No somos vasijas, tampoco somos pajuelas

En referencia a la indignación feminista, y con razón, sobre la llamada “gestación subrogada” que, básicamente, es la mayor prostitución y explotación del cuerpo de otra persona de la que ha sido capaz el ser humano en 10.000 años de domesticación de la Naturaleza, creo que hay que repetir, una vez más, que todo el feminismo ha callado o ha apoyado activamente la inseminación artificial comercial y anónima*. Por supuesto que no es comparable una masturbación delante de una peli porno en una clínica aséptica con una estimulación hormonal, un embarazo, un parto o una cesárea, pero es que una práctica justifica la otra y la imita en nombre de la “igualdad” y “los derechos”. La deshumanización en la procreación y la cosificación de los bebés como producto u objeto ya lleva tiempo existiendo y el silencio y apoyo de una práctica ha dado pie a todas las demás en una especie de efecto dominó imparable.

Veamos unas cuantas imágenes de un banco de semen que te envía pajuelas con esperma congelado a domicilio:

El producto no es el semen… Es el bebé que tendrás gracias a ellos. Y, por eso, ponen fotos de bebés, no de espermatozoides.

 

Esto es un catálogo de bebés a la carta. ¿Te gustaría que el prostituto reproductivo tuviera los ojos azules? ¿Que fuera negro? ¿Caucásico? ¿Alto y rubio? En las clínicas esta decisión la toma el profesional y elije al vendedor de semen en función de tus características físicas. ¿Acaso en el mundo real los padres se parecen físicamente a las madres? Esto es cosificación masculina y también de los bebés.

 

He enlazado el html del pdf que aparece en el catálogo humano de esta tienda online de semen cuando le das al icono de la fotografía porque no quiero tener alojado ese material en mi blog. ¿Se supone que las mujeres y las parejas elijen al vendedor de esperma en función de la foto de él de pequeñito? Es escalofriante pensar que una foto que le hicieron sus padres o sus abuelos pueda acabar en este tipo de webs. Efectivamente, un niño producto de estas clínicas o tiendas no solamente no tiene padre sino que no se le permite tener familia paterna (primas, tías, abuelos…). Y todo esto se hace de forma deliberada, es el mal por elección, no el mal por azar o por las circunstancias de la vida o el mal realizado por otras personas que no podemos controlar y que no está en nuestras manos. Es el mal elegido de forma fría y consciente, tanto para el que vende como para el que compra. ¿Consciente? Creo que no somos muy conscientes de todo esto, yo tampoco lo era hace años, supongo que por puro desconocimiento.

Por último, me gustaría resaltar que este tipo de webs existen también para vendedoras de óvulos y para madres de alquiler, solamente que son privadas y tienes que crearte un perfil autentificado para acceder a ellas.

Nota: he eliminado los comentarios del blog porque no creo en la comunicación cibernética impersonal y deshumanizada. Jamás he tenido que borrar un comentario y los he considerado hasta ahora como aportaciones enriquecedoras y agradables. Gracias por todos vuestros comentarios. Simplemente, no creo en ello y como este blog, creo que las conversaciones por aquí no llevan a ningún lado mas que a una acumulación de datos, datos, datos y retórica, retórica, retórica…

*No solamente el feminismo, desgraciadamente. En las redes sociales maternales y su correspondiente blogosfera también se apoya la inseminación artificial anónima como forma de empoderamiento femenino. A esto hay que añadir que, como en toda red comercial, oponerse a esto de forma pública puede hacer perder audiencia, alumnado, clientela, pacientes o lectores, a diferencia de oponerse al alquiler de úteros que no provoca tanta (o ninguna) disonancia entre emisoras y público objetivo de los productos o vidas que se venden en estas redes sociales. Sobre este tema y relacionado con la autoexplotación en las redes sociales recomiendo leer al filósofo Byung Chul-Han.

Prostíbulos sexuales, prostíbulos reproductivos

Leo el artículo de El Mundo titulado “Pagar por sexo, normal entre los jóvenes” donde se dice:

España, ya se sabe, es el tercer país del mundo con mayor demanda de sexo de pago y el primero de Europa, como ya recogía en 2008 un informe de la ONU.”

Luego leo este otro artículo en el que se habla del baby boom de mujeres que se inseminan sin pareja comprando esperma en un catálogo por internet. Es más complicado de ver pero estas mujeres también están recurriendo a trabajadores sexuales cuyo principal servicio ha sido masturbarse y eyacular en un recipiente. Al igual que los hombres que van al prostíbulo del que habla el primer artículo, ellas también están eligiendo la mercancía por sus rasgos físicos. ¿La diferencia? Unos buscan orgasmos y otras buscan un bebé sin practicar el coito. Pero, ¿acaso introducirse semen de un desconocido no puede también ser considerado un acto sexual? Lo mismo podemos decir de las inseminaciones que se producen en las clínicas y ver estas últimas como prostíbulos reproductivos en los que el acto sexual se produce introduciendo semen en vaginas y úteros a través de la mediación de expertos, médicos o técnicos.

Muy elocuente es también esta frase que encontramos en la web de Cuatro: “Ha llegado a ganar unos 500 euros al mes donando esperma”. Es todo un trabajador sexual, animado por su madre, además. Por supuesto, la conciencia de que esto también es prostitución brilla por su ausencia, pero lo es. Igual que la otra. Se está pagando por servicios sexuales, aunque parezcan más “asépticos”. También deben considerarse trabajadores sexuales y proxenetas los empleados y empresarios de los centros de fertilidad “asistida” (es decir, “artificial”, sin eufemismos).

Por supuesto, muchas de las personas que recurren a los servicios de prostitutos reproductivos no son conscientes de que lo están haciendo. Prefieren mirar hacia otro lado. Dice el artículo sobre el auge de la prostitución entre los jóvenes:

La pregunta es: ¿Por qué va a recurrir un joven a una prostituta en una sociedad hipersexualizada en la que existen aplicaciones que te ponen en contacto con personas cercanas que buscan mantener relaciones íntimas? “Los chavales que recurren a prostitutas suelen tener un déficit de habilidad emocional, que no social. Si pagan 20 euros se ahorran todos los prolegómenos. Muchos tienen problemas para contactar con el otro y pagar les permite ir al grano. Además pagar te hace sentir valorado, hace crecer tu autoestima y tu sentimiento de valía, porque al pagar tienes a una mujer que se pone a tu servicio”, resume Fernando Botana.

Barahona comparte esa opinión: “Los chavales no lo hacen tanto por gratificación sexual como psicológica. Ellas les sonríen, les halagan, les hacen sentirse estupendos… Y a ellos les gusta eso y saber que tienen las riendas del poder en esa relación, porque el que paga exige, y luego alardean ante el grupo. Por no hablar de que además así se evitan el cortejo, el tener que salir a cenar con una chica, ir al cine…” “Con las putas ahorras tiempo y dinero”, reconocen muchos jóvenes entrevistados para este reportaje.

Si lo extrapolamos a la inseminación artificial tendríamos que plantearnos por qué mujeres a las que les atraen sexualmente los hombres están recurriendo a los servicios sexuales de jóvenes como el chico danés del video de Cuatro. ¿Alguien se imagina lo políticamente incorrecto que sería plantear que estas mujeres tienen un déficit de habilidad emocional o social? No, bien al contrario, muchas veces se intenta maquillarlo todo como un ejercicio de libertad personal y empoderamiento femenino. Una gran oda al individualismo. Muerte a la interdependencia, al piel con piel, a la oxitocina, al erotismo, al amor…

Algo muy gordo está ocurriendo en esta sociedad en colapso y nadie quiere detenerse a analizar el gran desencuentro entre los hombres y las mujeres. Mucho menos el de los hijos con sus madres y padres. ¿Será que todo está relacionado?

Comentario al artículo “La donación de óvulos… la decisión más difícil”

Cuando un congreso feminista se opuso a la ingeniería reproductiva y genética en 1985…

Cosificaciones

Fragmento de “La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente”

Fragmento del libro “The Mother Machine” de Gena Corea (1985)

La domesticación humana en curso

Cuando un congreso feminista se opuso a la ingeniería reproductiva y genética en 1985…

El fragmento que reproduzco de esta apasionante tesis doctoral de Ana Martí Gual (pg. 76) corresponde a las declaraciones del congreso “Women’s Emergency Conference on the New Reproductive Techologies” celebrado en julio de 1985 en Vällinge (Suecia). Esta conferencia estuvo relacionada con la formación de la red FINRRAGE (Feminist International Network of Resistance to Reproductive and Genetic Engineering), en castellano, la Red Internacional Feminista de Resistencia a la Ingeniería Reproductiva y Genética:

– “El cuerpo femenino, el único capaz de crear vida humana está siendo expropiado y diseccionado convirtiéndose en una fuente de materia prima para la producción tecnológica de seres humanos. Para nosotras las mujeres, para la naturaleza  y para las gentes explotadas del mundo esto constituye una declaración de guerra.

– Vamos a resistirnos al desarrollo y a la aplicación de la ingeniería reproductiva y genética.

– Sabemos que esta tecnología no puede resolver los problemas creados por condiciones de  explotación.  No  necesitamos  transformar  nuestra  biología,  sino  transformar  las  condiciones patriarcales, sociales, políticas y económicas.

 – Queremos  que  se mantenga la integridad y la “corporeidad‟ de la reproductividad de las mujeres. La externalización de la concepción y de la gestación facilita la manipulación y el control eugenésico. La fragmentación del cuerpo femenino y la separación en distintas partes para su recombinación científica perturba la continuidad histórica y la identidad. Lo individual se convierte en lo dividido.

– No existe el derecho a la propiedad de una criatura. Ni para las fértiles ni para las infértiles; ni para las lesbianas ni para las heterosexuales. No queremos pedir permiso para tener un hijo a autoridades tales como el Estado o la profesión médica.

– Hacemos un llamamiento a las mujeres para que se resistan a la toma de posesión de sus cuerpos  para el uso masculino, para el lucro, el control demográfico, la experimentación  médica y la ciencia misógina. La vida, para nosotras, significa riesgo. No puede ser programada ni perfeccionada. Vivir exige coraje. No queremos entregarnos a los tecnócratas. Nos aferramos a la responsabilidad colectiva sobre nuestros cuerpos y sobre nuestras vidas. Nos oponemos rotundamente a cualquier intento racista y fascista de dividir a las mujeres entre las mujeres “valiosas” del primer  mundo que  pueden tener hijos y las mujeres “inferiores” de  los países explotados  que tienen prohibido  tenerlos. En nuestros propios países nos oponemos a que la medicina patriarcal trate de modo distinto a las mujeres pobres, discapacitadas, lesbianas, negras y extranjeras. Nos oponemos rotundamente a las  políticas de población eugenésicas, en particular a la fabricación de “bebés perfectos”.

– Condenamos a todos los gobiernos que permitan la ingeniería reproductiva y genética.

– Condenamos el tráfico internacional de mujeres, específicamente en los casos de prostitución reproductiva.

– Condenamos el uso de mujeres de países explotados y de mujeres pobres por los hombres y los grupos internacionales de defensa de los intereses del capital y el patriarcado global.

 – Condenamos a los hombres y a sus instituciones que provocan esterilidad en las mujeres a través de la violencia, la esterilización  forzosa, la mala práctica médica y la contaminación industrial, y que reiteran el daño mediante violentas tecnologías reparadoras.

– Defendemos el exclusivo derecho de las mujeres a decidir si tienen o no hijos, sin coacción por parte de ningún hombre, médico, gobierno o religión.

 – Reconociendo que la esterilidad está a menudo determinada por las condiciones económicas, sociales y políticas, apoyamos el trato compasivo de las mujeres estériles y el estudio intensivo de la prevención de la infertilidad.

– Apoyamos la recuperación por parte de las mujeres del conocimiento, las habilidades y el poder que da el parto, la fertilidad y que todo el cuidado de la salud de las mujeres vuelva a estar en manos de las mujeres.

– Buscamos un nuevo tipo de ciencia y de tecnología que respete la dignidad del sexo femenino y de toda la vida de la tierra. Hacemos un llamamiento tanto a hombres como a mujeres para romper el vínculo fatal entre la ciencia mecanicista y los intereses creados industriales y a que se unan a  nosotras en el desarrollo de una nueva unidad entre el conocimiento y la vida” (Spallone y Stein berg, 1987: 211 – 212).”

A pesar de que esta declaración no puede evitar permanecer dentro del paradigma corporativista y parcial, al optar por ver el mundo desde una única perspectiva supuestamente “femenina” y adultocéntrica, considero que tiene elementos de gran lucidez que podrían ser rescatados para el momento actual. Por ejemplo, se habla de “prostitución reproductiva”, que me parece un concepto genial para definir desde la compra-venta de esperma, óvulos, gestaciones (“alquiler de úteros”) a la llamada lactancia mercenaria (nodrizas), se hace un llamamiento a la valentía frente al poder de la industria y se denuncia la fragmentación de la mujer como elemento opresivo.

Llama la atención también que consideren a la industria de la reproducción artificial un sector económico masculino, cuando también se compone en un gran número de enfermeras y ginecólogas-obstetras y otras mujeres profesionales y empresarias. Supongo que las anteojeras feministas no permiten ver a la mujer como posible elemento negativo para otras mujeres, hombres y bebés de ambos sexos. Tampoco permiten adoptar una visión que incluya la perspectiva de los niños y niñas, muchos de ellos ya adultos y capaces de construir sus propios discursos diversos, al margen de los de sus madres, padres y la industria. Por supuesto, tampoco se incluye en el análisis las posibles implicaciones en el género masculino de, por ejemplo, la “donación” de semen o de embriones. Sería interesante recalcar una vez más que la vida humana no es posible crearla sin los hombres que, aunque no gestan, son capaces de producir esperma y son vitales en la crianza cooperativa y los vínculos amorosos que requiere la complejidad de la especie humana, ya sea como padres, hermanos, tíos o abuelos. 

El manifiesto no puede evitar caer en el manipulador esquema del “hombre malo-mujer víctima” al hablar de la resistencia a “la toma de posesión de sus cuerpos para el uso masculino”. ¿Acaso una mujer que se insemina no está tomando posesión de una creación del cuerpo masculino para conseguir sus fines? También se cae en este esquema, por ejemplo, al hablar de las esterilizaciones forzosas. Hay que tener en cuenta, a su favor, que no podían saber las autoras de este manifiesto que unos 10 años después, en los años noventa (1996-2000) se producirían esterilizaciones masivas en Perú en los cuerpos de 331.600 mujeres pero también de 25.590 hombres “bajo presiones, amenazas e incentivos con alimentos sin que fueran debidamente informadas”. Todo ello recomendado por el FMI, con financiación del Tesoro Público peruano, del USAID (el equivalente de nuestra AECI, la agencia de “cooperación”) con 36 millones de dólares, con mediación inclusive de una ong feminista peruana llamada “Manuela Ramos” que recibió 25 millones de dólares del USAID en su programa Reprosalud, y del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA). No olvidemos que el presidente estadounidense durante las esterilizaciones era Bill Clinton y que su esposa, Hillary Clinton, quizás futura presidenta de los EEUU, en 1995 fue a dar este discurso mítico a la 4ª Conferencia Mundial de Mujeres de Pekín, la misma conferencia a la que también asistió Fujimori

Para volver al tema que nos ocupa y terminar, me gustaría recalcar que el manifiesto del congreso incluye también una gran verdad, en estos tiempos en los que el feminismo es totalmente pro reproducción artificial (también llamada “asistida”) y considera estas técnicas como un derecho reproductivo de la mujer que debería ser pagado por el Estado, considerado “un sueño” y un “derecho” de los adultos: “No existe el derecho a la propiedad de una criatura. Ni para las fértiles ni para las infértiles; ni para las lesbianas ni para las heterosexuales”. 

Hoy en día se obvian todas las necesidades básicas de los niños y niñas vivos, muchos ya adultos, que se pisotean por el camino: ser concebido sin oxitocina ni humanidad en un laboratorio o a través de una jeringuilla, muchas veces forzando la concepción de material genético de personas que ni se conocen; ser congelado durante unos días claves en los que deberías estar replicando tus células en un ambiente cálido materno; ser descongelado meses o años más tarde; ser separado de tus hermanos o medio hermanos genéticos de los que ni siquera sabes cuántos pueden existir repartidos por el mundo (algunas legislaciones lo limitan a 6); en ocasiones ser implantado junto a uno o dos embriones hermanos más aunque eso aumente el riesgo de prematuridad y de riesgo para vuestra salud; imposibilidad de conocer tu origen genético o contactar con tu madre/padre biológico y toda la familia extensa (abuelos, tíos, primos) de esa rama familiar; ser considerado un objeto en propiedad y un medio para la satisfacción adultocéntrica de “donantes” y “receptores”; constatar de adulto que los vínculos genéticos eran importantes para alguno de tus progenitores cuando te gestaron pero no se considera que el vínculo genético con el donante/hermanos genéticos/familia extensa del donante deba tener la menor importancia para ti.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/especiales/2004/11/cienciayarte/foto03.html

 Finalizo con un llamamiento a la reflexión y a la responsabilidad, a la asimilación de los duelos que nos plantea la vida y las elecciones que tomamos desde una visión alejada de todo tipo de prejuicios religiosos e ideológicos. Sobre estos temas solamente nos llegan determinados mensajes, por eso es normal que nuestros pensamientos evolucionen a medida que vamos accediendo a más información y puntos de vista, sobre todo de los propios implicados silenciados. En muchas ocasiones estos debates son monopolizados por grupos de presión de diverso pelaje que evitan el debate profundo y se dedican a reducirlo todo a problemas de libertad individual o de (i)legalización o posible subvención estatal. Propongo alejarnos de estas posturas y abordarlas desde la Ética y no desde el Derecho. Es decir, se puede ser atea, ser prolegalización y proregulación de estas técnicas, ser consciente que la prohibición solamente alimentaría el turismo reproductivo a otros países, estar a favor de la libertad individual en su uso, ser amiga y amar a personas que no piensan como tú en estos asuntos y, a la vez, estar en contra de que el Estado las subvencione, de que los niños sean considerados objetos de consumo, de que exista un anonimato impuesto por los adultos, y de que la gente done o venda su semen, óvulos y cuerpo entero de forma programada y planificada para la creación de seres humanos de los que no se va a hacer responsable de ninguna forma, todo ello desde un punto de vista ético. 

Al leer el manifiesto una no puede evitar preguntarse si este tipo de textos se estudian y debaten en los cientos de postgrados de Género y cursos sobre feminismo existentes o si simplemente ha sido borrado y olvidado de la historiografía oficial (la Historia siempre la escriben las vencedoras). En la propia autoformación sobre feminismo que he iniciado, casi sin darme cuenta y sin necesidad de títulos oficiales, no puede faltar en la bibliografía este libro “Made to order: the myth of reproductive and genetic progress” de Patricia Spallone y Deborah Lynn Steinberg publicado en 1987. Otro libro que no puede faltar es el de la “República” de Platón, donde parece ser que de forma visionaria se defiende que los niños sean propiedad del Estado y no conozcan a sus padres.

Información complementaria:

– Estudio publicado en Human Reproduction en 2011, “Offspring searching for their sperm donors: how family type shapes the process”, en el que un 82% de los hijos/as concebidos por donación de semen entrevistados indicaron el deseo de contactar algún día con su “donante”. En referencia a los pocos estudios que hay al respecto hay que pensar en el posible sesgo que implica que los entrevistados quieran decir la verdad pero a la vez no dañar al padre/madre con el que se han criado y aman al hablar sobre los sentimientos que les provoca la forma en la que fueron concebidos y el posible deseo de conocer o tener algún tipo de contacto con la persona que donó/vendió su semen/óvulos/gestación de forma anónima.

– Página web donde los hijos e hijas pueden hablar y compartir sus experiencias. Tienen un libro editado: http://anonymousus.org/

– Como no existen registros legales o estatales, como mucho, cada clínica tiene el suyo, en EEUU se creó esta página web que ayuda a poner en contacto a hijos con donantes:
– https://www.donorsiblingregistry.com/ 

– La postura de Jacques Testart, biólogo francés que consiguió el primer niño concebido “in vitro” en Francia en 1982: http://elpais.com/diario/1986/10/09/sociedad/529196402_850215.html

– Trailer del documental en inglés “Anonymous Father’s Day” en el que dos hijas y un hijo concebidos por inseminación artificial hablan de su experiencia y punto de vista:
:
Anonymous Father’s Day – Trailer from CBC Network on Vimeo.

Para reflexionar sobre los discursos y el vocabulario: 

–  “Desde el entorno del socialista aseguran que puede demostrar que Natalia ha visitado varios psicólogos para superar la ruptura y que está teniendo problemas con el alcohol. Ella reconoce las terapias, pero no los problemas con la bebida. Se muestra muy dolida porque se esté difundiendo esta imagen de mala madre cuando ella “puso en riesgo” su vida para “regalarle” al ex ministro dos mellizos después de varios años de tratamientos de fecundación. “Fue una prueba de amor. Yo no quería tener más hijos. Ya tenía a mis otros dos criados y me tuve que volver a poner a dar pecho con 48 años”, dice Natalia”. http://www.elmundo.es/loc/2015/04/11/5528179b268e3e290c8b456e.html

“Ahora los dos embriones permanecen congelados en una clínica de Beverly Hills a la espera de que sus propietarios decidan qué hacer con ellos”. (…) “El doctor Richard J. Paulson, profesor de medicina reproductiva de la Universidad del Sur de California, explica que en todo EE.UU. podría haber más de 200.000 embriones sin un destino claro porque sus propietarios no deciden qué hacer con ellos”. http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2015/04/150422_eeuu_salud_sofia_vergara_nick_loeb_embriones_disputa_jg

“Me surge pensar en algún tipo de cambio legal que sitúe al donante de esperma como una persona que puede y de hecho consiente hacer una “donación”, un “regalo biológico”, una entrega íntima que no le dará llaves para cambiar de idea según te vaya la vida y robar a una hija”. https://www.diagonalperiodico.net/libertades/maternidades-lesbicas-luchan-por-reconocimiento.html

“Los vientres de alquiler no son más que una extensión de la división del trabajo –tanto en su acepción más económica como en su más amplia concepción de cooperación humana de carácter voluntario y simpático (a la Smith)– pero aplicada al campo reproductivo: la identidad de la gestante no coincide con la de la madre biológica; una cede su carga genética (junto con la del padre), la otra da cabida al desarrollo del embrión”. http://juanramonrallo.com/2013/05/en-defensa-de-los-vientres-de-alquiler-comerciales/

El Registro comunicó que la familia fundamentó su pedido para garantizar al niño “su derecho a la identidad integral, al reconocimiento de su realidad familiar y el derecho a ser reconocido como hijo de sus dos mamás y de su papá sin que deba resignar ninguno de sus derechos y obligaciones”. Antonio tiene un año y un mes. Su papá viaja lo más que puede a Mar del Plata y sus mamás también viajan a Buenos aires. “Por ahora es así, después veremos cómo se dan las cosas pero de momento no lo sabemos”, dijo Hernán. Valeria contó que sabía que no iba a ser fácil, “porque tampoco es fácil ofrecerle a un hombre este tipo de formato familiar, ya que no es que vamos a estar en pareja con él, sino que queremos un padre presente”. (…) “Antonio va a tener derecho a reclamarle alimentos a Hernán, a Susana y a Valeria. También tendrá derecho a herencia y si hay que tomar alguna decisión, como salir del país, los tres padres deberán firmar. Estos son solo unos ejemplos: el niño tendrá todos los mismos derechos que cualquier otro registrado como ‘hijo’”. http://www.infojusnoticias.gov.ar/nacionales/mama-mama-y-papa-la-primera-filiacion-triple-de-argentina-8287.html

– Más adultocentrismo. Anhelar conocer a tu padre o tenerlo cerca es una “fantasía” infantil condicionada por los modelos de familia mayoritarios. Los deseos de los adultos deben se ilimitados y respetados, las necesidades de los niños son menospreciadas, negadas o directamente cuestionadas con chantaje emocional. ¿Cómo le sentaría a la autora del artículo que alguien llamara a su deseo de ser madre con esperma de donante anónimo una mera “fantasía” condicionada por la opción mayoritaria de tener hijos? 
“pero tú sabes que en nuestra familia no hay papá, que nunca va a haber un papá, porque no existe,  que tu estás conmigo gracias a un señor muy generoso que nos donó su semillita para que mamá te tuviese y formase esta hermosa familia…que hay muchas formas de tener una familia; dos mamas, dos papás, un papá y una mamá, con los abuelitos, solo una mamá…Y cada familia es única y maravillosa. Yo no querría otra familia si estoy tan contenta con esta… ¿Y tú?”

Relacionada:

– La OTAN y las nuevas tecnologías reproductivas: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/09/la-otan-y-las-nuevas-tecnologias.html 

Enlaces externos:

http://www.elmundo.es/salud/2004/558/1075491856.html
http://www.elmundo.es/salud/2014/08/15/53ed0112ca4741e4748b459a.html

“Huelga de úteros”, una respuesta al artículo de Beatriz Preciado.

Así comienza el artículo de la profesora de universidad Beatriz Preciado publicado en Público:

http://blogs.publico.es/numeros-rojos/2014/01/29/huelga-de-uteros/

Encerrados en la ficción individualista neoliberal, vivimos con la ingenua sensación de que nuestro cuerpo nos pertenece, de que es nuestra propiedad más íntima. Sin embargo, la gestión de la mayor parte de nuestros órganos está a cargo de diferentes instancias gubernamentales o económicas. De todos los órganos del cuerpo, el útero ha sido sin duda aquel que históricamente ha sido objeto de una mayor expropiación política y económica. Cavidad potencialmente gestacional, el útero no es un órgano privado, sino un espacio biopolítico de excepción, al que no se aplican las normas que regulan el resto de nuestras cavidades anatómicas. Como espacio de excepción, el útero se parece más al campo de refugiados o a la prisión, que al hígado o al pulmón”.

La autora tiene razón al denunciar que desde diferentes instancias se dirije la biopolítica que afecta a nuestros cuerpos (el de hombres y mujeres, añado yo) pero no es que el Estado-Capital le interese la posesión de nuestro cuerpo, como en el mundo esclavista, sino que lo que le interesa es controlar la dirección hacia dónde se dirije la energía vital de los cuerpos. Hay momentos históricos en los que el Estado necesita niños, futuros trabajadores o soldados y, otros momentos en los que prefiere que las mujeres concentren su esa energía centrándose en su trabajo asalariado, pariendo productos y servicios, cuidando y amamantando a la empresa, al ejército y a las diversas administraciones. En otros momentos se necesitan ambas cosas a la vez, lo que produce una serie de contradicciones internas dentro del sistema que se tratan de resolver a base de incentivos y “ayudas” para redirigir las conductas.

El cuerpo humano, no solamente el femenino, es disputado por diversos intereses religiosos, políticos, médicos y farmaceúticos. El feminismo universitario y de Estado, como ideología adoctrinadora al servicio del poder, también debería estar en esa lista porque no solo no ha “descolonizado” el útero sino que ha apoyado las biopolíticas antinatalistas, considerando que la libertad reproductiva siempre se reduce a no ser madre, cuando la libertad debería existir tanto para ser madre como para no serlo. Por eso, si hasta aquí estaba más o menos de acuerdo con la autora, aquí nos separamos.

En el caso de los úteros se equivoca Preciado al llamarlos “laboratorio del Estado-Nación de cuya gestión depende la pureza de la etnia nacional”. No hay interés alguno del poder político en defender la pureza étnica o de sangre de los hijos que gestan nuestros úteros. No van por ahí los tiros y, si no, que aporte datos. Es más, el Estado-Capital necesita el mínimo de niños posible para mantener la máquina productiva pero le da igual su color, raza o religión, tal y como ellos mismos explican en sus foros y reuniones.  

El feminismo, por otro lado, no solo no ha expulsado al poder de las elites de nuestros úteros sino que ha sumado fuerzas con ellos y se ha convertido (y se ha dejado convertir) en un apéndice vital y estructural del poder mismo. Yo sí voy a aportar pruebas y ejemplos para defender esta idea. Desde 1974 (si seguimos las cuentas de Beatriz Preciado), salvo algunas honrosas excepciones como Silvia Federici:

– El feminismo institucional promovido por la ONU y UNFPA ha implantado las ideas adoctrinadoras del empoderamiento económico dentro del capitalismo y ha promovido la reducción del número de hijos por mujer siguiendo las directrices de Kissinger y el Club de Roma.

– El feminismo en lugar de autofinanciarse y autogestionarse ha aceptado y buscado financiación de fundaciones capitalistas como la Fundación Ford y Rockefeller y de diversas instituciones estatales (museos de arte moderno, universidades, institutos de la mujer…).

– El feminismo ha promovido la idea de que la salud reproductiva femenina debería ser entendida como “no reproducción”, es decir, la reproducción como enfermedad y la no reproducción como “salud”. De esta forma ha limitado el problema de los derechos reproductivos al derecho a no tener hijos. Por otra parte, la realidad científica muestra precísamente que tener hijos (sobre todo cuando se es joven) y amamantarlos es muy sano para el cuerpo femenino: la nuliparidad, el retraso de la maternidad y el no amamantamiento aumentan el riesgo de cáncer de mama, ovario y endometrio, así como aumentan y emperoran otras complicaciones del aparato reproductivo femenino. La libertad de elección se basa en el acceso a la información.

 A continuación, la autora realiza un resumen del Anteproyecto para la nueva ley del aborto: dos supuestos de aborto legal, riesgo para la salud física o psíquica de la madre de 22 semanas o violación (12 semanas). El riesgo deberá ser acreditado por un médico y un psiquiatra independientes. Es decir, la única diferencia con la ley anterior a la ley Aído que estuvo en vigor desde 1985 a 2010 con gobiernos tanto del PSOE como del PP es que suma un “acreditador” médico más al proceso del aborto. Si antes era un psiquiatra el que firmaba el riesgo para la madre, ahora se necesitarán dos firmas, es decir, el doble de infantilización, de dinero y de complicación. Pero más allá de eso, no hay más diferencias. Si eres capaz de conseguir una firma, conseguirás dos. ¿Por qué toda esa indignación no salió durante todos esos 15 años? Es más, la ley Aido era bastante más restrictiva en cuanto a fechas que la de Gallardón, sin embargo esta intromisión del estado no parece importarle demasiado a la autora. Y aquí es donde está la clave del asunto, en el politiqueo, en el peor sentido de la palabra, que arrastra este asunto. El proceso de la nueva ley tiene mucho de performance (que Beatriz Preciado conoce bien) maquiavelismo y trilerismo.

Efectivamente el útero femenino es uno de los bienes más preciados de la biopolítica pero lo ha sido tanto con el PP como con el PSOE y no precisamente para forzar a las mujeres a tener hijos. La tasa de natalidad no ha parado de caer y el número de abortos no ha parado de crecer desde los 16.206 en 1986 a los 112.390 de 2012. Y esos datos son manejados desde el poder, se conocen y si se han producido no ha sido precisamente por azar. Un aborto es una historia personal concreta. 100.000 abortos al año son otra cosa, son un fenómeno sociológico que habría que analizar, ya que se trata de algo que se produce de forma masiva, una situación totalmente nueva y de gran complejidad. Por otro lado, la única razón por la que el útero es relevante en esta historia es porque es el nicho, el hogar del feto humano. No existen polémicas bioéticas ni leyes que regulen si una mujer puede o no realizarse un aumento de pecho o una histerectomía. La única razón por la que estamos hablando de esto es porque el verdadero protagonista biopolítico es el feto humano. La investigación biotecnológica lleva años intentando crear úteros artificiales y quizás dentro de un tiempo este debate no tendrá ni quiera sentido.

Desde los datos objetivos lo único que podemos decir es que es una ley que infantiliza a la mujer frente a los médicos y el Estado, es hipócrita y encarece algo más el proceso de abortar. Pero más allá de eso hecha la ley, hecha la trampa. No va a cambiar absolutamente nada y las mujeres van a seguir abortando legalmente como lo han hecho hasta ahora y como lo hicieron durante los anteriores mandatos del Partido Popular.

Beatriz Preciado prefiere no entrar en el terreno de analizar las causas de que en pleno siglo XXI el número de abortos no deje de aumentar, duplicándose su número en tan solo 10 años, por ejemplo. No se da cuenta que en realidad el tema va más allá de que haya una ley u otra, si al final la mayor parte de los abortos se producen antes de la semana 12 y su número ni va a aumentar ni se va a reducir porque lo decida la “asamblea de majaras” si se mantienen las mismas circunstancias culturales, ideológicas y materiales existentes en la actualidad. Tener un hijo en este sistema es algo cada vez más problemático. No en vano merece la pena recordar como hace tan solo unos 200 años en el mundo rural muchas mujeres tenían hijos sin estar casadas ni tener pareja estable y sin sufrir ningún tipo de estigma social ni penalización económica. Tampoco tenían que elegir entre ser madres o mujeres “trabajadoras” y disfrutaban de fuertes vínculos familiares y sociales que les permitían disfrutar de esa libertad sexual y de la seguridad y del apoyo social cooperativo que necesita la crianza en el género humano. Como contrapartida vivían en un mundo con una alta mortalidad infantil. Sobre este tema es muy recomendable la lectura del libro de Asunción Diez titulado “La familia campesina del occidente Asturiano”.

Pero volvamos al texto que nos ocupa. El artículo de Beatriz Preciado entra de lleno en el terreno fantástico al lanzar estrambóticas explicaciones sobre la iniciativa de Rajoy pero, si se parte de falsedades e invenciones, dificilmente se puede llegar a ninguna verdad. No es que, como yo opino, el PP haya montado toda esta historia para distraer y crear crispación social con un tema que sabe que remueve (que todo cambie para que todo siga igual, divide y vencerás, etcétera…), lo que ocurre, según la autora, es que quiere fabricar “soberanía nacional” y “mantener las viejas fronteras del Estado-Nación en descomposición”. ¡Toma ya!

Ante esto simplemente comentaré que las fronteras del Estado Español ni siquiera se marcan aquí sino que dependen directamente de lo que desde la OTAN se decida. Exáctamente igual que con la legislación sobre el aborto. Somos un país de la órbita estadounidense al nivel militar y tenemos la biopolítica que de ese hecho se deriva. Por eso tenemos un escudo antimisiles en Rota y por eso en caso de un conflicto bélico contra otra potencia no alineada seríamos objetivo militar. Por otro lado, un grupo armado que luche por la secesión es considerado por las élites de poder grupo terrorista en algunos lugares o es financiado y apoyado en otros. Si la OTAN decide que España debe cambiar sus fronteras así sucederá, no lo hará por otro motivo, como Yugoslavia y Kosovo nos han enseñado. ¿Es tan ingenua la autora como para creer que el PP pretende enfrentarse a EEUU y ponerse bajo otra órbita de poder más proclive a la restricción del aborto? ¿A quién queremos engañar? Parece mentira que una becaria Fulbright (institución famosa por sus vinculaciones imperialistas) como Preciado no haya caído en esto.

Analizar el tema de la nueva ley del aborto desde una óptica nacionalista o de fronteras, en mi opinión, no tiene ninguna base ni existe correlación alguna entre un tipo de legislación y la secesión de determinadas comunidades autónomas, más allá de la alineación imperialista en la que se encuentre ese nuevo estado-nación independizado. ¿Qué tendrá que ver el tocino con la velocidad? ¿Si se prohibe el aborto no se separará Cataluña? ¿Nacerán menos independentistas? ¿Los niños que nazcan serán más españolistas? ¿Acaso los independentistas no pueden ser también anti-legalización? ¿No sería el útero propiedad del Estado Catalán independiente?

El gobierno del PP no quiere ocupar el cuerpo femenino porque defienda la hegemonía masculina sino porque defiende la hegemonía de los poderosos, hombres y mujeres, frente al pueblo.

“Sólo existes como Madre. Abre las piernas, sé tierra de inseminación, reproduce España”.

 El PP no tiene ninguna intención de que las españolas se reproduzcan ni que sean inseminadas. Si lo tuviera implantaría legislaciones como la francesa que promocionan el aumento del ratio de hijos por mujer manteniendo el sistema de opresión capitalista a base premios, dinero, cuidados mercenarios y “estado de bienestar”, que es el lenguaje que entiende el sujeto adoctrinado del siglo XXI (por cierto, en Francia tienen una fertilidad de 2 hijos por mujer a la vez que mantienen una cifra de 220.000 abortos anuales). Aquí parece que las elites han preferido emplear el dinero en otros menesteres… Si según Preciado para el PP solamente existimos como “Madre”, ¿cómo se explica que mantenga medidas-premio como la de los 100 euros mensuales para las madres trabajadoras y no exista absolutamente ninguna ayuda para las que optan por dedicarse solamente a la crianza o tomarse una excedencia? ¿Esas medidas en la órbita de Womenomics (Goldman Sachs) no son una intervención en nuestros úteros y nuestros cuerpos?

Para terminar le diré a Beatriz Preciado que a pesar de que no ha sido porque ella lo proclamara desde su modesta tribuna, las mujeres que viven en España hace muchos años que están en “huelga de úteros”. Hay zonas de España en las que casi ni se llega al hijo por mujer. Y esa “huelga de úteros” viene directamente promovida por la situación cultural, material, ideológica y existencial en el que se encuentran muchas personas que en las estadísticas dicen que les gustaría tener 2 hijos y no pueden porque el sistema se lo impide de muy diversas maneras, sobre todo desde el ámbito de las ideas y de lo convivencial.

No gestar también es una acción biopolítica, es decir, inducida por el poder. Y no denunciarlo es ser cómplice de ello, porque deberíamos tener libertad para no ser madres y para serlo. Así que declino tu invitación a hacer huelga de úteros. No permito que ni mi útero ni mi cerebro ni todo mi ser sean dirigidos por terceros.

El texto de Preciado es tan demagógico como el de Gallardón, aunque uno sea periodístico y el otro legislativo. Los dos huyen de afrontar las cuestiones fundamentales que afectan a la represión de la sexualidad, la maternidad y la paternidad en el mundo postindustrial, los dos están al servicio de la biopolítica y contra el pueblo. Los dos son la cara y la cruz de esta sociedad neovictoriana y reprimida en la que vivimos. Este texto es todo un ejercicio de sumisión al poder presentado como un supuesto acto subversivo a un nivel tal de delirio que hasta el acto de comer mierda (coprofagia) es presentado como el sumun de la rebeldía sexual.

 Mi postura frente al aborto es clara y se parece a la de Federica Montseny, ya que no es una liberación para la mujer y es una decisión muy dura de tomar. Soy adversa a su práctica pero creo que en algunos casos no queda otra opción y tiene que ser legal para evitar más muertes y mutilaciones. Desde la legalidad es, como decía Trotsky, desde donde un sistema o sociedad más justa (sustituyendo la palabra socialismo que él usaba por justa) debería eliminar las causas que llevan a las mujeres a abortar de forma masiva, algo que hoy en día ni los anti-legalización ni los que se quedan en la mera legalización parecen interesados en hacer.