Comentarios al artículo “Liderazgo de la mujer vs. Síndrome de Maripili”

 El artículo original puede leerse aquí: http://negociosymanagement.com.ar/?p=5409

En uno de los grupos en los que estoy en internet alguien colgó este artículo y me pareció muy interesante ver cómo la idea de mujer, supuestamente “líder”, que tiene como prioridad vital el ascenso profesional, se va extendiendo entre nosotras. Como no tengo tiempo de elaborar un buen análisis, me gustaría colgar mis comentarios. Quizás estén descontextualizados porque faltan las réplicas y otros puntos del debate, pero prefiero no incluir a terceros sin su consentimiento. Ahí van: 

Comentario 1: Siento disentir totalmente con el análisis de esta autora. Muchas mujeres no queremos ascender en la pirámide de poder sino vivir y construir un mundo de relaciones lo más horizontales posibles, valorando el apoyo mutuo. Y no somos “Maripilis”, poner nombrecitos así es hasta algo ofensivo, curioso que venga de una mujer. Un abrazo.

Comentario 2: Gracias también por vuestras aportaciones, todo siempre tiene sus matices y colores. Yo la verdad es que reivindico el sacrificio y la lucha, pero para todos: hombres, mujeres, niños, ancianos… Conseguir un objetivo es sufrimiento, por ejemplo, parir conscientemente tiene un componente de dolor fisiológico (aunque ayudado por las queridas endorfinas…), incluso ser la ejecutiva agresiva ávida de poder también tiene sufrimiento. Evitar el dolor a toda costa es uno de los grandes males de la sociedad de la aspirina. El dolor hay que nombrarlo y conocerlo para trascenderlo, no para recrearse en él. Es parte de la vida, tanto como el placer. Desde luego, nada bueno va a llegar en la vida sin esfuerzo, sacrificio y algo de dolor. Lo de los miedos y el autosabotaje es totalmente cierto, muchas veces somos nuestras peores enemigas (para los hombres igual, por cierto). Pero creo que es más importante ver hacia donde dirigimos la acción, si hacia algo que mejore las relaciones entre las personas y el mundo o si dirigimos la energía vital hacia algo que nos aliene todavía más, evite pensar, cree necesidades falsas en otros, tenga repercusiones nocivas en otras personas, etcétera… Yo creo que cada uno y cada una tiene que encontrar su camino y ser consciente de hacia donde va, que para “liberarse” no haga falta “someter” a otros y otras. Y en mi opinión, para lograr esto debermos empezar a pensar el mundo desde la horizontalidad, el modelo de poder piramidal ha sido una realidad histórica durante milenios pero nunca ha estado más obsoleto y ha sido más contradictorio que en la actualidad. Un abrazo.

Comentario 3: Seguramente todas tenemos algo de razón. La definición de líder de la RAE:
(Del ingl. leader, guía).
1. com. Persona a la que un grupo sigue, reconociéndola como jefe u orientadora.
2. com. Persona o equipo que va a la cabeza de una competición deportiva.
3. com. Construido en aposición, indica que lo designado va en cabeza entre los de su clase. 

El otro día en un curso que estoy haciendo salió el tema de que hacían falta modelos o famosas que salieran a la palestra dando de mamar. La verdad es que no lo entiendo. Creo que la gente debería tener acceso a la información y tomar decisiones libres e informadas POR SÍ MISMO, independientemente de que haya modelos, no los haya, le guste algo a las masas o a cuatro únicas personas. De hecho, si todos fuésemos siguiendo a una persona ciegamente y acríticamente no habría cambios. Muchas mujeres y hombres rompedores se han salido precisamente del gregarismo que seguía a un líder para hacer algo diferente, algo propio. Sí que creo que hay liderazgos naturales que se dan por las circunstancias propias de la vida y no me parecen nocivos siempre que no sean autoritarios. Es un tema interesante. ¿Cómo es el liderazgo femenino y en qué se diferencia del masculino? Si la estructura masculina, patriarcal y jerárquica permanece y no la cambiamos, ¿es posible que haya líderes mujeres que no caigan en los mismos errores de los hombres? Creo que si nos planteáramos cambiar estas estructuras sería posible sustituir a los líderes del sexo que sea por coordinadores, personas respetadas y elegidas por la comunidad por sus méritos pero sujetas en todo momento a las personas que han delegado esas tareas de gestión en ellos. Evidentemente, el mundo actual no está montado así. El tema de los líderes es muy complejo. Hay padres que me dicen que practican tal o cual forma de crianza porque tal líder de la pediatría o de la psicológía lo pone en su libro. Sin más, sin pensar, sin nada, un verdadero acto de fé. No sé, es un tema complicado. Creo que hay que leer libros pero también reflexionar sobre lo que se lee porque nadie es Dios ni nadie es infalible… En cualquier caso es una delicia debatir con vosotras. Un abrazo.

Comentario 4: Por cierto, este párrafo me parece también bastante fuerte: “Las mujeres siempre nos hemos valorado según el amor, es decir, quienes y cuanto nos quieren. De ahí que nuestro principal problema sea el miedo a no sentirnos queridas, que nos impulsa a tratar de agradar a los hombres. Esto nos deja “fuera de juego” en lo que se refiere a las relaciones sociales, tradicionalmente masculinas, que son en definitiva las relaciones de poder.” Creo que está describiendo un estereotipo neurótico y angustioso muy concreto. La historia de la humanidad y su diversidad, menos mal, son bastante diferentes a esta descripción. Ahora bien, sin llegar a esos estereotipos exagerados, todo ser humano: mujer, hombre, bebé (estos mucho más), anciano, niño… necesita amor, contacto físico, cariño, necesita amar a otros, etcétera. Somos seres sociales, cuidadores y cuidados por otros. ¿Hay que negar nuestra faceta afectiva y emocional para ser líderes? ¿No es exactamente eso lo que han venido haciendo los hombres en puestos de poder? ¿No deberíamos aceptar nuestra vulnerabilidad y humanidad como es para empezar? Creo que más importante que el miedo a sentirnos queridas o no es saber si se está haciendo lo correcto o no. Si una persona hace lo correcto, según su ÉTICA o su conciencia, no tendrá miedo. Quizás le duela ser incomprendida, pero seguirá hacia delante. Si una persona está haciendo el mal, quizás sí que debería preocuparse si no es querido. Lo siento, pienso que este tipo de artículos siguen una estrategia deshumanizadora (se mutila nuestra parte ética y reflexiva), me da igual que vayan dirigidos a hombres o a mujeres. No hay más que ver el párrafo en el que se considera un autoboicot dejar la carrera para dedicarse a los hijos o dejar un trabajo estresante y destructivo. Podríamos hablar largo y tendido sobre esta estrategia, marcada principalmente por la ONU, por cierto, y ahora también dictaminada por otros agentes como Goldman Sachs y su concepto de “Womenomics”… ¡Otro abrazo y me voy a dormir, amigas de debate!