Fragmento de “La Violencia en la Revolución Verde” de Vandana Shiva

“El objetivo de la eugenesia es mejorar a la raza humana a través de crianza selectiva. Esto incluye, “la aplicación en el hombre de los métodos desarrollados por los criadores (de animales o plantas) para mejorar sus stocks””. pg. 17 del libro de Gena Corea “The Mother Machine”
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Reproduzco un texto de este libro de Vandana Shiva (desconozco si está en castellano pero veo necesaria su lectura completa) por dos motivos. El primero es que creo que, como si de una metáfora se tratara, el gran capital estadounidense representado por la Fundación Rockefeller y Ford tratan a las semillas como a las personas. Las oligarquías de poder necesitan un nuevo tipo de persona/semilla, un estándar fabricado por ellos mismos que soporte el nivel de explotación, desintegración y anulación que sus productos químicos, ideológicos, fiduciarios necesitan para ser producidos, vendidos y consumidos.

Como bien explica Alan Moore, no es una conspiración de un colectivo concreto de personas y ni siquera de un país concreto (el bloque geopolítico antagonista puede ser igual o peor…). Es un sistema de liderazgo y obediencia ciega. Las oligarquías y las personas concretas que las componen son como nosotros. No tienen una inteligencia superior o son especialmente malvados. No son extraterrestres, no son reptilianos, no son dioses o como todas esas chorradas difundidas por internet. Son humanos. Cagan y mean como nosotros. Tienen partos violentos, traumas infantiles y traumas de guerra como nosotros. Se equivocan en sus estrategias en multitud de ocasiones. Se autoengañan. No es como en otros tiempos en los que podía haber diferencias más radicales entre el pueblo y las elites. Ahora se puede decir que tenemos, de forma general y simplificando mucho (yo no voy a asumir como propios los crímenes de otros, y algunos son gravísimos tal y como está el mundo, si acaso mi pasividad ante ellos), los mismos vicios y virtudes que se retroalimentan entre sí. Por no hablar de los miles de funcionarios y cargos intermedios que “solamente siguen órdenes”.

Pero también es, por todo ello, porque no son todopoderosos, que podemos derrotarles. O más bien derrotar todo lo negativo que hay también dentro de nosotros mismos. La lucha interior es la más importante. Yo no puedo estar todo el día hablando de lo malos que son los capitalistas y estatistas cuando yo soy la que les doy su fuerza y poder, la que compro sus pañales Dodot de Procter and Gamble, la que uso la gasolina del patriarcado de Arabia Saudita e incluso del ISIS, la que tengo un coche Ford y un maravilloso crédito para pagarlo a plazos, la que tengo un teléfono móvil con coltán extraído por niños del Congo, ensamblado por trabajadores chinos a punto de suicidarse y controlado a través de metadatos por el estado y alguna empresa de telecomuniciones. ¿Quién me creo que soy? Yo no soy buena buenísima y ellos no son malos malísimos. Es más, casi todo el mundo quiere ser rico y explotador como ellos, solamente hay diferencias de grado. A nivel estratégico señalar la humanidad y banalidad del mal es importante.

El segundo motivo es que sigo en mi camino de autoaprendizaje el sendero de estas fundaciones y eso me ha llevado a darme cuenta de que invierten e investigan en temas muy diversos que se conectan entre sí: biopolítica sexual y “empoderamiento” femenino; fertilidad y anticoncepción medicalizada; producción de semillas híbridas/transgénicas y reproducción artificial en humanos; aborto (vía Planned Parenthood, por ejemplo) e ingeniería genética-militar. Los hilos y vínculos que unen a la industria petro-agroquímica, la industria bélica, el feminismo institucional y la agricultura biotecnológica deben ser estudiados y expuestos.

No es raro encontrar dentro de los medios de izquierda y anticapitalistas artículos que critiquen ciertas formas de anticoncepción como el Depoprovera o la industria de las semillas transgénicas y los agrotóxicos. Sin embargo, nadie hace la conexión con la ingeniería genética y la reproducción artificial en humanos, mucho menos con la industria del aborto (las mujeres han abortado desde mucho antes de que existiera esta industria) o el feminismo institucional, donde las mismas fundaciones operan y subvencionan al mismo nivel. ¿Se trata de algún tipo de tabú? De igual forma es posible encontrar medios de derechas, medios católicos o antiabortistas que criticarán el feminismo y pedirán la ilegalización del aborto (como un todo y sin distinciones) pero se mostrarán totalmente alineados con la industria de los transgénicos, la biotecnología y la guerra.

Copio y pego del libro de Vandana Shiva (la traducción es mía y puede contener errores):

Pg. 35: “Bajo el programa de la Fundación Ford, la agricultura se transformó de una que estaba basada en aportaciones internas que eran accesibles sin ningún coste, a una que era dependiente de aportaciones externas para la que eran necesarios créditos. En lugar de promover la importancia de la agricultura en todas las regiones, el IADP mostró favoritismo en áreas especialmente seleccionadas para el desarrollo de la agricultura, para las que fueron desviadas recursos materiales y financieros de todo el país. Los últimos sin embargo fueron una estrategia fallida en lo que concierne a las variedades autóctonas de semillas de alimentos. Las semillas autóctonas tienden a “fijarse” o caer bajo la aplicación intensiva de fertilizantes químicos, por lo tanto ponen un límite al uso de fertilizante.

Como dijo un representante de la Fundación Ford, “El programa reveló la necesidad urgente de mejorar variedades de semillas porque se vio que las variedades nativas respondían muy mal a las prácticas mejoradas y producían bajos rendimientos incluso cuando eran sujetas a otras prácticas modernas recomendadas.

No era que las variedades nativas de semillas fueran inherentemente de bajo rendimiento. El problema con las semillas indígenas era que no podían ser usadas para consumir altas dósis de químicos. Las semillas de la Revolución Verde fueron designadas para superar los límites fijados por las semillas indígenas en la agricultura química intensiva. Las nuevas semillas se convirtieron en algo central para romper los límites de la naturaleza y sus ciclos. Las semillas “milagro” estaban de hecho en el corazón de la ciencia de la “Revolución Verde”. 

La combinación de ciencia y política en la creación de la Revolución Verde va hasta el período de los años 40 cuando Daniels, el embajador de los Estados Unidos en el gobierno de México, y Henry Wallace, Vicepresidente de de los Estados Unidos crearon una misión científica para asistir al desarrollo de la tecnología agrícola en México. La oficina de Estudios Especiales se creó en México en 1943 dentro del ministerio agrícola como una empresa conjunta entre la Fundación Rockefeller y el Gobierno de México. En 1944, el Dr. J. George Harrar, cabeza del nuevo programa de investigación mejicano y el Dr. Frank Hanson, un funcionario de la Fundación Rockefeller de Nueva York invitó a Norman Borlaug para cambiar su trabajo clasificado en el laboratorio en Dupont a el programa de mejoramiento de las plantas en México. En 1954, las “semillas milagro” de Borlaug de variedades enanas de trigo habían sido desarrolladas. En 1970, Borlaug había sido premiado con el “Premio Nobel de la Paz” por su “gran contribución a la creación de una nueva situación mundial en relación a la nutrición… Las clases de grano que son el resultado del trabajo del Dr Borlaug aceleran el crecimiento económico en general de los países en desarrollo”. 

Esta asociación asumida entre nuevas semillas y abundancia, y entre abundancia y paz se buscó replicarla rápidamente en otras regiones del mundo, especialmente Asia. 

Impresionados por la difusión exitosa de las semillas “milagrosas” de trigo del CIMMYT (en Centro Internacional de mejora del Maíz y el Trigo) que había sido creado en 1956 basándose en la Fundación Rockefeller y el programa gubernamental mejicano, las Fundaciones Rockefeller y Ford en 1960 establecieron en IRRI, el Instituto Internacional de Investigación en Arroz de las Filipinas, que en 1966 estaba produciendo arroz “milagro”, para sumarse a los trigos “milagro” del CIMMYT. 

El CIMMYT y el IRRI eran los centros de investigación internacionales agrícolas que crecieron del programa por países de la Fundación Rockefeller para lanzar nuevas semillas y la nueva agricultura a lo largo de Latinoamérica y Asia. En 1969, la Fundación Rockefeller en cooperación con la Fundación Ford había establecido el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en Columbia y el Instituto Internacional para la Agricultura Tropical (IITA) en Nigeria.”

Como vemos, el objetivo principal de las oligarquías es el biocontrol total y crear dependencia hacia sus productos/servicios/créditos. La independencia del pueblo frente a sus necesidades debe ser aniquilada, según su perspectiva comercial y filosófica. Para ser independientes de ellos es necesario ser interdependiente de tus iguales, aunque hay que recordar que la independencia total no existe en el ser humano porque somos seres sociales y necesitamos mucha ayuda mutua para sobrevivir. Somos interdependientes de nuestros iguales.

Me despido con esta reflexión que compartí en facebook hace poco:

“El mito de la “media naranja” es un mito muy perjudicial , pero el de la “naranja entera” es igual de nocivo ( y la respectiva “boda -romántica- conmigo misma”) . Una naranja entera no puede sobrevivir si no tiene un árbol con raíces, con ramas, con hojas, con otras naranjas, con flores de Azahar, en equilibrio dinámico con otros árboles, si no le da el Sol, la Luna, si no le cae la lluvia, si ya no hay abejas… Vive mal si es naranja de invernadero industrial, si ya no es capaz de sobrevivir en la Naturaleza y se ha convertido, hibridación controlada tras hibridación controlada, en una naranja que solamente sobrevive en cautividad y con fertilizantes químicos. Y si es transgénica ya ni te cuento … ”

Relacionadas: 

– Fragmento de “Los anarquistas españoles” de Murray Bookchin:
http://www.lasinterferencias.com/2015/09/11/fragmento-de-los-anarquistas-espanoles-de-murray-bookchin/

– La OTAN y las nuevas tecnologías reproductivas:
http://www.lasinterferencias.com/2015/09/14/la-otan-y-las-nuevas-tecnologias-reproductivas/

– Estrategias de dominación: desconectar, fragmentar y manipular: http://www.lasinterferencias.com/2015/10/04/estrategias-de-dominacion-desconectar-fragmentar-y-manipular/

– Reflexiones en torno al documental Citizenfour:
http://www.lasinterferencias.com/2015/11/30/reflexiones-en-torno-al-documental-citizenfour/

– No es “conspiranoia”. Se llama capitalismo y Estado:
http://www.lasinterferencias.com/2015/10/05/no-es-conspiranoia-se-llama-capitalismo-y-estado/

– Métodos anticonceptivos y abortivos en el libro “Ritos de embarazo e parto en Galicia”: http://www.lasinterferencias.com/2015/08/03/metodos-anticonceptivos-y-abortivos-en-el-libro-ritos-de-embarazo-e-parto-en-galicia/ 

– Uruguay, país transgénico: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=176579

Métodos anticonceptivos y abortivos en el libro “Ritos de embarazo e parto en Galicia”

Edicios Do Castro Do Grupo Sargadelos. Cadernos Do Seminario de Sargadelos 89.

Año 2001: el médico Antonio Pereira Poza publica “Ritos de embarazo e parto en Galicia”, un libro sobre obstetricia popular basado en su tesis doctoral sobre el mismo tema. En él se habla de menstruación, de la mujer parturienta, de las creencias sobre la fecundidad, y sobre embarazo, parto, puerperio y lactancia en Galicia.

Para su elaboración, el autor entrevistó y realizó encuestas a médicos, comadronas y practicantes jubilados o en activo que ejercieron desde los años cuarenta, cuando comienzan a trabajar en el medio rural las comadronas tituladas y empiezan a desaparecer las costumbres obstétricas populares, para bien y para mal. Es en los años sesenta, nos recuerda el autor, cuando el franquismo crea una “red de hospitales estatales de cobertura geográfica y poblacional amplia, desapareciendo prácticamente de forma paulatina los partos domiciliarios”.

Leyendo el libro una puede llegar a dos conclusiones: o bien el patriarcado no existía en Galicia hasta los años 60, cuando irrumpe el Estado franquista y sus instituciones en la vida cotidiana y sexual, o bien, se encontraba muy debilitado en ese contexto y no influía demasiado en las mujeres y en su sexualidad. Creo que más bien se trataba de lo segundo.

Me ha parecido un libro maravilloso y sorprendente, que me ha dejado perpleja en muchos momentos y reflexionando sobre si se podría recuperar algo positivo de esos saberes y costumbres perdidos (por ejemplo, sobre ese extenso conocimiento de plantas y hierbas), muchos de los cuales me provocan también rechazo por su componente de superstición y pensamiento mágico. Me queda también la duda sobre la mortalidad materna durante el parto y los efectos nocivos que podían tener en la salud de las mujeres algunas de las prácticas abortivas mencionadas (la mortalidad infantil seguramente sería del 50%, como la que se señala en el libro “La familia campesina en el Occidente Asturiano”). Por ejemplo, se mencionan como causa de infertilidad (de muy baja incidencia, según los informantes) los abortos sépticos.

Pero en referencia a los fragmentos que reproduzco la realidad es innegable: las mujeres en la Galicia rural han utilizado hasta tiempos relativamente recientes métodos populares anticonceptivos y abortivos.  No había nadie que se los prohibiera, nadie a quien pedir permiso y, seguramente, el aborto tardío era poco realizado dado que era muy común tener 10 hijos y se conocían formas de que volviera la menstruación al poco tiempo de un retraso (emenagogos o abortivos tempranos).

El capítulo sobre el parto merecería un post para él solo porque es interesantísimo, pero he preferido reproducir aquí las partes en las que se habla de anticoncepción y aborto para romper ciertos mitos que muchas veces el feminismo actual repite al hablar del patriarcado como algo todopoderoso, omnipotente y omnipresente, mezclando diferentes patriarcados y sus distintas definiones como si fueran el mismo, como si el patriarcado hubiera sido siempre igual y en todas partes: el bíblico, el romano, el del código civil de Napoleón, el del Afganistán del siglo XXI y el actual en una ciudad como Madrid. El patriacado no es Dios y tampoco se puede reducir a él toda la realidad social o culparlo de todo. Y, sobre todo, cualquier sistema social no se mantiene si no es sostenido, recreado y transmitido por sus miembros, hombres y mujeres, padres y madres.

En muchas ocasiones históricas se trata de un pequeño sector elitista de la sociedad (por ejemplo, del Estado) el que promueve políticas patriarcales que no llegan a todos los sectores de la población. En el tema concreto del parto, en la Galicia rural no parece que se pariera con violencia, se respetaba en general la fisiología del mismo (aunque, como digo, este tema merece un post exclusivo, ya que el papel de las “mañosas” y “parteiras” podía ser considerado demasiado invasivo en ocasiones) y era una experiencia vital de gran autonomía para las mujeres. Hubiese sido un gran acto de humildad el que la obstetricia estatal y tecnólatra hubiera aprendido y rescatado lo positivo de la obstetricia popular y desechado lo negativo, antes de imponer nuevas costumbres y protocolos peligrosos o nocivos. ¡En un pueblo (Mondoñedo) hasta utilizaban la inmersión en agua caliente para la fase de dilatación mucho antes de que Michel Odent promoviera las piscinas para partos!

Algunas de las prácticas de las que se habla en el libro serían efectivas y otras no, algunas serían más seguras y otras más peligrosas para la salud de la mujer, con la información de la que disponemos actualmente. No puedo, al mirar atrás, dejar de repetir que la medicina moderna también ha caído en pensamientos mágicos, violencias, prejuicios y tabúes, como el de la separación de las bebés de sus madres o la realización de prácticas invasivas e innecesarias de forma rutinaria hacia madres y bebés (para conocer todos los protocolos que ya no se recomiendan se puede empezar por aquí).

Como nota curiosa, los lavados vaginales también eran recomendados por Margaret Sanger, la famosa ideóloga de la píldora hormonal anticonceptiva. En la época de Sanger “el acceso a la información sobre los anticonceptivos estaba prohibido por razones de obscenidad por la ley federal Comstock desde 1873y, sin embargo, en la Galicia de los años 40 y 50 muchas de las costumbres de la obstetricia popular seguían vigentes y sin que nadie las prohibiera. Tampoco puedo olvidar citar y enlazar el decreto catalán que legalizaba el aborto en plena Guerra Civil.

Dice el autor que los métodos anticonceptivos citados por las personas entrevistadas son por orden de frecuencia: coitus interruptus, lactancia “prolongada” (se habla de 3 años de duración) y preservativo, lavados vaginales o espermicidas. El libro está en gallego así que voy a intentar traducir este breve texto (disculpas por los posibles errores):

pg. 50: ANTICONCEPCIÓN Y USOS ANTICONCEPTIVOS

“Tanto el coitus interruptus como la lactancia prolongada son usos anticonceptivos comunes en muchos pueblos de la tierra y por supuesto se emplean en nuestra lindante geocultural Asturias.

– Sobre el coitus interruptus debemos exponer ciertos matices que vienen referidos por diferentes respuestas.

– En Pontedeume, Miño y Cabanas el coitus interruptus se consideraba como algo natural y no era entendido como un método anticonceptivo según nuestra informante.

En dos encuestas en la provincia de Pontevedra (Pontevedra e As Neves) se matiza que la falta de orgasmo de la mujer lleva implícita la imposibilidad de embarazo por contra sabían que quedarían embarazadas si este ocurría. El nombre más empleado para esta práctica anticonceptiva era el de “marcha atrás”. En Oia e O Rosal lo llamaban “salto do paxariño”.

– Lactancia materna prolongada: Es un hecho conocido la repercusión de la lactancia materna como método para espaciar los nacimientos y conservar la salud infantil. Según datos recientes de la OMS se calcula que solamente un 17% de las parejas del tercer mundo emplean métodos anticonceptivos modernos. El 85% restante depende totalmente de las barreras naturales para contener la fertilidad del que la llactancia meterna es el más importante.

Esta amenorrea lactacional (ausencia de menstruación durante el periodo de lactancia) según estudios recientes parece estar en relación con el estímulo de succión como factor decisivo. Las experiencias hechas en ovejas demostraron que si se procede a denervar el pezón del pecho se siguen produciendo secreciones de leche pero el efecto anticonceptivo se pierde.

Esto llevó a establecer como hipótesis que explique el efecto anticonceptivo de la lactancia materna que del pezón parten impulsos nerviosos hacia el hipotálamo donde se estimularía la secreción de un neuro-péptido que anularía la descarga de LH (hormona luteoestimulante) y FSH (hormona folículo estimulante) con la consiguiente anulación de la ovulación.

Otras teorías más clásicas asocian este efecto anovulatoria de la lactancia materna a una acción directa de la prolactina sobre la hipófisis inhibiendo la liberación de gonadotropinas FSH y LH.También actuaría la prolactina sobre la glándula mamaria estimulando la síntesis de esta grasa.

La lactancia materna en Galicia se prolongaba con frecuencia hasta los tres años de edad del niño según lo citan varios informantes, generalmente hasta que el niño hablaba.

– Preservativo: El uso de este método es más posterior pero en algunos lugares llevaba ímplicitas muchas reservas al asociarse con frecuencia a relaciones extramatrimoniales y a la vida de solteros (Barreiros, Pontedeume, Oia).

– Lavados vaginales: se hacían con vinagre (Pontevedra, Poio, Marín y Padrón) antes y después del coito, también se empleaban los lavados jabonosos después del coito (A Coruña), con eucalipto (Padrón), con sal (Pontes), con manzanilla (Ribeira) y con quinina que se compraba en la farmacia (Melide).

Otros espermicidas que empleaban eran algodón o esponjas en el cuello del útero empapados en agua oxigenada o simplemente enjabonados (A Coruña). El pimiento picante en la vagina se empleaba en Padrón y el perejil en Guitiriz.

– Otros métodos empleados consistían en hacer el coito en posición vertical (Pontevedra) o el método Ogino que se cita en tres encuestas (Pontevedra, Meis, Tui).

– En Ribeira también se empleaba la ingestión oral de ruda y romero.

– En la provincia de Lugo se detecta el empleo de pesarios especialmente en el municipio de la capital, práctica esta inspirada en la medicina oficial que la empleó más o menos hasta mediados del siglo XX, si bien aquí se trataba de accesorios fabricados por encargo de los usuarios a los obreros locales.

Pg. 69: PRÁCTICAS ABORTIVAS

Las respuestas debemos agruparlas en dos apartados, uno es el referente al aborto traumático, con actuación intravaginal o intrauterina, que es el más habitual, y otro apartado sería la ingesta de hierbas medicinales o productos emenagogos.
Los desglosamos de la siguiente manera:

– Aborto por actuación intravaginal o intrauterina: Citamos aquí la práctica abortiva más frecuente que es el uso de tallos de perejil introducidos en la vagina o el cuello del útero. Esta práctica se llevaba a cabo, habitualmente, las llamadas “mañosas” (Pobra, Pontes, Touro, Santiago, Carballo, Coristanco, Ares, Melide, Outes, Betanzos, Riberia, Pontevedra, Poio; Vilaboa, Tui, Bueu, Silleda, OGrove, Oia, Barreiros, O Barco, Ribadavia, Trives, Paradada do Sil). En Frades introducían orégano en la vagina. El uso de las agujas de punto o sondas, que introducían hasta el útero es la segunda práctica más citada (Touro, Carballo, Ares, Melide, Pontes, Pontedeume, Ribeira, Monfero, Curtis, Poio, Tui, Bueu, Salceda de Caselas).

En Outes existía una variante de este método que era el empleo de los palos de los paraguas. Ninguna de estas prácticas  es citada en la zona central de la provincia de Lugo.

En una encuesta realizada en 1983 en la provincia de Salamanca se recogió el uso de perejil en tres municipios, tomado de diferentes maneras, en infusión (Villanueva del Conde y Romero), seco (Linares de Riofrío), y sobre el ombligo con ajo (Linares de Riofrío). Según Castillo de Lucas en toda la geografía española se apelaba al uso de los tallos de perejil y a las agujas de punto en el cuello del útero, así como plantas emenagogas, principalmente la ruda.

Se podría incluir dentro de este apartado el “salto dende un muro”, práctica recogida en Pobra, Curtis y O GRove. Otra práctica traumática sería la descrita en Mazaricos que es la del uso de una lona cruzada sobre el vientre que se comprime traccionando los dos extremos.

– Entre el grupo referido a productos abortivos incluimos el cornecelo de centeno (Lousame, Pontes, Frades, Santiago, Outes, San Saturnino, Ribeira, Pontevedra, Soutomaior, Barreiros, O barco, Friol, Castroverde, Corgo, Meira). Se cita por lo tanto, en las cuatro provincias con diferentes nombres como veremos en el capítulo referente a ayudas farmacológicas en el parto. Se tomaba como infusión y con una única dosificación que se cita en este apartado es una cucarada de cornezuelo en una taza de agua (POntes, la cocción debía durar media hora después de haberlo botado en un mortero. Parece que en las ferias y mercados de Galicia de la posguerra era muy frecuente su comercialización para este y otros usos medicinales. En Portugal, donde se le llama “dente de cao” o “cravagem de centeio” también es conocido su uso como abortivo, así como en los municipios de Salamanca.

Las infusiones de ruda se citan en menor proporción, también en las cuatro provincias. Esta planta de reconocidas propiedades emenagogas y abortivas fue citada anteriormente y también usada como abortivo en Asturias y en el resto de España. En Galicia su abundancia se ve reflejada en el refrán: “Abunda como la ruda” (Pobra de Trives).

Lis Quibén publica en su Cancionero médico de Galicia varias cuartetas que reflejan su repercusión médico-popular en el aspecto abortivo:

“Se a muller soube
a virtú que ten a ruda
a collera e a plantara
de noite pola lua”

También existe una versión en castrellano. La ruda es conocida en toda España por sus propiedades terapeúticas, también usada en Portugal con indéntico fin.

En otro lugar independiente de los anteriores podíamos incluir el uso de los ya citados “pediluvios”. En Pobra do Caraminñal se hacen añadiendo al agua cinxa, y en Frades añadiendo ruda y sal.

En Asturias se utilizaban los “pediluvios” con idéntico fin aunque añadía mostaza. También se hacereferencia a ellos en otros puntos de la geografía española”.

CONTINUARÁ…



Virxe do Leite (Virgen de la Leche). Iglesia Monasterio de San Pedro de Ansemil. Foto tomada de: http://www.galiciamaxica.eu/Sitios/PONTEVEDRA/silleda/San%20Pedro%20de%20Ansemil.html


Otros artículos que hablan sobre el libro y el autor:

– Un historiador explica los ritos del parto y el embarazo a las matronas:  http://www.atlantico.net/articulo/vigo/historiador-explica-ritos-parto-y-embarazo-matronas/20091126084209077107.html
– «El parto de pie fue lo que más costó erradicar»: http://www.lavozdegalicia.es/vigo/2009/11/25/0003_8129705.htm

Relacionada:

– Federica Montseny y el aborto:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2013/12/federica-montseny-y-el-aborto.html

“Huelga de úteros”, una respuesta al artículo de Beatriz Preciado.

Así comienza el artículo de la profesora de universidad Beatriz Preciado publicado en Público:

http://blogs.publico.es/numeros-rojos/2014/01/29/huelga-de-uteros/

Encerrados en la ficción individualista neoliberal, vivimos con la ingenua sensación de que nuestro cuerpo nos pertenece, de que es nuestra propiedad más íntima. Sin embargo, la gestión de la mayor parte de nuestros órganos está a cargo de diferentes instancias gubernamentales o económicas. De todos los órganos del cuerpo, el útero ha sido sin duda aquel que históricamente ha sido objeto de una mayor expropiación política y económica. Cavidad potencialmente gestacional, el útero no es un órgano privado, sino un espacio biopolítico de excepción, al que no se aplican las normas que regulan el resto de nuestras cavidades anatómicas. Como espacio de excepción, el útero se parece más al campo de refugiados o a la prisión, que al hígado o al pulmón”.

La autora tiene razón al denunciar que desde diferentes instancias se dirije la biopolítica que afecta a nuestros cuerpos (el de hombres y mujeres, añado yo) pero no es que el Estado-Capital le interese la posesión de nuestro cuerpo, como en el mundo esclavista, sino que lo que le interesa es controlar la dirección hacia dónde se dirije la energía vital de los cuerpos. Hay momentos históricos en los que el Estado necesita niños, futuros trabajadores o soldados y, otros momentos en los que prefiere que las mujeres concentren su esa energía centrándose en su trabajo asalariado, pariendo productos y servicios, cuidando y amamantando a la empresa, al ejército y a las diversas administraciones. En otros momentos se necesitan ambas cosas a la vez, lo que produce una serie de contradicciones internas dentro del sistema que se tratan de resolver a base de incentivos y “ayudas” para redirigir las conductas.

El cuerpo humano, no solamente el femenino, es disputado por diversos intereses religiosos, políticos, médicos y farmaceúticos. El feminismo universitario y de Estado, como ideología adoctrinadora al servicio del poder, también debería estar en esa lista porque no solo no ha “descolonizado” el útero sino que ha apoyado las biopolíticas antinatalistas, considerando que la libertad reproductiva siempre se reduce a no ser madre, cuando la libertad debería existir tanto para ser madre como para no serlo. Por eso, si hasta aquí estaba más o menos de acuerdo con la autora, aquí nos separamos.

En el caso de los úteros se equivoca Preciado al llamarlos “laboratorio del Estado-Nación de cuya gestión depende la pureza de la etnia nacional”. No hay interés alguno del poder político en defender la pureza étnica o de sangre de los hijos que gestan nuestros úteros. No van por ahí los tiros y, si no, que aporte datos. Es más, el Estado-Capital necesita el mínimo de niños posible para mantener la máquina productiva pero le da igual su color, raza o religión, tal y como ellos mismos explican en sus foros y reuniones.  

El feminismo, por otro lado, no solo no ha expulsado al poder de las elites de nuestros úteros sino que ha sumado fuerzas con ellos y se ha convertido (y se ha dejado convertir) en un apéndice vital y estructural del poder mismo. Yo sí voy a aportar pruebas y ejemplos para defender esta idea. Desde 1974 (si seguimos las cuentas de Beatriz Preciado), salvo algunas honrosas excepciones como Silvia Federici:

– El feminismo institucional promovido por la ONU y UNFPA ha implantado las ideas adoctrinadoras del empoderamiento económico dentro del capitalismo y ha promovido la reducción del número de hijos por mujer siguiendo las directrices de Kissinger y el Club de Roma.

– El feminismo en lugar de autofinanciarse y autogestionarse ha aceptado y buscado financiación de fundaciones capitalistas como la Fundación Ford y Rockefeller y de diversas instituciones estatales (museos de arte moderno, universidades, institutos de la mujer…).

– El feminismo ha promovido la idea de que la salud reproductiva femenina debería ser entendida como “no reproducción”, es decir, la reproducción como enfermedad y la no reproducción como “salud”. De esta forma ha limitado el problema de los derechos reproductivos al derecho a no tener hijos. Por otra parte, la realidad científica muestra precísamente que tener hijos (sobre todo cuando se es joven) y amamantarlos es muy sano para el cuerpo femenino: la nuliparidad, el retraso de la maternidad y el no amamantamiento aumentan el riesgo de cáncer de mama, ovario y endometrio, así como aumentan y emperoran otras complicaciones del aparato reproductivo femenino. La libertad de elección se basa en el acceso a la información.

 A continuación, la autora realiza un resumen del Anteproyecto para la nueva ley del aborto: dos supuestos de aborto legal, riesgo para la salud física o psíquica de la madre de 22 semanas o violación (12 semanas). El riesgo deberá ser acreditado por un médico y un psiquiatra independientes. Es decir, la única diferencia con la ley anterior a la ley Aído que estuvo en vigor desde 1985 a 2010 con gobiernos tanto del PSOE como del PP es que suma un “acreditador” médico más al proceso del aborto. Si antes era un psiquiatra el que firmaba el riesgo para la madre, ahora se necesitarán dos firmas, es decir, el doble de infantilización, de dinero y de complicación. Pero más allá de eso, no hay más diferencias. Si eres capaz de conseguir una firma, conseguirás dos. ¿Por qué toda esa indignación no salió durante todos esos 15 años? Es más, la ley Aido era bastante más restrictiva en cuanto a fechas que la de Gallardón, sin embargo esta intromisión del estado no parece importarle demasiado a la autora. Y aquí es donde está la clave del asunto, en el politiqueo, en el peor sentido de la palabra, que arrastra este asunto. El proceso de la nueva ley tiene mucho de performance (que Beatriz Preciado conoce bien) maquiavelismo y trilerismo.

Efectivamente el útero femenino es uno de los bienes más preciados de la biopolítica pero lo ha sido tanto con el PP como con el PSOE y no precisamente para forzar a las mujeres a tener hijos. La tasa de natalidad no ha parado de caer y el número de abortos no ha parado de crecer desde los 16.206 en 1986 a los 112.390 de 2012. Y esos datos son manejados desde el poder, se conocen y si se han producido no ha sido precisamente por azar. Un aborto es una historia personal concreta. 100.000 abortos al año son otra cosa, son un fenómeno sociológico que habría que analizar, ya que se trata de algo que se produce de forma masiva, una situación totalmente nueva y de gran complejidad. Por otro lado, la única razón por la que el útero es relevante en esta historia es porque es el nicho, el hogar del feto humano. No existen polémicas bioéticas ni leyes que regulen si una mujer puede o no realizarse un aumento de pecho o una histerectomía. La única razón por la que estamos hablando de esto es porque el verdadero protagonista biopolítico es el feto humano. La investigación biotecnológica lleva años intentando crear úteros artificiales y quizás dentro de un tiempo este debate no tendrá ni quiera sentido.

Desde los datos objetivos lo único que podemos decir es que es una ley que infantiliza a la mujer frente a los médicos y el Estado, es hipócrita y encarece algo más el proceso de abortar. Pero más allá de eso hecha la ley, hecha la trampa. No va a cambiar absolutamente nada y las mujeres van a seguir abortando legalmente como lo han hecho hasta ahora y como lo hicieron durante los anteriores mandatos del Partido Popular.

Beatriz Preciado prefiere no entrar en el terreno de analizar las causas de que en pleno siglo XXI el número de abortos no deje de aumentar, duplicándose su número en tan solo 10 años, por ejemplo. No se da cuenta que en realidad el tema va más allá de que haya una ley u otra, si al final la mayor parte de los abortos se producen antes de la semana 12 y su número ni va a aumentar ni se va a reducir porque lo decida la “asamblea de majaras” si se mantienen las mismas circunstancias culturales, ideológicas y materiales existentes en la actualidad. Tener un hijo en este sistema es algo cada vez más problemático. No en vano merece la pena recordar como hace tan solo unos 200 años en el mundo rural muchas mujeres tenían hijos sin estar casadas ni tener pareja estable y sin sufrir ningún tipo de estigma social ni penalización económica. Tampoco tenían que elegir entre ser madres o mujeres “trabajadoras” y disfrutaban de fuertes vínculos familiares y sociales que les permitían disfrutar de esa libertad sexual y de la seguridad y del apoyo social cooperativo que necesita la crianza en el género humano. Como contrapartida vivían en un mundo con una alta mortalidad infantil. Sobre este tema es muy recomendable la lectura del libro de Asunción Diez titulado “La familia campesina del occidente Asturiano”.

Pero volvamos al texto que nos ocupa. El artículo de Beatriz Preciado entra de lleno en el terreno fantástico al lanzar estrambóticas explicaciones sobre la iniciativa de Rajoy pero, si se parte de falsedades e invenciones, dificilmente se puede llegar a ninguna verdad. No es que, como yo opino, el PP haya montado toda esta historia para distraer y crear crispación social con un tema que sabe que remueve (que todo cambie para que todo siga igual, divide y vencerás, etcétera…), lo que ocurre, según la autora, es que quiere fabricar “soberanía nacional” y “mantener las viejas fronteras del Estado-Nación en descomposición”. ¡Toma ya!

Ante esto simplemente comentaré que las fronteras del Estado Español ni siquiera se marcan aquí sino que dependen directamente de lo que desde la OTAN se decida. Exáctamente igual que con la legislación sobre el aborto. Somos un país de la órbita estadounidense al nivel militar y tenemos la biopolítica que de ese hecho se deriva. Por eso tenemos un escudo antimisiles en Rota y por eso en caso de un conflicto bélico contra otra potencia no alineada seríamos objetivo militar. Por otro lado, un grupo armado que luche por la secesión es considerado por las élites de poder grupo terrorista en algunos lugares o es financiado y apoyado en otros. Si la OTAN decide que España debe cambiar sus fronteras así sucederá, no lo hará por otro motivo, como Yugoslavia y Kosovo nos han enseñado. ¿Es tan ingenua la autora como para creer que el PP pretende enfrentarse a EEUU y ponerse bajo otra órbita de poder más proclive a la restricción del aborto? ¿A quién queremos engañar? Parece mentira que una becaria Fulbright (institución famosa por sus vinculaciones imperialistas) como Preciado no haya caído en esto.

Analizar el tema de la nueva ley del aborto desde una óptica nacionalista o de fronteras, en mi opinión, no tiene ninguna base ni existe correlación alguna entre un tipo de legislación y la secesión de determinadas comunidades autónomas, más allá de la alineación imperialista en la que se encuentre ese nuevo estado-nación independizado. ¿Qué tendrá que ver el tocino con la velocidad? ¿Si se prohibe el aborto no se separará Cataluña? ¿Nacerán menos independentistas? ¿Los niños que nazcan serán más españolistas? ¿Acaso los independentistas no pueden ser también anti-legalización? ¿No sería el útero propiedad del Estado Catalán independiente?

El gobierno del PP no quiere ocupar el cuerpo femenino porque defienda la hegemonía masculina sino porque defiende la hegemonía de los poderosos, hombres y mujeres, frente al pueblo.

“Sólo existes como Madre. Abre las piernas, sé tierra de inseminación, reproduce España”.

 El PP no tiene ninguna intención de que las españolas se reproduzcan ni que sean inseminadas. Si lo tuviera implantaría legislaciones como la francesa que promocionan el aumento del ratio de hijos por mujer manteniendo el sistema de opresión capitalista a base premios, dinero, cuidados mercenarios y “estado de bienestar”, que es el lenguaje que entiende el sujeto adoctrinado del siglo XXI (por cierto, en Francia tienen una fertilidad de 2 hijos por mujer a la vez que mantienen una cifra de 220.000 abortos anuales). Aquí parece que las elites han preferido emplear el dinero en otros menesteres… Si según Preciado para el PP solamente existimos como “Madre”, ¿cómo se explica que mantenga medidas-premio como la de los 100 euros mensuales para las madres trabajadoras y no exista absolutamente ninguna ayuda para las que optan por dedicarse solamente a la crianza o tomarse una excedencia? ¿Esas medidas en la órbita de Womenomics (Goldman Sachs) no son una intervención en nuestros úteros y nuestros cuerpos?

Para terminar le diré a Beatriz Preciado que a pesar de que no ha sido porque ella lo proclamara desde su modesta tribuna, las mujeres que viven en España hace muchos años que están en “huelga de úteros”. Hay zonas de España en las que casi ni se llega al hijo por mujer. Y esa “huelga de úteros” viene directamente promovida por la situación cultural, material, ideológica y existencial en el que se encuentran muchas personas que en las estadísticas dicen que les gustaría tener 2 hijos y no pueden porque el sistema se lo impide de muy diversas maneras, sobre todo desde el ámbito de las ideas y de lo convivencial.

No gestar también es una acción biopolítica, es decir, inducida por el poder. Y no denunciarlo es ser cómplice de ello, porque deberíamos tener libertad para no ser madres y para serlo. Así que declino tu invitación a hacer huelga de úteros. No permito que ni mi útero ni mi cerebro ni todo mi ser sean dirigidos por terceros.

El texto de Preciado es tan demagógico como el de Gallardón, aunque uno sea periodístico y el otro legislativo. Los dos huyen de afrontar las cuestiones fundamentales que afectan a la represión de la sexualidad, la maternidad y la paternidad en el mundo postindustrial, los dos están al servicio de la biopolítica y contra el pueblo. Los dos son la cara y la cruz de esta sociedad neovictoriana y reprimida en la que vivimos. Este texto es todo un ejercicio de sumisión al poder presentado como un supuesto acto subversivo a un nivel tal de delirio que hasta el acto de comer mierda (coprofagia) es presentado como el sumun de la rebeldía sexual.

 Mi postura frente al aborto es clara y se parece a la de Federica Montseny, ya que no es una liberación para la mujer y es una decisión muy dura de tomar. Soy adversa a su práctica pero creo que en algunos casos no queda otra opción y tiene que ser legal para evitar más muertes y mutilaciones. Desde la legalidad es, como decía Trotsky, desde donde un sistema o sociedad más justa (sustituyendo la palabra socialismo que él usaba por justa) debería eliminar las causas que llevan a las mujeres a abortar de forma masiva, algo que hoy en día ni los anti-legalización ni los que se quedan en la mera legalización parecen interesados en hacer.

Aborto, Yvonne Knibiehler y Pikara Magazine

Dice la historiadora feminista Yvonne Knibiehler en esta interesante entrevista cosas como esta (la negrita es mía):

“-A más de treinta años de la ley Veil que autorizó el aborto en Francia, ¿las mujeres se apropiaron realmente del control de su fecundidad?

-El hecho de que la libertad de dar o no a luz un hijo esté inscrita en la ley evidentemente es fundamental en el plano simbólico. Pero esa libertad jurídica es formal si falta la libertad psicológica. Tomemos el ejemplo de Holanda: es el país que tiene la ley más liberal en materia de aborto, y al mismo tiempo la tasa de abortos más baja del mundo… Lo cual prueba que ambas cosas no son contradictorias. En Francia, en cambio, el número de Interrupciones Voluntarias del Embarazo (IVG en la sigla original) se mantiene anormalmente alto (13 a 14 por mil mujeres en edad de procrear). ¿Por qué? Porque no se les dice lo suficiente a las mujeres que se trata también de una prueba, física y moral. Mientras la IVG siga siendo para las mujeres un símbolo de liberación, la soportarán sin protestar, por desagradable que sea. Y lo mismo vale para la anticoncepción. Los productos que necesitan las mujeres para controlar su fecundidad son fabricados por multinacionales dirigidas por hombres que se preocupan mucho más por las ganancias de esas fabricaciones que por la liberación de las mujeres. En tanto eso no cambie, las feministas no podrán jactarse de haber conquistado el control de su fecundidad.”

 Después leo en Pikara Magazine su sección “Yo aborté, y no soy víctima” y discrepo totalmente de su enfoque frívolo y reduccionista del problema del aborto, que limitan a, tal y como se lee en la foto que acompaña la sección, al lema “ABORTO PORQUE ME SALE DEL COÑO”. Incluso hablan de “bienestar” y “satisfacción” asociados al hecho de abortar.

Y vuelvo a ver el video de Federica Montseny, la ministra anarquista (contradicción horrible, por cierto) que quiso ampliar la territorialidad del decreto del aborto catalán durante la Guerra Civil y del que ya hablé en este post

Dice Gallardón que “la mujer es víctima del aborto y nunca será culpable”. Hemos pedido a través de las redes sociales a las mujeres que han abortado que cuenten su historia, para impedir que el relato de los anti-elección sea el único que se escuche. Son historias diversas: a los 16 años, siendo mayores de edad; por malformación del feto; con Misoprostol en países en los que está penalizado… Pero todas las historias destacan que lo traumático no es abortar sino estar embarazada sin desearlo. Que lo doloroso es sentirte juzgada y cuestionada. Que lo duro es no poder contarlo porque es un tabú. Que víctimas son, en todo caso (de violencia institucional), las mujeres a  las que los Estados niegan sus derechos sexuales y reproductivos. Y todas estas mujeres subrayan también la satisfacción, la sensación de independencia, autoderminación y bienestar que da poder decidir sobre sus cuerpos, sobre sus vidas. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2013/12/yo-aborte-y-no-soy-victima/#sthash.BDulW4B9.dpuf
Las lectoras de Pikara cuentan sus experiencias de interrupción voluntaria del embarazo, vivencias diversas que coinciden en destacar la satisfacción de haber decidido sobre sus cuerpos y sus vidas – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2013/12/yo-aborte-y-no-soy-victima/#sthash.BDulW4B9.dpuf
Yo aborté, y no soy víctima
Yo aborté, y no soy víctima

Y pienso, definitivamente, que hacen faltan hombres y mujeres que quieran abordar el tema del aborto DESDE LA LEGALIDAD pero sin la frivolidad de este sector feminista, oponiéndonos tanto a los prohibicionistas como a los que se quedan en la mera legalización mientras los abortos no dejan de aumentar sin “causa” aparente. ¿A nadie le parece extraño? ¿Debemos pensar que es normal y dormir tranquilos? ¿Debemos obviar las causas sociales del aborto? ¿Aunque seamos ateos no podemos hablar de planteamientos éticos en el aborto? ¿Aunque apoyemos la legalización del aborto debemos pensar que es algo maravilloso y que un feto humano es igual a un mosquito o un trozo de carne?  Hay mucho trabajo por delante, no sé si me seremos pocos los que pensemos así o no, pero no debemos tener miedo a la soledad cuando se trata de expresar un punto de vista.

– Aborto LEGAL para evitar más muertes, porque hay casos en los que no queda otra opción y porque una mujer que quiere abortar lo hará de la forma que sea, mejor con garantías.

– Partir de esa legalidad para intentar autoformarnos como hombres y mujeres que conocen su fertilidad y dejan de temerla como si fuera una enfermedad venerea. La reproducción, el parto, la lactancia y la crianza no son enfermedades.

– Libertad para ser madres y padres, libertad para no serlo.

– Apoyo de la colectividad y de las redes entre iguales para ser madres y padres, apoyo de la colectividad si decidimos no serlo.

– Información sobre fertilidad consciente, anticoncepción natural y artificial.

– Reflexión colectiva sobre la maternidad y la paternidad en la sociedad actual y sobre la no maternidad-paternidad.

– Investigación sobre los intereses de los estados en la demografía de los diferentes países a nivel mundial.

– Y libertad de pensamiento y conciencia para salirnos de las sectas ideológicas que nos están destruyendo. Denunciar el uso partidista, hipócrita e interesado de este tema por parte de toda la clase política.

Decisiones informadas: Los riesgos de no ser una madre joven (y no amamantar)

El lazo rosa y su historia: “No obstante, una mujer de 68 años llamada Charlotte Hayley que había luchado contra el cáncer de mama y también había producido lazos representativos de color de melocotón. Ella los vendió con una tarjeta que decía: “El presupuesto anual del instituto nacional del cáncer es de 1,8 billones de dólares estadounidenses y solamente el 5 % está destinado para la prevención del cáncer. Ayúdanos a despertar a nuestros legisladores y a los Estados Unidos, usando este lazo” Su mensaje se expandió rápidamente, lo cual hizo que Penney y Evelyn se interesaran en el concepto de Hayley, y quisieron trabajar conjuntamente con ella. Sin embargo Hayley rechazó la oferta argumentando que esta tenía un propósito demasiado comercial.
Después de discutir las oportunidades con Lauder, Hayley y los abogados, decidieron ponerle un “nuevo” color. El nuevo color de la cinta, sería el rosa y se convertiría en un símbolo internacional de la concienciación del cáncer de mama”. http://es.wikipedia.org/wiki/Lazo_rosado (Evelyn es Evelyn Lauder, vicepresidenta de la marca cosmética Estée Lauder y yerna de la propia Estée)

No sé durante cuanto tiempo seguiré escribiendo en este blog sobre temas relacionados con la maternidad o el feminismo, pero aquí va otro artículo:

En el último post, a raíz de una pregunta “extraña” que me hicieron en facebook, hablé sobre el tema de si la mujer se realiza con la maternidad, si puede realizarse “solo” con la maternidad, si puede realizarse de otras formas, si “sólo” puede realizarse de una forma, en lo laboral, etcétera… Pero hoy quiero hablar sobre un tema del que se habla muy, muy poco y la verdad es que es sorprendente e inquietante a la vez. Yo cuando lo descubrí me quedé muy perpleja. No es mi objetivo alarmar ni culpabilizar a las mujeres, de eso ya tenemos bastante, sino animarlas a informarse y preguntarse quién toma las decisiones en su vida, si nosotras o el sistema en el que vivimos, un sistema dedicado a matar al amor en todas sus formas o a hacerlo casi imposible. Una vez que sabemos lo que queremos podemos lograrlo. Una vez que reconocemos nuestro deseo o nuestra falta de él podemos dirigir nuestros pasos. La confrontación con la dura realidad a veces nos puede causar rabia o tristeza, pero esos sentimientos son sanos cuando son un duelo que atravesamos para levantarnos con más fuerza y entender las causas de nuestra situación, para comenzar un camino como las mujeres que todo nuestro ser nos dice que queremos ser. Ese camino no será igual ni válido para todo el mundo porque el ser humano y sus circunstancias son muy diversas.

Cáncer de mama 

El más común de los cánceres en las mujeres es el de mama y es a la vez el más mortal. Tan solo en España se detectan 22.000 casos cada año y una de cada ocho mujeres españolas lo desarrollará en los próximos diez años.  Aunque afortunadamente gran parte de los casos se podrán curar a tiempo (entre un 50% y un 80%), no podemos olvidar las ultimas cifras: 6.314 mujeres murieron por esta causa en nuestro país en el año 2011.

Es muy habitual que se organicen maratones, se repartan chapas o lazos rosas, se organicen campañas de concienciación, pero muy pocas sabemos que una de las cosas que previenen en gran parte el cáncer de mama es el tener hijos cuando se es joven, (en concreto con menos de 25 años o de 30 años) y amamantarlos durante año y medio a dos años. Algunos autores, de hecho, consideran que tener el primer hijo antes de los 20 años supone una disminución del riesgo del 50% con relación a las mujeres sin hijos y tenerlo con más de 35 años lo elevaría tres veces. Casi nadie sabe, planteándolo de otra forma, que no tenerlos en nuestra juventud y no amamantarlos es un riesgo para nuestra salud como mujeres. O, dicho de otra forma, la maternidad reduce la cantidad total de ciclos menstruales a lo largo de la vida, lo que nos expone durante menos tiempo a los estrógenos, que estimulan el crecimiento de las células mamarias aumentando el riesgo de cáncer. Además, el embarazo provoca una serie de cambios madurativos y protectores en el conducto glandular para que las células produzcan leche, y estas células diferenciadas son menos susceptibles, según algunos investigadores, de convertirse en cancerígenas.

El Día Internacional del Cáncer de Mama enfoca sus esfuerzos a la detección precoz del cáncer, es decir, en la importancia de las mamografías, o en cómo afrontar la enfermedad una vez que la mujer ha sido diagnosticada, pero no he encontrado ninguna acción preventiva o en la que se den a conocer los factores de riesgo que se pueden prevenir, y mucho menos algún tipo de acto que cuestione el modelo actual reproductivo en nuestra sociedad. Es más, en muchas ocasiones estos factores se menosprecian y si no, mirad qué lugar ocupan en esta lista de un artículo periodístico. ¿Cuántas de estas seis mil muertes anuales se habrían evitado si, además de ser diagnosticadas antes, las mujeres que sí queremos ser madres tuvieramos hijos cuando somos jóvenes?

La Carrera de la Mujer ha conseguido mezclar en un único evento la lucha “contra el cáncer de mama” y “contra la violencia de género”. Sin embargo, al menos mediáticamente, obvia la difusión de las causas hormonales, las relacionadas con los hábitos reproductivos de las sociedades industrializadas y las de la contaminación ambiental causada por la industria. La carrera está patrocinada por DKV Seguros, Central Asturiana y el resto de empresas que aparecen en su web.

Está claro que los factores genéticos (solo el 20%-30% son debidos a causas genéticas, hereditarias o familiares) no los podemos modificar y los llevamos a cuestas, pero los hábitos de vida sí pueden elegirse. Puedo elegir no consumir alcohol, llevar una dieta lo más sana posible dentro de lo imposible que es hacerlo en la sociedad actual, puedo elegir hacer deporte para no tener sobrepeso y puedo elegir, si lo deseo, tener hijos joven.

¿Qué? ¡Sacrilegio! ¿Pero no se supone que tener hijos tan pronto puede ser desastroso, una irresponsabilidad, una locura? Es justo la edad en la que muchas mujeres y hombres estamos en plena carrera universitaria o iniciando la vida profesional, lo que es consecuencia de que hay unas determinadas ideas o una ideología sobre el tipo de sociedad deseable. De hecho, en el último año de instituto hay una prueba de selectividad que hace la conexión con la enseñanza superior haciendo impensable una pausa para la maternidad y la paternidad. En el caso de la formación profesional ocurre lo mismo, se da por hecho que una vez finalizada, el siguiente paso es buscar un empleo o estar “parado”, desde luego no enamorarse y formar una familia. Y todo esto tiene consecuencias.

Por ejemplo, yo, que los he tenido después de los 30, a priori tengo el mismo riesgo de cáncer de mama que una nulípara, una mujer que no ha tenido ningún parto, es decir, mucho más riesgo que una mujer que tuvo su primer hijo con 18, 20 o 25 años (ACTUALIZO: estaba equivocada, no tengo el mismo riesgo que una nulípara, tengo un mayor riesgo que ella). Ahora bien, hay más factores que protegen, por ejemplo, la lactancia de más de año y medio o dos años. Por lo menos, por ahí sí que de algo puedo beneficiarme, ya que todavía amamanto a mi pequeño de 20 meses, y me gustaría poder tener más hijos en el futuro. Aún así hubiera agradecido bastante haber accedido a esta información cuando tenía 18 años. ¿Hubiese condicionado la edad a la que tuve a mi primer hijo? No lo sé, pero para tomar decisiones informadas sobre tu escala de prioridades en la vida hace falta eso, información. (ACTUALIZACIÓN: Un “nuevo estudio establece que ese vínculo entre maternidad tardía y mayor riesgo de cáncer de mama sólo se da en las madres que recurren a la alimentación artificial”).

Diversos estudios habían probado que las mujeres que tienen su primer hijo pasados los treinta tienen más riesgo de tener cáncer de pecho, con independencia de cuántos hijos tengan planeado tener. El nuevo estudio establece que ese vínculo entre maternidad tardía y mayor riesgo de cáncer de mama sólo se da en las madres que recurren a la alimentación artificial.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/224066/0/lactancia/cancer/mama/#xtor=AD-15&xts=467263

Diversos estudios habían probado que las mujeres que tienen su primer hijo pasados los treinta tienen más riesgo de tener cáncer de pecho, con independencia de cuántos hijos tengan planeado tener. El nuevo estudio establece que ese vínculo entre maternidad tardía y mayor riesgo de cáncer de mama sólo se da en las madres que recurren a la alimentación artificial.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/224066/0/lactancia/cancer/mama/#xtor=AD-15&xts=467263

Nadie tiene un hijo para tener menos riesgo de cáncer de mama pero es un dato que hace reflexionar sobre nuestro cuerpo y nuestra salud. ¿Qué era eso de la “servidumbre de la maternidad” que decía Simone de Beauvoir? ¿Qué opinaría ella si supiera esto? ¿Que era una “esclavitud” muy sana para la mujer? Lo cierto es que la maternidad no es una esclavitud, lo que es una esclavitud es el sistema en el que vivimos que dificulta muchísimo el amor y la crianza, un sistema que destruye las redes y apoyos entre iguales que necesitarían padres y madres para criar y para poder tener momentos para descansar también de los cuidados, entre otras muchas otras cosas.

Cáncer de mama y maternidad

Tabla tomada de www.intramed.net/sitios/librovirtual8/pdf/8_09.pdf

La explicación de la acción protectora de tener hijos cuando las mujeres somos jóvenes es que los embarazos y la lactancia hacen que tengamos menos ciclos mestruales. De hecho, cuando amamantamos, la regla suele volvernos bastante tarde, en mi caso tardó un año en volver. Tener tantos ciclos menstruales es uno de los factores que eleva el riesgo de cáncer, por eso también está relacionado con la edad a la que llega la primera regla y la edad con la que se despide de ti, en la menopausia. Por ejemplo: si tienes tu primera regla a los 12 tienes un riesgo ligeramente superior que si la tienes a los 15. Además, las mamas adquieren su madurez después del primer embarazo a término, por eso protege que esa maduración se produzca a los 20 años en lugar de a los 35.

En el estudio  “Incidencia del cáncer de mama en Cataluña” podemos leer que:

“El riesgo de cáncer de mama está asociado a diferentes factores de riesgo. Entre los más importantes destacan los factores reproductivos y hormonales, la obesidad en la menopausia y el consumo de alcohol. El riesgo de desarrollar cáncer de mama está aumentado en las siguientes situaciones: edad temprana en la menarquia, edad tardía en el primer embarazo, baja paridad o nuliparidad y menopausia tardía. Estos factores reflejarían una exposición prolongada a los estrógenos endógenos, en particular al estradiol libre. La administración exógena de hormonas, como en el tratamiento hormonal sustitutivo en la menopausia, aumenta el riesgo de desarrollar la neoplasia, que disminuye al retirar la hormona; los anticonceptivos orales tienen también un pequeño efecto sobre el aumento de riesgo, que asimismo disminuye cuando la anticoncepción cesa.”

La OMS, a pesar de centrarse más en los factores genéticos o de los hábitos saludables (lo que no deja de ser una decisión ideológica) afirma:

“Los factores reproductivos asociados a una exposición prolongada a estrógenos endógenos, como una menarquia precoz, una menopausia tardía y una edad madura cuando el primer parto figuran entre los factores de riesgo más importantes del cáncer de mama. Las hormonas exógenas también conllevan un mayor riesgo de cáncer de mama, por lo que las usuarias de anticonceptivos orales y de tratamientos de sustitución hormonal tienen más riesgo que las mujeres que no usan esos productos. La lactancia materna tiene un efecto protector (IARC, 2008, Lacey et al., 2009).” 

Pero es que la maternidad protege también a las mujeres que ya han tenido cáncer de mama, como explica Ricardo Cubedo, Especialista en Oncología de la Clínica Universitaria Puerta de Hierro de Madrid:

“Lo que sí está bien demostrado es justamente lo contrario, que las mujeres que han tenido un cáncer de mama y se quedan embarazadas después, sufren menos recaídas del tumor que las que no se embarazan. Esto no debería sorprendernos. Desde hace decenios sabemos que las mujeres que nunca han gestado tienen más riesgo de padecer cáncer de mama que las que han tenido varios hijos. La razón son los estrógenos, las hormonas femeninas producidas por los ovarios.
(…)
Aún merece la pena hacer dos observaciones más al respecto: la protección frente a la recaída es mayor si el embarazo se retrasa un año tras la quimioterapia; además, el factor protector frente a la recaída que procura el embarazo es mayor que el de la propia quimioterapia.”

El cáncer de mama y las monjas

La primera vez que alguien se percató de que entre las monjas había muchos más casos de cáncer que entre el resto de mujeres fue en 1713 de la mano de un médico italiano, Bernardino Ramazzini, un precursor de la medicina laboral que llamó a esta enfermedad “maldita peste”:

“Todas las ciudades de Italia tienen varias comunidades religiosas de monjas, y rara vez hay un convento que no albergue esta maldita peste, el cáncer, entre sus paredes”.

Más tarde, en 1842, el médico italiano Domenico Antonio Rigoni-Stern también se dio cuenta de esta relación cuando revisó los certificados de defunción de Verona entre 1760 y 1839. y vio que las monjas tenían 5 veces más cáncer de mama que las “mujeres casadas”. Concluyó que la causa quizás se debiera a que sus corsets o sujetadores eran demasiado ajustados. Como sabemos ahora, se equivocaba, no era ni siquiera porque no practicaran sexo (ni el coito) sino porque ni se embarazaban ni amamantaban.

Un artículo de opinión reciente de la revista The Lancet propone a las monjas que tomen la píldora anticonceptiva para evitar los riesgos de la nuliparidad: “Hoy en día, en todo el mundo, hay 94.790 monjas que siguen arriesgando su salud por su castidad, debido a que padecen los peligros de la nuliparidad: más probabilidades de cáncer de mama, de ovario y de útero”.

Sin embargo, los anticonceptivos hormonales también están relacionados con el cáncer de mama (aunque sí protegen contra el cáncer de ovario) y con el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas, lo que no parece un buen consejo ni para las monjas ni para las demás. Hay más información sobre este tema aquí y en el libro “Cirugía del cáncer de mama”. Es un tema controvertido ya que hay posturas contrarias incluso dentro del Grupo Español de Cáncer de Mama (GEICAM): hay profesionales médicos que afirman que sí que eleva el riesgo de cáncer de mama, como Emilio Alba, miembro de la junta directiva del GEICAM y los que dicen que ese riesgo, de existir, es ínfimo (ver pregunta num. 9 de esta entrevista al Dr. Miguel Martín, Jefe de Sección de la Unidad de Cáncer de Mama del Hospital Universitario San Carlos de Madrid y presidente del GEICAM).

El artículo obvia que no solamente las monjas son “castas” en cuanto a la reproducción sino que cada vez más mujeres lo somos también y cuando tenemos hijos lo hacemos muy tarde (31 años de media en España) y tenemos muy pocos. El índice de fecundidad estaba en 2012 en 1,32 por mujer (madres y no madres) y bajando, y sobre todo cuesta mucho llegar al segundo hijo. Para un análisis completo sobre este tema recomiendo leer desde un punto de vista crítico (toda investigación está cargada de ideología) este estudio de la Fundación La Caixa.

Las religiosas son el perfil femenino más propenso a desarrollar cáncer de mama por la larga exposición a los estrógenos”, según el médico Miguel Antonio Palmeros Ronzón (Venezuela).  Es interesante conocer el caso de las monjas ya que en la sociedad actual, aunque muchas no vivamos en un convento, muchas mujeres tenemos hábitos similares a los suyos. Quizás tengamos una vida sexual más animada (aunque cada vez se dan más casos de mujeres que no practican el sexo en pareja, ni masculina ni femenina), pero es vida sexual no reproductiva y cuando lo es, es muy tardía, con lo cual tenemos un riesgo muy parecido al que tienen ellas de desarrollar cáncer de mama.

“Mujeres feministas en lucha contra el cáncer de mama”

He encontrado este documento de Sue Wilkinson  titulado “Mujeres feministas en lucha contra el cáncer de mama: lo personal y lo político”. El subrayado es mío.

“El factor de riesgo más importante para el cáncer de mama es el hecho de ser mujer (solamente el 1-2% de los casos diagnosticados se produce en varones); y para el 85% de las mujeres, el mayor factor de riesgo es la edad avanzada (Altman, 1996). Cuanto mayor sea la mujer, mayor es el riesgo al que se enfrenta. Otros factores de riesgo están relacionados con la historia reproductiva (no tener criaturas, un primer embarazo “tardío”, un número de ciclos menstruales superior a la media); con factores unidos al “estilo de vida” (p. ej., una dieta alta en grasas, sobrepeso, el consumo excesivo de alcohol);”
(…)
El movimiento feminista contra el cáncer de mama comenzó en EEUU en los años 1970 (véase Altman, 1996, para su historia). Las activistas feministas han montado centros de recursos y servicios de apoyo; han luchado por un aumento de los fondos destinados a la investigación y una mejora de los servicios de atención médica; han utilizado las artes visuales y la palabra para cuestionar la invisibilidad generalizada de las mujeres con cáncer de mama; y han revelado los vínculos basados en el lucro entre los valores y la práctica de la “industria” del cáncer de mama y una serie de riesgos –en gran medida no reconocidos–, en concreto, los riesgos medioambientales (Batt, 1994).
(…)
La lucha por los recursos: Otra de las principales preocupaciones feministas ha sido la falta de recursos económicos destinados a la investigación del cáncer de mama y a los centros de asistencia médica. En su lucha a favor de un aumento de los recursos, las feministas estadounidenses y canadienses han considerado oportuno establecer un paralelismo explícito entre la epidemia del sida y la propagación del cáncer de mama. Sharon Batt, por ejemplo, invita a la lectora a comparar el índice de mortalidad por cáncer de mama (más de 4.000 mujeres) con “las 417 muertes a consecuencia del sida en Canadá, durante ese mismo año” (Batt, 1991, p. 60).

Como vemos en este documento, la investigadora reconoce que la historia reproductiva (no tener hijos o tenerlos tarde, no amamantar) y el estilo de vida (los vicios del sistema actual: alcohol y tabaco) son causas fundamentales del aumento del cáncer de mama en las mujeres. Pero después reconoce que el movimiento feminista desde los años 70 ha ignorado completamente el tema de que ser nulípara o tener hijos tardíamente es un riesgo real. Al contrario, se han centrado en pedir que se aumente el dinero destinado a la investigación de la curación a posteriori, tarea muy loable para curar mejor el cáncer, pero han obviado el enfoque de la prevención, análisis y reflexión de esos riesgos culturales, sistémicos, causados por la forma de vida en los países industrializados (en los no industrializados el cáncer de mama es significativamente menor).  Influenciadas por los trabajos de feministas como Simone de Beauvoir, se han dedicado a inventar argumentos en contra de la maternidad, cuando no a obviar sus beneficios, como en este ejemplo concreto.

La autora reitera una y otra vez la importancia de todo lo que tenga que ver con recursos económicos y hace desaparecer a la maternidad y la salud reproductiva (no se necesitan grandes recursos para ello) del debate. Por si acaso no ha quedado claro todavía en pleno siglo XXI, algunas lo volveremos a repetir: la maternidad no es una esclavitud, lo que es una esclavitud es este sistema que convierte a la crianza en algo aislado, sin redes de apoyo, difícil y complicado.

Algo muy rescatable del documento es mencionar a la “industria del cáncer de mama” y su funcionamiento:

 “El principal patrocinador del Mes de Conciencia del Cáncer de Mama, que se celebra anualmente, es el gigante multinacional de productos químicos AstraZeneca (antes, Zeneca12) que fabrica el antiestrógeno tamoxifeno, de amplio uso en el tratamiento del cáncer de mama. AstraZeneca produce asimismo una gama de fungicidas y herbicidas que incluyen el cancerígeno acetocloro; y una de sus plantas es manifiestamente la tercera fuente de contaminación cancerígena volátil de Estados Unidos (Batt y Gross, 1999). 

Sería muy positivo que la autora ampliara esa crítica hacia otros campos, como el negocio del antimaternalismo que beneficia al capitalismo actual, ya que este solo valora a las personas como mercancías y las madres son para él “poco productivas”, solamente interesantes como consumidoras. Una madre trabajadora siempre es problemática para el mundo empresarial, mucho más si decide tener varios hijos seguidos de sus sucesivos permisos maternales, y peor aún si pide una excedencia, una jornada partida… Yo no debo ser un caso aislado y a mí me han preguntado en una entrevista de trabajo si tenía pareja y si pensaba tener hijos. Una solución parcial para este tipo de situaciones podría ser que los permisos maternales y paternales se equipararan. Esta medida, sin embargo, podría conducir a que la discriminación en lugar de desaparecer se ampliara hacia el sector de hombres que pudieran ser considerados por el empresario o la empresaria como padres en potencia.

“Una perspectiva crítica y feminista exige tanto prestar atención a la experiencia de las mujeres como realizar un análisis político de esta experiencia, como componentes clave para trabajar hacia una transformación social.

Una pena que ese análisis político hacia una transformación social no haya tocado el tema fundamental de la sexualidad reproductiva de la mujer desde el punto de vista de la salud, tema tabú en la actualidad. Se trata de una ausencia verdaderamente llamativa y cargada de ideología, ya que quiere decir que el modelo reproductivo actual, tardío o inexistente, es incuestionable para la autora. Este modelo ha sido diferente en otras épocas y lugares, lo que quiere decir que puede volver a cambiarse o, al menos, se puede visibilizar y no darlo por hecho, para que cada cual pueda elegir.

ACTUALIZACIÓN  a 3 de julio de 2014: He encontrado el libro de la poeta feminista Audre Lorde “Los diarios del cáncer” (1980). Allí se puede leer en la pg. 64: “El cáncer no es sólo otra enfermedad degenerativa e inevitable del proceso de envejecimiento. Tiene causas inconfundibles e identificables, y éstas son básicamente la exposición a agentes químicos o físicos del medio ambiente”. Cita un libro de Samuel Epstein “The politics of cancer” como su fuente. Ni una palabra sobre las causas hormonales endógenas (que no vienen del exterior) de las que se habla en este post.

Cáncer de mama y maternidad “industrializada”

Según un estudio de la investigadora Valerie Beral, de cada 100 mujeres de un país industrializado (lo que algunos llaman “rico”) 6,3 mujeres tendrán cáncer de mama a la edad de 70 años. Sin embargo, de cada 100 mujeres de un país no industrializado (esos que llaman “pobres”) tan sólo 2,3 mujeres tendrán cáncer de mama con 70 años. ¿Cómo se explica esto? Según este estudio, la explicación reside sobre todo en las diferencias en los hábitos reproductivos y de amamantamiento. Estamos hablando de que si adoptáramos las costumbres de los de los países “en desarrollo”, según los análisis del equipo de esta investigadora, el cáncer podría reducirse en un 4,3% por cada año que una mujer amamanta y un 7% por cada nacimiento. ¡Toma ya! ¿Y esto por qué no se sabe? En realidad no sería adoptar nada nuevo, sino más bien una especie de regreso reactualizado a lo que conocieron nuestras bisabuelas y tatarabuelas.

Realmente es una rareza histórica y cultural lo que estamos viviendo ya que nunca antes las mujeres habían menstruado y ovulado tantas veces durante su vida. Estamos ante un verdadero “experimento” social y biológico de consecuencias insospechadas. Actualmente hay muchas mujeres reconectándose y reconciliándose con su ciclo menstrual, creo que dentro de ese camino no puede faltar esta información que toda mujer debería conocer.

La Organización Mundial de la Salud, aunque reconoce los factores reproductivos se centra mucho más en los otros factores y en la detección precoz. Aún así dice cosas como esta:

“La diferente incidencia del cáncer de mama en los países desarrollados y los países en desarrollo puede explicarse en parte por los efectos de la alimentación, unidos a la mayor edad del primer embarazo, el menor número de partos y el acortamiento de la lactancia (Peto, 2001). La creciente adopción de modos de vida occidentales en los países de ingresos bajos y medios es un determinante importante del incremento de la incidencia de cáncer de mama en esos países.” 

En este artículo, “Lactancia, arma de indígenas contra cáncer de mama” , se afirma que en la zona indígena de Chiapas (Méjico), de unas 10 mil pruebas practicadas en 2013, sólo cuatro resultaron positivas. ¿Sus secretos? Al menos uno de ellos es la lactancia materna, que allí es considerada como un valor cultural.

También se expresa muy claro el doctor Damián Gallego en esta entrevista:

-¿Cómo se puede prevenir el cáncer de mama?
–Teniendo hijos cuanto antes, aunque la sociedad vaya en contra. Hay un ligero aumento progresivo del cáncer de mama y el factor más implicado en ello es el descenso del número de hijos y, sobre todo, el retraso en la edad de tener el primer hijo. Se considera que una de cada ocho o nueve mujeres va a desarrollar cáncer de mama debido a este asunto si llega a los 78 años. También puede prevenirse con la lactancia o comiendo menos proteínas y menos grasas, el exceso de carnes incrementa algo el cáncer.
–¿Reporta entonces beneficios contra este tumor el hecho de tener hijos?
–Parece ser que con el embarazo hay una serie de cambios madurativos o funcionales en el conducto glandular que harían una prevención natural. Conforme se retrasa la edad de embarazo, la mujer está durante más años sin que estos cambios protectores se produzcan.
–¿Influyen los antecedentes familiares?
–Hay determinados genes que en las mujeres que tienen un cáncer de mama no funcionan bien, pero eso influye solo en el 8% de los casos. Cuando hay una causa genética no es porque el gen produzca el cáncer, sino porque hay en el cuerpo unos genes llamados supresores del tumor que no funcionan bien.”

Y así lo expresa Rafael Fábregas, consultor en ginecología oncológica y mastología:

“A pesar de que en España el número de casos es inferior al de otros países, como Estados Unidos, Bélgica o Alemania, éstos han ido aumentando desde el siglo XIX, época en la que el cáncer afectaba a un número menor de mujeres debido, en parte, a que éstas tenían un mayor número de embarazos y más tiempo de lactancia.” 

Según Emilio Alba, “miembro de la junta directiva del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), el factor más importante es el reproductivo. “El cáncer ocurre en algún momento entre la primera regla y el primer embarazo y ese periodo ha aumentado mucho en nuestro país: A principios del siglo XX, la primera regla ocurría en torno a los 14 años y la primera gestación sobre los 18, mientras que ahora la edad de inicio de la menstruación se ha adelantado, probablemente debido a una alimentación más calórica, y la edad media de la maternidad está en los 32“.”


Cáncer de mama en el colectivo de lesbianas sin hijos

Las mujeres lesbianas tienen los mismos riesgos que las mujeres heterosexuales que no tienen hijos o los tienen tarde y no amamantan.  Como señala la Fundación Reflejos de Venezuela, uno de los riesgos es “No haber tenido embarazos. Como promedio, las lesbianas tenemos menos hijos antes de los 30 años o simplemente no los tenemos, lo que nos hace vulnerables desde la perspectiva hormonal.

Desconozco el estudio en el que se basa pero la escritora del blog “Avatares de una amazona” afirma que las lesbianas duplicamos las posibilidades de padecerlo en Europa: una de cada cuatro mujeres.” Sin embargo, ella es el ejemplo de que tener hijos no nos protege de forma absoluta de tener cancer ya que ella ha sufrido esta enfermedad y también es madre de familia numerosa.

http://www.medicalnewstoday.com/articles/235878.php
“Embarazo y lactancia – es probable que un porcentaje más alto de mujeres heterosexuales amamantará durante su vida, en comparación con las mujeres lesbianas. La lactancia materna se ha demostrado que reduce el riesgo de cáncer de mama. Liz Margolies menciona que las lesbianas tienen menos probabilidades de quedar embarazadas y tener hijos antes de los 30 años de edad (al parecer, el embarazo a término antes de los 30 años de edad reduce el riesgo de cáncer).”

Cáncer de mama y aborto provocado

Antes de 2007 se creía que la interrupción no natural de los cambios hormonales del embarazo por un aborto aumentaban el riesgo de padecer cáncer de mama. El embarazo tiene un efecto protector (antes de los 35 años) ya que reduce las posibilidades de cáncer gracias a la producción, durante los primeros meses de gestación,  de la hormona “gonadotropina coriónica humana” que estimula el tejido mamario y acelera la diferenciación de sus células, lo que las hace menos propensas a la malignizazión.  La hipótesis aceptada hasta el momento y corroborada por numerosos estudios sostiene que cuando un embarazo se interrumpe, ya sea de forma espontánea o provocada, su efecto protector no aparecía ya que no había tiempo suficiente para que esa diferenciación celular se produjera”. Ahora se sabe que no existe asociación alguna entre haber tenido un aborto y la incidencia de cáncer de mama. Si se desarrolla, será por otros factores.

Algunos grupos antilegalización del aborto (antiaborto creo somos todos, incluso las mujeres que abortan) incluyen el argumento del riesgo de cáncer de mama en sus webs. Esta información está desactualizada, según lo que he investigado, y es un ejemplo claro de cómo se intentan adaptar los estudios científicos a la ideología y, si esta no cuadra, se obvian y se sigue con la ideología. La verdad es la que es, nos guste o no, y dice mucho del clima fanático que se vive en ese ambiente. Todavía no he visto a ninguna web antiabortista rectificar esta información.

Mi postura frente al aborto es clara y se parece a la de Federica Montseny: no es una liberación para la mujer y es una decisión muy dura. Soy adversa a su práctica pero creo que en algunos casos no queda otra opción y tiene que ser legal para evitar más muertes y mutilaciones. Desde la legalidad es, como decía Trotsky, desde donde un sistema o sociedad más justa (sustituyendo la palabra socialismo que él usaba) debería eliminar las causas que llevan a las mujeres a abortar de forma masiva (37.135 de 1990 a los 112.000 en 2012), algo que hoy en día ni los antilegalización ni los que se quedan en la mera legalización parecen interesados en hacer.

ACTUALIZACIÓN Y MATIZACIÓN IMPORTANTE a día 4 de enero de 2014: Odile de “Mis recetas anticancer” acaba de publicar una noticia relativa a un meta-análisis que se ha realizado en China sobre aborto y cáncer de mama. En este país el estado obliga a las mujeres a abortar, dentro de la política del “hijo único”, ya que solamente los ricos pueden pagar las multas por segundo hijo. Las conclusiones son que sí aumenta el riesgo, en concreto, un aborto lo hace en un 44%, dos abortos en un 76% y tres abortos un 89%. Estos datos me parecen aún así sorprendentes porque en China se producen millones de abortos y sin embargo tienen la tasa más baja del mundo de cáncer de mama. En el estudio lo que sí que dejan claro es que el cáncer de mama no ha dejado de crecer desde que se adoptó la política del hijo único, lo que está en relación a todo lo expuesto en este artículo (nuliparidad, maternidad tardía, se amamanta menos, peor alimentación, adopción de hábitos de vida del Occidente industrializado…), aunque no necesariamente con el aborto. Habrá que leer el artículo y comprenderlo mejor. La primeras dos páginas del meta-análisis se puede consultar aquí, el resto es de pago, lo que nos limita el acceso a la información: http://link.springer.com/article/10.1007/s10552-013-0325-7

SEGUNDA ACTUALIZACIÓN a 3 de julio de 2014: He encontrado la web de Karen Malec con información relativa a la relación aborto/cáncer de mama: http://www.abortionbreastcancer.com

La realidad es la que es, le guste a nuestras ideas o no, y hay que ponerla sobre la mesa y discutir si es verdadera o falsa, o criticarla, pero nunca negarla porque simplemente no concuerda con nuestra ideología.

Cáncer de mama y lactancia

Antes de terminar con el cáncer de mama creo que el tema de la lactancia merece un apartado separado por sí mismo. La lactancia protege por la reducción de estrógenos, la diferenciación del epitelio mamario y más cosas… Creo que este estudio lo explica bastante bien:

“La lactancia materna es otro aspecto a investigar, en tanto que pruebas crecientes muestran que las mujeres que amamantan reducen el riesgo de desarrollar cáncer de mama21,22. Si bien es cierto que, a largo plazo, la protección ofrecida por la lactancia materna es mayor en las mujeres pre-menopáusicas23,24. Algunos de los aspectos que podrían explicar tales efectos protectores son la reducción de los estrógenos y la eliminación de líquidos a través de la mama, esto es, la excreción de agentes cancerígenos a través del tejido mamario durante el proceso de la lactancia materna25
Según datos de los últimos estudios realizados, el drástico incremento de los tumores de mama en los últimos años está estrechamente relacionado con la correspondiente disminución en la tasa de natalidad, así como de períodos más cortos de lactancia26. Los resultados obtenidos llegaron a evidenciar que el riesgo relativo de padecer cáncer de mama disminuyó en un 7,0% por cada nacimiento, al que se añade otra disminución del 4,3% por cada 12 meses de lactancia materna27.
A pesar de estos estudios, muchos investigadores siguen escépticos en cuanto a la protección que contra el cáncer de mama pueda proporcionar la lactancia materna28. Afirman que los datos obtenidos hasta ahora son insuficientes y, en muchos casos, llegan a ser contradictorios. Sin embargo, una tasa ligeramente inferior de cáncer de mama se ha observado en las mujeres que amamantan a sus hijos durante más de 12 meses29. Estos resultados parecen apuntar a una relación inversa entre la duración del período de la lactancia materna y el riesgo de cáncer de mama30. El tamaño de la disminución en el riesgo relativo de cáncer de mama asociado con la lactancia materna no difirió significativamente de las mujeres en los países desarrollados y en desarrollo, y no varió significativamente por la edad o el origen étnico31.”

Si estás embarazada o crees que vas a estarlo y quieres amamantar, un lugar donde ver a mamás amamantando y aprender de la experiencia directa son los grupos de apoyo a la lactancia. Si ya tienes problemas (dolor, mal agarre o crees que produces poca leche) no dudes en buscar ayuda de una asesora de lactancia, una matrona que sepa de lactancia o ir a una consultora ICBLC. Si vives en Madrid, en el Hospital 12 de Octubre hay un equipo profesional de pediatría especializado en lactancia.

Miomas uterinos y maternidad

¿Y qué decir de los miomas, esos tumores benignos y no cancerosos que crecen en el útero y el miometrio favorecidos por los estrógenos? Muchos sabemos que las perras desarrollan miomas por no tener cachorros. ¿Les pasa lo mismo a las mujeres? Pues en algunos casos también y el riesgo aumenta si tienes obesidad o fumas.

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000914.htm
“Se desconoce la causa de los miomas en el útero. Sin embargo, el crecimiento de los miomas uterinos ha estado ligado a la hormona estrógeno. En tanto una mujer con miomas esté menstruando, éstos probablemente seguirán creciendo, por lo general de manera lenta.”

En Tratado de ginecología, escrito por José Botella Llusiá y José A. Clavero Núñez, leemos sobre el mioma uterino:

“Se ha dicho que esta es una enfermedad de solteras pero en realidad es una enfermedad de mujeres sin hijos. 
Dos son las causas que hacen que el mioma sea más frecuente en estériles. La primera, que una gran parte de las mujeres sin hijos no los tienen por ciclo anovulador (véase Capítulo 78), y este ciclo anovulador supone un cierto grado de hiperestronismo. El exceso de estrógenos siempre ha de estimular a un tumor que es estrogenodependiente, como lo es el mioma. 
La segunda causa es que, como diremos más adelante, la histogénesis del mioma tiene lugar a partir de unas células de reserva o genitoblastos existentes en todo útero joven. Estas células de reserva sirven fisiológicamente para que el útero crezca con la gestación (véase Capítulo 12). Si no hay gestaciones, estos elementos de reserva que se habían de emplear en el crecimiento gravídico del útero, se emplean patológicamente en forma de miomas. Por eso, mujeres solteras, aunque funcionalmente no sean estériles, tienen también mayor propensión al mioma, como sucede con las monjas.” 

Cáncer de ovario y maternidad

En España fallecen unas 1.900 mujeres al año por un cáncer de ovario. Si antes hemos mencionado el riesgo “ligeramente” mayor de cáncer de mama entre las mujeres que usan la píldora hormonal, en el cáncer de ovario sucede lo contrario, ya que el descanso al que se somete al ovario sí es positivo y protege del cáncer. ¿Y cuándo deja de ovular y menstruar la mujer de forma natural? Cuando nos quedamos embarazadas y amamantamos a nuestras crías. 

https://www.aecc.es/SOBREELCANCER/CANCERPORLOCALIZACION/CANCERDEOVARIO/Paginas/prevencion.aspx

Nuliparidad: en diversos estudios se ha observado que las mujeres que han tenido varios hijos (multíparas), tienen menos riesgo de desarrollar cáncer de ovario que las que no han tenido hijos (nulíparas).
La razón por la que se produce esto no es del todo conocida, aunque parece que tiene relación con el número de ovulaciones que se produce a lo largo de la vida de la mujer. En cada ovulación, al salir el óvulo del ovario se produce una pequeña cicatriz que tiene que repararse y que favorece el que se produzca una alteración celular. Las multíparas tienen menos cicatrices porque durante el embarazo no se producen ovulaciones.”

 http://www.evicancer.com/evicancer/index.php/el-cancer/tipos-de-cancer/176-cancer-de-ovario
“El cáncer de ovario es más común en pacientes nulíparas o que no han tenido hijos. Es un tumor que generalmente se diagnostica en estadios avanzados de la enfermedad, cuando el tumor es grande y produce síntomas compresivos en cavidad abdominal.
No hay un método de diagnostico precoz instaurado actualmente, una vez sospechado el diagnostico, o tras estudios de síntomas gastrointestinales, se puede evidenciar la masa que puede ser quística o solida en estudios imagenologicos como ecografía, tomografía y especialmente la ecografía transvaginal.
Factores de riesgo:
°No tener hijos”

No puedo dejar de recomendar el blog de Odile Fernández “Mis recetas anticáncer”, una mamá que amamantaba a su hijo en la época en la que le diagnosticaron cáncer de ovario. Toda una mamá superviviente e inspiradora.

Cáncer de cuello del útero y maternidad

Para terminar, tengo que decir que el único cáncer que presentan más a menudo las mujeres con hijos que las que no tienen hijos es el cáncer cérvico uterino. Rigoni Stern, el investigador que ya he mencionado, en 1848 ya comprobó que el principal responsable de la aparición del carcinoma del cuello uterino era la vida sexual. Se percató con sus investigaciones de que las monjas tenían muchos más casos de cáncer de mama y las mujeres casadas y prostitutas tenían más tasas de cáncer del cuello del útero. Otros estudios han cerciorado que el cáncer de cérvix es excepcional en las monjas y 5 veces más habitual en las prostitutas. El virus del papiloma, relacionado con este cáncer, se transmite por vía sexual. A pesar de que hay estudios que vinculan la maternidad con este cáncer cabría pensar que al ser producido por la presencia del virus del Papiloma Humano (VPH), que se adquiere en las relaciones sexuales, las madres lo tienen más a menudo simplemente por su vida sexual, no por el hecho de ser madres.

http://www.elmundo.es/salud/Snumeros/96/S214/S214utero.html
Desde hace décadas sexo y cáncer de cuello de útero han estado relacionados. Estudios realizados hace 25 años demostraron que este tipo de tumor era mucho más frecuente entre las prostitutas que en el resto de la población. La ciencia culpó por entonces a un virus de estos hallazgos, pero tan sólo recientemente se conocen su nombre y apellidos: el papilomavirus (HPV), un virus machista ya que, mientras se le acusa de ser el responsable del 95% de todos los cánceres de cérvix, resulta inofensivo para el hombre.”

http://www.facmed.unam.mx/sms/seam2k1/2007/sep_01_ponencia.html

“Recientemente se ha reflexionado acerca de la influencia de otras variables como cofactores en el desarrollo del cáncer cérvico uterino, como la paridad elevada y el uso prolongado de anticonceptivos orales.
La investigación realizada por Muñoz, et al12 que comparte datos de ocho casos de estudio y testigos sobre cáncer cérvico uterino y dos de cáncer in situ, en cuatro continentes, sugiere que las mujeres con tres o cuatro embarazos a término presentaban 2,6 veces más alto de desarrollar cáncer que aquellas mujeres nulíparas; en tanto que las mujeres con siete partos o más tenían 3,8 veces mayor riesgo.
Otros estudios reafirman esta relación entre alta paridad y cáncer cérvico uterino13,14, aún no se han determinado las razones fisiológicas de esta relación; sin embargo, se ha considerado que los cambios hormonales relacionados con el embarazo y los traumatismos cervicales en el momento del parto pudiesen tener alguna función”.

Conclusiones

Yo me quedé embarazada y parí con 31 años. Sabía que la regla se iría durante el embarazo, de hecho es la primera señal de embarazo que todas conocemos. Lo que no sabía es que la menstruación no volvería a visitarme hasta un año después del parto, como resultado de la lactancia.

Tener hijos joven y amamantar no son beneficios y “protegen” de nada, son para lo que nuestro cuerpo está preparado, lo normal. Nuestro organismo no está preparado para soportar la bomba hormonal estrogénica y de ciclos menstruales ininterrumpidos a la que le estamos sometiendo. Por tanto, no tener hijos cuando somos jóvenes y no amamantar son un riesgo para nuestra salud. Nosotras somos libres para entender esos riesgos y asumirlos, al igual que a veces fumamos o bebemos alcohol o no hacemos deporte. Pero es eso, una decisión personal que cada mujer debe asumir con acceso a toda la información disponible. De ningún modo sería ético tener hijos para prevenir el cáncer pero sí es injusto que haya mujeres que sí quieren tener hijos y los tengan que posponer por el sistema económico, social y laboral. Otros factores importantes responsables de los altos niveles de estrógenos que tenemos, más interesante aún para las mujeres que no quieren tener hijos, son el nivel de esfuerzo físico o gasto energético y el consumo calórico y de grasas. Hacer deporte y comer bien (ni mucho ni poco) puede hacer que los niveles de estrógeno bajen. Esta es una de las razones por las que las niñas que hacen deporte tienen menarquías tardías, como las niñas de las sociedades de cazadores-recolectores o preindustriales. Nutrición, esfuerzo físico y reproducción van unidos en un cocktail biocultural que debemos conocer (más información en el libro “Cuerpos antiguos, vidas modernas: cómo la evolución ha dado forma a la Salud de la Mujer”).

También es necesaria una reflexión importante sobre este silencio sobre las causas hormonales causantes de, no lo olvidemos, miles de muertes de mujeres al año. Porque de esas seis mil muertes anuales de mujeres un gran porcentaje sería evitable si viviéramos, además de una sexualidad sana,  una fertilidad sana. Se trata de un verdadero feminicidio.

No se trata de entrar en valores ni religiosos ni éticos ni personales. Cada una tendremos las ideas que tengamos. Habrá mujeres que elijan no tener hijos y ordenarse como monjas, otras preferirán no tenerlos porque priorizan su vida profesional o empresarial, otras les gustaría tenerlos con una pareja y no la encuentran, otras se podrían inseminar pero tienen un trabajo precario y no tienen apoyo familiar, otras no se quieren inseminar porque prefieren buscar a un hombre, aunque sea un amante ocasional, para hacerlo, otras tienen pareja pero cuando por fin se deciden a tener hijos se dan cuenta de que son muy poco fértiles, otras quisieron amamantar pero no tuvieron apoyo ni nadie que les enseñara a hacerlo sin dolor… Cada una tenemos nuestra historia y es respetable. Pero hay que mirar a vista de pájaro para ver el conjunto y las consecuencias globales hacia todo el colectivo de mujeres y de hombres que está teniendo la ideología capitalista antimaternalista y antipaternalista actual. Ser madre o no, amamantar o no, ser padre o no, no nos hace necesariamente ni mejor persona ni un ser superior.

Si en el pasado el sistema capitalista y político estatal promovía los nacimientos era porque necesitaban mano de obra y súbditos. Después, el sistema entró en otra fase en la que promovió la no maternidad/paternidad en los países occidentales y fomentó la importación de mano de obra en edad laboral (para el capitalismo ante todo somos objetos a utilizar, no humanos) de otros países para sus proyectos más atroces y explotadores (invernaderos, carreteras, burbuja inmobiliaria, infraestructuras faraónicas…), proyectos que ni siquiera pueden pagar y que nos han dejado con esa famosa “deuda odiosa”. También usó esa mano de obra para el mundo de los cuidados, que deberían ser prioritarios en una sociedad basada en el amor y el apoyo mutuo que muchos queremos construir.

Ahora, debido a la falta de nacimientos tan acusada, el sistema, en algunos países, se está replanteando volver a otras posturas natalistas (Putin en Rusia, por ejemplo) o mantenerse en una actitud demográfica suicida. Es posible que en nuestro país se camine hacie una prohibición de la maternidad haciéndola casi imposible y a la vez también a una paradójica prohibición de la no maternidad, algo parecido a la situación que describía Trotsky de la Rusia estalinista, es decir, represión y más represión, hasta que el sujeto se vuelva completamente loco recibiendo señales y adoctrinamientos contradictorios a nivel económico, ético y laboral.

No sabemos qué camino se tomará en nuestro país u en otros, según los designios de “los de arriba”. Lo que sí que sabemos es que las mujeres y los hombres a nivel mundial, de toda edad, color de piel u orientación sexual, no tenemos por qué ser títeres en manos de otros, tenemos que tomar nuestras propias decisiones, que coincidirán o no con lo que el poder espera de nosotros. Al menos lo habremos elegido con toda la información disponible, con libertad y responsabilidad.

Desde aquí todo mi ánimo, apoyo y energías positivas a todas las personas (la gran parte mujeres pero también hay hombres con esta enfermedad) que están atravesando el duro trance del cáncer de mama y sus tratamientos. Seguro que entre todos conseguimos que se reduzca esta enfermedad en la generación de nuestras hijas y nietas.

Espero haber tratado el tema con el respeto y la sensibilidad necesarias. Desde luego lo he intentado y si no ha sido así, agradeceré cualquier tipo de crítica o comentario, ya sea desde el punto de vista ideológico o científico. ¡Qué este año sea un año repleto de amor y lucha!

Nota: espero sacar tiempo para investigar en un próximo artículo los factores ambientales del cáncer de mama.

Actualización 20/02/2015: En 2009 murieron 8 mujeres durante el parto y 2 en el puerperio. El cáncer de mama mata a unas 6.000 mujeres cada año.

Otros artículos que voy encontrando en la misma línea:

Leon Trotsky y la ilegalización del aborto

A través de un artículo de David Segarra en facebook (también lo reproduce el Grupo Tortuga en su web)llegué, vía google, a otro en castellano de la revista “El Militante” donde leí una frase sorprendente de Trotsky. Supongo que me llamó la atención porque vivimos en un contexto de desinformación, fanatismo y falta de cultura histórica, sobre todo dentro del mundillo de la izquierda, el mundo progre o incluso el anarquista o anarcosindicalista, donde se supone que deberíamos haber leído ciertos libros. Después de este mea culpa en el cual me incluyo voy a tratar de instruirme un poco y, de paso, poner en común la información a la que accedo para que así aprendamos juntos. Lo que leí en el artículo de Cindy Jacquith fue esto (la negrita es mía):

“A tal maternidad impuesta por el estado se opuso inflexiblemente el exiliado líder bolchevique León Trotsky, quien, desde mediados de la decada de 1920, había librado una batalla política para continuar el curso de Lenin. Condenando a un juez superior soviético que buscaba racionalizar la negación del derecho de la mujer a elegir el aborto con el argumento de que “Necesitamos gente”, Trotsky respondió:

Millones de trabajadoras podrían responderle: “Haced vosotros mismos a vuestros hijos”. Estos señores han olvidado evidentemente que el socialismo debería eliminar las causas que empujan a la mujer al aborto, en vez de hacer intervenir indignamente a la policía en la vida íntima de la mujer para imponerle “las alegrías de la maternidad”. (Ver la sección “La familia, la juventud y la cultura” en La Revolución Traicionada de Trotsky, publicada por la editorial Pathfinder.)”

 Hay varios puntos interesantes a remarcar:

– el aborto fue en la URSS legal con Lenin, ilegal con Stalin y de nuevo legal con Jrushchov. Ahora Putin de nuevo está restringiendo la legalidad del aborto y fomentando políticas natalistas.

–  León Trotsky supo ver que la postura de Stalin y de los estalinistas era principalmente demográfica y los componentes éticos, políticos o ideológicos eran simples adornos doctrinales para “vender” la maternidad y fomentar la natalidad. De hecho, el estalinismo dificilmente puede ser catalogado como “pro-vida”. Ni es religioso ni es de extrema derecha ni es antiabortista por razones morales o porque hubiera empatía con los fetos humanos u otros argumentos del campo de la bioética. Los argumentos del poder contra el aborto eran pronatalistas: “Necesitamos gente”.

– León Trotsky también supo ver que el socialismo o cualquier ideología para buscar la justicia social tenía que eliminar las causas que empujaban a las mujeres a abortar. Por ejemplo, se me ocurre que esas causas podían ser materiales, como la pobreza, la falta de recursos o de apoyo en la crianza y también la prohibición o dificultad de acceso a los métodos anticonceptivos y la falta de conocimientos sobre la fertilidad humana. Desde luego, la solución a estas cuestiones se enfrentará de forma diferente, antes y ahora, si se cree que el Estado es el encargado de solucionar estas carencias, o si simplemente es suficiente con que el Estado no intervenga de ningún modo, o si se cree que es la gente, las personas del pueblo en relaciones de reciprocidad y horizontalidad las que tienen que auto-capacitarse para gestionar su vida y ayudarse unas a otras en estas materias.

Todo esto me hace reflexionar, ya que, si es posible que el Estado imponga en determinados momentos históricos la natalidad (con aborto ilegal, premios maternalistas y prohibición de anticonceptivos), también es posible que en otros momentos la prohiba o, al menos, la haga muy complicada. En este sentido es muy importante intentar ser objetivo y diferenciar las palabras y los politiqueos de las realidades y los hechos, porque un partido político puede decir una cosa en los mítines y discursos del Parlamento pero después permitir o impulsar otra desde la calle. ¿Es posible desde el punto de vista biopolítico que el Estado tenga políticas natalistas y antinatalistas a la vez? Quizás alguien que lea este blog nos pueda ayudar a desentrañar este asunto.

En cualquier caso, lo que es denunciable es que el Estado y los poderosos, según sus propios intereses, prohiban o promuevan una cosa u otra. ¿No deberíamos tomar nuestras propias decisiones informadas en lugar de tener que seguir las consignas del poder, sean cuales sean? ¿O preferimos seguir siendo peleles manejados según el dictador o político de turno o los intereses del capitalismo o el sistema en cada momento histórico? Quizás esas decisiones informadas y meditadas nos lleven a las mismas conclusiones que las de los demógrafos al servicio del poder, o quizás no. Somos nosotros los que tenemos que descubrirlo y reflexionarlo desde un punto de vista global. Desde luego, no tiene sentido limitar un debate tan compejo a un asunto de izquierdas-derechas o ni siquiera documentarse historicamente al hablar de él, por pensar que la sociedad del siglo XXI es completamente diferente a la del siglo XX.

El libro “La revolución traicionada” se puede leer en internet, yo lo encontré aquí: http://www.nodo50.org/espacioandaluz/formacion/revrusa/revoluciontraicionada.pdf

Copio y pego un fragmento largo del capítulo “La familia, la juventud y la cultura”. Al copiar y pegar he perdido el formato del texto y hay algunos puntos y a parte que se han convertido en puntos y seguido. Espero poder solucionarlo en breve.

TERMIDOR EN EL HOGAR

 La Revolución de Octubre cumplió honradamente su palabra en lo que respecta a la mujer. El nuevo régimen no se contentó con darle los mismos derechos jurídicos y políticos que al hombre, sino que hizo -lo que es mucho más- todo lo que podía, y en todo caso, infinitamente más que cualquier otro régimen para darle realmente acceso a todos los dominios culturales y económicos, Pero ni el “todopoderoso” parlamento británico, ni la más poderosa revolución pueden hacer de la mujer un ser idéntico al hombre, o hablando más claramente, repartir por igual entre ella y su compañero las cargas del embarazo, del parto, de la lactancia y de la educación de los hijos. La revolución trató heroicamente de destruir el antiguo “hogar familiar” corrompido, institución arcaica, rutinaria, asfixiante, que condena a la mujer de la clase trabajadora a los trabajos forzados desde la infancia hasta su muerte. La familia, considerada como una pequeña empresa cerrada, debía ser sustituida, según la intención de los revolucionarios, por un sistema acabado de servicio s sociales: maternidades, casas cuna, jardines de infancia, restaurantes, lavanderías, dispensarios, hospitales, sanatorios, organizaciones deportivas, cines, teatros, etc. La absorción completa de las funciones económicas de la familia por la sociedad socialista, al unir a toda una generación por la solidaridad y la asistencia mutua, debía proporcionar a la mujer, y en consecuencia, a la pareja, una verdadera emancipación del yugo secular. Mientras que esta obra no se haya cumplido, cuarenta millones de familias soviéticas continuarán siendo, en su gran mayoría, víctimas de las costumbres medievales de la servidumbre y de la histeria de la mujer, de las humillaciones cotidianas del niño, de las supersticiones de una y otro. A este respecto, no podemos permitirnos ninguna ilusión. Justamente por eso, las modificaciones sucesivas del estatuto de la familia en la URSS caracterizan perfectamente la verdadera naturaleza de la sociedad soviética y la evolución de sus capas dirigentes.

No fue posible tomar por asalto la antigua familia, y no por falta de buena voluntad; tampoco porque la familia estuviera firmemente asentada en los corazones. Por el contrario, después de un corto periodo de desconfianza hacia el Estado y sus casas cuna, sus jardines de infancia y sus diversos estab lecimientos, las obreras, y después de ellas, las campesinas más avanzadas, apreciaron las inmensas ventajas de la educación colectiva y de la socialización de la eco nomía familiar. Por desgracia, la sociedad fue demasiado pobre y demasiado poco civilizada. Los recursos reales del Estado no correspondían a los planes y a las intenciones del partido comunista. La familia no puede ser abolida: hay que reemplazarla.

 La emancipación verdadera de la mujer es imposible en el terreno de la “miseria socializada”. La experiencia reveló bien pronto esta dura verdad, formulada hacía cerca de 80 años por Marx. 

 Durante los años de hambre, los obreros se alimenta ron tanto como pudieron -con sus familias en ciertos casos- en los refectorios de la s fábricas o en establecimientos análogos, y este hecho fue interpretado oficialment e como el advenimiento de las costumbres socialistas. No hay necesidad de detener nos aquí en las particularidades de los diversos periodos -comunismo de guerra, NEP, el primer plan quinquenal- a este respecto. El hecho es que desde la supresión del ra cionamiento del pan, en 1935, los obreros mejor pagados comenzaron a volver a la mesa familiar. Sería erróneo ver en esta retirada una condena del sistema socialista qu e no se había puesto a prueba. Sin embargo, los obreros y sus mujeres juzgaban implaca blemente “la alimentación social” organizada por la burocracia. La misma conc lusión se impone en lo que respecta a las lavanderías socializadas en las que se roba y se estropea la ropa más de lo que se lava. ¡Regreso al hogar! Pero la cocina y el lavado a domicilio, actualmente alabados con cierta confusión por los oradores y lo s periodistas soviéticos, significan el retorno de las mujeres a las cacerolas y a los l avaderos, es decir, a la vieja esclavitud. Es muy dudoso que la resolución de la I nternacional Comunista sobre “la victoria completa y sin retroceso del socialismo en la URSS” sea, después de esto, muy convincente para las amas de casa de los arraba les. 

 La familia rural, ligada no solamente a la economía doméstica, sino además a la agricultura, es infinitamente más conservadora que la familia urbana. Por regla general, sólo las comunas agrícolas poco numerosas establecieron, en un principia, la alimentación colectiva y las casas cuna. Se afirmab a que la colectivización debía producir una transformación radical en la familia: ¿no se estaba en vías de expropiar, junto con sus vacas, los pollos del campesino? En t odo caso, no faltaron comunicados sobre la marcha triunfal de la alimentación social en los campos. Pero cuando comenzó el retroceso, la realidad disipó enseguida las brumas del bluff. Generalmente el koljós no proporciona al campesino más que el tr igo que necesita y el forraje de sus bestias. La carne, los productos lácteos y las legu mbres provienen casi enteramente de la propiedad individual de los miembros de los kolj oses. Desde el momento en que los alimentos más importantes son fruto del trabajo fam iliar, no puede hablarse de alimentación colectiva. Así es que las parcelas peq ueñas, al dar una nueva base al hogar, abruman a la mujer bao un doble fardo.

El número de plazas existentes en las casas cuna en 1932 era de 600.000, y había cerca de cuatro millones de plazas temporales para la época del trabajo en el campo. En 1935 había cerca de 5.600.000 lechos en las casa s cuna, pero las plazas permanentes eran, como antes, mucho menos numerosas . Por lo demás, las casas cuna existentes, aun las de Moscú, Leningrado y los gran des centros, están muy lejos de satisfacer las exigencias más modestas. “Las casas cuna en las que los niños se sienten peor que en su hogar, no son más que malos asilos”, dice un gran periódico soviético. 

Después de esto, es natural que los obreros bien pa gados se abstengan de enviar allí a sus hijos. Para la masa de trabajadores, estos “mal os asilos” son aún poco numerosos.

Recientemente, el Ejecutivo ha decidido que los niñ os abandonados y los huérfanos serían confiados a particulares; el Estado burocrát ico reconoce así, por boca de su órgano más autorizado, su incapacidad para desempeñ ar una de las funciones sociales más importantes. El número de niños recibidos en lo s jardines ha pasado en cinco años, de 1930 a 1935, de 370.000 a 1.181.000. La ci fra de 1930 asombra por su insignificancia. Pero la de 1935 es ínfima en relac ión a las necesidades de las familias soviéticas. Un estudio más profundo haría ver que l a mayor, y en todo caso, la mejor parte de los jardines de infancia está reservada a las familias de los funcionarios, de los técnicos, de los estajanovistas, etc. 

No hace mucho tiempo el Ejecutivo ha tenido que adm itir, igualmente, que “la decisión de poner un término a la situación de los niños abandonados e insuficientemente vigilados se ha aplicado débilmen te”. ¿Qué oculta ese suave lenguaje? Sólo sabemos ocasionalmente por las obser vaciones publicadas en los periódicos con minúsculos caracteres, que más de un millar de niños viven en Moscú, aun en su mismo hogar, “en condiciones extremadamen te penosas”; que en los orfanatos de la capital existen 1.500 adolescentes que no saben qué hacer y que están destinados al arroyo; que en dos meses del otoño (1 935) en Moscú y Leningrado, “7.500 padres han sido objeto de persecuciones por haber dejado a sus hijos sin vigilancia”. ¿Qué utilidad tienen estas persecucion es? ¿Cuán tos millares de padres las han evitado? ¿Cuántos niños, colocados en el hogar en las condiciones más penosas” no han sido registrados por la estadística? ¿En qué difieren las condiciones “más” penosas de las simplemente penosas? Estas preguntas quedan sin respuesta. La infancia abandonada, visible o disimulada, constitu ye una plaga que alcanza enormes proporciones a consecuencia de la gran crisis socia l, durante la cual la desintegración de la familia es mucho más rápida que la formación de las nuevas instituciones que la pueden reemplazar.

Las mismas observaciones ocasionales de los periódi cos, junto con la crónica judicial, informan al lector que la prostitución, última degr adación de la mujer en provecho del hombre capaz de pagar, existe en la URSS. El otoño último, Izvestia publicó repentinamente que “cerca de mil mujeres que se ent regaban en las calles de Moscú al comercio secreto de su carne, acaban de ser detenid as”. Entre ellas: ciento setenta y siete obreras, noventa y dos empleadas, cinco estud iantes, etc. ¿Qué las arrojó a la calle? La insuficiencia de salario, la pobreza, la necesidad de “procurarse un suplemento para comprar zapatos, un traje”. En vano hemos tratado de conocer, aunque fuese aproximadamente, las proporciones de e ste mal social. La púdica burocracia soviética impone el silencio a la estadí stica. Pero ese silencio obligado basta para comprobar que la “clase” de prostitutas soviéticas es numerosa. No puede tratarse aquí de una supervivencia del pasado, pues to que las prostitutas se reclutan entre las mujeres jóvenes. Nadie pensará en reproch arle personalmente al régimen soviético esta plaga tan vieja como la civilización . Pero es imperdonable hablar del triunfo del socialismo mientras subsista la prostit ución. Los periódicos afirman, en la medida en que les está permitido tocar este delicad o punto, que la prostitución decrece; es posible que esto sea cierto en comparac ión con los años de hambre y, de desorganización (1931-33). Pero el regreso a las re laciones fundadas sobre el dinero provoca inevitablemente un nuevo aumento de la pros titución y de la infancia abandonada. En donde hay privilegios también hay parias.

El gran número de niños abandonados es, indiscutibl emente, la prueba más trágica y más infalible de la penosa situación de la madre. A un la optimista Pravda se ve obligada a publicar amargas confesiones a este resp ecto: “El nacimiento de un hijo es para muchas mujeres una seria amenaza”. Justamente por eso, el poder revolucionario ha dado a la mujer el derecho al aborto, uno de sus derechos cívicos, políticos y culturales esenciales mientras duren la miseria y l a opresión familiar, digan lo que digan los eunucos y las solteronas de uno y otro se xo. Pero este triste derecho es transformado por la desigualdad social en un privil egio. Los fragmentarios informes que proporciona la prensa soviética sobre la prácti ca de los abortos son asombrosos: “Ciento noventa y cinco mujeres mutiladas por las c omadronas; treinta y tres obreras, veintiocho empleadas, sesenta y cinco campesinas de koljoses, cincuenta y ocho amas de casa, se hallan en un hospital de una aldea del Ural”. Esta región sólo difiere de las otras en que los datos que le conciernen han sido p ublicados. ¿Cuántas mujeres al año son mutiladas en toda la URSS por los abortos mal hechos? 

Después de haber demostrado su incapacidad para proporcionar los socorros médicos necesarios y las instalaciones higiénicas para las mujeres obligadas a recurrir al aborto, el Estado cambia bruscamente y se lanza a l a vía de las prohibiciones. Y, como en otros casos, la burocracia hace de la neces idad virtud. Uno de los miembros de la Corte Suprema soviética, Soltz, especializado en problemas del matrimonio, justifica la próxima prohibición del aborto diciend o que, como la sociedad socialista carece de desocupación, etc., etc., la mujer no pue de tener el derecho de rechazar “las alegrías de la maternidad”. Filosofía de cura que d ispone, además, del puño del gendarme. Acabamos de leer en el órgano central del partido que el nacimiento de un hijo es, para muchas mujeres -y sería justo decir q ue para la mayor parte-, “una amenaza”. Acabamos de oír que una alta autoridad at estigua que “la liquidación de la infancia abandonada y descuidada se realiza débilme nte”, lo que significa, ciertamente, un aumento de la infancia abandonada; y ahora, un alto magistrado nos anuncia que en el país donde “es dulce vivir” los a bortos deben ser castigados con la prisión, exactamente como en los países capitalista s en los que es triste vivir. Se adivina de antemano que en la URSS, como en Occiden te, serán sobre todo las obreras, las campesinas, las criadas que no pueden ocultar su pecado, las que caerán en manos de los carceleros. En cuanto a “nuestras mujeres”, que piden perfumes de buena calidad y otros artículos de este género, con tinuarán haciendo lo que les plazca, bajo la mirada de una justicia benévola. “Tenemos necesidad de hombres”, añade Soltz cerrando los ojos ante los niños abandonados. Si la burocracia no hubiera puesto en sus labios el sello del silencio, millones de tr abajadoras podrían responderle: “Haced vosotros mismos a vuestros hijos”. Evidentem ente estos señores han olvidado que el socialismo debería eliminar las causas que empujan a la mujer al aborto, en vez de hacer intervenir indignamente al policía en la vida íntima de la mujer para imponerle “las alegrías de la maternidad”.

El proyecto de ley sobre el aborto fue sometido a u na discusión pública. El filtro de la prensa soviética tuvo que dejar pasar, a pesar de todo, numerosas quejas y protestas ahogadas. La discusión cesó tan bruscamente como había comenzado. El 27 de junio de 1936, el Ejecutivo hizo de un proyecto infame, una ley tres veces infame. Hasta algunos de los apologistas oficiales de la burocracia se incomodaron. Louis Fisher escribió que la nueva ley era, en suma, una deplorable equivocación. En realidad, esta ley, dirigida contra la mujer pero que establece para las damas un régimen de excepción, es uno de los frutos legítimos de la reacción termidoriana.

La rehabilitación solemne de la familia que se llev ó a cabo -coincidencia providencial- al mismo tiempo que la del rublo, ha sido una consecuencia de la insuficiencia material y cultural del Estado. En lu gar de decir: aún somos demasiado indigentes y demasiado incultos para establecer rel aciones socialistas entre los hombres: nuestros hijos lo harán, los jefes del régimen recogen los trastos rotos de la familia e imponen, bajo la amenaza de los peores ri gores, el dogma de la familia, fundamento sagrado del “socialismo triunfante”. Se mide con pena la profundidad de este retroceso.

La nueva legislación arrastra todo y a todos, al literato como al legislador, al juez y a la milicia, al periódico y a la enseñanza. Cuando u n joven comunista, honrado y cándido, se permite escribir a su periódico: “Haría s mejor en abordar la solución de este problema: ¿,Corno puede la mujer evadirse de l as tenazas de la familia?”, recibe un par de desaires y calla. El alfabeto del comunis mo es considerado como una exageración de la izquierda. Los prejuicios duros y estúpidos de las clases medias incultas, renacen entre nosotros con el nombre de m oral nueva. ¿Y qué sucede en la vida cotidiana de los rincones perdidos del inmenso país? La prensa sólo refleja en proporción ínfima la profundidad de la reacción ter midoriana en el dominio de la familia.

 Como la noble pasión de los predicadores crece en intensidad al mismo tiempo que aumentan los vicios, el noveno mandamiento ha alcan zado gran popularidad entre las capas dirigentes. Los moralistas soviéticos no tien en más que renovar ligeramente la fraseología. Se inicia una campana en contra de los divorcios, demasiado fáciles y demasiado frecuentes. El pensamiento creador del le gislador anuncia ya una medida “socialista”, que consiste en cobrar el registro de l divorcio y en aumentar la tarifa en caso de repetición. De manera que no nos equivocamo s al afirmar que la familia renace, al mismo tiempo que se consolida nuevamente el papel educador del rublo.

 Hay que esperar que la tarifa no será un obstáculo para las clases dirigentes. Las personas que disponen de buenos apartamentos, de co ches y de otros elementos de bienestar, arreglan siempre sus asuntos privados sin publicidad superflua. La prostitución sólo tiene un sello infamante y penoso en los bajos fondos de la sociedad soviética; en la cumbre de esta sociedad, en donde el poder se une a la comodidad, reviste la forma elegante de menudos servicios recí procos y aun el aspecto de la “familia socialista”. Sosnovski ya nos ha dado a co nocer la importancia del factor “autoharén” en la degeneración de los dirigentes. Los “Amigos” líricos y académicos de la URSS tienen ojos para no ver. La legislación del matrimonio instituida por la Revolución de Octu bre, que en su tiempo fue objeto de legítimo orgullo para ella, se ha transformado y desfigurado por amplios empréstitos tomados del tesoro legislativo de los p aíses burgueses. Y, como si se tratara de unir la burla a la traición, los mismos argumentos que antes sirvieron para defender la libertad incondicional del divorcio y d el aborto -“la emancipación de la mujer”, “la defensa de los derechos de la personali dad”, “la protección de la maternidad”-, se repiten actualmente para limitar o prohibir uno y otro.

 El retroceso reviste formas de una hipocresía desal entadora, y ya mucho más lejos de lo que exige la dura necesidad económica. A las raz ones objetivas de regreso a las normas burguesas, tales como el pago de pensiones a limenticias al hijo, se agrega el interés social de los medios dirigentes en enraizar el derecho burgués. El motivo más imperioso del culto actual de la familia es, sin du da alguna, la necesidad que tiene la burocracia de una jerarquía estable de las relacion es sociales, y de una juventud disciplinada por cuarenta millones de hogares que s irven de apoyo a la autoridad y el poder.

Cuando se esperaba confiar al Estado la educación d e las jóvenes generaciones, el poder, lejos de preocuparse por sostener la autorid ad de los mayores, del padre y de la madre especialmente, trató, por el contrario, de se parar a los hijos de la familia para inmunizarlos contra las viejas costumbres. Todavía recientemente, durante el primer periodo quinquenal, la escuela y las Juventudes Com unistas solicitaban ampliamente la ayuda de los niños para desenmascarar al padre e brio o a la madre creyente, para avergonzarlos, para tratar de “reeducarlos”. Otra c osa es el éxito alcanzado… De todas maneras, este método minaba las bases mismas de la autoridad familiar. En este dominio, se realizó una transformación radical que no estuvo desprovista de importancia. El quinto mandamiento se ha vuelto a p oner en vigor al mismo tiempo que el noveno, sin invocación de la autoridad divin a por el momento, es cierto; pero la escuela francesa tampoco emplea este atributo, lo c ual no le impide inculcar la rutina y el conservadurismo.

 El respeto a la autoridad de los mayores ya ha prov ocado, por lo demás, un cambio de política hacia la religión. La negación de Dios, de sus milagros y de sus ayudantes, era el elemento de división más grave que el poder revo lucionario hacía intervenir entre padres e hijos. Sobrepasando el progreso de la cult ura, de la propaganda seria y de la educación científica, la lucha contra la iglesia, d irigida por hombres de tipo Yaroslavski, degeneraba frecuentemente en bufonadas y vejaciones. El asalto a los cielos ha cesado como el asalto a la familia. Cuida dosa de su buena reputación, la burocracia ha pedido a los jóvenes ateos que depong an las armas y se dediquen a leer. Esto no es más que un comienzo. Un régimen de neutr alidad irónico se establece poco a poco respecto a la religión. Primera etapa. No se ría difícil predecir la segunda y la tercera, si el curso de los acontecimientos no depe ndiera más que de las autoridades establecidas.

La hipocresía de las opiniones dominantes eleva, si empre y en todas partes, al cubo o al cuadrado, los antagonismos sociales; ésta es, po co más o menos, la ley del desarrollo de las ideas traducida a lenguaje matemá tico. El socialismo, si merece este nombre, significa relaciones desinteresadas entre l os hombres, una amistad sin envidia ni intriga, el amor sin cálculos envilecedores. La doctrina oficial declara que estas normas ideales ya se han realizado, con tanta más a utoridad cuanto más enérgicas son las protestas de la realidad en contra de semejante s afirmaciones. El nuevo programa de las juventudes comunistas soviéticas, adoptado e n abril de 1936, dice: “Una nueva familia, de cuyo florecimiento se encarga el Estado soviético, se ha creado sobre el terreno de la igualdad real del hombre y de la muje r”. Un comentario oficial añade: “Nuestra juventud sólo busca al compañero o a la co mpañera por el amor. El matrimonio burgués de intereses no existe en nuestr a nueva generación” (Pravda, 4 de abril de 1936). Esto es bastante cierto cuando se t rata de obreros y obreras jóvenes. Pero el matrimonio por interés está muy poco extend ido entre los obreros de los países capitalistas. Sucede todo lo contrario en las capas medias y superiores de la sociedad soviética. Los nuevos grupos sociales se subordinan automáticamente al dominio de las relaciones personales. Los vicios engendrados p or el poder y por el dinero alrededor de las relaciones sexuales, florecen en l a burocracia soviética como si ésta tuviera el propósito de alcanzar a la burguesía de Occidente.

En contradicción absoluta con la afirmación de Prav da que acabamos de citar, “el matrimonio soviético por interés” ha resucitado, la prensa soviética conviene en ello, sea por exceso de franqueza, sea por necesidad. La profesión, el salario, el empleo, el número de galones en la manga, adquieren un signifi cado creciente, pues los problemas de calzado, de pieles, de alojamiento, de baños y -sueño supremo- de coche, se unen a él. La simple lucha por una habita ción une y desune en Moscú a no pocas parejas por año. El problema de los padres ha alcanzado una importancia excepcional. Es conveniente tener como suegro a un oficial o a un comunista influyente; y como suegra, a la hermana de un gran personaje. ¿Quién se asombrará? ¿Puede ser de otro modo? 

 La desunión y la destrucción de las familias soviét icas en las que el marido, miembro del partido, miembro activo del sindicato, oficial o administrador, se ha desarrollado y ha adquirido nuevos gustos, mientras que la mujer, oprimida por la familia, ha permanecido en su antiguo nivel, forma uno de los c apítulos más dramáticos del libro de la sociedad soviética. El camino de dos generaci ones de la burocracia soviética está señalado por las tragedias de las mujeres atrasadas y abandonadas. El mismo hecho se observa actualmente en la joven generación. Se enco ntrará, sin duda, más grosería y crueldad en las esferas superiores de la burocracia , en las que los advenedizos poco cultivados, que creen que se les debe todo, forman un porcentaje elevado. Los archivos y las memorias revelarán un día verdaderos crímenes, cometidos contra las antiguas esposas y las mujeres en general por los p redicadores de la moral familiar y de las “alegrías” obligatorias de la “maternidad”, inviolables ante la justicia. 

 No, la mujer soviética aún no es libre. La igualdad completa representa también muchas más ventajas para las mujeres de las capas s uperiores, que viven del trabajo burocrático, técnico, pedagógico, intelectual en ge neral, que para las obreras y, especialmente, que para las campesinas. Mientras qu e la sociedad no esté capacitada para asumir las cargas materiales de la familia, la madre no puede desempeñar con éxito una función social, si no dispone de una escl ava blanca, nodriza, cocinera, etc. 

De los cuarenta millones de familias que forman la población de la URSS, el 5%, puede ser el 10%, fundan directa o indirectamente s u bienestar sobre el trabajo de esclavas domésticas. El número exacto de criadas en la URSS sería tan útil para apreciar, desde un punto de vista socialista, la si tuación de la mujer, como toda la legislación soviética, por progresista que ésta sea . Pero justamente por eso, la estadística oculta a las criadas en la rúbrica de o breras o “varios”. 

La condición de la madre de familia, comunista resp etada que tiene una sirvienta, un teléfono para hacer sus pedidos a los almacenes, un coche para transportarse, etc., es poco similar a la de la obrera que recorre las tien das, hace las comidas, lleva a sus hijos del jardín de infancia a la casa -cuando hay para ella un jardín de infancia-. Ninguna etiqueta socialista puede ocultar este cont raste social, no menos grande que el que distingue en todo país de Occidente a la dam a burguesa de la mujer proletaria.

La verdadera familia socialista, liberada por la sociedad de las pesadas y humillantes cargas cotidianas, no tendrá necesidad de ninguna r eglamentación, y la simple idea de las leyes sobre el divorcio y el aborto no le parec erá mejor que el recuerdo de las zonas de tolerancia o de los sacrificios humanos. L a legislación de Octubre había dado un paso atrevido hacia ella. El estado atrasado del país, desde los puntos de vista económico y cultural, ha provocado una cruel reacci ón. La legislación termidoriana retrocede hacia los modelos burgueses, no sin cubri r su retirada con frases engañosas sobre la santidad de la “nueva” familia. La inconsi stencia socialista se disimula aquí también bajo una respetabilidad hipócrita.

A los observadores sinceros les llama la atención, sobre todo en lo que se refiere a los niños, la contradicción entre los principios elevad os y la triste realidad. Un hecho como el de recurrir a extremados rigores penales co ntra los niños abandonados, puede sugerir que el pensamiento de la legislación social ista en favor de la mujer y del niño no es más que una hipocresía. Los observadores del género opuesto se sienten seducidos por la amplitud y la generosidad del proy ecto, que ha tomado forma de leyes y de órganos administrativos; ante las madres , las prostitutas y los niños abandonados a la miseria, estos optimistas se dicen que el aumento de las riquezas materiales dará, poco a poco, sangre y carne a las leyes socialistas. No es fácil decir cuál de estas dos maneras de pensar es más falsa y perjudicial. Hay que estar atacado de ceguera histórica para no ver la envergadura y l a audacia del proyecto social, la importancia de las primeras fases de su realización , y las vastas posibilidades abiertas. 

Pero tampoco es posible dejar de indignarse por el optimismo pasivo y, en realidad, indiferente, de los que cierran los ojos ante el au mento de las contradicciones sociales, y se consuelan por medio de las perspectivas de un porvenir cuyas llaves se proponen respetuosamente dejar a la burocracia. ¡Como si la Igualdad del hombre y de la mujer no se hubiera transformado, a los ojos de la burocracia, en la igualdad de la carencia de todo derecho! ¡Como si estuviera escrito que la burocracia no puede establecer un nuevo yugo, en vez de aportar libertad! La historia nos enseña muchas cosas sobre la esclav ización de la mujer por el hombre, sobre la de ambos por el explotador, y sobre los es fuerzos de los trabajadores que, tratando de sacudir el yugo al precio de su sangre, en realidad no logran más que cambiar de cadenas. La historia, en definitiva, nos dice otra cosa. Pero nos faltan ejemplos positivos sobre la manera de liberar efectivamente al niño, a la mujer y al hombre. Toda la experiencia del pasado es negativa, e inspira desconfianza a los trabajadores hacia los tutores privilegiados e incontrolados.

Federica Montseny y el aborto


Federica Montseny preguntada sobre el aborto from tgalvez on Vimeo.

La entrevistadora pregunta a Federica Montseny sobre el proyecto de decreto para legalizar el aborto durante su ministerio, en plena guerra civil. Se trataba de un intento de ampliar la territorialidad del decreto catalán que legalizó el aborto en la Generalitat que fue rechazado, entre otros, por Largo Caballero.

Nótese el tono respetuoso que utiliza Federica Montseny, sin fanatismos ni gritos viscerales. ¡Qué diferentes eran aquellos tiempos! Incluso es capaz de realizar la diferencia, hoy practicamente olvidada dentro del “debate”, por llamarlo de alguna manera, actual sobre el aborto entre DERECHO y ÉTICA. Esto quiere decir que una misma persona puede estar en contra del aborto pero a la vez declararse a favor de su legalización, como mal menor, tal y como explica Federica. Algo parecido a cuando Malatesta defendía la legalización de la cocaína a pesar de manifestarse contrario a ella.

El aborto, para la mujer que intentó legalizarlo en la España republicana, tal y como lo era en Cataluña, no era una liberación para la mujer, como afirman algunas feministas, era un mal menor e incluso lo denomina una “mutilación”. Hoy en día esto es impensable, dado el nivel de visceralidad, falta de humanidad y fanatismo que ha adquirido el tema en los dos supuestos bandos enfrentados. ¿Cómo es posible que a los ilegalizadores se les llene la boca de “apoyo a la familia y a la maternidad” y después sean los primeros en fomentar el capitalismo, su explotación y su precariedad existencial? ¿Cómo es posible que a los que sólo defienden la legalización (incluso hay gente que se define a sí misma como “proabortista”, como si el aborto fuera una experiencia chachipiruli y frívola para las mujeres y no uno de los trances más duros a los que se tienen que enfrentar) no les preocupe que haya abortos con causas socioeconómicas hoy en día, es decir, por no tener dinero, apoyo social en la crianza o por vivir esclavizados al mundo del trabajo?

Es, escuchando a esta mujer, cuando más me maravillo de las ideas anarquistas clásicas, llenas de humanismo y que contemplan los problemas libres de prejuicios. Es una lástima que la entrevistadora la interrumpiera cuando estaba a punto de empezar a hablar sobre lo más interesante del asunto. Nos quedamos sin saberlo. Quizás, en su crítica a lo limitado de la ley iba a poner énfasis en el apoyo a la maternidad y la paternidad conscientes, libres y responsables para así intentar reducir el número de abortos DESDE LA LEGALIDAD. Porque una cosa está clara, después de décadas de “democracia” y una sucesión de varios partidos en el poder, los abortos no han dejado de aumentar (de los 37.000 de 1990 a los 112.000 en 2012). ¿A nadie le chirría este aumento? ¿Es que tenemos más prácticas sexuales sin anticonceptivos que antes? ¿O es que las mujeres actualmente deseamos ser madres menos que antes? Ojalá alguien pudiera poner luz sobre este asunto, que a mi desde luego me queda demasiado grande.

Las mujeres y los hombres del siglo XXI seguimos sin conocer nuestro cuerpo y nuestro deseo (¿cuántas son las personas que conocen el funcionamiento de su fertilidad y la dinámica de sus ciclos?), seguimos sin ser libres para ser padres y madres (las condiciones vitales y no solamente las económicas son totalmente adversas a los niños y a la crianza), los niños son considerados casi como “catástrofes” que destrozarán nuestra vida y proyectos cuando no un “lujo” inalcanzable, una “responsabilidad” descomunal y sobrehumana, o una especie de “hobbie”. A pesar de que no idealizo el papel de Federica Montseny durante la guerra civil admiro cómo planteó la cuestión y su valiente postura, totalmente diferente al enfoque actual que huye de la reflexión y se encona en culpabilizar a las mujeres que abortan o en frivolizar con lemas del tipo “mi coño, mi libertad”.

La postura ilegalizadora nos infantiliza y nos hace depender de la autoridad psiquiátrica o de un juez y, aunque pone el énfasis en defender la vida de un ser que crece dentro de nosotras, obvia que a veces es imposible criarlos y que, aunque se ilegalice, siempre va a haber mujeres que aborten de forma peligrosa en la clandestinidad. Esta postura, a pesar de ir de “ética” se niega a luchar por un sistema más favorable a la crianza y los cuidados, porque eso supondría cuestionar muchas otras cosas que son intocables, como la explotación y la pérdida de valor de todo lo que no sea ganar dinero. Por otro lado, la postura que solamente se centra en la legalización obvia el contexto social y los componentes éticos (que existir, existen), psicológicos y de duelo que tiene el aborto, frivolizando con el tema, y lo que es peor, en todos estos años no ha hecho una necesaria reflexión sobre las causas sociales de su acusado aumento.

Decreto catalán de 1937: https://www.gencat.cat/eadop/imatges/republica/1937/19370009.pdf

Otro texto de Montseny en el que habla del tema: http://www.sbhac.net/Republica/TextosIm/Beecham/Montseny/Montseny.htm

¿Cómo afrontar el problema del aborto desde una perspectiva de lucha por un mundo mejor? Es un tema complejísimo que no pretendo abordar en un simple post de este blog. Sí me gustaría apuntar que nunca entenderé, después de leer el decreto y otros documentos que hablan sobre eugenesia, por qué una persona con una enfermedad genética es “inferior” o no debe nacer porque sí. Creo que en un mundo diferente, más justo y revolucionario nos ayudaríamos para que todas las personas pudieran salir adelante y no fuera una responsabilidad individual de las madres o los padres. Además, todas las personas tienen algo que aportar a la sociedad desde su diversidad. Obviamente, en el mundo actual esto no es así. Por otro lado, ¿quién soy yo para juzgar situaciones personales que desconozco por completo? Mi visión del aborto ha cambiado con los años y con el hecho de haber vivido una gestación, un embarazo y una maternidad. Ya no grito aquello de “los fetos no son personas”, son diferentes a los bebés y a los adultos pero su humanidad es innegable. También me he enriquecido con experiencias de otras mujeres que me han aportado dimensiones inesperadas sobre este tan triste asunto.

Dejo aquí la reflexión.