Reflexiones en voz alta y blog abierto…

No hay nada más terrible que ser un esclavo que se cree libre, gritar e implorar los propios grilletes y perder la libertad de conciencia hasta el punto de creerse el mayor de los revolucionarios por pedir o luchar por lo que el poder quiere que luches. En este contexto, la libertad de decidir queda anulada, ya que el sujeto termina “deseando” lo que otros quieren que desee. Cuando se toma alguna decisión importante es interesante preguntarse a una misma estas preguntas… ¿Lo deseo realmente? ¿O son las circunstancias sociales, el adoctrinamiento (incluso el de tu propio activismo) o la publicidad las que me impiden desear otra cosa y, como no es posible, me justifico con mentiras piadosas? No es mi intención debatir aquí sobre esto, simplemente lo dejo ahí..