Vuelven las beatas…

Foto tomada de http://felixtubio.blogspot.com.es/2011/06/la-educacion-femenina-entre-liturgia-y.html

El fenómeno de las beatas ataca de nuevo con formas diferentes. Esta vez son seres, hombres y mujeres, tocados por la pureza y la sabiduría ideal que se dedican a señalar con el dedo la vida personal y familiar de quien no vive según los mandatos de los catecismos escritos por expertos, teóricas, místicos, profesores universitarios y psicólogas. Piensan que deben salvar al mundo de su ignorancia cuando, en realidad, tendrían que barrer su propia casa antes de dedicarse al señalamiento y al linchamiento de otras personas concretas o a intentar conducir al “buen camino” a la gente que ha caído en el pecado. En lugar de escribir y defender sus propios argumentos de manera abstracta y general se dedican al copia-pega de gurús de todo pelaje, sin darse cuenta de que las teorías, que pueden estar muy bien y ser muy válidas a veces, de nada sirven si no se conectan con la realidad práctica, que muchas veces las contradice, matiza o niega de plano.

En muchas ocasiones tienen razón en lo que defienden y, en teoría, luchan por un mundo de amor y respeto a los más desvalidos, sin embargo sus medios son el odio y la intransigencia. La incongruencia entre medios y fines es la tónica general. No se puede guerrear por el amor desde el odio, no se puede implantar el respeto desde la falta de respeto, uno no puede autoerigirse en policía del cariño desde su panopticon cibernético porque nadie le ha dado la legitimidad para ser juez y dictar quién debe ser alzado a los altares o quién debe ser repudiado y lapidado. No soy relativista, creo que hay cosas que están bien y otras que están mal pero para las beatas y beatos el 99% de las conductas ajenas son irrespetuosas cuando no directamente maltratadoras.

En tiempos tan confusos como estos, tan llenos de adoctrinamiento y falta de libertad de conciencia, tan desconectados de nuestra esencia, lo primero que tenemos que hacer es divulgar la información que afecta a la vida personal de la gente común sin juicios, sin teorías, tendiendo puentes. Hay cosas que son en blanco y negro y otras en escala de grises. Lo que sea en blanco y negro se dice y se debate… pero antes de intentar convencer a alguien, deberíamos ESCUCHAR, investigar, intentar comprender por qué esa otra persona piensa de forma diferente a nosotros, plantearnos qué le ha hecho hacer lo que hace, procesar por uno mismo, dirigirnos a esa persona en privado, argumentar de forma general y con base sólida si se quiere expresar una crítica pública sin personalizar, preguntarnos a nosotras mismas la sana pregunta: “¿Y si la que estoy equivocada soy yo?”…

Si no contamos a los criminales ni a los santos, no hay nadie 100% coherente. Empecemos por cambiar nuestra propia vida antes de dedicar todo nuestro tiempo a criticar la vida íntima de los demás. Por eso, también intento aplicarme el cuento y esto lo escribo desde lo general y con argumentos debatibles y criticables. Desde luego, no todo lo personal es político y la vida es bastante compleja.