Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Y decíamos hace un año más o menos…

Historia del “25 de Noviembre”: de un acto de terrorismo de Estado a símbolo de la violencia contra la mujer

Resumo, por si alguien no tiene tiempo de leer el artículo completo:

  • Las hermanas Mirabal y Rufino de la Cruz fueron asesinados no por ser mujeres, evidentemente, sino por ser opositores al dictador Trujillo.
  • El movimiento feminista dominicano de la época colaboraba con el régimen de Trujillo, la persona que mandó asesinar a quienes ahora son reivindicados por el movimiento feminista internacional y la ONU.
  • No hay constancia de que las hermanas Mirabal fueran feministas.
  • Minerva Mirabal fue puesta en el punto de mira por la represión del dictador cuando mostró su solidaridad con un disidente político, un hombre comunista.
  • Las hermanas Mirabal fueron asesinadas cuando iban a visitar a sus maridos, también represaliados, a la cárcel.
  • El movimiento feminista internacional y la ONU han borrado del mapa a Rufino de la Cruz, la persona que conducía el coche y que pagó con su vida su compromiso, porque no cuadra con sus intereses políticos.
  • El 25-n, manipulado y adulterado, se celebra en todo el mundo gracias a que Leonel Fernández, un político responsable del endeudamiento masivo de República Dominicana, lo llevó a la palestra internacional.
  • El 25-n, si tiene que simbolizar algo, debería ser símbolo de amor, valentía y solidaridad entre hombres y mujeres frente a los dictadores y sus colaboradores, entre los que podemos encontrar al colaboracionismo feminista.

Estoy dispuesta a debatir o presentar este artículo en los foros en los que sea necesario, siendo de especial interés los lugares autodenominados feministas de Madrid.

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Damas llamadas Sufraguistas,Posando en las escalinatas de la antigua Mansión Presidencial. Santo Domingo R.D Decada del 40 Fuente : AGN / conrado Tomado de Facebook con el siguiente texto: (…) “La foto corresponde al momento en que luego de este evento protocolar, todas se dirigieron a la Mansión Presidencial para otorgar la Medalla de Gratitud a Trujillo. Isabel Mayer, amiga de Trujillo, fue propuesta por él como candidata a Senadora por Montecristi. Atrás y al fondo con un tocado negro, collar de perla y vestido negro, está doña Celeste Woss y Gil, del feminismo de vanguardia.”

 

Año 2016, en Madrid:
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Relacionado:

http://elmasacre.com/noticias/nacionales/7327/hija-de-rufino-de-la-cruz-heroe-y-martir-afirma-que-ha-sido-opacado-y-olvidado.html

El talón de Aquiles del feminismo actual

El talón de Aquiles del feminismo actual se llama Arabia Saudita*. Toda retórica feminista termina cuando se reconoce la dependencia energética o los jugosos negocios de ciertas empresas con aquel país. No hay Estado, ni político, ni gobierno, ni de derechas ni de izquierdas, que vaya a dejar de comprar petróleo, construir armas e infraestructuras para países con patriarcados legales como el suyo. No lo hará Hilary Clinton, no lo hizo Carme Chacón (premiada por la Federación de Mujeres Progresistas), no lo ha hecho Podemos e Izquierda Unida. Nadie va a boicotear a Arabia Saudita, bien al contrario. Es muy probable que más que romper las relaciones comerciales, sea ese país u otros, igual o más autoritarios, los que terminen influyendo en la política o legislación de estas latitudes. ¿Tiene algún sentido mantener una retórica feminista en el discurso cuando estás apoyando de facto a uno de los Estados más machistas y opresores del mundo?

En realidad, para ser sinceros, este es el talón de Aquiles de cualquier movimiento político que aspire al poder. La energía también es un problema para las revoluciones horizontales que no son capaces de ser autosuficientes y que no pueden gestionar un bloqueo en esta materia**. Por no hablar de una agresión militar porque, al final, de fondo, siempre está la violencia desnuda.

* Ponga aquí el nombre de su dictadura favorita.

** En el caso de la Guerra Civil, Franco fue apoyado en el campo de la energía por la Texaco (la Standard Oil de Rockefeller). Ver también este enlace de Chomsky. Los embargos y los bloqueos también influyen en las “amistades peligrosas” con otras dictaduras, como la estalinista, que suministró petróleo a la República (entiendo que también a las colectividades catalanas).

Patriarcado militarista

Cuando la dictadura consideró conveniente revisar el patriarcado legal…

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Louise, cuidadora de un bebé llamado Simone (de Beauvoir)

Simone de Beauvoir, sua mãe e sua irmã Helen. copy

Simone, Françoise y Helene

Hoy escribo un post “corto” y rápido, en comparación a lo que suelen ser los artículos de este blog. No tengo demasiado tiempo últimamente pero, a pesar de no poder escribir, pienso en bastantes asuntos durante el día mientras  hago otras cosas. Otras cosas. Esas otras cosas que tantas mujeres han hecho a lo largo de la (pre)historia.

Hoy hablo de un bebé llamado Simone que vivía en Paris y era cuidado por una criada, una “nannie”, una empleada de los Beauvoir. La cuidadora se llamaba Louise y parece que no nos ha llegado su apellido. A nadie pareció importarle demasiado el apellido de la persona que alimentó, durmió y paseó a Simone y Helene, su hermana, y que realizaba las tareas del hogar en toda la casa. Como podemos leer en la biografía de la famosa feminista firmada por Deirdre Beir en su página 33 su nacimiento fue corto para ser el primero de su madre, Françoise.

“Si hubo alguna decepción por no haber sido chico no fue expresado por ninguno de los padres, especialmente Françoise, que sufrió siempre por haber tenido la desgracia de ser la primera y mujer”. El libro nos explica que su cuarto fue el que había sido previamente de la criada, una habitación blanca minimalista con una cuna al lado de la cama de Louise, ya que “ella era la responsable de las rutinas de cuidado físico de la niña. Además de sus otros trabajos de la casa, Louise tenía que bañar y alimentar al bebé, después llevarla al parque para que se aireara diariamente”.

La madre, Françoise, no hacía estas cosas ella, como vemos, pero sí se preocupaba de informarse de las últimas recomendaciones sobre rianza, sobre las mejores comidas para el bebé y “a menudo ayudaba a Louise a aplastar lo que parecía más apropiado para que comiera la niña en pleno desarrollo, pero la mayor parte del tiempo estaba ocupada con las obligaciones sociales de una joven matrona y las elaboradas preparaciones para la llegada de su marido a casa cada tarde”.

Según explica el libro de Deirdre Beir, el papá de Simone llegaba tarde, entonces jugaban con ella los dos “antes de que Louise se la llevara a la cama, y cenaban cuando Louise volvía a servir la comida que había cocinado”. Impresionante, no podían ni servirse la comida ellos mismos. ¿Se les romperían las uñas por poner la mesa? No lo sabemos. Continúa el libro: “Después, mientras Louise limpiaba, Françoise se sentaba con su tarea de ganchillo mientras Georges le leía algún texto elegido para ilustrarla y educarla. Françoise se sentía un poco culpable por recibir todas estas ideas masculinas, así que se comprometía con tener sus manos ocupadas con el “femenino” ganchillo, declarando su intención de cubrir cada espacio del apartamento con un ejemplo de su precioso trabajo manual. Era un tiempo glorioso en su matrimonio: sus ganancias eran pequeñas pero seguras, y vivían en un apartamento que Françoise, con la supervisión de George, había amueblado y decorado en lo que consistía buen gusto para su época; tenían un bebé precioso; y ahora, al lado de la familia del hermano de George, Gaston, y una multitud de familares, Françoise tenía su propia familia en Paris”.

Al margen de las propias interpretaciones de la biógrafa de Simone de Beauvoir me llama la atención que les preocupara tanto la salud física y no la emocional del bebé, en esa separación cuerpo-mente tan característica de la cultura de las elites. También llama la atención que su salario fuera considerado “pequeño” mientras podían permitirse tener una trabajadora interna que les limpiaba la casa y les criaba a su bebé. Eso en nuestra época sería considerado un salario alto.

En otra biografía, esta vez escrita por Ursula Tidd podemos leer que “Simone y Helene eran cuidadas por Louise. Françoise interpretaba el papel de mujer joven y bella, una madre adorada aunque emocionalmente distante”. En la página 29 del mismo libro leemos que Simone de Beauvoir tenía “culpa del superviviente” en relación a la muerte de su mejor amiga Zaza pero que no había sido la primera vez en su vida que sentía algo así. “En su infancia, poco después de haberse mudado a la calle de Rennes, la muerte del bebé de su antigua doncella Louise la había conmovido profundamente, no menos por las circunstancias socioeconómicas en las que había ocurrido. Louise había dejado su trabajo para casarse, aunque Françoise todavía la visitaba. El efecto de esta muerte se disfraza finamente en La Sangre de los Otros y enlaza con la culpa de la protagonista concerniente a su privilegio com miembro de la burguesía y del escándalo existencial de la muerte”. 

Aquí la llamada “culpa del superviviente” parece un sentimiento de autoodio por pertenecer a la burguesía y sentirse privilegiado respecto a los sirvientes. Todo esto me hace reflexionar y pensar que, al contrario de las clases sociales de las que hablan los marxistas, el mundo siempre se ha dividido entre los que cuidaban a sus propios bebés, las madres y otras figuras del entorno familiar o vecinal, y la clase social que dejaba el cuidado de los bebés y la casa a esclavos, criados o empleadas domésticas. Al contrario de poner el énfasis en quién poseía la propiedad de los medios de producción quizás deberíamos preguntarnos quién cuidaba a los bebés y descubriríamos otra nueva forma de delimitación de las clases sociales, la establecida por los cuidados.

No he encontrado ninguna imagen de Louise, ni conozco su apellido. Esto me hace pensar que para los historiadores y estudiosos de la figura de Simone de Beauvoir tampoco ha sido muy importante esta mujer ni los cuidados que suministró con su trabajo. Los cuidados en general no han sido importantes tampoco en el estudio de la Historia. Yo los reivindico y creo que alguien tendría que publicar un libro con los nombres de las cuidadoras, sus historias de vida. Son personas importantes y de gran relevancia histórica y social. Como en el caso de la nodriza de Freud, Resi Wittek, no se puede entender el psicoanálisis sin entender su relación con ella y, sobre todo, no se pueden entender los sesgos de su teoría, por ejemplo, en el tema del complejo de Edipo. Es de vital importancia. ¿Cómo a nadie se le había ocurrido antes? Con Beauvoir pasa lo mismo. ¿Cómo entender su pensamiento sobre “la mujer”, sobre “el hombre”, sobre la “igualdad” sin comprender su crianza y cómo se gestionaba su casa y los cuidados en ella? Ahí lo dejo para vuestra reflexión…

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Bibliografía adicional:

En castellano: Memorias de una joven formal. Aquí podemos leer:

“Le  debía  a  Louise  la  seguridad  cotidiana.  Ella  me  vestía  por  la  mañana,  me  desvestía  de  noche  y dormía en el mismo cuarto que yo. Joven, sin belleza, sin misterio, puesto que sólo existía –al menos  yo  lo  creía–  para  velar  sobre mi  hermana  y  sobre  mí,  nunca  elevaba  la  voz,  nunca  me  reprendía  sin motivo. Su mirada tranquila me protegía mientras yo  jugaba en el Luxemburgo, mientras acunaba a mi  muñeca Blondine bajada del cielo una  noche de Navidad con el baúl que contenía su ajuar. Al caer la  noche se sentaba junto a mí, me mostraba imágenes  y me contaba cuentos. Su presencia me resultaba  tan necesaria y me parecía tan natural como la del suelo bajo mis pies.  

Mi  madre,  más  lejana  y  más  caprichosa,  me  inspiraba  sentimientos  amorosos;  me  instalaba  sobre  sus rodillas, en la dulzura perfumada de sus brazos,  y cubría de besos su piel de mujer joven; a veces,  de  noche  aparecía  junto  a  mi  cama,  hermosa  como una  aparición,  con  su   vestido  vaporoso  adornado   con  una  flor  malva  o  con  su  centelleante  vestido de  lentejuelas  negras.  Cuando  estaba  enojada  me   miraba  con  ira.  Yo  temía  ese  fulgor  tempestuoso  que desfiguraba  su  rostro;  tenía  necesidad  de  su sonrisa”

“Sin cuidados no hay victoria posible”, Ada Colau

Ada Colau: “Sin cuidados no hay victoria posible” https://twitter.com/adacolau/status/602840136712364033

Ada Colau lanzó este bello tuit hace muy poco junto a una foto de tres madres y un padre abrazados a sus hijos dormidos en uno de los eventos de su partido. En relación a los niños, la alcaldesa de Barcelona ha prometido levantar 60 guarderías y, según este artículo, “Colau ha recordado la importancia de la guardería pública por la cohesión que genera, dando igualdad de oportunidades en un periodo “esencial” para el desarrollo educativo”. En lo único que puedo estar de acuerdo es que el periodo 0-3 años es esencial para el desarrollo de cada ser humano, pero no en un sentido educativo. Hay que recordar que la humanidad ha evolucionado y vivido sin guarderías hasta hace muy poco, con lo cual es evidente que no son ni imprescindibles ni necesarias para los bebés*, madres y padres. Sí son necesarias en el sistema social que se ha creado a raíz de la separación madre-bebé durante la primera época de vida, la separación entre trabajo asalariado y crianza, y la falta de crianza cooperativa, alomadres y comunidad que habían ocupado el papel de las guarderías durante gran parte de nuestra historia. No en vano, en Madrid, por ejemplo, la primera guardería fue inaugurada el 13 de enero de 1872 por la reina María Victoria, hace apenas 143 años. Aunque tampoco tenemos que irnos tan lejos, hay países europeos a día de hoy en los que lo normal es no ir a la guardería durante el primer año o ir directamente al colegio sin pasar por la escuela infantil.

Sobre el tema de la “cohesión” y la “igualdad de oportunidades” es exactamente lo mismo que dijo Carmena en su discurso de investidura. Si entendemos por “cohesión” el adoctrinamiento temprano y la uniformidad educativa impuesta desde las instituciones pues habrá que dar la razón a Ada y Manuela. Sobre la igualdad de oportunidades que aporta el sistema educativo supongo que se referirán, sin ninguna base, a que esos bebés y peques tendrán la misma oportunidad de ser anulados por el mundo laboral o el paro al que se enfrentarán 20 o 30 años después. Tendrán la misma oportunidad de no pensar y ser ganado de labor y consumo. Como vemos, no hay ni un ápice de espíritu crítico frente al sistema educativo en sí y al adoctrinamiento o la falta de libertad de conciencia y creativa, solamente hay argumentos economicistas y cuantitativos.

Por su parte, Marta Verdejo León, número 14 de la lista electoral centra su crítica en la privatización y la situación laboral de los trabajadores de las guarderías. Claro que es importante que, ya que existen y usamos las guarderías, no se recorte en personal, pero esa no puede ser lo único que mueva a un colectivo como un corporativismo laboral más. Es muchísimo más grave, por ejemplo, que haya mujeres reincorporándose llorando a sus empleos y bebés llorando en las guarderías por separaciones abruptas de sus madres, su hábitat seguro, con 3 o 4 meses. De esto no habla ningún programa político. En ellos solamente encontraremos propuestas que respondan al grito de guerra actual: “¿Qué hay de lo mío?”

Soy consciente que muchas personas que trabajan en el sector de las guarderías, también llamadas “escuelas infantiles”, pueden sentirse dolidas y molestas por lo que aquí describo. Esto puede suceder porque actualmente y en muchas ocasiones los trabajadores tienen una relación de fusión ideológica con la visión y misión de sus empresas. No tendría por qué ser así. Una persona puede ser matrona y criticar la violencia obstétrica y pediátrica sistémica como yo puedo criticar el adoctrinamiento de los programas televisivos “educativos” o el rol de las universidades y trabajar en el programa de televisión de la UNED. Por supuesto, las guarderías también tienen elementos positivos o potencialmente positivos dentro del sistema actual como ser el único entorno, en un ambiente de desnatalidad galopante y fragmentación familiar y urbana, en el que los niños (sobre todo los de 3 años) pueden convivir, aunque sea de un modo hiperdirigido y desintegrado. En este sentido, hay que resaltar que tan insólito es desde un punto de vista evolutivo y antropolótico el sistema de guarderías actual como la crianza aislada y solitaria de una madre con un bebé encerrados entre cuatro paredes durante los permisos de maternidad y las excedencias.

 Después de tratar alguna de las propuestas de Ada Colau y María Verdejo en materia de cuidados paso a reflexionar sobre lo que dice Laura Pérez, concejala de Barcelona en Comú y número 9 de la lista electoral, que se va a dedicar a “las cuestiones de igualdad de género” desde la pomposa y orwelliana concejalía de “Ciclo de Vida, Feminismos y LGTBI“: 

“Mientras estamos recortando necesidades básicas, las mujeres nos estamos sobrecargando de trabajo, estamos renunciando a empleos que nos exigen horarios completos y para ello, dependemos más de la economía. Debido a los recortes en Dependencia, no tenemos cubierto el cuidado a la tercera edad en Barcelona. ¿Quién está asumiendo estas cargas? Las mujeres. Y sucede lo mismo en el cuidado de los niños. Tenemos espacios en el Ayuntamiento con horarios sin sentido, que cierran a una hora en la que el barrio demanda espacios familiares. Proponemos también cláusulas de igualdad en los contratos del Ayuntamiento, incluso en los que sean de pequeña cuantía. El Ayuntamiento, pese a que no puede incidir en políticas nacionales, tiene mucho que hacer en temas de ocupación y cuidados.” http://www.publico.es/sociedad/laura-perez-castano.html

Como vemos, dentro de lo “local” y el “municipalismo” podemos ver ejemplos de mujeres políticas como ella recién llegadas de ONU Mujeres (es decir, con la visión del género importada de las instituciones políticas y capitalistas de EEUU bien interiorizada, desde el USAID a Goldman Sachs-Womenomics…) con un punto de vista victimista, parcial y corporativista del colectivo femenino. Sus ideas se mantienen dentro del pensamiento conservador que defiende que son los cuidados (mejor institucionalizados y mercantilizados, claro) los que se tienen que adaptar a las exigencias y horarios del mundo laboral industrial o de servicios de forma unidireccional, o que ven en los contratos a tiempo parcial algo siempre negativo para las mujeres (¡cuando podríamos estar dándolo todo en la empresa!). 

Respecto a los cuidados de los ancianos habría que explicar que ya están siendo realizados por mujeres que se dedican laboralmente a ello, muchas de ellas inmigrantes, pero se agradecería que explicara cómo deberían ser realizados esos cuidados, según ella, con las tendencias demográficas actuales. El Estado asistencialista de derechos necesita cotizantes (no seres humanos) que paguen impuestos y si estos no nacen hay que importarlos y, obviamente, pagarlos, aunque algunas personas del servicio doméstico ahora estén rozando la esclavitud. Para conseguir futuros “cotizantitos” nos dicen que también es el Estado asistencialista el que lo tiene que promover con subvenciones, ayudas y demás. Luego está la postura sueca que se basa en un sistema de impuestos que dudo mucho que pudiera aplicarse aquí, a no ser que se tase impositivamente la droga (en Suecia es el alcohol) y la prostitución, que en eso somos potencia mundial, para pagar los cuidados. O que se crearan locales estatales de venta de droga y sexo, a imitación de los Systembolaget suecos. A ver cómo intentan cuadrar el círculo.  

A la concejala y ex trabajadora de Onu Mujeres me gustaría leerle esta cita tan interesante de Silvia Federici de su libro Revolución en punto cero, libro con el que coincido en algunos análisis de la situación y con el que diverjo en las propuestas:

“Otro tema recurrente en los ensayos recogidos en la Segunda Parte es la crítica a la institucionalización del feminismo y a la reducción de las políticas feministas a meros instrumentos de la agenda neoliberal de las Naciones Unidas. Para aquellas de nosotras que testarudamente a lo largo de los años hemos insistido en definir la autonomía feminista no solo como autonomía respecto de los hombres sino también respecto del capital y del Estado, supuso una derrota la gradual incapacidad del movimiento para propulsar iniciativas propias y su subsunción bajo las alas de las Naciones Unidas, especialmente en un momento en el que dicha institución se estaba preparando para legitimar nuevas guerras por motivos económicos y militares. Retrospectivamente, esta crítica era correcta. Cuatro conferencias globales sobre mujeres y una década dedicada a los derechos de las mujeres no han producido ninguna mejora en la vida de la mayor parte de estas, ni tampoco una crítica feminista seria o movilización alguna contra la apropiación de la riqueza mundial por parte de las corporaciones y de las mismas Naciones Unidas. Al contrario, las celebraciones del «empoderamiento de las mujeres» han ido de la mano de la aprobación de políticas sangrientas que han acabado con la vida de millones de personas, expropiado tierras y aguas costeras, arrojado a las mismas residuos tóxicos y convertido en refugiados a poblaciones enteras.” Pg. 29

“Las mujeres de todo el mundo no solo producen los trabajadores que mantienen en funcionamiento la economía global. Desde comienzos de la década de los noventa se ha producido un salto en la emigración femenina del «Sur Global» al Norte, en el que proveen un porcentaje en continuo incremento de la mano de obra empleada en el sector servicios y el trabajo doméstico. Tal y como ha observado Cynthia Enloe, con la imposición de políticas económicas que incentivan la inmigración, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han permitido a los gobiernos de Europa, Estados Unidos y Canadá resolver la crisis del trabajo doméstico que se encuentra en los orígenes del movimiento feminista, y ha «liberado» a miles de mujeres solo para que produzcan más trabajo exo-doméstico. El empleo de mujeres filipinas o mexicanas que, por una modesta suma, limpian las casas, crían a los niños, cocinan y cuidan a los mayores, permiten que las mujeres de clase media escapen de un trabajo que ya no quieren o no pueden hacer durante más tiempo, sin reducir simultáneamente su nivel de vida. Es evidente que esta es una «solución» problemática ya que crea relaciones entre las mujeres de «criadas-señoras» complicándolas aún más si cabe por los prejuicios que rodean el trabajo doméstico: la asunción de que no se trata de un trabajo real y que debería ser pagado lo menos posible, cuyos límites no están definidos, etc. El empleo de trabajadoras domésticas hace, además, a las mujeres (más que al Estado) responsables del trabajo reproductivo y debilita la lucha contra la división del trabajo en el interior de las familias, ya que libra a las mujeres de la tarea de obligar a los hombres a compartir las tareas domésticas. Para las mujeres inmigrantes, asumir un trabajo doméstico supone una elección dolorosa, ya que es un trabajo pagado pobremente y que requiere que cuiden de las familias de otros mientras que ellas tienen que dejar de lado a las suyas propias.” Pg. 120. 

 Por otro lado, y en la línea del análisis del discurso, creo que dejar de hablar de “cargas” para referirse a las personas cuidadas tendría que ser un paso fundamental para detener el colapso social. Las personas cuidadas no son cargas, pesos que arrastrar cual saco de patatas, son seres tan valiosos como los que les cuidan. La gente que siga hablando de “cargas” para referirse a determinadas personas que, por favor, hable de sus propias “cargas”, no de las mías. Los cuidados necesitan cooperación, no estigmatización y deshumanización. Sin esas “cargas” no hay VIDA. Esas “cargas” nos dieron la vida, algún día nos cuidaron, son los niños y niñas, son quizás personas que necesitarán toda la vida de nuestros cuidados, son personas que amamos o respetamos.  Los cuidados requieren en parte esfuerzo y dedicación, como todo lo importante, pero eso no implica que tengan que tener las connotaciones pasivas y negativas de la palabra “carga”. Esa visión economicista y utilitarista del ser humano y los cuidados intrínsecos a nuestra especie tiene muchas implicaciones. Al utilizar este tipo de vocabulario, estas personas descubren su verdadera visión del mundo, de la infancia, la vejez, la enfermedad y la diversidad de capacidades e incapacidades.
 
Son temas muy complejos pero lo verdaderamente revolucionario sería replantearse a qué estamos dedicando nuestras energías vitales en lo laboral, qué estamos intentando conciliar, por qué este sistema obliga a elegir entre trabajar-cuidar, por qué tantas horas, por qué tantas necesidades creadas, tanta soledad… Replanteárnoslo nosotros, no exigir que se lo planteen los políticos, ellos no pueden pensar por nosotros ni imponernos su adoctrinamiento. Tampoco podemos pedir que nos ofrezcan soluciones fáciles. Sencillamente esas soluciones simplonas no existen en la actualidad, cuando el modelo actual no se sostiene en ninguna de sus esferas y nadie sabe cómo detener la máquina de la autodestrucción.

*No solamente no son necesarias sino que desde un punto de vista sanitario son perjudiciales para la salud del los bebés. Esto por supuesto, no se suele tener en cuenta en ningún estudio, ensayo o política sobre los cuidados infantiles. En este artículo los pediatras hablan sobre esto: “Cuanto más tarde se incorporen a la guardería, mayor tolerancia a los virus tendrá el menor. El riesgo de una bronquiolitis no es el mismo en un lactante de dos meses que en un niño de dos años”.

Actualización a 7 de julio de 2015: Se me olvidó al escribir este texto comentar que las guarderías, de existir, deberían hacerlo en los centros de trabajo o lo más cerca de estos, ya que es el sistema laboral y económico el que las requiere en primer lugar (esta reivindicación puede rastrearse hasta la revolución de febrero de 1848 en Francia, según la comunista Clara Zetkin). También deberían ser flexibles, es decir, facilitar las visitas de los padres y madres y su presencia en el aula, realizar las “adaptaciones” con respeto, es decir, con normalidad o como se haría cuando dejas a tu hijo con unos amigos. El dónde y el cómo, lo cualitativo es importante. En el programas electorales solamente suelen hablar de lo cuantitativo, de cuántas guarderías van a inaugurar, de ratios, etcétera.

Relacionado: 

– Análisis y reflexiones en torno al informe de Goldman Sachs “Womenomics 3.0. The Time is now”: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/04/analisis-y-reflexiones-en-torno-al.html 

– “Revolución en punto cero” de Silvia Federici: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/04/revolucion-en-punto-cero-de-silvia.html 

– Los “cuidados” en el discurso de Manuela Carmena tras ser proclamada alcaldesa de Madrid:  http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/06/los-cuidados-en-el-discurso-de-manuela.html