Los “cuidados” en el discurso de Manuela Carmena tras ser proclamada alcaldesa de Madrid

Minuto 12.48: “consigamos la igualdad de oportunidades haciendo que los niños de 0 a 3 años tengan ya la mejor educación. No buscamos guarderías donde se aparquen a los niños. Buscamos escuelas infantiles para todos, iguales, que garanticen que enseñamos a aprender”.

Yo quiero la “oportunidad” de poder pensar y expresar que una gran parte de los trabajos son nocivos, violentos, adoctrinadores, destruyen a las personas que trabajan en ellos y al medio ambiente. No veo qué puede ser conciliable con eso. 
Yo quiero la “oportunidad” de no tener que elegir entre trabajar o quedarme en casa criando en aislamiento (la mayor parte de las madres no tienen ni siquiera esa oportunidad de elegir porque para sobrevivir no pueden prescindir del salario durante una excedencia o corren el riesgo de perder el empleo).
También quiero que mi hijo tenga la “oportunidad” de no tener que ser institucionalizado con 3-4 meses cuando nos necesitamos mutuamente, mucho menos con el autoengaño de que alguien tiene que “enseñarle a aprender”. Las crías de Homo Sapiens ya venimos al mundo sabiendo aprender, gracias, y la “mejor educación” durante milenios fue estar con la mamá y las alomadres en su día a día y después con grupos de niños de diferentes edades.
Quiero tener la “oportunidad” de que los trabajos asalariados se flexibilicen hacia las necesidades vitales y acepten a los bebés en sus instalaciones, que se rehumanicen, que haya guarderías en las empresas para usarlas en determinados momentos o días… 

Estas “oportunidades” no creo que tenga mucho sentido suplicarlas a un partido político o a un Ayuntamiento sino que habría que vivirlas, reivindicarlas y negociarlas de forma directa en el lugar y foro pertinente, es decir, en el lugar de trabajo. Claro está, requiere asumir ciertos riesgos y un poquito más de esfuerzo y valentía que echar una papeleta anónima en una urna o rezar unas oraciones a San Cuidados. La pregunta no es si alguien me concederá “el derecho a…”. La pregunta es: “¿Tendré el valor de hacerlo?”