Los !Kung sin pañales

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Tomado de Nancy Howell: Historias de Vida de los Dobe !Kung:

“Los bebés establecen el control de esfínteres a una edad temprana , como resultado de la comunicación íntima, entre ellos y sus madres, que se ve alentada por el contacto piel con piel. Cuando un bebé orina espontáneamente , la madre responde sacando al bebé de la bandolera y limpiando al bebé (y a ella misma y su ropa de cuero no absorbente ) con un puñado de hierba. A medida que la madre desarrolla la capacidad de sacar al niño antes de que termine el flujo de la orina, añadirá un silbido a la corriente de la orina. Poco a poco, sin instrucciones verbales y sin regaños, los bebés pueden ser inducidos a liberar el flujo de orina con la señal silibeante mientras se mantiene se le separa del cuerpo de la madre. Muchos niños de seis meses de edad están entrenados de esta manera, antes de que puedan hablar. Del mismo modo las madres son conscientes de los movimientos y los sonidos de sus hijos y aprenden a anticipar la defecación, y mover al niño fuera de su cuerpo antes de que ocurra, mientras el niño es aún muy pequeño. Es valioso para la madre tener éxito en evitar “accidentes” con la defecación, pero no está del todo claro si es la madre o el niño los que son “entrenados” . La comunicación no verbal entre madre e hijo parece depender de la falta de ropa, por lo que será interesante saber si “el control de esfínteres” se está convirtiendo en un problema para las madres !Kung ahora que la mayoría de ellos llevan ropa de tela la mayor parte del tiempo y llevan a sus bebés fuera de sus ropas”.

Experiencias sin pañales con un niño de 25 y 26 meses

Hoy hago crónica doble porque realmente los 25 meses fueron más o menos como el mes anterior y no ha sido hasta que ha cumplido los 26 meses (dos años y dos meses) que las cosas han vuelto a cambiar. Si antes todos los días había algún pantalón mojado en el momento más insospechado ahora ya nos avisa bastante o se espera a que le llevemos al w.c./orinal. Muchos días ya no salgo ni siquiera con ropa de recambio y, si llevo un pantaloncito extra, se queda limpio en el bolso sin usar. Como hace buen tiempo, le llevo con chanclas que, si se mojaran, se secan pronto.

Creo que un factor fundamental ha sido que ha crecido y en algún momento esto iba a ocurrir por sí solo. También ha ayudado que sus abuelos, con los que se queda tres tardes a la semana, también creen que no necesita pañal y también le ponen, se lo recuerdan por su cuenta, y él también se lo pide a veces. Como siempre, hablo del pis, la caca ya la pedía independientemente de la casa en la que estuviera.

Respecto al tema de avisar o no quiero comentar una cosa más. Hoy todavía, aunque ya todos los días sean “días secos” desde hace 3 semanas, hay que preguntarle si quiere hacer pis. A veces simplemente le llevo al arbolito del parque sin preguntarle, como hacía antes, pero ahora sé que él es más consciente y, si tiene ganas, él mismo me da la mano y me lleva. Veo mucha más voluntad e iniciativa propia por mantenerse limpio que antes.

Cuando termina le animo a que se suba el calzoncillo y los pantalones, él tira por delante y yo le ayudo a subirlos por el culete. Después, si está en el reductor, le gusta tirar de la cadena o, si está en el orinal, tirar el pis a la taza del w.c..

Por las noches sigue usando pañal y no hay ningún cambio, no ha habido más noches secas y además bebe mucha agua al acostarse y durante la noche (además de leche algunas noches, que estamos en proceso de destete…).

¿Será otro momento transitorio? Nunca se sabe, porque las cosas cambian mucho de mes en mes. Os lo contaré en próximas crónicas, por si mi experiencia puede servile a otras personas que quieran experimentar con el mundo “sin pañal”. Es importante recordar que cada niño y cada familia es diferente y lo que le vale uno no le vale a otro. Pero una cosa es segura, el abanico de posibilidades es mucho más amplio de lo que nos habían contado… ¡Un abrazo!

Me despido con un bailecito que nos echamos hace poco en una fiesta de artesanía:

Experiencias sin pañales con un niño de 24 meses

Si el mes pasado parecía que llegaban los días “secos” para quedarse este ha sido el mes de volver al charquito diario.

Es curioso porque, como acaba de cumplir los dos años, ya empiezo a ver a niños de su edad, o unos meses más, en proceso de dejar el pañal y lo cierto es que ¡estamos en el mismo punto! Los papás y mamás suelen decirme que para ellos es más fácil que les avisen el pis, cuando en nuestro caso es al revés, avisa todas las cacas y el pis no. Aquí se ve de forma clara que la higiene natural del bebé no es un método de dejar el pañal ni adelanta ni fuerza ningún proceso, cada niño es diferente y tiene también su ritmo.

Este mes se ha caracterizado por volver a los 0-1-2 pantalones mojados o charquitos diarios de los últimos meses. Nos avisa el pis cuando lo está haciendo o lo acaba de hacer. Es bastante gracioso porque nos coje de la mano y nos lleva al lugar señalando con el dedo… Lo limpiamos, le decimos que el pis no se hace en el suelo, que nos avise un poquito antes para ir al w.c. y ale, a seguir con la vida.

Por las noches, como siempre mama y pide muchísima agua antes de dormir, es rara la noche seca. Sin embargo, he notado que las noches en las que está realmente agotado, quizás porque duerme más “del tirón”, no sé, se despierta con el pañal seco. Misterios de la vida…

La verdad es que la mayor parte de los días el charquito viene cuando hay una visita o quedo con alguien y me pongo a charlar y se me pasa el ir al servicio con él. Tampoco me parece nada dramático, la vida es así, llevo un recambio de pantalón y zapatos y punto. También hubo un día en que fuimos a la casa del pueblo y le tuvimos totalmente asilvestrado por el campo, sin pañales y sin ponerle, cambiando pantalones si se mojaba y ya está.

Pero lo normal es estar todo el día en calzoncillos y bien, si le vamos llevando al baño cuando parece que tiene ganas, podemos mantenerle seco sin problema. Cojo el metro, el autobús y sé perfectamente que no se lo hará encima. Pero la pregunta del millón es… ¿Cuándo será capaz de avisarnos antes de hacer pis? Desde luego, todavía no es el momento.

¡Y así seguimos aprendiendo y experimentando con la vida fresquita, primaveral y sin pañales! El próximo mes más…

Experiencias enseñando a usar el w.c. a un niño de 23 meses

Hace dos días que mi hijo cumplió dos años. ¡Dos años! ¿Cómo es posible haber vivido tanto juntos en tan poco tiempo? ¡Y lo que nos queda!

Lo más reseñable de este último mes ha sido que la última semana antes de su cumpleaños casi sin darnos cuenta no hubo ni charquitos ni pantalones mojados ni nada de nada. ¡Días secos por fin! Es verdad que las semanas anteriores a lo mejor teníamos algún escape o dos pero poco a poco se fueron reduciendo. No hemos usado pañales durante el día, solamente calzoncillos. Eso sí, con ropa de cambio preparada si salíamos, pero no ha hecho falta usarla ningún día. Esto sí ha sido un cambio.

Yo no hecho nada especial ni nada diferente al mes anterior, creo que simplemente él ha ido ganando control y es capaz de esperar a que le ponga. Eso sí, poquísimas veces nos lo ha pedido él y las veces que lo ha hecho ha sido para avisarnos de que en ese momento, en unos segundos, iba a hacer pis. Total, que no nos daba tiempo a llegar al w.c. porque de camino se lo hacía encima, pero se nota que cada vez tiene más conciencia. Las cacas, como siempre, las ha hecho en el baño sin problema. El orinal, como desde hace meses, no lo quiere usar, siempre prefiere el reductor.

Este mes casi habíamos hecho el destete nocturno total cuando de repente se puso malito y volví a darle cuando me pedía para que tuviera una buena dosis de defensas y amor para combatir esa otitis. Y, cuando se curó (tomó los primeros antibióticos de su vida…) al poco tiempo pilló otro catarro y otra vez la clásica secuencia de nariz taponada-mocos-no poder respirar… y otra vez a mamar por la noche. Ahora ya está mejor y ha vuelto a dormir algunas noches del tirón en su habitación y otras con un despertar en el que se viene a nuestra cama. A diferencia con otros tiempos le basta con sentir nuestro calorcito para volverse a dormir plácidamente. ¡Y tan contentos los tres!

Por las noches ha habido una gran sorpresa. Durante unos 5 días, coincidiendo con algunos de los “días secos” se despertó por la mañana con el pañal seco. ¡Lo nunca visto! Incluso alguna noche nos pidió agua y aún así se despertó seco. Sin embargo, después, volvió a mojar el pañal de la noche. En la próxima crónica contaré como ha evolucionado el tema.

Los días que se queda en casa de los abuelos le ponen pañal y casi siempre los moja porque han intentado ponerle en el reductor pero con ellos no quiere. No sé muy bien cuál será la razón pero llegará un momento en el que él mismo se lo pedirá.

Por ahora, somos nosotros los que le llevamos guiándonos por un tiempo intuitivo o por sus señales inequívocas y propias de que quiere hacer pis: se pone inquieto o más revoltoso, si está jugando tan tranquilo se pone de pie y se apoya en alguna pared… A veces (muy pocas) le preguntamos si quiere hacer pis, pero cuando realmente estamos seguros sin preguntar le llevamos y de camino le decimos que vamos al reductor o, si estamos en el parque, “a hacer pis donde viven las hormiguitas” (es un árbol que hay detrás de unos setos).

Por la mañana siempre le doy unos libros o no nos entretenemos con unos botes de crema vacíos. También le dejo solo y le digo que me avise cuando haya terminado o quiera bajarse. Todavía es muy pequeño para bajarse él solo así que me pega un grito, si estoy en la otra habitación, y voy. Le limpio el culete en el grifo del bidé o del lavabo, le seco y a jugar. En casa de la abuela cuando está en el reductor siempre jugamos con unas muñecas de plástico que tienen allí, una es de Blancanieves y otra es de Bella. Cuando realmente no tiene ganas también nos lo deja claro y confiamos en él.

¡Ah! Este mes no ha hecho el más mínimo intento, en contraste con el mes anterior, de subirse o bajarse la ropa por propia iniciativa. Y ya me despido. ¡El próximo mes nueva crónica!

Experiencias enseñando a usar el orinal a un niño de 22 meses

Durante este mes he vuelto a no usar pañales más que para dormir y en casa de los abuelos (ellos lo prefieren así). De repente, pensé… ¿Qué estamos haciendo? Es totalmente contradictorio seguir usándolos ya que lo que le estoy enseñando es que es lo mismo hacerlo en el w.c. que en el pañal. Así que hablé con Guille y le dije que dejáramos de usarlos de nuevo, que si se mojaba el pantalón y el calzoncillo no pasaba nada y que habíamos vuelto a usar muchos más pañales durante el día por pura pereza nuestra. Con las cacas no ha habido problema porque siempre o lo pide o lo hace después de alguna de las comidas del día. También hablé con Félix y le dije que tenía que avisarnos cuando tuviera ganas de hacer pis, antes de que se mojara el pantalón. Y la verdad es que, aunque sigue sin avisar todas las veces, avisa bastantes más con un “hacer pis, mamá, hacer piiiiiiis” en lugar del clásico “ah, ah, puaj”, jejeje.

Sigue siendo cosa de dos, él a veces me avisa y el resto de las veces tengo que llevarle yo. Si le pregunto el 90% de las veces me dirá que no tiene ganas. Bueno, también contesta “no” al 90% de las preguntas. Es la época del “no”, sus “noes” y mis “noes”, sus “noes” y los “noes” de su padre. Por eso, la única forma, si estamos seguros por sus señales o el tiempo que lleva sin hacer pis, es llevarle y distraerle con algo: un objeto, un libro, un juego… Después lo que no quiere es bajarse…

También es la época del “yo solo”. Quiere ponerse las zapatillas él solo, ponerse los pantalones él solo, aprender a hacerlo todo solo. ¡Me encanta! También me pide ayuda o se enfada por pura frustración si las cosas no le salen como le gustaría. Rabietas. Muchas rabietas… Creo que aprovechar esas ganas de autonomía para que tome consciencia de su cuerpo, sus señales y sus necesidades es muy interesante.

Así que creo que es básico vivir sin pañales, al menos por el día, y si se moja cambiarle y llevarle en el momento corriendo al reductor (ya no quiere orinales) del W.C.. Es la única forma de recordar que siempre hay que hacerlo allí, no solamente algunas veces.

También me ha pasado este mes que me avise justo cuando se está haciendo pis. En otras ocasiones le decimos “cierra la colita hasta el baño” y consigue aguantar hasta llegar. Si tenemos un día “consciente” y yo estoy con ganas hemos llegado a tener días secos, de cero charcos, cero pantalones mojados. Si estoy a otras cosas, volvemos a los clásicos 2-3 “charquitos”. Eso siempre pasa en casa, no sé por qué en la calle avisa más, ¿o será que yo estoy más avispada?

El otro día pasó algo gracioso. Me salió un trabajo para bailar danza oriental en una tetería de mi barrio y se quedaron con mi hijo en casa unos amigos (Tere, Isa y José Luis, ¡gracias por estar ahí!). Bien, pues después de preguntarle un montón de veces si quería hacer pis y Félix contestar siempre que no. ¡Se hizo pis encima de mi amigo! Parece ser que fue un momento bastante cómico… Al volver le dije que si estaba seguro tenía que llevarle él al reductor con gracia o con el juguete que tuviera entre manos y una vez allí seguir hablándole o jugando (lo que estuvieran haciendo) para que se relajara. Muchas veces dice que no tiene ganas y es “sí”.

Ayer, ya con 23 meses y pocos días volvió a practicar lo de bajar y subir el calzoncillo y el pantalón. Claro, para eso el reductor no vale porque está muy alto. Cuando le vi le dije que si quería hacer pis él solo, sin avisarme, tendría que sentarse en el orinal. Estuvo un rato practicando a hacer pis él solo ahí y tirando después el contenido al w.c.. No sé si será algo aislado o seguirá practicando. Yo, desde luego, le animaré a que siga.

Si me comparo con las autoras de los libros que hablan de la HNB mi experiencia no ha tenido nada que ver con la suya. Sus hijos eran autónomos y les avisaban muchísimo antes. Son tantos factores los que influyen que lo mejor es relajarse y disfrutar, tomárselo como un aprendizaje vital y social más. Pero a la vez, aunque suene contradictorio, no relajarse demasiado porque eso también se puede convertir en pereza o no querer afrontar las cosas. ¡Los malabarismos de la vida!

Vivimos con la losa de un pasado y un presente autoritario y los padres que queremos construir relaciones basadas en el respeto con nuestros hijos, muchas veces no nos damos cuenta que eso de “ya aprenderán” o “a su tiempo” también puede convertirse en una forma de no creer en sus capacidades reales y concretas, que son diferentes en cada niño y en cada momento, pero existen, están ahí. Yo bailo y a mi me encanta cuando mis profesoras de danza me retan a realizar un ejercicio con algo de dificultad. ¡Creen en mí y yo me pico! No es una competición contra otra persona sino conmigo misma. Asumir esto también nos hace creer en las capacidades de nosotros mismos como madres y padres, más allá de teorías, técnicas, expertos o personas metomentodo bienintencionadas (o no).

Hablar de forma normal con nuestros peques, saber que son capaces de muchísimo más de lo que pensamos, confiar en ellos, respetar esas ganas de aprender que tienen y enseñarles cosas nuevas no es presionar ni ser un tirano. Es mostrar un camino y ver como poco a poco, quizás lentamente, lo van entendiendo. ¡Somos seres sociales! La crianza no es una ciencia, es un arte, una relación humana más, por eso hay que buscar todo el tiempo puntos de equilibrios y armonías diferentes.  Esto no lo he aprendido en los libros, lo he aprendido en el día a día con mi hijo, que es el que más puede enseñar a una madre primeriza en un mundo con cada vez menos niños y, por tanto, con menos contacto directo con bebés…

¡Hasta el próximo mes!

Experiencias enseñando a usar el orinal a un niño de 21 meses.

¡Nos vamos acercando a los dos años!

¿Cuándo llegarán los días secos? No tengo la menor idea. Lo cierto es que si le pregunto si quiere hacer pis siempre dice que no, aunque no sea verdad. Pero, claro, esto mismo lo dice con todas las preguntas que le hago. Por eso, si sé que tiene ganas, no pregunto, le llevo o le distraigo con algo y, efectivamente, compruebo que sí tenía ganas. Todos los días solemos mojar 2 pañales de tela pero hay que tener en cuenta que tres días a la semana se queda en casa de mis suegros y esos días utiliza más.

Alguna vez se pone a hacer caca y me llama preocupado y agobiado. Le digo que no pasa nada y le llevo corriendo al reductor en el w.c. donde termina.

Este mes voy a ser muy esquemática para no repetirme demasiado:

Por las noches: pañal de usar y tirar.
Por el día en casa: pañales de tela, calzoncillos o directamente nada debajo de los pantalones.
Cuando se queda con mis suegros: sus propios pañales de usar y tirar.
En la calle: pañales de tela.

¿Señala o hay que ponerle? A veces lo pide pero la mayor parte de las veces hay que ponerle sin que lo pida y, además, entretenerle con algo para que juegue con las manos o lea.

¿Cada cuanto tiempo? Hora y media aproximadamente, como siempre más a menudo durante las primeras horas después de levantarse.

Como novedad de los últimos meses, hace tiempo que ya no quiere usar el orinal y siempre prefiere el reductor en el w.c.

Este mes tengo la sensación de que el que sigamos utilizando pañales por “seguridad” hace que tanto él como yo nos confiemos en que no pasa nada si se mojan y sigamos prácticamente igual desde los últimos meses.

Experiencias enseñando a usar el orinal a un niño de 19 meses.

Ayer mi hijo cumplió los 20 meses y yo sin haber hecho la crónica de los 19… Bueno, ahí vamos:

La novedad principal de este mes ha sido que mantenerle seco ha sido muy fácil y casi todas las veces se ha esperado a que le ponga a hacer pis. Quizás habremos mojado uno o dos pantalones cada día como mucho, lo que muestra que cada vez controla más su cuerpo. Hubo un día que se hizo caca en el pañal, el resto lo hace en el w.c.

Por otro lado, en lugar de avisarme cada vez más, he notado que este mes nos lo ha pedido menos que el anterior, a pesar de que yo de vez en cuando se lo digo: “Si sientes las ganas, avisa a mamá, avisa a papá” o “ahora que vas a estar con abu, díselo a ella”. Como nota curiosa, suele coincidir que las veces que nos avisa, vamos en coche o transporte público. Siempre buscamos un sitio para parar o salimos del autobús pero también le decimos que intente “cerrar la colita” hasta llegar a un sitio donde poder ponerle. Y parece que lo entiende y puede hacerlo. Creo que como las cosas las asimila y afloran un par de semanas más tarde, no sería raro que durante el próximo mes volviera a avisar más y en todo tipo de contextos.

Como sus señales verbales han sido un poco excasas he seguido poniéndole según sus tiempos habituales. Por la mañana nada más despertarse, después del desayuno o una hora después de haberse despertado y después más o menos hora y media. La verdad es que no miro el reloj.

Por las noches este mes hemos usado pañales de usar y tirar porque hemos priorizando el sueño y no tener que cambiarle durante la noche. Algunas noches le he puesto antes de acostarnos nosotros, ha hecho pis dormido, y después le he puesto en el despertar de las 6h de la mañana y ha pasado toda la noche con el pañal seco. Pero la mayor parte de las noches prefiero dormir y no le ponemos. Aunque duerme más tiempo seguido ha habido un par de noches en las que se ha desvelado y no se quería volver a dormir en mitad de la noche. ¡Horror! Creo que ha podido ser por la salida de los colmillos pero cualquiera sabe…

Por el día solamente lleva pañales en casa de mi suegra tres tardes a la semana y solamente le ponen si él explícitamente lo pide. Su padre, que come con ellos los días que yo trabajo, le pone con un reductor en el w.c. después de comer y si tienes ganas hace y si no, lo dice. Para él, ir al baño no es un trance insoportable, de hecho, suele ser un momento de relax y juego. Pide cosas para entretenerse con las manos: gomas del pelo, jabones empaquetados, trocitos de papel del water…

En casa, siempre le digo “vamos a hacer pis con mamá” cuando veo que es el momento y viene corriendo. Yo me siento en la taza, él en el orinal, sacamos un bolso pequeño lleno de muestras de jabón y champús, tarjetas y empezamos a dárnoslas el uno al otro, a guardarlas, a sacarlas de nuevo… Es un momento divertido.

Algunos días le pongo pañales de tela si vamos a hacer un viaje largo en metro y no quiero salirme en mitad del trayecto, o si me agobia ir con miedo de que se haga pis por el camino, o si voy a casa de alguien en la que no quiero que haya ninguna posibilidad de “charquitos” inesperados. Ante todo, muuuuuucha calma. Por eso, la mayor parte de los pañales de tela se van quedando abandonados en la estantería sin usar, quizás a la espera de que algún día llegue otro bebé y los use de nuevo.

Releo los libros de Ingrid Bauer y Laurie Boucke y creo que, sobre todo el primero, me crearon falsas expectativas en cuanto a poder independizarme de los pañales de forma total. No ha sido tan sencillo porque no vivimos ni en China ni en India ni en África y no tengo abuelas o abuelos que lo practiquen y sepan enseñarme cómo leer las señales de los bebés. He tenido que navegar un poco en solitario e ir aprendiendo sobre la marcha, como muchas otras madres occidentales que lo intentan.

Ya llevamos 19 meses y mi hijo no avisa ni el 100% de las veces ni es independiente para ir al orinal. Depende de mi para recordárselo y si no le ofrezco el orinal se lo hace encima sin problema. Sin embargo, puedo mantenerle seco casi sin pañales y sé que los dejará definitivamente cuando él esté preparado.

Experiencias enseñando a usar el orinal a un niño de 18 meses.

Museo de Burdeos – Mujer dando el pecho, siglo II-III dC (época romana). A través del facebook de Maternalias (http://maternalias.blogspot.com.es/).

Como veis, he cambiado el nombre a las crónicas de Higiene Natural del Bebé. Mi hijo ya tiene 18 meses y considero que hace tiempo que hemos entrado en otra etapa. Ahora hay que seguir recordándole que hay que ir al baño pero nuestra comunicación es más verbal y los niños a esta edad lo entienden todo. Es decir, ya no sólo es gestionar el tema de las evacuaciones sin pañales y cambiarle de ropa si se moja, si no he estado atenta a sus señales corporales. Ahora le estoy enseñando activamente lo que se espera de él sin premios, sin castigos, sin enfados, de forma clara y consistente, empática y con cariño.

Este mes ha sido la caña. Como por arte de magia la resistencia del mes pasado se fue y ha dado paso al cachondeo. Ahora Félix nos avisa cada vez más, incluso con los pises, pero también a veces avisa en falso, hace “ah,ah,ah, puaj, puaj” y después se ríe. O te lo dice cuando acaba de hacer pis y sabes que es una broma, pero él insiste en que le lleves y después no hace nada y se parte de risa. Como cualquier madre orgullosa no puedo dejar de pensar que es increible y me fascina verle crecer. ¡El humor creo que es de las cosas más relacionadas con la inteligencia que conozco!

Ahora también dice “¡oh, oh!” sorprendido cuando se hace pis en los pantalones. Y es que es lo que yo le decía el mes pasado cuando veía el charquito en el suelo. No sé, quería expresar de alguna forma que aquel no era el lugar apropiado pero sin sonar a reproche. Simplemente le decía: “oh, oh,(tono de sorpresa) has hecho pis en el suelo. El pis se hace en el orinal” o  “Cuando quieras hacer pis dime “mamá, puaj, puaj” o “cuando estés con la abula tienes que pedirla el pis cuando tengas ganas. Dile “abu, puaj, puaj””.

Es sorprendente pero aunque pasen días desde que le dices algo, él lo guarda en el “disco duro” y aparece en el momento más inesperado. Creo en él, confío en sus grandes capacidades y sé que los niños pueden hacer mucho más de lo que hoy en día se cree (o nos han hecho creer).

Le hablo como si me pudiera entender y de hecho sé que me entiende, solamente que el cuerpo a veces no le responde. Es igual como cuando aprendemos a hablar. Entendemos más de lo que sabemos decir, pero en nuestro cerebro está grabado. Es la boca y la lengua la que todavía no nos responde.

No pasa nada y no hay prisa, hablaremos cuando seamos capaces. Sin embargo, hablar es un acto social y se aprende hablando, practicando, escuchando, imitando. Ningún ser humano puede hablar si es criado en un bosque como un “niño salvaje”. De la misma forma no podemos esperar que un bebé aprenda a hablar “cuando esté preparado” si nunca hablamos con él y practicamos. Somos seres sociales.

Un momento bastante cómico del mes ocurrió el otro día. Quedé con una amiga que me está cosiendo un traje de danza oriental y fuimos a una conocida tienda de ropa a comprar un sujetador que luego ella forraría con telas y adornos. Sabía que mi hijo tenía que hacer pis y además iba en calzoncillos así que ni corta ni perezosa pillé una botella pequeña de agua mineral vacía que teníamos en el carrito y le dije “puedes hacer pis aquí”. ¡Y eso hizo! Creo que ni mi amiga ni la dependienta se enteraron, de lo rápidos que fuimos, jejeje.

Ahora salimos mucho y vamos en metro en autobús a recorrer la ciudad, a hacer fotos, ver exposiciones… Por supuesto, a él le gusta más el viaje que el destino así que si vamos en carrito, le pongo una tela impermeable en el asiento, por si las moscas. Y si vamos caminando y con portabebé de apoyo (para cuando se cansa) no le pongo nada. Nunca se ha hecho pis en el portabebé.

Este mes estoy entusiasmada. Nos entendemos, nos reímos, aprendemos juntos, no es el centro de mi vida sino que está en el centro de la vida, en el meollo. Allá donde voy le llevo, menos cuando quiero un espacio para mi, como cuando voy a clases de baile, por ejemplo…

Hoy he hablado con una abuela joven en el parque y me ha contado que ella empezó a poner a sus hijas en una especie de trona-orinal cuando empezaron a poder sentarse, es decir, con menos de un año. Usaba pañales de tela así que si hacían caca allí mientras comían o después, era un pañal menos a lavar. Si no lo hacían, pues no había perdido nada. Me ha contado que su nieta ha dejado el pañal con dos años y que ella ha sido parte fundamental del proceso, ya que la cuida desde por la mañana hasta que la vienen a recoger sus padres por la tarde. Yo le he dicho que pienso que se ha perdido ese conocimiento, esa confianza en que es posible, pero que esa pérdida no ha sido por azar. Hay intereses económicos muy fuertes en prolongar la etapa del pañal hasta límites insospechados… Ella estaba de acuerdo.

Como he dicho antes, ya no creo que estemos practicando HNB, hemos entrado en la fase de realmente aprender a usar el orinal de forma consciente y voluntaria, con cada vez mayor participación activa del bebé y yo apoyando en retirada…

Todo en la crianza es un arte y como tal, no tiene medidas exactas. Es una mezcla de intuición, saberes prácticos, saberes aprendidos, de expertos, de abuelas, de otras madres, todo pasado por el mortero de la reflexión y el colador,  para diferenciar lo que sirve de lo que no. Yo ahora camino a tientas, enfrentándome como madre primeriza y solitaria a todas estas experiencias nuevas, pensando que quizás algo de lo que yo aprendo pueda servir a otras personas. Sobre todo, he aprendido a dudar de lo establecido, pero de todo, venga de donde venga, tanto como si viene de la llamada crianza con apego, como si viene del pediatra del centro de salud, de un familiar sabelotodo o un anuncio de pañales. Hay que labrarse el propio camino, desde lo más profundo de la ética, del amor y de la propia experiencia.

Os hago un resumen por puntos de lo que ha sido este mes:

– Ahora avisa frecuentemente cuando tiene ganas de hacer caca con “ah,ah,ah, puaj, puaj”. Normalmente le entran las ganas en mitad o al final de las comidas. A veces es por la mañana, a veces por la noche y algún día no hace nada.

– Ha comenzado a avisar también algunos pises por día (cada día más) con las mismas palabras “puaj, puaj”. Los que no avisa los intuyo y preveo y soy yo la que se lo propone si sé que lleva mucho tiempo sin hacer o acaba de beber un montón de líquidos.

– Está empezando a decir “caca” pero todavía no lo pide así.

– Hay días de muchos “escapes” y pantalones mojados pero normalemente si empezamos bien desde por la mañana entramos en sincronía y todo va sobre ruedas.

– No usar premios ni castigos no significa que no le explique con claridad dónde se hace el pis y dónde no. Le digo “se hace en el orinal” o le digo lo de “oh, oh” como “¡glups!, no se hace en el pantalón, se hace en el orinal.” Cuando le digo esto, le enseño el orinal o le siento un momento allí por si le queda algo y para que aprenda que es ahí. Creo que esta es una diferencia fundamental con la HNB en los primeros meses.

– Los días en los que yo trabajo y se queda con el papá y la abuela, le ponen pañal de usar y tirar y solamente le ponen si él lo pide activamente. Yo soy más de llevarle sin pañal con un par de recambios de ropa en el bolso porque creo que es más cómodo para él, yo veo inmediatamente si se moja y, además, es la mejor forma de aprender: sintiendo el cuerpo.

– A veces avisa justo cuando se está haciendo pis o justo después al sentirse mojado. Aunque no llegamos al orinal me parece muy buena señal que tenga esa conciencia corporal y me lo tomo así, como algo positivo.

– Como he comentado, a veces hace “puaj, puaj” y es una broma. Le pongo al orinal y no hace nada, se sienta, juega o me pide un libro y al rato se levanta y se va.

– Por las mañanas nada más despertarse hace pis en el pañal porque no me da tiempo a ponerle.

– Usamos calzoncillos por el día y ropa de recambio. Cuando se queda con los abuelos pañales de usar y tirar.

– La “huelga del orinal” o el rechazo del mes pasado se fueron para no volver. Además de ofrecer menos, ponerle a hacer pis de pie o en otros recipentes y lugares, creo que otra de las cosas que más ayudó a superarlo fue ir a hacer pis juntos diciendo “mamá aquí (w.c.) y tú ahí (orinal)”. Le pareció divertido y después siempre me lo repetía él. ¡Parece ser que quería compañía!

– Por las noches alternamos de tela y de usar y tirar y, me da hasta miedo decirlo… ¡Lleva 5 días durmiendo del tirón de 22h-7h, pide teta y después hasta las 9h! Ojalá dure y contarlo aquí no me dé mal fario… 😛 No sé si habrá tenido que ver pero antes de estas noches del tirón le expliqué durante varios días lo de que las tetas por la noche se van a dormir y que él tenía que intentar dormir también hasta por la mañana. No sé si me habrá hecho caso o ha sido casualidad pero el caso es que ha funcionado. ¡Que dure!

– Antes de esas noches descubrí que es posible ponerle a hacer pis completamente dormido y reducir los despertares por pañal mojado o ganas de hacer pis. Nunca lo había probado y nos fue bien. Hace meses cuando le poníamos por la noche siempre era cuando se despertaba y a veces quería pero al crecer lloraba y se quejaba y dejamos de hacerlo. Quizás si hubiese probado a ponerle dormido hubiese sido mejor, ¡pero yo también estaba durmiendo!

Experiencias de Higiene Natural del Bebé con un niño de 14 meses

(Este fue el primer video que vimos sobre “Comunicación de la eliminación” y el que nos animó a probarlo con 8 semanas)

Mi hijo ya tiene 14 meses y medio, ha hecho calorcito, estoy de excedencia, no hay que madrugar, vamos al parque todos los días… ¿Se puede pedir más? ¡Sí! Una noche de dormir del tirón no estaría nada mal, pero como sé que todavía no nos toca hay que llevarlo lo mejor que se pueda, con paciencia y buen humor.

El mes pasado ha sido fino con el tema del sueño. Le salieron cuatro dientes a la vez, dos de ellos muelas, y después empezamos con los mocos. Yo empecé con la alergia y, como tampoco quiero tomar antihistamínicos con la lactancia, las noches han sido especialmente difíciles, ronquido va, ronquido viene, moco va, moco viene, llanto, despertares…

Durante esta fase difícil volvimos a probar con el colecho, propusimos al papá que se fuera al salón (¡y él encantado, claro!) y Félix durmió conmigo en la cama para no tener que levantarme todo el tiempo a calmarle. Antes lo habíamos intentado los tres juntos en una cama de 1,35 y no funcionó nada bien. Esta vez, nos fue algo mejor, él se despertaba un poco y yo le “enchufaba” la teta sin tener que levantarme. Sin embargo, las toses se fueron y me daba la sensación de que se despertaba mucho más que cuando duermía en la cuna, así que volvimos a dormir así.

Por supuesto, lo de ponerle a hacer pis en sesión nocturna lo abandonamos hasta que pasó la racha de narices taponadas y muelas. Y, ¡horror! volvimos a utilizar pañales de usar y tirar por las noches. No me gustan ni para el medio ambiente ni para el bebé, pero intentar no desvelarnos era prioritario para mi salud mental y olvidarme totalmente de los pañales nos facilitaba dormir algo mejor. Al final, era un poco psicológico, ya que terminábamos cambiándole igual que con los de tela si veíamos que en mitad de la noche se había hecho pis…

No cantemos victoria pero parece que volvemos a uno o dos despertares y estos sí los puedo manejar. Eso sí, en agosto vamos a volver al famoso “método padre”, en el que es el papá el que se encarga de calmar al bebé en primera instancia. Mientras, iremos apañándonos entre los dos como podamos, probando cosas nuevas para descansar y sin lágrimas para ninguno de los tres. ¡Yo he llegado a llorar de sueño y cansancio!

Este último mes han pasado cosas muy bonitas respecto a la HNB. Por ejemplo, después de un período de poca sintonía en cuanto a saber cuándo necesitaba hacer pis y caca, de repente, durante un fin de semana en el que pasó mucho tiempo con el papá, les fue fenomenal. Cada vez que él le preguntaba a Félix si quería hacer pis y hacía la intención de ir a bajarle los pantalones, éste “contestaba” claramente. Si colaboraba, era que sí quería. Si por el contrario se ponía como un palo, era que no y ni siquiera lo intentaba. Decició confiar en él y, efectivamente, Félix no mojó ningún pañal y sólo hacía pis cuando se lo quitábamos. Yo ya había notado esos cambios gradualmente pero supongo que él, al convivir con él menos horas cada día, le sorprendió mucho más.

Antes de todo eso, hubo dos días seguidos que se hizo caca encima. Los dos días a la misma hora, al poco tiempo de levantarse. Normalmente coincidía con mi ducha diaria y como no era nada habitual, no pensé que tenía que ponerle en el orinal más tiempo después de que hiciera pis. Al tercer día, algo más avispada, le senté en el orinal a jugar justo después de levantarse y ya hizo su caca “mañanera” a gusto. Desde entonces y hasta que diga lo contrario, lo hago siempre así. Se lo pasa muy bien señalando los dibujos del libro o señalando la ventana, hablando en su idioma particular… Yo le pregunto “¿ya has hecho la caca?” o  “¿nos vamos a lavar el culete?” y siempre se enfada cuando intento levantarle del orinal para llevármelo al bidé. Aunque ya sepa que ha terminado como se lo está pasando tan bien le dejo un rato más y lo vuelvo a intentar unos minutos más tarde. A veces, quizás simplemente me quiere decir que no ha acabado todavía y que necesita tiempo.

Durante todos estos meses he visto varios cambios muy significativos en él. El primero sobre los 5 meses, cuando me di cuenta de que hacía menos pises al día pero más abundantes. Además, vi que el tiempo entre uno y otro era más largo (creo que unos 30 minutos, más o menos). El segundo gran cambio fue sobre los 8-9 meses, cuando “despertó” al mundo y quería tocarlo todo: el papel del w.c., tirar de la cadena, tenía que tener algo en las manos y jugar o se aburría… Y el tercer cambio ha sido ahora, con 13-14 meses, cuando realmente noto que puede estar hasta una hora o así sin hacer pis por las tardes, si está entretenido o jugando en el parque. Algo que nunca había ocurrido y pensé que nunca lo vería. He notado que es mucho más fácil para mí mantenerle seco y comunicarme con él si estamos fuera de casa, por eso, el buen tiempo está de nuestra parte.

Por el día no es raro que solamente mojemos uno o dos absorventes (la parte de algodon que va dentro de los pañales de tela), casi como si fuera ropa interior. ¡Esto sí que es realmente un uso ecológico de los pañales! Ahora no le pongo cobertor, solo le pongo el absorvente de algodón y, si cala, llevo un par de pantaloncitos en el bolso y se lo cambio. Así él va tan fresco y si se moja lo veo inmediatamente. Por supuesto, también hay días en los que mojamos cuatro o cinco pañales (o absorventes y pantalones). Todo depende de mi disposición a ponerle en el orinal, pero también de si está malito, está con los dientes, por ejemplo. Por las noches, en las siestas o si voy a un sitio en el que no quiero que haya “accidentes” sigo poniéndole cobertor impermeable.

Ahora todo es muy manejable. Un día cualquiera puede transcurrir así:  le pongo por la mañana al despertar y antes de salir de casa, nos vamos hacia el parque y nada más llegar le ofrezco la posibilidad de hacerlo en un arbolito, le dejo con el absorvente a modo de calzoncillo mientras estamos allí. Normalmente no lo moja pero si lo hace, le cambio el absorvente y el pantalón y a seguir jugando. Como siempre digo: un rato sin pañal es un regalo de libertad. Al irnos del parque le suelo preguntar otra vez pero normalmente estira las piernas y dice que no. Nos vamos a casa y al llegar o bien lo intento otra vez o bien le pongo un pañal con cobertor impermeable y hago lo que tenga que hacer en ese momento. Normalmente es en ese momento cuando se lo hace encima, ya que yo estoy o cocinando o liada con algo. Si no, otro momento típico es mientras está en la trona comiendo o justo después de la siesta. Debe ser que se despierta y antes de llamarme o hacer ningún ruido, hace pis, y claro, ni me entero. Las tardes suelen ser todavía más fáciles y por las noches, le ponemos pañal y si estamos descansados, le ponemos en mitad de la noche una vez, y si no, cambiamos pañal y y a dormir.

¡Qué maravilla! Ahora es cuando empiezas a ver que la dedicación da sus pequeños frutos. Siempre pienso que la Higiene Natural del Bebé no acelera el proceso de aprendizaje del control de esfínteres pero lo que sí que hace es no ralentizarlo de forma artificial con el uso de pañales 24h/365 días al año. Es decir, cada bebé se desarrolla a su propio ritmo, como cuando aprenden a andar o a hablar, tan sólo hay que dejarles espacio para que puedan experimentar con sus movimientos y hablarles, para que aprendan nuestro idioma.

Por cierto, no sé si tendrá relación o no, pero el gran cambio que he notado en mi hijo en la HNB ha sido paralelo a su capacidad para mantenerse de pie y aprender a caminar. Es tan sólo una hipótesis pero quizás sean procesos que vayan en paralelo. No sería de extrañar que los niños que caminan antes, ejerciten y tengan más tono en sus músculos y esfínteres. Sería una explicación a por qué otras familias, según he leído en sus blogs, llegaron a tener días sin pañales mojados bastante antes que nosotros.

Mi hijo permanece seco con mi ayuda, no sabe pedirlo con palabras, no sabe quitarse el pantalón ni subirse al orinal solito. Es decir, no ha aprendido a usar el orinal según los cánones occidentales actuales. Pero sí sabe para qué sirve el w.c. y ha visto que el pis y la caca se suelen hacer fuera del pañal, aunque no lo haga siempre allí.

Y este tema me lleva a reflexionar sobre el actual paradigma sobre el aprendizaje de control de esfínteres que impera en la actualidad. Se dice “hay que respetar sus ritmos” o “hay que esperar a que el niño muestre alguna señal o interés en el orinal” como explicación para no empezar la toma de conciencia corporal hasta los dos o tres años, o incluso más tarde. Pero, ¿y si esos ritmos ya existen desde que nacen y los tapamos con un pañal? ¿Y si un proceso que podría ser consciente lo volvemos totalmente inconsciente con pañales desechables que buscan que el bebé no note nada, o con pañales de tela que el bebé moja sin parar? ¿Y si el bebé ya emite señales desde el nacimiento y no sabemos interpretarlas? ¿Y si tu hijo no nace sabiendo aguantar pero sí sabe relajar y soltar el pis a voluntad?

Este paradigma fue instaurado por el Dr. Brazelton durante los años 60, un pediatra muy respetuoso con los bebés en otros aspectos, pero que en este tema creo que se ha limitado a dar un gran empujón a las empresas de pañales. Aquí le podéis ver anunciando la talla más grande de Pampers (“Dodot” en España) y animando a los padres a no tener prisa con este tema:

Después de la publiación de su estudio, en EEUU la media de edad a la que los niños saben usar el orinal ha pasado desde los 18 meses a los 3 años, para regocizo de las empresas de pañales, y la Asociación Nacional de Pediatría de ese país, ha adoptado el “Brazelton approach” como su postura inequívoca sobre el tema. Teniendo en cuenta que en el resto del mundo, donde “casualmente” no existen pañales de usar y tirar, los niños aprenden mucho antes de los 3 años, sin presiones ni métodos agresivos ni autoritarios, ¿no va siendo hora de replantearse el paradigma oficial?

Empezar pronto no es sinónimo de presión o coerción. Se puede utilizar un método demasiado agresivo con un niño de un mes o con uno de tres años, no es la edad sino la forma de hacerlo, lo que marca la diferencia. De hecho, yo creo que si has acostumbrado a tu hijo a hacérselo en el pañal no es justo que le exijas que lo haga fuera de él de un día para otro. Por eso pienso que lo más respetuoso es hacerlo progresivamente desde el nacimiento o desde que los bebés son muy pequeños, de forma relajada para padres y niños y adaptada a la forma de vida de cada familia.

Charla en Enmadradas Coslada sobre bebés “sin” pañales

El 28 de mayo estaré en la asociación Enmadradas Coslada hablando sobre Higiene Natural del Bebé. Explicaré lo que he aprendido de los libros de Laurie Boucke e Ingrid Bauer y sobre todo de mi experiencia personal. Si estás embarazada o tienes un bebé de menos de seis meses, es el momento ideal para venir. Si no, quizás te puedan servir algunas cosas a la hora de quitar el pañal a tu bebé o para probar con tu siguiente hijo. Para más información, puedes visitar este enlace. ¡Nos vemos allí!

¿Dónde y cuándo? 28 de mayo, martes, a las 19.15hrs en C/ Dr. Jiménez Díaz 12, Coslada. Es gratis, por supuesto.