Nombrarse víctima de abuso materno

Referirse a una misma como víctima de abuso infantil, en concreto de abuso materno, es muy complicado. Tu dolor no es comprendido por una sociedad que constantemente está hablando en todos los foros de la violencia ejercida por algunos hombres hacia algunas mujeres, como si fuera la única posible y la peor. En las contadas ocasiones que se trata el tema del maltrato infantil, como mucho se habla del que ejercen los padres o padrastros. Las madres, en teoría, no son capaces de eso y, si son abusadoras, se supone que lo son en menor medida y en casos de menor gravedad. En ocasiones también se las exculpa responsabilizando únicamente al marido maltratador que las ha llevado a estados psicológicos en los que, de rebote, maltratan o tienen actitudes peligrosas o negligentes hacia sus hijos. En el caso del abuso materno dentro de familias monoparentales reina el silencio más absoluto.

Cuando se habla de tu dolor puede que sea para justificar a tu agresora y tutora legal en esos momentos de alta vulnerabilidad. Podría ser el caso, imaginemos, de un divorcio conflictivo en el que él pegara o vejara a la madre (o bien fuera un caso de violencia mutua) y ella comenzara a tener conductas autodestructivas por no poder soportar ese momento vital que la supera. Todo ello podría provocar una situación en la que la madre llegara a poner en peligro su propia vida y la de sus hijos. En un caso así de forma inmediata todos veríamos y hablaríamos del maltrato masculino. La negligencia y el peligro de la conducta materna serían olvidados o menospreciados. Quedaría eximida de responsabilidad, como si fuera todavía menor de edad. Es el lado del patriarcado* del que no conviene hablar, el hecho de que las violencias ejercidas por los hombres y las mujeres sean muchas veces diferentes de forma cualitativa y de que las ideas patriarcales tengan algunos regalos envenenados para las mujeres. La emancipación tiene unos costes y requiere esfuerzo.

Como decía, nombrarse víctima de abuso materno es difícil. Nadie entiende que temieras a tu madre o que tu mayor sufrimiento fuera causado por la persona que se supone que debía quererte y protegerte, no asustarte. Tampoco es fácil nombrarse víctima de abuso materno porque todo lo que puedas contar implica a una persona con la que tienes contacto, aunque sea mínimo, que se sienta cerca de ti en la mesa de Navidad o fin de año, a la que se supone que tendrías que querer y cuidar en su vejez. No podemos olvidar que es la mujer que te dio la vida, el mayor regalo que tenemos, y a la vez la persona que más te ha hecho sufrir.

¿Cómo gestionar todos estos sentimientos? ¿Cómo superarlo? ¿Es necesario contarle al mundo tus miserias para que abra los ojos a esta realidad silenciada? ¿En qué lugar dejaría a esta otra persona? ¿Acaso no estarías contando parte de su intimidad al hablar de la tuya? Para evitarlo, callas. Tragas. Lo dejas encerrado en lo más recóndito de tu corazón, intentas no pensar demasiado en ello. No es difícil, al haber sufrido tanto estrés tu memoria no es demasiado buena de todos modos. Mejor que escondas bien esos recuerdos antes de que ella sufra. La proteges, la justificas, porque ella también fue víctima a su vez de otra madre tóxica, de otro contexto histórico, cultural y biopolítico tóxico. Y así continuamos perpetuando uno de los últimos tabúes. Y, así, intentas autoconstruirte, comprender el fenómeno, intentas detener el ciclo del abuso con tus propios hijos e hijas** sin tener la certeza de que podrás conseguirlo. Al menos lo estás intentando, lo que ya marca la diferencia con tu propia madre. Has dejado de ser una víctima y tomas tus propias decisiones, te responsabilizas de lo que puedas responsabilizarte, de lo que está en tu mano cambiar a mejor.

¿Cómo podrías explicárselo a una persona que no es consciente de que esta realidad está ocurriendo en este preciso momento en muchos hogares, tanto en familias nucleares como monoparentales y de todos los colores y sabores? Todo esto está pasando y no consta en estadísticas de ningún tipo porque los bebés, los niños, los pre adolescentes no ponen denuncias, no se lo cuentan a nadie, no tienen a nadie a quien contárselo, no saben cómo pedir ayuda ni asimilarlo. Solamente a veces, cuando llegan a cierto límite determinadas situaciones, sus resortes de supervivencia y de lucha-huida se activan y consiguen encontrar una salida, muchas veces mintiendo o inventándose excusas de nuevo para evitar más dolor a su madre. O por miedo.

No voy a hablar de abuso sexual ni de maltrato físico, terribles, execrables y muy difíciles de superar (la psiquiatra Estela V. Welldon los trata en su libro “Madre, Virgen, Puta” en profundidad). Voy a hablar de una variedad de maltratos ejercidos por algunas madres como son el abuso psicológico, el verbal y el ejercido sobre sí mismas que, en efecto dominó, repercute directamente en los hijos.  Algunas manifestaciones concretas de abuso que puede ejercer una madre son (hablaré en femenino pero entiendo que es válido también para hijos):

– Gritar e insultar a su hija en cada conflicto, tener explosiones de ira imprevisibles y periódicas. Jamás pedir perdón por haberlo hecho y hacer como que no ha pasado nada.
– Estar siempre deprimida o con crisis habituales de llanto.
– En relación a lo anterior, utilizar a la hija de “amiga” y “confidente” en lugar de tratarla como “hija” simplemente porque la madre abusadora no quiere o no puede relacionarse de forma sana con otras personas adultas.
– Utilizar a la hija de “madre”, infantilizarse para sentirse cuidada.
– Utilizar a la hija como una prolongación de una misma, fagocitarla y vampirizarla para evitar el propio vacío interior.
– Contar a la hija eventos sentimentales, sexuales o reproductivos íntimos trágicos y otros problemas que una mente infantil no puede gestionar. Si la hija se lo cuenta a terceros, enfadarse porque no ha sido capaz de guardar el secreto. No comprender que hay secretos demasiado grandes y pesados para una niña.
– Utilizar a la hija a medida que se va haciendo mayor como medio para sus propios fines, ya sean económicos o de otro tipo, incluso aunque eso sea negativo para la propia emancipación de la hija. No alentar la independencia sino la dependencia para seguir manteniendo el control sobre ella.
– Intentar compensar todo esto con dinero, hiperconsumismo, regalos.
– Hablar mal a la hija del padre con o sin motivo. Hablar mal de los hombres en general e intentar condicionarla en el odio o el prejuicio hacia el sexo masculino en base a las malas experiencias de la madre con ellos. Por ejemplo: todos los hombres son así o asá, solamente buscan sexo…
– Embarcarse en relaciones afectivas tóxicas con hombres. Dejarse abusar sentimentalmente o de otras formas por ellos.
– Aislar a la hija de su propia familia o alejarla físicamente de ella. Alejar a la hija lo más posible del padre. Puede ser con la excusa de haber conseguido un empleo mejor en otra ciudad u otro país o con razones de otro tipo.
– No querer tratar ni hacer ningún esfuerzo para sanar ni autoanalizar en ningún momento los propios problemas psicológicos y desequilibrios mentales.
– Culpar de todos sus problemas a los demás: a la ex pareja, al mundo, a sus padres, a la vida, al trabajo… Es decir, evitar cualquier tipo de responsabilidad.
– Egocentrismo: volver tarde a casa o volver por la mañana sin haber avisado a la hija ni medir el miedo que puede sentir una niña de 11-12 años que se despierta sola en casa un sábado por la mañana y no sabe dónde está su madre.
– Dejarse arrastrar a fases autodestructivas.
– Anteponer los propios caprichos o deseos a las necesidades básicas de seguridad y equilibrio de la hija para crecer en un ambiente sano.
– Negar e intentar no ver el dolor y el sufrimiento de la hija. Negar los padecimientos físicos, psicológicos y psicosomáticos de la hija. Desesperarse, ponerse nerviosa ante ellos, no querer afrontarlos.
– Decirle a la hija que no puede soportarlo más, hablarle de sus traumas infantiles cuando ni siquiera la niña es capaz de entenderlos. Estar siempre triste, melancólica e insatisfecha. Decir que no sabe qué hacer con su vida y vivir dando bandazos sin ni siquiera imaginar la sensación de peligro que puede suponer para una niña que la persona que “maneja el barco” esté totalmente perdida y fuera de control.

Aunque haya gente que piense que este tipo de conductas no son tan graves como los maltratos sexuales y físicos, son comportamientos muy peligrosos para los niños que conllevan problemas psicológicos y físicos a corto, medio y largo plazo. Pueden incluso provocar el suicidio o la autodestrucción de los sujetos en la vida posterior sin que nadie ni ninguna estadística correlacione unos hechos con otros. Quiero resaltar que muchos de ellos parece que son ejercidos por las madres sobre ellas mismas. Esto es lo peor, ya que todo lo que destruye a la madre, destruye a la hija que está a su cargo. Por eso es tan importante cuidarse y ser cuidadas para cuidar. En este sentido cobran tremenda importancia las alomadres, los padres, las tías, los abuelos. Una mujer que está desequilibrada y cría sola es mucho más peligrosa para su hija que una que está igual pero mantiene algunos vínculos sociales con la familia extensa, amigos y vecinos. Al menos esa niña tiene otros referentes y personas cercanas a las que acudir y su madre tiene una pequeña red social de apoyo, aunque en la época que nos ha tocado vivir muchas de estas relaciones estén también muy deterioradas. Recordemos que el abuso habría que analizarlo mirando atrás tres o cuatro generaciones. No podemos olvidar tampoco la responsabilidad del padre ausente (no del ausente de forma involuntaria, claro) que delega en la madre abusadora y prefiere mirar hacia otro lado.

No es mi interés crear una nueva alarma social o una nueva paranoia en la que cualquier comportamiento o conducta entre madres e hijos sea observada como posible maltrato. Si todo es maltrato nada es maltrato. No se trata de eso. Pero sí me gustaría sacar a la luz esta problemática y abrir la mente de las personas que solamente se centran y ven un solo tipo de violencia. Las mujeres no somos inferiores a los hombres, no somos más pacíficas o débiles que ellos. Podemos ser violentas aunque en muchas ocasiones lo seamos de formas diferentes. Podemos ser abusadoras incluso utilizando como excusa que queremos mucho a nuestros hijos. Ni siquiera la crianza con apego, el piel con piel nada más nacer y que nuestro nacimiento y primeros 1.000 días hayan sido idílicos es garantía de nada. No hay determinismo posible, el respeto mutuo debe crearse y recrearse cada día, desde el nacimiento hasta la muerte.

No podemos abordar el problema de la violencia de una forma parcial, sesgada y corporativista. No podemos victimizar a las agresoras ni exculpar determinadas responsabilidades. Hay que tratar la violencia de forma holística y global, empezando por los comienzos, por la base, por la infancia. Los niños y niñas actuales son las futuras maltratadas/os y maltradoras/es. No tengo ninguna clave secreta para solucionar estos problemas convivenciales y ni siquiera sé si es posible solucionarlos, pero el único camino que veo posible es el de retomar la responsabilidad una vez que somos adultas, independientemente de nuestro pasado, y construir el propio camino desde allí. El reto es conseguir amar.

Relacionado:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-madre-virgen-puta-de.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-violencia-deliberada-las.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/la-agresividad-intragrupo-en-el-vacio.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/50-sombras-de-grey-como-pelicula-sobre_3.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/micro-abusos-sexuales-y-macro.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/04/carta-alice-miller-feminismo.html

Relacionado (enlaces externos):
– Tengo que decir que no me suelen gustar los textos de la psicóloga Laura Gutman pero en este da en el clavo: http://www.lauragutman.com.ar/newsletter/laura_gutman_abr12.html

Una víctima no puede defenderse, padece de forma indefensa. ¿Cómo pasar de ser víctimas a responsabilizarnos por lo que podamos cambiar?

*Tampoco tengo muy claro, por ejemplo, qué rol ejerce una madre abusadora separada o en una situación en la que no hay padre que cría sola. ¿Es una madre patriarcal como la que describe Victoria Sau (madre-función-del-Padre? ¿O es un nuevo rol híbrido de madre y padre matriarcal-patriarcal todo en uno? ¿Es una madre matriarcal que ejerce y abusa de la autoridad materna? Ahí queda para el debate. Quizás ni siquiera sea importante la nomenclatura o los adjetivos que elijamos para etiquetarla.

** El embarazo, el parto y la crianza remueven mucho a todos los niveles y pueden ser momentos clave para el despertar de la conciencia. En relación al tema tratado, la maternidad puede provocar que te des cuenta que jamás podrías hacer muchas de las cosas que a ti te hicieron en la infancia porque amas a tus hijos/as y estarías dispuesta a mirar más allá de tu propia nariz y cambiar tu orden de prioridades vitales por ellos. Darte cuenta de este contraste puede ser duro y a la vez convertirse en el acicate para asumir de una vez por todas que sí, que la forma en la que fuiste tratada no estuvo bien, que fue injusta y vas a intentar no repetir esos errores. El conflicto interno resultante es muy difícil de resolver.

28 pensamientos en “Nombrarse víctima de abuso materno

  1. Excelente! el arquetipo materno irrefutable, incuestionable e intocable, la mujer patriarcalizada se conforma con su lugar de victima y desde ahi ejerce toda su violencia. He escrito sobre esto también y me siento muy acompañada al leer esto. Gracias

  2. Enara, por favor, me encantaría leer lo que has escrito porque caminamos en el desierto. Si buscas "violencia de género" en Google encontrarás 22.400.000 resultados. Si buscas "abuso materno" encontrarás 543.000 resultados y de ese total casi ninguno de ellos habla realmente de abuso, maltrato, abandono o negligencias ejercidas por madres. Si puedes cuélgalo aquí o, si lo prefieres, envíamelo a galvezsanjose@yahoo.es . GRACIAS por tomarte el tiempo en escribir y reflexionar sobre el tema.

  3. Simplemente gracias.
    Los circuitos de violencia son ejercidos por ambos el que maltrata y la maltratada, como bien lo dices. Bajar de los altares a las madres y empezar a asumir lo que como hijas hemos sufrido es un paso indispensable. También lo es el hacernos cargo de nuestras heridas y por fin empezar a cortar esta cadena para dejar de violentar a nuestros hijos.
    En este camino recibo a mujeres intentando sanar lo que a muchas veces se sienten culpables de sentir. Y en círculo hablamos de las heridas, miramos lo que nos pasa, lo que nos ha pasado, y lo que aún hoy de adultas seguimos recibiendo y a quién seguimos nutriendo. Es un camino doloroso siempre, pero tannn liberador.
    No sabes lo feliz que me siento de haberte encontrado. Te sigo, te comparto….
    Un beso
    Andrea

  4. Como me alegro de que haya cada vez más mujeres conscientes caminando por rutas inexploradas. Es un trabajo que tenemos que hacer solas en un primer momento pero debe ser muy bueno tener compañía en ese camino para poder compartirlo y crecer juntas. Si te fijas, los hijos e hijas que hablan de estos temas abiertamente lo hacen cuando sus padres y madres han fallecido. No es fácil hacerlo cuando están vivas y, como digo, todavía nos sentamos a la mesa juntas en las cenas de Navidad y hacemos como que no ha pasado nada… Tu escrito me hace sentir esperanza de que puede haber algún cambio si las mujeres comenzamos a reconocer estos dolores, tanto los que hemos padecido como los que hemos infligido consciente o inconscientemente y no nos quedamos ahí, sino que nos responsabilizamos y miramos hacia delante. No podemos culpar a otros y otras toda la vida.

  5. Sobre las manifestaciones concretas de abusos: 1, 4, 7, 8, pareciera que describe a mi difunta madre. Solo en base a talleres de resignación de la vida, de autoestima, del estudio de la Tanatologia y resiliencia y otros que me llevaron a la compresión de entender y cortar con el el círculo de violencia. Ahora entiendo que así fue y ahora soy responsable de mi propia vida. Gracias por sus artículos.

  6. Gracias por tu comentario. Es un proceso muy difícil, me alegro de que hayas conseguido ser consciente de ello y responsabilizarte, aunque no haya sido sencillo. No conocía la tanatología aunque había oído lo de las fases del duelo:

    "Fases del duelo, según Elisabeth Kübler-Ross2

    Elisabeth Kübler-Ross, pionera de la tanatología, escribió su libro Sobre la muerte y los moribundos con base en una serie de investigaciones que llevó a cabo en hospitales, y al hablar de las fases del duelo, ella se enfoca más en enfermos terminales, aunque también menciona la muerte.

    Elisabeth Kübler-Ross menciona cinco fases durante el duelo, y las llama:

    Negación y aislamiento. Durante la primera etapa del duelo, “Negación y aislamiento”, uno se opone a la idea de que tiene una enfermedad mortal o puede ser también que el paciente se aísle del resto de la gente, reacciones consideradas como normales y como una forma de protección provisional a sí mismo, las cuales serán más tarde sustituidas por una aceptación parcial. La negación puede funcionar como un amortiguador después de una noticia tan impresionante o inesperada como ésta. Es necesario pasar por esta fase para suavizar el dolor.
    Ira. La “Ira” —segunda fase— sustituye la negación que tiene el paciente, por los sentimientos de rabia, coraje, envidia y resentimiento; aquí surgen todos los por qué; los pacientes moribundos suelen quejarse por todo, todo les parece mal y es criticable, pudiendo responder después con culpa, vergüenza, dolor y lágrimas. Fase difícil pues la ira se desplaza en todas direcciones, incluso injustamente, y en muchas ocasiones los que están cerca del enfermo no se preguntan el porqué de su ira y la toman personalmente, cuando esto es en verdad parte del proceso. Recomienda a quienes rodean al paciente no reaccionar con más ira pues esto puede provocar una conducta hostil en él y aconseja, en lugar de esto, aceptar la ira irracional del afectado, entendiendo que al expresarla le ayudará a aceptar mejor su pérdida.
    Pacto. Elisabeth Kübler Ross llama a la tercera etapa, “Pacto” porque como el enfermo no ha sido capaz de afrontar la verdad durante la primera fase, y se ha enojado con los demás en la segunda fase, surge ahora la necesidad de querer llegar a un acuerdo para procurar superar esa desagradable vivencia por la que está pasando. Menciona Kübler Ross que durante sus investigaciones, la mayoría de los pacientes, el pacto lo hacían con Dios.
    Depresión. Después de haber pasado por las fases anteriores, el paciente pasa por una etapa de depresión, de tristeza profunda y todos los sentimientos anteriores pasan a ser sustituidos por una sensación de pérdida, por esto, la cuarta etapa del duelo es llamada “Depresión”. Kübler Ross recomienda que el moribundo viva este sentimiento y aconseja a las personas cercanas a éste, no alentar al enfermo a que vea el lado positivo de la situación, pues eso evitaría que el moribundo pensara en su propia muerte; sería absurdo decirle esto cuando los demás también se ponen tristes al perder a un ser querido. Si se vive esta etapa y se enfrenta el dolor que consigo lleva, al enfermo le será más fácil aceptar la realidad.
    Aceptación. “La aceptación” (quinta fase), llega cuando todas las demás se han experimentado; el enfermo no se sentirá abatido ni enfadado por su “destino”. Sin embargo, no significa que aceptación sea sinónimo de felicidad, más bien es como si el dolor no existiera más. En esta etapa es normal que el doliente se sienta débil o cansado y por ello tenga la necesidad de dormir o descansar, aunque de diferente manera que en el proceso de depresión, ahora es con tranquilidad, muy parecido al sueño de un bebé recién nacido. Comienza a sentirse una cierta paz, pudiendo estar bien ya sea solo o acompañado, la vida se va imponiendo".

  7. Uff, vaya temazo!. Así es como lo dices la persona que debe protegerte es la que mas te ha maltratado en la vida. Yo sufrí desde que recuerdo castigos fisicos de todo tipo, vegaciones, ultrajes, amenazas con mi vida y a su vez condescendencia a ser abusada. Y vivo con un miedo que me atraviesa toda. Con muchas terapias, tratamientos cuando tuve independencia y recursos económicos para hacerlo. Lo que he hecho ha sido para aprender a autogestionarme mi vida, para andar a medias, con dolores que se están volviendo crónicos y un sistema nervioso e inmunólogico muy débil. Somatizando cada una de las experiencias difíciles que vivo. Pero vivimos muy separadas físicamente. Aún vive y no quisiera pasar por la experiencia de cuidarle en su vejez. Para ella soy la hija ideal y como dices hay un paripé en las celebraciones familiares. Me alegra encontrar tu escrito y darle un nombre ¨ mas político¨ a una experiencia que se queda en la esfera de la vida privada.

  8. Es muy complicado y duro. De una pareja te puedes separar o divorciar pero de una madre parece que no, hay que amarlas a pesar de todo. Es difícil encontrarse en un callejón sin salida en el que no puedes odiar porque es destructivo, no puedes amar y tampoco puedes ser indiferente ni hacer que no ha pasado nada. La poca gente que se atreve a hablar de ello lo hacen cuando estas personas mueren (como el hijo de Alice Miller), parece más sencillo así, ya no hay que cumplir un papel en las celebraciones familiares… Te abrazo en la distancia, estoy segura de que lograrás autogestionar la responsabilidad de tu vida actual a pesar de las cicatrices en el alma.

  9. Hola, acabo de encontrar tu blog buscando información sobre Martin Miller. Soy un hijo maltratado por mi madre y mi padre. Eché a mi padre de casa cuando conseguí un trabajo y fui utilizado por mi madre para solucionar su vida y ocultar toda su violencia y sus traumas ke desahogaba contra mí y contra mis herman@s. He apoyado la causa feminista y he formado parte de grupos de hombres por la igualdad. Pero en el momento en ke descubrí ke durante mi infancia y de mayor mi madre me había maltratado en la misma medida ke mi padre, cuando denuncié los abusos de mi madre en las reuniones feministas y de hombres por la igualdad, fui incomprendido y rechazado. Sentí ke me estaban imponiendo el tabú de la Virgen, de la mujer ke sólo puede ser víctima o santa, y ke no puede ser culpada de ningún daño ke cause a su hijo.
    Leí a Alice Miller y le escribí, y me contestó agresivamente rechazándome. Por eso ahora me siento muy identificado con su hijo Martin, ke ha destapado lo ke yo ya sentí en el email de su madre.
    Desde hace años me siento solo en la lucha como hijo maltratado, aunke tengo el apoyo de mi compañera y el orgullo de criar respetuosamente a nuestra hija, habiendo huido lejos de nuestros padres y madres.
    Esta noche he sufrido un atake de agobio muy profundo, no podía dormir y he sentido.ke estaba relacionado con el infierno ke me hicieron sufrir mi madre y mi padre, dos personas ke no se kerían y lo desahogaron contra mí y contra mis herman@s.
    Gracias Tania y a kienes habeis comentado, por hablar públicamente de un tema tan censurado y tabú para reaccionari@s y progres. Es uno de los pilares ke mantiene a esta sociedad como está. Cuando empecé a llevar a mi hija a los parkes infantiles y veía con mucha frecuencia como las madres amenazaban, insultaban y pegaban a sus hij@s públicamente, luego mucha gente me trataba como loco o tonto cuando lo contaba. Y sin contar con lo ke pueden llegar a hacer en privado, es lo mismo ke me hicieron sufrir a mí desde ke me trajeron al mundo. Yo creía ke mi experiencia era la única horrible y una excepción, pero voy comprendiendo ke los malos tratos, tanto paternos como maternos, están muy generalizados y son la base de la violencia en esta sociedad insana.
    Aprovecho para comentaros ke cuando veo niñ@s ke son maltratad@s, sueño con rabia en poder organizar una asociación ke l@s proteja frente a sus padres y madres. Incluso mi hija, ke se da cuenta de ese maltrato, me apoya en esa ilusión. Ojalá podamos conseguirlo, porke sería la única forma de conseguir un futuro sano para la humanidad. Lo necesito para ke mi hija pueda disfrutar de personas ke la respeten. Y para vengar tantas injusticias ke he sufrido.
    Gracias de nuevo, estaré atento a vuestra respuesta en este blog.
    Javi.

  10. Javi, gracias por este compartir tan intenso. Te abrazo como mujer y te pido perdon en nombre de todas las violencias que has recibido. Valido tu dolor, pues es verdadero, como no estar enojado si el ser que debia protegerte te ha entregado.
    Tania, este artículo es un referente para mí. Gracias.

  11. Gracias Consciencia Madre por tu comprensión. Yo siento ke cada persona es responsable de lo ke hace en la vida, sea hombre o mujer. Así ke la responsable del daño ke me ha hecho ha sido mi madre, al igual ke mi padre y tod@s l@s ke aprovecharon mi desamparo para utilizarme. Tu estás en el bando de kienes tenemos la sensibilidad para denunciar estos crímenes, así ke no es necesario ke pidas un perdon del ke no eres responsable. Gracias por tu solidaridad, ojalá mi madre hubiera tenido tu valentía.
    Javi.

  12. Es muy pertinente. En cuanto pueda lo leo. Creo que estamos destapando una gran caja de Pandora de la que toca hablar de forma pública. No creo que una asociación formal fuera la solución, quizás sea un prejuicio pero tengo la sensación de que siempre acaban en victimismo y revanchismo, cuando no a la caza de la subvención. Creo que sí sería necesario reunirse de alguna forma para hablar del tema. Entiendo lo que sientes cuando te relacionas en el parque, yo he vivido situaciones parecidas de gente muy cercana y a la que amo con locura. Te parecerá quizás extraño lo que voy a decir pero todo agresor es víctima y responsable a la vez. Empatizo con su parte de víctima, porque normalmente repiten patrones aprendidos durante su infancia o son víctima de las circunstancias sociales penosas de la crianza actuales y les responsabilizo por lo que les toca. Es una delgada y complicada línea de equilibrios. Yo ando en ese trabajo personal de comprender a la agresora-víctima, a su vez agredida y víctima de su propia madre y de las circunstancias político-sociales en las que nació. Un abrazo fuerte.

  13. Hola Javi, yo me he comprado el libro de Martin Miller y me ha despertado todo un mundo oculto de reflexiones. No he leído a Alice Miller pero sí la quiero leer porque creo que fue una mujer muy, muy lúcida, aunque humana y con las limitaciones que tenemos los humanos, capacidad para el bien y para el mal. El libro de Martin Miller solamente se encuentra traducido al alemán y al francés (la versión que he leído yo). En cuanto pueda haré una pequeña reseña, creo que puede ayudar mucho a las personas que han vivido una infancia problemática derivada del abuso y/o negligencia materna/paterna. Busca también, si hablas inglés, el estudio "The adverse childhood study" en el que se vinculan factores como enfermedad mental materna/paterna, drogadicción-alcoholismo de la madre/padre, maltratos, etcétera con problemas de salud "física" en la vida adulta (asma, problemas de corazón, cáncer…) causados entre otras cosas por el estrés crónico. Un abrazo.

  14. Tania querida, es tal como dices. Todo agresor esconde un niño profundamente herido que ha de intentar sanar. Estoy pensando cada vez con más fuerza en formar un grupo de apoyo a personas que han sufrido abuso sexual en la infancia. Un grupo para acompañar el abuso emocional materno está en funcionamiento ya en forma de círculo. Ayer lo publiqué en la página de facebook y hay algunas personas interesadas. Creo que hay que hacerlo desde el lugar más amoroso posible, dar lugar al niño que ha sufrido y que desea tomar las riendas de su vida, sin victimizarse ni volverse un ser feroz y vengativo. Atravesar el enojo profundo, ponerle nombre a los que abusaron y a los que permitieron, atravesar la tristeza. Todo esto que ya acompaño en procesos individuales, siempre es bueno vivirlo en grupo….vamos a ver si puedo darle forma. Gracias Tania, gracias!!!!

  15. De las pareja te puedes divorciar pero de la madre no…qué duro. Lo que si se puede despues de muchisimo trabajo es cortar el vínculo, que no necesariamente significa dejar de hablar a mama y no verla nunca más, significa dejar de alimentarla, nutrirla, atenderla, y sostenerla. Es un camino arduo pero se puede. Abrazo enorme

  16. Hola Tania, gracias por tu respuesta, creo ke en tu respuesta de más abajo también te refieres a lo ke he escrito cuando hablas del parke y la asociación, verdad? Para seguir esta conversación y tratar la posibilidad de una reunión (porke estoy de acuerdo en ke destapando estos temas estamos luchando por una vida mejor), te parece bien ke te escriba a tu dirección de email ke he visto en una de tus respuestas?
    Seguimos hablando.
    Javi.

  17. Hace días no entraba al blog y me alegra leer vuestras experiencias y aportes. Muchas personas con heridas de infancia no maltratan a sus hijxs. Nos lo muestra Javi en su testimonio. Con esta idea muchxs maltratadxs no se atreven a tener hijxs porque piensan que no podrán hacerlo mejor de lo que lo hicieron sus padres. Lo veo en cada amiga maltratada por su madre o padre o ambos. Me ayudó leer a Boris Cyrulnik para que estos determinismos sean relativizados. Las personas que acuden a terapia están marcadas por estas historias pero hay muchas otras que no acuden o que los servicios sociales no recogen y son personas que al haber vivido experiencias significativas, un adulto que los escuchó, que le dió un abrazo, etc, etc, no han tenido una huella tan honda como otras personas. Así que cada vez estoy mas lejos de esta idea que si tu padre fue alcohólico tu escogerás a una pareja adicta, etc. Es mi opinión y leer hace poco esto de Cyrulnik me dio un respiro, me ¨liberó¨. Porque en cada terapia que iba me decían como esto se iba a ver reflejado en mi descendencia. Y por este motivo nunca fuí madre. Así que para mi los determinismos no existen. Por ejemplo hijos de alcohólicos que no son adictos a ninguna sustancia. Algunos Si y otros no,
    Gracias por este espacio y propondría que os animaráis a hacer un grupo de facebook para compartir vivencias y estrategias para salir adelante cada día.

  18. Hola a Tania y a tod@s l@s ke leais esto. Soy Javi de nuevo. Me imagino ke no habrás visto mi pregunta sobre escribirte a tu email, pero no importa, porke he estado pensando ke es mejor seguir hablando por akí, para ke pueda servir a otras personas ke lo lean.
    Cuando hablais de comprender al agresor/agresora, ya sea el padre y/o la madre, yo no estoy de acuerdo. Por supuesto ke en su infancia fueron víctimas, nadie ke sea respetad@ tiene necesidad de dañar a otr@. Pero en el momento ke alguien desahoga su daño con inocentes, pasa a ser verdugo y hay ke prestar la ayuda a la nueva víctima inocente. Si el/la verdugo se replantea su crimen es su responsabilidad, cosa ke en la gran mayoría de los casos no ocurre. Esto es una cadena de violencia y tenemos ke dedicar nuestras energías a proteger a l@s niñ@s y curarnos las víctimas inocentes.
    Y ahí voy, en cómo curarnos. Yo tengo 45 años, estuve sufriendo a mi padre y mi madre dentro de la casa durante 18 años y llevo 27 años buscando ayuda en una cantidad incontable de psicólog@s, psikiatras, terapeutas, asociaciones…. He gastado el poco dinero ke tenía, he pedido favores, y al final he salido adelante como he podido por mis propios medios y el apoyo de las personas ke me kieren.
    Estoy orgulloso de haber construido con mi compañera una relación respetuosa y de respetar a nuestra hija. Pero las consecuencias de mi infancia maltratada y abusada siguen apareciendo. Llevo un mes ke no descanso al dormir y la cabeza me explota de ideas horribles ke vienen de akel sufrimiento y de todos los sentimientos ke no me dejaron expresar: rabia, odio, ira, desesperación, tristeza…. Y de las obsesiones de mis verdugos: violencia y sexo.
    Y kiero curarme. Por encima de cualkier teoría o terapia, sólo tengo una vida y kiero disfrutarla sin la basura de mis agresores/as. Y lo voy a conseguir. Tengo pistas de cómo es posible, por la experiencia de todos estos años y porke me he formado ( o deformado, según como se mire) en magisterio y psicopedagogía. Leo en los estudios ke el maltrato en la infancia es mayoritario en esta sociedad, y ke provoca todas las adicciones ke vemos cada día. Yo no me drogo con nada, vivo mis.propios sentimientos y es muy duro. Sé ke hay más personas ke estais como yo, intentando salir del infierno en ke nos han metido l@s cobardes agresor@s.
    La solución está en la ayuda mutua entre las víctimas y en destapar los horrores del maltrato, expresar los sentimientos ke no pudimos en akel momento, y escucharnos mutuamente. Sólo así escaparemos del tormento del ke no somos culpables.
    A kien lea esto ke escribo con el corazón, si kiere dar pasos adelante para liberarnos, yo también estoy decidido. Podeis contestar akí en el blog, o escribirme por email:
    romancerojavicastro(arroba)hotmail.com
    Gracias Tania por construir este espacio, estás invitada a unir esfuerzos por la justicia y la dignidad de las víctimas inocentes.
    Salut!
    Javi.

  19. Hola, gracias por tu aprecio y reconocimiento. Afrontar los traumas ke me han cargado encima desde ke me trajeron al mundo es una lucha dura, pero es necesaria para no dañar a personas inocentes. Es la única lucha válida en la vida.
    Te invito a ke leas la carta ke he publicado en esta misma página, más abajo.
    Tienes mi apoyo para luchar por tu verdad.
    Javi.

  20. Hola Javi, he leído varias veces tus comentarios. Creo que cuando hablábamos de entender al agresor, en específico Tania lo mencionaba, simplemente es mirar a todos los adultos que violentan como niños heridos que algún día con trabajo profundo pueden reconocer sus heridas y sanarlas, rompiendo por tanto las cadenas. Eso, a mi parecer, no es una justificación, simplemente es la realidad de ESOS niños heridos, y nosotros podemos reconocerla o no. Lo más importante y lo que nos compete a nosotros es SANAR las nuestras, para ir rompiendo con el pasado y brindándole a nuestra descendencia una vida verdaderamente mejor.

    En ese camino hay muchas personas que escriben en los últimos tiempos sobre lo mal entendido del perdón y del daño que hace a las personas que han sufrido tantísimo maltrato físico, emocional y sexual en la infancia. He compartido alguno en mi página de facebook, mirala si te apetece: http://www.facebook.com/madreconsciencia.

    Por otra parte nosotros los adultos que somos, hemos de abandonar (a mi parecer) el papel de víctimas para hacernos cargo de nuestra vida, de lo que nos ha pasado y seguir adelante con todo el dolor que esto acarrea.

    Es decir se trabaja en dos sentidos: primero acompañando, nombrando, validando todo lo que el niño ha sufrido. Luego entendiendo qué es lo que ha podido hacer con todo ese sufrimiento y cómo es que eso hoy influye en su vida (insomnio, depresiones, adicciones, violencias, paranoias, alteraciones mentales en general).

    Y por último pero a mi juicio la parte más dura del trabajo, es reconocer cómo utilizamos esto que nos ha pasado en nuestra vida. Es decir si nos sentimos víctimas, si a través de esa figura hemos encontrado el amor y la compañía de los demás, si por tanto nuestra vida siempre es en sufrimiento (puesto que estamos organizados para sufrir las injusticias).

    Con esta perspectiva es como yo trabajo: por una parte dándole lugar a lo que el niño ha sufrido, compadeciéndolo y no instándole al perdón de los padres, sino a hacer su trabajo y si la paz llega quizás no llegue con el perdón sino con la ruptura del vínculo, dependerá de cada niño. Por otra parte mirando con lupa lo que hoy en día el adulto que es hace con lo que le ha ocurrido, es decir como usa toda la violencia que ha recibido de una manera que muchas veces es muy subterránea y ni siquiera el percibe.

    Bueno, me he extendido. Sigo leyendoos, atentamente. Abrazo

  21. Javi, entiendo tu propuesta. Y lo mismo sufro de insomnio, dolores crónicos, fruto de los maltratos físicos. En mi concepto, las terapias verbales sirven de poco. Hay que actuar sobre el sistema nervioso y recuperar el niño herido. ¿ Cómo se hace? Trabajo corporal a tope, danza, respiración, tanto relajación como activación mediante el ejercicio. Nuestra meta va en rebajar los niveles de corticol, hormona del estrés. Y si tienes una pareja amorosa, muchas caricias. Las caricias son tremendamente reparadoras. Masajes con aceites. Aprovecha este regalo de la vida. Buscar ambientes nutritivos , personas amorosas, afectivas. Y se que tenemos nuestra coraza pero estas personas nutren tremendamente. Igual trabajar la confianza y la entrega. Esto puede ser con homeopatía o flores de bach. Yo también lo he intentado todo y en lo que creo ahora es en equilibrar mi sistema nervioso. Hay que trabajar mucho el sistema parasimpático e ir reestableciendo ese corazón maltratado. Meditaciones para ese chacra. Yo estoy en ello y se puede. Por cada paliza que nos dieron y cada maltrato, una acción reparativa. Busca un grupo amoroso, si en tu zona hay Biodanza, explora. Se puede, yo estoy en este camino y ahora estoy con un Kinesiologo, que me tiene desatando todo lo enquistado. Pero estoy alternando cosas. Es un lindo camino de sanación te lo puedo asegurar. Si quieres pasame tu email y nos escribimos. Un saludo afectuoso,

  22. Pingback: Nina y Lisa Simone | Las Interferencias

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