies de hembras de primates velan y cuidan las crías de otras, comparten información acerca de dónde encontrar alimentos y crean normas de conducta maternal para que aprendan las hembras más jóvenes. La antropóloga de la Universidad de California, Joan Silk, encontró un vínculo directo entre el grado de conexión social de los babuinos hembras y su éxito en la reproducción. En su estudio, realizado a lo largo de dieciséis años, demostró que las madres más conectadas socialmente tenían mayor número de cachorros supervivientes y mayor éxito en la transmisión de sus genes.” 

Pg. 146, sobre la “agresividad maternal”:
“Para la madre humana, los adorables olores de la cabeza, la piel, el culito de su recién nacido, hacen brotar la leche del pecho; otros fluidos corporales que la han bañado durante los primeros pocos días quedarán químicamente implantados en su cerebro y podrá distinguir el olor de su bebé entre todos los demás con un 90% de precisión. Este proceso rige también para los llantos de su hijo y sus movimientos corporales. El tacto de la piel del bebé, el aspecto de los deditos de manos y pies, los breves llantos y gritos entrecortados quedan ya tatuados en el cerebro de la madre. En el plazo de horas o días, puede embargarla un abrumador afán de protección y se establece en ella la agresividad maternal. Su fuerza y resolución de cuidar a ese pequeño ser y de protegerlo se apoderan por completo de los circuitos cerebrales maternos. La madre siente que podría parar la marcha de un camión con su propio cuerpo para proteger al bebé. El cerebro se le ha modificado y junto con él, la realidad. Tal es quizás el cambio de la realidad más importante que ocurre en la vida de una mujer.”

El tema de la agresividad maternal me parece apasionante. ¿Por qué hay madres que pueden dejar llorar a su bebé de 7 meses para que “aprenda” que tiene que dormir porque nadie va a venir a rescatarle (método Ferber-Estivill y demás…)? ¿Acaso no se ha activado su agresividad maternal para proteger a la cría? Si lo conectamos con el tema de los vínculos y las alomadres quizás podamos entender que la soledad y criar en una jaula, un apartamento-zoo del siglo XXI, tiene mucho que ver. No hemos aprendido a maternar mirando como maternaban otras mujeres ni siendo alomadres de los niños de otras amigas y familiares.

Y sigue Brizendine en la pg. 156. De nuevo la importancia de maternar a la madre y de las alomadres que pueden sustituir a la madre para ayudarla a superar el estrés y romper el ciclo de la “maternidad desatenta”:

“Los investigadores han descubierto que si, por la razón que sea – demasiados niños, problemas económicos o profesiones- no es posible dedicar suficiente tiempo a los hijos, los vínculos entre las madres y los bebés son frágiles, cosa que puede afectar negativamente a los circuitos de confianza y seguridad de la prole. Además, las hembras “heredan” la conducta maternal de sus progenitoras, sea buena o mala, y la transmiten a sus hijas y nietas. Aun cuando el comportamiento en sí no puede ser transmitido genéticamente, la investigación reciente muestra que la capacidad de crianza en los mamíferos sí se transmite según un tipo de herencia que los científicos denominan ahora no genómico o “epigenético”, lo cual significa que está físicamente por encima de los genes. (…) La conducta maternal desatenta se transmite a lo largo de tres generaciones, a menos que ocurra algún cambio beneficioso en el ambiente antes de la pubertad.
Este hallazgo tiene enormes consecuencias, aunque sólo sea válido en parte para los humanos: cuanto mejor cuides a tu hija, mejor cuidará ella a tus nietos.

Pg. 181: “En vez de desencadenar una respuesta de acción rápida en el cerebro como ocurre entre los varones, la ira en las muchachas y las mujeres se traslada a través del sentido visceral de la mente, de la previsión de conflicto-dolor y de los circuitos verbales del cerebro. (…) Los científicos suponen que, aunque una mujer sea más lenta en actuar físicamente empujada por la cólera, una vez que se ponen en marcha sus circuitos verbales más rápidos, pueden desencadenar un aluvión de palabras insultantes que un hombre no puede igualar. Es una característica de los hombres usar menos palabras y tener menos fluidez verbal que las mujeres. Por eso pueden quedar en inferioridad si tienen acalorados intercambios de palabras con mujeres. Los circuitos cerebrales de los hombres y sus cuerpos pueden desembocar fácilmente en una expresión física de ira, estimulada por la frustración de no ser capaces de ponerse a la altura de las mujeres”.

Pg. 216, donde Louann Brizendine da en el clavo sobre algunas perspectivas del feminismo de la igualdad, pero también, aporta claves para contrarestar ese tipo de ideas supremacistas (creo que hay quien lo llama “hembrismo”) que consideran a la mujer ya no un ser igual sino superior o, al menos, que debe tener más “derechos” que el hombre a modo de “indemnización”, y que cree que la “masculinidad” debe ser eliminada. Por ejemplo, promover que los hombres asuman la “norma femenina” sería igual de nefasto que pretender que las mujeres asumamos la “norma masculina” de éxito social exigido por el sistema de poder.

“Hay quien desea que no existan diferencias entre hombres y mujeres. En la década de los setenta, en la Universidad de California, en Berkeley, la consigna entre las mujeres jóvenes era “unisex obligatorio”, lo cual significaba que parecía políticamente incorrecto mencionar siquiera la diferencia de sexos. Todavía quedan quienes creen que para que las mujeres logren la igualdad, la norma debe ser unisex. Sin embargo, la realidad biológica señala que no existe un cerebro unisex. Está arraigado el temor a la discriminación basada en la diferencia, y durante muchos años quedaron sin examinar científicamente las nociones acerca de las diferencias de los sexos por miedo a que las mujeres no pudieran reclamar la igualdad con los hombres. La pretensión, empero, de que mujeres y hombres son lo mismo, a la vez que perjudica a ambos daña, en definitiva a las mujeres. La perpetuación de la norma masculina mítica significa desconocer las diferencias biológicas reales de las mujeres en gravedad, vulnerabilidad y tratamiento de las enfermedades. También deja de lado las diferentes formas en que ellas procesan las ideas y, por ende, perciben lo que es importante.
Asumir la norma masculina significa también minusvalorar los poderosos recursos y talentos específicos del sexo que tiene el cerebro femenino.
(…)
Al escribir este libro me he enfrentado con dos voces en mi cabeza: una es la verdad científica; la otra, la corrección política. He optado por subrayar la verdad científica por encima de la corrección política, aun cuando las verdades científicas no sean siempre bien acogidas.

Minuto 9.14 de la entrevista de Eduard Punset a Louan Brizendine en Redes:

“Y eso que en mi generación, las feministas que estudiamos en los setenta en la Universidad de California, Berkeley, cuando teníamos 20 años decíamos que les daríamos a nuestros hijos juguetes sin marcas de sexo. Y que por lo menos nosotras las mujeres queríamos criar a niños que fueran más sensibles. Ese era nuestro objetivo. Por supuesto, cuando mi hijo tenía 4 años le di una Barbie, una de esas muñecas con las piernas tan largas. Pero le arrancaba las piernas y las usaba como lanzas en lugar de jugar con ella. Y los distintos juegos por sexos surgen en todas las culturas. En todos los lugares del mundo hay constancias de distintas conductas de juego en niños y niñas.”

Minuto 10.40. Ojo, porque habla de una investigación que incluye tortura animal:

“Una de las cosas que es importante recordar en , al eterno debate entre lo innato y lo adquirido es que en mi Universidad, la Univ. de California, San Francisco, hace unos 15 años Michael Merzenick hizo un experimento con cerebros de monos. Y descubrió cuáles eran las hormonas que controlaban el dedo índice, registró lo que sucedía con esas neuronas. Y luego extirpó el índice a algunos monos y en dos semanas las células de ese dedo ya estaban reasignadas y controlaban el dedo corazón. En dos semanas. (…) Sucede algo en el entorno, algún acontecimiento, sufrimos algún trauma o perdemos una extremidad o nos pasa algo malo o incluso nos sucede algo bueno, y el cerebro reasigna las células cerebrales. No nacemos sabiendo tocar el piano. (…) Lo adquirido se plasma en los circuitos cerebrales. El debate sobre lo innato y lo adquirido está por tanto muerto. Lo innato y lo adquirido son en realidad lo mismo. Toda la conducta procede del cerebro. Y el entorno, los cambios en lo adquirido, se codifican en realidad en las células del cerebro”. 

En definitiva, un libro muy recomendable e interesante si se hace, como siempre, separando el grano de la paja.

ACTUALIZACIÓN A  23/10/2015: Este estudio de Susan Jobling y Richard Owen sobre el impacto de la píldora anticonceptiva y el etilestradiol en los animales acuáticos fue publicado en Nature. Los costes de limpieza y depuración de los ríos son millonarios y se está debatiendo quién debería ser el responsable de pagarlos, si las farmaceúticas o los Estados. Recordemos que, por ejemplo, en España, la píldora está subvencionada por Sanidad. Este estudio viene al caso, ya que todas las terapias hormonales, como las que propone Brizendine, tienen efectos más allá de las personas que los usan al pasar al ecosistema.

Maternidades y paternidades* egocéntricas

No sabemos qué opinarán nuestros hijos de que hayamos expuesto sus fotos y videos en internet y las redes sociales desde el nacimiento. Es posible que lo consideren normal, aunque nosotras hayamos crecido en un mundo en el que las fotografías pertenecían a la intimidad del álbum familiar que se guardaba en alguna estantería del salón. Seguramente muy ético no sea, aunque muchas hayamos colgado fotos nuestras familiares de forma pública. Está claro que no les hemos dejado decidir qué parte de su vida querían exponer u ocultar. En este “MEA CULPA” me incluyo la primera y me responsabilizo de las consecuencias que pueda tener. No puedo evitar plantearme estas cuestiones y pensar que seguramente me haya pasado de la raya en muchas ocasiones, aunque haya pensado que lo hacía con la mejor de las intenciones. El tiempo nos lo dirá. Quizás veamos en unos años a una primera generación de adolescentes solicitando que se borre una biografía cibernética escrita por otros.

En este exhibicionismo maternal/paternal también hay otra vuelta de tuerca más, que es hablar de la vida personal y psicológica de los hijos en internet, de sus avatares privados, de sus conflictos, de cómo los resuelven, de la ropa que les gusta, del peinado que llevan, de sus amigos, incluso se habla de su nivel de inteligencia o se exponen episodios de acoso escolar. Personalmente, es algo que me produce bastante inquietud. Por supuesto, hay grados y los padres hacemos estas cosas con un mayor o menor grado de ingenuidad. Sin embargo, cuando lo pienso, no puedo evitar recordar cómo siempre me ha parecido una falta de respeto que las madres hablen de los hijos, sobre todo cuando ya tienen una edad, como si no estuvieran delante: “Es que a X le gusta esto”, “Es que Z piensa así” o le cuenten a sus amigas “Mi hijo es así o asá”. Quizás en ese momento no están delante del ordenador pero las palabras permanecerán bastantes años en la red. Creo que a algunas madres nos cuesta darnos cuenta de esto, a pesar de que también hayamos sido niñas e hijas. Supongo que para los padres será algo similar.

Cuando esto lo trasladamos al ambiente cibernético de los blogs se dan situaciones chuscas y de vergüenza ajena y propia. ¿Acaso nos planteamos que nuestros hijos crecerán y leerán lo que se ha escrito sobre ellos? ¿Nos preguntamos qué pensarán sobre que se hayan expuesto en las redes o en páginas web temas tan íntimos como su posible orientación sexual o lo qué les gusta dibujar? Peor aún, no solamente se exponen sus avatares cotidianos sino que a veces también se incluyen los adoctrinamientos y la reconducción por el camino “correcto” y “apropiado” de las madres y padres hacia sus hijos… Se les guía sobre cómo tiene que ser su imaginario simbólico y su identidad y, si este no es del gusto de los adultos, se piensa que es causado por malas influencias sociales y se le intenta modificar. Todo ello expuesto en el mentidero de las redes sociales, al albur de los “me gusta” y los “compartidos”. ¿Dónde queda la autoconstrucción del propio camino y la intimidad en este contexto?

Es un tema complejo porque nacemos en una cultura y necesitamos una cultura para desarrollarnos (la mejor prueba la tenemos en los niños salvajes). Los padres y madres transmitimos parte de esa cultura por defecto pero creo que debemos dejar un espacio para la construcción del propio discurso y cosmovisión, más allá de los valores hegemónicos en la propia cultura o los propios, supuestamente disidentes.

Siempre he pensado que, a pesar de que asociamos la palabra “abuso” al “abuso sexual” este es solamente un tipo concreto (y horrible) de abuso. Hay otros posibles que pueden ser también muy destructivos para los niños. Por ejemplo, hay madres que consideran a los hijos como extensiones de su propio cuerpo**, vehículos en los que proyectar su propia ideología y prejuicios. Eso, nos guste o no, es muy injusto, aunque quizás sea hasta cierto punto imposible de evitar. Supongo que lo más honesto sería decir “estas son mis ideas, quizás equivocadas, quizás no. Investiga y fórmate tu propia opinión”. Cuesta mucho siendo niño y después adolescente librarse de un progenitor fagocitador que no respeta el silencio ni la intimidad y que utiliza a su hijo con diferentes fines: aumentar el ego, la popularidad, los aplausos, huir del propio vacío o la falta de valor y esfuerzo para enfrentar su propia imagen pública sola.

*Había titulado este post como “maternidades egocéntricas” pero lo he corregido porque la exposición de la vida íntima de los hijos no solamente es realizada por algunas madres sino también por algunos padres, incluso otros familiares como abuelos y abuelas.

**Hay una fase inicial de la vida de los bebés en los que efectivamente se da una relación muy simbiótica entre madre e hijo, tanto dentro del útero como fuera (exterogestación) pero, progresivamente, los dos seres que antes estaban unidos, en la unión más profunda y duradera que puede haber entre dos personas, se van alejando y volviendo a juntar, en un camino y una danza hacia una mayor independencia y, a la vez y sin que sea contradictorio, cercanía a lo largo de toda la vida. Creo que esta es la mejor forma de exponer que la maternidad y la paternidad son diferentes y no son equivalentes ni sustituibles.

Actualización:

Relacionado con http://www.eleconomista.es/tecnologia/noticias/7551804/05/16/Sus-hijos-podran-demandarle-por-subir-a-Facebook-fotos-de-ellos-sin-su-permiso.html

El mito de la prostitución romántica

Copio y pego un comentario que escribí en el facebook de otra persona en referencia a este artículo de la revista VICE titulado “Cada vez más mujeres elegimos libremente ser putas” y al debate que había suscitado:

“Claro que cada vez hay más mujeres que libremente escogen ser putas, también hay más mujeres que venden sus óvulos o se hacen gestadoras de alquiler por elección. También había nodrizas que elegían esa profesión en el siglo XIX (putas, nodrizas, esposas, gestadoras, nannys son todas parte de la fragmentación de la mujer en cachitos).

Respecto a la honestidad de la entrevista está claro que en ningún publireportaje se puede hablar de los propios traumas o simplemente de la parte no tan bonita de la vida. ¡El mal rollo no pone nada y resta clientes!

Me ha parecido muy interesante la entrevista y, sobre todo, la especialidad dentro del sector a la que ella se dedica, la “Girlfriend experience”, es decir, una prostitución que se aleja de la frialdad para intentar imitar las relaciones sexuales con una novia, una novia de alquiler que da besos, morreos, etcétera. Esto nos da algunas pistas del nicho de mercado que se va abriendo paso entre el sector masculino. Cada vez habrá que pagar más para tener experiencias que imiten lo humano y antes eran no mercantilizadas, lo próximo es la prostitución en el sector de la amistad (ya hay páginas web).

Antes los hombres casados se iban de putas para hacer lo que la sociedad represiva no les dejaba hacer con sus esposas, a las que el sistema se había encargado bien de domesticar también. Ahora algunos hombres reprimidos se van de putas y pagan para tener con ellas una “experiencia novia” o “experiencia esposa”. ¡Es la leche cómo cambian las biopolíticas represivas! http://es.wikipedia.org/wiki/Girlfriend_experience “.

Carta a Alice Miller: “Feminismo”

Carta tomada de la web de Alice Miller, una de las psicoanalistas que más estudió el maltrato infantil. Durante su vida terminó apostatando del propio psicoanálisis, prefirió ser denominada “investigadora de la infancia” y reconociendo que ella misma había sufrido maltrato. Años más tarde, su hijo, Martin Miller confesó en un libro que subrió abusos paternos y que su madre hizo con él todo lo contrario de lo que decía en sus libros pero que, paradójicamente, sus teorías eran válidas y a él le ayudaron a sobrevivir. Las diferencias entre lo que decían autores como Rousseau, Miller o Montessori sobre los niños y lo que hicieron con sus hijos es abismal. Prometo un breve artículo en este blog sobre el tema, pero por ahora me quedo con las reflexiones de una mujer maltratada en la niñez y a la vez madre abusadora, según su hijo.

Recojo y traduzco una de las cartas que le enviaron y que se puede leer en su página web porque me parece que plantea una hipótesis interesante sobre los ciclos de los abusos y una crítica al silencio que existe sobre las violencias ejercidas por las madres.

http://www.alice-miller.com/readersmail_en.php?lang=en&nid=2531&grp=0309
(los subrayados en negrita son míos)

Feminismo – Sábado 14 de marzo de 2009

 Querida Alice Miller, en los últimos 3 años he comenzado a poner en marcha la recuperación de mi vida gracias a tu trabajo, tus libros y tu página web. He sido emocional, física y sexualmente abusada por mis padres en la infancia, y cuando llegué a la edad adulta era una persona rota. Mi proceso de curación es una tortura y muy doloroso, y a veces parece que nunca llegará a su fin, porque los horrores de mi infancia eran infinitos, pero a la vez ya he empezado a degustar el fruto del éxito. En estos años he perdido más de 15 Kg sin ningún esfuerzo, conseguí completamente librarme del dolor de espalda crónico que padecía desde que tenía 19 años, y la depresión que sufría durante toda mi vida se convirtió en una tormenta emocional, que me hace sentir mucho más viva. Además, puedo identificar mucho mejor lo que REALMENTE quiero, lo que es adecuado para mí. Esta es una sensación totalmente nueva y todavía me resulta difícil confiar en ella.  

Recientemente he empezado a buscar un terapeuta, de acuerdo con tus recomendaciones reveladoras. Le pregunté a los candidatos muchas preguntas, y no podía creer la cantidad de resistencia que despertaron mis preguntas directas. Ni siquiera uno de los terapeutas que he conocido ha querido discutir conmigo mis preguntas pertinentes. La mayoría de ellos las evaden y me hicieron sentir que era maleducada y estaba “cruzando la línea”. Es una experiencia muy desesperante. 

 Un amigo me sugirió que fuera a una terapia feminista, que no tenía ni idea de lo que significaba, así que leí algunos artículos actualizados acerca de la terapia feminista, y hablé con algunas terapeutas que se identificaban como feministas, y decepcionada me doy cuenta de que no están familiarizadas con tu trabajo. Por otra parte: están atrapadas tan profundamente en su agenda de género, que ven el incesto como delito contra las mujeres en lugar de un crimen contra los niños. A sus ojos, la perspectiva feminista es la única explicación para el silenciamiento del incesto y del abuso sexual en la sociedad. Son totalmente ciegas a la gran injusticia y el mal hacia los NIÑOS, como la población más indefensa y desprotegida. Lo toman todo como una cuestión de género, de crímenes que los varones cometen contra las mujeres y, por tanto, silenciados. ¡Esto es tan indignante y frustrante! Me hace estar muy enojada. ¿Cómo alguien puede coger la revolución más importante del siglo XX y utilizarla de manera tan manipuladora para escapar de la verdad? Escribí sobre ello a una de las escritoras feministas conocidas en mi país, pero no me respondió. Gracias por tu valentía y honestidad. Gracias por salvarme la vida, G. 
Pd: puede publicar esta carta en su página web si le resulta útil para los demás.


AM: gracias por tu carta, me alegro mucho por ti por tener los ojos muy abiertos y tener el coraje de revisar la valentía de los terapeutas con los que estás hablando para que no te conviertas en una víctima de las ilusiones. Puedes comprobar a 20 de ellos, probablemente obtendrás las mismas respuestas, llenas de evasión pero tal vez encontrarás finalmente alguien que responderá a tus preguntas con honestidad. Si no, habrás aprendido mucho, y te puedes beneficiar de esta experiencia. En cuanto a las terapeutas feministas estoy de acuerdo contigo completamente. Ya escribí hace 30 años que las mujeres pueden abusar de sus bebés, infantes y niños pequeños con total impunidad, nadie las controla. Pueden volcar en sus hijos todas las humillaciones que sufrieron de los hombres en nuestra sociedad. Más tarde, sus hijos (masculino, en inglés) que “aman” a sus madres pueden transferir su rabia hacia sus hijas u otras mujeres o hacer la guerra y violar mujeres, pero a la vez adorar, defender y respetar a sus madres, porque lo que sufrieron como niños pequeños se queda inconsciente, totalmente reprimido. Y muchos de nosotros parecemos necesitar durante mucho tiempo la ilusión de haber tenido una madre maravillosa. Tiene usted razón, la tragedia comienza con la madre que está protegida por todas las sociedades y honrada en la mayoría de las religiones como la santa inocente. En alemán existen ya algunos libros que rompieron con este tabú pero para las publicaciones en inglés debes buscar en Google. El libro de Bass y Davis es muy útil para las víctimas de abuso sexual infantil, pero lamentablemente las autoras que son feministas escriben que son muy pocas las mujeres que abusan de los niños. Esto es absolutamente falso. Al parecer, hay también mujeres pederastas que viven con niños de 10 a 12 años y dicen que esto es (¡¡¡para ellas!!!) una hermosa “relación”. No ser conscientes de la utilización de los niños para vengar los propios traumas y arruinar su vida es no sólo la actitud de los hombres, sino de ambos géneros, mientras el maltrato infantil siga siendo un tema evitado por toda la sociedad ignorante.

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Una amiga muy lúcida de facebook ha hecho una importante matización con la que estoy totalmente de acuerdo. Comenta que se puede hacer una conexión mucho más justa y equilibrada si se establece un vínculo entre esta carta y esta entrevista a la antropóloga y primatóloga Sarah Blaffer Hrdy.  Y yo añado: “Estoy totalmente de acuerdo contigo. No solamente complementarlo con esa entrevista a Hrdy, sino también conectarlo con el maltrato institucional, político, del propio contexto histórico y cultural de cada momento. Por ejemplo, el hijo de Alice Miller habla de los traumas de su madre respecto a los nazis, un incidente violento-sexual con un hombre de la gestapo… Y, por supuesto, luego está el tema de la responsabilidad personal y la construcción del propio camino“.

 

Nombrarse víctima de abuso materno

Referirse a una misma como víctima de abuso infantil, en concreto de abuso materno, es muy complicado. Tu dolor no es comprendido por una sociedad que constantemente está hablando en todos los foros de la violencia ejercida por algunos hombres hacia algunas mujeres, como si fuera la única posible y la peor. En las contadas ocasiones que se trata el tema del maltrato infantil, como mucho se habla del que ejercen los padres o padrastros. Las madres, en teoría, no son capaces de eso y, si son abusadoras, se supone que lo son en menor medida y en casos de menor gravedad. En ocasiones también se las exculpa responsabilizando únicamente al marido maltratador que las ha llevado a estados psicológicos en los que, de rebote, maltratan o tienen actitudes peligrosas o negligentes hacia sus hijos. En el caso del abuso materno dentro de familias monoparentales reina el silencio más absoluto.

Cuando se habla de tu dolor puede que sea para justificar a tu agresora y tutora legal en esos momentos de alta vulnerabilidad. Podría ser el caso, imaginemos, de un divorcio conflictivo en el que él pegara o vejara a la madre (o bien fuera un caso de violencia mutua) y ella comenzara a tener conductas autodestructivas por no poder soportar ese momento vital que la supera. Todo ello podría provocar una situación en la que la madre llegara a poner en peligro su propia vida y la de sus hijos. En un caso así de forma inmediata todos veríamos y hablaríamos del maltrato masculino. La negligencia y el peligro de la conducta materna serían olvidados o menospreciados. Quedaría eximida de responsabilidad, como si fuera todavía menor de edad. Es el lado del patriarcado* del que no conviene hablar, el hecho de que las violencias ejercidas por los hombres y las mujeres sean muchas veces diferentes de forma cualitativa y de que las ideas patriarcales tengan algunos regalos envenenados para las mujeres. La emancipación tiene unos costes y requiere esfuerzo.

Como decía, nombrarse víctima de abuso materno es difícil. Nadie entiende que temieras a tu madre o que tu mayor sufrimiento fuera causado por la persona que se supone que debía quererte y protegerte, no asustarte. Tampoco es fácil nombrarse víctima de abuso materno porque todo lo que puedas contar implica a una persona con la que tienes contacto, aunque sea mínimo, que se sienta cerca de ti en la mesa de Navidad o fin de año, a la que se supone que tendrías que querer y cuidar en su vejez. No podemos olvidar que es la mujer que te dio la vida, el mayor regalo que tenemos, y a la vez la persona que más te ha hecho sufrir.

¿Cómo gestionar todos estos sentimientos? ¿Cómo superarlo? ¿Es necesario contarle al mundo tus miserias para que abra los ojos a esta realidad silenciada? ¿En qué lugar dejaría a esta otra persona? ¿Acaso no estarías contando parte de su intimidad al hablar de la tuya? Para evitarlo, callas. Tragas. Lo dejas encerrado en lo más recóndito de tu corazón, intentas no pensar demasiado en ello. No es difícil, al haber sufrido tanto estrés tu memoria no es demasiado buena de todos modos. Mejor que escondas bien esos recuerdos antes de que ella sufra. La proteges, la justificas, porque ella también fue víctima a su vez de otra madre tóxica, de otro contexto histórico, cultural y biopolítico tóxico. Y así continuamos perpetuando uno de los últimos tabúes. Y, así, intentas autoconstruirte, comprender el fenómeno, intentas detener el ciclo del abuso con tus propios hijos e hijas** sin tener la certeza de que podrás conseguirlo. Al menos lo estás intentando, lo que ya marca la diferencia con tu propia madre. Has dejado de ser una víctima y tomas tus propias decisiones, te responsabilizas de lo que puedas responsabilizarte, de lo que está en tu mano cambiar a mejor.

¿Cómo podrías explicárselo a una persona que no es consciente de que esta realidad está ocurriendo en este preciso momento en muchos hogares, tanto en familias nucleares como monoparentales y de todos los colores y sabores? Todo esto está pasando y no consta en estadísticas de ningún tipo porque los bebés, los niños, los pre adolescentes no ponen denuncias, no se lo cuentan a nadie, no tienen a nadie a quien contárselo, no saben cómo pedir ayuda ni asimilarlo. Solamente a veces, cuando llegan a cierto límite determinadas situaciones, sus resortes de supervivencia y de lucha-huida se activan y consiguen encontrar una salida, muchas veces mintiendo o inventándose excusas de nuevo para evitar más dolor a su madre. O por miedo.

No voy a hablar de abuso sexual ni de maltrato físico, terribles, execrables y muy difíciles de superar (la psiquiatra Estela V. Welldon los trata en su libro “Madre, Virgen, Puta” en profundidad). Voy a hablar de una variedad de maltratos ejercidos por algunas madres como son el abuso psicológico, el verbal y el ejercido sobre sí mismas que, en efecto dominó, repercute directamente en los hijos.  Algunas manifestaciones concretas de abuso que puede ejercer una madre son (hablaré en femenino pero entiendo que es válido también para hijos):

– Gritar e insultar a su hija en cada conflicto, tener explosiones de ira imprevisibles y periódicas. Jamás pedir perdón por haberlo hecho y hacer como que no ha pasado nada.
– Estar siempre deprimida o con crisis habituales de llanto.
– En relación a lo anterior, utilizar a la hija de “amiga” y “confidente” en lugar de tratarla como “hija” simplemente porque la madre abusadora no quiere o no puede relacionarse de forma sana con otras personas adultas.
– Utilizar a la hija de “madre”, infantilizarse para sentirse cuidada.
– Utilizar a la hija como una prolongación de una misma, fagocitarla y vampirizarla para evitar el propio vacío interior.
– Contar a la hija eventos sentimentales, sexuales o reproductivos íntimos trágicos y otros problemas que una mente infantil no puede gestionar. Si la hija se lo cuenta a terceros, enfadarse porque no ha sido capaz de guardar el secreto. No comprender que hay secretos demasiado grandes y pesados para una niña.
– Utilizar a la hija a medida que se va haciendo mayor como medio para sus propios fines, ya sean económicos o de otro tipo, incluso aunque eso sea negativo para la propia emancipación de la hija. No alentar la independencia sino la dependencia para seguir manteniendo el control sobre ella.
– Intentar compensar todo esto con dinero, hiperconsumismo, regalos.
– Hablar mal a la hija del padre con o sin motivo. Hablar mal de los hombres en general e intentar condicionarla en el odio o el prejuicio hacia el sexo masculino en base a las malas experiencias de la madre con ellos. Por ejemplo: todos los hombres son así o asá, solamente buscan sexo…
– Embarcarse en relaciones afectivas tóxicas con hombres. Dejarse abusar sentimentalmente o de otras formas por ellos.
– Aislar a la hija de su propia familia o alejarla físicamente de ella. Alejar a la hija lo más posible del padre. Puede ser con la excusa de haber conseguido un empleo mejor en otra ciudad u otro país o con razones de otro tipo.
– No querer tratar ni hacer ningún esfuerzo para sanar ni autoanalizar en ningún momento los propios problemas psicológicos y desequilibrios mentales.
– Culpar de todos sus problemas a los demás: a la ex pareja, al mundo, a sus padres, a la vida, al trabajo… Es decir, evitar cualquier tipo de responsabilidad.
– Egocentrismo: volver tarde a casa o volver por la mañana sin haber avisado a la hija ni medir el miedo que puede sentir una niña de 11-12 años que se despierta sola en casa un sábado por la mañana y no sabe dónde está su madre.
– Dejarse arrastrar a fases autodestructivas.
– Anteponer los propios caprichos o deseos a las necesidades básicas de seguridad y equilibrio de la hija para crecer en un ambiente sano.
– Negar e intentar no ver el dolor y el sufrimiento de la hija. Negar los padecimientos físicos, psicológicos y psicosomáticos de la hija. Desesperarse, ponerse nerviosa ante ellos, no querer afrontarlos.
– Decirle a la hija que no puede soportarlo más, hablarle de sus traumas infantiles cuando ni siquiera la niña es capaz de entenderlos. Estar siempre triste, melancólica e insatisfecha. Decir que no sabe qué hacer con su vida y vivir dando bandazos sin ni siquiera imaginar la sensación de peligro que puede suponer para una niña que la persona que “maneja el barco” esté totalmente perdida y fuera de control.

Aunque haya gente que piense que este tipo de conductas no son tan graves como los maltratos sexuales y físicos, son comportamientos muy peligrosos para los niños que conllevan problemas psicológicos y físicos a corto, medio y largo plazo. Pueden incluso provocar el suicidio o la autodestrucción de los sujetos en la vida posterior sin que nadie ni ninguna estadística correlacione unos hechos con otros. Quiero resaltar que muchos de ellos parece que son ejercidos por las madres sobre ellas mismas. Esto es lo peor, ya que todo lo que destruye a la madre, destruye a la hija que está a su cargo. Por eso es tan importante cuidarse y ser cuidadas para cuidar. En este sentido cobran tremenda importancia las alomadres, los padres, las tías, los abuelos. Una mujer que está desequilibrada y cría sola es mucho más peligrosa para su hija que una que está igual pero mantiene algunos vínculos sociales con la familia extensa, amigos y vecinos. Al menos esa niña tiene otros referentes y personas cercanas a las que acudir y su madre tiene una pequeña red social de apoyo, aunque en la época que nos ha tocado vivir muchas de estas relaciones estén también muy deterioradas. Recordemos que el abuso habría que analizarlo mirando atrás tres o cuatro generaciones. No podemos olvidar tampoco la responsabilidad del padre ausente (no del ausente de forma involuntaria, claro) que delega en la madre abusadora y prefiere mirar hacia otro lado.

No es mi interés crear una nueva alarma social o una nueva paranoia en la que cualquier comportamiento o conducta entre madres e hijos sea observada como posible maltrato. Si todo es maltrato nada es maltrato. No se trata de eso. Pero sí me gustaría sacar a la luz esta problemática y abrir la mente de las personas que solamente se centran y ven un solo tipo de violencia. Las mujeres no somos inferiores a los hombres, no somos más pacíficas o débiles que ellos. Podemos ser violentas aunque en muchas ocasiones lo seamos de formas diferentes. Podemos ser abusadoras incluso utilizando como excusa que queremos mucho a nuestros hijos. Ni siquiera la crianza con apego, el piel con piel nada más nacer y que nuestro nacimiento y primeros 1.000 días hayan sido idílicos es garantía de nada. No hay determinismo posible, el respeto mutuo debe crearse y recrearse cada día, desde el nacimiento hasta la muerte.

No podemos abordar el problema de la violencia de una forma parcial, sesgada y corporativista. No podemos victimizar a las agresoras ni exculpar determinadas responsabilidades. Hay que tratar la violencia de forma holística y global, empezando por los comienzos, por la base, por la infancia. Los niños y niñas actuales son las futuras maltratadas/os y maltradoras/es. No tengo ninguna clave secreta para solucionar estos problemas convivenciales y ni siquiera sé si es posible solucionarlos, pero el único camino que veo posible es el de retomar la responsabilidad una vez que somos adultas, independientemente de nuestro pasado, y construir el propio camino desde allí. El reto es conseguir amar.

Relacionado:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-madre-virgen-puta-de.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-violencia-deliberada-las.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/la-agresividad-intragrupo-en-el-vacio.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/50-sombras-de-grey-como-pelicula-sobre_3.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/micro-abusos-sexuales-y-macro.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/04/carta-alice-miller-feminismo.html

Relacionado (enlaces externos):
– Tengo que decir que no me suelen gustar los textos de la psicóloga Laura Gutman pero en este da en el clavo: http://www.lauragutman.com.ar/newsletter/laura_gutman_abr12.html

Una víctima no puede defenderse, padece de forma indefensa. ¿Cómo pasar de ser víctimas a responsabilizarnos por lo que podamos cambiar?

*Tampoco tengo muy claro, por ejemplo, qué rol ejerce una madre abusadora separada o en una situación en la que no hay padre que cría sola. ¿Es una madre patriarcal como la que describe Victoria Sau (madre-función-del-Padre? ¿O es un nuevo rol híbrido de madre y padre matriarcal-patriarcal todo en uno? ¿Es una madre matriarcal que ejerce y abusa de la autoridad materna? Ahí queda para el debate. Quizás ni siquiera sea importante la nomenclatura o los adjetivos que elijamos para etiquetarla.

** El embarazo, el parto y la crianza remueven mucho a todos los niveles y pueden ser momentos clave para el despertar de la conciencia. En relación al tema tratado, la maternidad puede provocar que te des cuenta que jamás podrías hacer muchas de las cosas que a ti te hicieron en la infancia porque amas a tus hijos/as y estarías dispuesta a mirar más allá de tu propia nariz y cambiar tu orden de prioridades vitales por ellos. Darte cuenta de este contraste puede ser duro y a la vez convertirse en el acicate para asumir de una vez por todas que sí, que la forma en la que fuiste tratada no estuvo bien, que fue injusta y vas a intentar no repetir esos errores. El conflicto interno resultante es muy difícil de resolver.

La escultora emancipada “La Roldana” sin anteojeras ideológicas

 Es lo que tiene facebook, cada vez que uno de tus contactos comenta, le gusta o comparte una publicación de otra persona, te llega la información… De esta forma me entero de que, según la cantante y humorista feminista Alicia Murillo Ruiz (sí, aquella que dice que desayuna “escroto ibérico a la brasa” y se supone que es muy gracioso, tan gracioso como las penosas viñetas de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia…):

Desayuno escroto ibérico a la bras
“Luisa Roldán, apodada “La Roldana”, fue una de las imagineras más importantes del Barroco español. A pesar de llegar a ostentar el título de escultora de cámara de la corte vivió grandes periodos de pobreza durante su vida ya que los contratos y los cobros de sus obras, por ser ella mujer, debían ser gestionados por su marido quien dejó a ella y a sus 8 hijos en la más absoluta miseria. Luisa Roldana perdió a 6 de sus pequeños/as y se dice que, quizás por ello, pudo captar mejor que nadie el dolor de la Virgen ante la muerte de Jesús en los rostros de sus esculturas.

A menudo sus obras fueron firmadas por su marido y su padre para poder ser cobradas pero ella se valió de un ingenioso subterfugio para conseguir justicia: en los cráneos de sus esculturas introducía documentos escritos que acreditaban su autoría. Muchos de ellos han sido descubiertos en las últimas décadas durante procesos de restauración.
En esta imagen de la foto Luisa Rodana se autorretrata en la figura de San Miguel y pone el rostro de su marido al diablo a quien está a punto de atravesar con una espada. Entre otras esculturas de su autoría están las bellísimas imágenes de la Virgen de la Macarena en Sevilla y la de la Virgen de La Estrella”.

 Lo primero que me gustaría comentar es que agradezco la difusión sobre la vida de esta escultora tan interesante que no conocía. Gracias por darla a conocer. El problema viene cuando se manipula la historia para ajustarla a la propia cosmovisión y que cuadre mejor con ella. 

  El texto explicativo de Alicia Murillo es un ejemplo caricaturesco de lo que significan las gafas de la ideología en el análisis del mundo en su versión más sensacionalista y comercial. Sin aportar ninguna bibliografía o dato que lo apoye, culpa al marido de la artista de dejar a la familia en la más absoluta miseria.  La conexión causa-efecto la hace en su frase: “vivió grandes periodos de pobreza durante su vida YA QUE los contratos y los cobros de sus obras, por ser ella mujer, debían ser gestionados por su marido quien dejó a ella y a sus 8 hijos en la más absoluta miseria“. No he encontrado nada que lo sostenga. Es más, lo único que nos puede contar la historiografía es que se casó enamorada, a escondidas del padre y, por tanto, en contra de la voluntad de la autoridad paterna, lo que viene a significar ser una mujer valiente y emancipada que toma sus propias decisiones, sean buenas o malas a ojos de los demás. Respecto al padre diremos que no sabemos si era machista o no, la realidad es que ella aprendió el oficio en el taller paterno, su padre fue su maestro y, si hubiera pensado que su hija tenía que vivir recluída en las tareas del hogar no se habría molestado en enseñarla ni habría creído en su talento como escultora.

También he encontrado que su marido, escultor del taller de su padre, trabajó en equipo con ella en varias ocasiones, y que los que no pagaban eran sus Reales y míseros clientes de una corte madrileña en quiebra y decadencia. Así que aquí tenemos la típica visión de “guerra de sexos” inventada que, además, esconde y silencia los conflictos laborales de la artista en su relación con sus jefes y clientes sinvergüenzas que no pagaban lo que debían. Podemos ir más allá… en lugar de ver a la mujer emancipada que fue, la infantiliza y victimiza por ser tan tonta de estar con un marido desastroso. Ella podía haber vuelto a la comodidad del hogar paterno pero se mantuvo en sus ideas y vivió la vida como ella misma decidió que tenía que vivirla, junto al hombre que había elegido, sus hijos y trabajando de escultora. Yo no sé si a lo mejor hubiese tomado otras deciones diferentes a las de esta mujer pero desde luego no me invento el mundo para que cuadre con mis prejuicios sexistas.

“Pese a que la historiografía misógina se empeñara en encasillarla durante muchos años en lo almibarado y lo ingenuo, acreditó sobradamente una preparación capaz de abordar con soltura todo tipo de iconografía, incluyendo las más atormentadas y cruentas por su índole pasionista. La historiografía pretendidamente feminista tampoco ayudó a ponerla en su sitio, pues levantó un falso mito de víctima sometida a los desplantes de un marido vago y tirano que, como el tiempo ha confirmado, poco tuvo que ver con la realidad. Había que tener una buena razón de peso en su época para que una hija se casara en contra de la voluntad patriarcal y esa razón probablemente fue un amor contundente que se mantuvo hasta el final de sus días”. http://www.lahornacina.com/opinionroldana2.htm

“Mientras tanto, en Sevilla, su padre continuaba trabajando y ganando dinero. Pero Luisa, quizás dolida con su padre por su trato cuando quiso casarse, nunca se rebajó a volver a su ciudad natal. La escultora real decidió aguantar en Madrid y vivir en situación de auténtica miseria”. http://www.mujeresenlahistoria.com/2011/05/la-escultora-luisa-roldan-1652-1704.html

Según la Wikipedia (basado en páginas 104-108 de García Olloqui, María Victoria (2000). Luisa Roldán La Roldana: nueva biografía. Sevilla: Guadalquivir) sobre Luisa Roldán: Aunque se le asignó un salario de cien ducados anuales, el pago real no lo recibía, por lo que tuvo que hacer varias peticiones para conseguir mantener a su familia. Las peticiones fueron primero al propio rey al que en el año 1693 le solicitó la concesión de una habitación en las casas del Tesoro ―lugar cercano al Alcázar y donde vivían gran parte de los artistas de cámara del rey― ya que ni siquiera con su «plaza de escultora pobre no tenía donde vivir ni ella ni sus hijos». Pasaron luego a ser dirigidas a la reina Mariana de Neoburgo, como la del año 1697 en la que recordaba que llevaba seis años a su servicio y pedía que le dieran: «vestuario o una ayuda de costa o lo que fuese de su mayor agrado»; en otra carta del mismo año añadía:«por estar pobre y tener dos hijos, lo paso con grandes estrecheces pues muchos días falta para lo preciso para el sustento de cada día».

No se sabe en qué libros se ha basado la autora del texto citado en facebook con cientos de “me gusta” y compartidos. Quizás podría haber leído este artículo, del que desconozco la autoría y que tampoco aporta pruebas concretas: “Comienza de este modo su vida de casada con un hombre que enseguida demuestra ser lo que ya había vaticinado su padre: borracho, pendenciero y vago, dotado sólo para gastar el dinero que ganaba su mujer con un esfuerzo notable. Como si no fuera suficiente de los seis hijos que nacieron, cuatro murieron antes de los dos años y los dos que sobrevivieron adoptaron la actitud paterna, dejando a Luisa sola con la responsabilidad de una familia que había que mantener.” El mito del marido vago y los hijos vagos… ¿Pruebas? ¿Datos?  https://www.xing.com/communities/posts/una-artista-rebelde-luisa-roldan-la-roldana-1004916644

No podemos saber cómo era el marido de Luisa Roldán más que por los documentos que nos han llegado. No creo que fuera un santo ni un villano pero sí sabemos que solicitó trabajo como sirviente del servicio doméstico:

“Existe un documento del año 1698 en el que su marido Luis Antonio de los Arcos, que al parecer no conseguía tener fama de buen escultor, solicitó al rey el puesto de «ayuda de la furriela» para poder paliar en algún modo la miseria en que se encontraba la familia. Al cabo de algún tiempo se recibió la contestación:«No hay ninguna plaza vacante».” http://es.wikipedia.org/wiki/Luisa_Rold%C3%A1n (Basado en página 61 de “Sancho Corbacho, Heliodoro (1950). El escultor Pedro Roldán y sus discípulos. Sevilla: Artes gráficas salesianas”).

Según otra fuente: “En 1698 su marido, Luis Antonio Navarro solicita en la Corte un puesto como criado, pero es rechazado aunque finalmente se lo conceden en junio de ese mismo año. ” http://chrismielost.blogspot.com.es/2014/03/luisa-roldan-una-escultora-en-la-corte.html

Este documental de RTVE también apoya de forma parcial la leyenda del marido e hijos vagos sin aportar pruebas, pero al menos admite que no es más que un mito de la “tradición oral” y “una leyenda” el hecho de que Luisa Roldán se inspirara en su marido para realizar la cara del demonio de la imagen (nada extraño, por otra parte, en el mundo del arte lo de tomar de modelos a familiares)  y que esto pudiera deberse a que su relación conyugal fuera mala malísima: http://www.rtve.es/alacarta/videos/mujeres-en-la-historia/mujeres-historia-luisa-ignacia-roldan/848600/

En este mismo documental se vuelve al mito de que los hijos también eran unos vagos que ya tenían edad de trabajar y sin embargo vivían de ella (creo recordar que en ese momento del video dicen que de los 8 hijos solamente sobrevivían el niño, que tenía 16 años, y la niña de 13 años). Creo que esto también tendría que ser demostrado. La realidad es que la escultura y el trabajo de taller es un trabajo en equipo y es muy probable que trabajara toda la familia ayudando, al igual que ella ayudó y aprendió de pequeña en el taller paterno. No existía el concepto de artista-divo que siglos después apareció, el trabajo del arte era un trabajo manual, con reconocimiento, pero manual al fin y al cabo y el taller era una especie de empresa familiar. En este sentido, podemos leer: 

San Miguel venciendo al demonio.

Alicia Murillo también trata de introducir una forzada “guerra de sexos” en el tema de la autoría de las obras que tampoco se correspondería con la realidad concreta de este caso, hasta donde he podido investigar. Sus primeras obras las firmaba su padre porque era el jefe del taller, hubiese sido igual si hubiera sido un hijo en lugar de una hija, o un hombre artista en lugar de una mujer artista. Después de casada, las obras las firmaba ella, no su marido

“En sus inicios Luisa creó figuras junto a su padre y también en solitario pero por aquel entonces “en la imaginería no se firmaban las obras, pues éstas eran adjudicadas al jefe del taller. De ahí que se dude de si la autoría de tallas como el San Fernando de la Catedral hispalense o la Macarena de Sevilla sean de Pedro Roldán o de su hija. A los 20 años, y tras contraer matrimonio, la Roldana abrió su propio taller y comenzó a firmar con su nombre las tallas. Las dos primeras en las que consta su autoría datan de 1688 y son el San Germán y San Servando de la Catedral Nueva de Cádiz. En la hendidura de la espalda de las imágenes realizó un pequeño pergamino en el que graba la siguiente frase: Ideado por Pedro Roldán, realizado por Luisa Roldán y dorado por Luis Antonio de los Arcos.” http://almagacen.blogspot.com.es/2011/08/la-roldana-la-historia-de-una.html

En uno de estos santos —San Servando— se encontró un documento que ponía:«diseñado por Pedro Roldán, hecho por Luisa Roldán y dorado y estofado por Luis Antonio de los Arcos». http://marivi-hypatia.blogspot.com.es/2011/12/maria-luisa-roldan-la-roldana.html

Y sobre la firma de las obras, al contrario de lo que afirma Alicia Murillo:

“Entre los artistas, sobre todo pintores y escultores existe la máxima de no firmar sus obras hasta que no están totalmente acabadas y cuando son por encargo, no hacerlo hasta no haberlas cobrado.
Esta es la razón por la q
ue muchas obras de arte se consideran anónimas, o se atribuyen a tal o cual artista, al carecer de la firma de su autor y de la fecha de su creación, seguramente porque no las habían cobrado. Luego, es un trabajo de los técnicos cuando se encuentra una obra no adjudicada, estudiar sus características, la técnica empleada, la escuela a la que pertenece y todas las demás circunstancias que son necesarias para atribuirla a algún artista concreto.”

http://unalupasobrelahistoria.blogspot.com.es/2013/03/la-cara-del-demonio.html 

Por otro lado, debiéramos preguntarnos por qué tendría que firmar las obras su marido si ella era la famosa, la persona con más talento escultórico dentro de la pareja y la que fue contratada como “Escultora de Cámara de su Majestad en Madrid” sin ningún tipo de subterfugio legal. ¿Por qué, además, tendrían que ser firmadas algunas obras por su marido, por motivos sexistas, y otras no había ningún problema en que fueran firmadas por ella? 

Después de leer todo esto pongo en cuestión que alguien, sin pruebas, culpe al marido de la pobreza familiar cuando en todas las fuentes se afirma que sus clientes, reyes y aristócratas, eran unos morosos que NO PAGABAN. En lugar de decir esto, se culpa al marido y se la llama tonta de forma indirecta, por estar con él. Exculpar al poder máximo de la época, la Monarquía, como institución morosa, y culpar a la pareja que esta mujer había personalmente elegido para compartir su vida es muy significativo de la misoginia encubierta y la misandria obvia de estos planteamientos. Exculpar la ostentosidad del poder político y económico que encargaba sus obras y después no quería pagarlas dice mucho de a quién benefician estos presupuestos ideológicos.

El mito de que era un vago, además, entra en contradicción con la ayuda que la brindaba en sus obras, es decir, trabajaban en equipo aunque ella fuera la escultora principal. Además, también hay pruebas de que intentó y al final consiguió trabajo como sirviente. ¿Qué pruebas aporta Alicia Murillo? Ninguna. Se inventa o apoya el mito del marido vago y aprovechado porque cuadra con su ideología, ni más ni menos. Yo no sé cómo era ese señor, si era una buena o mala persona, pero por lo poquito que se sabe parece que se amaban o al menos decidieron convivir juntos, aunque tampoco dudo de que tuvieran conflictos como existen en todas las relaciones personales. Cuando no sabemos algo o no podemos conocerlo, desde un punto de vista epistemiológico, es mejor callar y reconocer los límites antes que inventar y fabular.

En esa época no era fácil casarse en contra de la voluntad paterna (recordemos que el Patriarcado es eso: el poder del padre, la autoridad del padre…) y durante toda su vida vivió con él, sin intentar separarse de su marido en ningún momento y volver a Sevilla, incluso cuando ya había recuperado el contacto y la relación con su padre. Sea como fuera este hombre, ella eligió seguir con él. Lo de que él tenía que gestionar las cuentas de la familia es cuestionable. No sé si legalmente era así, supongo que sí, pero los hombres de esa época no habían elegido esas normas, como tampoco los hombres que padecieron el Franquismo eligieron las aberraciones legales que les impuso a ellos y sus compañeras su código civil y diferentes reglamentos. No creo que el marido de esta señora hubiera podido decidir nada de esto. Aún así, es ella la que escribe a los reyes para pedirles dinero, no necesitaba a su marido para representarla para nada, se bastaba ella solita. Incluso aunque fuera cierto que Luis Antonio de Arcos firmara alguna de las obras de Luisa Roldán, de ser así, ese tipo de legislaciones no fueron ni votadas ni elegidas ni reivindicadas por ninguna lucha popular de los maridos.

En fin, un ejemplo más de que a pesar de que la definición teórica de feminismo es la lucha por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, esta ideología tiene una dimensión cultural que excede con creces este presupuesto y se transforma en una visión del mundo sesgada, parcial, corporativista, ajena a la voluntad de verdad (aunque esta contradiga las propias ideas) y promotora de la doble moral, la hipocresía y la guerra de sexos más patética. 

Luisa Roldán nos da una lección sobre emancipación femenina y el significado de la palabra Libertad. Alicia Murillo, por otra parte, nos da una lección de manipulación de la Historia y de cómo existen cientos de personas en las redes sociales dispuestas a asumirla sin filtros ni espíritu crítico. En este sentido, modificaré este artículo si alguien encuentra información complementaria que nos acerque mejor al conocimiento del personaje histórico de Luisa Roldán. No sería extraño que parte de la información aquí recopilada fuera errónea o controvertida y, sobre todo, rectificar es de sabias

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Actualización a 5 de abril de 2015. Le envío este post al perfil público de facebook de Alicia Murillo solicitando algún tipo de prueba sobre sus acusaciones sin pruebas aparentes hacia el marido de Luisa Roldán: Alicia, me gustaría que leyeras este post y me dijeras en qué basas tus acusaciones al marido de Luisa Roldán sobre la situación económica familiar y sobre el resto de temas citados”. Esta es la respuesta: 

“Hola Tania, me baso en los trabajos de investigación de Arsenio Moreno, Pilar de Arístegui y La Tarasca. De cada uno de ellos encontrarás, respectivamente, dos biografías y una impresionante obra de teatro. También en la tradición oral de mi ciudad, la memoria de las mujeres viene muchas veces salvada por los relatos transmitidos de generación en generación: al negársenos históricamente la entrada en la academia con sus consecuentes carencias en la documentación escrita, solo nos queda la palabra dicha (que, por supuesto, ha sido minusvalorada a posta por los macho-investigadores). También me baso en estudios estadísticos que he realizado yo misma: si el 90% de los hombres que conozco son unos gilipollas probablemente el marido de la Roldana también lo haya sido XDD. Un saludo.”

Bien, vamos por partes: 

Arsenio Moreno ha escrito una novela histórica, una ficción sobre Luisa Roldán, no una “biografía”. Me parece perfecto, eso es la novela, no la realidad: “«Porque a mí lo que más me atraía de La Roldana (1652-1706) era el personaje, lo que sabía de ella y lo que podíamos intuir de Luisa Roldán», apunta. «Sobre su figura se ha trabajado muy poco; pero a mí me pareció desde el principio un excepcional personaje de novela», explica. Con ella ha creado una narración «no exactamente concordante con su biografía pero que permite acercarnos a los avatares que padeció y al mundo de contradicciones que le tocó vivir». El escritor habla de «ficción controlada» a la hora de referirse al género de una novela en la que se ha permitido «pocas libertades» porque, ante todo, ha buscado «ser creíbles y verosímil».” http://elcorreoweb.es/arsenio-moreno-publica-roldana-una-ficcion-controlada-sobre-la-escultora-AOEC801526 

Pilar de Arístegui también ha escrito otra novela histórica sobre Luisa Roldán, no una “biografía”: “Pilar de Arístegui ofrece “una obra de justicia con el grandísimo talento” de Luisa Roldán en la novela ‘La Roldana'”: http://www.europapress.es/cultura/noticia-andalucia-pilar-aristegui-ofrece-obra-justicia-grandisimo-talento-luisa-roldan-novela-roldana-20101001141857.html

Y una obra de teatro basada en una novela histórica: http://www.teatrolopedevega.org/lope-vega/la-soledad-de-la-roldana-de-arsenio-moreno-cia-de-espectaculos-la-tarasca/ 

Sobre la tradición oral habría que ver de dónde procede en concreto. En muchas ocasiones lo que se llama tradición oral transmitida a lo largo de los siglos tiene su origen en algún artículo periodístico del siglo XIX. Me remito, por ejemplo, a lo que la tradición “oral” nos ha transmitido sobre Manuela Malasaña Oñoro (por ejemplo, una de las versiones populares de su muerte es la recreada por el escritor Ángel Fernández de los Ríos). Esas tradiciones orales tienen que ser rastreadas para ver si tienen un origen reciente y menos popular de lo que creemos. Y, por supuesto, la tradición oral también incluye la calumnia. Incluso aunque fuera cierto que estas acusaciones sin pruebas hacia el marido de Luisa Roldán (y por alusiones hacia la propia Roldana, que queda de tonta por querer seguir con un hombre así) tienen su origen en la tradición oral de las mujeres sevillanas, transmitida desde el siglo XVII de generación en generación, no tiene por qué ser cierto lo que nos ha llegado después de 300 años. La historia sigue siendo inverosimil: hay pruebas de que buscó y encontró trabajo como sirviente, hay pruebas de que ella misma escribía a la corte para solicitar su sueldo, hay pruebas que demuestran que no tenía un pelo de tonta y tomaba sus propias decisiones…

– El tercer argumento aplica una lógica indemostrable. No podemos conocer la verdad porque la historiografía es machista por definición y está elaborada por machistas. Esto hay que puntualizarlo más, ya que también existe una historiografía feminista que plasma sus propios prejuicios en la Historia y el Arte. Independientemente de las ideas previas de los investigadores y críticos de la Academia, nos han llegado documentos que entran en contradicción con las novelas en las que se basa Alicia Murillo. Su argumento reduce todo al contubernio y la conspiración: Reductio ad Machismum. Paradójicamente, Arsenio Moreno Mendoza, que Alicia Murillo considera una de sus fuentes a pesar de haber escrito una novela histórica de ficción, es Académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Pilar de Aristegui, la otra autora de novela histórica de sus fuentes, en 1991 ingresó en la Academia de las Artes de San Antón, institución cuyo presidente de honor es José María Álvarez del Manzano, ex alcalde de Madrid del Partido Popular. Es decir, es la Academia la que sostiene la versión que acusa sin pruebas a un hombre del siglo XVII, llama tontica a una mujer libre y emancipada por vivir con él hasta su muerte y exculpa a la Realeza y la aristocracia morosa y decadente.
 
Con el último argumento no puedo decir nada. ¡El 90% de los hombres que conoce son gilipollas! Efectivamente es con el que me quito el sombrero. ¡Me ha desmontado el post!