Contra la manipulación de la violencia y el dolor por parte del Estado

Hoy he recordado aquellos días de mi adolescencia en los que había que hacer aquellos “minutos de silencio” politizados y nada inocentes por los asesinatos de ETA. Parecía que quien no los hacíamos éramos proetarras, que no estábamos al lado de las víctimas. En realidad, yo al menos, condenaba y condeno cualquier asesinato, más aún los asesinatos cobardes y en los que no es ni siquiera posible la autodefensa. Condenaba (y condeno) esos asesinatos etarras execrables, ese dolor, esas familias rotas, esos niños huérfanos o mutilados, pero me negaba a ser una fantoche de los señores y señoras del poder político y económico que querían utilizar el sufrimiento y los crímenes para servir a los intereses de sus propias agendas políticas y económicas, para ocultar la guerra sucia y el terrorismo de Estado (GAL-Gladio) que todavía sigue impune, de la manipulación para tapar la violencia que se ha ejercido contra muchas personas en el País Vasco simplemente por sus ideas, para tapar otras violencias, corrupciones y guerras. Por otro lado, en los guettos políticos de la izquierda decir que sentías solidaridad con las víctimas etarras podía suponer recibir miradas de recelo y suspicacia o ser catalogada inmediatamente con otras etiquetas ideológicas. Puedo estar equivocada o no, rectificar ante los errores, pero nunca me he callado ante la injusticia desde que siendo una niña la profesora de religión dijo que la homosexualidad era una enfermedad y la rebatí hasta el final.

El mito de la prostitución romántica

Copio y pego un comentario que escribí en el facebook de otra persona en referencia a este artículo de la revista VICE titulado “Cada vez más mujeres elegimos libremente ser putas” y al debate que había suscitado:

“Claro que cada vez hay más mujeres que libremente escogen ser putas, también hay más mujeres que venden sus óvulos o se hacen gestadoras de alquiler por elección. También había nodrizas que elegían esa profesión en el siglo XIX (putas, nodrizas, esposas, gestadoras, nannys son todas parte de la fragmentación de la mujer en cachitos).

Respecto a la honestidad de la entrevista está claro que en ningún publireportaje se puede hablar de los propios traumas o simplemente de la parte no tan bonita de la vida. ¡El mal rollo no pone nada y resta clientes!

Me ha parecido muy interesante la entrevista y, sobre todo, la especialidad dentro del sector a la que ella se dedica, la “Girlfriend experience”, es decir, una prostitución que se aleja de la frialdad para intentar imitar las relaciones sexuales con una novia, una novia de alquiler que da besos, morreos, etcétera. Esto nos da algunas pistas del nicho de mercado que se va abriendo paso entre el sector masculino. Cada vez habrá que pagar más para tener experiencias que imiten lo humano y antes eran no mercantilizadas, lo próximo es la prostitución en el sector de la amistad (ya hay páginas web).

Antes los hombres casados se iban de putas para hacer lo que la sociedad represiva no les dejaba hacer con sus esposas, a las que el sistema se había encargado bien de domesticar también. Ahora algunos hombres reprimidos se van de putas y pagan para tener con ellas una “experiencia novia” o “experiencia esposa”. ¡Es la leche cómo cambian las biopolíticas represivas! http://es.wikipedia.org/wiki/Girlfriend_experience “.

El concepto de libertad en “Desiguales por Ley” de María Pazos Morán (Podemos)

Sobre el concepto de libertad personal y familiar de María Pazos Morán (la negrita es mía):

Pg. 36: “Ya nadie se cuestiona la idoneidad del Estado para inmiscuirse en el ámbito privado, especialmente cuando se trata de garantizar derechos. Pero en lo tocante a las relaciones de género, en cambio, el discurso tradicional ha sido el de la no intromisión del Estado en las familias.

En la segunda mitad del siglo XX, las feministas (en lo que se conoce por segunda ola del feminismo) desmontaron este discurso al grito de “lo personal es político”, y quedó claro que esa “no intromisión” consistía realmente en la concesión del poder absoluto al “cabeza de familia”; a la vez que ese poder era fuertemente reforzado por la intromisión en la vida privada de las mujeres para arrebatarles los derechos más elementales: negación del derecho al voto, prohibición del divorcio y del “abandono del hogar”, exigencia legal del permiso del marido para todo tipo de actividades de la esposa, prohibición de ciertas profesiones, cargos y tipos de trabajo a las mujeres, etc. Como consecuencia  de estas luchas feministas, se eliminaron la mayoría de las prohibiciones y los sesgos de género explícitos de los códigos civiles occidentales; y se reconoció formalmente la igualdad  de derechos entre hombres y mujeres.

Visto desde ahora, podemos decir que aquellas políticas patriarcales del pasado, por ser descaradamente coercitivas, eran más fáciles de detectar. Pero con el reconocimiento de la igualdad formal los mecanismos se hacen implícitos, se sofistican, se niega su existencia y, aún peor, conviven con declaraciones de intenciones en sentido contrario a los efectos reales de las políticas”.

(…)

Pg. 38: “Como señalábamos, los discursos se han hecho más sutiles y los mecanismos, más complicados. En esta nueva etapa de “patriarcado blando”, el gran leitmotiv del poder es el de la “libertad de elección familiar”. En efecto, los discursos gubernamentales sobre la necesaria igualdad (y corresponsabilidad) vienen mezclados con el argumento de que, en aras de la “libertad de elección”, el Estado no debe inmiscuirse en las elecciones personales y familiares; o sea, el mismo principio ancestral de la no intromisión pero con un collar paternalista más amable. Se olvida el elemental hecho de que las elecciones personales siempre están seriamente condicionadas por la existencia (o no) de alternativas. Por ejemplo, es difícil que una joven madre pueda mantenerse en el empleo si no tiene dónde dejar a la criatura.

En cuanto a las llamadas “decisiones familiares”, se olvida que la familia no suele ser un sistema autárquico ni democrático, sino que está sometida a juegos de autoridades y condicionada por el entorno. Además de la presión social, de las necesidades materiales y de las propias políticas de conciliación, existen, como veremos, numerosos incentivos económicos a la familia de un solo sustentador. En muchos casos se da también la circunstancia de que la mujer tiene menores ingresos, una situación más precaria y menores perspectivas profesionales. En este escenario actúa con más fuerza la idea ancestral de que las mujeres son las responsables del cuidado

En definitiva, son muchas las pequeñas piezas que se combinan para determinar las decisiones familiares; muchas pescadillas que se muerden la cola. Alguien puede decir que son las mujeres las que prefieren quedarse en casa, pero lo cierto es que no es una opción tan elegida por aquellas mujeres que han sido educadas de otra manera y/o tienen a su alcance otras alternativas. Podemos afirmar, pues, que no son las resistencias personales las que determinan la desigualdad, sino todo un conjunto de factores entre los cuales las políticas públicas desempeñan un papel determinante”. 

En referencia a esta cita se podrían aportar los siguientes comentarios:

– No creo que el discurso “tradicional”, al menos en los últimos 200 años, haya sido el de la no intromisión del Estado en las familias o la vida privada. El Estado lleva interviniendo en los ámbitos más íntimos del ser humano desde sus primeras formas. Estas intervenciones se han visto acentuadas con el Estado moderno, los estados más potentes de todos los creados a lo largo de la historia, que precisamente se diferencian de otros modelos de Estado por ese control total de la existencia humana, desde las biopolíticas del siglo XVIII, las que establecieron los colonizadores en los países colonizados, el control del proceso de nacer y parir y sus protocolos, la educación obligatoria estatal, el control del amor, de las relaciones maternofiliales, del número de hijos que debemos tener en cada momento histórico, si podremos amamantar o no podremos, si vamos a tomar drogas o no y cuáles… Además, a esta lista habría que sumar la imposición legal del patriarcado que enumera María Pazos Morán.

– Estoy totalmente de acuerdo con la autora en que hoy en día las biopolíticas son mucho más implícitas y sofisticadas que en el pasado, aunque todavía quedan algunas explícitas, como los 100 euros que reciben cada mes las madres cotizantes y no reciben las madres que escogen “el mal camino” de salirse del mercado laboral para criar, dado que este es incompatible con una vida y una crianza mínimamente sana. La biopolítica más implícita es la que imposibilita la creación y consolidación de vínculos sociales, tanto los primarios, como los amororos o sociales. Por ejemplo, el número de mujeres “heterosexuales” sin pareja que recurren a la inseminación artificial o la congelación de óvulos está en aumento. Siempre se aducen dos motivos: no haber encontrado a un hombre con el que tener hijos y la carrera profesional. ¿Qué está impidiendo que ese encuentro, la seducción y la oxitocina fluyan entre un hombre y una mujer para que puedan tener un hijo juntos sin necesidad de laboratorios?

Una biopolítica conocida que está siendo implantada en las mujeres del mundo es la prolongación de la educación institucionalizada durante años con el único objetivo, no de la ampliación del acceso al “saber” o el “conocimiento” o la toma de decisiones libres e informadas, sino de su uso como anticonceptivo ideológico para la reducción del número de hijos por mujer.
La educación y el capitalismo, ambos amparados y promovidos por el Estado, son antieróticos, hacen imposible el amor y los vínculos, roban energía vital y tiempo para pensar y reencontrarnos. Lo único que se puede hacer después de trabajar es vegetar frente al televisor o emborracharse el fin de semana.

Otra biopolítica implícita es la de la violencia obstétrica, resultado de protocolos hospitalarios, enseñanzas universitarias y un modelo de sujeto tecnócrata. Como resultado de la misma, muchas mujeres no pueden superar el trauma de un primer parto y no tienen un segundo hijo.
Y como último ejemplo mencionaré la biopolítica de la separación geográfica de los miembros de las familias dentro de una misma ciudad a través de las políticas locales de planificación urbana.

–  Me parece de una hipocresía total que el feminismo limite la libertad de elección al tema del aborto, muchas veces forzado por las circunstancias sociales y laborales (y sin existencia de las alternativas de las que habla la autora), y niegue esa misma libertad cuando se trata de hablar de permisos de maternidad/paternidad (ella defiende que sean intransferibles y obligatorios). El paternalismo parece ser que es o no es tal según de qué tema estemos hablando. ¿Existe hoy en día la libertad de tener más de un hijo? No, no existe. En las encuestas las parejas dicen que les gustaría tener dos hijos pero no pueden. María Pazos Morán aporta un ejemplo, yo también voy a dar otro: es difícil que una madre joven pueda siquiera imaginar o soñar con tener un hijo pero, si lo tiene, es muy complicado que pueda decidir no dejar a su hijo con 3 o 4 meses en la guardería si tiene un trabajo que no es compatible con la crianza, ni con la lactancia, ni tiene dinero con qué mantenerse si se toma una excedencia.

– Claro que la familia está influida por el entorno, también lo están las feministas y no se cuestionan a sí mismas. No todos los cuidados pero en el cuidado primal, el de la primera etapa de la vida de los seres humanos, la madre tiene un papel fundamental, hasta el punto de que algunos autores hablan de “exterogestación”, de gestación fuera del útero. Esta no es una “idea” ancestral sin más, es una realidad ancestral de millones de años en las especies mamíferas y primates. En los humanos, además, la crianza no es una tarea exclusivamente femenina. Desde un punto evolutivo, no es posible que una madre sola con su bebé sobreviviera sin una red de apoyo social. Le aconsejaría a la autora que reflexionara un poco sobre la alomaternidad y la crianza cooperativa, nombres quizás muy rimbombantes pero que describen algo muy sencillo. En referencia a esto, los padres y los hombres han tenido un papel fundamental para la crianza y los cuidados a lo largo de nuestra historia.

– Bueno, no es que las mujeres prefieran o no prefieran quedarse en casa, es que muchas no tienen ningún tipo de elección porque tienen que sobrevivir y seguir en el mercado laboral. Algunas de las que sí hemos podido elegir y hemos tomado la decisión de solicitar una excedencia para criar no lo hemos hecho porque criar solas entre cuatro paredes a un bebé sin red nos parezca la panacea sino como mal menor en comparación con tener que dejar a un bebé de cuatro meses en una guardería cuando vemos que él nos necesita y nosotras a él. El que haya que elegir entre criar o trabajar es una elección moderna ya que nunca ha sido tan incompatible el sistema con la vida como ahora. Por eso, algunas personas comenzamos a hablar de colapso y de post humanidad al referirnos a estos temas. Lo que está ocurriendo es algo mucho más serio de lo que parece y reducirlo a cuestiones economicistas o de si debemos tener X o Y meses de permisos de maternidad o paternidad es tener una visión muy limitada de los problemas a los que nos enfrentamos.

Señora Pazos Morán, por favor, quítese las anteojeras economicistas y de género y comience a pensar en términos holísticos de civilización. Pero sobre todo deje de insultar a las mujeres que hemos decidido nuestro propio camino dentro de las opciones disponibles en cada situación concreta. Emanciparse es salir de la tutela del marido, del padre, de la madre, del Estado, de la Iglesia y del Feminismo. Es madurar, comprometerse con la libertad, tomar decisiones informadas y responsabilizarse de ellas.

Relacionado: Womenomics, de Goldman Sachs – http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/04/analisis-y-reflexiones-en-torno-al.html

La mujer del pueblo domesticada

En este video de eldiario.es sobre “micromachismos” lo que me parece más preocupante es ver a una mujer apocada, sin energía vital, incapaz de defenderse por sí misma o simplemente incapaz de expresar sus deseos, ideas y convicciones de una manera normal, incapaz de decir “esta boca es mía” en el trabajo o con un marido pasota (situación en la que muchas veces es al revés, son nuestras parejas masculinas las que más hacen en casa y nosotras las que hacemos menos…) o de decirle a un chico que quiere ligar que no está interesada (he vivido el acoso de babosos y el chico de ese video no creo que pueda catalogarse como tal. ¿Cualquier intento de ligue es micromachismo?).

En resumen, en este video veo al fruto de la domesticación de la mujer tras años de adoctrinamiento y sumisión desde el nacimiento, desde los consejos de expertos e instituciones de poder. Han conseguido extender el modelo de mujer reprimida de las clases altas a la mujer del pueblo, que nunca fue así y además tenía redes de apoyo de mujeres y hombres para defenderse. Apuesto a que una mujer como esta que se describe aquí reaccionaría en todas estas situaciones de una forma bastante diferente:
 
“De esta suerte proceden las mas de las Amas: criadas con entera libertad entre la plebe, sin instrucción, sin principios morales, sin decoro, sin urbanidad, no conocen más razón que los caprichos de su alvedrío”. http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/05/nodrizas-y-autonomia-personal.html

Sobre cómo el Estado impuso la autorización marital en ciertas profesiones. No fue una petición popular de los maridos ni de los padres: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/05/he-encontrado-en-el-libro-criadas.html 

Y este sobre cuando existían decretos-leyes en España contra las mujeres que decían obscenidades a los viandantes. ¡Oh, cielos! ¡Mujeres del pueblo diciendo burradas por la calle a los hombres y quizás también a otras mujeres!:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/05/las-lavanderas.html
  
Ahora me gustaría incluir esta carta de Federico García Lorca a “las muchachas” (las nodrizas de su casa). ¿Alguien se imagina a Dolores, la Colorina, reaccionando como la mujer de este video en estas situaciones frente a los hombres? Si tenían que tragar con injusticias, era por las diferencias de clase, unas servían y otros y otras eran servidos:
 
“Aquí están, Anilla la Juanera y Dolores, la Colorina
Sobre todo mi Dolores, por lo buenísima que es
Vino a amamantar a mi hermano Paco y se quedó,
Habla mucho, se ríe mucho, cuenta historias sin parar
Como si hubiese vivido treinta vidas.
Es analfabeta porque nadie ha sabido enseñarle
A leer, mi madre lo intentó sin resultado,
Pero sabe más que todos nosotros.
En lo que se refiere al sexo, tiene una moral natural
Sin hipocresías, ni severidades.
Ella me ha enseñado a vivir…también Víctor Hugo, Galdós, Verlaine,
Juan Ramón Jiménez, Machado y sobre todo Rubén Darío.
Ellas, las criadas “muchachas” traen a los niños ricos, canciones
Romances y cuentos.
El niño tiene la marca
De la mujer pobre, que le da al mismo tiempo
En su cándida leche silvestre, la médula del país”.

Nodrizas y autonomía personal

Hoy presento otras dos citas que encontré en el libro de la historiadora Carmen Sarasúa “Criados, nodrizas y amos” para hablar sobre otras mujeres trabajadoras de antaño, las nodrizas. La primera es del libro de Jaime Bonells, el médico de los Duques de Alba, publicado en 1786 para convencer a las mujeres aristócratas de que amamantaran a sus hijos y denunciar los peligros de las amas de cría. Esta vez no es un texto legal, es un libro que busca convencer y persuadir, por lo tanto tiene un alto grado de subjetividad.

“De esta suerte proceden las mas de las Amas: criadas con entera libertad entre la plebe, sin instrucción, sin principios morales, sin decoro, sin urbanidad, no conocen más razón que los caprichos de su alvedrío; ni se gobiernan por otras reglas, que sus preocupaciones y apetitos; por lo cual no poniendo freno a sus pasiones, tan presto las arrebata la ira como las acoquina un terror pánico (…) la moderación obra rara vez en ellas; todo son violentos extremos, y su último cuidado es el daño que pueden causar a los niños que tienen en sus pechos.”

Podemos pensar que la imagen que describe está distorsionada pero es importante ver que lo que critica, desde sus ojos de ilustrado misógino y médico de la alta sociedad, es que esas mujeres sean criadas en libertad. Eso es lo que realmente le molesta, que la mujer del pueblo cometa el pecado de tener libre alvedrío, más allá de lo que haga después con esa libertad.

Y otra cita: “Emprenden con varonil resolución el camino de la Corte, bien solas y en clase de agregadas a la embajada de una galera o un carromato, o bien reunidas varias de ellas y en caravana. Lo primero que procuran es proveerse de un perrillo recién nacido, que durante la expedición y hasta hallar, como ellas dicen, “acomodo”, haga las veces de párvulo, y aplicándole al pecho le conserve y mantenga el jugo nutricio, objeto de especulación”, Teatro social del siglo XIX, tomo II, Madrid, 1846.

Hasta García Lorca en una carta reconoce su extensa cultura “a pesar” de no saber leer, su vitalidad y su “moral natural” en cuanto al sexo:

Carta de Federico a las “muchachas”:
“Aquí están, Anilla la Juanera y Dolores, la Colorina
Sobre todo mi Dolores, por lo buenísima que es
Vino a amamantar a mi hermano Paco y se quedó,
Habla mucho, se ríe mucho, cuenta historias sin parar
Como si hubiese vivido treinta vidas.
Es analfabeta porque nadie ha sabido enseñarle
A leer, mi madre lo intentó sin resultado,
Pero sabe más que todos nosotros.
En lo que se refiere al sexo, tiene una moral natural
Sin hipocresías, ni severidades.
Ella me ha enseñado a vivir…también Víctor Hugo, Galdós, Verlaine,
Juan Ramón Jiménez, Machado y sobre todo Rubén Darío.
Ellas, las criadas “muchachas” traen a los niños ricos, canciones
Romances y cuentos.
El niño tiene la marca
De la mujer pobre, que le da al mismo tiempo
En su cándida leche silvestre, la médula del país”

El fenómeno de las nodrizas es muy complejo y no lo voy a analizar en esta ocasión. A pesar de su libertad, las amas de cría también formaban parte de un sistema de clases sociales jerarquizadas que separaba a los niños de sus madres y padres, fragmentaba los roles femeninos en dicotomías del tipo mujer-madre y criada-señora, y promovía la especulación con el propio cuerpo. En cualquier caso, un ejemplo más de que tampoco las nodrizas se ajustaban al estereotipo de mujer sumisa, reprimida y dominada por algún hombre, ni siquiera a los ojos de los médicos e ilustrados de la nobleza.

Otros artículos de este blog relacionados:
– Comadronas y autorización marital.
– Las Lavanderas y los decretos leyes.

¿Necesitamos que el Estado nos “proteja” cuando damos de mamar en público?

En la piscina del barrio.

La lactancia materna en la esfera pública no necesita leyes o protección de Papá-Estado sino madres valientes y seguras de sí mismas para estar y dar de mamar en todos los ámbitos de la vida. Centrar el activismo en solicitar una ley estatal específica es como pedir una ley que proteja a las parejas que desean besarse por la calle. En mi opinión, lo que no tiene que haber son leyes o normativas que prohiban los besos o la lactancia en público, pero más allá de ahí el Estado no tiene que meterse.

Si una mujer es expulsada de una tienda, de un museo o de cualquier lugar por amamantar, son los que expulsan los que tienen que demostrar o justificar la “ilegalidad” o el carácter supuestamente ilícito de la lactancia materna. No tenemos que demostrar nuestra “inocencia”, son ellos los que tienen que demostrar nuestra supuesta “culpabilidad”.  No somos nosotras, por tanto, las que tenemos que exigir su legalización o protección. Además, si esas normativas discriminatorias existen en determinados centros entrarían en contradicción con derechos constitucionales:

Artículo 14: Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

    Es decir, si se trata de leyes, ya hay una ley de leyes que se llama Constitución. Si alguien lo desea o necesita, puede ir con ella bajo el brazo y sacarla cuando algún personaje nos expulse o trate de evitar que hagamos nuestra vida normal. También existe la denuncia pública y se pueden hacer “tetadas”, repartos de panfletos denunciando lo sucedido, boicots, desobediencia civil o incluso denuncias en los juzgados.

    La lactancia materna en público no está tipificada tampoco como delito en el código penal.  Es más, si hacer nudismo es legal en cualquier espacio público en España, ¿no va a ser totalmente legal alimentar con tu cuerpo a tu hijo, algo que no afecta directamente a nadie más? Hace años que ya no existe el delito de “escándalo público”. En realidad no es que hacer nudismo sea legal o que esté “protegido”, es que es ilegal que te impidan ir desnudo, incluso hay una sentencia, según esta web, que respalda que una persona pueda “desobedecer a los agentes de la autoridad y negarse a vestirse incluso aunque exista una ordenanza o reglamento local que prohíba el nudismo. Para ello basta con que el bañista esté convencido de que la normativa es ilegal”.

    ¿Y que pasa con las tiendas o centros comerciales? ¿No son lugares privados con su propia regulación? Pues algo parecido pasa con las discotecas y los derechos de admisión.  Si hay condiciones específicas para entrar o permanecer tienen que estar expuestas de forma clara y visible y, por supuesto, no pueden ser discriminatorias ni por razón de sexo, edad, raza, orientación sexual, etcétera. Si lo son, son injustas y anticonstitucionales. Se puede luchar por la vía de la presión social o por la vía legal y llegar hasta el Tribunal Constitucional. En cualquier caso es así. No basta que en el consejo escolar de una escuela infantil se haya votado que no se puede amamantar. Esa normativa no tendría validez. ¿Y si la norma es que se puede amamantar en otra sala pero no en el aula? Para este tipo de casos tampoco se necesita pedir una ley que proteja la lactancia. Si es discriminatoria (por ejemplo, si se alegan motivos de “respeto” o “pudor” y al resto de padres se les permite permanecer en el aula) sería inconstitucional y se podría recurrir.

    Lo mínimo que se puede pedir a una norma es que esté justificada de alguna forma, a no ser que lo que se pretenda es enseñar a obedecer de forma ciega e irracional. Desde luego, las normas absurdas sí que son un ejemplo perfecto del verdadero curriculum oculto de las instituciones, tanto para adultos como para los niños.

    A más victimización, menos normalización

    Una cosa es exigir el cese de una discriminación con esfuerzo y tesón (incluso aunque eso termine en los tribunales estatales) y otra es pedir una ley que proteja una acción vital cotidiana como puede ser amamantar, respirar o llevar minifalda. Incluso aunque las personas que luchen por ello lo hagan con la mejor de las intenciones el resultado va en la dirección contraria. Además de victimizar provoca una situación extraña y contraproducente con la lactancia, porque en lugar de considerarla algo normal, la convierte en algo raro, exótico y en peligro de extinción. Es reconocer una debilidad y una derrota inexistentes, justo en el momento en el que más mujeres están conociendo la lactancia, reencontrándose con ella y amándola, después de una época de ostracismo en la que casi desapareció. Por cada caso discriminatorio hay cientos de lactancias en público corrientes, normales, tranquilas, respetadas o, simplemente, ignoradas (a mi no me han expulsado de ningún sitio en dos años de lactancia). Eso no quita que haya que luchar contra la discriminación sino que, si se produce, hay que enfrentarla de manera directa de forma individual y colectiva.

    Hay personas que piensan que la falta de legislación produce vacíos legales. Yo creo que las normas deberían ser las mínimas para una convivencia respetuosa, el resto debería ser un amplio campo de libertad y responsabilidad. El Estado no es quién debe decirnos dónde y cómo podemos amamantar porque no es de su incumbencia. Tampoco lo es de la vecina del tercero ni del panadero ni del guarda de seguridad del centro comercial. No dejemos que más y más áreas de nuestra vida, de nuestra autonomía, que no afectan a terceros, se queden en manos de instituciones del poder. Eso no es reivindicar un derecho, es una dejación del deber moral de ser libres.

    Haciendo un paralelismo con el tema de los besos en público, en algunos países se te puede multar por besar a tu pareja por la calle en base a alguna extraña ley. Lo lógico es luchar porque esa discriminación legal finalice. Cuando no hay una ley que prohibe los besos en público y un camarero te expulsa de un restaurante por besarte con tu novio es él el que tendría que justificar legalmente la expulsión, no tú. Y a lo mejor incluso le puedes denunciar por hacerlo. 

    Aunque no haya una ley específica si quieres denunciar que te han expulsado por amamantar lo puedes hacer ya con la legislación actual. Quien no denuncia ahora tampoco lo hará después porque la justicia si no se lucha por ella en el día a día, por mucha ley que haya, desaparece. Por eso, en lugar de normalizar la lactancia, reivindicando una ley específica, lo que se hace es todo lo contrario. Se enrarece un proceso natural, se lo señala como un acto extraño que necesita de esa especial protección, cuando la realidad es que, entre otros factores, gracias a todas las mamás que amamantamos sin complejos, la lactancia de facto se está normalizando día a día, sin necesidad del Estado ni de la autoridad. Esa ley sería un paso atrás.

    La mayor protección es vivir y lactar donde queramos y quieran nuestros bebés. La mayor protección es hacerlo seguras de nosotras mismas. No necesitamos tutela del Estado en este aspecto sino el respaldo de la gente común, hombres y mujeres que quieran vivir en libertad y con respeto mutuo. Son las mujeres que se enfrentan a las situaciones injustas (y no las leyes victimizadoras) las que cambian el mundo a mejor, y si no que se lo digan a Rosa Parks, la mujer que se negó a ocupar los asientos específicos para negros de los autobuses.

    Después de leer lo que he escrito quiero matizar antes de terminar. Es posible que la protección del Estado haga sentirse seguras a muchas mujeres a la hora de enfrentar injusticias como la de ser expulsadas de algún lugar por amamantar. Si esto es así es porque hemos llegado a un punto en el que recurrir a la autoridad para pedir protección se ha vuelto normal e incluso imprescindible en muchas ocasiones. Desde la cuna a la tumba hemos sido educados y funcionamos a base de premios y castigos otorgados por personas que se encuentran en una situación de poder. Por eso, no quiero terminar siendo tajante. 

    Si algo me ha enseñado la maternidad es que hay cosas que están dibujadas en blanco/negro sin matices y otras están en escala de grises. Yo misma, muchas veces he recurrido a la policía para intentar acabar con algunos abusos que, si existiera una comunidad vecinal, se habrían solucionado entre los propios afectados sin necesidad de la autoridad que representan unos hombres y mujeres armados por el Estado. Pero como estamos solos e incomunicados no hay forma de afrontar los más nimios problemas de convivencia. Ninguna de las dos opciones (no hacer nada y sentirse oprimido o recurrir a la autoridad) es buena ni soluciona nada. La segunda te salva momentaneamente, pero es pan para hoy y hambre para mañana, ya que no se enfrenta el gran problema convivencial existente y este, en lugar de desaparecer, se hace más grande. Por eso, ante estos dilemas, sería muy hipócrita por mi parte pedir a los demás lo que yo misma no he sido capaz de hacer. Con esta última reflexión me despido.

    Un abrazo tanto para las personas que piensan que una ley las va a proteger como para las que pensamos que la única protección posible es la seguridad que da saber que estás haciendo lo correcto.

    ¡Desobediencia ante la injusticia! ¡Vive y deja vivir!

    Solidaridad con el pueblo trabajador en lucha.

    El 2 de febrero estuve en la Puerta Tahrir de Madrid 😛

    Concentración en apoyo a la lucha tunecina y egipcia en Sol el miércoles 2 de febrero a las 19h from tgalvez on Vimeo.

    El 27 de febrero también:

    Concentración en apoyo a la lucha del pueblo libio (27 de febrero en Sol, Madrid) from tgalvez on Vimeo.

    Y el 6 de marzo:

    Hoy me he pedido el día para ir frente a la Embajada de Irán a apoyar la convocatoria: http://madrid.indymedia.org/node/16594

    Porque estas revueltas son de hambre de alimentos, derechos, trabajo, libertades más allá de la visión simplista que tienen tanto los capitalistas como el llamado “socialismo del siglo XXI”. Ni imperialismos, ni “antiimperialistas” que nos intentan vender a dictadores como libertadores.

    Aquí está el resultado y una crónica:

    Concentración ante la Embajada de Irán en Madrid. from tgalvez on Vimeo.

    Concentración ante la Embajada de Irán en Madrid. from tgalvez on Vimeo.