8 de marzo. No es una huelga, es un cierre patronal de las empresas de género subvencionadas

Yo creo que la cuestión de los sexos está clara, meridianamente clara: Igualdad absoluta en todos los aspectos para los dos; independencia para los dos; capacitación para los dos; camino libre, amplio y universal para la especie toda. Lo demás es reformismo, relativista, condicional y traidor en unos; reaccionario, cerril, intransigente y dañino en otros.

¿Feminismo? ¡Jamás! ¡Humanismo siempre! Propagar un feminismo es fomentar un masculinismo, es crear una lucha inmoral y absurda entre los dos sexos, que ninguna ley natural toleraría. Federica Montseny.

Yo no soy feminista; nunca lo fui y muchas veces he hecho ya esta declaración. No obstante, empieza a preocuparme el feminismo, porque empieza a manifestarse en la mujer un sentimiento de preocupación de su significación social y está muy expuesto que sufra desviaciones lamentables.

(…) El feminismo implica masculinismo y lo único que faltaba, en el actual caos social, es que la mujer, al querer reivindicar sus derechos, se colocara enfrente del hombre, en actitud hostil, y que éste se mofara y hasta se preparara a combatirla en éste, su resurgimiento social. Antonia Maymon.

 

(Texto actualizado el 16/03/2018)

La vulnerabilidad de la salud y los cuidados me han impedido escribir uno de esos larguísimos artículos que tanto me gustan, uno que desgrane y rebata cada uno de los puntos de esta broma de mal gusto llamada “huelga de mujeres”. Pero no podía dejar de escribir unas líneas sobre esta ridícula situación, que sería de risa si no fuera por lo dramática que es la realidad de la clase trabajadora, del pueblo, de cómo lo queráis llamar. Iré actualizando este texto a medida que tenga algo de tiempo.

Lo que va a pasar mañana no es la convocatoria de una huelga. Es un cierre patronal, de la patronal de las empresas de género*. Mañana habrá liberadas que, convocadas por sus empresas y “cooperativas” se lanzarán a las calles. En nuestro barrio, Tetuán, la mejor muestra de que es un cierre patronal es que en las actividades anunciadas con carteles (¿quién ha pagado esa cartelería?) hay una fuerte presencia del Espacio Hermanas Mirabal, que es gestionado por el Ayuntamiento a través de empresas privadas del sector del “género”. Sí, no son actividades que hayan emanado del pueblo, han sido organizadas por empresas y por trabajadores de estas empresas fusionados con los intereses de las mismas.

Mención aparte merece el bochornoso papel de los sindicatos, tanto los vendidos al gran capital, los subvencionados por el Estado, como los no subvencionados. Yo ya no formo parte de ninguno de ellos y menos mal, aunque bien me pesa no haberme implicado en parar los pies a este sinsentido desde dentro. Federica Montseny y Antonia Maymon se revuelven en sus tumbas. Todo lo que predijeron sobre el feminismo se va cumpliendo punto por punto.

Esto no es una huelga. Es un lock out, un cierre patronal apoyado por el poder, por el Estado, que es el que distribuye por todas estas empresas el dinero de los contribuyentes, en un 50% hombres, a través del Ministerio de Igualdad, los Ayuntamientos, las Juntas de Distrito… De hecho, es la primera vez que veo un logo de una administración estatal apoyando en carteles la convocatoria de una huelga laboral. Va siendo hora quizás de seguir los pasos de Thoreau y plantearse no pagar esos impuestos.

Pero esta convocatoria también es un cierre patronal porque se sustenta en todas esas empresas de género que reciben otro tipo de subvenciones, no ya del Estado de forma directa sino de la banca y el gran capital global como, por ejemplo, la Obra Social de la Caixa, la Open Society de George Soros (en 1991 fusionada con una organización llamada “Fondation pour une Entraide Intellectuelle Européennen”, vinculada históricamente al Congreso por la Libertad Cultural de la CIA), la Fundación Ford (vinculada históricamente a la CIA) o la “bilderbergiana” European Cultural Foundation (fundada por Denis de Rougement, cuando trabajaba para la CIA). Y todas estas vinculaciones no son secretas, están publicadas en libros y artículos, como el de Nicolas Guilhot o el libro de Frances Stonor Saunders “La CIA y la guerra fría cultural”. Es decir, eso que algunas llaman “sistema capitalista heteropatriarcal” es el que financia a muchas de estas empresas de género porque a él acuden a pedir fondos para sus proyectos. Y los poderosos aportan dinero porque, obviamente, el feminismo actual casa muy bien con el aumento de sus beneficios económicos y de su poder.

Esto no es una huelga. Es promoción de la guerra de sexos, es interclasismo barato y chusco. Es separatismo y boikot a la lucha interdependiente y complementaria de hombres y mujeres.

Ha sido algo tan confuso que ni los propios feministas sabían qué es lo que debían de hacer ese día los varones. ¿Hacer huelga? Mal. ¿No hacerla? También mal. De eso se trata. Por no hablar de la confusión creada dentro de los sindicatos convocantes…

La misión de esta huelga es cargarse el verdadero sentido de una huelga de trabajadores y que no haya una potente en los próximos años, con la que está cayendo. A nivel pedagógico esto nos está enseñando todo lo que no se debería hacer en una de verdad.

Yo mañana no hago huelga, ni de cuidados, ni de nada. Y no hago huelga no porque no haya motivos para hacerla y buena, larga, indefinida, sino porque me niego a bailar al son de estas señoras subvencionadas que están al servicio del capitalismo más salvaje. Están haciéndoles la cama (¡qué buena metáfora en esta ocasión!) a los señores de las grandes empresas, a los grandes bancos de inversión que se están haciendo con este país en ruinas a precio de ganga, que están promoviendo esa economía “colaborativa” que no es más que explotación del siglo XIX con un nombre más guay. Las elites del capitalismo se están riendo con todo este espectáculo. Conocen la historia y saben que en toda revuelta marchaban unidos hombres y mujeres en solidaridad mutua por sus problemas (me viene a la mente, más allá de su autoritario final, el comienzo de la revolución rusa).

Ya han logrado cargarse el sindicalismo independiente pero no pasa nada, la clase obrera siempre se reorganiza de nuevo porque la realidad se impone y los problemas también, más allá de ideologías y de secciones femeninas 2.0.. Aún así, nos esperan “negras tormentas” en el panorama sindical y vendrán tiempos muy duros en lo laboral y en lo social.

Los problemas de las mujeres son problemas de los hombres y los problemas de los hombres son problemas de las mujeres.

SOBRE LOS CONTENIDOS:

Las convocantes han elaborado un largo documento con los contenidos de la huelga. No tengo tiempo de escribir el análisis pero sí me gustaría recalcar que muestro mi total oposición a la Ley de Violencia de Género que las convocantes siguen pidiendo ampliar  mientras solicitan, por supuesto, más dinero para la patronal del género:

Pg. 6: “Para que se aplique de forma efectiva la legislación vigente y se dote de recursos suficientes la lucha contra la violencia por parte de la pareja o la expareja, pero también para que se amplíe la definición de violencia machista para abarcar a todas aquellas violencias que sufrimos por el hecho de ser mujeres. Exigimos protección, reparación y justicia”.

En otro orden de cosas, me sorprende que no se hable de los vientres de alquiler y, sin embargo, cuando se habla de la reproducción “asistida” se hable en estos términos:

Pg. 8: “Porque las lesbianas, bisexuales y trans vivimos una situación de invisibilización, no reconocimiento social y de discriminación. Sigue rigiendo un modelo de familia tradicional nuclear y se nos dificulta el acceso a la reproducción asistida“.

Pg. 10: Para que se asuman los diferentes modelos diferentes de familia y proyectos de vida que existen. Que se nos facilite el acceso a la reproducción asistida, se despatologice la transexualidad, ofreciendo garantías a quienes queramos hacer un proceso de tránsito y autonomía para construir nuestras identidades y sexualidad es.

Los contenidos delatan a las convocantes. A pesar de sus críticas al “neoliberalismo”, en la práctica son partidarias del capitalismo total y extremo, donde todo está en venta, ya sean hormonas, gametos, bebés (quien calla frente a los vientres de alquiler, otorga…). Y la procreación natural y las prácticas sexuales asociadas se llevan adjetivos, supuestamente peyorativos, como, al hablar de la educación: “heteronormativa, centrada en la reproducción, coitocéntrica e invisibiliza la diversidad tanto de identidades como de sexualidades”. Se olvidan de agradecer que gracias a ese tipo de sexualidad tan aburrida y normativa estamos todos aquí, también las personas que han escrito ese manifiesto.
En fin, que una lectura de los contenidos, cuando ya estás familiarizada con las guerras culturales actuales (recomiendo de nuevo leer el libro de Frances Stonor Saunders), hace que lo leas con las gafas de la ingeniería social, que no son moradas pero sí son muy interesantes. De esta forma ves uno a uno los temas subvencionados por determinadas fundaciones capitalistas a través de un variado catálogo de ongs cuyo único objetivo es desestabilizar zonas geoestratégicas y al propio ser humano para dominar más y mejor (“la doctrina del shock”).

Ceci n’est pas une grève.

*En realidad esto es una forma de hablar ya que, paradójicamente, en este “cierre patronal” de las empresas de género subvencionadas es justo el día que más trabajan. Es decir, el día de la “huelga” sigue siendo un día para ellas de trabajo. Quizás el concepto de huelga “a la japonesa” sea una idea que se ajuste más a la realidad que la de “cierre patronal”.

RELACIONADO:

Jordi Vaquer y la defensa de los vientres de alquiler

En una de mis derivas por internet busqué algo sobre documentales y vientres de alquiler. No sé cómo llegué a una noticia en la que se hablaba de la empresa Subrogalia y de su jovencísimo director, que ha pasado de tener una infancia complicada en un centro de menores a dirigir una empresa de gestaciones “subrogadas”. De ahí salté a un video de Youtube de Tv3 del año 2014 en el que aparecía uno de los abogados de Subrogalia y al lado un hombre que me sonaba mucho, un tal Jordi Vaquer, hablando de su experiencia como padre por vientre de alquiler. Pero, un momento… ¿Jordi Vaquer? ¿El actual hombre de Soros en Europa? ¿El director de la “Open Society Initiative for Europe”? ¿El que dirige los destinos de unos 55 millones de euros en subvenciones dirigidas a la ingeniería social a través de cientos de ONGs dispuestas a ser compradas por el gran capital? Sí, efectivamente, el mismo, el mismo que dirigió el CIDOB, el “Centro de Información y Documentación Internacionales de Barcelona” (cuyo Presidente de Honor es Javier Solana, ex secretario general de la OTAN). Vale, empezamos bien. Me pongo a ver el video y sigo alucinando:

La entrevistadora le pide que explique qué es la subrogación y él dice que es algo “bastante sencillo”. Claro, sencillo para la persona que solamente pone el dinero, no tan sencillo para la mujer que se embaraza y pare. Y es que resulta que he parido hace poco y un embarazo no es cualquier cosa, aunque sea también algo maravilloso. No se pone el útero solamente. Se pone el cuerpo, se pone el alma, se pone la sangre, la montaña rusa emocional, el subidón de hormonas, los vómitos, la sensación de estar enferma durante el primer trimestre y el dolor de las contracciones de parto… Después viene el puerperio, el subidón de leche y la ingurgitación, a veces unas grietas y una mastitis de regalo. Incluso en ocasiones nos llevamos unos kilos de más y unas simpáticas estrías. Todo eso en un embarazo más o menos normal, sin hablar de los complicados, que pueden tener otras secuelas como puntos en la vagina, una cicatriz de por vida en el útero en las cesáreas, anemia, depresión…

A veces comparamos estas cosas con la prostitución sexual, pero es que en la prostitución reproductiva hay un niño o niños de por medio. Todo lo que acabo de enumerar, que no dejan de ser cosas pequeñas una vez que tienes a tu bebé en brazos y el mundo desaparece, se hace grande y doloroso cuando se trata de una mera transacción económica y no hay un bebé al que cuidar. Cuando la “gestación subrogada” se hace sin dinero de por medio es directamente un abuso hacia la gestante y hacia el bebé. Un embarazo en estas circunstancias no se debería poder comprar pero tampoco debería ser regalado como algo “altruista”. No se puede cosificar ni domesticar, ni con dinero ni sin él.

Sigamos con el video. Jordi Vaquer comienza diciendo que la subrogación es una forma “asistida” de tener hijos. En mi opinión, es curioso ver cómo se usa la palabra “asistida” como eufemismo de “artificial”. Como no les gusta como suena la segunda usan la primera. De esta forma, todavía no sé por qué el lenguaje políticamente correcto no empieza a hablar de lactancia “asistida” en lugar de llamarla “lactancia artificial”. Está claro que suena mucho mejor pero allá ellos y sus farsas lingüísticas.

Después usa la frase “para parejas que por alguna razón no pueden tener una gestación”. En mi opinión, si no puedes tener una gestación pues no la tienes. Estamos de nuevo en una forma eufemística de decir otra cosa. Hay personas que siendo perfectamente fértiles no quieren tener un hijo con una mujer y eso es totalmente respetable, pero eso no es una “razón” para cosificar a un bebé como un producto. Es una auténtica frivolidad propia de estos tiempos. En la vida hay que tomar decisiones, ya dijo algo parecido Domenico Dolce, uno de los diseñadores de Dolce e Gabbana, y le cayeron lluvias de críticas (después se arrepintió, tras el boicot a la marca, y dijo lo contrario). Una gestación se puede tener o no se puede tener, pero lo que no se puede es comprar la fabricación de un bebé a partir de tu materia prima (gametos) y otra adquirida, la de una tercera persona. Además, la “donante” anónima no debería poder legalmente rechazar el compromiso vitalicio que se establece entre la genética y la gestación cuando esta ha sido planificada de antemano. Todo esto no tiene nada que ver con la adopción, que jamás debería ser planeada.

Después, Jordi Vaquer nos explica el proceso de la fecundación in vitro y demás, sin hablar por supuesto de los riesgos para la vendedora de óvulos ni para la gestante ni de lo poco ético que es la “donación” de gametos anónima y que va en contra del derecho a la identidad de los niños.

Más tarde la presentadora le recuerda que como aquí no es legal tuvieron que buscarse la vida para iniciar el proceso en otro lugar. Jordi Vaquer afirma que ellos se fueron a Estados Unidos por una serie de razones, entre otras poder mantener contacto con la gestante antes, durante y después de la gestación. Ni una palabra sobre la identidad de la vendedora de óvulos…

Después pasa a explicar cuáles son las características que debe tener la madre de alquiler: que tenga un soporte familiar, que tenga una conciencia de lo que está haciendo. En su caso la conocieron por videoconferencia después la visitaron, con su familia y sus hijos. Dice: “Las gestantes normalmente ya han sido madres y eso es importante desde un punto de vista médico pero también es importante desde un punto de vista psicológico. Son mujeres que deciden que su familia ya está completa. En su caso ella no quería más de tres hijos pero le parecía que podía todavía pasar por un embarazo y un parto…”

También hablan de la normalidad de estos temas en Estados Unidos. “Habíamos hablado que en el parto estaría ella, su marido y nosotros. Era un quirófano porque fue una cesarea”. Traducción y aunque me repita: esa mujer tendrá una cicatriz de por vida en su útero a golpe de bisturí porque unos señores querían tener un bebé y le ofrecieron dinero por ello.

Le preguntan si no se te pasa por la cabeza que en el momento de nacer la gestante tenga el sentimiento de que es su hijo al cogerlo. Jordi Vaquer viene a decir que lo piensas pero que francamente como la situación a nivel cultural está tan aceptada, “si tus amigos y tu familia ya saben que estás embarazada de un bebé que no es tuyo desde el primer momento, esta persona lo vive con mucha más normalidad que aquí”. Tremendo. De ahí que la normalización cultural de esta salvajada y esta barbaridad sean el objetivo número uno. Tenemos que ver esto normal y si no lo vemos es que seguramente tengamos “subrofobia” o algún termino que no tardarán en inventar. O quizás nos multarán por criticarlo o lo convertirán en “delito de odio”, cuando aquí los que odian y menosprecian la maternidad, la procreación y la crianza son otros. Yo les acuso de maternofobia y de odio a la procreación natural y de pensar que todo es lo mismo y todo es igual cuando no lo es. Millones de años de evolución así lo avalan.

Como ejemplo del cambio cultural comenta Jordi Vaquer: “En el caso de ella, el día que se fue hacer la ecografía para saber si era niño o niña y colgó en facebook una foto y los amigos bromeaban y la decían lo bien que estaba haciendo y demás”. Y dice “es una reacción de una sociedad…” y continúa la presentadora “Abierta”. Tan abierta como la cicatriz que deja una cesárea, tan abierta como nuestras piernas al parir a nuestros bebés… En fin, si esta es la sociedad abierta (Open Society) de su jefe, el multimillonario George Soros, que normaliza lo que nunca debería haber sido normalizado, el egoismo y el mal hecho a posta y con alevosía, vamos por muy mal camino como sociedad.

Y sigue la cosa: “y, por tanto, la idea es que esta amiga mía o mi hermana está ayudando a una nueva familia y yo estoy orgulloso y la refuerzo”. “Ayudando”, de nuevo otro eufemismo para no decir que está cobrando por fabricar un bebé al que después va a abandonar.

La presentadora pregunta que que pasa a nivel contractual y legal si la madre siente que el bebé es suyo. Entonces aparece el abogado que explica que esta mujer no tiene ningún derecho porque genéticamente no es la madre. ¡Acabáramos! Entonces, por esa regla de tres, ¿la vendedora del óvulo, una “donante anónima” sí tendría derecho a decir que ese hijo es suyo porque genéticamente sí es la madre? De hecho, los hijos frutos de estas transacciones y acuerdos entre adultos espero que algún día inicien procesos legales de reconocimiento de filiación, custodias y también que se obligue a pagar gastos de crianza a estas personas que se irresponsabilizan de los frutos de sus gametos, sus hijos. Peor aún, separan a estos niños de sus medio hermanos genéticos, de sus tíos, de sus primos…

En el caso de esta entrevista el tema del catálogo de vendedoras de óvulos ha sido obviado completamente. No olvidemos que todo hijo nacido fruto de la reproducción artificial es un bebé a la carta, incluso entre parejas heterosexuales, con o sin donantes de por medio. Siempre hay un profesional que elije qué embrión será implantado y, por tanto, quién nacerá y quién no nacerá. Esto solamente había sucedido hasta la fecha en las especies animales domesticadas que, como sabemos, tienden a la disfuncionalidad biológica y el mejor ejemplo es el del bulldog. No soy ninguna experta en la materia pero deduzco que debe ser debido a que se seleccionan determinados aspectos “estéticos” que no son los que habrían sido transmitidos de generación en generación a través de la evolución natural y la adaptación al medio. Esto puede parecer una tontería a día de hoy pero desconocemos las consecuencias que tendrá en el largo plazo, cuando toda la reproducción natural esté prohibida o ya sea imposible desde un punto de vista físico, cuando todos los bebés sean seleccionados a la carta, como en el libro de Aldous Huxley “Un mundo feliz”.

Pero sigamos con el video. En el minuto 7.44 nos enteramos por el abogado que durante el embarazo se puede optar por el aborto (entiendo que optan los contratantes) y hay que indemnizar a la “gestante” porque no podrá ser nunca más “madre subrogada” y también por las “molestias”.

Después Jordi Vaquer afirma con seriedad: “un embarazo y un parto no son procesos anodinos”. Vaya, me lo vas a decir a mí. Dice “Tienen riesgos para la madre y para la criatura, como cualquier embarazo”. Esto es falso, ya que los embarazos por FIV, sobre todo en los que se implantan varios embriones tienen más riesgos para ambos. Además, suelen acabar en cesárea programada, con la consiguiente privación para el niño de estar en el lugar donde debería estar hasta el día del nacimiento y para la madre que, repito de nuevo para recalcarlo bien en las conciencias, se queda con una cicatriz en el útero de por vida, solamente porque a alguien le pareció bien comprar sus servicios reproductivos. Le han rajado el vientre por capricho de otros, por dinero. En fin…

Después hablan de los países: EEUU, India, México, Ucrania, Rusia (para que luego digan de los valores tradicionales de Putin), Georgia… En Estados Unidos expiden una resolución judicial, se puede inscribir a los padres sin ningún problema y sobre el precio Vaquer nos tranquiliza: “no es cosa de millonarios”.

Al hablar del vínculo durante la entrevista se frivoliza de nuevo, ya que un vínculo es imposible construirlo sobre una base económica, o a base de mostrar fotos o realizar videoconferencias por internet. Y, por supuesto, en ningún momento hablan del otro vínculo que falta, el de la vendedora de óvulos que ni está ni se la espera en este debate.

Después la entrevistadora le pregunta por qué lo hacen las madres de alquiler, si por dinero o por qué. Se ríe el abogado y dice que mejor se lo pregunten a ellas. Y la otra entrevistadora le pregunta que por qué aquí no es legal. Él responde entre otras cosas que porque no se quiere que se mercantilice, por explotación de la mujer… Y vuelve a la carga la entrevistadora: “porque los donantes de esperma y de óvulos también se podría decir que también es mercantil”. El abogado de Subrogalia está totalmente de acuerdo, las donantes de óvulos cobran más o menos mil euros.

Después de ver la entrevista entera considero que es un ejemplo de mal periodismo, totalmente apologético del tema tratado, nada incisivo, nada crítico, en el que no se plantean preguntas incómodas y si se dan, no se profundiza más allá de la primera contestación del entrevistado. Me llama la atención además el hecho de que las dos entrevistadoras sean mujeres, a las que todo esto parece que les resulta totalmente normal y hasta parecen sorprenderse con que sea ilegal en nuestro país. Considero que toda esta entrevista es, además, profundamente machista, ya que muestra cómo un hombre considera que puede comprar el cuerpo y los riesgos y secuelas físicas y emocionales en el cuerpo de una mujer con dinero. Y, además de machista, es una entrevista niñofóbica y adultocéntrica, ya que pisotea los derechos fundamentales de todo niño, el derecho a tener una madre que le cuide y el derecho a conocer su identidad genética, medio hermanos y familiares.

La Open Society, esa organización tan feminista… Estaría muy bien que las personas que trabajan en Ongs que reciben dinero de George Soros se plantearan quién les financia y también que explicaran cuál es su postura frente a los vientres de alquiler (me vienen a la cabeza algunas como Fundación Aspacia o Women’s Link). Pero, claro, nadie muerde la mano que le da de comer. Por esto y por tantas otras cosas el movimiento contra los úteros de alquiler no va a ningún sitio. Esta muerto desde el momento de partida por sus propias contradicciones internas*. Estas solo se resolverían con un rechazo en bloque a toda la reproducción artificial. Como esto no va a suceder, pasito a pasito, suave suavecito, nos lo van colando. Primero como algofrívolo, propio del capitalismo total. Si esto nos funciona nos hablarán de lo terapeútico y altruista que podría llegar a ser. Por último, podemos especular con que, después, la libertad de mercado sin ataduras morales podría dar el paso a algo todavía más tenebroso como, por ejemplo, que los estados decidan quién puede reproducirse o más bien quien no y cómo.

Termino con unas frases que nos deberíamos tatuar la mente y es que los conceptos de sacralidad y de tabú tienen una dimensión espiritual, son algo que va más allá de la genética o de la ciencia, de la pérdida de la biodiversidad o del peligro de incesto, de la ruptura de los vínculos más primarios. Es que si estamos hoy aquí, todos, independientemente de nuestra orientación sexual, color de piel, cultura, edad… Si la humanidad ha llegado al año 2018 es porque un hombre y una mujer, un macho y una hembra de Homo Sapiens Sapiens, tuvieron un vínculo erótico, practicaron el coito determinado día, la mujer se embarazó y crió a un bebé junto a un hombre (o su pareja o su hermano, en el caso de sociedades matrilineales y avunculados) y una familia extensa. Necesitamos agradecer y venerar esos pilares universales bioculturales porque son los que nos sostienen. El resto es experimentar y jugar con fuego y no tiene nada que ver con la libertad individual que debemos mantener cada uno en nuestras vidas, ya sea en materia sexual o erótica. Si algún día esta sociedad industrial colapsa, y lo lógico es que lo haga dadas sus dinámicas internas autodestructivas, recordaremos esta sacralidad que se hará evidente por sí misma. Ninguna expresión políticamente correcta servirá ya en ese contexto.

La maternidad es sagrada.

La paternidad es sagrada.

La procreación natural es sagrada.

La crianza es sagrada.

 

NOTA:

Como nota tragicómica, seguí viendo otros videos sobre Subrogalia y su creador y recalé en unos videos del programa “Amigas y conocidas”, emitido en la televisión pública. Cuál fue mi sorpresa al no encontrar ningún tipo de comentario crítico, ni siquiera por parte de Cristina Almeida, conocida abogada feminista, cuando se comentó que también se dedicaba a este tipo de negocios reproductivos. ¿No tienen nada que decir sobre los riesgos de la venta de óvulos para las mujeres? ¿Ni sobre los úteros de alquiler? Un rotundo silencio y de nuevo admiración por el empresario.

Sin embargo, parece que en otra ocasión posterior, Cristina Almeida sí se pronunció sobre el tema ya que en el debate era la única que se posicionó de forma clara contra los vientres de alquiler:

*Contradicciones internas que llevan a unir a, por ejemplo, católicos y a feministas contra los vientres de alquiler y dividen al movimiento LGTBI donde un sector está en contra (feminista) y otro a favor. El caso es que el sistema sabe que el útero artificial (ectogénesis), ya investigado con la excusa oficial de salvar a grandes prematuros, sería la solución perfecta y aceptable porque si lo único que te parece rechazable es la explotación de la mujer, que los bebés fueran gestados por aparatos tecnológicos y no por personas sería perfecto. Otro problema son los derechos de los bebés humanos a ser gestados por sus madres, pero esa es otra historia. Esa postura sería apoyada seguramente por feministas maternalistas o pro crianza y parto respetuoso pero este sector, salvo excepciones, encuentra totalmente aceptable la inseminación artificial, la maternidad planificada sin padre, la ovoventa, la compra de embriones “sobrantes”, etcétera.

 

ACTUALIZACIÓN 23/03/2018

He encontrado este fragmento de un artículo muy interesante que nos habla de las vinculaciones entre la Open Society de Soros y la legalización de la prostitución sexual (no reproductiva, por ahora):

Veamos algunas instituciones y personajes. Quizás el más conocido sea el financista George Soros. A través de la Open Society Foundation, Soros ha aportado 11 billones de dólares en los últimos 30 años para la despenalización de la prostitución y las drogas8. Obviamente, también tiene aliados en influyentes medios de prensa como The Economist, donde suelen aparecer, regularmente, artículos cuya intencionalidad es explícita, como aquel cuyo título reza: “Prostitution: a personal choice”9. La OSF sostiene muchas organizaciones en todo el mundo dedicadas a la promoción de estas ideas, como el Comité Internacional para los Derechos de los TS en Europa y la Sex Workers’ Rights Advocacy Network. Incluso, en el 2015 llevó adelante una campaña en Irlanda para sostener la batalla que estaba dando la Alianza de Trabajadoras Sexuales Irlandesas contra las nuevas leyes en marcha, un episodio bastante parecido al que protagoniza AMMAR aquí.10  Otro millonario que pone fondos en organizaciones que, “sin fines de lucro”, dan la batalla por la legalización, es Bill Gates quien dona algunos dineros a la Robert Carr Fund (http://www.robertcarrfund.org/), con sede en Holanda. De nuevo, detrás de los derechos civiles, los DDHH, la salud, la lucha contra el SIDA y el derecho al TS, van los dineros del lobby proxeneta internacional

El lobby proxeneta ha tenido éxito en copar el campo de los DDHH. Así, vemos defender la legalización de la prostitución, directa o indirectamente, a organizaciones como Amnistía Internacional11, HRW (Human Rights Watch)12 y ACLU (American Civil Liberties Union Foundation). Lo mismo ha sucedido con el campo de la salud. Con la excusa de combatir al SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual, organizaciones internacionales representativas de la problemática, como la UNAIDS (United Nations Against AIDS), la  UNDP (United Nations Development Program) y la WHO (World Health Organization), empujan en el sentido de la legalización. En todos estos lados, gente como Soros o Gates ponen “desinteresadamente” sus recursos “caritativos”.

Una institución resume ambos temas y los alinea hacia la legalización. La Global Network of Sex Work Projects (NSWP) cuyo lema es Promoviendo la salud y los DDHH,

“existe para posicionar las voces de las personas que ejercen trabajo sexual a nivel global, y para conectar a redes regionales que abogan por los derechos de las mujeres, hombres y personas trans que ejercen trabajo sexual. La NSWP es una organización basada en membresías. Nuestros miembros son organizaciones y redes lideradas por personas que ejercen el trabajo sexual a nivel local, nacional o regional, y a lo largo y ancho de cinco regiones: ÁfricaAsia y el PacíficoEuropaAmérica Latina y Norteamérica y el Caribe.”13