Debate con Toni Negri

Preguntas a Toni Negri en el MNCARS de Madrid (subtitulado) from tgalvez on Vimeo.

He seleccionado las dos preguntas que formulé al filósofo Toni Negri en el debate que se celebró el 21 de octubre de 2009 con motivo de la presentación del documental de Angela Melitopoulos, que se proyectaría al día siguiente, “The Cell. Antonio Negri y la prisión”.

Las preguntas formuladas fueron dos:
1. En el texto que nos han dado a la entrada se habla de un nuevo espacio en la política, un orden social y económico basado en lo común como si fueran cosas nuevas, que hay que empezar como de cero y ¿no crees que todo esto ya tiene un nombre que es la autogestión, es el comunismo libertario, es el anarquismo, es la autogestión en los puestos de trabajo, etc? Me parece que es como intentar inventar algo que ya está inventado, como la democracia directa. Entonces, quiero saber tu opinión sobre esto.
2. ¿Ves paralelismos entre la estrategia de la tensión creada en los años 70 en Italia, creada por el poder, por la OTAN, la CIA, la Operación Gladio y el momento actual con Al Qaeda? y ya que estás aquí en Madrid, me gustaría preguntarte si crees que los atentados del 11-s son atentados de bandera falsa.
Para contextualizar la primera pregunta es necesario copiar algunos fragmento del texto que se distribuyó entre los asistentes perteneciente escrito por Toni Negri y Michael Hardt “La multitud se convierte en príncipe”:
“Pero lo que más se necesita hoy en política es precisamente que el poder de la creatividad y de la imaginación rompa las barreras de ese pretendido realismo y descubra alternativas reales al actual sistema establecido.”
(…)
“”Convertirse en Príncipe” es el proceso por el cual la multitud aprende el arte del autogobierno e inventa formas duraderas y democráticas de organización social.
La democracia de la multitud sólo es imaginable y posible porque todos compartimos y participamos de lo común. Por “lo común” entendemos, primero, la riqueza común del mundo material -el aire, el agua, los frutos de la tierra y todos los bienes de la naturaleza- aquello que, en los textos políticos clásicos europeos se suele reivindicar como la herencia de toda la humanidad, compartida por todos.”
(…)
Las políticas neoliberales de los gobiernos de todo el mundo han intentado en las últimas décadas privatizar lo común, convirtiendo los bienes culturales -por ejemplo, la información, las ideas e incluso algunas especies de animales y plantas- en propiedad privada. Nosotros sostenemos, a coro con muchos otros, que debemos resistirnos a estas privatizaciones. La opinión general, no obstante, presupone que la única alternativa a lo privado es lo público, es decir, aquello que administran y regulan los Estados y otras autoridades gubernamentales, como si lo común fuera irrelevante o hubiera desaparecido. Es cierto, por supuesto, que tras un largo proceso de acotamientos, casi la totalidad de la superficie de la Tierra se ha dividido en propiedades públicas y privadas, de tal manera que se han destruido regímenes de comunidad de tierras, como los de las civilizaciones indígenas de las Américas o la Europa medieval. Y aún así, hay mucho de nuestro mundo que es común, accesible a todos y que evoluciona gracias a la participación activa.
(…)
“La disyuntiva, en apariencia excluyente, entre lo privado y lo público se corresponde con una alternativa política igualmente perniciosa entre capitalismo y socialismo. Es generalmente aceptado que la única cura para los males de la sociedad capitalista reside en el control público y la administración económica keynesiana y/o socialista; y a la inversa, se supone que las dolencias del socialismo sólo pueden atajarse con la propiedad privada y el control capitalista. Socialismo y capitalismo, sin embargo, aunque en ocasiones se han entremezclado y en otras han ocasionado amargos conflictos, son regímenes de propiedad que excluyen lo común. El proyecto político de instituir lo común que desarrollamos en este libro atraviesa diagonalmente estas falsas alternativas -ni privado ni público, ni capitalismo ni socialismo- y abre un nuevo espacio en la política.”
(…)
“La transición ya está en proceso: la producción capitalista contemporánea, al intentar cubrir sus propias necesidades, está abriendo la puerta a esta posibilidad y creando los fundamentos de un orden social y económico basado en lo común.”
(…)
“La multitud es un conjunto de singularidades que la pobreza y el amor componen en la reproducción de lo común, pero se necesita algo más para describir la dinámica y los dispositivos con los que la multitud se convierte en Príncipe. No queremos sacar de la chistera nuevos conceptos trascendentales ni definiciones de la voluntad del poder que imponer a la multitud. Su conversión en Príncipe es un proyecto que depende enteramente de la inmanencia de la toma de decisiones dentro de la propia multitud. Tendremos que descubrir cómo pasar de la revuelta a la institución revolucionaria que la multitud pueda poner en marcha.

Con el título de este libro, Commonwealth (riqueza común), queremos indicar el regreso a ciertos temas de los tratados clásicos sobre el gobierno que examinan la estructura institucional y la constitución política de la sociedad. Además, una vez reconocida la relación entre los dos términos que componen este concepto, nos proponemos hacer hincapié en la necesidad de establecer y administrar un mundo de riqueza común, centrándonos en nuestra capacidad para la producción colectiva y el autogobierno y ampliando dicha capacidad (…).”
Como se puede ver, Toni Negri, se esfuerza en salir de la dicotomía privado-estatal sin tener en cuenta toda la historia del comunismo libertario y su realización práctica en las colectividades de 1936 (ver el libro de Souchy y Folgare en http://colectivizaciones.blogspot.com o economialibertaria.blogspot.com de Abraham Guillén). En mi opinión, Toni Negri intenta inventar la rueda con nuevos conceptos confusos sobre “lo común”, renunciando al planteamiento de clase social frente al de “multitud”, totalmente vacío a nivel ideológico y que no resuelve nada en el plano práctico. Además, me pregunto cuál es la clase de participación democrática que tienen o tendrían estas “multitudes”. ¿Representación parlamentaria en la que el pueblo no decide nada o delegados revocables en todo momento por las asambleas? ¿Democracia parlamentaria controlada o democracia directa en el plano económico, es decir, en el mundo de la producción y el trabajo?
Puedo coincidir con él en que es necesario romper con la dicotomía privado-estatal pero, de ningún modo, voy a adherirme a “multitudes”, que más bien son rebaños que no sé muy bien a dónde me quieren llevar. Hay muchos tipos de multitudes y, la historia nos ha dado ejemplos de masas movidas por planteamientos populistas o siguiendo a líderes iluminados que para nada se acercan al concepto de sociedad libre, igualitaria, cooperativa y justa en la que me gustaría vivir.
Para contextualizar la segunda pregunta, en referencia a la “estrategia de la tensión”, lo mejor es ver los tres capítulos de la BBC dirigidos por Allan Frankovich que se pueden ver en:
video.google.es/videoplay?docid=5818600021548117960
video.google.es/videoplay?docid=-2029973610432219583
video.google.es/videoplay?docid=-2070471030635919242&hl=es&emb=1
Era una pregunta muy importante pero la verdad es que no sé si se le olvidó o no quiso contestarla deliberadamente. Me quedaré con la duda. Si realmente no quiso contestar me parecería una actitud muy cobarde en los tiempos que corren, tiempos en los que necesitamos intelectuales que se dejen de conceptos sociológicos de salón (o de Universidad) y que den la cara por la búsqueda de la verdad.
Para terminar, pido disculpas por la ausencia de subtítulos en ciertas frases de Toni Negri que no logré entender ni traducir.