Momentos de lactancia del siglo III a.C.

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Una de las piezas más emblemáticas de la Serreta  es  la  conocida  terracota  comúnmente  conocida como el grupo de la Diosa Madre (Fig. 13). Aunque tradicionalmente  se  asocia  al  santuario,  se  encontró en la habitación que nos ocupa. Se trata de una plaqueta de arcilla rojiza modelada a mano de 18’2 cm de anchura y 16’7 de altura que muestra un grupo de personajes  en  tamaños  y  actitudes  diversas  y  que están realizados a partir de un modelado manual de la arcilla de forma esquemática. Preside la escena una gran figura femenina central incompleta, pues carece de la cabeza, y que acoge en su seno a dos niños pequeños a los que amamanta. Dentro del esquematismo de la representación es posible apreciar un gran manto o velo que cae de la cabeza y que acogería a las figuras lactantes, aunque es difícil distinguir los brazos del pliegue del vestido. Sin embargo, numerosos paralelos apoyan esta función del mostrarse y simultáneamente  acoger,  que  es  protección  bajo  el manto  divino.  Por  ejemplo,  el  mismo  motivo  y  esquema  de  representación,  la  acogida  bajo  el  manto a  dos  lactantes  aparece  en  la  escultura  de  la  diosa nutricia  de  Megara  Hyblaea  (Fig.  14) 36 .  Está sentada en un trono que constituye la parte trasera de la pieza. Esta figura central se acompaña de sendas parejas de mujeres e infantes de proporciones menores a las de la señora sentada, en sus laterales. Los rostros se realizan con un simple pellizco de arcilla en el que individualizan algunos rasgos, como los bucles del cabello que penden de ambos lados de la cabeza. La figura de la derecha acoge a la figura infantil con el brazo derecho posado sobre el hombro –un gesto familiar— mientras que con el izquierdo toca el regazo de la figura central o el mismo trono, como también aproxima su brazo a la figura sedente la figura infantil. Por su parte, las figuras de la izquierda tocan el diaulós  que dan sentido singular a una escena envuelta en el entorno de la música 37 . Entre estas figuras y el personaje central aparece una paloma. Una segunda paloma se situaría probablemente en el espacio simé- trico del trono, a la izquierda. La  pieza  tiene  una  base  plana  y  un  reverso  liso con un agujero central debido a las necesidades técnicas  de  fabricación.  Presenta,  por  tanto,  una  única cara decorada, para ser mostrada de frente 38  sobre una pequeña  peana  o  bien  en  una  hornacina.

Tomado de “LA HABITACIÓN SAGRADA DE LA CIUDAD IBÉRICA DE LA SERRETA” de Ignacio Grau, Ricardo Olmos y Alicia Perea: http://aespa.revistas.csic.es/index.php/aespa/article/viewFile/38/38

Ya puedo dormir tranquila, amamantar es legal…

Pues sí, amigos y amigas, de vez en cuando, como un goteo que no cesa, van saliendo noticias en los medios sobre la protección especial, la autorización, la legalización de amamantar en “espacios públicos”. Esto es una soberana tontería, como sabéis, ya que la lactancia materna nunca ha estado prohibida y lleva practicándose durante los últimos 2 millones de años en el género Homo, como respirar o caminar. Si acaso lo que está prohibido es prohibirla y discriminar a las personas que amamantan, como ya señala la Constitución. Pero, en fin, de todo esto y de los potenciales peligros de este legalismo y regulación desde arriba que asola al mundo de la lactancia, ya hablé en su día en el post: “¿Necesitamos que el Estado nos “proteja” cuando damos de mamar en público?”

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La foto en la que se basa este meme se llama ‘Mujer gitana del Sacro Monte de Granada’ (1951), de Jean Dieuzaide.

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Había publicado esto pero voy a añadir algo más, a raíz de lo sucedido en el Museo Picasso de Málaga:

Ellos nos “permiten”, ellos nos “autorizan a”, ellos nos “otorgan”. El vocabulario utilizado es muy claro. Pero este artículo y el Museo Picasso de Málaga mienten o, más bien, tergiversan, porque la lactancia materna nunca ha estado prohibida en los espacios públicos, ni en este museo ni en ningún otro lugar, y mucho menos en una normativa por escrito y, por tanto, no se puede “permitir” algo que no está prohibido. Bravo por esa mujer que puso la reclamación y un gran abucheo al museo que tendría que pedir disculpas por haber cometido una discriminación anticonstitucional hacia una madre y un bebé, y matizar esto: ellos no permiten nada porque no hay nada que permitir en algo que no les afecta para nada. La infracción, porque esta sí ha sucedido, ha sido suya y esto tiene que quedar muy claro. Al decir que ahora lo “permitirán” están desviando el foco de atención precisamente de esto, porque tendrían que decir que no volverán a molestar ni a expulsar a nadie por este motivo. La guerra del discurso.

Es curioso, la única normativa legal por escrito que sí lo especifica y prohibe la LM más allá de ciertos momentos, el permiso de lactancia dentro del espacio-tiempo laboral, contra esa normativa nunca vamos… En muchísimos trabajos está prohibida la lactancia materna más allá de la hora de lactancia, una hora imposible de usar para madres que trabajan lejos de sus hogares o guarderías (en ninguna empresa hay guardería, por cierto, que a pesar de no ser una solución ideal al menos facilitaría los contactos con el bebé durante las horas de trabajo, los descansos, etc…). Se dice a las trabajadoras que no pasa nada, que se saquen leche, que la congelen y ya está, sin pensar en que sacarse leche es algo desagradable e impuesto por las condiciones externas (intuyo que también es más desagradable para el bebé). Es algo que es así y con lo que tenemos que conformarnos, se supone. Nos tenemos que adaptar y de ningún modo tratar de hacerlo al revés, que sea el mundo laboral y productivo el que adapte a los ritmos de la vida.

En todos los trabajos estaría en teoría prohibida la lactancia materna más allá de los 9 meses, fecha en la que se supone termina este derecho (no era así en la primera ley de permiso de lactancia de 1900, mucho más flexible que la actual). A partir de los 9 meses se supone que los bebés ya pueden pasar 10 horas sin mamar (toman alimentación complementaria o leche materna congelada o de fórmula), lo que es cierto, claro, pero tiene implicaciones biopolíticas en nuestros cuerpos, mentes y emociones que han sido silenciadas durante años. No ha sido algo que hayamos decidido nosotras, alguien lo ha decidido por nosotras. ¿Y por qué de esto no se habla y no se reclama lactancia en libertad dentro de los ámbitos laborales? Porque es un conflicto, un conflicto social que excede a la familia nuclear, a la pareja y a la diada madre-bebé. Es un conflicto mucho más amplio y que excede el tema de la lactancia, el de los cuidados, que es mejor ocultar y no enfrentar porque subvertirlo y desobedecerlo pondría en el tapete ciertos temas que son tabú, porque de ellos depende que el sistema tal y como lo concemos siga “funcionando”. Dejaría en evidencia las prioridades del sistema, lo que se pone en primer lugar y lo que tiene que ir detrás…

Comparemos el permiso de lactancia de 1900 con el actual reflejado en el Estatuto de los Trabajadores:

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Apartado 4 del artículo 37:

4.En los supuestos de nacimiento de hijo, adopción o acogimiento de acuerdo con el artículo 45.1.d) de esta Ley, para la lactancia del menor hasta que éste cumpla NUEVE meses, los trabajadores tendrán derecho a una hora de ausencia del trabajo, que podrán dividir en DOS fracciones. La duración del permiso se incrementará proporcionalmente en los casos de parto, adopción o acogimiento múltiples. Quien ejerza este derecho, por su voluntad, podrá sustituirlo por una reducción de su jornada en media hora con la misma finalidad o acumularlo en jornadas completas en los términos previstos en la negociación colectiva o en el acuerdo a que llegue con el empresario respetando, en su caso, lo establecido en aquella. Este permiso constituye un derecho individual de los trabajadores, hombres o mujeres, pero sólo podrá ser ejercido por uno de los progenitores en caso de que ambos trabajen.

 

“Meditaciones” de Marco Aurelio

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Hoy me planteaba la corresponsabilidad de las mujeres en el mantenimiento del patriarcado, en este caso el patriarcado romano, y he llegado a este texto de Marco Aurelio en el que se acuerda de su padre, su madre y su nodriza. Tomado de http://www.imperivm.org/ :

4. Camino siguiendo las sendas acordes con la naturaleza, hasta caer y al fin descansar, expirando en este aire que respiro cada día y cayendo en esta tierra de donde mi padre recogió la semilla, mi madre la sangre y mi nodriza la leche; de donde, cada día, después de tantos años, me alimento y refresco, que me sostiene, mientras camino, y que me aprovecha de tantas maneras.

Sigo reflexionando sobre este tema, ya que las madres de las clases altas se dedicaban a educar (de criar se encargaba la nodriza y criadas) a los futuros líderes durante los primeros años y apoyaban plenamente las leyes patriarcales romanas.

“Ha ofrecido su pecho a tu boca durante tres años, con paciencia…”

Sigo leyendo este libro a ratitos…

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“Duplica los panes que debes dar a tu madre.
Llévala como te ha llevado.
Ha cargado muchas veces contigo,
Y no te ha dejado en el suelo.
Luego que te dio a luz tras tus meses,
Ha ofrecido su pecho a tu boca durante tres años, con paciencia
Te ha llevado a la escuela,
Y mientras te enseñaban a escribir,
Ella se sostenía durante tu ausencia, cada día, con el pan y la cerveza de su casa.
Ahora que estás en la flor de la edad, que has tomado mujer y que estás bien establecido en tu casa, dirige los ojos a cómo se te dio a luz, a cómo fuiste amamantado, como a obra de tu madre.
¡Que no tenga que vituperarte,
ni levantar las manos a Dios!
¡Y que Dios no tenga que oír su queja!
(Máximas de Ani. Reino Nuevo).

Poema erótico del Antiguo Egipto

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(…) Estoy contigo

Y mi corazón salta de gozo.

Cuando tú estás (en mi casa),

si no son brazos y caricias,

(¿qué otra cosa puede ser para nosotros ) el placer?

Si deseas acariciar mis piernas y mi seno,

(no) te (rechazaré).

¿Es que te marchas porque te acuerdas de la comida?

¿Es que eres un hombre esclavo del vientre?

¿Quieres irte a causa de tus vestidos?

¡Yo soy la señora de las más ricas telas!

(¿Es que te vas porque tienes sed?)

¡Toma mis pechos!

Desbordará para ti su contenido.

¡Espléndido es el día en que nos abrazamos!

(…)

Hoy he ido a la piscina y entre chapuzón y siestas de unos y otros he leído este poema del Papiro Harris 500 incluido en el epílogo “La Mama Femenina como recurso literario erótico en la poesía amorosa del Antiguo Egipto” del libro “La Lactancia en el Antiguo Egipto” de Manuel Juaneda-Magdalena. ¡Que se hagan a un lado el porno y el posporno y viva el erotismo fresco y exuberante de estos versos chorreantes!

Lactancia en Egipto

“Cuando naciste después de tus meses, ella todavía estaba unida a ti, con su pecho en tu boca durante tres años”.  Enseñanzas de Ani. Egipto, s.XII-XIII a. C., aprox.

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Fuente: Gentes del Valle del Nilo.

Se puede leer todo el texto en inglés aquí, es muy bonito. En él, el escriba Ani, habla de diferentes aspectos de la ética y la moralidad, dirigiéndose no a las elites sino al hombre corriente de la sociedad egipcia. De hecho, cuando habla de la lactancia de tres años, se refiere a la propia madre y no a una nodriza pagada. Nos recuerda como debemos cuidar en la ancianidad a las que nos brindaron todos los cuidados de pequeños.

Me quedo con ganas de leer más sobre este tema en el libro “Lactancia en Egipto” de Manuel Juaneda-Magdalena Gabelas.

Siete mentiras sobre la maternidad

Me encanta escuchar el programa de radio Matrioskas, de Radio Almaina. Esta última emisión trata sobre un capítulo del libro de Casilda Rodrigáñez y Ana Cachafeiro “La Represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente”:

No dejéis de visitar su blog, allí ponen material adicional, todos los capítulos del programa y las canciones de licencia libre que utilizan: Matrioskas.

Marvin Harris, Antropología Cultural

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Y sigo recopilando información sobre la amenorrea de la lactancia y la fertilidad, esa gran desconocida en nuestra sociedad y en el sector sanitario, aunque bastante conocida en Antropología… Esta vez cito un libro del antropólogo Marvin Harris, “Antropología Cultural”:

“Pg 45: Lactancia

La amenorrea (alteración del ciclo menstrual) es un síntoma típico de la lactancia natural. El efecto está asociado a la producción de prolactina, una hormona que regula la actividad mamaria. La prolactina, a su vez, inhibe la producción de hormonas que regulan el ciclo ovulatorio (Aso y Williams, 1985). Parece ser que existen varios factores bioculturales que controlan la duración de la amenorrea debida a la lactancia. En primer lugar, está el estado de salud de la madre y su dieta. Otros factores se refieren a la intensidad de la succión, que está determinada por la edad a la cual el niño es alimentado con comidas blandas suplementarias, y también es otro factor el número de veces que se le da el pecho al niño. Mientras que aún se discute la relativa importancia de estos factores (Bongaarts, 1980, 1982; Frisen, 1984), queda claro que, bajo condiciones favorables, la lactancia prolongada puede dar como resultado el espaciar los embarazos a intervalos de tres a más años, con un grado de fiabilidad comparable al de los modernos métodos anticonceptivos, mecánicos y químicos (Short, 1984:36). Sin embargo, hay que ser muy prudentes a la hora de sacar conclusiones y pensar que cualquier grupo social es capaz de ajustar su índice de fertilidad hacia arriba o hacia abajo simplemente intensificando y prolongando la lactancia. La lactancia prolongada no puede tener lugar si las madres no están adecuadamente alimentadas. Y lo que es más, debido a que la leche materna es deficiente en hierro, su uso como única fuente de alimento más allá de los seis meses podría ser causa de anemia en el niño.”

Como siempre, dejo información actualizada sobre este tema y sobre el MELA (método anticonceptivo de la amenorrea de la lactancia), publicada por UNICEF.

El destete natural

Estoy suscrita a la lista de correo de Fedalma, la Federación Española de Asociaciones pro Lactancia Materna, y una de las últimas publicaciones de su web ha sido esta entrevista a Naomi Aldort, asesora familiar, escritora y conferenciante. Me ha dejado perpleja y, como todo lo que me deja en ese estado me produce una necesidad voraz de investigar, aprender y pensar por mí misma, aquí tenéis el resultado.

Soy una enamorada de la lactancia materna, que disfruto desde hace dos años, pero sobre todo soy una enamorada de la libertad, de la capacidad de las mujeres de tomar decisiones libres, informadas y responsables. Por eso, creo que es importante dudar, “loada sea la duda”, que decía Berthold Brecht, para construirnos cada una nuestro propio camino. Creo que las madres deben hacer lo que su conciencia y sus posibilidades les permitan, porque tan natural es que el bebé quiera seguir mamando como que la madre quiera dejar de dar de mamar en algún momento. De hecho, en el reino animal esto tiene un nombre: conflicto del destete (weaning conflict, en inglés). En algunas especies el destete es más conflictivo que en otras, como veremos después, pero lo que no se puede negar es que el destete dirigido por las hembras mamíferas es totalmente natural, y muchas veces está ligado a una nueva gestación.

Dice Naomi Aldort:

“Desde tu experiencia personal, ¿cómo transmites la importancia de la lactancia en niños mayores de dos años?

Todavía no he conocido a ningún niño de 2 años que en condiciones naturales quiera dejar de mamar. También observo que cuando las madres se sienten libres para seguir el dictado de sus corazones, ellas tampoco quieren pasar por el dolor de forzar a un niño a dejar de mamar, ni quieren perder esa experiencia de vínculo mágico.

(…)

La naturaleza no comete errores. Lleva perfeccionándose durante millones de años para darnos el sistema óptimo de cuidar a un niño. Las elecciones primitivas de un niño son las mejores. El niño tiene razón porque la naturaleza no mete la pata y no necesita que luchemos contra ella.”

Y después de leer esto me pregunto, pero, ¿cómo ocurre el fenómeno del destete entre los animales mamíferos y, mejor aún, en los primates, es decir, en la Naturaleza? ¿Por qué Naomi Aldort no considera natural que la madre desee en algún momento iniciar el destete? ¿Por qué considera que el inicio del destete por parte de la madre es luchar contra la Naturaleza, cuando la realidad mamífera es precisamente la contraria? ¿Por qué ese tono melodramático hacia un proceso fisiológico normal, tanto si es iniciado por la madre como si no lo es? ¿En qué se basa para decir que las elecciones del niño son “mejores” que las de su madre, cuando además está hablando de destetes a partir de los dos años?

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Mmmm… Veamos qué ocurre en la Naturaleza:

Perras

http://www.conciencia-animal.cl/paginas/temas/temas.php?d=1004

“Al principio la perra estará con sus hijos casi todo el tiempo, y se irá creando en la camada el sentido de grupo social. Después, a las 3 ó 4 semanas, la madre comenzará a dejarlos solos cada vez más tiempo, y los momentos de lactancia serán menos. A medida que vaya transcurriendo el tiempo y los días, la perra se mostrará cada vez más arisca con sus hijos, y á estos les será más difícil mamar. A las 5 semanas, si un jovenzuelo intenta alimentarse de ella, la perra le gruñirá y le hará como si lo fuera a morder, pero sólo será un amago, porque ello nunca llegará a suceder.”

Gatas

http://gatos.about.com/od/Sexualidad/f/El-Destete-O-Separacion-Del-Gatito.htm

“Se conoce como el destete a la etapa de transición en la que el gatito deja de tomar leche de su madre y comienza a comer alimentos sólidos preparándose así para su independencia. Mamá gata es quien domina el proceso cuando comienza a rechazar el darle leche al gatito para así obligarlo a aprender a buscar su comida.”

Yeguas

http://www.naturalhipic.com/centro/el-destete-doma-natural/

“Las yeguas que viven en libertad destetan a sus potros cuando se aproxima el final de la siguiente gestación. No todas las yeguas destetan a sus potros en un mismo momento, pero normalmente lo hacen aproximadamente al décimo mes de su gestación. La madre no le dejara mamar a su potro dándole una pequeña coz cuando lo intente, y así el potro progresivamente dejara de intentarlo, pasando a alimentarse únicamente de pasto.”

Elefantas

Tomado y traducido de “Mammals of Africa”:

http://books.google.es/books?id=B_07noCPc4kC&printsec=frontcover&hl=es#v=onepage&q&f=false

Pg. 192: “Las crías de elefante suelen dejar de mamar cuando la siguiente cría nace, y la examinación de elefantas en Kruger N. P. mostró que la mayor parte mama constantemente (Smuts 1975, I Whyte pers. obs.). Como resultado, el destete es un proceso extenso y suave (Lee and Moss 1986). Hay diferencias sutiles entre los sexos de las crías en el destete, donde se permite a los hijos mamar en cuanto emitan una protesta vocal, mientras que las madres son un poco menos tolerantes con las hijas. Teniendo en cuenta que el período entre partos en Kruger NP se calculó a los 3 años y 8 meses (2001a Whayte), esto también representa la media de edad del destete. En los casos en que se prorroga el período entre partos, la edad al destete probablemente se ampliará en consecuencia.”

Cabras

Sobre la especie de cabra “ammotragus lervia”, en el mismo libro, pg 598:

“El conflicto madre-cría durante el destete ha sido investigado. Parece haber un cese progresivo de la lactancia, sin los conflictos de comportamiento que surgen entre la madre y los hijos, salvo cuando se reanuda la actividad sexual antes de que el destete haya tenido lugar (Cassinello 1997a).”

Monas babuinas

http://www-personal.umich.edu/~phyl/anthro/conflict.html

El conflicto del destete
Piensa como en la primera etapa, la madre mantiene la proximidad hacia su cría, la sigue, evita que se separe, e inicia la mayor parte de las tomas de lactancia. En la segunda etapa, la cría pasa a ser más independiente e inicia la mayor parte de las tomas. En la última etapa, la madre acalla los esfuerzos para mantener el contacto, y deja de querer amamantar. En esta última etapa, la madre empezará a rechazar al niño, primero suavemente y después de forma más contundente. El niño pasará mucho tiempo gimoteando y llorando. Trivers dijo una vez que si quieres encontrar babuinos por la mañana, escucha el sonido de una cría destetándose; llantos y rabietas.

Gorilas

Tomado de “Gorilas de Montaña: Tres Décadas de Investigación en Karisoke”:

“El desarrollo de la independencia nutricional observado en el presente estudio sugiere dos posibles estrategias de destete en los gorilas de montaña. Habitualmente, el destete en los gorilas ha sido considerado como un proceso suave, gradual (Stewart, 1981), justificado aquí por los lactantes que seguían con la succión a los 40 meses y por la falta de un aumento aparente de lloriqueos, como los que se ven en babuinos y macacos rhesus (Altmann, 1980; Collinge, 1987), o en los cerdos que gruñen durante el período de destete. Sólo en un recién nacido (Um) se observaron berrinches, un comportamiento que es a veces (Fossey, 1979), aunque no es común (Stewart, 1981), visto en los gorilas, como es el caso de los chimpancés en estado salvaje (Clark, 1977). En los chimpancés, la lactancia se prolonga durante 4-5 años, pero el destete comienza en el segundo año de vida, con rechazos intensificados con el tiempo. La naturaleza más cohesionada de los grupos de gorilas, con muchas distracciones presentes en la forma de constante disponibilidad de un número de compañeros de juego y el espaldaplateada dominante (Stewart, en este volumen), pueden contribuir al conflicto menos intenso que se ha visto entre la madre y la cría.”

Chimpancés de la costa oriental del Lago Tanganyika (Tanzania)

Tomado del libro “Los chimpancés de la orilla del lago
Historia Natural y Cultura de Mahale” (a partir de la página 98). Los chimpancés suelen estar completamente destetados a los 5 años:

“En un sentido estricto, el destete, literalmente, significa negar el acceso al pezón; es un proceso bien definido. Sobre el momento en el que el bebé cumple cuatro años de edad, el destete se inicia y se detiene en los siguientes meses. El comienzo del destete puede comenzar cuando la cría es joven, por ejemplo, Sylvie fue destetada a la edad de tres años.

Una madre asume sutil o abiertamente posiciones en las que su descendencia tiene dificultades para acceder a sus pezones. Los patrones de rechazo de la madre hacia su cría varían de individuo a individuo. Puede directamente tomar al bebé de su pecho, bloquear el acceso a su pecho con su brazo, o acostarse boca abajo en el suelo. Las primeras veces que la madre niega su pezón al lactante, sólo gime (vocalizando disgusto), pero cuanto más estricta se pone, más se intensifica la resistencia.

Una cría que protesta saldrá corriendo desde la madre, emitirá gritos de malestar, rodará por el suelo, golpeará su cabeza contra el suelo, y lanzará un ataque. Con el tiempo, la madre casi siempre da paso a las demandas del bebé.”

Más sobre chimpancés

Del libro “Parenting for Primates”:

“La mayoría de las madres chimpancés son suaves y tolerantes con sus crías mayores durante el destete. En lugar de amenazar directamente a sus crías, elijen el camino de menor resistencia; distraen o empujan lejos suavemente a sus jóvenes, o cubren sus pechos. Las madres chimpancé cuidan pacientemente a sus crías u ofrecen otras formas de contacto corporal calmante. Por ejemplo, a los jóvenes chimpancés se les permite chupar el labio inferior de su madre, el oído o la piel, o enterrar la cabeza en su axila, pero este contacto es condicional: para recibirlo, el joven debe mantener la cabeza alejada de los pechos de su madre.”

Y para casi terminar este repaso por el mundo animal copio un fragmento de este interesante artículo de una revista científica veterinaria:

Rompiendo el vínculo madre-cría: el destete natural y el conflicto madre-hijos (http://www.actavetscand.com/content/53/1/28):

“En condiciones naturales, el destete implica la disminución gradual de la producción de leche de la madre, y un aumento concomitante de la ingesta de alimentos sólidos por la cría, que es acompañada por una reducción gradual del vínculo maternofilial [54]. La relación entre la madre y su descendencia en los mamíferos puede dividirse esquemáticamente en tres etapas: durante los primeros meses de vida la hembra busca e inicia el contacto con las crías; después, la cría será la responsable de la mayor parte de las tomas de lactancia y del contacto social y, por último, la hembra empieza a rechazar algunos intentos de mamar hasta que se detiene de forma permanente [14]. En el ganado vacuno, el proceso de destete puede ir acompañado de un aumento de la agresividad de la madre hacia su joven [18].

En varias especies, tales como ovejas, caballos, cerdos y bisontes, hay una reducción gradual y lenta de la atención materna y del amamantamiento durante el destete natural; por ejemplo, la hembra produce menos leche, inicia un menor número de tomas y termina más, y hace que la succión sea más costosa para los crías, lo que obliga a buscar otros alimentos [ 21]. (…) Desde este punto se produce una reducción gradual de la producción de leche y la atención materna, lo que permite más energía para un nuevo ciclo reproductivo; en el proceso, ella comienza a evitar las solicitudes de atención de las crías. Por el contrario, debido a la gran ventaja que las crías obtienen de la leche, tratarán de extender la lactancia materna y el cuidado por el tiempo que sea posible. Este proceso se conoce como el conflicto materno-filial [14].”

Voy a terminar con algunas matizaciones. Incluso en primatología hay teorías que promueven otras explicaciones alternativas en referencia al supuesto “conflicto de intereses” del destete. Uno de estos estudios es “Conflicto padre-cría y madre-cría en los primates”. En él se analizan las hipótesis de Altman en las que los rechazos de la madre se interpretan como formas de condicionar a la cría y enseñarle el momento adecuado para mamar, no para forzar su independencia o negar el pecho per sé. Si he entendido bien, lo que dice esta autora es que el compromiso y la cooperación son otras formas alternativas de resolver los conflictos, es decir, negociaciones y aprendizaje mutuo. Un ejemplo de todo esto sería cuando las monas rechazan dar de mamar a su bebé cuando están comiendo. Ahí estarían negociando los horarios de las tomas, no negándolas todas.

Esto es lo que sucede en el destete natural de los mamíferos, es decir, es bastante natural que la madre inicie el destete, no que deje que se desteten solos. Ahora bien, los humanos somos diferentes porque tenemos, en teoría, mayor libertad de elección. Por tanto, las madres podemos hacer un destete pasivo (que sea el niño el que se destete) o bien hacer como la mayor parte de las mamíferas y destetar iniciando el proceso nosotras, negociando, limitando tomas, distrayendo o, finalmente, negando tomas.

La decisión de destetar a un hijo o de prolongar la lactancia, una vez que ha pasado el periodo inicial, es una relación de dos que pertenece al ámbito de las decisiones personales*. Esos dos seres, madre e hijo, son los únicos que pueden decidir si quieren seguir, parar o reducir la lactancia y, si me apuráis, si uno de los dos no está de acuerdo, es la madre la que tiene la última palabra para destetar o no hacerlo. No hay ninguna necesidad de buscar apoyo en lo “natural” o en la “Naturaleza”. Es su decisión y punto.

Si una mujer quiere amamantar hasta que su hijo se destete por sí mismo tiene toda la legitimidad del mundo, porque se trata de su vida. Y si una mujer quiere destetar de forma activa en otro momento, tampoco necesita la aprobación de terceros.

La respuesta a la pregunta de la entrevista se podría haber contestado de muchas formas distintas. Por ejemplo, una lactancia de más de dos años en la sociedad occidental actual se puede mantener por placer, por salud, por inercia, por comodidad, por querer destetar pero no saber cómo hacerlo… ¡Somos tan diversas!

Argumentos a favor de una lactancia larga y durante años hay muchos y tampoco tienen que ver con los esgrimidos por Naomi Aldort, de tratar de evitar a toda costa el conflicto del destete. Amamantar es una experiencia muy sana para los niños (sigue aportando amor, nutrientes y defensas hasta el final), pero también para las mujeres. De hecho, se calcula que cada año de lactancia el riesgo de cáncer de mama podría reducirse en un 4,3%.  Por todo ello, en sociedades como la nuestra, en las que tenemos tan poquitos hijos y los tenemos tan tarde, la lactancia durante años tiene mucho que aportar a la salud de las mujeres: desde la amenorrea (falta de menstruación) a la reducción de los cánceres típicamente femeninos. Es la mujer la que debe elegir su camino porque no todo vale para todo el mundo y nuestras circunstancias vitales son muy diferentes.

Así que mujeres, no necesitamos la autorización moral de nadie para valorar nuestras decisiones personales, mucho menos cuando no se aportan argumentos o se traen a colación algunos con muy poca base real. Solamente necesitamos información veraz, apoyo y libertad para poder tomarlas. Y muchas dosis de empatía.

*MATIZO: Yo siempre quise amamantar pero respetaré tu derecho a no hacerlo, a no quererlo, a que no te guste, a que no hayas podido amamantar por el motivo que sea. Considero violencia obstétrica cualquier tipo de presión por parte de profesionales para amamantar que sobrepase la mera información para decidir y una falta de respeto hacer cualquier tipo de comentario no solicitado sobre el tema. Las circunstancias son muy diversas y en el mundo actual la lactancia no siempre es lo mejor para cada pareja madre-bebé. Como dice Michel Odent, os dejo con sus palabras llenas de sabiduría, a las que añado “en redescubrir las necesidades básicas de la mujer (y del ser humano en general) en la vida familiar, en las redes de apoyo mutuo, en el ámbito laboral y en la vida en sociedad” DESPUÉS del nacimiento del bebé y muchos años más allá:

“Hoy en día la prioridad no es repetir constantemente que “El pecho es lo Mejor” (Breast is Best). Es plantearse cómo se desarrolla la capacidad de amamantar. Está en redescubrir las necesidades básicas de la mujer en el parto. Los organismos de Salud Publica deben tener en cuenta que “la lactancia empieza antes del nacimiento del bebé”.

El mundo hasta ayer, de Jared Diamond

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Dice Jared Diamond en su libro, en una parte sobre la lactancia a demanda:

“Por ejemplo, los cálculos realizados entre los !kung han demostrado que un niño mama una media de cuatro veces cada hora durante el día, dos minutos cada vez, con un intervalo medio de solo 14 minutos entre amamantamientos. La madre se despierta para alimentar al niño al menos dos veces por noche, y el bebé mama sin despertar a la madre varias veces. Esta oportunidad constante de la lactancia a demanda suele proseguir durante al menos tres años en la vida del niño !kung. Por el contrario, muchas o la mayoría de las madres de las sociedades modernas programan la lactancia según lo permitan sus actividades. La organización del trabajo de una madre, ya sea fuera de casa o en tareas domésticas, a menudo implica que madre e hijo estén separados varias horas. El resultado son muchos menos amamantamientos en comparación con las decenas de la madre cazadora-recolectora, amamantamientos más prolongados e intervalos mucho más largos entre ellos.

Esa elevada frecuencia en la lactancia de las madres cazadoras-recolectoras tiene consecuencias fisiológicas. Como he mencionado anteriormente, las madres cazadoras-recolectoras lactantes no suelen concebir durante varios años tras el nacimiento de un hijo, aunque retomen su actividad sexual. Sin duda, hay algo en la lactancia a demanda que ejerce de anticonceptivo. Una hipótesis es la demoninada “amenorrea por lactancia”: mamar libera hormonas maternas que no solo estimulan la secreción de leche, sino que también pueden inhibir la ovulación (la liberación de óvulos de una mujer).

Pero esa inhibición de la ovulación requiere un régimen constante de lactancia frecuente; varios amamantamientos al día no bastan. La otra se denomina “hipótesis de la grasa crítica”: la ovulación requiere que los niveles de grasa de la madre superen cierto umbral crítico. En una mujer lactante perteneciente a una sociedad tradicional sin comida abundante, los elevados costes energéticos de la producción de leche sitúan el nivel de grasa de la madre por debajo del valor crítico. Por ello, las madres lactantes sexualmente activas de las sociedades industriales modernas de Occidente, a diferencia de sus homólogas cazadoras-recolectoras, todavía pueden concebir (para su sorpresa) por una de estas razones o ambas: su frecuencia lactante es demasiado baja para que se produzca una amenorrea inducida hormonalmente; y están lo bastante bien nutridas como para que sus niveles de grasa corporal se mantengan por encima del umbral crítico para la ovulación, pese al gasto calórico propio de la lactancia. Muchas madres occidentales cultas han oído hablar de la amenorrea por lactancia, pero no tantas saben que solo es eficaz con frecuencias elevadas de amamantamiento. Una amiga mía que, para su desconsuelo, concibió hace poco solo unos meses después del nacimiento de su hijo anterior se unió a la larga lista de mujeres modernas que exclaman: “¡Pero si yo creía que no podía quedarme embarazada mientras daba el pecho!”.”

Si te interesa el mundo de la fertilidad este texto pertenece a una serie de post sobre MELA (método de la amenorrea de la lactancia), fertilidad y lactancia:

– Lactancia y Menstruación en Perspectiva Cultural, un artículo de Barbara B. Harrell (1981): http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/06/lactancia-y-menstruacion-en-perspectiva.html

– “La evolución de la reproducción humana” de Roger Short (1976): http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/05/la-evolucion-de-la-reproduccion-humana.html

– Colonialismo y lactancia: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/07/colonialismo-y-lactancia.html

La mujer completa, Germaine Greer

Mary Wollstonecraft, sobre el amamantamiento y la fertilidad

Figuras de la madre, texto de Yvonne Knibiehler

La familia campesina del Occidente asturiano