Primero de mayo

No hice huelga de ningún tipo el 8 de marzo y hoy, a pesar de no militar en ningún sindicato ya y de no ir a ninguna manifestación, sí llevo mi recuerdo y mis respetos a los mártires de Chicago, hombres valientes y con fuertes ideales que fueron encarcelados y/o asesinados de forma injusta: George Engel, Samuel Fielden, Adolph Ficher, Louis Lingg, Michael Schwab, August Spies, Albert Parsons y Oscar Neebe. Ya nadie se acuerda de ellos, ni de la huelga por las ocho horas, ese límite legal a la libertad de empresa y de mercado que lograron imponer los trabajadores. Sí, límite, borde, esas palabras perdidas en tiempos del capitalismo integral y las sociedades “abiertas”.

Va a ser curioso ver las diferencias de trato mediático entre el interclasista, feminista, capitalista (aunque utilice la palabra contraria), globalista 8 de marzo actual que nos quieren vender con el tratamiento y vivencia de la fecha de hoy. Hoy es un día festivo, un día para irse de puente a la playa o a comer de restaurante. Ya nadie hace huelga de consumo ni muestra sus respetos a los luchadores anónimos de otros tiempos. Es más, su pereza y su sumisión al jefe y a la empresa a la hora de hacer horas extras, pagadas y no pagadas, es como hacer esquirolaje, tirar por tierra y reirse de las condenas de cárcel y muerte que otras personas, en mayoría hombres, tuvieron que sufrir. Bien, así están las cosas.

Y en este contexto una puede imaginar que en el futuro se juzgará a los culpables y a los inocentes por igual, a través del populismo y las turbas de internet, los votos telemáticos a lo “operación triunfo”, los “me gusta”, los “retweet”, las firmas de la imperialista e injerencista “change.org”, los votos rockefellerianos y sorosianos del Ayuntamiento “partipativo”. No esperemos más justicia con estas nuevas formas y tecnologías que la que había con los jueces que estudiaron la carrera de Derecho. Es más, serán elecciones, votos y resoluciones más injustas porque las masas manipuladas no son ni independientes ni democráticas ni piensan de forma racional ni crítica. Pan y twitter. Los resultados serán opacos, no controlables, podrán ser cambiados por quien controla la técnica y los medios. Lo realmente importante nunca podrá ser votado ni elegido.

No lograréis convencer a nadie, por eso, ni os molestéis. Dejad a las turbas del populismo y la estupidez cibernética seguir su camino al precipicio, que siempre es analógico y nunca virtual. Mientras en sus vidas reales no pueden pagar el alquiler, les echan de sus casas, no tienen trabajo o el que tienen es precario y mal pagado, no pueden formar una familia y viven adoctrinados en multitud de sectas ideológicas, lo importante es que pueden poner una foto de gatitos en facebook o votar con el smartphone  a su cantante favorito (el teléfono portatil es la cadena o brazalete electrónico voluntario que le une al Poder actual) o cambiar una ley… ¡Eso! ¡Escribamos todos la nueva Constitución, a ser posible europea, de forma participativa y telemática! Por suspuesto, será muy seguro y nada manipulable… Escribiremos nuestras propias leyes, someteremos a votación cibernética un nuevo código penal… O mejor aún, dejemos la dirección de la sociedad a una inteligencia artificial superior omnisciente y omnipotente, una nueva divinidad guiada por el Big Data. ¡Cuánta ingenuidad!