Mario y María Montessori

Poca gente sabe que la famosa pedagoga y doctora María Montessori tuvo un hijo con un compañero de trabajo en la escuela Ortofrénica, el Dr. Giuseppe Montesano. El hijo, Mario, seguramente naciera en 1901 (o 1898), cuando María renunció a su puesto de trabajo, rompió relaciones con Montesano y desapareció durante un año. El niño fue criado por una nodriza (a la que nadie, ni los biógrafos, se han molestado en poner nombre) a las afueras de Roma y María iba a visitarlo de vez en cuando, sin decirle nunca que ella era su madre.

Giuseppe Montesano

Hasta aquí lo que más o menos se sabe de la historia a un nivel superficial. Pero, ¿por qué una mujer supuestamente tan emancipada, la primera mujer graduada como doctora en medicina en Italia, no pudo criar a su propio bebé? ¿Qué se puso en su camino? ¿Acaso no se nos dice que en el patriarcado son los hombres los que intentan controlar la sexualidad y los hijos gestados por la mujer? En este caso parece que no fue así, ya que Montesano no quiso criarle tampoco. Hay algo que no termina de cuadrar, ¿verdad?

Renilde Stoppani

Las personas que más se interpusieron entre esta madre puérpara y su bebé no fueron otras que la madre de Montesano, Isabella Schiavone, y su propia madre, Renilde Stoppani. Y, ella, tan rebelde y autónoma en todo lo demás, en esto fue sumisa ante el poder de las madres (el matriarcado, en un sentido literal y etimológico). ¿Y cómo sabemos esto? Pues porque el propio Mario Montessori así se lo explicó a Rita Kramer, la biógrafa de María Montessori. Este le contó que sus padres no se casaron porque la madre de Montesano se opuso a ese matrimonio y que el plan de mandarle con una nodriza fue urdido por estas dos mujeres. Montesano, por su parte, dijo que le daría el apellido legal a condición de que el nacimiento de Mario fuera mantenido en secreto. Mario también le contó a Kramer que Giuseppe y María hicieron la promesa de no casarse y que fue el incumplimiento de esa promesa lo que provocó en María la gran crisis vital que la impulsó a dejar su puesto de trabajo. Si no lo he entendido mal, no fue el abandono hacia el hijo sino el abandono del padre de su hijo lo que provoca el derrumbe. Tenía 30 años. Dejó la medicina y se puso a estudiar antropología, psicología y otras disciplinas, centrándose en las investigaciones de Edouard Séguin. Su nuevo objetivo fue intentar desarrollar una forma de educar a los niños para crear eso que llaman una “sociedad mejor”.

Rita Kramer parece que trata de justificar estas decisiones afirmando que hace 75 años (su biografía fue publicada en 1976) la noticia de que Maria Montessori tenía un hijo fuera del matrimonio habría arruinado su carrera y cualquier posibilidad de hacer su gran contribución al mundo, lo que ella creía que era el objetivo de su vida. Lo cierto es que esto era verdad entre las clases altas que tenían una reputación moralista y puritana que mantener, en las clases populares y rurales la gente tenía hijos fuera del matrimonio o tenían el hijo y se casaban años después, como por ejemplo se cuenta en el libro “La familia campesina del occidente asturiano” de Asunción Díez. Pero, aún así, no deja de ser paradójico que una mujer que unos años antes de parir había viajado a dos congresos internacionales de mujeres, uno celebrado en Berlín en 1896 y otro en Londres en 1899 en el que había hablado desde el atril sobre las mujeres y los niños, y sobre las repercusiones que sus condiciones de vida tienen sobre la sociedad, finalmente no tuviera la valentía de enfrentarse a su madre y su “suegra” y poder criar a su propio hijo, independientemente de estar casada o no. ¿Por qué negarle la identidad y el cariño a un niño, que no tenía permitido saber que aquella elegante mujer que le visitaba era su madre, para cumplir los designios de dos abuelas y el padre de la criatura? Al final está claro que se sacrifica al más débil…

Mario Montessori

La perspectiva de Mario que se narra en el libro de Kramer puede resumirse en que tiene vanos recuerdos sobre una mujer bella que le visitaba de vez en cuando y sobre la que él proyectaba sus fantasías maternales, ya que las personas que le criaban no eran sus verdaderos padres. Con siete años le mandaron a un internado, una institución que todo el mundo sabe que se suele caracterizar por su calidad y empatía hacia la infancia, cerca de Florencia y las visitas de María siguieron sucediéndose, pero nadie le explicaba nada.

Un año después de la muerte de la madre de María, la que se oponía a que su hijo fuera reconocido públicamente como su hijo para que ella pudiera desarrollarse profesionalmente, sucedió algo importante. Fue un día de primavera de 1913, cuando tenía 15 años, recuerda Mario. En una de las visitas de María, simplemente dijo “Sé que eres mi madre” y también le dijo que quería irse a vivir con ella, a lo que María no se opuso. Y, como en los finales de los cuentos, vivieron felices y comieron perdices, ya que él jamás se separó de su lado y fue un pilar muy importante de las organizaciones que fundaron. A partir de ese momento, Mario rechazó apellidarse Montesano y se llamó Mario Montessori a secas. De esta forma, reflexiona Kramer, se protegía al padre, que estaba casado y tenía una familia propia, pero también era una forma de negar al padre y quitarle de en medio. Sin embargo, a pesar de que vivía con ella, no le presentaba todavía como su hijo. Más tarde, en su viaje por California en 1915, le presentaría como su sobrino y después como su hijo adoptivo. En 1929 todavía no le reconocía públicamente como su hijo biológico.

Después de leer el libro sigo sin comprender esta historia, no puedo entender que alguien dedique su vida al estudio universitario y a la implementación de métodos escolares mientras no es capaz de hacer un corte de mangas a los convencionalismos sociales, al padre, a la madre, a la suegra, a la sociedad entera, al feminismo, al patriarcado, al matriarcado, al “arcado” (poder) mismo. ¿Para qué sirve la fama y el reconocimiento si no puedes criar desde tus entrañas? No lo entiendo y no soy capaz de reconocer los avances de su método pedagógico (yo no creo en la escuela en general) porque el verdadero avance para la humanidad hubiera sido ese atrevimiento, esa subversión en nombre del amor a un bebé del que te separan nada más nacer. Esa es para mí la verdadera revolución pedagógica Montessori que nunca se realizó, la que hubiera enseñado a la gente, a la alta sociedad, a las élites políticas y económicas, al feminismo naciente lo verdaderamente importante en la vida. No lo que hay que enseñar a los niños de los barrios bajos o altos, a los marginales, a los retrasados, a los listos, a los ricos, y cómo deben aprenderlo. No, esa pedagogía es inútil o incluso perjudicial, porque el ser humano ha vivido sin escuela durante milenios y los niños han aprendido lo que tenían que aprender de la vida sin necesidad de pedagogos.

La pedagogía que podría haber aportado al mundo tenía que haber sido hacia los adultos de su entorno, en primer lugar, y hacia los adultos de la llamada “vida pública”, universitaria, presidentes de Estado, empresarios, reyes… Esos sí necesitan que alguien les muestre lo que es el amor más básico y sencillo con un simple acto de valentía, sin necesidad de métodos grandilocuentes ni apellidos de renombre. Y es que, si tener un hijo va a ser un obstáculo en tu carrera profesional o a tu reputación, quizás esa carrera y esa reputación son sencillamente una mentira, un artificio, una basura empapelada con un papel muy bello y brillante, pero que debajo no tiene nada, humo. Ideas sin cuerpo. Humo. Así podríamos describir gran parte del conocimiento humano enseñado en las universidades y la alta cultura en general, todo basado y apoyado en criadas y nodrizas que ponen su energía y su vida para que otros puedan crear algo en teoría más valioso o, al menos, valorado socialmente.

Escuela Montessori. 1932, Barcelona.

Relacionado:

  • Hay una película biográfica que cuenta esta historia a modo de ficción, pero con aportaciones y diálogos inventados sobre el tema de su hijo que no figuran en la biografía de Kramer:

  • La biografía de Rita Kramer, prologada por Anna Freud, todo un panegírico de María Montessori:

Entrevista en El Ecomensajero Digital / VidaSana sobre “Bebés sin pañales. Nuestra experiencia”

Hoy os dejo el enlace de una entrevista que me han hecho en El Ecomensajero Digital, publicada en la web de VidaSana: http://vidasana.org/noticias/el-libro-bebes-sin-panales

El libro cuesta 12 euros y se puede encargar en info@lasinterferencias.com

 

Entrevista en El Blog Alternativo sobre el libro “Bebés Sin Pañales. Nuestra experiencia”

Aquí os dejo el enlace de la entrevista que me han hecho en El Blog Alternativo a propósito de mi libro Bebés “Sin” Pañales. Nuestra Experiencia: http://www.elblogalternativo.com/2017/05/19/higiene-natural-del-bebe/

Si os interesa comprar el libro, lo podéis comprar escribiéndome un correo a info@lasinterferencias.com y después de una transferencia bancaria os lo envío por correo.

También lo podéis comprar en estas librerías: http://www.lasinterferencias.com/2017/05/11/mi-libro-bebes-sin-panales-nuestra-experiencia/

Mi libro: Bebés “sin” pañales. Nuestra experiencia

Con mi primer hijo, aunque usé pañales de tela, aprendí a comunicarme con él para entender cuándo iba a hacer pis y caca y ponerle en el baño, en una palangana o en el lugar que fuera. Esto es algo que se hace en muchas culturas del mundo: desde algunas africanas como las de los cazadores-recolectores Kung a la cultura china o la india, pasando por la de los inuit. Vivir esta experiencia por mí misma me llevó a plantearme por qué esto no sólo no era conocido por el gran público sino que, desde los años sesenta, se impuso un paradigma de enseñanza en el uso del orinal desde las asociaciones de pediatría, tanto la estadounidense como ahora también la española, que contradecía de plano mi vivencia directa. Me sorprendió saber que este paradigma de enseñanza tardía impulsado por el pediatra Terry B. Brazelton, en paralelo con la comercialización en masa de los primeros pañales de usar y tirar, fuera el único que se conoce y difunde en Occidente desde hace 55 años. Pero más me sorprendió y entristeció saber que en India y China se está tratando de exportar con éxito este modelo, en paralelo a otros muchos cambios sociales, familiares y laborales.

Si quieres saber más sobre la llamada “higiene natural del bebé” o eso conocido en el mundo anglosajón como “comunicación de la eliminación” (elimination communication) te animo a leer mi libro. En él no encontrarás una experiencia idílica sobre la crianza, es más, con mi segundo hijo no he podido llevarlo a cabo por puro desbordamiento. Sin embargo, sí pienso intentarlo con mi tercer hijo, ya que estoy comprobando por experiencia directa, de nuevo, lo complicado que es quitarle los pañales a un bebé al que se le ha acostumbrado a hacer sus necesidades en él. Sí, acostumbrado. Nacemos con una ventana de oportunidad para sintonizarnos mutuamente en este tema durante los primeros meses de vida y, después, esa ventana de comunicación se cierra y el bebé deja de colaborar y se desconecta en este aspecto de su vida.

El libro lo he autoeditado con la Editorial Manuscritos porque me gusta tener libertad total sobre mis textos y no tener que autocensurarme para gustar a tal o cual público objetivo. He hecho muy poquitas copias de esta primera edición y no sé si las venderé todas o tendré que regalarlas. En cualquier caso, lo que tenía que decir, lo he dicho y ahí queda. No es seguramente el libro que escribiría ahora y muchas de las cosas que digo me resultan ahora graciosas vistas en la distancia pero, ¡qué se le va a hacer! ¡Era mi edad del pavo de la maternidad y todo era nuevo! Además, todo libro es algo muerto, inamovible e incapaz de captar la complejidad de la vida real.

Podéis comprarlo en estas librerías:

Se puede encontrar en estas otras librerías a través de la distribuidora pero también os digo que, no es que recupere el dinero, ¡es que con el precio que le he puesto, su coste de edición (en una tirada tan pequeña) y los intermediarios, pierdo dinero con cada ejemplar vendido por este medio! Así que os agradezco que me lo compréis a mí directamente, si puede ser:

Este libro, “Bebés sin pañales. Nuestra experiencia” lo escribí en su mayor parte durante los primeros dos años de mi hijo, pero no ha sido hasta ahora que he tenido el tiempo de reunir y corregir los textos para publicarlo. En él cuento nuestra experiencia al aprender a comunicarnos con nuestro bebé para usar el mínimo de pañales posible pero también explico en qué consiste la higiene natural del bebé. Para ello, me he acercado a estos temas desde varios puntos de vista a través de la historia, la antropología y la ciencia, sin olvidar la práctica y las experiencias reales de madres mediante entrevistas y traducción de sus textos.

Su precio es de 12 euros más gastos de envío y puedes pedirlo en info@lasinterferencias.com

Por ejemplo, el precio que cobra Correos por los gastos de envío más el sobre acolchado dentro de España son 3,13 euros y para Argentina son 14 euros.

Texto de la contraportada:

Según diferentes estudios, cada niño gasta entre 5.000 y 6.000 pañales y cada uno de esos pañales tardará entre 250 y 500 años descomponerse. ¿Cuánta energía, árboles y plástico son necesarios para fabricar los pañales de usar y tirar? ¿Cuánta energía se derrocha en lavar los pañales de tela?

Tenemos una responsabilidad sobre los desechos contaminantes que dejamos en el mundo que habitarán nuestros hijos y nietos. No deja de ser una paradoja que para que nuestros bebés no manchen la ropa o nuestro hogar permitamos ensuciar nuestro hábitat. Por criterios de comodidad, aceptamos ser agentes activos en la depredación y contaminación de la naturaleza, nuestro hogar y el de las próximas generaciones.

Creo que el cuidado de nuestro ecosistema necesita que cuidemos a nuestros bebés de otras formas. Debemos encontrar diferentes maneras de abordar los cuidados en general: el cuidado a las madres solitarias, el cuidado a los que cuidan; recuperar los vínculos ancestrales con nuestras raíces, nuestros linajes. No es fácil cambiar una pequeña parte de las cuestiones importantes sin modificar el todo de forma integral.

Otra información:

  • Nº de páginas: 234 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editorial: MANUSCRITOS
  • Lengua: CASTELLANO
  • ISBN: 9788494593130

 

Los procesos de domesticación de plantas y animales

Aplíquese este texto de Francisco García Olmedo al propio ser humano y sorpréndase de lo que está ocurriendo a su alrededor. Está usted presenciando, en vivo y en directo, e incluso formando parte del proceso de domesticación de la especie humana.

Ganadería humana. Granja humana:

“El conjunto de características que componen una planta cultivada es lo que se denomina el «síndrome de domesticación» e involucra a una serie de genes que afectan significativamente, entre otras, a la facultad de autodispersión de la planta silvestre, que se reduce para facilitar la recolección, en grave detrimento de la capacidad de supervivencia en vida libre, a la reducción de las defensas químicas y físicas, con el fin de hacerla comestible, algo esencial para el éxito de la especie humana en la colonización del planeta; o al aumento de tamaño de semillas, frutos u otros órganos que sirven de alimento. En el caso del ganado, los caracteres afectados incluyen la docilidad, alteraciones en el color de la capa y cambios en el tamaño, morfología y patrón de reproducción. El resultado es que, desde hace milenios, los organismos domesticados han perdido en gran medida su capacidad de reproducirse en vida libre, dependiendo así del agente humano para completar sus ciclos vitales, a cambio de adquirir las propiedades adecuadas para servir eficazmente como alimento humano. En otras palabras, los organismos vivos que nos sirven de sustento dejaron de ser «naturales» hace milenios por el mero hecho de no ser capaces por sí solos de vivir en vida libre en el medio natural”.

Me quedo con esto: hacerse comestible para otros, modificarse y mutar para adaptarse a lo que otros necesitan, docilidad, pérdida de la capacidad para procrear de forma natural, dependencia del técnico/ingeniero/experto/médico, servir a otro, no ser capaces de vivir en libertad…

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Últimos trabajos

El trabajo asalariado siempre es una prostitución del cuerpo y la mente en la que nos entregamos por pura supervivencia, dentro de esta granja humana en la que vivimos, a ser el intrumento de una instancia superior, donde nos sometemos a los deseos superficiales de otros y donde muchas veces tenemos que hacer cosas en las que no creemos o que van incluso contra nuestros propios valores. Sí, por dinero. Incluso en las mejores condiciones laborales, la autocensura existe porque existe el castigo ejemplar y los expedientes disciplinarios para quien sobrepasa las normas.

Sin embargo, para quien le pueda interesar, aquí os dejo algunos de los últimos videos que he realizado en esta última etapa laboral que me parecen interesantes por la temática, las personas que intervienen en ellos o las reflexiones que puedan suscitar: