Análisis del artículo de Cristina Alberdi “La Conferencia de Pekín: una nueva forma de ver el poder. El empoderamiento”

 En el post “El empoderamiento al desnudo” cité este artículo de Cristina Alberdi que se puede encontrar en Nodo50. Hoy me gustaría analizarlo de manera más detallada.

Cristina Alberdi fue diputada del PSOE, ex Ministra de Asuntos Sociales y representante oficial de España y de la Unión Europea en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Pekín, 1995). Sus últimas tareas políticas las ha ejercido junto a Esperanza Aguirre (PP), siendo la presidenta del Consejo Asesor contra la violencia de género de la Comunidad de Madrid desde 2004 al 2009.

La Conferencia de Pekín fue la primera conferencia de la ONU sobre mujeres en la que se consolida la idea del “empoderamiento”, esa “potenciación del papel de la mujer” que Alberdi relaciona en su artículo con tres ejes: derechos humanos, salud sexual y reproductiva y la educación.

El primer punto es totalmente razonable: “el respeto a las diferentes tradiciones, culturas y religiones encuentra su límite en el respeto a los derechos humanos de las mujeres”. Sin embargo, el segundo punto tiene más que matizar, ya que de nada sirve afirmar que las mujeres tienen derechos en materia de reproducción y sexualidad sin ser sometidas a coerción, discrimación y violencia si después, la USAID (la agencia de cooperación de EEUU) o el el Fondo para la Población de las Naciones Unidas subvencionan esterilizaciones forzosas como las de Fujimori. Sobre la educación creo que una buena ilustración vale más que mil palabras. Hoy en día por educación se entiende la destrucción del deseo innato de conocer el mundo, la total falta de sentido crítico, el no pensar, la potenciación de la memoria a cortísimo plazo dirigida a contenidos seleccionados por el poder, entre otras muchas otras cosas. Evidentemente, ese tipo de adoctrinamiento conduce a muchas personas hacia un título que abre determinadas puertas y otorga determinados privilegios. Incluso ya ni siquiera eso…

Afirma Alberdi: “Un aspecto de especial importancia en Pekín, y que implica directamente el denominado empoderamiento, y que se refleja también en la Plataforma aprobada, es el objetivo de la participación equilibrada de mujeres y hombres en la toma de decisiones políticas, y que refleja claramente la voluntad de potenciación del papel de la mujer en la construcción de su propia sociedad”. Pero, claro, si partimos de la base de que no vivimos en una sociedad piramidal, es decir, de personas que mandan y de personas que obedecen, esta frase cobra otro sentido ya que las mujeres y los hombres del pueblo jamás podrán participar en las decisiones políticas siempre que se mantenga este estado de cosas.

Es indiferente que haya un 50% de mujeres en las cúpulas de poder o incluso que haya un 100%. Lo grave es que el pueblo no tenga ningún control sobre ellas ni sobre sus decisiones, más allá de echar o no un papelito cada cuatro años en el que hay una lista de nombres ya confeccionada que les otorga el poder de hacer lo que quieran durante todo ese periodo sin que la base tenga ningún poder de decisión ni de revocación. Peor aún, la mayor parte de decisiones importantes en el mundo las toma el poder económico y no el poder político. Aunque, ¿acaso no son el mismo poder? Si tenemos en cuenta ese “pequeño” detalle la participación cobra otro matiz. ¿Tengo que recordar que el presidente del Banco Central Europeo es un ex directivo de Goldman Sachs al que no han elegido el 99% de los hombres ni de las mujeres europeas? ¿Tengo que recordar que la presidenta de la Reserva Federal tampoco ha sido elegida por el 99% de los hombres y mujeres de EEUU?

Por tanto en Pekín nadie habló claro: los hombres y mujeres del pueblo no toman “decisiones políticas”, las toman por ellos los hombres y las mujeres de las elites de poder. No por incluir a más mujeres dentro de una estructura piramidal esa pirámide va a desaparecer. Por tanto, toda la verborrea sobre cuotas y equilibrios lo que esconde es el deseo de que nadie señale esa estructura social jerárquica y autoritaria. Esto mismo se puede aplicar a cualquier plataforma del tipo “Podemos” que trate de incluir una lista con miembros representativos del pueblo llano. De nada sirve si no se transforma la estructura y, sobre todo, no transformamos previamente nuestras mentes, tomando conciencia de que dentro de nosotros existe esa pirámide y hemos sido criados y educados en ella, por tanto, pensamos y vivimos de forma jerárquica.

Por supuesto, para las personas que redactaron la declaración de la plataforma de Beijing no hay más política que la que hacen los estados y los partidos políticos, por eso, animan a los mismos a “examinar sus estructuras organizativas y sus procedimientos y a remover las barreras que, directa o indirectamente, discriminan a las mujeres e impiden su participación”. Esto hasta puede sonar caricaturesco, teniendo en cuenta el funcionamiento interno real de los partidos políticos.

Si se desea fomentar la participación política la delegación en otros u otras es una gran contradicción. Para participar en la vida política una persona tiene que tener voz, voto, acceso a toda la información, libertad de conciencia y de expresión al mismo nivel que todos los demás. Es decir, el modelo de las organizaciones piramidales, que es lo que estas elites se niegan a cuestionar, es contrario a la participación popular. El único lugar en el que puede darse la participación política plena es en una asamblea, en la horizontalidad, con cargos coordinadores revocables.

“Es fundamental que las mujeres tengan capacidad de decidir cómo debe ser la sociedad. Con este objetivo es preciso impulsar y fortalecer todos los mecanismos de participación. Los sistemas de cuotas en el acceso a puestos de representación política, o las actividades para promover la mayor afiliación de las mujeres a partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales son algunos modos posibles de favorecer la participación política de las mujeres.”

¡Todo el mundo debería tener capacidad de decidir cómo debe ser la sociedad! Pero esto jamás se conseguirá con un voto a un partido político cada cuatro años, eso simplemente es una dictadura cuatrianual. La clave del tema está en las palabras “representación política”. Los cargos deberían limitarse a ejecutar las decisiones o las líneas de actuación tomadas por las bases, no a decidir por ellas. Pero, claro, teniendo en cuenta que hoy en día ni siquiera tiene validez, ni se cumple, ni nadie exije que se cumpla lo que los partidos políticos prometen en sus programas… Podríamos dar un paso más. ¿Por qué son los partidos políticos los que elaboran “programas” y se limita el papel del sujeto a mero votante que tiene que elegir como quien elije un menú de restaurante? En realidad ni siquiera esta pregunta tiene sentido, ya que hoy en día muchísimas personas tienen una vinculación con un determinado partido político como la que tienen con su equipo de fútbol favorito, una relación cuasi religiosa.

“La Plataforma afirma explícitamente que los partidos políticos, los Gobiernos, los sindicatos y todo tipo de organizaciones privadas deben adoptar medidas de acción positiva para permitir que las mujeres adquieran capacitación como líderes, ejecutivas y directivas.” 

Este es el camino trazado en la Conferencia de Pekín, el de la discriminación positiva y la cuota, el del ascenso hacia la cúpula del poder para unas cuantas mujeres: líderes, ejecutivas y directivas. ¿Y el resto de mujeres que no accederán a la cima de su pirámide? ¿Qué pasa con nosotras, las que aún sabiendo que podríamos elegir ese camino no queremos subir ahí? ¿Qué pasa con las mujeres que queremos construir relaciones y organizaciones sociales horizontales? ¿Y si ya no queremos ni líderes, ni ejecutivos ni directivos que nos guíen, marquen el camino o nos dirijan y queremos ser dueños y dueñas de nuestro destino?

Es un tema que ya toqué en el post “Sobre los vendedores de humo e “igualdad” pero lo vuelvo a comentar aquí. Curioso que estas plataformas nunca hablen de autogestión, si es que se quiere aumentar la “participación política” de las mujeres. Siempre hablan de reparto de cuotas o, a lo sumo, de reparto de tareas en el hogar, pero jamás admitirán el reparto del trabajo y el dinero dentro de la empresa, el reparto de la voz a la hora de decidir en qué emplear la energía vital.

“Se considera aceptado que las mujeres tenemos el deber de participar, de aportar nuestros puntos de vista y nuestras opiniones. No es tanto una reivindicación. Es, cada vez más, una obligación. Hemos pasado de reivindicar la participación equilibrada de hombres y mujeres en todos los ámbitos a considerarla no sólo enriquecedora, sino ineludible para las propias mujeres.” 

Claro, pero si es verdad que tenemos el deber de participar, ¿por qué se impide a las mujeres y los hombres del pueblo hacerlo? ¡Dejarnos! ¡Estamos deseosos de hacerlo! Quizás si las mujeres y hombres de las elites no nos adoctrinárais en la mediocridad y en la pasividad podríamos pensar otros mundos, el paso previo a construirlos…  Quizás si no nos lo prohibierais podríamos participar. Pero ya el colmo es que además de proscribirlo nos lo echéis en cara. Y si hablamos de “todos los ámbitos”, ¿por qué en el mundo de la empresa las trabajadoras (y trabajadores) no tienen ni voz ni voto y tienen que obedecer órdenes? ¿Por qué cuándo se otorga poder a los trabajadores dentro de la empresa solamente es para crear un “empoderamiento”, una ilusión democrática en lo que es una dictadura?

Si hablamos de crear nuevos “contratos sociales” como se afirma en el texto, ¿por qué no avanzamos hacia un contrato social de reciprocidad y horizontalidad y no de dirigentes y dirigidos?

“el progreso de la Humanidad y la modernización de nuestras sociedades dependen del nuevo papel de las mujeres, de su nueva visibilidad y de su entrada en la toma de decisiones, en suma, de la potenciación del papel de la mujer en la sociedad de su empoderamiento (empowerment).” 

Todo el mundo debería poder tomar las decisiones que le incumben en su vida diaria, no solamente un grupo selecto de hombres y mujeres en las elites del poder político y económico. ¿Estaremos algún día a la altura para tomar las riendas de nuestra vida de una forma real y ética? Lo primero debería ser distinguir la retórica de los hechos, ya que en muchas ocasiones los mismos que dicen defender la libertad son los primeros en atacarla.

http://www.elconfidencial.com/espana/2013/05/07/aido-seguira-en-la-onu-por-tiempo-indefinido-cobrando-mas-de-10000-euros-mensuales-120360

http://elpais.com/diario/1995/09/23/sociedad/811807209_850215.html