No es “conspiranoia”, se llama Capitalismo y Estado

Luther Emmett Holt

 Investigo quién fue el primer pediatra de masas que difundió la idea de “dejar llorar” y no ser empático con las necesidades de los bebés y llegas a Luther Emmett Holt, pediatra del Instituto Rockefeller (por cierto, también el personaje que difundió aquello del “dale cada 3 horas” y gran investigador del contenido de la lactancia materna para mejorar la leche de fórmula…). Estudio la amenorrea/anovulación de la lactancia materna y el MELA, llego al consenso de Bellagio, que se llama así porque se reunieron los científicos en el Centro de Bellagio de la Fundación Rockefeller. Sigo la trayectoria de Elsimar Coutinho, el científico que sale en el documental La Luna en Ti y creador del DepoProvera, y veo que trabajó en el “Rockefeller Institute for Medical Research”, además de ser pionero de la reproducción artificial.  Veo que también escribió su libro “¿Es la menstruación algo obsoleto?” durante una residencia en el Centro de Bellagio. Ayer me compro un libro sobre la dieta sin trigo y la celiaquía, comienzo a leer y en el primer capítulo explican cómo un genetista, Norman Burlaug, creó el trigo estándar que se come en todo el mundo, el “trigo enano de rendimiento excepcional”, a base de intensas hibridaciones y que puede que sea la causa de muchos problemas de salud... ¿Dónde realizó las investigaciones? En el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo, que surge como resultado de un programa cooperativo de investigación entre el Gobierno de México y la Fundación Rockefeller en los años 1940-1950. Estudio el concepto de “empoderamiento” y llego a Gita Sen, financiada por las fundaciones Ford y Rockefeller o a Caroline Moser, subvencionada por la Fundación Ford. 

No en vano las elites del capitalismo se unen en la industria petrolera, banquera, militar y biopolítica. No es “conspiranoia”, se llama Capitalismo y Estado, que tienen en su propia lógica y dinámica interna el objetivo de acrecentar los beneficios, la tendencia natural al monopolio y, no lo olvidemos, también a aumentar el poder, el control y el “progreso”. 

El Estado tiene en su propia esencia una estructura militar jerárquica, y ese es el modelo aplicable a la fábrica industrial-ejército, al hospital-fábrica o al colegio-ejército. Las y los poderosos tienen el dinero para investigar y dirigen la investigación o las políticas en cada momento hacia sus propios intereses de clase, a crear nuevas necesidades sin preocuparse por los efectos a medio y largo plazo.  Por otro lado, las estrategias empresariales o políticas, inspiradas siempre en el campo militar, no son monopolio de las elites. Cualquier pequeña empresa o proyecto personal tiene que aplicar las mismas reglas si quiere participar en el juego. El pensamiento imperialista y domesticador busca el control total sobre la vida, y la industrialización condiciona, a su vez, la forma en la que esto se lleva a cabo.
Es más viejo que el toser… No tiene nada de extraño ni maravilloso.

Luther Emmett Holt

El tipo de la foto de arriba es el pediatra Luther Emmett Holt. Su libro, publicado en 1894, se puede leer aquí, donde podéis ver la maravillosa tabla de horarios de amamantamiento. Al parecer llegó a sus “conclusiones”, en lugar de observando el funcionamiento de la lactancia materna real, estudiando el tamaño de los estómagos de los bebés

Cada 3 horas, no más de 20 minutos en total… (haz click en la foto para ampliar)

Como podemos leer en el libro “How We Do It: The Evolution and Future of Human Reproduction” escrito por Robert Martin (donde dice “madre trabajadora” se entiende que “asalariada industrial”, las madres han trabajado y han criado desde el principio de los tiempos sin problemas): 

“Como la cultura ha influenciado en gran forma el maternaje en todas las sociedades modernas humanas, no es fácil decidir qué es “natural” para nuestra propia especie. En el pasado, autoproclamados expertos preocupados ellos mismos por reglas ordenadas, proveían de consejos que ignoraban en gran parte a la biología. Hasta la mitad del siglo XIX, los médicos y las guías raramente proponían horarios rutinarios para la lactancia materna. Entonces, las cosas cambiaron rápidamente mientras la revolución industrial se abría paso y las madres trabajadoras se hicieron muy comunes. A comienzos del siglo XX los horarios rígidos en la lactancia materna eran la norma en el mundo industrializado. Esta nueva aproximación al amamantamiento, acompañada por la reducción de la duración recomendada de dos años a uno, fue fomentada por pediatras pioneros como Luther Emmett Holt en Nueva York y Thomas Rotch en Boston. Modas paralelas ocurrieron en Inglatera, Francia y Alemania. El best-seller de Holt, “The Care and Feeding of Children: A Catechism for the Use of Mothers and Children’s Nurses” se publicó por primera vez en 1894. Finalmente tuvo unas 75 ediciones e impresiones y fue considerado como un texto definitivo en cuidado infantil hasta 1940. 
La norma de Holt de que los niños deberían ser alimentados en intervalos de tres horas a lo largo de la mayor parte del primer año deriva de su estudio de 1890 de los estómagos de bebes muertos. Midió el volumen de cada estómago apretándolo por los extremos y llenándolo con agua. Para calcular sus horarios de alimentación, dividió el total de cantidad de leche ingerida entre el estómago lleno promedio. En un estudio fascinante de 1987, el pediatra americano Marshall Klaus revisó la noción de horarios rígidos de alimentación y satirizó sobre la regla de Holt como “la teoría del depósito de gasolina”. 

Para profundizar: 

–  Luther Emmett Holt no fue el “inventor” de los horarios rígidos y las normas que boicotean las lactancias, fue el que las introdujo en la cultura popular de forma masiva. El post “Tabúes históricos sobre la lactancia materna” habla de algunos precedentes históricos, poco conocidos y leídos por la gran mayoría de la población: http://www.lacasitadealgodonales.com/blog/?p=1839
 
– “La historia del entrenamiento para dormir en Alemania”. Este artículo señala la posibilidad de que las ideas que Emmett Holt difundió de forma masiva sobre el “dejar llorar” a los niños una, dos o tres horas hasta que se durmieran se vieron quizás influenciadas por un libro alemán de 1891 “Das Buch der Mütter” de Marie Susanne Kübler, una autora de libros para “amas de casa”, aunque quizás también enfocados al importante descanso de las mujeres asalariadas que después tenían que rendir en la fábrica. Una hipótesis interesante sobre el momento en el que el sueño infantil se convirtió en un problema:

Marie Susanne Kübler
Das Buch der Mütter”

: http://www.phdinparenting.com/blog/2011/5/9/the-history-of-sleep-training-in-germany.html 

“Origen del modelo de ama de casa”, fragmento del libro Feminicidio o autoconstrucción de la mujer, de Prado Esteban Diezma y Félix Rodrigo Mora. 

CONTINUARÁ…