La OTAN y las nuevas tecnologías reproductivas

Pg. 114 del libro publicado en 1987 con el título “Made to Order. The Myth of Reproductive and Genetic Progress”, editado por Patricia Spallone (miembro de FINRRAGE, Feminist International Network of Resistance to Reproductive and Genetic Engineering) y Deborah Lynn Steinberg. Este fragmento fue escrito por Linda Bullard y forma parte del capítulo “Matándonos Suavemente: Hacia un Análisis Feminista de la Ingeniería Genética” (la traducción es mía):

“Últimamente los militares también parecen haber desarrollado un interés en las nuevas tecnologías reproductivas. En 1984 la OTAN  organizó un seminario de una semana sobre fertilización in vitro dirigido por el renombrado padre del primer bebé probeta francés, Jacques Testart. Quizás una de las razones es que la FIV provee de una fuente de superávit de embriones que podrían ser valiosos en la investigación sobre armas biológicas. Sabemos que durante los años setenta fetos importados de Corea del Sur fueron usados con este objetivo durante un tiempo en el que el programa de armas biológicas estadounidense había sido reducido a casi nada. Pero incluso entonces había suficiente actividad para utilizar 12.000 pares de riñones de fetos de tres meses producidos por cesárea. Durante el mismo período el número de abortos en Corea del Sur aumentó a tres veces el número de nacimientos (Girard, 1985).

El ejército de los Estados Unidos está ahora experimentando con cada uno de los superpatógenos conocido por la humanidad. Esto incluye la peste, el ántrax, la viruela, el botulismo, la fiebre del Valle del Rift, la fiebre del dengue, fiebre hemorrágica, encefalitis, hepatitis, malaria, meningitis, y el veneno de la cobra. Al menos 75 de los proyectos están relacionados con la ingeniería genética. La investigación se está desarrollando no solamente en laboratorios militares sino también a través de contratos del Departamento de Defensa en universidades y empresas. El Pentágono mantiene que es todo con fines defensivos, lo que no está prohibido por el tratado. El problema es que no hay diferencia entre la investigación de armas biológicas ofensivas y defensivas: los materiales, los métodos y los productos son idénticos. 

La pieza central del nuevo programa del Pentágono es un laboratorio de armas biológicas de alto contenido, llamado “instalación de pruebas de aerosol”, programado para ser construido en un lugar del Ejército ya existente localizado, no es sorprendente, en una reserva india. De cualquier modo, la organización a la que estoy afiliada, Foundation on Economic Trends, ha sido capaz de detener la construcción de estas instalaciones a través de un juicio contra el Pentágono, que ganamos sobre razones medioambientales. En septiembre de 1986 la Fundación lanzó una segunda acción legal contra el Pentágono, muy similar a la primera excepto que se dirige a todo el programa de armas biológicas completo en lugar de una sola instalación. Simultáneamente, un premio de 100.000 dólares fue establecido para proteger a cualquier científico que quisiera dar información sobre investigación en armas biológicas que pudiera contravenir el tratado. La idea era devolver la responsabilidad de vuelta a los científicos para monitorizar su propia actividad. Como resultado de esto, un virólogo de un programa del ejército dio un paso adelante e informó sobre la desaparición de su laboratorio de dos litros y medio de virus Chikungunya, suficiente para infectar a toda la población mundial. Esta desaparición fue cubierta y nunca fue investigada, pero muestra el riesgo extremo que tienen las poblaciones locales donde este tipo de investigación se lleva a cabo. Liberación accidental, robo, y terrorismo pueden suponer una amenaza tan grande como el uso intencional de estas armas.” 

 NOTA:
El libro de Rolande Girard que cita como fuente el texto es el siguiente. No lo he leído y lo citado me parece bastante fuerte, si es cierto:

Hay más información en este enlace (en inglés) de Google Books del libro “Women as Wombs: Reproductive Technologies and the Battle Over Women’s Freedom” de Janice G. Raymond. También en este número de la revista de investigación Mother Jones:

Tomado de la revista Mother Jones (1977)  disponible en Google Books
Fuente: Google books

En castellano lo único que he encontrado sobre este tema ha sido este libro, que parece basar su información en este otro artículo de 1987 de ABC: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1987/02/08/048.html

Artículos relacionados en este blog: 
 – Cuando un congreso feminista se opuso a la ingeniería reproductiva y genética en 1985…
 http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/04/cuando-un-congreso-feminista-se-opuso.html 

Artículos relacionados, aunque no hablan de investigación militar, en los medios:  

– La venta de órganos de fetos aviva el debate sobre el aborto en EEUU
http://www.elmundo.es/internacional/2015/08/05/55c1946c22601d4e5e8b456c.html

– (Ojo a la terminología eufemística) La venta de tejido fetal activa el debate sobre el aborto en EE.UU: http://www.eldiario.es/sociedad/tejido-activa-debate-aborto-EEUU_0_416459344.html 

– La  ley sobre “técnicas de reproducción humana asistida” vigente desde 2006-2015: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/01/decisiones-informadas-los-riesgos-de-no.html

ACTUALIZACIÓN 20/12/2015:

Documental sobre los experimentos de la CIA llamado “Operación Artichoke” en el que se habla de Fort Detrick: https://www.youtube.com/watch?v=BieHQaxb73s