El “impacto de género” en el soterramiento de la M-30

Yo os lo diré en pocas líneas y en dos minutos.

Os hablaré del impacto

de esos parques floridos

de esas carreteras bajo el suelo

de las chimeneas que expulsan humo

de los pisos que se revalorizan

de poder pasear donde antes había coches…

Os podría hablar del impacto de las constructoras

esas que se reparten todo,

esas que vuelven a subcontratar

en un infinito juego de matrioskas

o de tráfico de jornaleros.

Pero hoy no lo haré.

¡Que murieron nueve hombres!

Ese ha sido el impacto de género.

Nueve vidas, nueve familias, nueve muertes.

Que hubo mil accidentados,

de esos que llaman “leves”.

Que dieciocho fueron “muy graves”,

Que a uno de ellos lo busqué por todos los medios,

para ver su rostro,

poner cara al dolor,

quizás entrevistarle.

Yo conocí a uno de esos hombres.

Está vivo pero en silla de ruedas

con el cuerpo paralizado al sur de su cuello.

Vino de un país de otro continente

con una licenciatura bajo el brazo.

Rompe todos los tópicos.

Sonríe mucho y es alegre.

Por sus mensajes en las redes sociales

sé que cree en Dios y en el fin del mundo.

No fui capaz de hacer la entrevista,

no me atreví a preguntar qué le pasó,

solamente pude saludarle

tratar de entenderle,

a pesar del idioma y la traqueotomía,

y darnos un abrazo.

Este es el impacto de género del soterramiento de la M-30.

 

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Libertad para jugar

(Aunque esta carta va con mucho retraso, más vale tarde que nunca.)

Señores del Ayuntamiento de Madrid,

Dejen efectivamente a los niños y a las familias en paz. La libertad para jugar no consiste en decirnos qué les tenemos que regalar o no regalar a nuestros hijos. Para empezar, no sé si se acuerdan de cuando eran pequeños, pero son los niños los que escriben la carta a los Reyes Magos. Muchas personas estamos hartas de su moralina, de meterse en la vida personal de la gente, de gastar el dinero en semejante chorrada publicitaria, al mejor estilo del PP que gobernaba antes.

No hay nada malo en que te guste jugar a lo que sea, mientras no sea peligroso o dañino para uno mismo o para los demás. Tampoco hay absolutamente nada malo en que a una niña le gusten las princesas o las cocinitas y no quiera ir a la Luna. ¿Acaso tienen algún prejuicio no declarado contra la maternidad, con ser ama de casa o con los cuidados en general? ¿Son algo despectivo de lo que debamos estar avergonzadas? Tampoco hay nada malo en los niños que juegan con coches, construcciones o a papás con sus muñecos.

Los estereotipos sexuales existen en todas las culturas y los niños lo único que hacen es imitar el mundo de los adultos mientras juegan. De hecho, lo que están haciendo con este anuncio no es crear libertad sino proponiendo un camino y dirigiendo esos estereotipos hacia otro lado. Las razones por las que han hecho este anuncio son las que deberían ustedes explicar. Dejen de dedicar el dinero a guerras culturales y subvenciones a los amiguetes. Les recuerdo que siguen sucias nuestras calles y nuestros parques, aquellos donde nuestros hijos juegan, porque no han tenido el valor de cumplir su promesa electoral (lo confieso, la única en la que tenía puesta alguna esperanza aunque nunca vote) de remunicipalizar la limpieza de Madrid y volver a recuperar los turnos de limpieza que había antes. Ya sabemos que lo que les interesa es sustituir la lucha de clases* por la lucha de géneros o, más bien, la confusión de género y, por eso, está claro que enfrentarse a Ferrovial y otras contratas es algo complicado, requiere valentía. Hacer este video, sin embargo, lo puede hacer el más cobarde y manipulador de los burócratas culturales. Así nos mantienen entretenidos con pseudopolémicas sobre el sexo de los ángeles mientras lo material, los barrios, siguen sucios por los grandes despidos que hubo hace unos años y que motivaron unas sonadas huelgas de la limpieza urbana. Son ustedes unos lacayos del gran capital, del oligopolio que domina la economía. No tienen vergüenza y por eso ahora van a por los más pequeños. Y la limpieza es tan sólo uno de tantos problemas que siguen sin resolver en nuestros barrios.

La idea de que una niña por el hecho de jugar a mamás o cocinitas no puede querer ser astronauta es completamente estúpida, por cierto. Al igual que puedes ser una niña muy femenina y que te encante jugar al fútbol o las contrucciones. La complejidad de lo humano es algo que ustedes, la gente que promociona esta clase de iniciativas, no logra comprender. Y el manifiesto es simplemente patético y va, como siempre, hacia la ideología del capitalismo integral transhumano: no hay límites, no hay reglas, se utiliza la palabra “todo” como tres veces… Es decir, pretende ser totalitario y abolir todas las fronteras. Mala suerte, el ser humano necesita estereotipos, incluso para romperlos cuando sea necesario. La subversión necesita de la norma y la norma de la subversión. Sin límites y sin reglas no podemos desarrollarnos correctamente y nos hundimos. Peor aún, es imposible la convivencia y el lenguaje necesita reglas compartidas, dado que somos seres sociales. La vida tiene límites, la biología los tiene, el crecimiento y el desarrollo industrial también, nuestra vida fértil tiene límites, nuestra salud también. Todo comienza y todo acaba. No podemos volar como los pájaros. Tenemos una piel, que es la frontera entre nosotros y el medio, los demás.

En el capitalismo integral y en el “sueño americano” todo es posible, puedes ser quien quieras ser, todo el mundo puede llegar a ser el Presidente de los EEUU… Todo es posible con tu esfuerzo y voluntad… Falso. No todo es posible. Con dinero sí parece que todo sea posible, ¡se pueden comprar hasta mujeres y bebés mediante “vientres de alquiler”!

No hay libertad si me dicen con qué puedo o no puedo jugar. El rosa y el azul son culturales pero la división sexual del trabajo y la división sexual de la estética es un universal en la especie humana. Es decir, puede que según las épocas históricas a veces el rosa sea para niña y a veces sea para niño o se usen otros colores u otras formas. Pero siempre habrá dos modelos, dos roles, dos formas de estar en el mundo estereotipadas, al menos en nuestra cultura histórica que es la que primero nos tiene que preocupar.

Frente al estereotipo es donde habrá diversidad, libertad, individualidad, y variabilidad. El estereotipo es una referencia mental para poder cada uno encontrar nuestra propia distancia del mismo, para acatarlo, exagerarlo, minimizarlo, subvertirlo. La excepción confirma la norma. En este sentido, la transexualidad misma se basa en estereotipos y sin estereotipos no sería posible la transexualidad. Por otro lado, como ejemplo, un drag queen de hecho está jugando con un modelo de mujer llevándolo al límite teatralizado pero siempre teniendo de referencia “el arquetipo” culturalmente compartido, reconocido e identificable por el grupo al que pertenece. Por eso, en el fondo, aunque en estas patrañas de ingeniería social nos usen a las mujeres, a los niños, a los gays o los transexuales como excusa, algunas personas ya nos hemos dado cuenta de que somos utilizados para fines muy oscuros y bajo la bandera de la supuesta defensa lo que se esconde es la destrucción. Es por esta razón que el lenguaje, los patrones, la abolición de los límites, las diferencias o las jerarquías conceptuales se vuelven algo central en la “batalla cultural” por generalizar el caos en las identidades. Y es importante señalarlo, el caos en la vida de las personas conduce a comportamientos autodestructivos. Necesitamos un mínimo de estabilidad y predicibilidad sobre lo que va a ocurrir mañana. No podemos levantarnos un día sin saber en qué sociedad estamos viviendo, cuáles son las nuevas palabras prohibidas y cuáles son las permitidas, si todo cambia tan rápido. Esa precariedad total es la traducción del neoliberalismo a la vida emocional y cotidiana de las personas. Como decía Franco Battiato: “Busco un centro de gravedad permanente…”. Pensemos que los cambios culturales tan grandes que se han dado durante el siglo XX y XXI han sido muy drásticos, las culturas suelen ser muy estables y no estamos adaptados a vivir en un mundo en el que las modas culturales cambian cada temporada. Los seres sumidos en el caos no pueden defenderse de las agresiones, de ninguna, ni de las sexistas ni de las racistas ni de las clasistas.

El estereotipo es cultural** pero tiene una base práctica biológica, material y evolutiva. Si no, las culturas que lo mantienen habrían perecido por el camino. Si han llegado hasta nuestros días era porque el modelo les funcionaba en su ambiente. No es baladí que incluso en las sociedades matrilineales como la de los Mosuo existan esterotipos, división sexual del trabajo, etcétera. ¡Les iba bien! Quiero recordar que en esa cultura el papel del “padre social” es ejercido por el hermano de la madre, no por el amante con el que se tienen los hijos. Pero aún así, los hombres son los que ejercen los puestos políticos representativos. Podemos pensar que esto se puede cambiar con ingeniería social o simplemente respetar su cultura y dejarles vivir como a ellos les vaya bien. Los problemas para los Mosuo, sin embargo, empezaron cuando el PC chino y sus revoluciones culturales pretendieron uniformizarlos con el resto del país por decreto y forzar matrimonios de convivencia en el mismo hogar. Y, salvando las distancias, esto es lo que pretende Ahora Madrid y muchos otros: una cultura por decreto, una forma de estar en el mundo a través de la legislación, ingeniería social, cero espontaneidad, todo dirigido desde la política institucional. Y a eso lo llaman, paradójicamente, libertad para jugar. Curiosa paradoja que ahora el capitalismo oligárquico vaya camino de realizar su propia revolución cultural de la mano de la disidencia controlada, la izquierda que decidió financiar para controlar durante la Guerra Fría a través de las fundaciones filantrópicas que tantos libros, cátedras y estudios de género dieron en EEUU y cuyo resultado, una vez lanzada la bola de nieve a lo largo de los años, son estos engendros como Ahora Madrid o Podemos de los que ustedes forman parte…

Siempre van a existir modelos y estereotipos así que no traten de negar su existencia para después, con la excusa de la libertad y de luchar contra ellos, establecer un nuevo estereotipo asexuado impuesto desde arriba. Como la tendencia mundial es sustituir a gran parte de la especie humana, los trabajadores, por robots en esta nueva revolución tecnológica que estamos viviendo (“sobramos”, demográficamente hablando…) lo cierto es que tiene bastante sentido, porque efectivamente las máquinas robóticas no tienen sexo ni procrean. También tendrán atrofiada su sexualidad las quimeras o los seres humanos modificados genéticamente, el culmen de la domesticación que comenzó en el Neolítico. Después de domesticar plantas y animales, ahora le toca el turno a los humanos. Para ello hay que terminar con la procreación natural y fomentar la reproducción artificial, como con las plantas. Y para eso hay que usar de excusa a determinados colectivos subvencionados que no representan a sus supuestos representados sino a quienes les financian. Ya somos muchos los que estamos más interesados en hablar de dinero, de seguir la pista del dinero, que de hablar de debates filóficos o metafísicos, señores.

Un cordial saludo,

Tania

*Respecto al tema de la limpieza, en realidad esos cuatro turnos que había antes y los despidos se podrían haber evitado con fuerza sindical sin necesidad de remunicipalizar nada ya que las condiciones laborales se pueden mejorar en la empresa privada si tienes la energía suficiente para negociar. Pero, claro, ya sabemos que la gente se afilia, si es que lo hace, a sindicatos totalmente subvencionados y comprados y, peor aún, está ya tan sumida en la soledad, la indefensión aprendida y el caos que prefiere rendirse antes de luchar.

** Obviamente, que una niña de nuestra cultura actual juegue a pintarse las uñas es debido a que esa actividad está dentro de las asociadas a las mujeres adultas. Yo y muchas otras mujeres no solemos maquillarnos ni pintarnos las uñas, o no llevamos tacones, pero creo que todo el mundo puede entender por qué las niñas quieren jugar a hacer eso y les hace muchísima ilusión. ¿Quiere decir que de mayor se van a maquillar? Nadie lo sabe. Lo que sí que se sabe es que esas modas fueron impuestas desde arriba por determinadas empresas, tampoco fueron estereotipos creados de abajo a arriba por el pueblo o por evolución de la propia cultura. Por ejemplo, el esmalte de uñas es un derivado de la pintura para coches.

Carta a Alice Miller: “Feminismo”

Carta tomada de la web de Alice Miller, una de las psicoanalistas que más estudió el maltrato infantil. Durante su vida terminó apostatando del propio psicoanálisis, prefirió ser denominada “investigadora de la infancia” y reconociendo que ella misma había sufrido maltrato. Años más tarde, su hijo, Martin Miller confesó en un libro que subrió abusos paternos y que su madre hizo con él todo lo contrario de lo que decía en sus libros pero que, paradójicamente, sus teorías eran válidas y a él le ayudaron a sobrevivir. Las diferencias entre lo que decían autores como Rousseau, Miller o Montessori sobre los niños y lo que hicieron con sus hijos es abismal. Prometo un breve artículo en este blog sobre el tema, pero por ahora me quedo con las reflexiones de una mujer maltratada en la niñez y a la vez madre abusadora, según su hijo.

Recojo y traduzco una de las cartas que le enviaron y que se puede leer en su página web porque me parece que plantea una hipótesis interesante sobre los ciclos de los abusos y una crítica al silencio que existe sobre las violencias ejercidas por las madres.

http://www.alice-miller.com/readersmail_en.php?lang=en&nid=2531&grp=0309
(los subrayados en negrita son míos)

Feminismo – Sábado 14 de marzo de 2009

 Querida Alice Miller, en los últimos 3 años he comenzado a poner en marcha la recuperación de mi vida gracias a tu trabajo, tus libros y tu página web. He sido emocional, física y sexualmente abusada por mis padres en la infancia, y cuando llegué a la edad adulta era una persona rota. Mi proceso de curación es una tortura y muy doloroso, y a veces parece que nunca llegará a su fin, porque los horrores de mi infancia eran infinitos, pero a la vez ya he empezado a degustar el fruto del éxito. En estos años he perdido más de 15 Kg sin ningún esfuerzo, conseguí completamente librarme del dolor de espalda crónico que padecía desde que tenía 19 años, y la depresión que sufría durante toda mi vida se convirtió en una tormenta emocional, que me hace sentir mucho más viva. Además, puedo identificar mucho mejor lo que REALMENTE quiero, lo que es adecuado para mí. Esta es una sensación totalmente nueva y todavía me resulta difícil confiar en ella.  

Recientemente he empezado a buscar un terapeuta, de acuerdo con tus recomendaciones reveladoras. Le pregunté a los candidatos muchas preguntas, y no podía creer la cantidad de resistencia que despertaron mis preguntas directas. Ni siquiera uno de los terapeutas que he conocido ha querido discutir conmigo mis preguntas pertinentes. La mayoría de ellos las evaden y me hicieron sentir que era maleducada y estaba “cruzando la línea”. Es una experiencia muy desesperante. 

 Un amigo me sugirió que fuera a una terapia feminista, que no tenía ni idea de lo que significaba, así que leí algunos artículos actualizados acerca de la terapia feminista, y hablé con algunas terapeutas que se identificaban como feministas, y decepcionada me doy cuenta de que no están familiarizadas con tu trabajo. Por otra parte: están atrapadas tan profundamente en su agenda de género, que ven el incesto como delito contra las mujeres en lugar de un crimen contra los niños. A sus ojos, la perspectiva feminista es la única explicación para el silenciamiento del incesto y del abuso sexual en la sociedad. Son totalmente ciegas a la gran injusticia y el mal hacia los NIÑOS, como la población más indefensa y desprotegida. Lo toman todo como una cuestión de género, de crímenes que los varones cometen contra las mujeres y, por tanto, silenciados. ¡Esto es tan indignante y frustrante! Me hace estar muy enojada. ¿Cómo alguien puede coger la revolución más importante del siglo XX y utilizarla de manera tan manipuladora para escapar de la verdad? Escribí sobre ello a una de las escritoras feministas conocidas en mi país, pero no me respondió. Gracias por tu valentía y honestidad. Gracias por salvarme la vida, G. 
Pd: puede publicar esta carta en su página web si le resulta útil para los demás.


AM: gracias por tu carta, me alegro mucho por ti por tener los ojos muy abiertos y tener el coraje de revisar la valentía de los terapeutas con los que estás hablando para que no te conviertas en una víctima de las ilusiones. Puedes comprobar a 20 de ellos, probablemente obtendrás las mismas respuestas, llenas de evasión pero tal vez encontrarás finalmente alguien que responderá a tus preguntas con honestidad. Si no, habrás aprendido mucho, y te puedes beneficiar de esta experiencia. En cuanto a las terapeutas feministas estoy de acuerdo contigo completamente. Ya escribí hace 30 años que las mujeres pueden abusar de sus bebés, infantes y niños pequeños con total impunidad, nadie las controla. Pueden volcar en sus hijos todas las humillaciones que sufrieron de los hombres en nuestra sociedad. Más tarde, sus hijos (masculino, en inglés) que “aman” a sus madres pueden transferir su rabia hacia sus hijas u otras mujeres o hacer la guerra y violar mujeres, pero a la vez adorar, defender y respetar a sus madres, porque lo que sufrieron como niños pequeños se queda inconsciente, totalmente reprimido. Y muchos de nosotros parecemos necesitar durante mucho tiempo la ilusión de haber tenido una madre maravillosa. Tiene usted razón, la tragedia comienza con la madre que está protegida por todas las sociedades y honrada en la mayoría de las religiones como la santa inocente. En alemán existen ya algunos libros que rompieron con este tabú pero para las publicaciones en inglés debes buscar en Google. El libro de Bass y Davis es muy útil para las víctimas de abuso sexual infantil, pero lamentablemente las autoras que son feministas escriben que son muy pocas las mujeres que abusan de los niños. Esto es absolutamente falso. Al parecer, hay también mujeres pederastas que viven con niños de 10 a 12 años y dicen que esto es (¡¡¡para ellas!!!) una hermosa “relación”. No ser conscientes de la utilización de los niños para vengar los propios traumas y arruinar su vida es no sólo la actitud de los hombres, sino de ambos géneros, mientras el maltrato infantil siga siendo un tema evitado por toda la sociedad ignorante.

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Una amiga muy lúcida de facebook ha hecho una importante matización con la que estoy totalmente de acuerdo. Comenta que se puede hacer una conexión mucho más justa y equilibrada si se establece un vínculo entre esta carta y esta entrevista a la antropóloga y primatóloga Sarah Blaffer Hrdy.  Y yo añado: “Estoy totalmente de acuerdo contigo. No solamente complementarlo con esa entrevista a Hrdy, sino también conectarlo con el maltrato institucional, político, del propio contexto histórico y cultural de cada momento. Por ejemplo, el hijo de Alice Miller habla de los traumas de su madre respecto a los nazis, un incidente violento-sexual con un hombre de la gestapo… Y, por supuesto, luego está el tema de la responsabilidad personal y la construcción del propio camino“.

 

La agresividad intragrupo en “El Vacío de la Maternidad” de Victoria Sau

La psicóloga feminista Victoria Sau repite a lo largo de su libro, financiado por el Instituto de la Mujer y publicado en 1995, que la Madre ha sido fagocitada por el Padre, que es una pmadre (madre-función del Padre). Uno de los grandes aciertos de la autora es constatar un hecho indiscutible: todo ser humano es hijo o hija, aunque no todo el mundo sea madre o padre o quiera serlo. Por tanto, la maternidad y todo lo que la rodea son algo que nos toca de lleno a todos en lo más íntimo.

Al final del texto, en el capítulo titulado “reconciliación”, llama a las hijas a reconciliarse con “la madre” típica del patriarcado moderno, a perdonarla, a comprender que ella también sufrió mucho, que no pudo hacer las cosas de otro modo: “Poder amar a la madre es tener libertad para poder amar a todas las mujeres”. Cuando habla de esta “madre”, hay que entender que se está refiriendo a las madres de su generación, muy diferentes a las de la mía, por ejemplo. Ella, se entiende, se está refiriendo a las madres dedicadas de forma íntegra a las funciones domésticas y dependientes, monetariamente hablando, de los maridos. Sin embargo, es curioso que la propia madre de la autora tampoco se ajustara a este rol: cuando murió el padre ella mantuvo a toda la familia cosiendo.

Según ella, es el Padre el que dice aquello de “La peor enemiga de la mujer es la mujer misma” mientras el resto de mujeres a coro lo repiten. Dice también:

Pg 111: “En todo grupo oprimido, cuando no se le ve salida a la opresión, la agresividad intragrupo aumenta porque la mayoría se identifican con el opresor y buscan en cambio en sus iguales los defectos que aquel les atribuye. Un grupo oprimido, si no ve escapatoria a su situación, cae en estado de indefensión y ve reducida su capacidad de razonamiento. Culpar a la persona más inmediata y acusarla además de presentar los rasgos que el opresor ha previamente atribuido y más tarde reforzado en los oprimidos, hasta moldearlos como él quiere, es poco inteligente y es carencia de amor. Es quedarse en la pura inmediatez de las cosas. Porque inteligencia y amor se refuerzan mutuamente y no al contrario, como quiere engañosamente hacer creer el discurso patriarcal. Son la agresividad y el odio las que bloquean las facultades intelectuales. 
“Qui té amigues té fatigues” dice un refrán catalán, uno más de los que todos los refraneros tienen para educar a las jóvenes en la desconfianza hacia su propio sexo
Es por esto que, como dice F. Collin (1977) “la resurrección de la mujer es la derrota de la pmère”… Dicho de otra manera, liberarse la mujer, en sentido retroactivo, liberar a la madre, el mayor acto de amor que pueda darse. Porque la propia liberación indica que la madre-función-del-Padre no ganó la partida, de modo que quien la ganó en parte alícuota fue la huérfana que había en ella, la mujer sin más. Es como si la hija feminista – toda liberación humana pasa por el feminismo lo reconozca algunos/as o no – hubiese pagado la fianza para sacar a su madre de la cárcel, independientemente de que algunas madres no lo entiendan así y prefieran seguir en ella. 
(…)
Entre tanto las mujeres se hacen de madres de sí mismas, pero no como víctimas sino porque ese es el punto de partida hacia la nueva Maternidad”. 

El discurso de Sau es muy contradictorio. Si hay que liberar a la Madre… ¿Por qué no habría también que perdonar y liberar al Padre? ¿Acaso él no es también vícima a su vez de una “madre función del Padre” y de otro Padre? ¿Por qué esa doble vara de medir? O perdonamos a todos o no perdonamos a ninguno. Por otro lado, si responsabilizamos al Padre también tendríamos que hacer lo propio con la Madre y dejar de considerarla una víctima sin más. Lo mismo sería aplicable para todas las violencias ejercidas por mujeres hacia otras mujeres y hombres.

La hija feminista no puede liberar a su madre, más que nada porque la emancipación es tarea individual y requiere un trabajo propio. La hija feminista no solo no liberó a la abuela sino que para “liberarse” ella “encarceló” a las hijas y los hijos al intentar copiar el patrón de éxito social destinado a los hombres del Patriarcado moderno. Sería algo parecido al sueño americano en versión de género, tan falso uno como el otro: el sueño patriarcal al alcance de toda mujer. Los niños y niñas siguieron sin Madre. La Madre siguió teniendo que elegir entre falsas dicotomías, fragmentándose y aislada entre las cuatro paredes de la oficina y del hogar, cada vez más solitaria. En realidad, el error de Sau es considerar a la madre del patriarcado moderno como el modelo de madre aplicable a toda la historia de la humanidad cuando en realidad es un tipo de mujer muy limitado en el tiempo y acotado a determinadas clases sociales.

Creo que esta clase de análisis corporativistas deberían ser superados y, para ello, es requisito primordial que huyamos de las subvenciones del Instituto de la Mujer que, como su propio nombre indica, tiene sus propias expectativas sobre lo que se debe o no se debe subvencionar. Yo misma solicité una vez una subvención para un proyecto artístico a otra entidad administrativa y sabía perfectamente lo que querían oír y lo escribí para conseguir la subvención. Esta prostitución mental creo que me ha enseñado bastantes cosas de forma indirecta sobre el mundo de los premios y castigos institucionales. En cualquier caso, no creo que Victoria Sau escribiera su libro en función de la línea editorial subvencionable por el Instituto de la Mujer, seguramente su perspectiva fuera coincidente de partida, a priori, con la de esta institución incluso sin que mediara el tema de su financiación.  

El estudio de las violencias ejercidas por las mujeres es tarea pendiente si queremos entender los ciclos de abusos. Quizás incluso nos dé respuestas para luchar contra la violencia que algunos hombres ejercen contra algunas mujeres. Hasta ahora todas las políticas institucionales han sido un fracaso porque han sido parciales y han respondido a su propia agenda oculta de intereses.

Relacionado:

– Fragmento de “Violencia deliberada: las raíces de la violencia patriarcal” de María Dolors Molas Font: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-violencia-deliberada-las.html

– Fragmento de “Madre, virgen, puta” de Estella V. Welldon: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-madre-virgen-puta-de.html

ACTUALIZACIÓN 05/10/2015

De este libro de Victoria Sau, financiado con “ayuda del Instituto de la Mujer”, siempre me sorprendió e indignó esta clasificación tan “rigurosa” (¿basada en…?), especialmente la de “el hijo que venera a su madre” en la que podemos encontrar, según ella, “algunos sacerdotes, algunos homosexuales, algunos solterones, y un buen número de hombres sin especial calificación”…
En el mundo hay tres tipos de hombres: los que aborrecen a la madre, los que la veneran y los ambiguos… Y en este último grupo mete Sau a Freud y su complejo de Edipo, que es una invención de este último y que no tiene en cuenta que fue amamantado dos años por su nodriza, Resi Wittek. No lo tuvo en cuenta Freud y tampoco le interesó a Sau. En realidad da igual, una puede ponerse a escribir libros y teorías basándose en mitología y topicazos culturales sobre los hombres sacerdotes y los hombres homosexuales sin ninguna correspondencia con el mundo real y encima ser subvencionada por el Instituto de la Mujer, un organismo del mismo Estado que vende armas a los peores patriarcados del mundo y que se nutre económicamente (ahí sí no hay discriminación) de los impuestos de todos y todas, “sacerdotes”, “homosexuales” y “solterones” por igual…

El concepto de libertad en “Desiguales por Ley” de María Pazos Morán (Podemos)

Sobre el concepto de libertad personal y familiar de María Pazos Morán (la negrita es mía):

Pg. 36: “Ya nadie se cuestiona la idoneidad del Estado para inmiscuirse en el ámbito privado, especialmente cuando se trata de garantizar derechos. Pero en lo tocante a las relaciones de género, en cambio, el discurso tradicional ha sido el de la no intromisión del Estado en las familias.

En la segunda mitad del siglo XX, las feministas (en lo que se conoce por segunda ola del feminismo) desmontaron este discurso al grito de “lo personal es político”, y quedó claro que esa “no intromisión” consistía realmente en la concesión del poder absoluto al “cabeza de familia”; a la vez que ese poder era fuertemente reforzado por la intromisión en la vida privada de las mujeres para arrebatarles los derechos más elementales: negación del derecho al voto, prohibición del divorcio y del “abandono del hogar”, exigencia legal del permiso del marido para todo tipo de actividades de la esposa, prohibición de ciertas profesiones, cargos y tipos de trabajo a las mujeres, etc. Como consecuencia  de estas luchas feministas, se eliminaron la mayoría de las prohibiciones y los sesgos de género explícitos de los códigos civiles occidentales; y se reconoció formalmente la igualdad  de derechos entre hombres y mujeres.

Visto desde ahora, podemos decir que aquellas políticas patriarcales del pasado, por ser descaradamente coercitivas, eran más fáciles de detectar. Pero con el reconocimiento de la igualdad formal los mecanismos se hacen implícitos, se sofistican, se niega su existencia y, aún peor, conviven con declaraciones de intenciones en sentido contrario a los efectos reales de las políticas”.

(…)

Pg. 38: “Como señalábamos, los discursos se han hecho más sutiles y los mecanismos, más complicados. En esta nueva etapa de “patriarcado blando”, el gran leitmotiv del poder es el de la “libertad de elección familiar”. En efecto, los discursos gubernamentales sobre la necesaria igualdad (y corresponsabilidad) vienen mezclados con el argumento de que, en aras de la “libertad de elección”, el Estado no debe inmiscuirse en las elecciones personales y familiares; o sea, el mismo principio ancestral de la no intromisión pero con un collar paternalista más amable. Se olvida el elemental hecho de que las elecciones personales siempre están seriamente condicionadas por la existencia (o no) de alternativas. Por ejemplo, es difícil que una joven madre pueda mantenerse en el empleo si no tiene dónde dejar a la criatura.

En cuanto a las llamadas “decisiones familiares”, se olvida que la familia no suele ser un sistema autárquico ni democrático, sino que está sometida a juegos de autoridades y condicionada por el entorno. Además de la presión social, de las necesidades materiales y de las propias políticas de conciliación, existen, como veremos, numerosos incentivos económicos a la familia de un solo sustentador. En muchos casos se da también la circunstancia de que la mujer tiene menores ingresos, una situación más precaria y menores perspectivas profesionales. En este escenario actúa con más fuerza la idea ancestral de que las mujeres son las responsables del cuidado

En definitiva, son muchas las pequeñas piezas que se combinan para determinar las decisiones familiares; muchas pescadillas que se muerden la cola. Alguien puede decir que son las mujeres las que prefieren quedarse en casa, pero lo cierto es que no es una opción tan elegida por aquellas mujeres que han sido educadas de otra manera y/o tienen a su alcance otras alternativas. Podemos afirmar, pues, que no son las resistencias personales las que determinan la desigualdad, sino todo un conjunto de factores entre los cuales las políticas públicas desempeñan un papel determinante”. 

En referencia a esta cita se podrían aportar los siguientes comentarios:

– No creo que el discurso “tradicional”, al menos en los últimos 200 años, haya sido el de la no intromisión del Estado en las familias o la vida privada. El Estado lleva interviniendo en los ámbitos más íntimos del ser humano desde sus primeras formas. Estas intervenciones se han visto acentuadas con el Estado moderno, los estados más potentes de todos los creados a lo largo de la historia, que precisamente se diferencian de otros modelos de Estado por ese control total de la existencia humana, desde las biopolíticas del siglo XVIII, las que establecieron los colonizadores en los países colonizados, el control del proceso de nacer y parir y sus protocolos, la educación obligatoria estatal, el control del amor, de las relaciones maternofiliales, del número de hijos que debemos tener en cada momento histórico, si podremos amamantar o no podremos, si vamos a tomar drogas o no y cuáles… Además, a esta lista habría que sumar la imposición legal del patriarcado que enumera María Pazos Morán.

– Estoy totalmente de acuerdo con la autora en que hoy en día las biopolíticas son mucho más implícitas y sofisticadas que en el pasado, aunque todavía quedan algunas explícitas, como los 100 euros que reciben cada mes las madres cotizantes y no reciben las madres que escogen “el mal camino” de salirse del mercado laboral para criar, dado que este es incompatible con una vida y una crianza mínimamente sana. La biopolítica más implícita es la que imposibilita la creación y consolidación de vínculos sociales, tanto los primarios, como los amororos o sociales. Por ejemplo, el número de mujeres “heterosexuales” sin pareja que recurren a la inseminación artificial o la congelación de óvulos está en aumento. Siempre se aducen dos motivos: no haber encontrado a un hombre con el que tener hijos y la carrera profesional. ¿Qué está impidiendo que ese encuentro, la seducción y la oxitocina fluyan entre un hombre y una mujer para que puedan tener un hijo juntos sin necesidad de laboratorios?

Una biopolítica conocida que está siendo implantada en las mujeres del mundo es la prolongación de la educación institucionalizada durante años con el único objetivo, no de la ampliación del acceso al “saber” o el “conocimiento” o la toma de decisiones libres e informadas, sino de su uso como anticonceptivo ideológico para la reducción del número de hijos por mujer.
La educación y el capitalismo, ambos amparados y promovidos por el Estado, son antieróticos, hacen imposible el amor y los vínculos, roban energía vital y tiempo para pensar y reencontrarnos. Lo único que se puede hacer después de trabajar es vegetar frente al televisor o emborracharse el fin de semana.

Otra biopolítica implícita es la de la violencia obstétrica, resultado de protocolos hospitalarios, enseñanzas universitarias y un modelo de sujeto tecnócrata. Como resultado de la misma, muchas mujeres no pueden superar el trauma de un primer parto y no tienen un segundo hijo.
Y como último ejemplo mencionaré la biopolítica de la separación geográfica de los miembros de las familias dentro de una misma ciudad a través de las políticas locales de planificación urbana.

–  Me parece de una hipocresía total que el feminismo limite la libertad de elección al tema del aborto, muchas veces forzado por las circunstancias sociales y laborales (y sin existencia de las alternativas de las que habla la autora), y niegue esa misma libertad cuando se trata de hablar de permisos de maternidad/paternidad (ella defiende que sean intransferibles y obligatorios). El paternalismo parece ser que es o no es tal según de qué tema estemos hablando. ¿Existe hoy en día la libertad de tener más de un hijo? No, no existe. En las encuestas las parejas dicen que les gustaría tener dos hijos pero no pueden. María Pazos Morán aporta un ejemplo, yo también voy a dar otro: es difícil que una madre joven pueda siquiera imaginar o soñar con tener un hijo pero, si lo tiene, es muy complicado que pueda decidir no dejar a su hijo con 3 o 4 meses en la guardería si tiene un trabajo que no es compatible con la crianza, ni con la lactancia, ni tiene dinero con qué mantenerse si se toma una excedencia.

– Claro que la familia está influida por el entorno, también lo están las feministas y no se cuestionan a sí mismas. No todos los cuidados pero en el cuidado primal, el de la primera etapa de la vida de los seres humanos, la madre tiene un papel fundamental, hasta el punto de que algunos autores hablan de “exterogestación”, de gestación fuera del útero. Esta no es una “idea” ancestral sin más, es una realidad ancestral de millones de años en las especies mamíferas y primates. En los humanos, además, la crianza no es una tarea exclusivamente femenina. Desde un punto evolutivo, no es posible que una madre sola con su bebé sobreviviera sin una red de apoyo social. Le aconsejaría a la autora que reflexionara un poco sobre la alomaternidad y la crianza cooperativa, nombres quizás muy rimbombantes pero que describen algo muy sencillo. En referencia a esto, los padres y los hombres han tenido un papel fundamental para la crianza y los cuidados a lo largo de nuestra historia.

– Bueno, no es que las mujeres prefieran o no prefieran quedarse en casa, es que muchas no tienen ningún tipo de elección porque tienen que sobrevivir y seguir en el mercado laboral. Algunas de las que sí hemos podido elegir y hemos tomado la decisión de solicitar una excedencia para criar no lo hemos hecho porque criar solas entre cuatro paredes a un bebé sin red nos parezca la panacea sino como mal menor en comparación con tener que dejar a un bebé de cuatro meses en una guardería cuando vemos que él nos necesita y nosotras a él. El que haya que elegir entre criar o trabajar es una elección moderna ya que nunca ha sido tan incompatible el sistema con la vida como ahora. Por eso, algunas personas comenzamos a hablar de colapso y de post humanidad al referirnos a estos temas. Lo que está ocurriendo es algo mucho más serio de lo que parece y reducirlo a cuestiones economicistas o de si debemos tener X o Y meses de permisos de maternidad o paternidad es tener una visión muy limitada de los problemas a los que nos enfrentamos.

Señora Pazos Morán, por favor, quítese las anteojeras economicistas y de género y comience a pensar en términos holísticos de civilización. Pero sobre todo deje de insultar a las mujeres que hemos decidido nuestro propio camino dentro de las opciones disponibles en cada situación concreta. Emanciparse es salir de la tutela del marido, del padre, de la madre, del Estado, de la Iglesia y del Feminismo. Es madurar, comprometerse con la libertad, tomar decisiones informadas y responsabilizarse de ellas.

Relacionado: Womenomics, de Goldman Sachs – http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/04/analisis-y-reflexiones-en-torno-al.html

Las aplicaciones de teléfonos “Inteligentes” promovidas por el Ministerio de “Igualdad” y Telefónica nos harán “Libres”

Aparte de sexista, absurda e idiotizante, esta aplicación nos acerca un poquito más a aquellas distopías imaginadas por Orwell y Huxley…

Telefónica y el Ministerio de Igualdad del PP nos harán “libres” gracias a los smartphones fabricados por trabajadores “libres” como Xu Lizhi (joven poeta y ensamblador de una fábrica de Foxconn en Shenzen que se suicidó el pasado 30 de septiembre), a los niños y hombres que extraen coltán en el Congo o a las mujeres, niños y niñas de ese país violados por auténticos terroristas que obtienen sus recursos y armamento de la explotación de este preciado mineral, según relata la periodista congoleña Caddy Adzuba, material que acaba en los aparatos tecnológicos que todos utilizamos.
Telefónica, por supuesto, sigue sin certificar la procedencia del coltán de los móviles que “regala” a sus clientes como si fueran caramelos o las condiciones laborales en las que se producen. Xu Lizhi murió pero su poesía sigue en pie, dinamitando toda la montaña de hipocresía y barbarie entre la que vivimos, conectando las pequeñas piezas del puzzle que los supuestos “libertadores” se empeñan en separar y aislar en compartimentos estancos para que no veamos el cuadro completo:

“Taller, línea de ensamblaje, máquina, tarjeta de fichar, horas extra, salario./
Me han entrenado para ser dócil./
No sé gritar o rebelarme,/
cómo quejarme o denunciar,/
sólo cómo sufrir silenciosamente el agotamiento”

Enlaces de interés:

– La noticia de su suicidio con poemas de Xu Lizhi en chino y en inglés: https://libcom.org/blog/xulizhi-foxconn-suicide-poetry
– La noticia en castellano: http://www.grupotortuga.com/La-denuncia-del-poeta-suicida-Xu
– Caddy Adzuba: http://elpais.com/elpais/2014/11/28/planeta_futuro/1417196048_384669.html
– Violaciones de niños en el Congo: http://www.elespectador.com/noticias/elmundo/inimaginable-barbarie-de-violaciones-ninos-el-congo-articulo-498070
– “La gente se sentiría molesta si viera de dónde viene su iPhone”: http://www.publico.es/418911/la-gente-se-sentiria-molesta-si-viera-de-donde-viene-su-iphone
– Un periodista de The Guardian intenta averiguar si hay un teléfono que no esté manchado de sangre: http://www.theguardian.com/commentisfree/2013/mar/11/search-smartphone-soaked-blood
Y para ilustrar un poco el concepto de libertad de expresión de Telefónica podemos recordar mi expediente laboral, insignificante al lado de todas estas atrocidades: Posible despido en la UNED por “ofender” a Telefónica: https://www.diagonalperiodico.net/global/posible-despido-la-uned-por-ofender-telefonica.html