La maternidad y la realización de la mujer.

Mi hijo y yo.

realizar.

(De real1).
1. tr. Efectuar, llevar a cabo algo o ejecutar una acción. U. t. c. prnl.
2. tr. Dirigir la ejecución de una película o de un programa televisivo.
3. tr. Com. Vender, convertir en dinero mercaderías u otros bienes. U. más comúnmente hablando de la venta a bajo precio para reducirlos pronto a dinero.
4. prnl. Sentirse satisfecho por haber logrado cumplir aquello a lo que se aspiraba.

A raíz de algo que me ha ocurrido en una discusión en el facebook de un amigo sobre la relación entre las derechas e izquierdas en relación a la legalización-ilegalización del aborto (relacionado con las declaraciones de Rafael Correa, presidente de Ecuador) me he sentido inspirada a escribir sobre esto. En mitad del debate, una persona que no conozco me preguntó directamente algo totalmente ajeno al tema: “Tania Gálvez San José: ¿afirmas que la mujer sólo puede realizarse como tal por la maternidad?” Yo no había dicho nada de eso, ni había hablado de mujeres ni de maternidad en mi intervención. ¿A qué venía esa pregunta? Todavía lo desconozco. Después de un pequeño rifirafe dialéctico a raíz de mi respuesta se nota que eres inteligente y sabes “cazar” a la gente a la primera. En realidad creo que el lugar ideal para la mujer es un convento de clausura, si no es posible, tener 12-15 hijos o más dentro del gineceo o el harem sería lo ideal para realizarnos. Menos de 10 casi imposible.”, su respuesta fue para decirme que no le gustaba mi sarcasmo, todo con mucha educación y tratándome de usted y todo.

 Mi siguiente mensaje fue:
“Le respondo cuando usted, por favor, me diga la razón por la que me ha formulado esa pregunta, totalmente ajena al debate que ha iniciado________  referente a las derechas-izquierdas en relación a la interrupción voluntaria del embarazo. En cualquer caso le haré saber que no tengo la menor idea por la que se realiza “la mujer”. ¿Lo sabe usted? Quizás pueda ilustrarme en este asunto. Sé que en mi vida personal, porque no puedo hacer generalizaciones, me he sentido realizada en múltiples luchas y vivencias, antes de ser madre y después de serlo. Por cierto, esta última experiencia ha sido una de las más increibles.”

Pero gracias a este pequeño incidente “curioso” me he planteado algunas cosas sobre el tema. Pero antes un receso musical. Aquí estoy bailando en la sala Galileo Galilei, embarazada de unos 7 meses, una canción que se llama “Recursos para estrés”. La verdad es que fue una preñez un poquito estresante debido al tema de mi segundo conflicto laboral con la UNED, un expediente disciplinario por el que me pedían 4 años de empleo y sueldo por simplemente hacer mi trabajo y cubrir una acto institucional como creo que debería ser cubierto:  formulando preguntas oportunas y reflejando la realidad del acto, lo que incluye también a las personas que se manifestaban a las puertas del mismo. 

 

¿Me sentía “realizada” en mi vida antes de quedarme embarazada con 31 años? La verdad es que creo que sí, pero no puedo negar que deseaba ser madre desde hace años junto a mi pareja, mi compañero, mi amante. Lo deseaba y lo necesitaba. No es que me faltara nada, la verdad. Creo que es la misma sensación que puedo sentir ahora, creo que lo llaman “deseo materno”.  Pero, ¿es eso extrapolable a los demás? ¿Por qué la gente confunde promover o defender unas ideas en su vida con querer obligar a los demás a pensar como uno mismo? Yo reivindico el derecho a intentar convencer, porque de hecho eso es lo que se hace en cualquier debate, controversia o discusión. Unos plantean unos argumentos, otros plantean otros y todos quieren convencer al otro. Es totalmente legítimo. Pero eso no tiene nada que ver con querer ser un dictador que imponga su voluntad a los demás por ley o por la fuerza. Y hay mucha confusión interesada con este tema. Es como aquello de “respeto tus ideas”. Como bien decía mi profesor de Historia en el instituto “Eso es una tontería. Se respetan las personas, no sus ideas” y es que, las ideas se debaten, se explican, se tumban, se defienden… 

Mi padre y yo.

Yo incluso podría escribir un libro sobre lo maravillosa que es la crianza, con sus luces y sus sombras, sobre cómo siempre te hace crecer como persona. ¿Alguien se tiene que sentir atacado por eso? También otra persona podría escribir un libro sobre erotismo y sexualidad y alguien que no tiene vida sexual sentirse atacado. Pero, ¿tienen que dejarse de escribir libros porque haya gente que no quiera practicar sexo? Pues lo mismo pasa cuando se habla de maternidad, paternidad, crianza o lactancia… Alguien podría decir: ¿Estás insinuando que las mujeres que no tenemos sexo no podemos sentirnos realizadas sin él? Pues no lo sé, supongo que sí… O no. El sexo tiene una parte tan física y fuerte que aunque te abstengas de él sale por un lado u otro, por ejemplo, en la forma de sueños eróticos.  ¿El que escribe el libro está intentando mostrar a los demás su forma de entender la sexualidad? Seguramente, de eso tratan los ensayos, de argumentar. Lo importante está en el receptor, en su capacidad crítica de no tragarse todo lo que le cuentan los libros, de pensar por sí mismo y de hacer una criba. 

Volviendo al tema, la verdad es que sigo sin saber muy bien qué es eso de “realizarse”, supongo que será algo así como encontrar algo que dé sentido a tu vida, que la haga trascendente. En ese sentido, la maternidad y la paternidad tienen muchas posibilidades, pero también la lucha por los ideales de una persona serían otra forma vital de “realizarse” como ser humano. Si sustituímos la palabra “realizarse” por “estar satisfecho” quizás lo entendamos mejor y la verdad es que no me agrada demasiado utilizarla para mi vida, porque yo jamás podré sentirme completamente realizada o satisfecha mientras siga existiendo una realidad tan terrible en el mundo (hambre, guerras, miseria, explotación, manipulación, odio, violencia…). El pensar que nos podemos sentir satisfechos en las circunstancias actuales es bastante ególatra. Sin embargo, sí creo más bien en la satisfacción de tener la conciencia tranquila, en saber que has hecho lo que debías hacer (incluso aunque no fuera el camino fácil), en ser consecuente con tus ideas. Eso sí es “realizarse” en las condiciones actuales y es válido para hombres y mujeres. 

Para terminar me gustaría decir que creo que ni los hombres ni las mujeres podemos “realizarnos” solamente en una única faceta de nuestra vida, ya sea solamente como padres y madres o como hijos e hijas, o meramente en nuestra faceta profesional (quizás en una sociedad autogestionada esto sería planteable, en esta directamente creo que no). Las madres, los padres y los niños, jóvenes, viejos tenemos que estar y tenemos algo que aportar en todas partes.

En este sentido también me gustaría hablar del último post que ha colgado Prado Esteban en su blog, una entrevista a una mujer, “Nerea”: 

http://prdlibre.blogspot.com.es/2013/12/cronica-de-un-feminicidio.html?spref=fb

“Creo que para superar una gran frustación hace falta primero enfrentarse a ella, pasar su duelo, aceptarla y después luchar para superarla. Ella está en ese camino, seguro que encontrará la fuerza para seguir porque al menos no se miente a sí misma, piensa autónomamente y sabe lo que quiere, lo que le pide todo su ser. Lo encontrará de una u otra manera, incluso asumiéndolo y siendo fértil en otras áreas de su vida, a través de la creatividad, a través de otros niños, otros cuidados. Es una decisión muy personal, yo sí me hubiera inseminado en su situación o habría intentado adoptar. Me gusta mucho la canción de Rosa Zaragoza de la “rumba de las madres” cuando dice aquello de “María no tiene niños, pero ella también es madre: envuelve con su cariño a quien se pone delante”. Es un relato muy necesario porque este tipo de frustración entre lo que te pide el cuerpo, tu mente, tu corazón, tu sexo, todo tu ser… son reales y son silenciadas. Eso no quiere decir que no nos podamos realizar sin ser madres, pero cuando una siente la llamada es como la llamada del amor, del deseo y del erotismo. ¡Es imposible reprimirla! ¿Se puede vivir una vida sin sexo, sin amor y sin erotismo? Supongo que sí, pero no la quiero, es muerte en vida. 
Hay mujeres admirables en la historia que no fueron madres de hijos, sin embargo su heroismo en luchar por un mundo mejor fue su mayor acto genésico: parieron libros, ideas, luchas solidarias, no cuidaron a sus bebés pero cuidaron de sus iguales, de sus amores, de sus seres queridos, de gente que ni siquiera conocieron y fueron muy amadas, denunciaron injusticias, lo dieron todo por nada… La historia de Nerea es terriblemente triste pero hay esperanza. Son mucho más tristes las vidas de las mujeres que sintiéndose como ella, se mienten a sí mismas y piensan que son dueñas de su vida cuando en realidad no han decidido nada, han decidido por ellas. Creo que la depresión en estos casos es el primer paso para sanar y vivir una vida plena, auténtica, sin autoengaños. El otro día al ver un video de Rebeca Walker, una mujer que se autodenomina feminista pero que reivindica la maternidad, lo entendí mucho más claro. Ella no cuestiona el sistema económico o laboral como tal pero decía algo así como que las mujeres planeamos nuestra vida académica y profesional desde la juventud. ¿Quién no recuerda ese momento a los 16-18 años en el que tienes que plantearte ese futuro laboral? Estudiar, trabajar, lo que sea según tus circunstancias… Pues ella animaba a las mujeres a que pensaran, si deseaban ser madres, en planear activamente ese tema como quien piensa en lo laboral, tenerlo muy claro. ¿Quiero tener un hijo? ¿Cómo? ¿Con quién? ¿Cómo voy a encontrar a esa persona? Porque a ella le pasó que casi se vio en los 40 cuando se dio cuenta de todo eso y a esa edad una no es tan fértil, no es tan sencillo, a lo mejor a esa edad acabas de romper con una pareja, estás buscando el amor con otra… Yo no pienso como ella, creo que habría que dejar que las cosas fueran más espontáneas, pero la realidad es la que es y es interesante tenerlo en cuenta. ¿Os habéis dado cuenta de que planificar si vas a estudiar un máster o no es sin embargo mucho más normal que pensar en estas cuestiones vitales?”


Rebecca Walker es la hija de la escritora Alice Walker, escritora de El Color Púrpura.