Comentario a “El falso fomento de la natalidad”, artículo de Teresa Martin (CSIC)

El artículo original de Teresa Martín, “¿Quiere realmente el Gobierno “fomentar la natalidad”? Menos anuncios y más medidas” puede leerse aquí: https://apuntesdedemografia.com/2017/04/06/el-falso-fomento-de-la-natalidad/

Mis matizaciones y comentarios:

– El ideal de 2 hijos por mujer fue defendido por Henry Kissinger y sí formaba parte de una estrategia política colonial estadounidense hacia el resto del mundo. Ver documento NSSM_200: https://es.wikipedia.org/wiki/NSSM_200

– La progresiva urbanización del mundo es el mayor anticonceptivo que existe y una de las causas principales de la caída de la natalidad en todo el globo, según el informe del Club de Roma escrito por Jorgen Randers titulado “2052, Una Previsión Global para los Próximos 40 años”:
Pg. 62: “Ya más de la mitad de la gente del mundo vive en ciudades, y esa fracción aumentará con la industrialización constante del mundo en desarrollo. La mayor parte de la gente será urbana y vivirá bajo condiciones en las que tener muchos niños no es una ventaja. El deseo de tener familias pequeñas no se verá limitado a las parejas con dos carreras del mundo industrializado. Billones de familias pobres urbanas en economías emergentes harán la misma elección, en un intento de escapar de la pobreza”.

– Este mismo investigador afirma en este video con total sinceridad: “En el caso de 2052 hay básicamente cuatro valores por los que luchar, que necesitan ser empujados. Primero de todo la educación y el empoderamiento de las mujeres. Esta es una de las formas de hacer que el ratio de crecimiento de población baje”.  Y en este otro video le escuchamos decir en el minuto 00.30: “La buena noticia es que la población mundial no llegará a los 9.000 millones de personas. Llegará a su máximo con 8.000 millones en 2040 y después declinará. Y la razón de esto no es el hambre, no es la peste, no es la guerra, sino que las mujeres del mundo voluntariamente elegirán tener muchos menos hijos que en el pasado. Y esta población más pequeña hará la vida mejor para todos nosotros, y el problema de los ancianos, que es un efecto secundario de esto, será resuelto y os diré cómo”.

– La equiparación de los permisos de maternidad y paternidad no responde a ninguna demanda popular, ni de las mujeres ni de los hombres. Incluso en Suecia, las mujeres siguen tomándose más meses de maternidad que sus parejas masculinas. Esto, que un sector del feminismo ve como un “problema” cultural a resolver, otras personas lo vemos como algo lógico basado en la propia biología de la especie humana y de la propia dinámica interna de la relación madre-bebé durante los primeros meses de vida. Los permisos de maternidad y paternidad y su duración son irrelevantes a la hora de solucionar el mayor problema de la crianza en esa fase: la soledad, el aislamiento, la pérdida de la familia extensa en la familia nuclear atomizada y urbana. No estamos adaptados como especie a criar entre cuatro paredes y a no socializar con otros adultos y niños más mayores que echen una mano. Aquí el gran culpable es el sistema obligatorio escolar que mantiene encerrados por ley a los niños y jóvenes y les impide cuidar a sus hermanos pequeños, primos y sobrinos. También es culpable el sistema laboral que mantiene a las abuelas, a las madres de las madres, trabajando y que no pueden ayudar a sus hijas en esa etapa tan esencial. También podemos hablar de las ideologías que fomentan la emigración como forma de mejorar las condiciones de vida, incluso dentro del propio país, y que mantienen divididas a las familias por todo el mapa urbano, del país e incluso del mundo, o de las consecuencias de la modernidad que supusieron una ruptura cultural insondable entre las generaciones, separando a los mayores de los jóvenes.

– Existe todo un sistema ideológico, del que el feminismo es gran responsable, que ha promocionado una visión antimaternal (ver Simone de Beauvoir) y antilactancia materna. Que nos ha dicho a las jóvenes que estudiar y trabajar era mucho más importante que encontrar una buena pareja, tener hijos y criarlos. Esto también es denunciado por feministas de la última ola como Rebecca Walker (hija de Alice Walker), que invita a las mujeres jóvenes a organizar y planificar su vida procreadora como lo harían con la elección de su carrera profesional o de sus estudios: ¿Quiero tener hijos? ¿Sí? ¿No? En caso afirmativo, ¿con quién? ¿Cómo voy a buscar a esa persona? El no plantearse estas preguntas es la causa ideológica de que lleguen mujeres con 40 años a intentar tener hijos y no puedan por imposibilidad física debido a su edad. En España, esta visión de la vida profesional por encima de la procreadora la impulsó la Sección Femenina en los últimos años del franquismo.

– En cualquier caso, ni con permisos iguales e intransferibles ni con permisos largos y transferibles la fertilidad va a crecer hasta la reposición. Incluso en Suecia y Francia, que casi llegan a la reposición, tienen que reconocer que lo hacen gracias a la importación de mano de obra inmigrante adulta y ya criada en sus países de origen sin ningún tipo de Estado del Bienestar ni subsidio. De nuevo, como ya hemos comentado, el investigador del Club de Roma nos dice que en 2040 ningún país llegará a la reposición y la población mundial descenderá en todas partes, es decir, ya no será posible ni siquiera importar trabajadores extranjeros para pagar esos mismos permisos y pensiones.

– Respecto a la crítica que usted hace a que el Estado no financie la reproducción artificial en mayores de 40 años me sorprende que considere esta vía como algo aceptable éticamente para aumentar la natalidad del país. La reproduccción artifiical, sea estatal o privada, se mueve por intereses productivistas totalmente alejados del ideal deontológico médico “primero no dañar” y del derecho a la identidad de los menores fruto de “donantes” (vendedores) de gametos y, por otro lado, al mismo tiempo que ese productivismo baila al son del eugenismo y la ingeniería social, sin dejar ningún lugar para la oxitocina natural y el encuentro entre los cuerpos. Para empezar la sanidad no tiene el objetivo de preñar a las mujeres sino de curar enfermedades. Es decir, tendría que tratar de curar los problemas de infertilidad, su cometido no debería ser fecundar embriones para después destruirlos, congelarlos, cederlos a otras familias (algo que no es aceptable en el mundo de la adopción). Tampoco es su cometido provocar mellizos prematuros debido a la implantación de dos embriones o de estimulaciones ováricas. Eso es poner en riesgo la salud de los bebés a posta. Tampoco debe la sanidad pública aceptar la compra-venta de óvulos de mujeres, con los consiguientes riesgos para su salud, ni aceptar la compra-venta de semen de hombres, con el consiguiente riesgo para la salud psicológica de los niños, separados de sus vínculos genéticos y generados a partir de la irresponsabilidad y el egoísmo.

– Si, según usted, “España es uno de los países del mundo en los que las mujeres son madres a una edad más tardía” el problema habrá que atajarlo desde allí, preguntándonos qué hace que las mujeres que queremos ser madres nos retrasemos tanto, no fomentando todavía más la reproducción artificial. Eso me recuerda a las subvenciones de Facebook y Apple a la congelación de óvulos de sus trabajadoras. Pero, bueno, caminamos hacia la domesticación de la especie humana, como ya predijo Huxley y Platón, así que no me sorprende que desde el CSIC se defienda la reproducción artificial frente a la procreación natural no domesticada.

– Como usted no se atreve a decirlo lo diré yo: Es el modo de vida actual y el sistema productivo-tecnológico-industrial-laboral el que hace que la gente viva cada vez más aislada y sin vínculos, sin empatía y sin humanidad. Es el capitalismo, es el Estado y sus biopolíticas. Antes la gente no tenía dinero y tenía hijos, con lo cual la precariedad no es realmente el problema, hay un problema existencial, de valores y prioridades detrás. Pero también hay un problema realmente material, en las condiciones de vida, que escapa al economicismo/politicismo de su texto. Lo material no es solamente lo económico. Una persona con vínculos, con apoyos, con vida realmente social sentirá el impulso de procrear (si es su deseo u opción de vida, claro está) y se sentirá segura para vivir o procrear, seguridad tanto en su etapa de bebé (apego seguro) como cuando se convierte en mujer adulta. Hoy, nadie tiene un vínculo seguro con nadie, lo que viene como anillo al dedo a las personas que tienen el poder.

“Maternidad, Igualdad y Fraternidad”, un libro de Patricia Merino

Voy a ir al grano. El principal punto fuerte de este libro es que hay mucho trabajo detrás, hay horas y horas de investigación y de redacción, de pensamiento, y eso se nota en el resultado. El segundo punto fuerte es haber puesto sobre la mesa el tema de la maternidad desde un punto de vista biológico, político y económico (aunque luego veremos que esto mismo también es un punto en contra del libro, en mi opinión). Es decir, se puede estar a favor o en contra de lo que defiende la autora pero lo importante es que alguien lo haya dicho y señale que en en el tema que nos ocupa hay problemas muy gordos sin resolver. Y el tercer punto fuerte es haber hecho una necesaria autocrítica dentro del feminismo hegemónico y las últimas corrientes en referencia a la maternidad y su parte más corporal, hacia el primero por ser antimaternal y hacia las últimas por negar el cuerpo y la materialidad de la relación simbiótica madre-bebé.

Bien, antes de entrar en las matizaciones y las críticas, voy a resaltar lo que para mí son las tesis más importantes a nivel práctico de un libro de 471 páginas. Yo, después de leerlo, me quedo con que Patricia Merino defiende una determinada ingeniería social (pg. 357), es decir, políticas estatales que, por ejemplo, incluyan permisos parentales transferibles de al menos 12 meses (pg.179), como los que existen en Suecia. Este país creo que es el que más se aproxima al ideal de la autora en cuanto a ayudas económicas directas para criar y medidas públicas para “conciliar” (traducción: guarderías para niños de todas las edades) se refiere. También, tanto en Suecia como en Francia existen retribuciones a la crianza, más allá de los permisos, para las familias que quieren abandonar el mercado de trabajo para cuidar de sus hijos durante los primeros tres años. En España, sin embargo, no existen ni permisos de maternidad/paternidad tan largos ni existen excedencias pagadas.

Y ahora es cuándo surjen mis críticas al libro, ya que a pesar de que yo también podría defender un permiso de maternidad de un año y una excedencia pagada de tres, porque yo misma me tomé una que me supuso fundirme los ahorros para después reincorporarme a jornada parcial a los 18 meses de mi primer hijo, soy consciente de las limitaciones de dichas medidas. Es decir, las defiendo no como la panacea sino como un mal menor, un mínimo a exigir (además, debería ser financiado con los beneficios empresariales y no por los impuestos o cuotas) que en absoluto va a solucionar los problemas de la crianza en nuestra sociedad, como no creo que lo haga en Suecia. Porque la realidad es que pienso que hemos llegado a un punto tan límite que es como cuando tienes frío y te tapas con una manta pequeñita, que cuando te tapas los pies, sientes frío en el pecho, y al revés.

Estamos ante una obra, como he señalado, con un enfoque sobre la maternidad puramente economicista y politicista, en el que se le pide básicamente dinero al Estado. Es más, parece que en el nuevo patriarcado se sustituye al marido por el Estado, lo que me recuerda a las tesis de Prado Esteban. En el enfoque de “Maternidad, Igualdad y Fraternidad” se espera todo de las instituciones políticas o partidos y nada de la acción directa en las empresas o la demanda conjunta de la gente del pueblo hacia la patronal de este país.  Además, creo que el libro peca de interclasismo en algunas ocasiones, a pesar de hablar de pobreza infantil y demás. ¿Dónde está el sindicalismo en todo esto? ¿Estos permisos no deberían ser exigidos a la patronal en lugar de ser financiados por los impuestos, dinero que se roba al pueblo? Intuyo que se pretende que todo cambie mediante el voto, no con la lucha diaria.

La maternidad y la crianza son más que dinero, aunque, obviamente, dejar de recibir un salario para cuidar tiene un valor monetario. Al fin y al cabo ese permiso equivale a X euros, que se pueden dar mes a mes o de una sola vez. Se deja fuera de este enfoque, por tanto, una visión más holística, una visión ecológica o que tenga en cuenta el colapso total de civilización en el que nos encontramos, que es multidimensional. Por tanto, me da la impresión de que Patricia Merino escribe sobre la maternidad y la infancia como si todo fuera a seguir como hasta ahora, cuando no es así. Estamos en un momento único en la Historia y se están dando grandes cambios sociales y ambientales que atañen incluso a la propia esencia del ser humano como especie y a la posibilidad de la destrucción de la vida en el planeta tal y como la conocemos.

Suecia no es ningún país a idealizar: tiene altas tasas de alcoholismo, soledad, suicidio, asesinatos de hombres hacia sus parejas mujeres, abandono a los ancianos. No me voy a extender más sobre este tema, creo que el documental “La teoría sueca del amor” lo refleja a la perfección. Quizás alguien piense que precisamente una crianza más “entrañada” durante los tres primeros años vaya a cambiar las cosas pero no parece que sea la tesis del libro, ya que precisamente se defiende que dará como fruto seres humanos más independientes entre sí en el futuro y menos “familiaristas”.

Yo, me he dado cuenta después de leer a Patricia Merino, que soy “familista”, algo que se ve como algo muy peyorativo en el texto. Es decir, yo defiendo los vínculos internos de las familias por encima de los vínculos con el Estado. De hecho pienso que el pecado capital de la familia en los tiempos que corren es que es un terreno no conquistado del todo por el Capital y las instituciones políticas, donde la gente se ayuda sin dinero de por medio y, cuando lo hay, se presta sin intereses. Esto es una competencia que la banca, la patronal y las administraciones no pueden soportar y llevan años intentando cargarse esa última solidaridad que nos queda. Esa solidaridad que tiene hasta una base física ligada a la oxitocina natural…

También creo que habría que señalar que el conflicto capital-vida no se acaba en los tres primeros años de la infancia. Después están los horarios interminables, las extraescolares, el “problema” de las supuestamente larguísimas vacaciones… Yo no veo compatible que una persona pueda trabajar y criar sin tener que recurrir al enclaustramiento del hijo para poder trabajar. Es por eso que me planteo muchas veces que tendría que dejar mi puesto, si pudiera, para poder evitarles a mis hijos las ludotecas y los campamentos de verano, poder sacarles del colegio a las 12h20 en lugar de a las 16h, que me parecen demasiadas horas de encierro para niños nacidos para ser libres y disfrutar de la luz del sol. Y es que aquí cambia el enfoque, cuando empezamos a poner las necesidades básicas como especie en el centro. No estamos hechos para crecer encerrados en colegios. Nada de esto se señala en el libro. Es más, se considera la escolarización (pg. 304-305) como algo positivo, cuando es una de las mayores agresiones a la infancia y la adolescencia en la actualidad, solamente se critica la calidad, los horarios excesivos, el ratio profesor/alumno o que sea privada en su etapa infantil de 0-3 años. ¿Pero es que acaso la mera asistencia a un colegio con 8 años o a un instituto con 15 años y todo lo que conlleva (obligatoriedad, pasividad, sedentarismo, falta de sentido vital, segregación social) no puede ser un infierno? Es más, uno de los principales problemas de la crianza actual es que ¡nos han robado a los niños y a los adolescentes! Ellos son los cuidadores y ayudantes en la crianza naturales en casi todas las culturas del mundo preindustriales. Nos los han robado y a ellos se les ha robado la experiencia de cuidar y jugar con otros niños más pequeños que ellos. Solamente tenemos el lujo de ver lo bien que interactúan juntos cuando, en verano, las familias se juntan alguna vez y vemos a los primos de diferentes edades corretear libremente en los patios y parcelas de las casas “del pueblo”. Esto como excede el tema del dinero y las políticas públicas no es tratado en el libro salvo para criticar el “familiarismo” y lo que consideramos “la tribu”, en un guiño al libro de Carolina del Olmo (pg. 373).

Otro tema que excede al libro es el de analizar realmente lo que significa una excedencia o un permiso de maternidad en la sociedad actual. Muchas veces supone estar tú sola en casa, sin socializar con ningún tipo de adulto, entre cuatro paredes o en parques vacíos (porque el resto de niños sí están escolarizados). Las necesidades básicas de las madres, desde un punto de vista evolutivo y como especie, no pueden verse satisfechas con este tipo de vida asocial. Porque aquí, seremos muy “familiaristas” pero la realidad es que las familias están fragmentadas y repartidas por toda la geografía urbana e incluso mundial. Yo, por ejemplo, para ver a mis abuelos tengo que hacer 20 kilómetros en coche. No vivo en el mismo barrio que ellos, no vivo ni siquiera en la misma ciudad que mis padres.  ¿Es esto “familista”?

Sobre las tasas de fertilidad de los países que se idealizan en el libro habría que decir que no son para tirar cohetes, ninguno llega ni supera la mera reposición, y que esos estados del bienestar se basan en la importación de mano de obra migrante, es decir, en el aprovechamiento económico de los hijos e hijas adultos paridos y criados por las mujeres de otros países con salarios más bajos y estados sin subsidios a la crianza ni a la infancia. Sobre este asunto, del que creo recordar que no se habla demasiado en el libro, habría que preguntarse algo muy incómodo: ¿Son posibles esas medidas de apoyo a la crianza del Estado del Bienestar aquí sin importar mano de obra de otros países que no tienen Estado del Bienestar? O lo que es lo mismo, ¿puede un país como Suecia o Francia ser independiente demográficamente y mantener todos esos subsidios? La respuesta yo creo que es un gran “NO”. Para mantener el Estado de Bienestar aquí, hace falta que otros en otros lugares no lo tengan, lo que supone una gran injusticia y doble moral. Los ayudas y subsidios de la crianza en Europa se basan en la explotación de otros que no disponen de esas ayudas y subsidios (normalmente países que han sido atacados por el FMI y el Banco Mundial en el pasado) y que, precisamente, por ello, se ven atraídos a venir aquí. Y aquí podríamos, por derivación, plantearnos la ruptura de vínculos esencial e irreparable que supone la emigración, porque, efectivamente, lo económico no lo es todo, aunque sea el mantra de la actualidad. En cualquier caso, instituciones capitalistas como Goldman Sachs (“Womenomics”) lo tienen claro: hay que favorecer la importación de mano de obra extranjera (a ser posible enfermeras y personal cuidador) para solucionar el “problema demográfico”.

Sobre la paternidad desde un punto de vista antropológico e histórico (pg. 77-92) que nos presenta el libro, he de comentar que nos movemos en un terreno muy pantanoso. Necesitamos reconocer con humildad que en realidad conocemos muy poco del pasado, quizás el 1%, ya que lo que ha quedado escrito para la posteridad es solamente una mínima parte de la existencia común de las personas de esas épocas, que eran culturas de transmisión oral, no “histórica”. Nos ha llegado todo mediatizado por otras personas que escribieron cosas. Saber qué decían los códigos patriarcales como el de Hammurabi no me permite saber hasta qué punto esos códigos se cumplían o no en las familias de los pueblos más apartados del lugar. O saber qué es lo que pone en una inscripción de un rey egipcio no me dice nada sobre cómo criaba un padre de los estamentos más bajos, que no poseía nada que transmitir en herencia a sus hijos. Sí me sorprende esta frase (pg. 86): “La función paterna es sin duda contingente: empíricamente, una criatura puede desarrollarse perfectamente sin la intervención de una persona que asuma el rol paterno, sin embargo, si nadie asume la función materna su desarrollo no podrá ser satisfactorio”. Por esta lógica, ¿qué sentido evolutivo tiene la existencia de hombres? ¿La de meros sementales? En ese capítulo se habla mucho de “avunculados”, sociedades en las que ese rol paternal es ejercido por el tío materno, con lo cual ese papel lo puede hacer un tío o un padre, pero en los dos casos es un hombre y sí parece necesario, porque si no, no existiría, habría sido eliminado como algo superfluo. Yo sí que creo que los humanos necesitamos a hombres que ejerzan ese rol, al menos en la cultura en la que yo he nacido, porque a mí lo que hagan los trobriandeses no me toca de cerca. Yo no me ubico en un espacio neutral, sino que he nacido en una cultura y en un lugar determinado en el que la paternidad sí ha tenido una importancia, pese a ser algo completamente diferente a la maternidad.

“Los deberes desagradables del padre” de Adriaen Brouwer (1605-1638)

Tampoco me ha gustado del libro su visión tan negativa de la paternidad que se describe entre las páginas 93-115. Me parece poco imparcial, ya que si vamos a hablar de malas paternidades tenemos que hablar también de malas maternidades o incluso de la maternidad patriarcal. Pero, claro, estas visiones de guerras de sexos son típicas del feminismo actual y la autora, a pesar de que difiere con muchas feministas a la hora de hablar de maternidad, se mantiene alineada con el feminismo hegemónico a la hora de hablar de la paternidad. No sé a qué puede deberse esto. Yo, en relación también a otros apartados del libro, he de reconocer que habría criticado ciertos aspectos de la maternidad en solitario elegida y no metería en el mismo saco a la monomaternalidad por abandono o irresponsabilidad paterna que la monomaternalidad elegida a priori. Pero en esto reconozco que no soy objetiva, ya que mis propios traumas y mi propia infancia como hija criada en una “familia” monomarental totalmente disfuncional me hacen rechazar cualquier tipo de maternidad en solitario, al menos elegida por propia voluntad.

Y, podría escribir más al detalle, pero casi que me saldría otro libro de 500 páginas así que voy a terminar con algunos detalles, para quien quiera profundizar con minuciosidad en la primera parte del libro, a través de las notas que fui tomando mientras lo leía. Si no te interesa, puedes dejar de leer la reseña aquí.

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APUNTES SOBRE LA PRIMERA PARTE. MATERNIDAD

Lo primero que me chocó desde la primera página es el uso del concepto “patriarcado” en abstracto, sin contextualizar tiempo ni lugar, con el que choco frontalmente. Cada vez que se usa esta palabra deberíamos explicar de qué año, de qué cultura estamos hablando. Si no, caemos en mitos que no tienen ninguna concordancia con la realidad concreta que vive la gente en cada momento.  Decir el “patriarcado logró”, ¿qué quiere decir? ¿De repente un grupo de hombres se impuso a las mujeres? ¿Colaboraron las mujeres y las madres con ello? ¿Cómo controlaba ese grupo de personas el cuerpo de las mujeres y se apropiaba de las criaturas? Desde hace milenios ha habido contextos sociales concretos en los que legalmente se establecía un patriarcado legal pero eso no quiere decir que las leyes llegaran a todas partes y, además, que las mujeres y madres no hayan controlado su cuerpo y hayan controlado la crianza de las criaturas. Por ejemplo, el patriarcado legal romano daba todo el poder al padre, pero eso no quiere decir que los hombres de estado llegaran a todas partes como si fueran Dios (el poder casi omnímodo solamente lo han logrado las elites con la tecnología actual). Siempre ha habido grietas y espacios fuera de control de las normas impuestas desde arriba.

Por otro lado, las madres del patriarcado romano controlaban el cuerpo y la crianza de sus hijas, como podemos leer en esta historia de lactancia frustrada, tan parecida a esta otra historia de ficción que aparece en Ana Karenina, una mujer que pide amamantar y a la que su marido se lo impide o a la historia de María Montessori, a la que su madre y su suegra presionaron para que no criara a su propio hijo y lo dejara con una nodriza en el campo. Esta última historia es definitiva: no fue hasta la muerte de su propia madre que María Montessori se atrevió a reconocer públicamente que su hijo, al que tuvo fuera del matrimonio con un compañero de trabajo, era su hijo. Las madres patriarcales… ¿O acaso son simplemente “madres” sin adjetivos? Porque no deja de ser paradójico el término de madre patriarcal, una madre/abuela que ejerce su autoridad, su poder materno para ponerlo al servicio del padre. ¿De qué padre hablamos, en la historia de Montessori, por ejemplo? Y si la madre tiene tanto poder ya no podemos hablar del “poder del padre” sino de madres auténticamente matriarcales. Otra cosa es que ese poder lo ejerzan hacia el mal, hacia el control de sus hijas y nietos y la merma de su libertad.

Volviendo al libro, dice Patricia Merino que un primer paso hacia la extinción de patriarcado es que las mujeres nos reapropiemos de nuestros cuerpos y nuestra maternidad. Si nos regimos por ese criterio entonces tenemos que admitir que hasta la llegada de la Ilustración, el Progreso y el Estado moderno, en los pueblos de la península no regía ningún tipo de patriarcado, ya que las mujeres eran dueñas de su cuerpo y de sus maternidades y, además, conocían hierbas abortivas.

Hay una frase de la autora que me gustaría comentar: “No es posible garantizar una maternidad deseada, y por lo tanto, positiva para madre y criatura, si las mujeres no controlamos nuestra sexualidad y nuestra fertilidad: el derecho a la contracepción y al aborto no solo no están reñidos con una maternidad entrañada, sino que son su condición previa”. Yo no estoy de acuerdo con esto porque, si bien todas las culturas es posible que hayan tenido conocimientos anticonceptivos y abortivos, eso no equivale a que todas las maternidades hayan sido planificadas. Se puede tener una maternidad buena, agradable dentro de las limitaciones de cada momento, y que no haya sido planificada en absoluto, fruto de la pasión de una noche de verano. De hecho, la mayor parte de los nacimientos de nuestra especie no han sido planificados, algunos han sido de rebote, otros por puro azar. Por no hablar de las maternidades de las mujeres que no quieren usar métodos anticonceptivos o abortar por motivos personales, éticos o religiosos que, por supuesto, pueden tener la maternidad entrañada que deseen o puedan. Me parece que esta frase del libro las juzga en su vida personal y en sus elecciones.

Otra frase que hay que matizar es la de “la diada madre-criatura ha sido hasta hoy la base empírica y el lugar de la crianza en los humanos”. Esto es cierto y es falso, porque si bien es cierta la simbiosis madre-bebé al principio de la vida, esa diada no existe en el vacío y no puede existir sino es en base a la crianza cooperativa de la que habla Blaffer Hrdy. Hacen falta muchas otras personas alrededor ayudando a la madre y cogiendo al bebé, jugando con él, cuidándolo en muchos momentos a lo largo del día. Y ese es el gran problema de nuestra sociedad actual de madres con permisos de maternidad solas entre cuatro paredes de pisos urbanos y ningún permiso de un año lo va a poder solucionar o enmendar. La familia extensa se ha perdido para siempre y se ha diluido a lo largo del mapa. Un papel fundamental en los cuidados de los bebés los tenían los niños más mayores. ¿Dónde están ahora? En el colegio sentados durante horas frente a una mesa, sin ver casi la luz del sol. Nos han robado también a los niños y a los adolescentes… Y a los niños les han robado la posibilidad de cuidar, lo que subliman con muñecas, lo que también es una hipótesis de Blaffer Hrdy al hablar de las sociedades tradicionales en las que no existen muñecas y, sin embargo, se ve a muchos niños porteando bebés.

Luego está el uso del concepto “patriarcapitalismo” para referirse al “capitalismo” a secas, cuyas señas de identidad no tienen por qué relacionarse con el poder de los padres, ya que que los puestos de poder económico sean ocupados por mujeres no cambia un ápice de su esencia, demostrando que es indiferente lo que tengan entre las piernas los poderosos, la directora de la Reserva Federal o del FMI. Pero más llamativo es referirse a los “vientres de alquiler” como algo patriarcapitalista cuando gran parte de los clientes de esta práctica comercial son mujeres que compran el cuerpo de otra mujer y al bebé que ha gestado. Lo mismo con la venta de óvulos, son mujeres que compran el cuerpo de otras mujeres. Desconozco la razón por la que Patricia Merino silencia esto, haciendo parecer que los “vientres de alquiler” solamente son consumidos por hombres que pretenden apropiarse de la capacidad femenina de generar seres humanos y olvida que la venta de semen, tratar a los hombres como sementales, es también una práctica comercial donde las mujeres compran y los hombres venden (prostitución reproductiva).

Después de este comienzo del libro, he leído con gusto su crítica a la misoginia de Simone de Beauvoir, que comparto totalmente. Y también me ha llamado la atención que vuelva a decir que vivimos en un patriarcado, relacionándolo con el tema del orden de los apellidos. Aquí hay que volver a contextalizar, ya que es un tema apasionante este, el de los apellidos en este país.

Muchas veces nos creemos que las cosas siempre han sido así, quizás desde el patriarcado legal romano en la península ibérica, pero nada más lejos de la realidad. El patriarcado legal estuvo debilitado y dormido en muchos pueblos y contextos gracias a que el Estado no llegaba y no tenía el poder, que sí tiene hoy de forma casi total, para controlar a los ciudadanos. Es decir, la gente se llamaba como le daba la real gana o como era la costumbre en cada zona geográfica y no fue hasta 1870, con la aparición de la herramienta biopolítica por excelencia del Registro Civil (el primer intento de tratarnos como ganado humano poniéndonos en una base de datos censal) cuando se estableció el sistema de poner el apellido del padre primero y después el de la madre (que a su vez era el apellido paterno también). Por ejemplo, el apellido del poeta Garcilaso de la Vega proviene de su abuela, Elvira Laso de la Vega, ya que su padre eligió apellidarse así. Y si nos vamos a las familias del pueblo del Occidente Asturiano durante el siglo XIX, comprobaremos, como hizo la historiadora Asunción Díez, que el orden de los apellidos era de lo más pintoresco a nuestros ojos actuales. Si nacía una niña, heredaba los dos apellidos de la madre, y si nacía un niño, heredaba los dos apellidos del padre. Es decir, había otros criterios, no había homogeneización y el Estado no se metía en estos asuntos (sí se metían los romanos y los godos no). Es decir, la característica del Estado actual y no de un “patriarcado” en abstracto es su ansia de biocontrol, de controlar, clasificar y estandarizar las vidas de la gente y de sus hijos.

Resulta muy interesante la reflexión sobre el feminismo y la maternidad que realiza la autora y el reconocimiento de que la maternidad ha sido identificada con algo negativo y cualquier discurso progresista sobre la maternidad desapareció, lo que ocurre es que lo justifica diciendo que quizás era el único camino posible en otras épocas, lo que viene a ser una clara justificación “de las madres” del feminismo con un “no podían hacer otra cosa”. El feminismo, dice Patricia Merino, “nunca ha defendido los intereses de las madres como tales: se ha velado por los intereses de las madres como “trabajadoras”.

Respecto a las reflexiones sobre el dios patriarcal Zeus, me gustaría recordar también a las madres patriarcales como Hera, que ató las piernas de Alcmene (la madre de Hércules) para evitar que naciera su hijo. Es decir, de nuevo vemos cómo los mitos patriarcales están plagados de mujeres que agreden a otras mujeres y que no describen una guerra de sexos sino más bien una guerra de un tipo de mujeres y hombres contra la libertad de otro grupo de mujeres y hombres.

No me voy a extender en el tema pero creo que es digno de reconocimiento que por fin alguien critique el excesivo constructivismo del feminismo y el excesivo protagonismo de lo cultural frente a lo biológico, reconociendo la bioculturalidad del ser humano.

Hay una frase de esta primera parte del libro que me gusta mucho: “No es la maternidad lo que nos aparta de la cultura, de la vida pública y de la realización integral de nuestra humanidad. Es la marginalidad en la que el patriarcado ha ubicado la maternidad la que la transforma en una forma regresiva, puesto que expulsa a los márgenes de la sociedad algo tan central y genuinamente humano como es la procreación y el cuidado de nuestras criaturas”. Pero, claro, tengo que matizar porque de nuevo, me niego al uso del término “patriarcado” sin contexto. No es el “patriarcado” en abstracto el que manda a los márgenes a la maternidad sino ciertas formas de vivir y de producir en la actualidad: urbanas, aisladas, industriales. Es más, el caso de las cigarreras y su forma de criar nos muestra cómo el primer capitalismo permitía la crianza incluso dentro de las propias fábricas mientras estas fueron artesanales. Fue la llegada de la máquina la que expulsó a niños y bebés del lugar y, de paso, cualquier atisbo de socialidad y humanidad (ya no se podía hablar con la compañera, ya no se podía cantar trabajando…) que todavía quedara.

En realidad, y es un tema muy complejo, lo que expulsa la maternidad a los márgenes de la sociedad es la centralidad del progreso, la productividad y el desarrollo tecnológico. ¿O acaso no vemos que la maternidad, cuando es negocio y producción en sí misma, como en el caso de los vientres de alquiler es de repente el centro de todas las noticias? La maternidad y la crianza tienen unas lógicas y unas dinámicas internas propias y distintas de las de la “vida pública” actual. La marginalidad de la maternidad actual no proviene de un patriarcado en abstracto:

  • La maternidad y la crianza es una relación humana que, en su parte más esencial, no es mercantilizable, ni se compra ni se vende. Se pueden comprar miles de accesorios pero la relación en sí misma entre dos personas, no. Esa solamente la construyen esos dos seres humanos en interacción con su entorno. Ahora solamente es central la parte comercializable de la maternidad.
  • La maternidad y la crianza siempre han sido parte de la cultura y de la vida pública, incluso tenían su propia creación cultural genuina: las nanas. Nadie se quedaba aislada por ser madre y las costumbres sociales favorecían su integración en la comunidad a través de ciertos ritos de reciprocidad. No podemos confundir “alta cultura” con “cultura” a secas. La”cultura popular” se fundamenta en lo oral, no en lo escrito. Por ejemplo: yo escribo y esa puede ser mi dimensión social actualmente, existo porque me lee gente, pero cuando yo estoy sola en mi casa, amamantando o cantándole una canción a mis hijos o cuidándolos, no existo socialmente y nadie lo valora. Pero, ¿acaso alguien más que ellos o la gente que me conoce en persona debiera valorarlo? Queda la pregunta en el aire…
  • El patriarcado legal margina la maternidad porque lleva implícito que hay que trascender nuestra animalidad para llegar a algo más elevado: conquistar más países, conseguir subyugar más a los demás, dirigir y domesticar la Naturaleza. En su escala de valores, compartida por hombres y mujeres de las élites, dar de mamar y cuidar es algo destinado a las clases bajas, como lo es limpiar, cocinar o trabajar para otros. Por eso, las mujeres artistas como Julia Margaret Cameron o Virginia Woolf tenían criadas, y por eso Simone de Beauvoir tenía esa fragmentación tan acusada, esa esquizofrenia en los papeles maternales que ocuparon su madre y su nannie, Louise.

No sé si nos deberíamos preocupar tanto por si las madres estamos en el centro o la periferia del patriarcado, ya que quizás es mejor rechazar el patriarcado de forma global que reivindicar o denunciar el lugar que se nos ubica en un sistema así. En cualquier caso no vamos hacia una ruptura con el “arcado” (poder) sino hacia sus diversas variantes y mutaciones que mantienen lo esencial cambiando las formas. Por eso mismo creo que cualquier planteamiento que incluya ingeniería social en sus premisas será incapaz de salir de este paradigma y volver a sistemas en los que primen las relaciones de reciprocidad, interdependencia y apoyo mutuo. Y, si tenemos que apoyar alguna medida de ingeniería social, por favor, incluyamos la anotación al pie de que se trata de una acción desesperada como mal menor ante la ausencia o ignorancia de otros medios para detener la maquinaria automática de este sistema que nos lleva a la autodestrucción. La ingeniería social, no lo olvidemos, es la base de los patriarcados históricos, obsesionados con los censos, los registros, las estadísticas, la escritura…

——————————————————————————————

Y podría seguir escribiendo sobre el libro de Patricia Merino pero lo cierto es que son casi las dos de la mañana y tengo sueño. Un saludo a los hipotéticos lectores.

Entrevista a Patricia Merino aparecida en Madresfera Magazine (10 de mayo de 2017)

TEXTO ACTUALIZADO EL 24/7/2017

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Androcentrismo en la Historia…

Leo y cito del periódico georgesorosiano Eldiario: http://www.eldiario.es/madrid/Escritoras-propuestas-feministas-presupuestos-participativos_0_627838189.html

Laura Nuño, del Observatorio para la Igualdad de la Universidad Juan Carlos I de Madrid, redunda en la misma idea: “Mientras no se visibilice a las mujeres escritoras, artistas y científicas se lanza el mensaje de que la creación es solo de hombres”. Para Nuño, es necesario que se reconozca el trabajo de las mujeres como una manera de desterrar la idea de la mujer “destinada al ámbito doméstico, incapacitada para la creación”.

(…)

También la articulista y escritora feminista Barbijaputa lo recogía esta misma semana en un texto publicado en este medio,  ‘La regla y las milongas,’ en el que explica el androcentrismo: “Todo gira en torno a ellos”. Barbijaputa cita el libro La mujer en ‘el origen del hombre’ (2004) de la antropóloga María Ángeles Querol en el que explica “cómo ella misma empezó a darse cuenta de dicho androcentrismo en la forma en que estaba narrada la Historia”. 

“El trabajo de las mujeres” no es solamente el de “escritoras, artistas y científicas”, amigas mías. Dignificar el trabajo de las mujeres es dignificar y reconocer el trabajo de las criadas y nodrizas de esas “escritoras, artistas y científicas”, que permitieron que ellas pudieran escribir, crear arte culto y ciencia. Eso para empezar. Cuando valoremos que lavar platos y cocinar son cultura popular y que son prácticas importantes, que no es lo mismo una croqueta congelada comprada que una hecha en casa y con cariño, entonces podremos decir que valoramos lo que han hecho las mujeres en la Historia. Cuando valoremos que cantar una nana mientras amamantas a un bebé es cultura y arte, entonces podrás decir que valoras la cultura y la historias de las mujeres.

Las mujeres en este país no son “Concepción Arenal y Emilio Pardo Bazán”. Las mujeres del pueblo cantaban, recitaban poemas, tocaban panderetas o instrumentos de cocina, cosían, bordaban y eso era arte, lo que pasa que es arte popular y eso nunca ha interesado a los hombres ni a las mujeres de las elites, salvo quizás a Federico García Lorca.

Alan Lomax y Jeannette Bell viajaron por España recopilando esas canciones que cantaban las mujeres y los hombres del pueblo. Hay nanas, romances, canciones picaronas y eróticas, villancicos, canciones religiosas… ¿Por qué a estas personas tan cultas y preocupadas por la invisibilización de las mujeres no se les ocurre recuperar o valorar esas canciones, ese saber popular? Muy sencillo. Porque ellos y ellas siguen valorando más la alta cultura que la que emanaba directamente de la gente común. Ahora no emana nada porque con la emigración del campo a la ciudad se rompió la correa de transmisión y no tenemos cultura propia, todo es cultura impuesta desde arriba por empresas e instituciones públicas y privadas. Incluso la cultura del monolito, la estatua conmemorativa o el arco del triunfo son manifestaciones, una vez más, de una cultura del poder que nos viene impuesta desde arriba, al igual que lo que se pretende dignificar en la propuesta de la que habla el artículo, pagada con los presupuestos denominados “participativos”.

Tampoco podemos hablar de androcentrismo, ya que la cultura popular masculina, al igual que la femenina, no se ve representada por los famosos escritores y artistas, ni por la historia de batallas y reyes. Pero tratar de que articulistas de medios como El Diario lo entiendan, es demasiado costoso, y yo al menos no tengo ni ganas ni tiempo para hacerlo.

Las mujeres feministas que, hoy en día, reivindican como cultura de las mujeres solamente la producida por mujeres burguesas o aristócratas son, efectivamente, elististas y están dejando de lado el 99% de la creatividad femenina durante milenios. Mucha de esa creatividad ni siquiera fue escrita ni almacenada. Era arte vivo, perecedero en lo material, memorizado y transmitido de unas personas a otras. Ya que no serán recordadas por las cátedras de género ni por las universidades, recordémoslas hoy por aquí.

 

“La nodriza” de Berthe Morisot

 

Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Y decíamos hace un año más o menos…

Historia del “25 de Noviembre”: de un acto de terrorismo de Estado a símbolo de la violencia contra la mujer

Resumo, por si alguien no tiene tiempo de leer el artículo completo:

  • Las hermanas Mirabal y Rufino de la Cruz fueron asesinados no por ser mujeres, evidentemente, sino por ser opositores al dictador Trujillo.
  • El movimiento feminista dominicano de la época colaboraba con el régimen de Trujillo, la persona que mandó asesinar a quienes ahora son reivindicados por el movimiento feminista internacional y la ONU.
  • No hay constancia de que las hermanas Mirabal fueran feministas.
  • Minerva Mirabal fue puesta en el punto de mira por la represión del dictador cuando mostró su solidaridad con un disidente político, un hombre comunista.
  • Las hermanas Mirabal fueron asesinadas cuando iban a visitar a sus maridos, también represaliados, a la cárcel.
  • El movimiento feminista internacional y la ONU han borrado del mapa a Rufino de la Cruz, la persona que conducía el coche y que pagó con su vida su compromiso, porque no cuadra con sus intereses políticos.
  • El 25-n, manipulado y adulterado, se celebra en todo el mundo gracias a que Leonel Fernández, un político responsable del endeudamiento masivo de República Dominicana, lo llevó a la palestra internacional.
  • El 25-n, si tiene que simbolizar algo, debería ser símbolo de amor, valentía y solidaridad entre hombres y mujeres frente a los dictadores y sus colaboradores, entre los que podemos encontrar al colaboracionismo feminista.

Estoy dispuesta a debatir o presentar este artículo en los foros en los que sea necesario, siendo de especial interés los lugares autodenominados feministas de Madrid.

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Damas llamadas Sufraguistas,Posando en las escalinatas de la antigua Mansión Presidencial. Santo Domingo R.D Decada del 40 Fuente : AGN / conrado Tomado de Facebook con el siguiente texto: (…) “La foto corresponde al momento en que luego de este evento protocolar, todas se dirigieron a la Mansión Presidencial para otorgar la Medalla de Gratitud a Trujillo. Isabel Mayer, amiga de Trujillo, fue propuesta por él como candidata a Senadora por Montecristi. Atrás y al fondo con un tocado negro, collar de perla y vestido negro, está doña Celeste Woss y Gil, del feminismo de vanguardia.”

 

Año 2016, en Madrid:
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Relacionado:

http://elmasacre.com/noticias/nacionales/7327/hija-de-rufino-de-la-cruz-heroe-y-martir-afirma-que-ha-sido-opacado-y-olvidado.html

El talón de Aquiles del feminismo actual

El talón de Aquiles del feminismo actual se llama Arabia Saudita*. Toda retórica feminista termina cuando se reconoce la dependencia energética o los jugosos negocios de ciertas empresas con aquel país. No hay Estado, ni político, ni gobierno, ni de derechas ni de izquierdas, que vaya a dejar de comprar petróleo, construir armas e infraestructuras para países con patriarcados legales como el suyo. No lo hará Hilary Clinton, no lo hizo Carme Chacón (premiada por la Federación de Mujeres Progresistas), no lo ha hecho Podemos e Izquierda Unida. Nadie va a boicotear a Arabia Saudita, bien al contrario. Es muy probable que más que romper las relaciones comerciales, sea ese país u otros, igual o más autoritarios, los que terminen influyendo en la política o legislación de estas latitudes. ¿Tiene algún sentido mantener una retórica feminista en el discurso cuando estás apoyando de facto a uno de los Estados más machistas y opresores del mundo?

En realidad, para ser sinceros, este es el talón de Aquiles de cualquier movimiento político que aspire al poder. La energía también es un problema para las revoluciones horizontales que no son capaces de ser autosuficientes y que no pueden gestionar un bloqueo en esta materia**. Por no hablar de una agresión militar porque, al final, de fondo, siempre está la violencia desnuda.

* Ponga aquí el nombre de su dictadura favorita.

** En el caso de la Guerra Civil, Franco fue apoyado en el campo de la energía por la Texaco (la Standard Oil de Rockefeller). Ver también este enlace de Chomsky. Los embargos y los bloqueos también influyen en las “amistades peligrosas” con otras dictaduras, como la estalinista, que suministró petróleo a la República (entiendo que también a las colectividades catalanas).

Patriarcado militarista

Cuando la dictadura consideró conveniente revisar el patriarcado legal…

Relacionado:

Louise, cuidadora de un bebé llamado Simone (de Beauvoir)

Simone de Beauvoir, sua mãe e sua irmã Helen. copy

Simone, Françoise y Helene

Hoy escribo un post “corto” y rápido, en comparación a lo que suelen ser los artículos de este blog. No tengo demasiado tiempo últimamente pero, a pesar de no poder escribir, pienso en bastantes asuntos durante el día mientras  hago otras cosas. Otras cosas. Esas otras cosas que tantas mujeres han hecho a lo largo de la (pre)historia.

Hoy hablo de un bebé llamado Simone que vivía en Paris y era cuidado por una criada, una “nannie”, una empleada de los Beauvoir. La cuidadora se llamaba Louise y parece que no nos ha llegado su apellido. A nadie pareció importarle demasiado el apellido de la persona que alimentó, durmió y paseó a Simone y Helene, su hermana, y que realizaba las tareas del hogar en toda la casa. Como podemos leer en la biografía de la famosa feminista firmada por Deirdre Beir en su página 33 su nacimiento fue corto para ser el primero de su madre, Françoise.

“Si hubo alguna decepción por no haber sido chico no fue expresado por ninguno de los padres, especialmente Françoise, que sufrió siempre por haber tenido la desgracia de ser la primera y mujer”. El libro nos explica que su cuarto fue el que había sido previamente de la criada, una habitación blanca minimalista con una cuna al lado de la cama de Louise, ya que “ella era la responsable de las rutinas de cuidado físico de la niña. Además de sus otros trabajos de la casa, Louise tenía que bañar y alimentar al bebé, después llevarla al parque para que se aireara diariamente”.

La madre, Françoise, no hacía estas cosas ella, como vemos, pero sí se preocupaba de informarse de las últimas recomendaciones sobre rianza, sobre las mejores comidas para el bebé y “a menudo ayudaba a Louise a aplastar lo que parecía más apropiado para que comiera la niña en pleno desarrollo, pero la mayor parte del tiempo estaba ocupada con las obligaciones sociales de una joven matrona y las elaboradas preparaciones para la llegada de su marido a casa cada tarde”.

Según explica el libro de Deirdre Beir, el papá de Simone llegaba tarde, entonces jugaban con ella los dos “antes de que Louise se la llevara a la cama, y cenaban cuando Louise volvía a servir la comida que había cocinado”. Impresionante, no podían ni servirse la comida ellos mismos. ¿Se les romperían las uñas por poner la mesa? No lo sabemos. Continúa el libro: “Después, mientras Louise limpiaba, Françoise se sentaba con su tarea de ganchillo mientras Georges le leía algún texto elegido para ilustrarla y educarla. Françoise se sentía un poco culpable por recibir todas estas ideas masculinas, así que se comprometía con tener sus manos ocupadas con el “femenino” ganchillo, declarando su intención de cubrir cada espacio del apartamento con un ejemplo de su precioso trabajo manual. Era un tiempo glorioso en su matrimonio: sus ganancias eran pequeñas pero seguras, y vivían en un apartamento que Françoise, con la supervisión de George, había amueblado y decorado en lo que consistía buen gusto para su época; tenían un bebé precioso; y ahora, al lado de la familia del hermano de George, Gaston, y una multitud de familares, Françoise tenía su propia familia en Paris”.

Al margen de las propias interpretaciones de la biógrafa de Simone de Beauvoir me llama la atención que les preocupara tanto la salud física y no la emocional del bebé, en esa separación cuerpo-mente tan característica de la cultura de las elites. También llama la atención que su salario fuera considerado “pequeño” mientras podían permitirse tener una trabajadora interna que les limpiaba la casa y les criaba a su bebé. Eso en nuestra época sería considerado un salario alto.

En otra biografía, esta vez escrita por Ursula Tidd podemos leer que “Simone y Helene eran cuidadas por Louise. Françoise interpretaba el papel de mujer joven y bella, una madre adorada aunque emocionalmente distante”. En la página 29 del mismo libro leemos que Simone de Beauvoir tenía “culpa del superviviente” en relación a la muerte de su mejor amiga Zaza pero que no había sido la primera vez en su vida que sentía algo así. “En su infancia, poco después de haberse mudado a la calle de Rennes, la muerte del bebé de su antigua doncella Louise la había conmovido profundamente, no menos por las circunstancias socioeconómicas en las que había ocurrido. Louise había dejado su trabajo para casarse, aunque Françoise todavía la visitaba. El efecto de esta muerte se disfraza finamente en La Sangre de los Otros y enlaza con la culpa de la protagonista concerniente a su privilegio com miembro de la burguesía y del escándalo existencial de la muerte”. 

Aquí la llamada “culpa del superviviente” parece un sentimiento de autoodio por pertenecer a la burguesía y sentirse privilegiado respecto a los sirvientes. Todo esto me hace reflexionar y pensar que, al contrario de las clases sociales de las que hablan los marxistas, el mundo siempre se ha dividido entre los que cuidaban a sus propios bebés, las madres y otras figuras del entorno familiar o vecinal, y la clase social que dejaba el cuidado de los bebés y la casa a esclavos, criados o empleadas domésticas. Al contrario de poner el énfasis en quién poseía la propiedad de los medios de producción quizás deberíamos preguntarnos quién cuidaba a los bebés y descubriríamos otra nueva forma de delimitación de las clases sociales, la establecida por los cuidados.

No he encontrado ninguna imagen de Louise, ni conozco su apellido. Esto me hace pensar que para los historiadores y estudiosos de la figura de Simone de Beauvoir tampoco ha sido muy importante esta mujer ni los cuidados que suministró con su trabajo. Los cuidados en general no han sido importantes tampoco en el estudio de la Historia. Yo los reivindico y creo que alguien tendría que publicar un libro con los nombres de las cuidadoras, sus historias de vida. Son personas importantes y de gran relevancia histórica y social. Como en el caso de la nodriza de Freud, Resi Wittek, no se puede entender el psicoanálisis sin entender su relación con ella y, sobre todo, no se pueden entender los sesgos de su teoría, por ejemplo, en el tema del complejo de Edipo. Es de vital importancia. ¿Cómo a nadie se le había ocurrido antes? Con Beauvoir pasa lo mismo. ¿Cómo entender su pensamiento sobre “la mujer”, sobre “el hombre”, sobre la “igualdad” sin comprender su crianza y cómo se gestionaba su casa y los cuidados en ella? Ahí lo dejo para vuestra reflexión…

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Bibliografía adicional:

En castellano: Memorias de una joven formal. Aquí podemos leer:

“Le  debía  a  Louise  la  seguridad  cotidiana.  Ella  me  vestía  por  la  mañana,  me  desvestía  de  noche  y dormía en el mismo cuarto que yo. Joven, sin belleza, sin misterio, puesto que sólo existía –al menos  yo  lo  creía–  para  velar  sobre mi  hermana  y  sobre  mí,  nunca  elevaba  la  voz,  nunca  me  reprendía  sin motivo. Su mirada tranquila me protegía mientras yo  jugaba en el Luxemburgo, mientras acunaba a mi  muñeca Blondine bajada del cielo una  noche de Navidad con el baúl que contenía su ajuar. Al caer la  noche se sentaba junto a mí, me mostraba imágenes  y me contaba cuentos. Su presencia me resultaba  tan necesaria y me parecía tan natural como la del suelo bajo mis pies.  

Mi  madre,  más  lejana  y  más  caprichosa,  me  inspiraba  sentimientos  amorosos;  me  instalaba  sobre  sus rodillas, en la dulzura perfumada de sus brazos,  y cubría de besos su piel de mujer joven; a veces,  de  noche  aparecía  junto  a  mi  cama,  hermosa  como una  aparición,  con  su   vestido  vaporoso  adornado   con  una  flor  malva  o  con  su  centelleante  vestido de  lentejuelas  negras.  Cuando  estaba  enojada  me   miraba  con  ira.  Yo  temía  ese  fulgor  tempestuoso  que desfiguraba  su  rostro;  tenía  necesidad  de  su sonrisa”

Patriarcado militarista

 

Todavía nadie ha explicado esta imagen emblemática de las alianzas del patriarcado militarista. ¿Alguien se anima? Desde luego no hay duda de que el género humano avanza… avanza hacia la autodestrucción. Al final se llega a la conclusión de que poderoso caballero es don petróleo, poderoso caballero es el negocio de la guerra.

(2008): “Carme Chacón, ministra de Defensa recibe el premio Mujeres Progresistas de manos de su presidenta Yolanda Besteiro” http://www.defensa.gob.es/gabinete/multimedia/fototeca/2008/10/notaPrensa_imagen_11783_1.html

(2010) “En el encuentro, celebrado en el Palacio de Buenavista, sede del Cuartel General del Ejército, la ministra de Defensa ha subrayado SU APOYO a las actividades que llevan a cabo las empresas españolas de la industria de Defensa para INCREMENTAR las capacidades militares de Arabia Saudí”. http://www.defensa.gob.es/gabinete/notasPrensa/2010/11/DGC_101102_Visita_SAR_Arabia_Saudi.html?__locale=es
(2012)”Cada vez que avanza una mujer, avanza la igualdad”, ha subrayado Chacón, entre vítores de las presentes. “Avanza nuestro género, que es el género humano”. http://politica.elpais.com/politica/2012/01/28/actualidad/1327757013_110384.html

Sobre Arabia Saudita: “A toda ciudadana se le asigna un tutor legal entre sus familiares varones inmediatos. Este tutor varón puede casarla siendo una niña con un hombre varias decenas de años mayor. También puede, legalmente y sin dificultad, prohibirle cursar estudios, trabajar o casarse. Y debe autorizar oficialmente cualquier viaje internacional. “http://www.eldiario.es/amnistiaespana/sociedad-prohibir-conducir-Arabia-Saudi_6_189741038.html

Relacionadas: 

http://www.infodefensa.com/es/2014/04/15/noticia-aumentan-opciones-espanolas-vender-tanques-leopard-arabia.html

http://www.infodefensa.com/mundo/2015/02/06/noticia-alemania-vuelve-abrir-exportaciones-militares-arabia-saudi.html

http://edition.cnn.com/2015/03/20/politics/rand-paul-hillary-clinton/  

http://www.nytimes.com/2015/03/09/us/politics/hillary-clinton-faces-test-of-record-aiding-women.html?_r=0 

Continúa: 

Fragmento de “La Violencia en la Revolución Verde” de Vandana Shiva

“El objetivo de la eugenesia es mejorar a la raza humana a través de crianza selectiva. Esto incluye, “la aplicación en el hombre de los métodos desarrollados por los criadores (de animales o plantas) para mejorar sus stocks””. pg. 17 del libro de Gena Corea “The Mother Machine”
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Reproduzco un texto de este libro de Vandana Shiva (desconozco si está en castellano pero veo necesaria su lectura completa) por dos motivos. El primero es que creo que, como si de una metáfora se tratara, el gran capital estadounidense representado por la Fundación Rockefeller y Ford tratan a las semillas como a las personas. Las oligarquías de poder necesitan un nuevo tipo de persona/semilla, un estándar fabricado por ellos mismos que soporte el nivel de explotación, desintegración y anulación que sus productos químicos, ideológicos, fiduciarios necesitan para ser producidos, vendidos y consumidos.

Como bien explica Alan Moore, no es una conspiración de un colectivo concreto de personas y ni siquera de un país concreto (el bloque geopolítico antagonista puede ser igual o peor…). Es un sistema de liderazgo y obediencia ciega. Las oligarquías y las personas concretas que las componen son como nosotros. No tienen una inteligencia superior o son especialmente malvados. No son extraterrestres, no son reptilianos, no son dioses o como todas esas chorradas difundidas por internet. Son humanos. Cagan y mean como nosotros. Tienen partos violentos, traumas infantiles y traumas de guerra como nosotros. Se equivocan en sus estrategias en multitud de ocasiones. Se autoengañan. No es como en otros tiempos en los que podía haber diferencias más radicales entre el pueblo y las elites. Ahora se puede decir que tenemos, de forma general y simplificando mucho (yo no voy a asumir como propios los crímenes de otros, y algunos son gravísimos tal y como está el mundo, si acaso mi pasividad ante ellos), los mismos vicios y virtudes que se retroalimentan entre sí. Por no hablar de los miles de funcionarios y cargos intermedios que “solamente siguen órdenes”.

Pero también es, por todo ello, porque no son todopoderosos, que podemos derrotarles. O más bien derrotar todo lo negativo que hay también dentro de nosotros mismos. La lucha interior es la más importante. Yo no puedo estar todo el día hablando de lo malos que son los capitalistas y estatistas cuando yo soy la que les doy su fuerza y poder, la que compro sus pañales Dodot de Procter and Gamble, la que uso la gasolina del patriarcado de Arabia Saudita e incluso del ISIS, la que tengo un coche Ford y un maravilloso crédito para pagarlo a plazos, la que tengo un teléfono móvil con coltán extraído por niños del Congo, ensamblado por trabajadores chinos a punto de suicidarse y controlado a través de metadatos por el estado y alguna empresa de telecomuniciones. ¿Quién me creo que soy? Yo no soy buena buenísima y ellos no son malos malísimos. Es más, casi todo el mundo quiere ser rico y explotador como ellos, solamente hay diferencias de grado. A nivel estratégico señalar la humanidad y banalidad del mal es importante.

El segundo motivo es que sigo en mi camino de autoaprendizaje el sendero de estas fundaciones y eso me ha llevado a darme cuenta de que invierten e investigan en temas muy diversos que se conectan entre sí: biopolítica sexual y “empoderamiento” femenino; fertilidad y anticoncepción medicalizada; producción de semillas híbridas/transgénicas y reproducción artificial en humanos; aborto (vía Planned Parenthood, por ejemplo) e ingeniería genética-militar. Los hilos y vínculos que unen a la industria petro-agroquímica, la industria bélica, el feminismo institucional y la agricultura biotecnológica deben ser estudiados y expuestos.

No es raro encontrar dentro de los medios de izquierda y anticapitalistas artículos que critiquen ciertas formas de anticoncepción como el Depoprovera o la industria de las semillas transgénicas y los agrotóxicos. Sin embargo, nadie hace la conexión con la ingeniería genética y la reproducción artificial en humanos, mucho menos con la industria del aborto (las mujeres han abortado desde mucho antes de que existiera esta industria) o el feminismo institucional, donde las mismas fundaciones operan y subvencionan al mismo nivel. ¿Se trata de algún tipo de tabú? De igual forma es posible encontrar medios de derechas, medios católicos o antiabortistas que criticarán el feminismo y pedirán la ilegalización del aborto (como un todo y sin distinciones) pero se mostrarán totalmente alineados con la industria de los transgénicos, la biotecnología y la guerra.

Copio y pego del libro de Vandana Shiva (la traducción es mía y puede contener errores):

Pg. 35: “Bajo el programa de la Fundación Ford, la agricultura se transformó de una que estaba basada en aportaciones internas que eran accesibles sin ningún coste, a una que era dependiente de aportaciones externas para la que eran necesarios créditos. En lugar de promover la importancia de la agricultura en todas las regiones, el IADP mostró favoritismo en áreas especialmente seleccionadas para el desarrollo de la agricultura, para las que fueron desviadas recursos materiales y financieros de todo el país. Los últimos sin embargo fueron una estrategia fallida en lo que concierne a las variedades autóctonas de semillas de alimentos. Las semillas autóctonas tienden a “fijarse” o caer bajo la aplicación intensiva de fertilizantes químicos, por lo tanto ponen un límite al uso de fertilizante.

Como dijo un representante de la Fundación Ford, “El programa reveló la necesidad urgente de mejorar variedades de semillas porque se vio que las variedades nativas respondían muy mal a las prácticas mejoradas y producían bajos rendimientos incluso cuando eran sujetas a otras prácticas modernas recomendadas.

No era que las variedades nativas de semillas fueran inherentemente de bajo rendimiento. El problema con las semillas indígenas era que no podían ser usadas para consumir altas dósis de químicos. Las semillas de la Revolución Verde fueron designadas para superar los límites fijados por las semillas indígenas en la agricultura química intensiva. Las nuevas semillas se convirtieron en algo central para romper los límites de la naturaleza y sus ciclos. Las semillas “milagro” estaban de hecho en el corazón de la ciencia de la “Revolución Verde”. 

La combinación de ciencia y política en la creación de la Revolución Verde va hasta el período de los años 40 cuando Daniels, el embajador de los Estados Unidos en el gobierno de México, y Henry Wallace, Vicepresidente de de los Estados Unidos crearon una misión científica para asistir al desarrollo de la tecnología agrícola en México. La oficina de Estudios Especiales se creó en México en 1943 dentro del ministerio agrícola como una empresa conjunta entre la Fundación Rockefeller y el Gobierno de México. En 1944, el Dr. J. George Harrar, cabeza del nuevo programa de investigación mejicano y el Dr. Frank Hanson, un funcionario de la Fundación Rockefeller de Nueva York invitó a Norman Borlaug para cambiar su trabajo clasificado en el laboratorio en Dupont a el programa de mejoramiento de las plantas en México. En 1954, las “semillas milagro” de Borlaug de variedades enanas de trigo habían sido desarrolladas. En 1970, Borlaug había sido premiado con el “Premio Nobel de la Paz” por su “gran contribución a la creación de una nueva situación mundial en relación a la nutrición… Las clases de grano que son el resultado del trabajo del Dr Borlaug aceleran el crecimiento económico en general de los países en desarrollo”. 

Esta asociación asumida entre nuevas semillas y abundancia, y entre abundancia y paz se buscó replicarla rápidamente en otras regiones del mundo, especialmente Asia. 

Impresionados por la difusión exitosa de las semillas “milagrosas” de trigo del CIMMYT (en Centro Internacional de mejora del Maíz y el Trigo) que había sido creado en 1956 basándose en la Fundación Rockefeller y el programa gubernamental mejicano, las Fundaciones Rockefeller y Ford en 1960 establecieron en IRRI, el Instituto Internacional de Investigación en Arroz de las Filipinas, que en 1966 estaba produciendo arroz “milagro”, para sumarse a los trigos “milagro” del CIMMYT. 

El CIMMYT y el IRRI eran los centros de investigación internacionales agrícolas que crecieron del programa por países de la Fundación Rockefeller para lanzar nuevas semillas y la nueva agricultura a lo largo de Latinoamérica y Asia. En 1969, la Fundación Rockefeller en cooperación con la Fundación Ford había establecido el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) en Columbia y el Instituto Internacional para la Agricultura Tropical (IITA) en Nigeria.”

Como vemos, el objetivo principal de las oligarquías es el biocontrol total y crear dependencia hacia sus productos/servicios/créditos. La independencia del pueblo frente a sus necesidades debe ser aniquilada, según su perspectiva comercial y filosófica. Para ser independientes de ellos es necesario ser interdependiente de tus iguales, aunque hay que recordar que la independencia total no existe en el ser humano porque somos seres sociales y necesitamos mucha ayuda mutua para sobrevivir. Somos interdependientes de nuestros iguales.

Me despido con esta reflexión que compartí en facebook hace poco:

“El mito de la “media naranja” es un mito muy perjudicial , pero el de la “naranja entera” es igual de nocivo ( y la respectiva “boda -romántica- conmigo misma”) . Una naranja entera no puede sobrevivir si no tiene un árbol con raíces, con ramas, con hojas, con otras naranjas, con flores de Azahar, en equilibrio dinámico con otros árboles, si no le da el Sol, la Luna, si no le cae la lluvia, si ya no hay abejas… Vive mal si es naranja de invernadero industrial, si ya no es capaz de sobrevivir en la Naturaleza y se ha convertido, hibridación controlada tras hibridación controlada, en una naranja que solamente sobrevive en cautividad y con fertilizantes químicos. Y si es transgénica ya ni te cuento … ”

Relacionadas: 

– Fragmento de “Los anarquistas españoles” de Murray Bookchin:
http://www.lasinterferencias.com/2015/09/11/fragmento-de-los-anarquistas-espanoles-de-murray-bookchin/

– La OTAN y las nuevas tecnologías reproductivas:
http://www.lasinterferencias.com/2015/09/14/la-otan-y-las-nuevas-tecnologias-reproductivas/

– Estrategias de dominación: desconectar, fragmentar y manipular: http://www.lasinterferencias.com/2015/10/04/estrategias-de-dominacion-desconectar-fragmentar-y-manipular/

– Reflexiones en torno al documental Citizenfour:
http://www.lasinterferencias.com/2015/11/30/reflexiones-en-torno-al-documental-citizenfour/

– No es “conspiranoia”. Se llama capitalismo y Estado:
http://www.lasinterferencias.com/2015/10/05/no-es-conspiranoia-se-llama-capitalismo-y-estado/

– Métodos anticonceptivos y abortivos en el libro “Ritos de embarazo e parto en Galicia”: http://www.lasinterferencias.com/2015/08/03/metodos-anticonceptivos-y-abortivos-en-el-libro-ritos-de-embarazo-e-parto-en-galicia/ 

– Uruguay, país transgénico: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=176579

Reflexiones en torno al documental Citizenfour

 “El terrorismo siempre ha sido, como llamamos en el mundo de la inteligencia, una cobertura para la acción. El terrorismo es algo que provoca una respuesta emocional que permite a las personas racionalizar y autorizar poderes y programas que no tendrían de otra manera”. Edward Snowden en el minuto 22 de esta charla TED

Este fin de semana vi el documental Citizenfour, en el que se cuenta la historia del informático de la CIA Edward Snowden y su forma de contactar con la documentalista Laura Poitras y el periodista Glen Greenwald para soltar la noticia-bombazo de que el gobierno de EEUU, con la complicidad de varias empresas de telecomunicaciones e internet, estaba (está) espiando a toda la población. Además el documental filma la construcción de las instalaciones en Utah en las que se está acumulando toda la información, en el llamado Intelligence Community Comprehensive National Cybersecurity Initiative Data Center.

Me ha gustado mucho el documental y los planteamientos éticos de Snowden, a pesar de que creo que parte de un utopismo legalista sobre el “Estado de Derecho” y las libertades primigenias garantizadas por el poder que creo que son irreales y nunca han existido.

El sueño del control total sobre la población, sobre la vida, sobre las conciencias, sobre los cuerpos, sobre las semillas, sobre las comunicaciones va poco a poco haciéndose realidad y es una golosina demasiado apetitosa incluso para los que ganaron las elecciones desde el empoderante “yes, we can” o el miedo a las políticas criminales de Bush. Ojalá este documental sirviera para desenmascarar a todos los Obama (y a todos los Podemos) del mundo que llegan al poder y no sólo no terminan con los guantánamos sino que se sirven de las nuevas tecnologías para tratar de crear una ilusión de mayor democracia y participación (voto electrónico, propuestas votadas por internet…).

El feminismo no se queda tampoco atrás. Hace unos años, cuando el enemigo público número 1 era ETA, creo que nadie hubiese imaginado que el mayor empuje hacia el estado policial lo fuera a dar ahora el feminismo institucional con el concepto de “terrorismo machista” y su petición de más recursos (dinero), “cuestiones de Estado” (Ada Colau va a la vanguardia en este sentido) y represión policial para evitar las violencias contra las mujeres (ver manifiesto 7N).  Por supuesto, no estoy diciendo que no haya que denunciar los actos de violencia o los crímenes a la policía, sino que el Estado no debería ser presentado como el ÚNICO salvador, su implicación la ÚNICA reivindicación posible para solucionar un problema o que el cambio de valores tenga que suceden ÚNICAMENTE a base de adoctrinamiento en las escuelas y cursos de formación dirigidos a funcionarios o asociaciones culturales subvencionadas.

Añado: He vivido violencias ejercidas por hombres pero eso no me impide darme cuenta de que prevenirlas o evitarlas está muy relacionado con el sistema en el que vivimos de una forma global y holística. Y que parte del problema jamás podrá ser la solución (Estado capitalista).

Tomado de: http://violenciadgenerada.blogspot.com.es/2013/10/el-terrorismo-de-genero-mata-y-ha.html

Cuando el PP y la extrema derecha agitaban el tema del terrorismo de ETA a muchos nos parecía totalitario, electoralista y parcial en su visión de la violencia. Nos parecía que se manipulaba y jugaba con el dolor para polarizar los debates y ocultar otras violencias, todas execrables, unas y otras. ¿Y ahora qué? Ahora tenemos a Hollande en Francia reviviendo el espíritu Bush y su Patriot Act después de unos sangrientos ataques terroristas en los que habría mucho que aclarar, con millones de franceses dispuestos a abandonar sus libertades en nombre de la seguridad y protección del patriarca Estado.

Al leer “El Reino de las Mujeres”, un libro sobre las Mosuo (una sociedad matrilineal) y su ausencia de violencia de género tal y como la conocemos aquí, solamente podía pensar que tendríamos mucho que aprender sobre esa clase de sociedades tradicionales, sin idealizarlas. Crear una sociedad con mucha menos violencia es posible sin dinero ni adoctrinamiento escolar o institucional. No es una cuestión monetaria ni dirigida de arriba a abajo sino convivencial, horizontal, social, cultural, de valores.

Nuevas tecnologías y tecnolatría

Para el feminismo institucional las nuevas tecnologías y el Estado son los encargados de liberar a las mujeres de la lacra de la violencia de género (ya sea vía aplicaciones telefónicas como la de “Libres”, el recurso a los brazaletes-chip y las denuncias). Creo que mucha gente no se da cuenta de que, a la vez, están cayendo en brazos del patriarca Estado, el que espía sus comunicaciones con fines comerciales y, peor aún, políticos y represivos.

 

Ojo al detalle de este anuncio. Lo normal sería que ante la situación descrita por la adolescente con su novio la chica pudiera resolverla por ella misma y con apoyo de su entorno: amiga, madre, padre, familiares… En el anuncio, sin embargo, su amiga le cuenta un caso similar en el que habló con su madre y juntas, en lugar de resolverlo de forma directa, ¡llamaron al 016! Este anuncio es un insulto a las mujeres y su capacidad para autogestionar sus relaciones.

¿Acaso no se dice en este anuncio que espiar el móvil es maltrato? Entonces, cuando no son nuestros novios celosos los que espían nuestros teléfonos sino el Estado el que controla cada uno de nuestros movimientos, nuestras búsquedas en internet, nos graban con cámaras de videovigilancia, sabe a qué manifestaciones vamos y a cuál no vamos… ¿Cómo llamamos a eso? ¿Una institución que nos espía y controla puede tener la cara de decirnos que recurramos a él cuando una pareja sentimental nos espía el móvil para controlarnos? Reflexionemos sobre este punto porque es clave.

Relacionadas:

– Paralelismos entre terrorismo y violencia machista: estudio. “Miguel Lorente constató, ya en 2001, que hay elementos comunes entre terrorismo político y de género, y los caracteres fundamentales de la definición de terrorismo del FBI son aplicables a la violencia de género, aunque existan matices diferenciadores, como los hay entre distintos grupos terroristas.”
Recordemos que Miguel Lorente fue “Becado por el Comité Científico de la OTAN para desarrollar un estudio sobre los aspectos bioéticos del uso de la información genética y las bases de datos genéticas.” y se formó en el “Centro de Investigación y Formación Forense (FSRTC) de la Academia del FBI. Quantico, Virgina.EE.UU. Desde 1992 un total aproximado de unos 2 años.” según http://www.nuevaeconomiaforum.org/ponentes/miguel-lorente . La OTAN tiene una triste tradición de violencias contra las mujeres: http://elpais.com/diario/2004/05/07/internacional/1083880811_850215.html

– Rajoy dice que la lucha contra la violencia de género es “cuestión de Estado”:
http://www.20minutos.es/noticia/2425850/0/rajoy-dice-que-lucha-contra-violencia-genero-es-cuestion-estado-dice-victimas-que-no-estan-solas/ 

“Precisamente este test elaborado por la Directora del Máster en Malos Tratos y Violencia de Género de la UNED ha sido incluido en la campaña “Libres” del Ministerio Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. “Libres” es la primera aplicación para teléfonos móviles diseñada expresamente para ayudar a prevenir la violencia de género“. http://portal.uned.es/portal/page?_pageid=93,31330273&_dad=portal&_schema=PORTAL 

“En la presentación que ha tenido lugar hoy en la sede madrileña de Telefónica España, colaboradora principal de esta iniciativa, su presidente, Luis Miguel Gilpérez, ha destacado que está aplicación “nos pone a la vanguardia en materia de prevención”. http://www.elmundo.es/elmundo/2013/07/24/espana/1374670549.html

– El terrorismo de género mata y ha matado más que E.T.A. en España: http://violenciadgenerada.blogspot.com.es/2013/10/el-terrorismo-de-genero-mata-y-ha.html

– Proponen brazaletes para alejar a hombres violentos: “La directora ejecutiva del Centro de Investigación para la Acción Femenina (CIPAF) propuso ayer el uso generalizado de brazaletes electrónicos para incluir a hombres que tienen orden de alejamiento expedida por reclamo de sus parejas, una medida que evitaría los feminicidios”. http://diariode3.com/proponen-brazaletes-para-alejar-a-hombres-violentos/

– Lidia Falcón sobre Rosa Díez (marzo 2013): “Esa  señora  que  lleva  clamando  contra  la  política  de  los  sucesivos  gobier nos  de  España, en alguno de los cuales participó y que fue cabeza de lista en las elecciones  al  Parlamento  Europeo  por  el  Partido  Socialista  en  el  año  1999,  respecto  a  las  medidas que han tomado ante el terrorismo de ETA, considera que el maltrato a las  mujeres no es tema suficientemente importante para que desde su altura de miras y  preocupaciones deba pronunciarse. 
Teniendo  en  cuenta  que  en  los  últimos  treinta  años  contamos  con  2.400  mujeres  asesinadas,  lo  que  triplica  las  víctimas  de  ETA  en  cincuenta  años;  que  con  un  cálculo   prudente  son   2.500.000   las   maltratadas   habitualmente,   que  alcanzan  15.000  las  violadas  cada  año,  y  que  en  esta  sangrienta  saga  hemos  de  incluir  los  menores  apaleados,  abusados,  asesinados  y  desparecidos,  de  los  que  ni  siquiera  tenemo s cifras, el desdén que muestra la Sra. Díez por esta masacre es inadmisible”. http://blogs.publico.es/dominiopublico/6624/terrorismo-machista/

– Lidia Falcón (noviembre 2015): “Porque la violencia machista es tan terrorismo como el etarra o el islámico, pero no se considera un asunto de Estado ya que las víctimas solo son mujeres.” http://blogs.publico.es/lidia-falcon/2015/11/05/la-violencia-machista-es-terrorismo/

– “No hay que olvidar que el maltratador no tiene porque ser siempre una persona con convicciones machistas”. http://www.teinteresa.es/espana/agresor-victima-autoestima-violencia-genero_0_554346539.html

Relacionadas (dentro de este blog):

– Richard Stallman y el voto electrónico: http://www.lasinterferencias.com/2011/11/15/richard-stallman-en-madrid-y-el-voto-electronico/ 

– Historia del 25 de noviembre (ver la parte relativa a Magaly Pineda y las nuevas tecnologías): http://www.lasinterferencias.com/2015/11/15/historia-del-25-de-noviembre-de-un-acto-de-terrorismo-de-estado-a-simbolo-de-la-violencia-contra-la-mujer/ 

ACTUALIZACIÓN 11-12-2015:

Acabo de ver esta entrevista de Al Jazeera a Snowden y me ha llamado la atención el momento en el que el periodista le muestra unas declaraciones de alabanza a Rusia, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador, que tendrían su “gratitud y respeto”. Entiendo que lo diga de Rusia ya que, por la cuenta que le trae, es el país que le ha acogido, pero él sabe perfectamente que esos otros países también están usando o les gustaría usar estas tecnologías de control sobre la población. Como muestra un botón:

“También se ha sabido hace poco que agentes cubanos estaban en China junto a venezolanos, estudiando las bondades de la tecnología RFID para triangular y localizar a personas. Por supuesto, la aplicación de dicha tecnología que se busca es aberrante: para incluirla en los carnet de identidad de las personas. Y llegados a este puntos nos preguntamos, donde se libra realmente la “Guerra Cibernética Cubana????” https://www.taringa.net/posts/noticias/15675662/Cuba-invierte-millones-para-vigilar-a-todos-los-ciudadanos.html

¿Cuándo nos daremos cuenta de que todos los bandos de esta guerra son malos? No es una cuestión de ideologías o naciones, lo que está en juego es un paradigma, una forma de ver el mundo, una forma de vivir, un intento de controlar e imitar todo lo vivo, de dominar la Naturaleza y sus recursos. Los Estados están librando una guerra contra los súbditos, los llamados ciudadanos y los no ciudadanos. Está fomentando la guerra de todos contra todos.

ACTUALIZACIÓN 21/12/2015:

CIBERFEMINISMO (2)

http://mujeressinfonterasysinbozal.blogspot.com.es/2015/12/apptivismo-tecnologia-feminista-para.html

Matrilinajes en Galicia

No hace falta irse muy lejos, ni viajar a una prehistoria imaginada o a la cultura Mosuo para romper con el mito del patriarcado todopoderoso, universal e igual en todo tiempo y lugar. Aquí podéis ver algunos fragmentos del libro “Antropología cultural de Galicia” de Carmelo Lisón Tolosana donde hay un capítulo dedicado a los pueblos con patrilinaje y otro a los pueblos con matrilinaje, como el que se describe aquí. Por tanto, cada vez que se afirma que “durante milenios” hemos estado sometidas y sometidos al patriarcado, a los padres y maridos, habría que recordar que esto no es cierto y muchas mujeres a lo largo de la Historia han tenido poder sobre otras personas de muy diversas maneras, incluso dentro de sistemas patriarcales.

Ya sabemos que la Historia la recuerdan y la reinventan las y los vencedores y, por alguna extraña razón, prefieren presentarnos una visión victimista y parcial de la mujer en general (ver por ejemplo la exposición de motivos de la Ley de Violencia de Género), un prototipo de mujer (nunca mejor dicho, utilizando la jerga industrial) que ellos mismos han intentado reprimir y domesticar a su gusto. Si esa ley estatal pretendiera hacer honor a la verdad, que no es el caso, tendría que reconocer que la idea de “patriarcado total” tiene que ser revisada y decir que las mujeres de estas latitudes no han estado oprimidas siempre y de la misma forma hasta la actualidad.  Muchas veces han ejercido e incluso abusado de su poder, porque todo ser humano libre es capaz de hacer el bien y el mal. 

También el Estado tendría que reconocer que él mismo ha sido uno de los motores principales en la domesticación de la mujer del pueblo a través de las leyes educativas, como las de Carlos III y las actividades organizadas por las elites (por ejemplo, la Junta de Damas). En tiempos más recientes podríamos hablar del Código Civil de 1889, el régimen franquista y las políticas promovidas por la ONU e implementadas, siguiendo sus órdenes, por el régimen postfranquista en el que vivimos ahora. Y la preguntas clave para tirar del hilo después de leer estas páginas son: ¿Por qué en algunos pueblos había patrilinaje y en otros matrilinaje? ¿Qué tenía de positivo y de negativo el matrilinaje? ¿Era autoritario? ¿Existía la violencia de género? Y, por último: ¿Desapareció? ¿Por qué? ¿Cómo? ¿Por quién? ¿Por qué apenas se conocen las historias de matrilinajes en la península ibérica?

(haced click en las imágenes para ampliar)

Tomado del libro que se puede ver en aquí (Google Books).

Relacionado: 

– Métodos anticonceptivos y abortivos en el libro “Ritos de embarazo e parto en Galicia”: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/08/metodos-anticonceptivos-y-abortivos-en.html

Enlaces externos: 

–  LA INSTAURACIÓN DEL PATRIARCADO MODERNO. EL CÓDIGO CIVIL FRANCÉS DE 1804   Y EL CODIGO CIVIL ESPAÑOL DE 1889: http://prdlibre.blogspot.com.es/2014/11/la-instauracion-del-patriarcado-moderno.html 

– La plataforma feminista gallega: http://feminismo.eu/pfg/participa-na-marcha-do-7n-a-madrid/