La escultora emancipada “La Roldana” sin anteojeras ideológicas

 Es lo que tiene facebook, cada vez que uno de tus contactos comenta, le gusta o comparte una publicación de otra persona, te llega la información… De esta forma me entero de que, según la cantante y humorista feminista Alicia Murillo Ruiz (sí, aquella que dice que desayuna “escroto ibérico a la brasa” y se supone que es muy gracioso, tan gracioso como las penosas viñetas de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia…):

Desayuno escroto ibérico a la bras
“Luisa Roldán, apodada “La Roldana”, fue una de las imagineras más importantes del Barroco español. A pesar de llegar a ostentar el título de escultora de cámara de la corte vivió grandes periodos de pobreza durante su vida ya que los contratos y los cobros de sus obras, por ser ella mujer, debían ser gestionados por su marido quien dejó a ella y a sus 8 hijos en la más absoluta miseria. Luisa Roldana perdió a 6 de sus pequeños/as y se dice que, quizás por ello, pudo captar mejor que nadie el dolor de la Virgen ante la muerte de Jesús en los rostros de sus esculturas.

A menudo sus obras fueron firmadas por su marido y su padre para poder ser cobradas pero ella se valió de un ingenioso subterfugio para conseguir justicia: en los cráneos de sus esculturas introducía documentos escritos que acreditaban su autoría. Muchos de ellos han sido descubiertos en las últimas décadas durante procesos de restauración.
En esta imagen de la foto Luisa Rodana se autorretrata en la figura de San Miguel y pone el rostro de su marido al diablo a quien está a punto de atravesar con una espada. Entre otras esculturas de su autoría están las bellísimas imágenes de la Virgen de la Macarena en Sevilla y la de la Virgen de La Estrella”.

 Lo primero que me gustaría comentar es que agradezco la difusión sobre la vida de esta escultora tan interesante que no conocía. Gracias por darla a conocer. El problema viene cuando se manipula la historia para ajustarla a la propia cosmovisión y que cuadre mejor con ella. 

  El texto explicativo de Alicia Murillo es un ejemplo caricaturesco de lo que significan las gafas de la ideología en el análisis del mundo en su versión más sensacionalista y comercial. Sin aportar ninguna bibliografía o dato que lo apoye, culpa al marido de la artista de dejar a la familia en la más absoluta miseria.  La conexión causa-efecto la hace en su frase: “vivió grandes periodos de pobreza durante su vida YA QUE los contratos y los cobros de sus obras, por ser ella mujer, debían ser gestionados por su marido quien dejó a ella y a sus 8 hijos en la más absoluta miseria“. No he encontrado nada que lo sostenga. Es más, lo único que nos puede contar la historiografía es que se casó enamorada, a escondidas del padre y, por tanto, en contra de la voluntad de la autoridad paterna, lo que viene a significar ser una mujer valiente y emancipada que toma sus propias decisiones, sean buenas o malas a ojos de los demás. Respecto al padre diremos que no sabemos si era machista o no, la realidad es que ella aprendió el oficio en el taller paterno, su padre fue su maestro y, si hubiera pensado que su hija tenía que vivir recluída en las tareas del hogar no se habría molestado en enseñarla ni habría creído en su talento como escultora.

También he encontrado que su marido, escultor del taller de su padre, trabajó en equipo con ella en varias ocasiones, y que los que no pagaban eran sus Reales y míseros clientes de una corte madrileña en quiebra y decadencia. Así que aquí tenemos la típica visión de “guerra de sexos” inventada que, además, esconde y silencia los conflictos laborales de la artista en su relación con sus jefes y clientes sinvergüenzas que no pagaban lo que debían. Podemos ir más allá… en lugar de ver a la mujer emancipada que fue, la infantiliza y victimiza por ser tan tonta de estar con un marido desastroso. Ella podía haber vuelto a la comodidad del hogar paterno pero se mantuvo en sus ideas y vivió la vida como ella misma decidió que tenía que vivirla, junto al hombre que había elegido, sus hijos y trabajando de escultora. Yo no sé si a lo mejor hubiese tomado otras deciones diferentes a las de esta mujer pero desde luego no me invento el mundo para que cuadre con mis prejuicios sexistas.

“Pese a que la historiografía misógina se empeñara en encasillarla durante muchos años en lo almibarado y lo ingenuo, acreditó sobradamente una preparación capaz de abordar con soltura todo tipo de iconografía, incluyendo las más atormentadas y cruentas por su índole pasionista. La historiografía pretendidamente feminista tampoco ayudó a ponerla en su sitio, pues levantó un falso mito de víctima sometida a los desplantes de un marido vago y tirano que, como el tiempo ha confirmado, poco tuvo que ver con la realidad. Había que tener una buena razón de peso en su época para que una hija se casara en contra de la voluntad patriarcal y esa razón probablemente fue un amor contundente que se mantuvo hasta el final de sus días”. http://www.lahornacina.com/opinionroldana2.htm

“Mientras tanto, en Sevilla, su padre continuaba trabajando y ganando dinero. Pero Luisa, quizás dolida con su padre por su trato cuando quiso casarse, nunca se rebajó a volver a su ciudad natal. La escultora real decidió aguantar en Madrid y vivir en situación de auténtica miseria”. http://www.mujeresenlahistoria.com/2011/05/la-escultora-luisa-roldan-1652-1704.html

Según la Wikipedia (basado en páginas 104-108 de García Olloqui, María Victoria (2000). Luisa Roldán La Roldana: nueva biografía. Sevilla: Guadalquivir) sobre Luisa Roldán: Aunque se le asignó un salario de cien ducados anuales, el pago real no lo recibía, por lo que tuvo que hacer varias peticiones para conseguir mantener a su familia. Las peticiones fueron primero al propio rey al que en el año 1693 le solicitó la concesión de una habitación en las casas del Tesoro ―lugar cercano al Alcázar y donde vivían gran parte de los artistas de cámara del rey― ya que ni siquiera con su «plaza de escultora pobre no tenía donde vivir ni ella ni sus hijos». Pasaron luego a ser dirigidas a la reina Mariana de Neoburgo, como la del año 1697 en la que recordaba que llevaba seis años a su servicio y pedía que le dieran: «vestuario o una ayuda de costa o lo que fuese de su mayor agrado»; en otra carta del mismo año añadía:«por estar pobre y tener dos hijos, lo paso con grandes estrecheces pues muchos días falta para lo preciso para el sustento de cada día».

No se sabe en qué libros se ha basado la autora del texto citado en facebook con cientos de “me gusta” y compartidos. Quizás podría haber leído este artículo, del que desconozco la autoría y que tampoco aporta pruebas concretas: “Comienza de este modo su vida de casada con un hombre que enseguida demuestra ser lo que ya había vaticinado su padre: borracho, pendenciero y vago, dotado sólo para gastar el dinero que ganaba su mujer con un esfuerzo notable. Como si no fuera suficiente de los seis hijos que nacieron, cuatro murieron antes de los dos años y los dos que sobrevivieron adoptaron la actitud paterna, dejando a Luisa sola con la responsabilidad de una familia que había que mantener.” El mito del marido vago y los hijos vagos… ¿Pruebas? ¿Datos?  https://www.xing.com/communities/posts/una-artista-rebelde-luisa-roldan-la-roldana-1004916644

No podemos saber cómo era el marido de Luisa Roldán más que por los documentos que nos han llegado. No creo que fuera un santo ni un villano pero sí sabemos que solicitó trabajo como sirviente del servicio doméstico:

“Existe un documento del año 1698 en el que su marido Luis Antonio de los Arcos, que al parecer no conseguía tener fama de buen escultor, solicitó al rey el puesto de «ayuda de la furriela» para poder paliar en algún modo la miseria en que se encontraba la familia. Al cabo de algún tiempo se recibió la contestación:«No hay ninguna plaza vacante».” http://es.wikipedia.org/wiki/Luisa_Rold%C3%A1n (Basado en página 61 de “Sancho Corbacho, Heliodoro (1950). El escultor Pedro Roldán y sus discípulos. Sevilla: Artes gráficas salesianas”).

Según otra fuente: “En 1698 su marido, Luis Antonio Navarro solicita en la Corte un puesto como criado, pero es rechazado aunque finalmente se lo conceden en junio de ese mismo año. ” http://chrismielost.blogspot.com.es/2014/03/luisa-roldan-una-escultora-en-la-corte.html

Este documental de RTVE también apoya de forma parcial la leyenda del marido e hijos vagos sin aportar pruebas, pero al menos admite que no es más que un mito de la “tradición oral” y “una leyenda” el hecho de que Luisa Roldán se inspirara en su marido para realizar la cara del demonio de la imagen (nada extraño, por otra parte, en el mundo del arte lo de tomar de modelos a familiares)  y que esto pudiera deberse a que su relación conyugal fuera mala malísima: http://www.rtve.es/alacarta/videos/mujeres-en-la-historia/mujeres-historia-luisa-ignacia-roldan/848600/

En este mismo documental se vuelve al mito de que los hijos también eran unos vagos que ya tenían edad de trabajar y sin embargo vivían de ella (creo recordar que en ese momento del video dicen que de los 8 hijos solamente sobrevivían el niño, que tenía 16 años, y la niña de 13 años). Creo que esto también tendría que ser demostrado. La realidad es que la escultura y el trabajo de taller es un trabajo en equipo y es muy probable que trabajara toda la familia ayudando, al igual que ella ayudó y aprendió de pequeña en el taller paterno. No existía el concepto de artista-divo que siglos después apareció, el trabajo del arte era un trabajo manual, con reconocimiento, pero manual al fin y al cabo y el taller era una especie de empresa familiar. En este sentido, podemos leer: 

San Miguel venciendo al demonio.

Alicia Murillo también trata de introducir una forzada “guerra de sexos” en el tema de la autoría de las obras que tampoco se correspondería con la realidad concreta de este caso, hasta donde he podido investigar. Sus primeras obras las firmaba su padre porque era el jefe del taller, hubiese sido igual si hubiera sido un hijo en lugar de una hija, o un hombre artista en lugar de una mujer artista. Después de casada, las obras las firmaba ella, no su marido

“En sus inicios Luisa creó figuras junto a su padre y también en solitario pero por aquel entonces “en la imaginería no se firmaban las obras, pues éstas eran adjudicadas al jefe del taller. De ahí que se dude de si la autoría de tallas como el San Fernando de la Catedral hispalense o la Macarena de Sevilla sean de Pedro Roldán o de su hija. A los 20 años, y tras contraer matrimonio, la Roldana abrió su propio taller y comenzó a firmar con su nombre las tallas. Las dos primeras en las que consta su autoría datan de 1688 y son el San Germán y San Servando de la Catedral Nueva de Cádiz. En la hendidura de la espalda de las imágenes realizó un pequeño pergamino en el que graba la siguiente frase: Ideado por Pedro Roldán, realizado por Luisa Roldán y dorado por Luis Antonio de los Arcos.” http://almagacen.blogspot.com.es/2011/08/la-roldana-la-historia-de-una.html

En uno de estos santos —San Servando— se encontró un documento que ponía:«diseñado por Pedro Roldán, hecho por Luisa Roldán y dorado y estofado por Luis Antonio de los Arcos». http://marivi-hypatia.blogspot.com.es/2011/12/maria-luisa-roldan-la-roldana.html

Y sobre la firma de las obras, al contrario de lo que afirma Alicia Murillo:

“Entre los artistas, sobre todo pintores y escultores existe la máxima de no firmar sus obras hasta que no están totalmente acabadas y cuando son por encargo, no hacerlo hasta no haberlas cobrado.
Esta es la razón por la q
ue muchas obras de arte se consideran anónimas, o se atribuyen a tal o cual artista, al carecer de la firma de su autor y de la fecha de su creación, seguramente porque no las habían cobrado. Luego, es un trabajo de los técnicos cuando se encuentra una obra no adjudicada, estudiar sus características, la técnica empleada, la escuela a la que pertenece y todas las demás circunstancias que son necesarias para atribuirla a algún artista concreto.”

http://unalupasobrelahistoria.blogspot.com.es/2013/03/la-cara-del-demonio.html 

Por otro lado, debiéramos preguntarnos por qué tendría que firmar las obras su marido si ella era la famosa, la persona con más talento escultórico dentro de la pareja y la que fue contratada como “Escultora de Cámara de su Majestad en Madrid” sin ningún tipo de subterfugio legal. ¿Por qué, además, tendrían que ser firmadas algunas obras por su marido, por motivos sexistas, y otras no había ningún problema en que fueran firmadas por ella? 

Después de leer todo esto pongo en cuestión que alguien, sin pruebas, culpe al marido de la pobreza familiar cuando en todas las fuentes se afirma que sus clientes, reyes y aristócratas, eran unos morosos que NO PAGABAN. En lugar de decir esto, se culpa al marido y se la llama tonta de forma indirecta, por estar con él. Exculpar al poder máximo de la época, la Monarquía, como institución morosa, y culpar a la pareja que esta mujer había personalmente elegido para compartir su vida es muy significativo de la misoginia encubierta y la misandria obvia de estos planteamientos. Exculpar la ostentosidad del poder político y económico que encargaba sus obras y después no quería pagarlas dice mucho de a quién benefician estos presupuestos ideológicos.

El mito de que era un vago, además, entra en contradicción con la ayuda que la brindaba en sus obras, es decir, trabajaban en equipo aunque ella fuera la escultora principal. Además, también hay pruebas de que intentó y al final consiguió trabajo como sirviente. ¿Qué pruebas aporta Alicia Murillo? Ninguna. Se inventa o apoya el mito del marido vago y aprovechado porque cuadra con su ideología, ni más ni menos. Yo no sé cómo era ese señor, si era una buena o mala persona, pero por lo poquito que se sabe parece que se amaban o al menos decidieron convivir juntos, aunque tampoco dudo de que tuvieran conflictos como existen en todas las relaciones personales. Cuando no sabemos algo o no podemos conocerlo, desde un punto de vista epistemiológico, es mejor callar y reconocer los límites antes que inventar y fabular.

En esa época no era fácil casarse en contra de la voluntad paterna (recordemos que el Patriarcado es eso: el poder del padre, la autoridad del padre…) y durante toda su vida vivió con él, sin intentar separarse de su marido en ningún momento y volver a Sevilla, incluso cuando ya había recuperado el contacto y la relación con su padre. Sea como fuera este hombre, ella eligió seguir con él. Lo de que él tenía que gestionar las cuentas de la familia es cuestionable. No sé si legalmente era así, supongo que sí, pero los hombres de esa época no habían elegido esas normas, como tampoco los hombres que padecieron el Franquismo eligieron las aberraciones legales que les impuso a ellos y sus compañeras su código civil y diferentes reglamentos. No creo que el marido de esta señora hubiera podido decidir nada de esto. Aún así, es ella la que escribe a los reyes para pedirles dinero, no necesitaba a su marido para representarla para nada, se bastaba ella solita. Incluso aunque fuera cierto que Luis Antonio de Arcos firmara alguna de las obras de Luisa Roldán, de ser así, ese tipo de legislaciones no fueron ni votadas ni elegidas ni reivindicadas por ninguna lucha popular de los maridos.

En fin, un ejemplo más de que a pesar de que la definición teórica de feminismo es la lucha por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, esta ideología tiene una dimensión cultural que excede con creces este presupuesto y se transforma en una visión del mundo sesgada, parcial, corporativista, ajena a la voluntad de verdad (aunque esta contradiga las propias ideas) y promotora de la doble moral, la hipocresía y la guerra de sexos más patética. 

Luisa Roldán nos da una lección sobre emancipación femenina y el significado de la palabra Libertad. Alicia Murillo, por otra parte, nos da una lección de manipulación de la Historia y de cómo existen cientos de personas en las redes sociales dispuestas a asumirla sin filtros ni espíritu crítico. En este sentido, modificaré este artículo si alguien encuentra información complementaria que nos acerque mejor al conocimiento del personaje histórico de Luisa Roldán. No sería extraño que parte de la información aquí recopilada fuera errónea o controvertida y, sobre todo, rectificar es de sabias

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Actualización a 5 de abril de 2015. Le envío este post al perfil público de facebook de Alicia Murillo solicitando algún tipo de prueba sobre sus acusaciones sin pruebas aparentes hacia el marido de Luisa Roldán: Alicia, me gustaría que leyeras este post y me dijeras en qué basas tus acusaciones al marido de Luisa Roldán sobre la situación económica familiar y sobre el resto de temas citados”. Esta es la respuesta: 

“Hola Tania, me baso en los trabajos de investigación de Arsenio Moreno, Pilar de Arístegui y La Tarasca. De cada uno de ellos encontrarás, respectivamente, dos biografías y una impresionante obra de teatro. También en la tradición oral de mi ciudad, la memoria de las mujeres viene muchas veces salvada por los relatos transmitidos de generación en generación: al negársenos históricamente la entrada en la academia con sus consecuentes carencias en la documentación escrita, solo nos queda la palabra dicha (que, por supuesto, ha sido minusvalorada a posta por los macho-investigadores). También me baso en estudios estadísticos que he realizado yo misma: si el 90% de los hombres que conozco son unos gilipollas probablemente el marido de la Roldana también lo haya sido XDD. Un saludo.”

Bien, vamos por partes: 

Arsenio Moreno ha escrito una novela histórica, una ficción sobre Luisa Roldán, no una “biografía”. Me parece perfecto, eso es la novela, no la realidad: “«Porque a mí lo que más me atraía de La Roldana (1652-1706) era el personaje, lo que sabía de ella y lo que podíamos intuir de Luisa Roldán», apunta. «Sobre su figura se ha trabajado muy poco; pero a mí me pareció desde el principio un excepcional personaje de novela», explica. Con ella ha creado una narración «no exactamente concordante con su biografía pero que permite acercarnos a los avatares que padeció y al mundo de contradicciones que le tocó vivir». El escritor habla de «ficción controlada» a la hora de referirse al género de una novela en la que se ha permitido «pocas libertades» porque, ante todo, ha buscado «ser creíbles y verosímil».” http://elcorreoweb.es/arsenio-moreno-publica-roldana-una-ficcion-controlada-sobre-la-escultora-AOEC801526 

Pilar de Arístegui también ha escrito otra novela histórica sobre Luisa Roldán, no una “biografía”: “Pilar de Arístegui ofrece “una obra de justicia con el grandísimo talento” de Luisa Roldán en la novela ‘La Roldana'”: http://www.europapress.es/cultura/noticia-andalucia-pilar-aristegui-ofrece-obra-justicia-grandisimo-talento-luisa-roldan-novela-roldana-20101001141857.html

Y una obra de teatro basada en una novela histórica: http://www.teatrolopedevega.org/lope-vega/la-soledad-de-la-roldana-de-arsenio-moreno-cia-de-espectaculos-la-tarasca/ 

Sobre la tradición oral habría que ver de dónde procede en concreto. En muchas ocasiones lo que se llama tradición oral transmitida a lo largo de los siglos tiene su origen en algún artículo periodístico del siglo XIX. Me remito, por ejemplo, a lo que la tradición “oral” nos ha transmitido sobre Manuela Malasaña Oñoro (por ejemplo, una de las versiones populares de su muerte es la recreada por el escritor Ángel Fernández de los Ríos). Esas tradiciones orales tienen que ser rastreadas para ver si tienen un origen reciente y menos popular de lo que creemos. Y, por supuesto, la tradición oral también incluye la calumnia. Incluso aunque fuera cierto que estas acusaciones sin pruebas hacia el marido de Luisa Roldán (y por alusiones hacia la propia Roldana, que queda de tonta por querer seguir con un hombre así) tienen su origen en la tradición oral de las mujeres sevillanas, transmitida desde el siglo XVII de generación en generación, no tiene por qué ser cierto lo que nos ha llegado después de 300 años. La historia sigue siendo inverosimil: hay pruebas de que buscó y encontró trabajo como sirviente, hay pruebas de que ella misma escribía a la corte para solicitar su sueldo, hay pruebas que demuestran que no tenía un pelo de tonta y tomaba sus propias decisiones…

– El tercer argumento aplica una lógica indemostrable. No podemos conocer la verdad porque la historiografía es machista por definición y está elaborada por machistas. Esto hay que puntualizarlo más, ya que también existe una historiografía feminista que plasma sus propios prejuicios en la Historia y el Arte. Independientemente de las ideas previas de los investigadores y críticos de la Academia, nos han llegado documentos que entran en contradicción con las novelas en las que se basa Alicia Murillo. Su argumento reduce todo al contubernio y la conspiración: Reductio ad Machismum. Paradójicamente, Arsenio Moreno Mendoza, que Alicia Murillo considera una de sus fuentes a pesar de haber escrito una novela histórica de ficción, es Académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Pilar de Aristegui, la otra autora de novela histórica de sus fuentes, en 1991 ingresó en la Academia de las Artes de San Antón, institución cuyo presidente de honor es José María Álvarez del Manzano, ex alcalde de Madrid del Partido Popular. Es decir, es la Academia la que sostiene la versión que acusa sin pruebas a un hombre del siglo XVII, llama tontica a una mujer libre y emancipada por vivir con él hasta su muerte y exculpa a la Realeza y la aristocracia morosa y decadente.
 
Con el último argumento no puedo decir nada. ¡El 90% de los hombres que conoce son gilipollas! Efectivamente es con el que me quito el sombrero. ¡Me ha desmontado el post!