Métodos anticonceptivos y abortivos en el libro “Ritos de embarazo e parto en Galicia”

 

Edicios Do Castro Do Grupo Sargadelos. Cadernos Do Seminario de Sargadelos 89.

Año 2001: el médico Antonio Pereira Poza publica “Ritos de embarazo e parto en Galicia”, un libro sobre obstetricia popular basado en su tesis doctoral sobre el mismo tema. En él se habla de menstruación, de la mujer parturienta, de las creencias sobre la fecundidad, y sobre embarazo, parto, puerperio y lactancia en Galicia.

Para su elaboración, el autor entrevistó y realizó encuestas a médicos, comadronas y practicantes jubilados o en activo que ejercieron desde los años cuarenta, cuando comienzan a trabajar en el medio rural las comadronas tituladas y empiezan a desaparecer las costumbres obstétricas populares, para bien y para mal. Es en los años sesenta, nos recuerda el autor, cuando el franquismo crea una “red de hospitales estatales de cobertura geográfica y poblacional amplia, desapareciendo prácticamente de forma paulatina los partos domiciliarios”.

Leyendo el libro una puede llegar a dos conclusiones: o bien el patriarcado no existía en Galicia hasta los años 60, cuando irrumpe el Estado franquista y sus instituciones en la vida cotidiana y sexual, o bien, se encontraba muy debilitado en ese contexto y no influía demasiado en las mujeres y en su sexualidad. Creo que más bien se trataba de lo segundo.

Me ha parecido un libro maravilloso y sorprendente, que me ha dejado perpleja en muchos momentos y reflexionando sobre si se podría recuperar algo positivo de esos saberes y costumbres perdidos (por ejemplo, sobre ese extenso conocimiento de plantas y hierbas), muchos de los cuales me provocan también rechazo por su componente de superstición y pensamiento mágico. Me queda también la duda sobre la mortalidad materna durante el parto y los efectos nocivos que podían tener en la salud de las mujeres algunas de las prácticas abortivas mencionadas (la mortalidad infantil seguramente sería del 50%, como la que se señala en el libro “La familia campesina en el Occidente Asturiano”). Por ejemplo, se mencionan como causa de infertilidad (de muy baja incidencia, según los informantes) los abortos sépticos.

Pero en referencia a los fragmentos que reproduzco la realidad es innegable: las mujeres en la Galicia rural han utilizado hasta tiempos relativamente recientes métodos populares anticonceptivos y abortivos.  No había nadie que se los prohibiera, nadie a quien pedir permiso y, seguramente, el aborto tardío era poco realizado dado que era muy común tener 10 hijos y se conocían formas de que volviera la menstruación al poco tiempo de un retraso (emenagogos o abortivos tempranos).

El capítulo sobre el parto merecería un post para él solo porque es interesantísimo, pero he preferido reproducir aquí las partes en las que se habla de anticoncepción y aborto para romper ciertos mitos que muchas veces el feminismo actual repite al hablar del patriarcado como algo todopoderoso, omnipotente y omnipresente, mezclando diferentes patriarcados y sus distintas definiones como si fueran el mismo, como si el patriarcado hubiera sido siempre igual y en todas partes: el bíblico, el romano, el del código civil de Napoleón, el del Afganistán del siglo XXI y el actual en una ciudad como Madrid. El patriacado no es Dios y tampoco se puede reducir a él toda la realidad social o culparlo de todo. Y, sobre todo, cualquier sistema social no se mantiene si no es sostenido, recreado y transmitido por sus miembros, hombres y mujeres, padres y madres.

En muchas ocasiones históricas se trata de un pequeño sector elitista de la sociedad (por ejemplo, del Estado) el que promueve políticas patriarcales que no llegan a todos los sectores de la población. En el tema concreto del parto, en la Galicia rural no parece que se pariera con violencia, se respetaba en general la fisiología del mismo (aunque, como digo, este tema merece un post exclusivo, ya que el papel de las “mañosas” y “parteiras” podía ser considerado demasiado invasivo en ocasiones) y era una experiencia vital de gran autonomía para las mujeres. Hubiese sido un gran acto de humildad el que la obstetricia estatal y tecnólatra hubiera aprendido y rescatado lo positivo de la obstetricia popular y desechado lo negativo, antes de imponer nuevas costumbres y protocolos peligrosos o nocivos. ¡En un pueblo (Mondoñedo) hasta utilizaban la inmersión en agua caliente para la fase de dilatación mucho antes de que Michel Odent promoviera las piscinas para partos!

Algunas de las prácticas de las que se habla en el libro serían efectivas y otras no, algunas serían más seguras y otras más peligrosas para la salud de la mujer, con la información de la que disponemos actualmente. No puedo, al mirar atrás, dejar de repetir que la medicina moderna también ha caído en pensamientos mágicos, violencias, prejuicios y tabúes, como el de la separación de las bebés de sus madres o la realización de prácticas invasivas e innecesarias de forma rutinaria hacia madres y bebés (para conocer todos los protocolos que ya no se recomiendan se puede empezar por aquí).

Como nota curiosa, los lavados vaginales también eran recomendados por Margaret Sanger, la famosa ideóloga de la píldora hormonal anticonceptiva. En la época de Sanger “el acceso a la información sobre los anticonceptivos estaba prohibido por razones de obscenidad por la ley federal Comstock desde 1873” y, sin embargo, en la Galicia de los años 40 y 50 muchas de las costumbres de la obstetricia popular seguían vigentes y sin que nadie las prohibiera. Tampoco puedo olvidar citar y enlazar el decreto catalán que legalizaba el aborto en plena Guerra Civil.

Dice el autor que los métodos anticonceptivos citados por las personas entrevistadas son por orden de frecuencia: coitus interruptus, lactancia “prolongada” (se habla de 3 años de duración) y preservativo, lavados vaginales o espermicidas. El libro está en gallego así que voy a intentar traducir este breve texto (disculpas por los posibles errores):

pg. 50: ANTICONCEPCIÓN Y USOS ANTICONCEPTIVOS

“Tanto el coitus interruptus como la lactancia prolongada son usos anticonceptivos comunes en muchos pueblos de la tierra y por supuesto se emplean en nuestra lindante geocultural Asturias.

– Sobre el coitus interruptus debemos exponer ciertos matices que vienen referidos por diferentes respuestas.

– En Pontedeume, Miño y Cabanas el coitus interruptus se consideraba como algo natural y no era entendido como un método anticonceptivo según nuestra informante.

En dos encuestas en la provincia de Pontevedra (Pontevedra e As Neves) se matiza que la falta de orgasmo de la mujer lleva implícita la imposibilidad de embarazo por contra sabían que quedarían embarazadas si este ocurría. El nombre más empleado para esta práctica anticonceptiva era el de “marcha atrás”. En Oia e O Rosal lo llamaban “salto do paxariño”.

– Lactancia materna prolongada: Es un hecho conocido la repercusión de la lactancia materna como método para espaciar los nacimientos y conservar la salud infantil. Según datos recientes de la OMS se calcula que solamente un 17% de las parejas del tercer mundo emplean métodos anticonceptivos modernos. El 85% restante depende totalmente de las barreras naturales para contener la fertilidad del que la llactancia meterna es el más importante.

Esta amenorrea lactacional (ausencia de menstruación durante el periodo de lactancia) según estudios recientes parece estar en relación con el estímulo de succión como factor decisivo. Las experiencias hechas en ovejas demostraron que si se procede a denervar el pezón del pecho se siguen produciendo secreciones de leche pero el efecto anticonceptivo se pierde.

Esto llevó a establecer como hipótesis que explique el efecto anticonceptivo de la lactancia materna que del pezón parten impulsos nerviosos hacia el hipotálamo donde se estimularía la secreción de un neuro-péptido que anularía la descarga de LH (hormona luteoestimulante) y FSH (hormona folículo estimulante) con la consiguiente anulación de la ovulación.

Otras teorías más clásicas asocian este efecto anovulatoria de la lactancia materna a una acción directa de la prolactina sobre la hipófisis inhibiendo la liberación de gonadotropinas FSH y LH.También actuaría la prolactina sobre la glándula mamaria estimulando la síntesis de esta grasa.

La lactancia materna en Galicia se prolongaba con frecuencia hasta los tres años de edad del niño según lo citan varios informantes, generalmente hasta que el niño hablaba.

– Preservativo: El uso de este método es más posterior pero en algunos lugares llevaba ímplicitas muchas reservas al asociarse con frecuencia a relaciones extramatrimoniales y a la vida de solteros (Barreiros, Pontedeume, Oia).

– Lavados vaginales: se hacían con vinagre (Pontevedra, Poio, Marín y Padrón) antes y después del coito, también se empleaban los lavados jabonosos después del coito (A Coruña), con eucalipto (Padrón), con sal (Pontes), con manzanilla (Ribeira) y con quinina que se compraba en la farmacia (Melide).

Otros espermicidas que empleaban eran algodón o esponjas en el cuello del útero empapados en agua oxigenada o simplemente enjabonados (A Coruña). El pimiento picante en la vagina se empleaba en Padrón y el perejil en Guitiriz.

– Otros métodos empleados consistían en hacer el coito en posición vertical (Pontevedra) o el método Ogino que se cita en tres encuestas (Pontevedra, Meis, Tui).

– En Ribeira también se empleaba la ingestión oral de ruda y romero.

– En la provincia de Lugo se detecta el empleo de pesarios especialmente en el municipio de la capital, práctica esta inspirada en la medicina oficial que la empleó más o menos hasta mediados del siglo XX, si bien aquí se trataba de accesorios fabricados por encargo de los usuarios a los obreros locales.

Pg. 69: PRÁCTICAS ABORTIVAS

Las respuestas debemos agruparlas en dos apartados, uno es el referente al aborto traumático, con actuación intravaginal o intrauterina, que es el más habitual, y otro apartado sería la ingesta de hierbas medicinales o productos emenagogos.
Los desglosamos de la siguiente manera:

– Aborto por actuación intravaginal o intrauterina: Citamos aquí la práctica abortiva más frecuente que es el uso de tallos de perejil introducidos en la vagina o el cuello del útero. Esta práctica se llevaba a cabo, habitualmente, las llamadas “mañosas” (Pobra, Pontes, Touro, Santiago, Carballo, Coristanco, Ares, Melide, Outes, Betanzos, Riberia, Pontevedra, Poio; Vilaboa, Tui, Bueu, Silleda, OGrove, Oia, Barreiros, O Barco, Ribadavia, Trives, Paradada do Sil). En Frades introducían orégano en la vagina. El uso de las agujas de punto o sondas, que introducían hasta el útero es la segunda práctica más citada (Touro, Carballo, Ares, Melide, Pontes, Pontedeume, Ribeira, Monfero, Curtis, Poio, Tui, Bueu, Salceda de Caselas).

En Outes existía una variante de este método que era el empleo de los palos de los paraguas. Ninguna de estas prácticas  es citada en la zona central de la provincia de Lugo.

En una encuesta realizada en 1983 en la provincia de Salamanca se recogió el uso de perejil en tres municipios, tomado de diferentes maneras, en infusión (Villanueva del Conde y Romero), seco (Linares de Riofrío), y sobre el ombligo con ajo (Linares de Riofrío). Según Castillo de Lucas en toda la geografía española se apelaba al uso de los tallos de perejil y a las agujas de punto en el cuello del útero, así como plantas emenagogas, principalmente la ruda.

Se podría incluir dentro de este apartado el “salto dende un muro”, práctica recogida en Pobra, Curtis y O GRove. Otra práctica traumática sería la descrita en Mazaricos que es la del uso de una lona cruzada sobre el vientre que se comprime traccionando los dos extremos.

– Entre el grupo referido a productos abortivos incluimos el cornecelo de centeno (Lousame, Pontes, Frades, Santiago, Outes, San Saturnino, Ribeira, Pontevedra, Soutomaior, Barreiros, O barco, Friol, Castroverde, Corgo, Meira). Se cita por lo tanto, en las cuatro provincias con diferentes nombres como veremos en el capítulo referente a ayudas farmacológicas en el parto. Se tomaba como infusión y con una única dosificación que se cita en este apartado es una cucarada de cornezuelo en una taza de agua (POntes, la cocción debía durar media hora después de haberlo botado en un mortero. Parece que en las ferias y mercados de Galicia de la posguerra era muy frecuente su comercialización para este y otros usos medicinales. En Portugal, donde se le llama “dente de cao” o “cravagem de centeio” también es conocido su uso como abortivo, así como en los municipios de Salamanca.

Las infusiones de ruda se citan en menor proporción, también en las cuatro provincias. Esta planta de reconocidas propiedades emenagogas y abortivas fue citada anteriormente y también usada como abortivo en Asturias y en el resto de España. En Galicia su abundancia se ve reflejada en el refrán: “Abunda como la ruda” (Pobra de Trives).

Lis Quibén publica en su Cancionero médico de Galicia varias cuartetas que reflejan su repercusión médico-popular en el aspecto abortivo:

“Se a muller soube
a virtú que ten a ruda
a collera e a plantara
de noite pola lua”

También existe una versión en castrellano. La ruda es conocida en toda España por sus propiedades terapeúticas, también usada en Portugal con indéntico fin.

En otro lugar independiente de los anteriores podíamos incluir el uso de los ya citados “pediluvios”. En Pobra do Caraminñal se hacen añadiendo al agua cinxa, y en Frades añadiendo ruda y sal.

En Asturias se utilizaban los “pediluvios” con idéntico fin aunque añadía mostaza. También se hacereferencia a ellos en otros puntos de la geografía española”.

CONTINUARÁ…



Virxe do Leite (Virgen de la Leche). Iglesia Monasterio de San Pedro de Ansemil. Foto tomada de: http://www.galiciamaxica.eu/Sitios/PONTEVEDRA/silleda/San%20Pedro%20de%20Ansemil.html


Otros artículos que hablan sobre el libro y el autor:

– Un historiador explica los ritos del parto y el embarazo a las matronas:  http://www.atlantico.net/articulo/vigo/historiador-explica-ritos-parto-y-embarazo-matronas/20091126084209077107.html
– «El parto de pie fue lo que más costó erradicar»: http://www.lavozdegalicia.es/vigo/2009/11/25/0003_8129705.htm

Relacionada:

Que se escuchen otras voces: el trabajo no supone una liberación, la maternidad es parte de la salud sexual…

A veces releo un libro y veo una pequeño texto que me gustaría compartir. Esta es de “Revolución en punto cero” de Silvia Federici y, aunque adolece de falta de visión integradora respecto a los hombres, creo que es interesante su lectura, sobre todo después del monográfico en papel de El País Semanal dedicado a “las mujeres” lleno de publicidad de perfumes caros y de esa organización emancipadora de la mujer llamada “El Corte Inglés”, entrevistas a Emma Bonino, Melinda Gates, Christine Lagarde, empresarias y, como no, esas nuevas generaciones del feminismo (supuestamente más subversivas y rompedoras, al menos a nivel estético) que repiten de forma machacona los mensajes y las consignas de las ONU y el Banco Mundial:

Pg. 98: “El movimiento de mujeres debe darse cuenta de que el trabajo no supone una liberación. El trabajo dentro de un sistema capitalista es explotación y no hay placer, orgullo o creatividad alguna en ser explotada. Incluso el concepto de “carrera profesional” es una ilusión en lo que respecta a la realización personal. Lo que pocas veces se reconoce es que la mayor parte de los empleos que se desarrollan mediante una carrera profesional requieren que se ejerza poder sobre otras personas, a menudo sobre otras mujeres y que esto depende de las divisiones entre nosotras. Intentamos escapar del encasillamiento en los guetos obreros y oficionistas para poder disponer de más tiempo para nosotras y estar más satisfechas, solo para descubrir que el precio que pagamos por progresar es la distancia que se interpone entre nosotras y otras mujeres. Con todo, no hay disciplina que impuesta a otros no nos impongamos a nosotras mismas, lo que significa que el mismo hecho de llevar a cabo estos trabajos mina nuestras propias luchas”.

Leo con curiosidad uno de los artículos en La Marea de una de las jóvenes feministas citadas por El País con un título que me interesa: “Los retos de la salud sexual”. Antes de leerlo, me pregunto, ¿hablará en algún momento de maternidad, parto y lactancia como parte de la salud sexual de las mujeres? Efectivamente, la salud sexual de nuevo es limitada, previas citas de diversos organismos internacionales, al uso de anticonceptivos, lo que equivale a hablar solamente de una parte del asunto. Es más, a nivel global incluso el Club de Roma en su último informe reconoce que el desarrollo industrial y urbano que se lleva a cabo a pasos agigantados en el mundo es el “anticonceptivo” más importante y efectivo actualmente, ya que tener hijos resulta en sí mismo algo caro y complicado en los nuevos contextos vitales, laborales y existenciales. Por esta razón, se pronostica que a partir de 2040 la población mundial comenzará a decrecer. En cualquier caso, considero que el autoconocimiento del cuerpo y la posibilidad de usar las diferentes formas de anticoncepción son algo importante y necesario, siempre que se entienda también el contexto biocultural y político en el que se utilizan y promocionan.

La salud sexual es un tema muy amplio pero de nuevo, una vez más, no hay en el artículo ni una palabra sobre los riesgos para la salud de las mujeres de la maternidad tardía, la nuliparidad y la ausencia de lactancia, para poder tomar decisiones informadas, libres y éticas. ¿Por qué? Porque este sistema reprime en los países industrializados la maternidad durante los años más “productivos” y, años más tarde, la promueve en su versión desesperada, tecnocrática, mercantilizada, consumista, hipermedicalizada, hiperplanificada, congelada, desvinculada, fragmentada y, por último, desconectada de toda excitación sexual y pasión erótica en el acto de concebir vida humana.

Margaret Sanger, la lactancia materna y la ciudad

Trabajadoras de la factoría Triangle Shirtwaist, la mayor parte inmigrantes. El 25 de marzo de 1911 el edificio se incendió y murieron 146 de ellas.
Mujeres conversando en una huelga de alquileres del East Side de Nueva York c.1910. Origen: Librería del Congreso

Mujer inmigrante de Nueva York lleva ropa para que toda la familia trabaje en casa a destajo

 Margaret Sanger 

El otro día por casi me caigo de la silla. Estaba pensando en la cita final del libro de Elsimar Coutinho sobre la menstruación,  una frase de la pionera de la planificación familiar Margaret Sanger que dice así…

“Ninguna mujer es complétamente libre a menos que tenga control sobre su sistema reproductivo”

y esa cita me llevó a investigar un poco más sobre la vida de su autora. Margaret Sanger es conocida por su promoción de los métodos anticonceptivos desde una perspectiva feminista y neomalthusiana. Fue también la mujer que promovió la creación de la primera píldora anticonceptiva (Enovid), buscando financiación y poniendo en contacto a investigadores y mecenas, en una investigación no exenta de falta de ética. Y de repente… buscando información en su biografía leí esto:

Del National Women’s History Museum:
“Cuando Sanger tenía 19 años, su madre de 50 años murió de tuberculosis. Anne Higgins dio a luz a 11 niños y sufrió 7 abortos. Sanger creía que los embarazos repetidos de su madre habían debilitado su cuerpo hasta el punto de que fue incapaz de recuperarse de la enfermedad”.

Y en Wikipedia:
“La madre de Margaret, Anne Higgins estuvo embarazada en 18 ocasiones -teniendo 11 nacimientos vivos- durante 22 años antes de su muerte a la edad de 49 años.”

Y esto otro (traducido de la versión inglesa de su biografía) sobre su primera etapa como enfermera en el East Side de Manhattan en el que cuenta la historia de Sadie Sachs, una inmigrante judía rusa:

 “Durante el trabajo de Margaret Sanger entre las mujeres inmigrantes de clase obrera se revelaron ejemplos gráficos de mujeres forzadas a partos frecuentes, abortos involuntarios y abortos provocados por falta de información sobre la forma de evitar un embarazo no deseado. El acceso a la información sobre los anticonceptivos estaba prohibido por razones de obscenidad por la ley federal Comstock de 1873 y una serie de leyes estatales. Buscando algo que pudiera ayudar a estas mujeres, Sanger visitó las bibliotecas públicas, pero fue incapaz de encontrar información sobre anticoncepción. Estos problemas se personificaron en una historia que Sanger contaría más tarde en sus discursos: mientras Sanger trabajaba como enfermera, fue llamada al apartamento de Sadie Sachs después de que Sachs se pusiera extremadamente enferma debido a un aborto autoinducido. Sadie le rogó al médico de cabecera que le dijera cómo podría evitar que le volviera a suceder, el médico simplemente le dio el consejo de mantener la abstinencia. Unos meses después, Sanger fue llamada de nuevo al apartamento de Sachs sólo que esta vez, Sadie murió poco después de que Sanger llegara a causa de otro aborto autoinducido. Sanger a veces ponía fin a la historia diciendo: “Lancé mi bolso de enfermera en la esquina y anuncié que nunca atendería otro caso hasta que fuera posible que las mujeres trabajadoras en los Estados Unidos tuvieran los conocimientos necesarios para controlar la natalidad.Aunque Sadie Sachs fue posiblemente una combinación de ficción de varias mujeres que Sanger había conocido, esta historia marca el momento en el Sanger comenzó a dedicar su vida a ayudar a las mujeres desesperadas antes de que se vieran obligadas a buscar abortos peligrosos e ilegales”.
 
Y en esta entrevista en la que el presentador le pregunta por las emociones que le llevaron a iniciar una cruzada por la planificación familiar y ella vuelve a citar el caso de su madre y lo que vio trabajando de enfermera en los barrios obreros de Nueva York:

Los datos:

La biopolítica estatal del momento prohibía en EEUU los anticonceptivos y la divulgación de información sobre los mismos desde la Ley Comstock de 1875. Margaret Sanger comienza su activismo en 1912-1916, cuarenta años después. En 1938, gracias a un juicio en el que ella estaba involucrada, se tumba por primera vez esa ley. En 1967 la ONU crea el Fondo de Población de las Naciones Unidas e incluye entre sus objetivos el control de la natalidad y la planificación familiar. Se pretende la universalización de los servicios de planificación familiar para el año 2015

– Las mujeres inmigrantes de las clases trabajadores urbanas tenían muchos hijos con intervalos muy cortos entre ellos. También las había que tenían tres hijos pero no podían tener otro hijo más por motivos económicos, como el ejemplo de Sadie Sachs.

– Su madre, de origen irlandés, tuvo una altísima natalidad con intervalos cortos.

¿Qué sabemos ahora?

 – Que ese número tan grande de hijos y esos cortos intervalos entre nacimientos, al menos los de la madre de Sanger, son una rareza histórica. No se había producido algo así en la historia de la humanidad salvo para las mujeres de clases altas que no amamantaban (o lo hacían durante muy poquito tiempo y con muchas restricciones al pecho) y que recurrían a nodrizas.

¿Y cómo lo sabemos?

Dice el pediatra José María Paricio en el libro “Manual de Lactancia Materna” de la Asociación Española de Pediatría :  

“Teniendo en cuenta el efecto anticonceptivo de la lactancia, las clases populares tenían una fecundidad limitada por término medio a un nacimiento bianual, lo que ha podido constituir un efectivo control de natalidad entre las masas campesinas de la Europa preindustrial. Por el contrario, la fecundidad no controlada por lactancia entre las clases acomodadas hace que la descendencia pueda suponer de 15 a 20 hijos, pero a expensas de una terrible mortalidad”.

Un nacimiento bianual puede parecer todavía poco si estudiamos los intervalos entre nacimientos de tres años en las mujeres cazadoras-recolectoras de los que habla el biólogo Roger Short:

“En las comunidades cazadoras-recolectoras, la pubertad, la adquisicón de deseo sexual, y matrimonio eran todos eventos sinónimos, así que no había necesidad de restricciones sociales sobre el comportamiento sexual antes del matrimonio. Después del matrimonio había un periodo de tres años de esterilidad adolescente, cuando la chica habría experimentado una sucesión de ciclos menstruales anovulatorios antes de concebir. Después del primer hijo, habría estado 3 años en amenorrea de la lactancia, seguidos por uno o dos ciclos menstruales ovulatorios antes de concebir otra vez. No tenemos información de la edad de la menopausia  en las sociedades primitivas, pero (…) sería raro que una mujer tuviera más de 5 hijos. Durante su vida reproductiva experimentaría 15 años de amenorrea de la lactancia, y 4 años de embarazo, (…)”

Short señala varios estudios en los que se ha observado cómo el proceso de urbanización en la época actual, y los cambios que lleva aparejado en cuanto a hábitos sociales y nutricionales, impactan en la fertilidad humana, sobre todo en cuanto a la lactancia materna y afirma: 

“En todo el mundo en su conjunto, más nacimientos son prevenidos con la lactancia que con las otras formas de anticoncepción juntas. No es extraño que los cambios sociales que reducen la eficiencia anticonceptiva de la lactancia hayan tenido tal asombroso impacto demográfico”. 

“Vindicación de los derechos de la mujer” de Mary Wollstonecraft (1792)

Este libro, que la historiografía feminista considera como una de sus obras fundacionales, plasma un conocimiento popular ancestral respecto a la lactancia, en realidad respecto a una determinada forma de amamantar que después sería estudiada por los investigadores del método anticonceptivo MELA (amenorrea de la lactancia) válido con un 98% de seguridad durante los primeros 6 meses postparto si se cumplen los tres requisitos (ausencia de mesntruación, primeros 6 meses, lactancia exclusiva a demanda día y noche):

“Porque la naturaleza ha ordenado las cosas de modo tan sabio, que si las mujeres amamantaran a sus hijos conservarían su propia salud y habría tal intervalo entre el nacimiento de cada hijo que rara vez veríamos una casa llena de niños”


En la edición de Marta Lois de la Editorial AKAL de 2005 hay una nota al pie que dice lo siguiente, que se contradice con lo afirmado por el consenso establecido en Bellagio sobre el MELA que sí garantiza un alto grado de anticoncepción si se cumplen los criterios de los que hemos hablado:

www.unicef.cl

En este documento de Unicef se especifica que (LAM es MELA en inglés) al menos “tres estudios han demostrado que la eficacia del LAM se puede mantener entre los 6 y 12 meses postparto, si la madre inició el método originalmente, sigue amamantando antes de ofrecer la alimentación complementaria y mantiene los intervalos entre mamadas menores de 4 horas durante el día y de 6 horas en la noche, y por supuesto se mantiene en amenorrea“. 

Y en este otro documento también se habla de lo que se ha venido a llamar MELA-9 o MELA-12, por el número de meses que podría funcionar.

Tomado de http://www.upch.edu.pe/

ACTUALIZACIÓN (8 de febrero de 2015): Actualmente hay controversia científica sobre cómo se produce la amenorrea y anovulación de la lactancia y por qué incluso algunas mujeres cuando comienzan a menstruar durante la lactancia pueden pasar varios meses aún de menstruaciones no fértiles (comprobadas por métodos naturales de conciencia de la fertilidad). Una es la hipótesis de la frecuencia de la lactancia y otra es la de la carga metabólica (lo que explicaría por qué las mujeres occidentales “bien alimentadas” tienen periodos más cortos de infertilidad de la lactancia. No son hipótesis contradictorias.

 Las mujeres de clase trabajadora

Por la información recopilada parece bastante probable que las madre de Margaret Sanger y las mujeres de las clases populares de N.Y. no amamantaran a sus bebés y, si lo hicieran, su forma de hacerlo fuera bastante diferente a la de una mujer cazadora-recolectora, o la de una mujer del mundo preindustrial popular. Su amenorrea de la lactancia sería muy corta o prácticamente inexistente, como podemos aprender de los textos de Barbara B. Harrell en “Lactancia y menstruación en perspectiva cultural“, Beverly Strassmann sobre una tribu Dogon de Mali en su artículo “La biología de la menstruación en el Homo Sapiens” o Nancy Rose Hunt en su artículo sobre el biopolítica colonial y lactancia en el Congo Belga “Le bebe en brousse”.

La clave de la explicación en las variaciones históricas y culturales de la amenorrea de la lactancia está en la separación madre-bebé, las restricciones espacio-temporales de esa relación (no atender el llanto, no dar de mamar por la noche, horarios rígidos, dejar pasar demasiado tiempo entre tomas…) y todos los sustitutos que se van añadiendo para suplir la cercanía (chupetes, nodrizas, biberones, carritos…). Por cierto, no pretendo demonizar los objetos que sustituyen a la madre, ya que el problema no son los objetos en sí, muchos de ellos prácticos en multitud de ocasiones, sino entender por qué hemos llegado a depender de ellos y por qué los hemos llegado a considerar imprescindibles.

Mujer inmigrante italiana trabajando en su casa, Nueva York en 1912 (Wikipedia).

Mujeres trabajando con máquinas de coser empeñadas en el Monte de Piedad de la Madre de Dios de la Esperanza. Barcelona, c.1926 (Gracias, Carolina, por pasarme esta imagen).

Spagna, 1966.
Fotografo: Eve Arnold
http://www.eticamente.net/31489/foto-antiche-donne-allattamento.html

Los escritos de Margaret Sanger

Creo sinceramente que los seres humanos debemos tener la posibilidad de autoconocernos y conocer el mundo, de buscar información y divulgarla libremente. El Estado no debería prohibirnos el acceso a la información, como tampoco deberíamos dejarnos adoctrinar con propaganda que sí nos proporciona aunque no queramos. Por eso, la labor de divulgación de los métodos anticonceptivos que realizó Margaret Sanger me parece totalmente legítima, aunque incompleta, sesgada y con un enfoque erróneo.

En esa época también se publicaban en España revistas anarquistas y naturistas en las que los métodos anticonceptivos se consideraban algo importante a divulgar entre la clase trabajadora. La diversidad del movimiento libertario también implicaba la existencia de controversias y opiniones diferentes sobre la pertinencia de su uso, como la que expone Federico Urales en este artículo, contrario al neomalthusianismo. De hecho, el artículo de Urales es toda una refutación al planteamiento de esta mujer desde una postura revolucionaria (¿alguien se imagina un artículo así hoy en día con el nivel de adoctrinamiento, pensamiento único y falsas polarizaciones que existe en todos los ambientes ideológicos?):  

“Lo que los neomalthusianos entienden táctica para quitar elementos de servidumbre a la sociedad burguesa y ofrecerle, en cambio, elementos de rebeldía, con pocos hijos y bien educados, es sólo, según nuestro sentir, un amoldamiento a la vida y al ambiente burgués.
Con el propósito de hurtar hijos a la sociedad injusta, los hurtamos a la Naturaleza, justa siempre.”

(…) 
“Lo primero que ha de procurar el anarquista es emanciparse de la explotación ajena y luego impedir que sus hijos sean explotados por nadie”. 
(…)
“Y ha de ser la Naturaleza, con nuestra potencia amorosa, la que limite nuestros hijos, y no las conveniencias domésticas, ni los oportunismos más o menos revolucionarios.
El hombre no debe engendrar sin amor; el hombre no debe tener hijos con mujer no amada”.

Como todos, creo que Sanger fue víctima de su tiempo y no fue capaz de abstraerse del ambiente cultural en el que nació, lo que ha tenido algunas consecuencias también en el mundo actual. 

Ser víctima de la propia cultura o estar condicionado por su tiempo no la exime de responsabilidad. Debía haber estudiado más, no solamente libros de medicina, historia y antropología en las bibliotecas sino haber escuchado a las mujeres del mundo rural o preindustrial, haber viajado, haber reflexionado sobre la aversión a los niños en el mundo urbano industrializado… Y, sobre todo, debería haber tenido una ética de búsqueda del bien común, que no tuvo, a pesar de su verborrea, como demuestra su apoyo a la forma en la que se probó la píldora anticonceptiva en mujeres de Puerto Rico, su racismo y clasismo.

¿Respondió Sanger acaso a la cuestión de por qué la maternidad se había convertido en algo tan problemático? No. ¿Qué hacía que ser madre de más de tres hijos se conviertiera en una pesadilla para las mujeres inmigrantes como la de la historia de Sadie Sachs? El capitalismo. La maternidad se problematiza a partir de la inmigración, desde el mundo de lo rural donde existían redes de crianza y apoyo mutuo dentro de la familia extensa y la vecindad al viaje a la gran ciudad de Nueva York donde los niños comienzan a estorbar. ¿Quién era el culpable de que la información y los anticonceptivos fueran censurados? El Estado. ¿El mero uso de anticonceptivos haría que la maternidad fuera más libre? No, cuando existen otros condicionantes sociales.

Sus folletos divulgativos incluían un repaso por todos los anticonceptivos (preservativo, pesarios, condon femenino…) que existían en su época y también aconsejaban el uso de algún pseudoanticonceptivo que otro, como las duchas vaginales con un jabón llamado Lysol que tenía solamente un 50% de efectividad, por no hablar de su impacto en la flora vaginal. Sin embargo, cuando habla de lactancia, esto es lo que podemos leer en Family Limitations (pdf): 

Traducción:  “Existe el conocimiento de que el amamantamiento después del parto previene el retorno de la menstruación por varios meses y que la concepción no se produce. Está bien no depender sobre esto demasiado, especialmente después del quinto o sexto mes, ya que la mujer puede quedarse embarazada otra vez sin haber “visto nada” o sin darse cuenta de que está embarazada. Se encuentra entonces con uno en el pecho y otro en el útero. Usa algún preventivo”.

O en este otro texto de Sanger:

“Durante el periodo de lactancia las probabilidades son también pocas; pero no hay ninguna certeza en este caso”. 

Esto que dice, a la luz de la evidencia científica actual y de la evidencia empírica de muchas mujeres de sociedades tradicionales, es cierto solamente en parte, ya que a partir del quinto o sexto mes es cuando se inicia la alimentación suplementaria. Como se dice en este documento actualizado sobre el MELA que ya he citado, el protocolo número 13 de “The Academy of Breastfeeding Medicine”:

“El criterio de los “seis meses” se añade primordialmente porque es el tiempo en el que la alimentación complementaria debería comenzar. Sin embargo, si el amamantamiento continúa a un nivel alto incluso cuando la alimentación complementaria haya empezado, la eficacia aparentemente permanece alta. En Ruanda, el método fue usado hasta los 9 meses, manteniendo la frecuencia de lactancia amamantando antes de cada comida complementaria. En un estudio que involucraba a mujeres trabajadoras, que se extraían leche después de la separación como poco tan frecuentemente como hubiese ocurrido el amamantamiento si hubieran estado juntos, se encontró que el MELA podía ser 96.5% efectivo. Aunque este hallazgo no es estadísticamente diferente de los resultados de otros estudios, sugiere que hay un pequeño aumento del riesgo de la concepción en las mujeres separadas de sus hijos. Esta información debería ser dada a las mujeres afectadas para que puedan tomar decisiones informadas”.

Es decir, Sanger decía que con la lactancia no había “ninguna certeza” y, sin embargo, sí promovía las duchas vaginales con un 50% de posiblidades de embarazo…

Ejemplos concretos

– Según Roger Short sería raro que una mujer tuviera en las sociedades de cazadores-recolectores más de 5 hijos. Las mujeres Kung tienen 4 o 5 nacimientos vivos de media (pg. 181 de Nisa. Life and Words of a Kung Woman, de Marjorie Shostak).  Nisa, por ejemplo, la mujer protagonista principal del libro de entrevistas que acabo de citar, tiene 4 nacimientos vivos, más algunos abortos, y mantiene una vida sexual activa durante toda su vida, con varios maridos y muchos amantes.

– Las mujeres Dogon de Mali, agricultoras y sedentarias, tienen 8.6 nacimientos vivos por mujer, el doble que las mujeres !Kung. Según Short la sendentarización trae consigo un adelantamiento de los destetes, lactancias menos intensas y un acortamiento de los intervalos intergenésicos. Además, existe la teoría de la masa muscular de Rose Frish que añade la influencia del alto o bajo nivel de ejercicio en la fertilidad de las mujeres, así como su nivel de grasa corporal.

– En España, el índice de fecundidad por mujer en 1900 era de 4,7 hijos por mujer, también muy lejos del caso de la madre de Margaret Sanger. En EEUU, en 1800 las madres estadounidenses tenían 7 hijos de media y en 1900 había caído la cifra a 3-4 hijos por mujer… También muy lejos del número de hijos de la madre de Sanger y de los que supuestamente tenían las mujeres inmigrantes del East Side.

– El estudio que hizo Sheyla Kippley entre 1500 experiencias de lactancia en EEUU (1971) comprobó que las mujeres que siguieron los “Siete estándares” de la Lactancia Ecológica tuvieron una media de 14,5 meses de amenorrea de la lactancia. Los “Siete estándares” son (si se evita cualquiera de ellos se adelanta la fertilidad):

  1. Manten una lactancia exclusiva durante los primeros 6 meses de vida; no uses otros líquidos y sólidos.
  2. Calma a tu bebé con el pecho.
  3. No uses biberones ni chupetes.
  4. Duerme con tu bebé para las tomas nocturnas.
  5. Duerme con tu bebé durante una toma durante la siesta diurna.
  6. Amamanta frecuentemente día y noche, y evita los horarios.
  7. Evita cualquier práctica que restrinja el amamantamiento o que te separe de tu bebé. 

Si esta forma de lactar no fuera algo marginal (un cambio que solamente podría darse desde la libertad personal y el respeto, y nunca desde la imposición a las demás) tendríamos que cambiar la sociedad al completo, la forma de trabajar las mujeres y las prioridades. No necesariamente tendríamos que ser amas de casa ni mucho menos. No deberíamos tener que estar recluidas ni entre las cuatro paredes de una casa ni entre las cuatro paredes de una oficina, pero sí encontrar formas de trabajar que nos permitieran no separarnos de nuestros bebés ni tampoco estar segregadas de la sociedad. Parece bastante revolucionario, ¿no? Poner la prioridad sobre nuestra propia salud y la de nuestros bebés, poner los cuidados en el centro de la vida, replantear las prioridades de la sociedad en todos los aspectos de la vida. ¿Por qué deberíamos sacrificarnos por la empresa en lugar de por un mundo mejor para las próximas generaciones? Las mujeres Homo Sapiens han tenido vida sexual, hijos y han contribuido a la recolección de alimentos y fabricación de herramientas desde el principio de los tiempos sin ser “amas de casa”. Que nadie nos engañe ni manipule con dicotomías creadas entre la mujer y la madre, no deberíamos tener que elegir.

Sin embargo, todo esto no es nada si no hay algo más, si no ponemos también el énfasis en el QUÉ conciliamos. El sistema todo lo integra y adapta, no sería raro que, dentro de poco, la falta de “cuerpos” de la que habla Kathy Matsui de Goldman Sachs llevara al sistema a tener que adaptarse a nuestras condiciones para que la máquina nunca se pare. Por eso, no basta fabricar armas mientras se amamanta a un hijo, no está bien escribir y difundir artículos mentirosos y adoctrinadores mientras se concilia, no basta con llevar a tu bebé a un call center explotador dedicado a estafar a potenciales clientes…

En cualquier caso, con los índices de lactancia actuales, la desinformación médica, las dificultades que encontramos las mujeres simplemente para llegar a establecer la lactancia, pensar en esto quizás no tiene mucho sentido.

Un problema real, diagnóstico incompleto, soluciones parciales

La falta de perspectiva global de Margaret Sanger es impresionante. Se trata de una visión miope que ha sido heredada y promocionada desde las altas esferas desde entonces a través de posturas que pivotan desde la propaganda natalista a la antinatalista, según como suene la flauta de quienes ostentan el poder. 

Si en lugar de adoptar esa perspectiva hubiera intentado, con humildad y curiosidad, entender el mundo antes de cambiarlo y conjugar lo histórico con lo biológico y lo ético, quizás estaríamos en otro mundo, pero también estaríamos hablando de otra persona, no de Margaret Sanger.

El problema de la alta paridad de las mujeres de las que habla Sanger acarreaba problemas de salud y económicos a las mujeres y sus familias, ya que había un desajuste entre su fertilidad, la pérdida de la lactancia, y el sistema al que acababan de llegar y al que se supone que se debían adaptar, un mundo de desarraigo y sin los lazos fuertes que dejaban atrás. Analizar las causas de esos problemas nos lleva a entender la pérdida de la cultura de la lactancia desde nuestra historia como especie, que tiene su forma más visible y palpable en la progresiva reducción del tiempo de exogestación (gestación fuera del útero) y de amenorrea de la lactancia. Esto viene dirigido principalmente por los “chamanes”-médicos de la cultura occidental al servicio de las elites, pero también por la propia forma de vivir y existir en las diferentes formas de organizar la sociedad, que no evolucionan de forma lineal ni progresiva.

En el caso concreto de las mujeres inmigrantes del East Side de Nueva York habría que analizar dos cosas. Por un lado, las causas por las que se veían forzadas a separarse de sus bebés y a amamantarlos poco o nada, es decir, los modos de producción y los mecanismos ideológicos de la sociedad a la que acababan de llegar. Y, por el otro, y pensando más bien en el caso de “Sadie Sachs” que tenía tres hijos y no quería un cuarto, en los problemas económicos y laborales de las familias grandes en un entorno urbano, donde los hijos son un problema y un coste. De hecho, la progresiva urbanización del mundo es el mayor anticonceptivo que existe y una de las causas principales de la caída de la natalidad en todo el globo, según el informe del Club de Roma escrito por Jorgen Randers titulado “2052, Una Previsión Global para los Próximos 40 años”

Pg. 62: “Ya más de la mitad de la gente del mundo vive en ciudades, y esa fracción aumentará con la industrialización constante del mundo en desarrollo. La mayor parte de la gente será urbana y vivirá bajo condiciones en las que tener muchos niños no es una ventaja. El deseo de tener familias pequeñas no se verá limito a las parejas con dos carreras del mundo industrializado. Billones de familias pobres urbanas en economías emergentes harán la misma elección, en un intento de escapar de la pobreza”.

Fue el “progreso” el que provocó el acortamiento de los intervalos entre nacimientos y el aumento de la paridad de las mujeres. La divulgación de los anticonceptivos, que han existido desde hace milenios, forma parte de nuestra libertad de acceder a la información y de decidir qué hacer con ella, pero si solamente se observan las cuestiones de forma parcial las soluciones siempre serán parciales y de efectos insospechados. De hecho, en cuanto el sistema se dio cuenta de que le sobraban súbditos adoptó el mensaje de Margaret Sanger como política oficial de los organismos internacionales, lo que contrasta con las anteriores políticas natalistas del colonialismo.

Por último, la eliminación de los bebés de la vida de las mujeres inmigrantes de Nueva York no podía solucionar sus problemas de explotación, alienación, aculturación y aislamiento. Lo único que podría conseguirse es que tuvieran más tiempo para dedicarle a la empresa, a la que sí podían amamantar de forma prolongada y exclusiva durante años. Por esta razón creo que a Margaret Sanger no le preocupaba demasiado la salud de las mujeres del pueblo sino la salud del sistema de dominación, por eso no hizo nada por recuperar la cultura de la lactancia materna, a diferencia de Mary Wollstoncraft más de cien años antes. De hecho, las mujeres de la alta burguesía y la aristocracia podían tener todos los hijos que quisieran sin ningún problema económico o social, cosa que parecía importar poco a la protagonista del artículo de hoy.
 
Cáncer de mama

La vida es riesgo. El embarazo y el parto son procesos fisiológicos pero también tienen riesgos, por eso se habla de tasas de mortalidad materna, por ejemplo, y esto se refleja en que sepamos cuantas mujeres mueren en sus partos o por problemas derivados de los mismos en todas las zonas geográficas del mundo. Es más, reducir la mortalidad materno-infantil es uno de los Objetivos del Milenio. Quizás haya llegado la hora de que comencemos a hablar también de los riesgos intrínsecos de la nuliparidad y la primiparidad tardía (primer embarazo). Esto no significa que si no tenemos hijos o si tenemos solamente uno de forma muy tardía vayamos a desarrollar de forma automática y determinante cáncer de mama. Lo que quiere decir es que con la información de la que disponemos se sabe que, estadísticamente, la nuliparidad, los intervalos aumentados entre la fecha de la primera regla y el primer hijo, y no amamantar aumenta el número de papeletas de sufrir esta enfermedad y otras. De una forma bastante observadora ya se dio cuenta de esto el médico Bernardino Ramazzini en 1713, al ver que en el colectivo de monjas había más casos de cáncer, la “plaga maldita”, que en el resto de población femenina.

ACTUALIZACIÓN 20/02/2015: Según el libro “Tratado de Ginegología” en su pg. 971, “Por cada 100.000 mujeres en nuestro país, mueren 18,62 mujeres” de cáncer de mama. Y según la “Estrategia de atención al parto normal” (pg. 15) la mortalidad materna en España se encuentra por debajo de los 7 fallecimientos por cada 100.000 nacimientos (4,7 fallecimientos en 2013) . Anualmente mueren unas 6.000 mujeres en España por cáncer de mama, en 2009 murieron 8 mujeres durante el parto y 2 en el puerperio.

Por eso, la cruzada que inició Margaret Sanger tenía otro sesgo más, no advirtió de esta “pequeña” gran consecuencia del uso masivo y prolongado de la anticoncepción, ya fuera basada en la abstinencia durante los días fértiles, en métodos barrera o químicos artificiales. Y para tomar decisiones libres hace falta información.

Para profundizar sobre la relación cáncer y hábitos reproductivos:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/01/decisiones-informadas-los-riesgos-de-no.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/07/mujer-paradojas-y-contradicciones-en-el.html

 Termino y me despido con una adaptación ampliada de la cita de Sanger del comienzo de este artículo:

“Ninguna mujer es complétamente libre a menos que viva en una sociedad en la que exista libertad de conciencia, acceso a la información y capacidad para tomar decisiones responsables y éticas sin imposición alguna del Estado ni el Capital”

¿Es posible conjugar nuestra fisiología con la cultura actual? ¿Es posible no reprimir la maternidad en un mundo, en teoría, superpoblado, urbano, en el que se han reducido los índices de mortalidad infantil y en el que tener hijos es considerado un coste? En cualquier caso son cuestiones que deberíamos pensar cada uno de nosotros y no dejar que lo hagan otros a nuestras espaldas. Pido disculpas si hay algún error en los datos o en mi interpretación de los mismos, seguro que entre todos podemos seguir tirando del hilo…

 ACTUALIZACIÓN: Varios estudios en humanos y primates parecen señalar también un componente más en la amenorrea de la lactancia y son las reservas energéticas de las que dispone la mujer/hembra. Por otro lado, el fin de la amenorrea no determina necesariamente que los ciclos sean fértiles, es decir, algunas mujeres menstrúan pero no ovulan mientras lactan. Todavía se desconocen los mecanismos exactos de estos fenómenos.

ACTUALIZACIÓN A 20/09/2015: Este artículo debe ser matizado y ampliado con este otro sobre el libro “Ritos de embarazo y parto en Galicia”. Allí he descubierto que las mujeres en la Galicia rural prefranquista conocían varios métodos y plantas abortivas y anticonceptivas: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/08/metodos-anticonceptivos-y-abortivos-en.html

ACTUALIZACIÓN A  23/10/2015: Este estudio de Susan Jobling y Richard Owen sobre el impacto de la píldora anticonceptiva y el etilestradiol en los animales acuáticos fue publicado en Nature. Los costes de limpieza y depuración de los ríos son millonarios y se está debatiendo quién debería ser el responsable de pagarlos, si las farmaceúticas o los Estados. Recordemos que, por ejemplo, en España, la píldora está subvencionada por Sanidad.

Decisiones informadas: Los riesgos de no ser una madre joven (y no amamantar)

El lazo rosa y su historia: “No obstante, una mujer de 68 años llamada Charlotte Hayley que había luchado contra el cáncer de mama y también había producido lazos representativos de color de melocotón. Ella los vendió con una tarjeta que decía: “El presupuesto anual del instituto nacional del cáncer es de 1,8 billones de dólares estadounidenses y solamente el 5 % está destinado para la prevención del cáncer. Ayúdanos a despertar a nuestros legisladores y a los Estados Unidos, usando este lazo” Su mensaje se expandió rápidamente, lo cual hizo que Penney y Evelyn se interesaran en el concepto de Hayley, y quisieron trabajar conjuntamente con ella. Sin embargo Hayley rechazó la oferta argumentando que esta tenía un propósito demasiado comercial.
Después de discutir las oportunidades con Lauder, Hayley y los abogados, decidieron ponerle un “nuevo” color. El nuevo color de la cinta, sería el rosa y se convertiría en un símbolo internacional de la concienciación del cáncer de mama”. http://es.wikipedia.org/wiki/Lazo_rosado (Evelyn es Evelyn Lauder, vicepresidenta de la marca cosmética Estée Lauder y yerna de la propia Estée)

No sé durante cuanto tiempo seguiré escribiendo en este blog sobre temas relacionados con la maternidad o el feminismo, pero aquí va otro artículo:

En el último post, a raíz de una pregunta “extraña” que me hicieron en facebook, hablé sobre el tema de si la mujer se realiza con la maternidad, si puede realizarse “solo” con la maternidad, si puede realizarse de otras formas, si “sólo” puede realizarse de una forma, en lo laboral, etcétera… Pero hoy quiero hablar sobre un tema del que se habla muy, muy poco y la verdad es que es sorprendente e inquietante a la vez. Yo cuando lo descubrí me quedé muy perpleja. No es mi objetivo alarmar ni culpabilizar a las mujeres, de eso ya tenemos bastante, sino animarlas a informarse y preguntarse quién toma las decisiones en su vida, si nosotras o el sistema en el que vivimos, un sistema dedicado a matar al amor en todas sus formas o a hacerlo casi imposible. Una vez que sabemos lo que queremos podemos lograrlo. Una vez que reconocemos nuestro deseo o nuestra falta de él podemos dirigir nuestros pasos. La confrontación con la dura realidad a veces nos puede causar rabia o tristeza, pero esos sentimientos son sanos cuando son un duelo que atravesamos para levantarnos con más fuerza y entender las causas de nuestra situación, para comenzar un camino como las mujeres que todo nuestro ser nos dice que queremos ser. Ese camino no será igual ni válido para todo el mundo porque el ser humano y sus circunstancias son muy diversas.

Cáncer de mama 

El más común de los cánceres en las mujeres es el de mama y es a la vez el más mortal. Tan solo en España se detectan 22.000 casos cada año y una de cada ocho mujeres españolas lo desarrollará en los próximos diez años.  Aunque afortunadamente gran parte de los casos se podrán curar a tiempo (entre un 50% y un 80%), no podemos olvidar las ultimas cifras: 6.314 mujeres murieron por esta causa en nuestro país en el año 2011.

Es muy habitual que se organicen maratones, se repartan chapas o lazos rosas, se organicen campañas de concienciación, pero muy pocas sabemos que una de las cosas que previenen en gran parte el cáncer de mama es el tener hijos cuando se es joven, (en concreto con menos de 25 años o de 30 años) y amamantarlos durante año y medio a dos años. Algunos autores, de hecho, consideran que tener el primer hijo antes de los 20 años supone una disminución del riesgo del 50% con relación a las mujeres sin hijos y tenerlo con más de 35 años lo elevaría tres veces. Casi nadie sabe, planteándolo de otra forma, que no tenerlos en nuestra juventud y no amamantarlos es un riesgo para nuestra salud como mujeres. O, dicho de otra forma, la maternidad reduce la cantidad total de ciclos menstruales a lo largo de la vida, lo que nos expone durante menos tiempo a los estrógenos, que estimulan el crecimiento de las células mamarias aumentando el riesgo de cáncer. Además, el embarazo provoca una serie de cambios madurativos y protectores en el conducto glandular para que las células produzcan leche, y estas células diferenciadas son menos susceptibles, según algunos investigadores, de convertirse en cancerígenas.

El Día Internacional del Cáncer de Mama enfoca sus esfuerzos a la detección precoz del cáncer, es decir, en la importancia de las mamografías, o en cómo afrontar la enfermedad una vez que la mujer ha sido diagnosticada, pero no he encontrado ninguna acción preventiva o en la que se den a conocer los factores de riesgo que se pueden prevenir, y mucho menos algún tipo de acto que cuestione el modelo actual reproductivo en nuestra sociedad. Es más, en muchas ocasiones estos factores se menosprecian y si no, mirad qué lugar ocupan en esta lista de un artículo periodístico. ¿Cuántas de estas seis mil muertes anuales se habrían evitado si, además de ser diagnosticadas antes, las mujeres que sí queremos ser madres tuvieramos hijos cuando somos jóvenes?

La Carrera de la Mujer ha conseguido mezclar en un único evento la lucha “contra el cáncer de mama” y “contra la violencia de género”. Sin embargo, al menos mediáticamente, obvia la difusión de las causas hormonales, las relacionadas con los hábitos reproductivos de las sociedades industrializadas y las de la contaminación ambiental causada por la industria. La carrera está patrocinada por DKV Seguros, Central Asturiana y el resto de empresas que aparecen en su web.

Está claro que los factores genéticos (solo el 20%-30% son debidos a causas genéticas, hereditarias o familiares) no los podemos modificar y los llevamos a cuestas, pero los hábitos de vida sí pueden elegirse. Puedo elegir no consumir alcohol, llevar una dieta lo más sana posible dentro de lo imposible que es hacerlo en la sociedad actual, puedo elegir hacer deporte para no tener sobrepeso y puedo elegir, si lo deseo, tener hijos joven.

¿Qué? ¡Sacrilegio! ¿Pero no se supone que tener hijos tan pronto puede ser desastroso, una irresponsabilidad, una locura? Es justo la edad en la que muchas mujeres y hombres estamos en plena carrera universitaria o iniciando la vida profesional, lo que es consecuencia de que hay unas determinadas ideas o una ideología sobre el tipo de sociedad deseable. De hecho, en el último año de instituto hay una prueba de selectividad que hace la conexión con la enseñanza superior haciendo impensable una pausa para la maternidad y la paternidad. En el caso de la formación profesional ocurre lo mismo, se da por hecho que una vez finalizada, el siguiente paso es buscar un empleo o estar “parado”, desde luego no enamorarse y formar una familia. Y todo esto tiene consecuencias.

Por ejemplo, yo, que los he tenido después de los 30, a priori tengo el mismo riesgo de cáncer de mama que una nulípara, una mujer que no ha tenido ningún parto, es decir, mucho más riesgo que una mujer que tuvo su primer hijo con 18, 20 o 25 años (ACTUALIZO: estaba equivocada, no tengo el mismo riesgo que una nulípara, tengo un mayor riesgo que ella). Ahora bien, hay más factores que protegen, por ejemplo, la lactancia de más de año y medio o dos años. Por lo menos, por ahí sí que de algo puedo beneficiarme, ya que todavía amamanto a mi pequeño de 20 meses, y me gustaría poder tener más hijos en el futuro. Aún así hubiera agradecido bastante haber accedido a esta información cuando tenía 18 años. ¿Hubiese condicionado la edad a la que tuve a mi primer hijo? No lo sé, pero para tomar decisiones informadas sobre tu escala de prioridades en la vida hace falta eso, información. (ACTUALIZACIÓN: Un “nuevo estudio establece que ese vínculo entre maternidad tardía y mayor riesgo de cáncer de mama sólo se da en las madres que recurren a la alimentación artificial”).

Diversos estudios habían probado que las mujeres que tienen su primer hijo pasados los treinta tienen más riesgo de tener cáncer de pecho, con independencia de cuántos hijos tengan planeado tener. El nuevo estudio establece que ese vínculo entre maternidad tardía y mayor riesgo de cáncer de mama sólo se da en las madres que recurren a la alimentación artificial.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/224066/0/lactancia/cancer/mama/#xtor=AD-15&xts=467263

Diversos estudios habían probado que las mujeres que tienen su primer hijo pasados los treinta tienen más riesgo de tener cáncer de pecho, con independencia de cuántos hijos tengan planeado tener. El nuevo estudio establece que ese vínculo entre maternidad tardía y mayor riesgo de cáncer de mama sólo se da en las madres que recurren a la alimentación artificial.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/224066/0/lactancia/cancer/mama/#xtor=AD-15&xts=467263

Nadie tiene un hijo para tener menos riesgo de cáncer de mama pero es un dato que hace reflexionar sobre nuestro cuerpo y nuestra salud. ¿Qué era eso de la “servidumbre de la maternidad” que decía Simone de Beauvoir? ¿Qué opinaría ella si supiera esto? ¿Que era una “esclavitud” muy sana para la mujer? Lo cierto es que la maternidad no es una esclavitud, lo que es una esclavitud es el sistema en el que vivimos que dificulta muchísimo el amor y la crianza, un sistema que destruye las redes y apoyos entre iguales que necesitarían padres y madres para criar y para poder tener momentos para descansar también de los cuidados, entre otras muchas otras cosas.

Cáncer de mama y maternidad

Tabla tomada de www.intramed.net/sitios/librovirtual8/pdf/8_09.pdf

La explicación de la acción protectora de tener hijos cuando las mujeres somos jóvenes es que los embarazos y la lactancia hacen que tengamos menos ciclos mestruales. De hecho, cuando amamantamos, la regla suele volvernos bastante tarde, en mi caso tardó un año en volver. Tener tantos ciclos menstruales es uno de los factores que eleva el riesgo de cáncer, por eso también está relacionado con la edad a la que llega la primera regla y la edad con la que se despide de ti, en la menopausia. Por ejemplo: si tienes tu primera regla a los 12 tienes un riesgo ligeramente superior que si la tienes a los 15. Además, las mamas adquieren su madurez después del primer embarazo a término, por eso protege que esa maduración se produzca a los 20 años en lugar de a los 35.

En el estudio  “Incidencia del cáncer de mama en Cataluña” podemos leer que:

“El riesgo de cáncer de mama está asociado a diferentes factores de riesgo. Entre los más importantes destacan los factores reproductivos y hormonales, la obesidad en la menopausia y el consumo de alcohol. El riesgo de desarrollar cáncer de mama está aumentado en las siguientes situaciones: edad temprana en la menarquia, edad tardía en el primer embarazo, baja paridad o nuliparidad y menopausia tardía. Estos factores reflejarían una exposición prolongada a los estrógenos endógenos, en particular al estradiol libre. La administración exógena de hormonas, como en el tratamiento hormonal sustitutivo en la menopausia, aumenta el riesgo de desarrollar la neoplasia, que disminuye al retirar la hormona; los anticonceptivos orales tienen también un pequeño efecto sobre el aumento de riesgo, que asimismo disminuye cuando la anticoncepción cesa.”

La OMS, a pesar de centrarse más en los factores genéticos o de los hábitos saludables (lo que no deja de ser una decisión ideológica) afirma:

“Los factores reproductivos asociados a una exposición prolongada a estrógenos endógenos, como una menarquia precoz, una menopausia tardía y una edad madura cuando el primer parto figuran entre los factores de riesgo más importantes del cáncer de mama. Las hormonas exógenas también conllevan un mayor riesgo de cáncer de mama, por lo que las usuarias de anticonceptivos orales y de tratamientos de sustitución hormonal tienen más riesgo que las mujeres que no usan esos productos. La lactancia materna tiene un efecto protector (IARC, 2008, Lacey et al., 2009).” 

Pero es que la maternidad protege también a las mujeres que ya han tenido cáncer de mama, como explica Ricardo Cubedo, Especialista en Oncología de la Clínica Universitaria Puerta de Hierro de Madrid:

“Lo que sí está bien demostrado es justamente lo contrario, que las mujeres que han tenido un cáncer de mama y se quedan embarazadas después, sufren menos recaídas del tumor que las que no se embarazan. Esto no debería sorprendernos. Desde hace decenios sabemos que las mujeres que nunca han gestado tienen más riesgo de padecer cáncer de mama que las que han tenido varios hijos. La razón son los estrógenos, las hormonas femeninas producidas por los ovarios.
(…)
Aún merece la pena hacer dos observaciones más al respecto: la protección frente a la recaída es mayor si el embarazo se retrasa un año tras la quimioterapia; además, el factor protector frente a la recaída que procura el embarazo es mayor que el de la propia quimioterapia.”

El cáncer de mama y las monjas

La primera vez que alguien se percató de que entre las monjas había muchos más casos de cáncer que entre el resto de mujeres fue en 1713 de la mano de un médico italiano, Bernardino Ramazzini, un precursor de la medicina laboral que llamó a esta enfermedad “maldita peste”:

“Todas las ciudades de Italia tienen varias comunidades religiosas de monjas, y rara vez hay un convento que no albergue esta maldita peste, el cáncer, entre sus paredes”.

Más tarde, en 1842, el médico italiano Domenico Antonio Rigoni-Stern también se dio cuenta de esta relación cuando revisó los certificados de defunción de Verona entre 1760 y 1839. y vio que las monjas tenían 5 veces más cáncer de mama que las “mujeres casadas”. Concluyó que la causa quizás se debiera a que sus corsets o sujetadores eran demasiado ajustados. Como sabemos ahora, se equivocaba, no era ni siquiera porque no practicaran sexo (ni el coito) sino porque ni se embarazaban ni amamantaban.

Un artículo de opinión reciente de la revista The Lancet propone a las monjas que tomen la píldora anticonceptiva para evitar los riesgos de la nuliparidad: “Hoy en día, en todo el mundo, hay 94.790 monjas que siguen arriesgando su salud por su castidad, debido a que padecen los peligros de la nuliparidad: más probabilidades de cáncer de mama, de ovario y de útero”.

Sin embargo, los anticonceptivos hormonales también están relacionados con el cáncer de mama (aunque sí protegen contra el cáncer de ovario) y con el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas, lo que no parece un buen consejo ni para las monjas ni para las demás. Hay más información sobre este tema aquí y en el libro “Cirugía del cáncer de mama”. Es un tema controvertido ya que hay posturas contrarias incluso dentro del Grupo Español de Cáncer de Mama (GEICAM): hay profesionales médicos que afirman que sí que eleva el riesgo de cáncer de mama, como Emilio Alba, miembro de la junta directiva del GEICAM y los que dicen que ese riesgo, de existir, es ínfimo (ver pregunta num. 9 de esta entrevista al Dr. Miguel Martín, Jefe de Sección de la Unidad de Cáncer de Mama del Hospital Universitario San Carlos de Madrid y presidente del GEICAM).

El artículo obvia que no solamente las monjas son “castas” en cuanto a la reproducción sino que cada vez más mujeres lo somos también y cuando tenemos hijos lo hacemos muy tarde (31 años de media en España) y tenemos muy pocos. El índice de fecundidad estaba en 2012 en 1,32 por mujer (madres y no madres) y bajando, y sobre todo cuesta mucho llegar al segundo hijo. Para un análisis completo sobre este tema recomiendo leer desde un punto de vista crítico (toda investigación está cargada de ideología) este estudio de la Fundación La Caixa.

Las religiosas son el perfil femenino más propenso a desarrollar cáncer de mama por la larga exposición a los estrógenos”, según el médico Miguel Antonio Palmeros Ronzón (Venezuela).  Es interesante conocer el caso de las monjas ya que en la sociedad actual, aunque muchas no vivamos en un convento, muchas mujeres tenemos hábitos similares a los suyos. Quizás tengamos una vida sexual más animada (aunque cada vez se dan más casos de mujeres que no practican el sexo en pareja, ni masculina ni femenina), pero es vida sexual no reproductiva y cuando lo es, es muy tardía, con lo cual tenemos un riesgo muy parecido al que tienen ellas de desarrollar cáncer de mama.

“Mujeres feministas en lucha contra el cáncer de mama”

He encontrado este documento de Sue Wilkinson  titulado “Mujeres feministas en lucha contra el cáncer de mama: lo personal y lo político”. El subrayado es mío.

“El factor de riesgo más importante para el cáncer de mama es el hecho de ser mujer (solamente el 1-2% de los casos diagnosticados se produce en varones); y para el 85% de las mujeres, el mayor factor de riesgo es la edad avanzada (Altman, 1996). Cuanto mayor sea la mujer, mayor es el riesgo al que se enfrenta. Otros factores de riesgo están relacionados con la historia reproductiva (no tener criaturas, un primer embarazo “tardío”, un número de ciclos menstruales superior a la media); con factores unidos al “estilo de vida” (p. ej., una dieta alta en grasas, sobrepeso, el consumo excesivo de alcohol);”
(…)
El movimiento feminista contra el cáncer de mama comenzó en EEUU en los años 1970 (véase Altman, 1996, para su historia). Las activistas feministas han montado centros de recursos y servicios de apoyo; han luchado por un aumento de los fondos destinados a la investigación y una mejora de los servicios de atención médica; han utilizado las artes visuales y la palabra para cuestionar la invisibilidad generalizada de las mujeres con cáncer de mama; y han revelado los vínculos basados en el lucro entre los valores y la práctica de la “industria” del cáncer de mama y una serie de riesgos –en gran medida no reconocidos–, en concreto, los riesgos medioambientales (Batt, 1994).
(…)
La lucha por los recursos: Otra de las principales preocupaciones feministas ha sido la falta de recursos económicos destinados a la investigación del cáncer de mama y a los centros de asistencia médica. En su lucha a favor de un aumento de los recursos, las feministas estadounidenses y canadienses han considerado oportuno establecer un paralelismo explícito entre la epidemia del sida y la propagación del cáncer de mama. Sharon Batt, por ejemplo, invita a la lectora a comparar el índice de mortalidad por cáncer de mama (más de 4.000 mujeres) con “las 417 muertes a consecuencia del sida en Canadá, durante ese mismo año” (Batt, 1991, p. 60).

Como vemos en este documento, la investigadora reconoce que la historia reproductiva (no tener hijos o tenerlos tarde, no amamantar) y el estilo de vida (los vicios del sistema actual: alcohol y tabaco) son causas fundamentales del aumento del cáncer de mama en las mujeres. Pero después reconoce que el movimiento feminista desde los años 70 ha ignorado completamente el tema de que ser nulípara o tener hijos tardíamente es un riesgo real. Al contrario, se han centrado en pedir que se aumente el dinero destinado a la investigación de la curación a posteriori, tarea muy loable para curar mejor el cáncer, pero han obviado el enfoque de la prevención, análisis y reflexión de esos riesgos culturales, sistémicos, causados por la forma de vida en los países industrializados (en los no industrializados el cáncer de mama es significativamente menor).  Influenciadas por los trabajos de feministas como Simone de Beauvoir, se han dedicado a inventar argumentos en contra de la maternidad, cuando no a obviar sus beneficios, como en este ejemplo concreto.

La autora reitera una y otra vez la importancia de todo lo que tenga que ver con recursos económicos y hace desaparecer a la maternidad y la salud reproductiva (no se necesitan grandes recursos para ello) del debate. Por si acaso no ha quedado claro todavía en pleno siglo XXI, algunas lo volveremos a repetir: la maternidad no es una esclavitud, lo que es una esclavitud es este sistema que convierte a la crianza en algo aislado, sin redes de apoyo, difícil y complicado.

Algo muy rescatable del documento es mencionar a la “industria del cáncer de mama” y su funcionamiento:

 “El principal patrocinador del Mes de Conciencia del Cáncer de Mama, que se celebra anualmente, es el gigante multinacional de productos químicos AstraZeneca (antes, Zeneca12) que fabrica el antiestrógeno tamoxifeno, de amplio uso en el tratamiento del cáncer de mama. AstraZeneca produce asimismo una gama de fungicidas y herbicidas que incluyen el cancerígeno acetocloro; y una de sus plantas es manifiestamente la tercera fuente de contaminación cancerígena volátil de Estados Unidos (Batt y Gross, 1999). 

Sería muy positivo que la autora ampliara esa crítica hacia otros campos, como el negocio del antimaternalismo que beneficia al capitalismo actual, ya que este solo valora a las personas como mercancías y las madres son para él “poco productivas”, solamente interesantes como consumidoras. Una madre trabajadora siempre es problemática para el mundo empresarial, mucho más si decide tener varios hijos seguidos de sus sucesivos permisos maternales, y peor aún si pide una excedencia, una jornada partida… Yo no debo ser un caso aislado y a mí me han preguntado en una entrevista de trabajo si tenía pareja y si pensaba tener hijos. Una solución parcial para este tipo de situaciones podría ser que los permisos maternales y paternales se equipararan. Esta medida, sin embargo, podría conducir a que la discriminación en lugar de desaparecer se ampliara hacia el sector de hombres que pudieran ser considerados por el empresario o la empresaria como padres en potencia.

“Una perspectiva crítica y feminista exige tanto prestar atención a la experiencia de las mujeres como realizar un análisis político de esta experiencia, como componentes clave para trabajar hacia una transformación social.

Una pena que ese análisis político hacia una transformación social no haya tocado el tema fundamental de la sexualidad reproductiva de la mujer desde el punto de vista de la salud, tema tabú en la actualidad. Se trata de una ausencia verdaderamente llamativa y cargada de ideología, ya que quiere decir que el modelo reproductivo actual, tardío o inexistente, es incuestionable para la autora. Este modelo ha sido diferente en otras épocas y lugares, lo que quiere decir que puede volver a cambiarse o, al menos, se puede visibilizar y no darlo por hecho, para que cada cual pueda elegir.

ACTUALIZACIÓN  a 3 de julio de 2014: He encontrado el libro de la poeta feminista Audre Lorde “Los diarios del cáncer” (1980). Allí se puede leer en la pg. 64: “El cáncer no es sólo otra enfermedad degenerativa e inevitable del proceso de envejecimiento. Tiene causas inconfundibles e identificables, y éstas son básicamente la exposición a agentes químicos o físicos del medio ambiente”. Cita un libro de Samuel Epstein “The politics of cancer” como su fuente. Ni una palabra sobre las causas hormonales endógenas (que no vienen del exterior) de las que se habla en este post.

Cáncer de mama y maternidad “industrializada”

Según un estudio de la investigadora Valerie Beral, de cada 100 mujeres de un país industrializado (lo que algunos llaman “rico”) 6,3 mujeres tendrán cáncer de mama a la edad de 70 años. Sin embargo, de cada 100 mujeres de un país no industrializado (esos que llaman “pobres”) tan sólo 2,3 mujeres tendrán cáncer de mama con 70 años. ¿Cómo se explica esto? Según este estudio, la explicación reside sobre todo en las diferencias en los hábitos reproductivos y de amamantamiento. Estamos hablando de que si adoptáramos las costumbres de los de los países “en desarrollo”, según los análisis del equipo de esta investigadora, el cáncer podría reducirse en un 4,3% por cada año que una mujer amamanta y un 7% por cada nacimiento. ¡Toma ya! ¿Y esto por qué no se sabe? En realidad no sería adoptar nada nuevo, sino más bien una especie de regreso reactualizado a lo que conocieron nuestras bisabuelas y tatarabuelas.

Realmente es una rareza histórica y cultural lo que estamos viviendo ya que nunca antes las mujeres habían menstruado y ovulado tantas veces durante su vida. Estamos ante un verdadero “experimento” social y biológico de consecuencias insospechadas. Actualmente hay muchas mujeres reconectándose y reconciliándose con su ciclo menstrual, creo que dentro de ese camino no puede faltar esta información que toda mujer debería conocer.

La Organización Mundial de la Salud, aunque reconoce los factores reproductivos se centra mucho más en los otros factores y en la detección precoz. Aún así dice cosas como esta:

“La diferente incidencia del cáncer de mama en los países desarrollados y los países en desarrollo puede explicarse en parte por los efectos de la alimentación, unidos a la mayor edad del primer embarazo, el menor número de partos y el acortamiento de la lactancia (Peto, 2001). La creciente adopción de modos de vida occidentales en los países de ingresos bajos y medios es un determinante importante del incremento de la incidencia de cáncer de mama en esos países.” 

En este artículo, “Lactancia, arma de indígenas contra cáncer de mama” , se afirma que en la zona indígena de Chiapas (Méjico), de unas 10 mil pruebas practicadas en 2013, sólo cuatro resultaron positivas. ¿Sus secretos? Al menos uno de ellos es la lactancia materna, que allí es considerada como un valor cultural.

También se expresa muy claro el doctor Damián Gallego en esta entrevista:

-¿Cómo se puede prevenir el cáncer de mama?
–Teniendo hijos cuanto antes, aunque la sociedad vaya en contra. Hay un ligero aumento progresivo del cáncer de mama y el factor más implicado en ello es el descenso del número de hijos y, sobre todo, el retraso en la edad de tener el primer hijo. Se considera que una de cada ocho o nueve mujeres va a desarrollar cáncer de mama debido a este asunto si llega a los 78 años. También puede prevenirse con la lactancia o comiendo menos proteínas y menos grasas, el exceso de carnes incrementa algo el cáncer.
–¿Reporta entonces beneficios contra este tumor el hecho de tener hijos?
–Parece ser que con el embarazo hay una serie de cambios madurativos o funcionales en el conducto glandular que harían una prevención natural. Conforme se retrasa la edad de embarazo, la mujer está durante más años sin que estos cambios protectores se produzcan.
–¿Influyen los antecedentes familiares?
–Hay determinados genes que en las mujeres que tienen un cáncer de mama no funcionan bien, pero eso influye solo en el 8% de los casos. Cuando hay una causa genética no es porque el gen produzca el cáncer, sino porque hay en el cuerpo unos genes llamados supresores del tumor que no funcionan bien.”

Y así lo expresa Rafael Fábregas, consultor en ginecología oncológica y mastología:

“A pesar de que en España el número de casos es inferior al de otros países, como Estados Unidos, Bélgica o Alemania, éstos han ido aumentando desde el siglo XIX, época en la que el cáncer afectaba a un número menor de mujeres debido, en parte, a que éstas tenían un mayor número de embarazos y más tiempo de lactancia.” 

Según Emilio Alba, “miembro de la junta directiva del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), el factor más importante es el reproductivo. “El cáncer ocurre en algún momento entre la primera regla y el primer embarazo y ese periodo ha aumentado mucho en nuestro país: A principios del siglo XX, la primera regla ocurría en torno a los 14 años y la primera gestación sobre los 18, mientras que ahora la edad de inicio de la menstruación se ha adelantado, probablemente debido a una alimentación más calórica, y la edad media de la maternidad está en los 32“.”


Cáncer de mama en el colectivo de lesbianas sin hijos

Las mujeres lesbianas tienen los mismos riesgos que las mujeres heterosexuales que no tienen hijos o los tienen tarde y no amamantan.  Como señala la Fundación Reflejos de Venezuela, uno de los riesgos es “No haber tenido embarazos. Como promedio, las lesbianas tenemos menos hijos antes de los 30 años o simplemente no los tenemos, lo que nos hace vulnerables desde la perspectiva hormonal.

Desconozco el estudio en el que se basa pero la escritora del blog “Avatares de una amazona” afirma que las lesbianas duplicamos las posibilidades de padecerlo en Europa: una de cada cuatro mujeres.” Sin embargo, ella es el ejemplo de que tener hijos no nos protege de forma absoluta de tener cancer ya que ella ha sufrido esta enfermedad y también es madre de familia numerosa.

http://www.medicalnewstoday.com/articles/235878.php
“Embarazo y lactancia – es probable que un porcentaje más alto de mujeres heterosexuales amamantará durante su vida, en comparación con las mujeres lesbianas. La lactancia materna se ha demostrado que reduce el riesgo de cáncer de mama. Liz Margolies menciona que las lesbianas tienen menos probabilidades de quedar embarazadas y tener hijos antes de los 30 años de edad (al parecer, el embarazo a término antes de los 30 años de edad reduce el riesgo de cáncer).”

Cáncer de mama y aborto provocado

Antes de 2007 se creía que la interrupción no natural de los cambios hormonales del embarazo por un aborto aumentaban el riesgo de padecer cáncer de mama. El embarazo tiene un efecto protector (antes de los 35 años) ya que reduce las posibilidades de cáncer gracias a la producción, durante los primeros meses de gestación,  de la hormona “gonadotropina coriónica humana” que estimula el tejido mamario y acelera la diferenciación de sus células, lo que las hace menos propensas a la malignizazión.  La hipótesis aceptada hasta el momento y corroborada por numerosos estudios sostiene que cuando un embarazo se interrumpe, ya sea de forma espontánea o provocada, su efecto protector no aparecía ya que no había tiempo suficiente para que esa diferenciación celular se produjera”. Ahora se sabe que no existe asociación alguna entre haber tenido un aborto y la incidencia de cáncer de mama. Si se desarrolla, será por otros factores.

Algunos grupos antilegalización del aborto (antiaborto creo somos todos, incluso las mujeres que abortan) incluyen el argumento del riesgo de cáncer de mama en sus webs. Esta información está desactualizada, según lo que he investigado, y es un ejemplo claro de cómo se intentan adaptar los estudios científicos a la ideología y, si esta no cuadra, se obvian y se sigue con la ideología. La verdad es la que es, nos guste o no, y dice mucho del clima fanático que se vive en ese ambiente. Todavía no he visto a ninguna web antiabortista rectificar esta información.

Mi postura frente al aborto es clara y se parece a la de Federica Montseny: no es una liberación para la mujer y es una decisión muy dura. Soy adversa a su práctica pero creo que en algunos casos no queda otra opción y tiene que ser legal para evitar más muertes y mutilaciones. Desde la legalidad es, como decía Trotsky, desde donde un sistema o sociedad más justa (sustituyendo la palabra socialismo que él usaba) debería eliminar las causas que llevan a las mujeres a abortar de forma masiva (37.135 de 1990 a los 112.000 en 2012), algo que hoy en día ni los antilegalización ni los que se quedan en la mera legalización parecen interesados en hacer.

ACTUALIZACIÓN Y MATIZACIÓN IMPORTANTE a día 4 de enero de 2014: Odile de “Mis recetas anticancer” acaba de publicar una noticia relativa a un meta-análisis que se ha realizado en China sobre aborto y cáncer de mama. En este país el estado obliga a las mujeres a abortar, dentro de la política del “hijo único”, ya que solamente los ricos pueden pagar las multas por segundo hijo. Las conclusiones son que sí aumenta el riesgo, en concreto, un aborto lo hace en un 44%, dos abortos en un 76% y tres abortos un 89%. Estos datos me parecen aún así sorprendentes porque en China se producen millones de abortos y sin embargo tienen la tasa más baja del mundo de cáncer de mama. En el estudio lo que sí que dejan claro es que el cáncer de mama no ha dejado de crecer desde que se adoptó la política del hijo único, lo que está en relación a todo lo expuesto en este artículo (nuliparidad, maternidad tardía, se amamanta menos, peor alimentación, adopción de hábitos de vida del Occidente industrializado…), aunque no necesariamente con el aborto. Habrá que leer el artículo y comprenderlo mejor. La primeras dos páginas del meta-análisis se puede consultar aquí, el resto es de pago, lo que nos limita el acceso a la información: http://link.springer.com/article/10.1007/s10552-013-0325-7

SEGUNDA ACTUALIZACIÓN a 3 de julio de 2014: He encontrado la web de Karen Malec con información relativa a la relación aborto/cáncer de mama: http://www.abortionbreastcancer.com

La realidad es la que es, le guste a nuestras ideas o no, y hay que ponerla sobre la mesa y discutir si es verdadera o falsa, o criticarla, pero nunca negarla porque simplemente no concuerda con nuestra ideología.

Cáncer de mama y lactancia

Antes de terminar con el cáncer de mama creo que el tema de la lactancia merece un apartado separado por sí mismo. La lactancia protege por la reducción de estrógenos, la diferenciación del epitelio mamario y más cosas… Creo que este estudio lo explica bastante bien:

“La lactancia materna es otro aspecto a investigar, en tanto que pruebas crecientes muestran que las mujeres que amamantan reducen el riesgo de desarrollar cáncer de mama21,22. Si bien es cierto que, a largo plazo, la protección ofrecida por la lactancia materna es mayor en las mujeres pre-menopáusicas23,24. Algunos de los aspectos que podrían explicar tales efectos protectores son la reducción de los estrógenos y la eliminación de líquidos a través de la mama, esto es, la excreción de agentes cancerígenos a través del tejido mamario durante el proceso de la lactancia materna25
Según datos de los últimos estudios realizados, el drástico incremento de los tumores de mama en los últimos años está estrechamente relacionado con la correspondiente disminución en la tasa de natalidad, así como de períodos más cortos de lactancia26. Los resultados obtenidos llegaron a evidenciar que el riesgo relativo de padecer cáncer de mama disminuyó en un 7,0% por cada nacimiento, al que se añade otra disminución del 4,3% por cada 12 meses de lactancia materna27.
A pesar de estos estudios, muchos investigadores siguen escépticos en cuanto a la protección que contra el cáncer de mama pueda proporcionar la lactancia materna28. Afirman que los datos obtenidos hasta ahora son insuficientes y, en muchos casos, llegan a ser contradictorios. Sin embargo, una tasa ligeramente inferior de cáncer de mama se ha observado en las mujeres que amamantan a sus hijos durante más de 12 meses29. Estos resultados parecen apuntar a una relación inversa entre la duración del período de la lactancia materna y el riesgo de cáncer de mama30. El tamaño de la disminución en el riesgo relativo de cáncer de mama asociado con la lactancia materna no difirió significativamente de las mujeres en los países desarrollados y en desarrollo, y no varió significativamente por la edad o el origen étnico31.”

Si estás embarazada o crees que vas a estarlo y quieres amamantar, un lugar donde ver a mamás amamantando y aprender de la experiencia directa son los grupos de apoyo a la lactancia. Si ya tienes problemas (dolor, mal agarre o crees que produces poca leche) no dudes en buscar ayuda de una asesora de lactancia, una matrona que sepa de lactancia o ir a una consultora ICBLC. Si vives en Madrid, en el Hospital 12 de Octubre hay un equipo profesional de pediatría especializado en lactancia.

Miomas uterinos y maternidad

¿Y qué decir de los miomas, esos tumores benignos y no cancerosos que crecen en el útero y el miometrio favorecidos por los estrógenos? Muchos sabemos que las perras desarrollan miomas por no tener cachorros. ¿Les pasa lo mismo a las mujeres? Pues en algunos casos también y el riesgo aumenta si tienes obesidad o fumas.

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000914.htm
“Se desconoce la causa de los miomas en el útero. Sin embargo, el crecimiento de los miomas uterinos ha estado ligado a la hormona estrógeno. En tanto una mujer con miomas esté menstruando, éstos probablemente seguirán creciendo, por lo general de manera lenta.”

En Tratado de ginecología, escrito por José Botella Llusiá y José A. Clavero Núñez, leemos sobre el mioma uterino:

“Se ha dicho que esta es una enfermedad de solteras pero en realidad es una enfermedad de mujeres sin hijos. 
Dos son las causas que hacen que el mioma sea más frecuente en estériles. La primera, que una gran parte de las mujeres sin hijos no los tienen por ciclo anovulador (véase Capítulo 78), y este ciclo anovulador supone un cierto grado de hiperestronismo. El exceso de estrógenos siempre ha de estimular a un tumor que es estrogenodependiente, como lo es el mioma. 
La segunda causa es que, como diremos más adelante, la histogénesis del mioma tiene lugar a partir de unas células de reserva o genitoblastos existentes en todo útero joven. Estas células de reserva sirven fisiológicamente para que el útero crezca con la gestación (véase Capítulo 12). Si no hay gestaciones, estos elementos de reserva que se habían de emplear en el crecimiento gravídico del útero, se emplean patológicamente en forma de miomas. Por eso, mujeres solteras, aunque funcionalmente no sean estériles, tienen también mayor propensión al mioma, como sucede con las monjas.” 

Cáncer de ovario y maternidad

En España fallecen unas 1.900 mujeres al año por un cáncer de ovario. Si antes hemos mencionado el riesgo “ligeramente” mayor de cáncer de mama entre las mujeres que usan la píldora hormonal, en el cáncer de ovario sucede lo contrario, ya que el descanso al que se somete al ovario sí es positivo y protege del cáncer. ¿Y cuándo deja de ovular y menstruar la mujer de forma natural? Cuando nos quedamos embarazadas y amamantamos a nuestras crías. 

https://www.aecc.es/SOBREELCANCER/CANCERPORLOCALIZACION/CANCERDEOVARIO/Paginas/prevencion.aspx

Nuliparidad: en diversos estudios se ha observado que las mujeres que han tenido varios hijos (multíparas), tienen menos riesgo de desarrollar cáncer de ovario que las que no han tenido hijos (nulíparas).
La razón por la que se produce esto no es del todo conocida, aunque parece que tiene relación con el número de ovulaciones que se produce a lo largo de la vida de la mujer. En cada ovulación, al salir el óvulo del ovario se produce una pequeña cicatriz que tiene que repararse y que favorece el que se produzca una alteración celular. Las multíparas tienen menos cicatrices porque durante el embarazo no se producen ovulaciones.”

 http://www.evicancer.com/evicancer/index.php/el-cancer/tipos-de-cancer/176-cancer-de-ovario
“El cáncer de ovario es más común en pacientes nulíparas o que no han tenido hijos. Es un tumor que generalmente se diagnostica en estadios avanzados de la enfermedad, cuando el tumor es grande y produce síntomas compresivos en cavidad abdominal.
No hay un método de diagnostico precoz instaurado actualmente, una vez sospechado el diagnostico, o tras estudios de síntomas gastrointestinales, se puede evidenciar la masa que puede ser quística o solida en estudios imagenologicos como ecografía, tomografía y especialmente la ecografía transvaginal.
Factores de riesgo:
°No tener hijos”

No puedo dejar de recomendar el blog de Odile Fernández “Mis recetas anticáncer”, una mamá que amamantaba a su hijo en la época en la que le diagnosticaron cáncer de ovario. Toda una mamá superviviente e inspiradora.

Cáncer de cuello del útero y maternidad

Para terminar, tengo que decir que el único cáncer que presentan más a menudo las mujeres con hijos que las que no tienen hijos es el cáncer cérvico uterino. Rigoni Stern, el investigador que ya he mencionado, en 1848 ya comprobó que el principal responsable de la aparición del carcinoma del cuello uterino era la vida sexual. Se percató con sus investigaciones de que las monjas tenían muchos más casos de cáncer de mama y las mujeres casadas y prostitutas tenían más tasas de cáncer del cuello del útero. Otros estudios han cerciorado que el cáncer de cérvix es excepcional en las monjas y 5 veces más habitual en las prostitutas. El virus del papiloma, relacionado con este cáncer, se transmite por vía sexual. A pesar de que hay estudios que vinculan la maternidad con este cáncer cabría pensar que al ser producido por la presencia del virus del Papiloma Humano (VPH), que se adquiere en las relaciones sexuales, las madres lo tienen más a menudo simplemente por su vida sexual, no por el hecho de ser madres.

http://www.elmundo.es/salud/Snumeros/96/S214/S214utero.html
Desde hace décadas sexo y cáncer de cuello de útero han estado relacionados. Estudios realizados hace 25 años demostraron que este tipo de tumor era mucho más frecuente entre las prostitutas que en el resto de la población. La ciencia culpó por entonces a un virus de estos hallazgos, pero tan sólo recientemente se conocen su nombre y apellidos: el papilomavirus (HPV), un virus machista ya que, mientras se le acusa de ser el responsable del 95% de todos los cánceres de cérvix, resulta inofensivo para el hombre.”

http://www.facmed.unam.mx/sms/seam2k1/2007/sep_01_ponencia.html

“Recientemente se ha reflexionado acerca de la influencia de otras variables como cofactores en el desarrollo del cáncer cérvico uterino, como la paridad elevada y el uso prolongado de anticonceptivos orales.
La investigación realizada por Muñoz, et al12 que comparte datos de ocho casos de estudio y testigos sobre cáncer cérvico uterino y dos de cáncer in situ, en cuatro continentes, sugiere que las mujeres con tres o cuatro embarazos a término presentaban 2,6 veces más alto de desarrollar cáncer que aquellas mujeres nulíparas; en tanto que las mujeres con siete partos o más tenían 3,8 veces mayor riesgo.
Otros estudios reafirman esta relación entre alta paridad y cáncer cérvico uterino13,14, aún no se han determinado las razones fisiológicas de esta relación; sin embargo, se ha considerado que los cambios hormonales relacionados con el embarazo y los traumatismos cervicales en el momento del parto pudiesen tener alguna función”.

Conclusiones

Yo me quedé embarazada y parí con 31 años. Sabía que la regla se iría durante el embarazo, de hecho es la primera señal de embarazo que todas conocemos. Lo que no sabía es que la menstruación no volvería a visitarme hasta un año después del parto, como resultado de la lactancia.

Tener hijos joven y amamantar no son beneficios y “protegen” de nada, son para lo que nuestro cuerpo está preparado, lo normal. Nuestro organismo no está preparado para soportar la bomba hormonal estrogénica y de ciclos menstruales ininterrumpidos a la que le estamos sometiendo. Por tanto, no tener hijos cuando somos jóvenes y no amamantar son un riesgo para nuestra salud. Nosotras somos libres para entender esos riesgos y asumirlos, al igual que a veces fumamos o bebemos alcohol o no hacemos deporte. Pero es eso, una decisión personal que cada mujer debe asumir con acceso a toda la información disponible. De ningún modo sería ético tener hijos para prevenir el cáncer pero sí es injusto que haya mujeres que sí quieren tener hijos y los tengan que posponer por el sistema económico, social y laboral. Otros factores importantes responsables de los altos niveles de estrógenos que tenemos, más interesante aún para las mujeres que no quieren tener hijos, son el nivel de esfuerzo físico o gasto energético y el consumo calórico y de grasas. Hacer deporte y comer bien (ni mucho ni poco) puede hacer que los niveles de estrógeno bajen. Esta es una de las razones por las que las niñas que hacen deporte tienen menarquías tardías, como las niñas de las sociedades de cazadores-recolectores o preindustriales. Nutrición, esfuerzo físico y reproducción van unidos en un cocktail biocultural que debemos conocer (más información en el libro “Cuerpos antiguos, vidas modernas: cómo la evolución ha dado forma a la Salud de la Mujer”).

También es necesaria una reflexión importante sobre este silencio sobre las causas hormonales causantes de, no lo olvidemos, miles de muertes de mujeres al año. Porque de esas seis mil muertes anuales de mujeres un gran porcentaje sería evitable si viviéramos, además de una sexualidad sana,  una fertilidad sana. Se trata de un verdadero feminicidio.

No se trata de entrar en valores ni religiosos ni éticos ni personales. Cada una tendremos las ideas que tengamos. Habrá mujeres que elijan no tener hijos y ordenarse como monjas, otras preferirán no tenerlos porque priorizan su vida profesional o empresarial, otras les gustaría tenerlos con una pareja y no la encuentran, otras se podrían inseminar pero tienen un trabajo precario y no tienen apoyo familiar, otras no se quieren inseminar porque prefieren buscar a un hombre, aunque sea un amante ocasional, para hacerlo, otras tienen pareja pero cuando por fin se deciden a tener hijos se dan cuenta de que son muy poco fértiles, otras quisieron amamantar pero no tuvieron apoyo ni nadie que les enseñara a hacerlo sin dolor… Cada una tenemos nuestra historia y es respetable. Pero hay que mirar a vista de pájaro para ver el conjunto y las consecuencias globales hacia todo el colectivo de mujeres y de hombres que está teniendo la ideología capitalista antimaternalista y antipaternalista actual. Ser madre o no, amamantar o no, ser padre o no, no nos hace necesariamente ni mejor persona ni un ser superior.

Si en el pasado el sistema capitalista y político estatal promovía los nacimientos era porque necesitaban mano de obra y súbditos. Después, el sistema entró en otra fase en la que promovió la no maternidad/paternidad en los países occidentales y fomentó la importación de mano de obra en edad laboral (para el capitalismo ante todo somos objetos a utilizar, no humanos) de otros países para sus proyectos más atroces y explotadores (invernaderos, carreteras, burbuja inmobiliaria, infraestructuras faraónicas…), proyectos que ni siquiera pueden pagar y que nos han dejado con esa famosa “deuda odiosa”. También usó esa mano de obra para el mundo de los cuidados, que deberían ser prioritarios en una sociedad basada en el amor y el apoyo mutuo que muchos queremos construir.

Ahora, debido a la falta de nacimientos tan acusada, el sistema, en algunos países, se está replanteando volver a otras posturas natalistas (Putin en Rusia, por ejemplo) o mantenerse en una actitud demográfica suicida. Es posible que en nuestro país se camine hacie una prohibición de la maternidad haciéndola casi imposible y a la vez también a una paradójica prohibición de la no maternidad, algo parecido a la situación que describía Trotsky de la Rusia estalinista, es decir, represión y más represión, hasta que el sujeto se vuelva completamente loco recibiendo señales y adoctrinamientos contradictorios a nivel económico, ético y laboral.

No sabemos qué camino se tomará en nuestro país u en otros, según los designios de “los de arriba”. Lo que sí que sabemos es que las mujeres y los hombres a nivel mundial, de toda edad, color de piel u orientación sexual, no tenemos por qué ser títeres en manos de otros, tenemos que tomar nuestras propias decisiones, que coincidirán o no con lo que el poder espera de nosotros. Al menos lo habremos elegido con toda la información disponible, con libertad y responsabilidad.

Desde aquí todo mi ánimo, apoyo y energías positivas a todas las personas (la gran parte mujeres pero también hay hombres con esta enfermedad) que están atravesando el duro trance del cáncer de mama y sus tratamientos. Seguro que entre todos conseguimos que se reduzca esta enfermedad en la generación de nuestras hijas y nietas.

Espero haber tratado el tema con el respeto y la sensibilidad necesarias. Desde luego lo he intentado y si no ha sido así, agradeceré cualquier tipo de crítica o comentario, ya sea desde el punto de vista ideológico o científico. ¡Qué este año sea un año repleto de amor y lucha!

Nota: espero sacar tiempo para investigar en un próximo artículo los factores ambientales del cáncer de mama.

Actualización 20/02/2015: En 2009 murieron 8 mujeres durante el parto y 2 en el puerperio. El cáncer de mama mata a unas 6.000 mujeres cada año.

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