Fragmento de “Who stole feminism?” de Christina Hoff Sommers

He encontrado otro ejemplo de la pugna entre libertad y despotismo ilustrado dentro de la historia del feminismo en el libro “Who stole feminism?” (“¿Quién robó el feminismo?”) de Christina Hoff Sommers. Otro momento podría ser el de la polémica del voto femenino entre Victoria Kent y Clara Campoamor (aunque yo soy de la opinión que era una polémica estéril, ya que ni las mujeres ni los hombres elegimos nada en las elecciones del Estado).

Ahora existe un debate similar en el tema de una hipotética ampliación de los permisos de maternidad y paternidad, donde el punto de mayor conflicto está en su “intransferibilidad”, es decir, la imposición de que sean iguales para madres y padres para evitar que las mujeres tomen decisiones “equivocadas”. Menos mal que hay mujeres mucho más inteligentes que las demás para mostrarnos el camino correcto a seguir. Curioso que nunca se plantee que el derecho, de existir, quizás tendría que ser del bebé a ser cuidado por personas que le quieren, el derecho a no ser institucionalizado a edades tan tempranas por imperativo del mundo productivo o incluso hablar de un derecho de la diada madre-hijo durante la fase en la que son una pareja simbiótica*.

Leo en las páginas 256-257 del libro de Christina Hoff Sommers:

“Betty Friedan una vez le dijo a Simone de Beauvoir que creía que las mujeres tendrían que tener la opción de quedarse en casa y criar a sus hijos, si es eso lo que querían hacer. Beauvoir contestó: “No, no creemos que ninguna mujer debería tener esa opción. Ninguna mujer debería estar autorizada a quedarse en casa a criar a sus hijos. La sociedad debería ser totalmente diferente. Las mujeres no deberían tener esa opción, precisamente porque si tienen esa opción, demasiadas mujeres la elegirían”**.

De Beauvoir pensaba que esta política drástica era necesaria para evitar que las mujeres llevaran marchitadas vidas convencionales. Aunque no lo explicó en detalle, debe haber sido consciente de que su sociedad “totalmente diferente” requeriría de una legión de Grandes Hermanas pagadas por el Estado con el poder de prohibir a cualquier mujer que quiere casarse y quedarse en casa con los niños de llevar a cabo su plan. Ella revela la típica actitud condescendiente de muchas feministas de género hacia las mujeres “no iniciadas”.”

*Simbiótica, aclaro, no quiere decir una madre y un bebé aislados entre cuatro paredes durante todo el día. Esto, en mi opinión, no es sano y es otra imposición del sistema productivo. Somos seres sociales, necesitamos comunidad y familia extensa para criar, cuidar y ser cuidados.

**La fuente que señala Sommers en su libro es: “Sex, society, and the Female Dilemma” (un diálogo entre Friedan y de Beauvoir) en Saturday Review (14 de junio de 1975, pg. 18). En palabras de Sommers: “Como feminista de la igualdad tengo mucho que admirar del trabajo de Beauvoir, pero su tolerancia hacia el autoritarismo no es parte de ello. Quizás estuvo influenciada por Jean-Paul Sartre, uniéndose a él en su fase maoista de los setenta. Esto quizás ayude a explicar, aunque no a excusar, sus ganas de usar el poder del estado para forzar a la gente a vivir vidas “correctas”.

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