El mito de la prostitución romántica

Copio y pego un comentario que escribí en el facebook de otra persona en referencia a este artículo de la revista VICE titulado “Cada vez más mujeres elegimos libremente ser putas” y al debate que había suscitado:

“Claro que cada vez hay más mujeres que libremente escogen ser putas, también hay más mujeres que venden sus óvulos o se hacen gestadoras de alquiler por elección. También había nodrizas que elegían esa profesión en el siglo XIX (putas, nodrizas, esposas, gestadoras, nannys son todas parte de la fragmentación de la mujer en cachitos).

Respecto a la honestidad de la entrevista está claro que en ningún publireportaje se puede hablar de los propios traumas o simplemente de la parte no tan bonita de la vida. ¡El mal rollo no pone nada y resta clientes!

Me ha parecido muy interesante la entrevista y, sobre todo, la especialidad dentro del sector a la que ella se dedica, la “Girlfriend experience”, es decir, una prostitución que se aleja de la frialdad para intentar imitar las relaciones sexuales con una novia, una novia de alquiler que da besos, morreos, etcétera. Esto nos da algunas pistas del nicho de mercado que se va abriendo paso entre el sector masculino. Cada vez habrá que pagar más para tener experiencias que imiten lo humano y antes eran no mercantilizadas, lo próximo es la prostitución en el sector de la amistad (ya hay páginas web).

Antes los hombres casados se iban de putas para hacer lo que la sociedad represiva no les dejaba hacer con sus esposas, a las que el sistema se había encargado bien de domesticar también. Ahora algunos hombres reprimidos se van de putas y pagan para tener con ellas una “experiencia novia” o “experiencia esposa”. ¡Es la leche cómo cambian las biopolíticas represivas! http://es.wikipedia.org/wiki/Girlfriend_experience “.

5 pensamientos en “El mito de la prostitución romántica

  1. Hola, Tania. Sé que es normal pensar como piensas cuando se ve la prostitución desde fuera, cuando se desconoce.

    Pero las cosas no son como te parecen, opinas desde el prejuicio. Mira, yo llevo muchos años en este mundo y te puedo asegurar que la chica que no está a gusto se pira. No hay barreras ni de entrada ni de salida, la prostitución es un ejemplo de cómo sería cualquier actividad laboral en un sistema puramente capitalista (sin contratos, indemnizaciones, ni finiquitos… trabajando 100% a comisión en un mercado sin desempleo).

    En cuanto a lo de la GFE eso se obtiene porque a la chica le apetece, no pagando más. Yo suelo tener ese tipo de relaciones y es o bien con chicas de club (50 euros) o callejeras (20). Crees que el componente económico limita el factor humano de la relación, y por difícil que te resulte de creer no es así. Vas a negar lo que diga Natalia, u otras prostitutas que han salido en los medios como Paula, Montse o Martina. Y por supuesto lo que diga un cliente. Si no nos crees, ¿por qué no te molestas en conocernos en persona, en que te presentemos a más gente del gremio para que puedas ver en persona cómo somos y cómo vivimos nuestra realidad?

    Te aseguro que esto no tiene nada que ver una vez que se conoce de primera mano. En vez de llamarnos mentirosos, reprimidos o traumizadas haz un pequeño esfuerzo para contrastar la información sesgada que te inculcaron en tu represiva educación con lo que decimos. Para empezar te invito a mi blog (pincha en mi nombre), en el que trato el tema en profundidad. Y si quieres saber más, tienes más de 50 páginas sovre trabajo sexual enlazadas en mi blogroll. Eso, sin salir de casa. Si quieres quedar y que te presente a las chicas e incluso ir a sus casas o a comer con ellas, todavía mejor.

    En tu descripción dices que te niegas a adaptarte a un sistema "injusto y destructivo". Pues Tania, te pido que no seas injusto con nosotros y busques destruirnos cuando si eres sincera contigo misma deberás reconocer que éste es un tema que desconoces. Las putas y su entorno hemos sufrido mucho, nos desprecian e insultan sin tan siquiera hablar con nosotros. ¿Es lo que te gustaría que hicieran contigo?

    ¿No sería mejor que antes de juzgarnos hicieses al menos un intento por comprendernos?

  2. Tienes razón en que me falta profundizar en el tema y que posiblemente mi visión esté sesgada por el desconocimiento, pero yo no he negado en ningún momento que haya mujeres y clientes que estén "a gusto" en ese tipo de transacciones económicas y afectivas. Parto de esa base, de esa libertad para llevar el tema del terreno de la ética capitalista al terreno de la ética de la reciprocidad como posible clienta o como persona que vive en una sociedad en la que se paga y se compra el sexo. Obviamente parto de unas premisas, erróneas quizás, pero que son las mías: todas las relaciones afectivas y los vínculos primarios no deberían ser mercantilizados sino que deberían mantenerse en la reciprocidad. Lo ideal es que todas las relaciones lo fueran pero ya que eso es imposible, por ahora, vamos a centrarnos en lo más íntimo y primario. Esto quiere decir que quiero que mi madre no me cobre por amamantarme o cuidarme o gestarme, que mi concepción no sea fruto de un intercambio económico entre mi madre y una clínica de reproducción artificial, etcétera. Lo mismo en otros terrenos. Por eso, no me vale que haya personas que me digan que son felices y están encantadas de desarrollar estos intercambios o que no les traumatiza en absoluto. Seguramente será verdad pero no es el punto clave de la cuestión. En una sociedad en la que la sexualidad fuese libre no haría falta pagar a alguien para que hiciera algo que no está dispuesta a hacer de forma no mercantilizada. Si pagas es porque esa persona no quiere hacer lo que va a hacer si no hay una determinada suma de dinero de por medio (es decir, "todo el mundo tiene un precio"). Te propongo hacer la prueba, quizás así sí comencemos a humanizar esas relaciones. En cualquier caso gracias por escribir y prometo leer tu blog para informarme mejor. Un saludo.

  3. ¿Por qué parto de la reciprocidad como un BIEN en sí mismo en lugar de usar la ética capitalista para justificar estas transacciones? Porque parto de que el amor, lo afectivo y lo erótico deben ser auténticos, no simulacros teatrales ni meras actividades gimnásticas o mecánicas. Porque los lazos de reciprocidad y de apoyo mutuo son los que nos han construido como seres humanos auténticos y no como esclavos ni seres insustanciales atados al dinero, dinero también como bien en sí mismo. Porque una vez que se supriman TODOS estos vínculos de forma masiva (de los que la prostitución es solamente una pequeña parte y quizás la menos importante) dejaremos de ser seres humanos para convertirnos en otra cosa.

    • como trabajar sea donde sea, nadie o casi nadie trabaja de gratis, que yo sepa… No comparto casi nada el punto de vista de Tania, por otra parte que hay de malo de que mi madre me haya tenido en una clínica de fertilidad yo no le veo el problema, pero entiendo que cada quien ve su realidad como le enseñaron a ver

  4. Pingback: La guerra del discurso | Las Interferencias

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