Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer

Y decíamos hace un año más o menos…

Historia del “25 de Noviembre”: de un acto de terrorismo de Estado a símbolo de la violencia contra la mujer

Resumo, por si alguien no tiene tiempo de leer el artículo completo:

  • Las hermanas Mirabal y Rufino de la Cruz fueron asesinados no por ser mujeres, evidentemente, sino por ser opositores al dictador Trujillo.
  • El movimiento feminista dominicano de la época colaboraba con el régimen de Trujillo, la persona que mandó asesinar a quienes ahora son reivindicados por el movimiento feminista internacional y la ONU.
  • No hay constancia de que las hermanas Mirabal fueran feministas.
  • Minerva Mirabal fue puesta en el punto de mira por la represión del dictador cuando mostró su solidaridad con un disidente político, un hombre comunista.
  • Las hermanas Mirabal fueron asesinadas cuando iban a visitar a sus maridos, también represaliados, a la cárcel.
  • El movimiento feminista internacional y la ONU han borrado del mapa a Rufino de la Cruz, la persona que conducía el coche y que pagó con su vida su compromiso, porque no cuadra con sus intereses políticos.
  • El 25-n, manipulado y adulterado, se celebra en todo el mundo gracias a que Leonel Fernández, un político responsable del endeudamiento masivo de República Dominicana, lo llevó a la palestra internacional.
  • El 25-n, si tiene que simbolizar algo, debería ser símbolo de amor, valentía y solidaridad entre hombres y mujeres frente a los dictadores y sus colaboradores, entre los que podemos encontrar al colaboracionismo feminista.

Estoy dispuesta a debatir o presentar este artículo en los foros en los que sea necesario, siendo de especial interés los lugares autodenominados feministas de Madrid.

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Damas llamadas Sufraguistas,Posando en las escalinatas de la antigua Mansión Presidencial. Santo Domingo R.D Decada del 40 Fuente : AGN / conrado Tomado de Facebook con el siguiente texto: (…) “La foto corresponde al momento en que luego de este evento protocolar, todas se dirigieron a la Mansión Presidencial para otorgar la Medalla de Gratitud a Trujillo. Isabel Mayer, amiga de Trujillo, fue propuesta por él como candidata a Senadora por Montecristi. Atrás y al fondo con un tocado negro, collar de perla y vestido negro, está doña Celeste Woss y Gil, del feminismo de vanguardia.”

 

Año 2016, en Madrid:
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Relacionado:

http://elmasacre.com/noticias/nacionales/7327/hija-de-rufino-de-la-cruz-heroe-y-martir-afirma-que-ha-sido-opacado-y-olvidado.html

El talón de Aquiles del feminismo actual

El talón de Aquiles del feminismo actual se llama Arabia Saudita*. Toda retórica feminista termina cuando se reconoce la dependencia energética o los jugosos negocios de ciertas empresas con aquel país. No hay Estado, ni político, ni gobierno, ni de derechas ni de izquierdas, que vaya a dejar de comprar petróleo, construir armas e infraestructuras para países con patriarcados legales como el suyo. No lo hará Hilary Clinton, no lo hizo Carme Chacón (premiada por la Federación de Mujeres Progresistas), no lo ha hecho Podemos e Izquierda Unida. Nadie va a boicotear a Arabia Saudita, bien al contrario. Es muy probable que más que romper las relaciones comerciales, sea ese país u otros, igual o más autoritarios, los que terminen influyendo en la política o legislación de estas latitudes. ¿Tiene algún sentido mantener una retórica feminista en el discurso cuando estás apoyando de facto a uno de los Estados más machistas y opresores del mundo?

En realidad, para ser sinceros, este es el talón de Aquiles de cualquier movimiento político que aspire al poder. La energía también es un problema para las revoluciones horizontales que no son capaces de ser autosuficientes y que no pueden gestionar un bloqueo en esta materia**. Por no hablar de una agresión militar porque, al final, de fondo, siempre está la violencia desnuda.

* Ponga aquí el nombre de su dictadura favorita.

** En el caso de la Guerra Civil, Franco fue apoyado en el campo de la energía por la Texaco (la Standard Oil de Rockefeller). Ver también este enlace de Chomsky. Los embargos y los bloqueos también influyen en las “amistades peligrosas” con otras dictaduras, como la estalinista, que suministró petróleo a la República (entiendo que también a las colectividades catalanas).

Patriarcado militarista

Cuando la dictadura consideró conveniente revisar el patriarcado legal…

Relacionado:

Louise, cuidadora de un bebé llamado Simone (de Beauvoir)

Simone de Beauvoir, sua mãe e sua irmã Helen. copy

Simone, Françoise y Helene

Hoy escribo un post “corto” y rápido, en comparación a lo que suelen ser los artículos de este blog. No tengo demasiado tiempo últimamente pero, a pesar de no poder escribir, pienso en bastantes asuntos durante el día mientras  hago otras cosas. Otras cosas. Esas otras cosas que tantas mujeres han hecho a lo largo de la (pre)historia.

Hoy hablo de un bebé llamado Simone que vivía en Paris y era cuidado por una criada, una “nannie”, una empleada de los Beauvoir. La cuidadora se llamaba Louise y parece que no nos ha llegado su apellido. A nadie pareció importarle demasiado el apellido de la persona que alimentó, durmió y paseó a Simone y Helene, su hermana, y que realizaba las tareas del hogar en toda la casa. Como podemos leer en la biografía de la famosa feminista firmada por Deirdre Beir en su página 33 su nacimiento fue corto para ser el primero de su madre, Françoise.

“Si hubo alguna decepción por no haber sido chico no fue expresado por ninguno de los padres, especialmente Françoise, que sufrió siempre por haber tenido la desgracia de ser la primera y mujer”. El libro nos explica que su cuarto fue el que había sido previamente de la criada, una habitación blanca minimalista con una cuna al lado de la cama de Louise, ya que “ella era la responsable de las rutinas de cuidado físico de la niña. Además de sus otros trabajos de la casa, Louise tenía que bañar y alimentar al bebé, después llevarla al parque para que se aireara diariamente”.

La madre, Françoise, no hacía estas cosas ella, como vemos, pero sí se preocupaba de informarse de las últimas recomendaciones sobre rianza, sobre las mejores comidas para el bebé y “a menudo ayudaba a Louise a aplastar lo que parecía más apropiado para que comiera la niña en pleno desarrollo, pero la mayor parte del tiempo estaba ocupada con las obligaciones sociales de una joven matrona y las elaboradas preparaciones para la llegada de su marido a casa cada tarde”.

Según explica el libro de Deirdre Beir, el papá de Simone llegaba tarde, entonces jugaban con ella los dos “antes de que Louise se la llevara a la cama, y cenaban cuando Louise volvía a servir la comida que había cocinado”. Impresionante, no podían ni servirse la comida ellos mismos. ¿Se les romperían las uñas por poner la mesa? No lo sabemos. Continúa el libro: “Después, mientras Louise limpiaba, Françoise se sentaba con su tarea de ganchillo mientras Georges le leía algún texto elegido para ilustrarla y educarla. Françoise se sentía un poco culpable por recibir todas estas ideas masculinas, así que se comprometía con tener sus manos ocupadas con el “femenino” ganchillo, declarando su intención de cubrir cada espacio del apartamento con un ejemplo de su precioso trabajo manual. Era un tiempo glorioso en su matrimonio: sus ganancias eran pequeñas pero seguras, y vivían en un apartamento que Françoise, con la supervisión de George, había amueblado y decorado en lo que consistía buen gusto para su época; tenían un bebé precioso; y ahora, al lado de la familia del hermano de George, Gaston, y una multitud de familares, Françoise tenía su propia familia en Paris”.

Al margen de las propias interpretaciones de la biógrafa de Simone de Beauvoir me llama la atención que les preocupara tanto la salud física y no la emocional del bebé, en esa separación cuerpo-mente tan característica de la cultura de las elites. También llama la atención que su salario fuera considerado “pequeño” mientras podían permitirse tener una trabajadora interna que les limpiaba la casa y les criaba a su bebé. Eso en nuestra época sería considerado un salario alto.

En otra biografía, esta vez escrita por Ursula Tidd podemos leer que “Simone y Helene eran cuidadas por Louise. Françoise interpretaba el papel de mujer joven y bella, una madre adorada aunque emocionalmente distante”. En la página 29 del mismo libro leemos que Simone de Beauvoir tenía “culpa del superviviente” en relación a la muerte de su mejor amiga Zaza pero que no había sido la primera vez en su vida que sentía algo así. “En su infancia, poco después de haberse mudado a la calle de Rennes, la muerte del bebé de su antigua doncella Louise la había conmovido profundamente, no menos por las circunstancias socioeconómicas en las que había ocurrido. Louise había dejado su trabajo para casarse, aunque Françoise todavía la visitaba. El efecto de esta muerte se disfraza finamente en La Sangre de los Otros y enlaza con la culpa de la protagonista concerniente a su privilegio com miembro de la burguesía y del escándalo existencial de la muerte”. 

Aquí la llamada “culpa del superviviente” parece un sentimiento de autoodio por pertenecer a la burguesía y sentirse privilegiado respecto a los sirvientes. Todo esto me hace reflexionar y pensar que, al contrario de las clases sociales de las que hablan los marxistas, el mundo siempre se ha dividido entre los que cuidaban a sus propios bebés, las madres y otras figuras del entorno familiar o vecinal, y la clase social que dejaba el cuidado de los bebés y la casa a esclavos, criados o empleadas domésticas. Al contrario de poner el énfasis en quién poseía la propiedad de los medios de producción quizás deberíamos preguntarnos quién cuidaba a los bebés y descubriríamos otra nueva forma de delimitación de las clases sociales, la establecida por los cuidados.

No he encontrado ninguna imagen de Louise, ni conozco su apellido. Esto me hace pensar que para los historiadores y estudiosos de la figura de Simone de Beauvoir tampoco ha sido muy importante esta mujer ni los cuidados que suministró con su trabajo. Los cuidados en general no han sido importantes tampoco en el estudio de la Historia. Yo los reivindico y creo que alguien tendría que publicar un libro con los nombres de las cuidadoras, sus historias de vida. Son personas importantes y de gran relevancia histórica y social. Como en el caso de la nodriza de Freud, Resi Wittek, no se puede entender el psicoanálisis sin entender su relación con ella y, sobre todo, no se pueden entender los sesgos de su teoría, por ejemplo, en el tema del complejo de Edipo. Es de vital importancia. ¿Cómo a nadie se le había ocurrido antes? Con Beauvoir pasa lo mismo. ¿Cómo entender su pensamiento sobre “la mujer”, sobre “el hombre”, sobre la “igualdad” sin comprender su crianza y cómo se gestionaba su casa y los cuidados en ella? Ahí lo dejo para vuestra reflexión…

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Bibliografía adicional:

En castellano: Memorias de una joven formal. Aquí podemos leer:

“Le  debía  a  Louise  la  seguridad  cotidiana.  Ella  me  vestía  por  la  mañana,  me  desvestía  de  noche  y dormía en el mismo cuarto que yo. Joven, sin belleza, sin misterio, puesto que sólo existía –al menos  yo  lo  creía–  para  velar  sobre mi  hermana  y  sobre  mí,  nunca  elevaba  la  voz,  nunca  me  reprendía  sin motivo. Su mirada tranquila me protegía mientras yo  jugaba en el Luxemburgo, mientras acunaba a mi  muñeca Blondine bajada del cielo una  noche de Navidad con el baúl que contenía su ajuar. Al caer la  noche se sentaba junto a mí, me mostraba imágenes  y me contaba cuentos. Su presencia me resultaba  tan necesaria y me parecía tan natural como la del suelo bajo mis pies.  

Mi  madre,  más  lejana  y  más  caprichosa,  me  inspiraba  sentimientos  amorosos;  me  instalaba  sobre  sus rodillas, en la dulzura perfumada de sus brazos,  y cubría de besos su piel de mujer joven; a veces,  de  noche  aparecía  junto  a  mi  cama,  hermosa  como una  aparición,  con  su   vestido  vaporoso  adornado   con  una  flor  malva  o  con  su  centelleante  vestido de  lentejuelas  negras.  Cuando  estaba  enojada  me   miraba  con  ira.  Yo  temía  ese  fulgor  tempestuoso  que desfiguraba  su  rostro;  tenía  necesidad  de  su sonrisa”

Fragmento de “La Mujer y la Madre” de Elisabeth Badinter

Pg. 134:
“El giro ideológico se hizo perceptible con la generación de mujeres que cumplieron veinte años en 1990. Hijas de madres feministas, militantes o no, han procedido al ajuste de cuentas clásico de las hijas con las madres. Tras los habituales agradecimientos por la contracepción y el aborto, lo que quedó establecido fue la constatación de un fracaso. Fracaso de las madres que las hijas no quieren imitar y que se puede resumir de este modo: vosotras lo habéis sacrificado todo por vuestra independencia y en lugar de eso, asumís la doble jornada de trabajo, estáis infravaloradas profesionalmente y a fin de cuentas habéis perdido en todos los frentes. Más allá de esta crítica, es la etiqueta “feminista” lo que fue rechazado, como si ésta diera una imagen destestable de las mujeres. La nueva generación hizo suyos los estereotipos machistas más trillados, que asocian a las feministas con la histeria, la agresividad, la virilidad y el odio a los hombres. La sentencia fue inapelable: anticuado. Pero bajo el rechazo del feminismo se escondía otra crítica más íntima hacia las madres: la de su idea de la maternidad. Incluso hay que oír: tú lo has sacrificado todo por tu independencia, incluida yo misma. Tú no me diste suficiente amor, suficientes cuidados, suficiente tiempo. Siempre con prisas, a menudo cansada, creíste que la calidad del tiempo que me dedicabas valía más que la cantidad. En realidad, yo no era la prioridad de tus prioridades y no has sido una buena madre. Yo no repetiré eso con mis hijos. 
Injusta o no, la condena de las madres por parte de las hijas es una constante que conoce bien el psicoanálisis: ni suficiente leche, ni suficiente tiempo… ¡Pero por primera vez, las madres criticadas eran las que habían luchado por la independencia de las mujeres! Poco a poco, convertidas en madres a su vez, las hijas hablaron menos de su libertad, de sus ambiciones personales e incluso de la igualdad de salarios. La prioridad otorgada al hijo exigía que a esas reivindicaciones se les aplicara la sordina. Por el contrario, se oía cada vez más hablar de la necesidad de “negociar”, “conciliar” el tiempo de trabajo y el de la maternidad. Este vuelco realizado en periodo de crisis económica, se aceleró debido al paro masivo que sufrieron todos los países occidentales. La implantación en 1994 del Subsidio Parental de Educación (APE, siglas francesas) suscitó una retirada laboral masiva de madres de niños pequeños, especialmente entre las menos cualificadas. En el otro extremo de la escala social y sobre todo entre las profesiones liberales, se vio a mujeres particularmente bien formadas volver a casa cuando se convertían en madres.” 

Más allá de lo cómico que resulta leer a una filósofa multimillonaria (heredera y accionista principal de una de las cuatro mayores agencias de publicidad mundiales, Publicis, y esposa del ex Ministro de Justicia Robert Badinter) hablar de la “doble jornada” tanto por su papel como empresaria en la vida de cientos de sus trabajadoras como por lo que cuesta creer que ella misma se engargue personalmente de la limpieza y cuidados del hogar como el resto de los mortales, debemos plantearnos algunas preguntas: ¿Ha promovido la media jornada sin merma salarial entre sus trabajadoras y trabajadores? ¿Después de trabajar tiene que limpiar su propio pisazo lujoso del Barrio Latino? ¿Quién le ha dado la legitimidad para representar a “las mujeres” y sus problemas desde su visión elitista de la sociedad? 

Nos encontramos ante el típico manifiesto en el que se elude cualquier tipo de responsabilidad sobre lo que según Bandinter están diciendo algunas hijas. Es insultante, se las llama machistas por tener como prioridad el cuidado de los hijos e hijas. Pero se olvida Bandinter que lo que denunciamos muchas en realidad es tener que elegir entre la crianza y la vida, la dicotomía a la que ella se refiere a lo largo de todo el libro y en el mismo título, “La Mujer y la Madre”. Muchas queremos ser mujeres y madres sin que una cosa anule la otra ni sea contradictorio. ¿Por qué debemos elegir cuando durante los 200.000 años de historia humana las mujeres han recolectado comida y criado a la vez, han cultivado y criado a la vez, han tenido un papel importante en su comunidad sin tener que elegir entre ese papel y la crianza? ¿Cómo es posible que, más allá del tema sanitario y de la reducción de la mortalidad infantil, muchas envidiemos a las mujeres de las sociedades como la Kung! que trabajan dos o tres días a la semana, aportan gran parte de las calorías necesarias en la familia, pueden hacer todo esto porteando a sus bebés y disponen de una red de apoyo estrecha y recíproca de alomadres y familia extensa? 

Nosotras no tenemos madre, nos la robó la empresa, la ideología del dinero, nos la robó la abuela que la crió durante el Franquismo y que a su vez fue moldeada por éste, nos la robó una sociedad tóxica. No tenemos red de apoyo mutuo ni reciprocidad, toda ayuda es pagada y mercantilizada. No tenemos familia extensa cercana y algunas ni siquiera familia nuclear cerca.

Nosotras no podemos llevarnos a nuestros bebés al trabajo, debemos elegir entre permanecer recluidas y solas en casa o vivir en la reclusión de la empresa, separadas de nuestros bebés, recluidos a su vez en las guarderías.

Nosotras tenemos que trabajar cinco días a la semana, algunas muchas más de 40 horas, más otras tantas horas de transporte de punta a punta de la ciudad, en horarios locos y desquiciantes. Y nuestras parejas otro tanto.

Habría tanto que decir sobre el texto seleccionado lleno de demagogia, falsedad y manipulación… ¿Quién luchó por la independencia? ¿Qué independencia? ¿Acaso no eran independientes las mujeres del mundo rural? ¿Quién nos hizo dependientes en primer lugar y de quién, dado el alto grado de autonomía y libre albedrío del que disponían las familias y las mujeres del mundo rural preindustrial?

¿Igualdad de salarios? ¿Y lo dice una mujer con una cuenta corriente con tantísimos ceros? ¿La señora Badinter quiere igualdad de salarios? Pues que promueva el salario único profesional en sus empresas, que haga que no existan diferencias entre trabajo manual e intelectual, que una mujer de la limpieza gane lo mismo que una mujer universitaria en sus agencias de publicidad. ¿Está dispuesta a eso? No. Entonces que no sea tan hipócrita la señora Badinter, una mujer que forma parte y se codea con la elite mundial, que fue testigo en la boda del ex director del FMI Dominique Strauss-Kahn con la heredera y magnate de los medios Anne Sinclair, y que gana 240.000 euros al año (hace poco Publicis recompró acciones a la familia Badinter por valor de 175 millones de euros).  

Elisabeth Badinter no representa ni a las mujeres ni a las madres ni a las hijas, se representa a sí misma y a la idea de poder y dominación que nos tiene esclavizadas a todas a base de mentiras, muchas de ellas salidas de la fábrica de adoctrinamiento e idiotización del sector publicitario al que ella misma pertenece. Más que hablar de igualdad de salarios como una reivindicación válida sería más útil comenzar por exigir como trabajadoras no tener que lavar el cerebro a la población con falsas necesidades de consumo. ¡Eso sí sería revolucionario y emancipador, Sra. Vendedora de Humo! La única forma de luchar contra todo ello es saltar del paradigma de la victimización al de la responsabilidad*.

No se puede permitir que en esta sociedad las condiciones para criar, para mantener vínculos sociales no mercantilizados y tener una vida sana no sean posibles y, a la vez, vengan intelectuales a decirnos que la maternidad es una nueva forma de esclavitud. Si la maternidad se ha vuelto algo tan complicado no es porque muchas queramos estar con nuestros hijos y amamantarlos sino porque se nos ha forzado a elegir en una falsa dicotomía que solamente beneficia al gran capital y al Estado, es decir, al selecto grupo que Badinter representa. No somos nosotras las que tenemos que adaptarnos al sistema, es el sistema el que tiene que adaptarse a la VIDA. Y para luchar contra ello no van a bastar las ideologías obsoletas ni las proclamas vacías, van a hacer falta mujeres y hombres valientes que en su vida cotidiana estén dispuestos a creer y vivir acorde con sus ideas y sus valores éticos.

Sin maternidad, sin paternidad, sin bebés, sin crianza cooperativa, sin vínculos, sin redes de apoyo y sin AMOR no hay humanidad ni hay especie humana.

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Enlace relacionado, sobre todo porque el libro de Elisabeth Badinter es un ataque frontal a la lactancia materna entendida como “esclavitud”: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/01/decisiones-informadas-los-riesgos-de-no.html

Relacionada con “La agresividad intragrupo en “El Vacío de la Maternidad” de Victoria Sau”: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/la-agresividad-intragrupo-en-el-vacio.html 

 * A favor de los planteamientos intelectuales de Elisabeth Badinter hay que decir que tiene un libro, “Fausse Route” (Falsa ruta), en el que denuncia la deriva del feminismo en Francia hacia planteamientos “radicales” (más bien dogmáticos y fundamentalistas) de influencia anglosajona en el que se victimiza a la mujer y se plantea una guerra contra la “masculinidad” según una mítica opresión universal del hombre contra la mujer. Además, parece ser que desarrolla el tema que a mí tanto me interesa de las violencias ejercidas por mujeres. Me parece un libro lo suficientemente interesante como para rescatarlo en un futuro próximo. Las cosas no suelen ser blancas o negras y de casi todos los planteamientos se pueden rescatar elementos interesantes. En esta entrevista habla sobre esto: http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/05/actualidad/1438790334_204242.html

ACTUALIZACIÓN A 20 DE AGOSTO DE 2015:

La empresa Publicis, cuya principal accionista es la filósofa feminista Elisabeth Badinter (autora de “Historia del amor maternal” y “La mujer y la madre”), está siendo investigada por entregar comisiones de 2 millones de euros a Rodrigo Rato a cambio de conseguir contratos millonarios de publicidad en Bankia. Las últimas campañas son bastante de coña, en la línea del famoso cartel de propaganda de guerra “we can do it” pero en realidad serían para echarse a llorar… Del “bankero” al “arrimemos el hombro” para que ciertos señores y señoras sublimen su gran vacío interior en la erótica del abuso, el dinero, la violencia y la explotación. Y ese vacío nos podría conectar directamente con los postulados de los libros de Badinter sobre la maternidad y la crianza. Desde luego, lo individual está conectado con lo social, no como se interpretó en el famoso “lo personal es político” que sirvió para inmiscuirse en la vida íntima de la gente, sino en el sentido de que nuestras historias de vida están interrelacionadas con el contexto y las políticas de las instituciones estatales y el mundo empresarial.

La noticia en los medios: http://www.elmundo.es/…/2015/08/10/55c7c01cca47416d298b457b…
http://www.cronicaglobal.com/es/notices/2015/08/bankia-mantiene-la-misma-agencia-de-publicidad-tres-anos-despues-de-la-salida-de-rato-23471.php