Fragmentos del libro “El útero artificial” de Henri Atlan

El texto del biólogo Jacques Testart que reproduje hace unos días consideraba la “humanización” como algo alejado de la tecnología y cercano a los “derechos humanos” y al mundo de la ética. El libro del médico, biólogo y filósofo Henri Atlan, sin embargo, considera que el ser humano se separa de su animalidad a través del uso y creación de nuevas tecnologías, por lo tanto, cuanto más las utilicemos más nos “humanizaremos”.

“El útero artificial” es un libro que aunque intenta ser imparcial no puede evitar posicionarse en la visión tecnólatra de la vida, sobre todo en su relación con la reproducción artificial. Atlan considera que la tecnología nos ha “liberado” tanto en el plano laboral como en el sexual-reproductivo. En este punto quizás tendría que conversar con una cajera de supermercado, una teleoperadora o con algún compañero del fallecido poeta chino que fabricaba Smartphones.

El autor considera también, por ejemplo, que la tecnología nos ha liberado del dolor del parto. A esto se le podría responder que la epidural tiene sus riesgos, como hacer el parto más largo o ser en muchas ocasiones el pistoletazo de salida de una cascada de intervenciones médicas. Todo tiene unas consecuencias positivas y negativas a corto y largo plazo, lo que él parece no querer ver y sí veían los indios iroqueses cuando se reunían en un consejo tribal y se planteaban aquella pregunta holística de “¿Cuál será la consecuencia de la acción que tomemos hoy en la séptima generación de nuestros hijos?“. A diferencia de éstos, la visión de Atlan es torpe y simplona porque evita afrontar las ambivalencias intrínsecas a todo lo humano.

Pero leamos algunas de sus frases en referencia al tema que nos ocupa:

Pg. 178: Dicho de otra forma, la hominización del Homo Sapiens, que es también humanización, es al menos en parte una salida progresiva de la animalidad.

Pg. 179: La intrusión de la tecnología en la reproducción humana puede verse también como la continuación de esta evolución, con una salida progresiva de la animalidad. Lejos de ser necesariamente portadora de una regresión “antinatural”, lleva quizás una humanización todavía más avanzada. (…) Al mismo tiempo, la reproducción de la especie y del orden social estaría asegurada, por técnica interpuesta, sin tener que pasar por la guerra de sexos y la opresión patriarcal.

Pg. 183: Pero después de la caída, fuera del Edén, no está todo perdido para siempre. El proceso de humanización y de salida de la animalidad continúa, con la necesidad además de una reparación de lo que fue roto. Es por lo que la liberación, gracias a la técnica, de las necesidades económicas y sociales de la esclavitud, actualmente conseguida por la eliminación progresiva del trabajo penoso en general, va evidentemente en el sentido de esa humanización.

Frente a la postura de Jacques Testart y de Henri Atlan está la propuesta de Michel Odent, que es, por ejemplo, la de mamiferizar el parto y romper con el tabú del calostro, esa ancestral separación de la madre-bebé durante los primeros días de vida que no existe en el resto de primates. Odent plantea como Atlan que la humanización es un alejamiento de lo animal pero es divergente con aquel en cuanto afirma que, para eventos vitales como el parto, para que este sea más fácil y fisiológico, es necesario recuperar nuestro lado más mamífero, sentirnos seguras y en intimidad, es decir, “redescubrir las necesidades básicas que compartimos con todos los mamíferos”.

Por otro lado, la tecnología se ha centrado en hacernos la vida más cómoda respondiendo a nuestro lado más perezoso y caprichoso. Paradójicamente, y aunque la tecnología tenga muchos efectos positivos, en el proceso de “liberarnos” de tener hijos o del esfuerzo en general que conllevaba la vida preindustrial, nos ha traído en paralelo el aumento de las llamadas “enfermedades de la civilización” como la obesidad o el cáncer.

El libro de Henri Atlan adopta una visión adultocéntrica, evita desarrollar o plantear el asunto del útero artificial desde el punto de vista de los seres gestados de esta forma y de sus necesidades básicas humanas pisoteadas. Prefiere, por otro lado, adoptar los clichés más rancios del feminismo sobre la maternidad como carga penosa para las mujeres. Esto no se sostiene de ningún modo. Primero, porque la anticoncepción y el aborto han existido desde el principio de los tiempos y, segundo, porque la maternidad solamente ha sido un trabajo incompatible con el resto de la vida con la llegada del trabajo asalariado industrial y la vida en las ciudades. ¿Por qué? Principalmente por la pérdida de comunidad en la crianza cooperativa, falta de comadres y “alomadres” (todas las personas y familiares de ambos sexos que ayudan en la crianza humana que no son la madre) y porque el trabajo asalariado impone la separación de las madres de los bebés para aumentar la productividad y la dedicación exclusiva a la empresa. Y, tercero y último, evita otra cuestión fundamental: la maternidad es algo normal en las mujeres para lo que nuestro cuerpo está totalmente adaptado, aunque no estemos exentas de riesgos por el camino. La no maternidad, por otro lado,  entraña otros, que tienen que ser igualmente visibilizados y nombrados sin tabúes políticamente correctos, mal que le pueda pesar a algún seguidor anticuado de la Beauvoir o de la Firestone.

Henri Atlan plantea que, como lo que caracteriza al ser humano es la fabricación de artefactos y el uso de la tecnología, cada vez que hacemos algo más “artificial” a la vez somos más “humanos” y no posthumanos o deshumanizados como podríamos pensar. Y, lo que parece más interesante, a pesar de parecer muy nuevos, los avances técnicos parecen responder a proyecciones arcaicas del imaginario colectivo que han alimentado todo tipo de mitos culturales en todas las épocas.

Para el autor del libro el avance de las tecnologías reproductivas y, en concreto, la creación del “útero artificial” es tan imparable como fue la implantación de la lactancia artificial (que a su vez sustituyó a las nodrizas) en todas las clases sociales y lugares. La lactancia materna y la gestación natural podrían quedar como algo de “hippies” trasnochados o “ecologistas” amantes de lo “natural”. Todo sería reducido a una opción personal en un ambiente de individualismo y libre mercado.

Pero lo que me parece más lúcido del libro es el texto que también incluye su contraportada. Dice que estas técnicas siempre comienzan a extenderse o usarse con la excusa de lo terapeútico (ha sido el caso de la fecundación in vitro, como bien señala Jacques Testart) para después pasar a otro tipo de usos que responden únicamente a la satisfacción de “deseos” a la carta. Esto me ha servido para intuir, aunque no pueda demostrarlo, que el “Proyecto Placenta Humana” (con 41,5 millones de dólares de financiación estatal en EEUU) es muy probable que bajo la excusa de conocer el funcionamiento de este órgano para solucionar problemas de salud reales sirva para aplicarse en la carrera científica del tan codiciado útero artificial.

Nos encontramos en uno de esos momentos históricos cumbre en el que fuerzas y energías contrarias pugnan y se separan en direcciones opuestas. Mientras los nuevos paradigmas de atención a los bebés prematuros redescubren lo simple y que tanto madres y bebés necesitan estar juntos en lugar de permanecer separados por el cristal de una incubadora (el famoso “piel con piel”), cientos de grupos de investigación siguen en la senda tecnólatra y narcisista. La tecnología siempre será necesaria en muchos casos para la supervivencia de los bebés pretérmino pero no sustituye a la necesidad más básica de todo ser humano: el Amor. Son los científicos humildes que se rinden a esta evidencia los que realmente están a la vanguardia.

Relacionadas:

– Fragmento del libro “La procreación artificial” de Jacques Testart: 
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/08/fragmento-del-libro-la-procreacion.html

– Cuando un congreso feminista se opuso a la ingeniería reproductiva y genética en 1985…
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/04/cuando-un-congreso-feminista-se-opuso.html

– Niños de máquina (El País): http://elpais.com/diario/2005/06/12/eps/1118557609_850215.html

– La bióloga Aarathi Prasat en Redes: http://www.rtve.es/television/20130325/reproduccion-sin-embarazo/624025.shtml

– Documental del Canal Arte sobre el libro de Henri Atlan: https://www.youtube.com/watch?v=S0M8tyD2aJQ