El origen de los estilos de crianza actuales

9788494074141

Estaba releyendo algunas partes del libro de Carolina del Olmo “¿Dónde está mi tribu? y he caído en esta página:

Pg. 150: “Los expertos que mantienen un enfoque centrado en el niño suelen aludir a los datos disponibles sobre las fallas en el desarrollo de los niños que han sufrido una severa privación de afecto. Sin embargo, el modelo de crianza contra el que generalmente se emplean sus argumentos no es el de los orfanatos rumanos sino el que estoy llamando adultocéntrico, que por más que pueda resultar censurable desde ciertos puntos de vista, no supone abandono ni privación extrema de afecto real. Es, simplemente, otro estilo de crianza más desapegado, ampliamente extendido en nuestra sociedad y que incluye, grosso modo, bebés que duermen solos, toman leche de fórmula, pasean en carrito, usan chupete y tienen padres que piensan que no hay que cogerlos mucho porque se acostumbran, que llorar ensancha los pulmones, que a los niños hay que ponerles límites porque si no se te suben a la chepa, que no hay nada mejor para un crío que la rutina y que en la guardería están estupendamente y aprenden un montón de cosas”.

Por otro lado, he leído un texto de la psicóloga Laura Perales difundido hace poco en las redes sociales en el que se refiere a las teorías de no coger en brazos a los bebés o favorecer la independencia de los bebés como “creencias populares”.

halt

Imagen: Luther E. Holt

La pregunta es… ¿Son realmente determinadas prácticas “otro estilo de crianza más”? ¿Por qué están tan extendidas socialmente? ¿Provienen del pueblo o la tradición?

Creo que la respuesta es un gran “NO”.

La teoría de que no hay que coger demasiado a los bebés porque se acostumbran o que hay que dejarles llorar no es una creencia “popular”. Esto es un mito. En la época moderna (podríamos también remontarnos hasta Licurgo de Esparta y más allá…) fue una teoría de expertos propagada por el establishment pediátrico-capitalista e imperialista porque interesaba a las biopolíticas de ese momento. Las necesidades de los bebés y las madres tenían unas dinámicas internas que eran y son incompatibles con el entorno industrial y, principalmente, la forma de organizar el trabajo.

En este sentido, el pediatra que difundió estas teorías anti-crianza y anti-lactancia fue el pediatra eugenista del entorno de los Rockefeller llamado Luther Emmett Holt que conocí, por cierto, a través del libro de Ashley Montagu sobre el tacto. Podríamos preguntarnos cuántas de las lactancias de nuestras abuelas no fueron boicoteadas por estas recomendaciones médicas, también podríamos pensar en la soledad y la incomprensión entre generaciones, en todos los conflictos de pareja y tensiones que han podido desatar toda esta clase de consejos infundados, pero la realidad es que no se trata de una simple conspiración pediátrica. La teoría médica viene siempre después de los cambios materiales en el entorno, en el ecosistema, para legitimarlos y hacerlos más digeribles, y estos cambios a su vez son fruto de otras teorías o políticas estatales y privadas. Sobre este tema hablé en este post sobre Luther E. Holt y también en este otro, “Colonialismo y lactancia”, en el que podemos leer comentarios y reacciones a la imposición de estas biopolíticas desde lo verdaderamente popular: “Las madres congolesas también se rebelaron contra la costumbre de desatender el llanto de los niños. Algunas decían “no podemos dejar llorar a los bebés como las blancas”.”  En realidad “las blancas” señoras imperialistas habían hecho los mismo antes en Europa con las otras “blancas”, las del pueblo que había que “educar” y enseñar cómo criar. La forma de criar que propagaron las elites no era precisamente adultocéntrica sino “fabricocéntrica” (palabro…). La fábrica y el aumento de la productividad eran y son realmente el centro. El modo de trabajo fabril no está adaptado a la vida, y mucho menos adaptado a la vida de los adultos. ¿O es que, por ejemplo, despertarse a las 6 de la mañana y pasar una hora hasta llegar al trabajo puede considerarse “adultocéntrico”?

Podemos decir algo parecido sobre Nestlé u otras empresas en la propagación del uso de la lactancia artificial a nivel histórico. Primero fue la introducción del trabajo asalariado inflexible y luego después, la empresa que vende la leche artificial. No al revés. Nestlé es la pseudosolución a un pseudoproblema previo biocultural creado desde las elites. El libro de Carolina del Olmo creo que aporta mucha luz en su crítica sobre las teorías y etiquetas de expertos, aboguen estos por la ruptura de los vínculos o por la unión simbiótica madre-bebé, y muestra cómo hay que señalar los problemas sociales que boicotean estas relaciones humanas más allá de lo individual. Pero, a la vez, creo que hace falta dar un paso más y poner nombres y apellidos a las personas y colectivos que difunden estas teorías que después hasta pensamos que son costumbres populares. También hace falta comprender que no son simples directrices sino que hay implicaciones políticas e ideológicas en las mismas que afectan a nuestras vidas, a nuestras biografías y las de nuestras familias. Lo político es personal, es justamente al revés de cómo lo planteó el feminismo en otras décadas.

No se puede tampoco obviar la dimensión social de estas biopolíticas reduciendo las cuestiones a meras decisiones individuales u opciones de crianza. No hay libertad para tomar ciertas decisiones cuando eres una madre sola y aislada entre cuatro paredes, sin apoyo de familia extensa, sin haberte relacionado nunca con un bebé antes, teniendo que reincorporarte al mundo laboral a las 16 semanas y trabajando fuera de casa de sol a sol. Puede que ahora la ciencia te diga que es normal que tu bebé se despierte muchas veces por la noche, pero que sea normal y sano no quiere decir que puedas soportarlo o tu cuerpo pueda fluir con esa dinámica si no puedes echarte una siesta durante el día siguiente, tienes que madrugar o has vivido condicionada por la cultura para dormir de otra forma.

Los paradigmas cambian. Hoy en día, por ejemplo, hay una mujer con un perfil lactivista en la dirección del Club de Roma de EEUU, esa organización creada desde el capitalismo y el Estado para alertarnos de los problemas que el propio capitalismo y Estado han creado (en España, por ejemplo, está dirigido por Isidre Fainé directivo de CaixaBank, Repsol y Telefónica). Se llama Dana Raphael y es la persona que creó el término “doula” en el ámbito de la lactancia y el apoyo postparto. También creó junto con la famosa antropóloga Margaret Mead, el “Human Lactation Center“. Por otro lado, instituciones Rockefeller y Nestlé invierten en investigaciones científicas para estudiar la amenorrea de la lactancia y su relación con la nutrición y el metabolismo materno (por algo al “consenso de Bellagio” sobre el MELA se le llama así…), lo que choca con estrategias biopolíticas previas del siglo XX y choca con el sistema laboral actual.

 

Captura de pantalla 2016-01-31 23.33.37

Tomado de: http://www.people.fas.harvard.edu/~pellison/PDFs/ValeggiaEllison2004.pdf

 

Imagen: Rockefeller Institute for Medical Research

Relacionado:

Fragmentos de “La CIA y la guerra fría cultural” de Frances Stonor Saunders

margaret_mead

ACTUALIZACIÓN 19/07/2016

Hoy he encontrado esta afirmación de Christiane Northup en su libro “Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer”: “Solamente en un patriarcado se nos ocurriría la idea de que coger al niño en brazos cuando llora y consolarlo cuando lo necesita es «malcriarlo». (Un aparte: ¿Por qué los adultos se acuestan con alguien mientras que los niños tienen que dormir solos?)”. De nuevo, se utiliza la palabra “patriarcado” para evitar poner nombres y apellidos a los sistemas. Aunque quizás Christiane Northup tenga razón…

6 pensamientos en “El origen de los estilos de crianza actuales

  1. Interesantísimo, como todo lo que escribes.
    Espero más posts sobre biopolítica… aunque ya no doy abasto con los anteriores (chica, ¿cómo haces para producir tanto y tan documentado?? 😉 )… Lo de que el Club de Roma utilice el término ‘empoderamiento’ es para cagarse…
    Al hilo de todo esto (o no), estos días me ha llegado el tema de la endometriosis por varias vías: un cartel en la calle de una asociación que demanda la creación de unidades médicas específicas (por lo visto en Galicia no las hay; https://querendomulleresconendometriose.wordpress.com/manifesto/) y el artículo de Eldiario.es que ha generado bastante polémica (http://www.eldiario.es/sociedad/endometriosis-machismo-medicina_0_492751285.html). Seguro que le sacas punta 🙂

  2. Pingback: El origen de los estilos de crianza actuales (2ª parte) | Las Interferencias

  3. Pingback: Alice y Martin Miller | Las Interferencias

  4. El ultimo aporte es una tonteria, ya estaba sonandome demasiado anticapitalista extremo antieugenists tu blog pero esto ya es paranoia
    El patriarcado siempre a enzalzado la mujer y defendido el valor familiar
    La promocion gratuuta de la palbra patriarcado ha sido siempre financiada por aquellos que criticas soros y rockefeller financiadores de todas las olas de feminismo y grupos feministas y que ha auspiciado las nuevas derechas alt right y mgtow que han sido engañadas por un titere trump del sistema que al final sigue la linea obama hillary con un aire derechista y punto, diferenciemos narrativa de hecho el problema de lamsociedad moderna no es algomque hansalido de los hombres porque los rockefeller lo sean porque tambien los pario su puta madre, menos culpar del engaño que le colaron a vuestras madres a los hombres unos JUDIOS foraneos a occidente

  5. No me voy a molestar en contestar demasiado este último mensaje pero, para quien le pueda interesar, me gustaría aclarar que la religión/sexo/orientación sexual que profesen las elites es algo bastante superfluo que solamente se utiliza como punta de lanza de propaganda o de anti propaganda. Por ejemplo, en una de las últimas cumbres de la OTAN en la foto de “primeras damas” había un hombre homosexual, lo que se supone que da un toque de apertura a esta institución causante de muerte y terror. También podría haber una madre con un bebé en un fular dando la teta o lo que se les ocurra para mejorar su imagen y parecer más tolerantes. Los misiles, sin embarg, no mienten y matan, los dispare quien los dispare.
    En fin, que la familia Rockefeller, de ser algo a nivel religioso es cristiana protestante de la rama baptista, no profesan la religión judía ninguno, que yo sepa. Si lo hicieran, sería indiferente en cualquier caso. La rica y famosa familia Rothschild se supone que es judía de origen pero ahora está compuesta de ateos e incluso, cuando se casan con otros miembros de las elites, lo hacen en iglesias y no en sinagogas precisamente. En cualquier caso, ¿qué más da? Lo importante es lo que hacen, no la etiqueta identitaria que se colocan. Ver ejemplos: “The ceremony takes place at St Mary’s Church in Bury St Edmunds, Suffolk, near the Rothschild family pile Rushbrooke Hall, where a reception for 600 will be held”. http://www.telegraph.co.uk/news/uknews/1441987/Wedding-unites-Rothschilds-and-Goldsmiths.html
    Efectivamente, la palabra “patriarcado” se usa demasiado y mal por los grupos feministas, subvencionados por el poder y no subvencionados. Por eso, y porque no has entendido nada del post ni de mi blog, defiendo que hay que ir a lo concreto y dejarnos de abstracciones, poner nombres y apellidos cuando sea necesario. Los insultos en este blog y la mala educación sobran así que te agradezco que escribas bien tus ideas y que argumentes bien tu postura. Saludos.

  6. Pingback: La crianza a distancia | Las Interferencias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *