“Cultura y maltrato” por Laura Freixas

Con humildad pretendo matizar o complementar este texto:

– La violencia contra las mujeres no es solamente ejercida por algunos hombres sino por algunas mujeres.

– La violencia contra las mujeres no solamente se ejerce en el ámbito afectivo sino en el médico (violencia obstétrica), en el laboral y en general en todo tipo de instituciones. De nuevo resalto el papel de agresoras de muchas mujeres contra otras mujeres (las agresiones de algunas matronas en los partos y postpartos o la ablación del clítoris son ejemplos paradigmáticos). Estas violencias, al menos en España, y como está redactada la Ley de Violencia de Género no podrían incluirse dentro de la misma al haber sido ejercidas por mujeres y darse fuera del ámbito afectivo de la pareja.

– Las mujeres, en la sociedad patriarcal, cuando ejercen violencia la suelen ejercer en sus zonas de poder, por ejemplo, en la crianza de los hijos. La violencia materna y paterna hacia los hijos e hijas, a pesar de no ser algo generalizado, ¡menos mal! es la violencia más silenciada y tabú de esta sociedad, sobre todo la materna, debido a la mitificación existente de la maternidad que hace inconcebible que haya madres que hagan daño a sus criaturas. Las víctimas son totalmente vulnerables ni siquiera para denunciarla a otros familiares, mucho menos a la policía. Y esta violencia primal está en relación con otros círculos viciosos de la violencia que posteriormente afloran, ya que la violencia, como dice la psicoanalista Estela Welldon, habría de ser analizada desde las últimas tres generaciones o más, desde una perspectiva holística. Todos sabemos que gran parte de los maltratadores y maltratadoras fueron ellos y ellas mismas maltratados en la infancia o posteriormente. A su vez, las personas que han sido maltratadas tienen dentro de sí un trabajo que realizar para no continuar con el ciclo violento.

– Cuando hablamos de violencia tendríamos que empezar a explicar que la gran parte de maltratos no acaban en asesinato o denuncia. Por ejemplo y en relación con lo anterior, el número de niños y niñas asesinados por sus padres y madres es menor al de la violencia de pareja entre hombres y mujeres, lo que no quiere decir que los casos de maltrato psicológico y físico sean mayores hacia los bebés y niños pero no se denuncien por su obvia vulnerabilidad.

– Por último, la fantasía de violación y de maltrato existe en muchas mujeres porque el imaginario sexual y la práctica sexual no entienden de correcciones políticas y no tienen nada que ver con cómo cada mujer vive su autonomía fuera de la cama (entiéndase cama, como símbolo, por supuesto).

– Otro tanto podemos decir de la poesía, la canción o el arte. Un poema escrito por una mujer puede utilizar el imaginario de la violación o la sumisión sin querer ser violada en un sentido real. Y, por otro lado, una canción puede describir una situación de maltrato o asesinato machista sin estar necesariamente haciendo apología de ello.