¿Crees que pudieron hacerte esto durante tus primeros minutos de vida? Lo (bio)político es personal

La violencia hacia la madre no puede ser separada de la violencia hacia el bebé. Por ejemplo, del video que enlazo abajo me gustaría destacar lo que podemos ver en las imágenes sobre el minuto 10.42. Se trata de un verdadero ritual antropológico, un bautizo rutinario y tecno-médico-industrial que da la bienvenida a un nuevo ser humano convirtiéndolo en objeto de una cadena de montaje. Hoy en día, se explicita en la nueva “estrategia de atención al parto normal”, no están recomendadas estas prácticas de forma rutinaria (sí en casos que sea extrictamente necesario).

Cuando supe que esto se había estado haciendo en los hospitales solamente podía pensar en una cosa: una violación del cuerpo de los más indefensos en el momento en el que solamente buscan a su madre. Por no decir que hoy en día hasta las endoscopias se suelen hacer con sedación (yo me tuve que hacer una sin sedación hace años y fue muy, muy desagradable).

Estas políticas sobre el nacimiento tienen unos responsables concretos. En este caso, quedarnos en una mera denuncia de un abstracto “patriarcado” evita que podamos llegar a conocer quién o quiénes promovieron estos protocolos médicos en el mundo y, más concretamente, en España. ¿Alguien se anima a ayudarme a rastrear esta información?

“Tras la Guerra Civil española, las competencias sanitarias regresaron al Ministerio de la Gobernación hasta 1977” , por eso, a lo máximo que he llegado en el conocimiento del franquismo obstétrico-pediátrico ha sido llegar a este cuadro, en el que podemos ver que el Ministerio de Gobernación estaba dirigido, por ejemplo, durante la inauguración del hospital de La Paz en 1964 por un tal “Camilo Alonso Vega” y un tal “Vicente Fernández Bascarán” como interino. Ambos eran altos cargos militares. Es decir, eran miembros dirigentes del Ejército los que decidían en última instancia cómo debían nacer los niños y las niñas, cómo debían parir las mujeres, y cómo debía ser asistido el nacimiento por parte del personal sanitario de los hospitales.

Me gustaría encontrar el nombre de los altos funcionarios franquistas y demás cargos intermedios responsables de los protocolos hospitalarios en referencia al parto (sin quitar responsabilidad a esas personas que simplemente “seguían órdenes”). ¿Alguien tiene alguna pista? También busco a los responsables de esos mismos protocolos en otros países, principalmente en EEUU, ya que es probable que, a raíz del Plan de Estabilización de 1959 (“diseñado por los tecnócratas del Opus Dei, que habían accedido al gobierno en 1957, este plan económico fue elaborado siguiendo las indicaciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI)”)  también se exportaran “modas” obstétricas hacia aquí, tal y como se hizo en otros países de América Central y Sudamérica (ver mi post sobre “Maternar a la madre” en referencia a las doulas y la investigación de Klaus y Kenell en Guatemala):

“Todavía es más interesante, si cabe, que en el libro se mencione que estos protocolos hospitalarios que impedían cualquier tipo de acompañamiento eran una simple traslación por parte de autoridades médicas estadounidenses de los modelos obstétricos norteamericanos de los años 50 a los protocolos hospitalarios guatemaltecos varias décadas después. Es decir, estamos ante un caso de imperialismo médico que destruye una situación previa para, después, dejar un problema que otros médicos estadounidenses (Klaus y Kennell), con la mejor de las intenciones, intentan paliar con una figura como la de la doula. En ningún momento se plantea la reflexión de qué se puede hacer para unir lo que se ha roto entre las generaciones de mujeres y sus redes de reciprocidad y aprovechar lo positivo que puedan tener los avances médicos cuando son realmente necesarios y no iatrogénicos. Tampoco se pone sobre la mesa una reflexión profunda sobre las causas sociales, culturales y biopolíticas que nos han llevado a la situación actual, donde el aislamiento y la fragmentación es uno de los mayores problemas de la maternidad actual y la crianza cooperativa. Supongo que tratar este tema daría para que los autores hubieran escrito otro libro completo, llegar a conclusiones políticamente incorrectas y ya sabemos que el ser humano es especialista en huir hacia delante.”

La biografía de Francisco Franco, hijo de un General Intendente de la Armada alcohólico que maltrataba física y psicológicamente a toda la familia (maltrató también a la esposa durante el embarazo), que nació 3 años después de la implantación del código civil patriarcal español de 1889, quizás poco nos pueda decir sobre la atención al parto durante la dictadura… ¿O sí?

La Paz (Madrid)

 

Torre Balilla

Si tiramos de ciertos hilos se entienden muchas cosas. La maternidad de La Paz se inspiró arquitectónicamente en la Torre Balilla, un edificio futurista de la FIAT de la Italia fascista (1933) pensada por Agnelli para los hijos de los operarios de la empresa de coches. Como explica muy bien el trabajo del arquitecto Alberto Pieláin Álvarez-Arenas en “Los hospitales de Franco”: 

“Hacía falta una imagen nueva, pero que representara a unos inmutables ideales de justicia social que después de dar vida a la Cruzada habían vuelto a consagrarse como Principios del Movimiento Nacional’ en una revisión católica del ideario fascista. Parecía oportuno, por tanto, rescatar para la causa española la imagen de una emblemática obra social de la Italia de entreguerras”.

Colonia de verano de Torre Balilla/Torre Fiat

“La Torre Balilla era el  albergue  de  lo  que  entonces  se  denominaba  una  colonia  infantil  de  vacaciones  por  eufemismo  de  su  verdadero  cometido  como  casa  de  salud  para  niños  pretuberculosos.  La  colonia  de  vacaciones  era  a  la  vez  sanatorio  y  escuela  de  higiene;  y  durante  el  fascismo  fue  además  centro  de  adoctrinamiento.  Sin  esa  connotación  de  propaganda,  un  programa  tan  modesto  como  el  de  albergue  juvenil  no  habría  ocasionado  una  arquitectura  tan  fantástica  como  la  de  la  Torre  Balilla”.

“Para los hijos del pueblo”

Siguiendo ese hilo también podemos entender el concepto de hospital como fábrica de partos y bebés (y a su vez el modelo de fábrica como cárcel y como ejército…): “Esa obra, como otras de Bonade, parece inspirada por la factoría turinesa de automóviles, el Lingotto de su antecesor al frente del servicio de construcciones de la Fiat, Giacom o Matté Trucco*, y aunque contiene un sencillo programa de albergue comunitario, es un enorme cilindro de 52 metros de altura y 25 de diámetro”.
 

El Lingotto en Turín

  

“Lingotto es un barrio de Turin, Italia, pero el nombre se asocia más con el Edificio Lingotto, sito en la Via Nizza, que fue en su época una enorme fábrica de coches, construida por Fiat.

Por otro lado, siempre he sido muy inocentona y había pensado que el nombre de “La Paz” venía de la capital boliviana. Sin embargo, el nombre de  “La Ciudad Sanitaria “La Paz” de Madrid” conmemoraba y conmemora (nunca se ha cambiado el nombre y hace bien, se agradece la sinceridad al mostrar la biopolítica ante todo…) el 25 aniversario de la victoria de la sublevación militar). De nuevo, vemos que se inspiraron en la obra social de una empresa fascista para construir un hospital que celebraba una victoria militar. ¿Quizás la victoria de la erradicación del parto no hospitalario ni estandarizado en paralelo? Esto ya es mucho especular, pero ahí lo dejo como hipótesis.

Colonia Fiat, Torre Balilla.

“El proyecto de enfermería redonda había nacido con la doble intención de reducir recorridos y mejorar la relación visual entre las habitaciones y el puesto de control de enfermería, pero aquí no se logró ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario. Los desplazamientos de las enfermeras se vieron doblemente aumentados, tanto porque con la adopción literal de la enfermería redonda se incrementaron las distancias entre control y habitaciones como porque con la fragmentación del nido en 64 habitáculos distribuidos de ocho en ocho a lo alto del hospital se multiplicó el número de los desplazamientos’* . Y la supervisión también se hizo más difícil, porque en el núcleo solo quedó un pequeño rincón para el puesto de control de enfermería y el resto se macizó de cosas , en lugar de permanecer vacío conforme a su principio panóptico, lo que no produjo más que el efecto contrario del que se buscaba , pues en los esquemas lineales de enfermería el pasillo al menos siempre había sido visible desde el control , y ahora quedaba casi totalmente oculto detrás del propio núcleo de servicio”.

Mussolini recibe al senador Giovanni Agnelli que le presenta el nuevo modelo de coche FIAT Balilla (el nombre que después le pondrá a la torre que inspirará la Maternidad de La Paz, en Madrid)

Fascismo militar corporativo y panóptico victoriano

Como vemos, en lo concreto podemos ver que las inspiraciones arquitectónicas de la maternidad de La Paz son el Futurismo fascista corporativo (“un arte que imaginaba el futuro sin olvidar el pasado romano”.  Pasado romano patriarcal, podríamos añadir) y la idea de enfermería redonda victoriana. “Marcide se valió del esquema de enfermería redonda, una solución que ya había tenido antecedentes ilustres en la etapa victoriana^* y que desde su actualización en los primeros años cincuenta se había hecho habituales en los proyectos de hospitales”. (…) 

Pg. 93 http://oa.upm.es/4331/1/ALBERTO_PIELTAIN_ALVAREZ_ARENAS_b.pdf

 

Pg. 103 http://oa.upm.es/4331/1/ALBERTO_PIELTAIN_ALVAREZ_ARENAS_b.pdf

Lo (bio)político es personal/ “La Paz” es Guerra

La atención al parto en el Hospital de La Paz, por seguir con el ejemplo, sigue siendo muy deficiente, más si se tiene la “suerte” de caer en manos de ciertos y ciertas profesionales que más parecen sargentos en el cuartel que personas que atienden el momento de nacer de seres humanos. No en vano, la matrona y varias ginecólogas que me atendieron en La Paz se comportaban como militares en una guerra en el trato y en el maltrato (salvo una honrosa excepción, un verdadero ángel de mujer que se cruzó en nuestro camino por las trincheras/cadenas de montaje y me enseñó a amamantar). 

Cuando después del nacimiento de mi hijo en casa acudimos allí para expulsar con seguridad la placenta retenida (dada la evolución del parto mi tanto la matrona como nosotros valoramos que era más seguro expulsarla en un hospital y poder comprobar que no quedaban restos con el ecógrafo) fuimos tratados con desprecio; se me dijo que “no me riera” que esto era serio y que lo mismo me tenían que hacer un legrado con anestesia general (la placenta salió simplemente tirando de ella sin problema y, como todo el mundo comprenderá, yo no me estaba riendo precisamente sino intentando sonreir ante la adversidad); se nos cuestionó nuestra legítima opción a parir en casa durante toda la estancia; se nos habló mal; se me intentó culpabilizar, se me dijo literalmente que “sólo sabía molestar” delante de la visita de una amiga; se me ordenó ducharme aunque me sintiera débil y anémica al estilo de “la mili”; se entraba en la habitación encendiendo luces y hablando alto cuando llevábamos dos noches sin dormir… Todas las agresiones verbales, comentarios hirientes y faltas de respeto fueron dados por mujeres y todo ello en el momento más vulnerable de mi vida y la de mi hijo. He tardado tres años y medio en poder hablar de ello de forma pública. Y no pienso pasar página y hacer como si no hubiera pasado nada porque se dá la circunstancia que este hospital está financiado con los impuestos que el Estado nos retiene de forma obligatoria a todo el mundo y una mujer que pare en casa de forma voluntaria o imprevista tiene el derecho a ser atendida igual que una que lo hace en un hospital (a lo mejor es que “igual” significa “igual de mal” en el trato). Por cierto, tuve que volver tres semanas después al hospital con una hemoglobina de 7.5 y una anemia galopante de la que nadie me había advertido al alta. Fue mi médico de cabecera el que dada mi palidez y síntomas me mandó hacer análisis. Esto tiene que cambiar y, para ello, debemos comprender estos fenómenos en su totalidad y de forma global. 
 
(Iré actualizando este post a medida que avance la investigación hasta llegar a la actualidad de este régimen posfranquista).

Faltaría el hospital y la fábrica y en primer lugar el origen de todo: el ejército. Tomado del facebook de David Wolfe: https://www.facebook.com/DavidAvocadoWolfe/photos/a.10150364951666512.342374.102515706511/10153043076226512/?type=3&theater

ACTUALIZACIÓN 26/10/2015:

Tomado de una entrevista al Director de la Maternidad de La Paz hasta tiempos muy recientes, el Dr. Antonio González: http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2012/09/02/oigo-parto-agua-ponen-pelos-punta/624293.html

“-La Paz era un hospital de mucho prestigio, desde su apertura.

-Fue en el año 1965. Nació como una maternidad especial, modelo, inauguraba un ciclo hospitalario en España nunca visto, y a partir de ahí fueron surgiendo centros con la misma filosofía en otros puntos de España. Desde entonces se desarrolló la medicina socializada.


-¿Qué novedad aportó La Paz?


-Fue una forma de atender el parto, integrada, segura, razonable, aséptica, científica, y sobre todo aportó una enorme seguridad, tanto a la madre como a los hijos. Los bebés entonces tenían una mortalidad bastante más alta de la de ahora y se empezó a practicar una medicina excelente que se reflejó en el descenso de la morbilidad y mortalidad fetales. Pasamos de veinte muertos por mil nacidos a tres que estamos ahora, prácticamente irreducible ya. También la mortalidad materna disminuyó.”

 

 

ACTUALIZACIÓN A 19/09/2016:

Cita de Margaret Mead del libro “The Vital Touch: How Intimate Contact With Your Baby Leads To Happier…” Escrito por Sharon Heller

sharon_heller
Enlaces externos: 

Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Norma
Estrategia de Atención al Parto Normal en el Sistema Nacional de Salud 
“Mi historia de coraje en el hospital La Paz”: http://marisoldiez.blogspot.com.es/2014/06/mi-historia-de-coraje-en-el-hospital-la.html 
“Los hospitales de Franco. La versión autóctona de una arquitectura moderna”. Autor: Alberto Pieláin Álvarez-Arenas, arquitecto. Director: Justo Fernández-Trapa de Isasi, doctor arquitecto. http://oa.upm.es/4331/1/ALBERTO_PIELTAIN_ALVAREZ_ARENAS_b.pdf

Nombrarse víctima de abuso materno

Referirse a una misma como víctima de abuso infantil, en concreto de abuso materno, es muy complicado. Tu dolor no es comprendido por una sociedad que constantemente está hablando en todos los foros de la violencia ejercida por algunos hombres hacia algunas mujeres, como si fuera la única posible y la peor. En las contadas ocasiones que se trata el tema del maltrato infantil, como mucho se habla del que ejercen los padres o padrastros. Las madres, en teoría, no son capaces de eso y, si son abusadoras, se supone que lo son en menor medida y en casos de menor gravedad. En ocasiones también se las exculpa responsabilizando únicamente al marido maltratador que las ha llevado a estados psicológicos en los que, de rebote, maltratan o tienen actitudes peligrosas o negligentes hacia sus hijos. En el caso del abuso materno dentro de familias monoparentales reina el silencio más absoluto.

Cuando se habla de tu dolor puede que sea para justificar a tu agresora y tutora legal en esos momentos de alta vulnerabilidad. Podría ser el caso, imaginemos, de un divorcio conflictivo en el que él pegara o vejara a la madre (o bien fuera un caso de violencia mutua) y ella comenzara a tener conductas autodestructivas por no poder soportar ese momento vital que la supera. Todo ello podría provocar una situación en la que la madre llegara a poner en peligro su propia vida y la de sus hijos. En un caso así de forma inmediata todos veríamos y hablaríamos del maltrato masculino. La negligencia y el peligro de la conducta materna serían olvidados o menospreciados. Quedaría eximida de responsabilidad, como si fuera todavía menor de edad. Es el lado del patriarcado* del que no conviene hablar, el hecho de que las violencias ejercidas por los hombres y las mujeres sean muchas veces diferentes de forma cualitativa y de que las ideas patriarcales tengan algunos regalos envenenados para las mujeres. La emancipación tiene unos costes y requiere esfuerzo.

Como decía, nombrarse víctima de abuso materno es difícil. Nadie entiende que temieras a tu madre o que tu mayor sufrimiento fuera causado por la persona que se supone que debía quererte y protegerte, no asustarte. Tampoco es fácil nombrarse víctima de abuso materno porque todo lo que puedas contar implica a una persona con la que tienes contacto, aunque sea mínimo, que se sienta cerca de ti en la mesa de Navidad o fin de año, a la que se supone que tendrías que querer y cuidar en su vejez. No podemos olvidar que es la mujer que te dio la vida, el mayor regalo que tenemos, y a la vez la persona que más te ha hecho sufrir.

¿Cómo gestionar todos estos sentimientos? ¿Cómo superarlo? ¿Es necesario contarle al mundo tus miserias para que abra los ojos a esta realidad silenciada? ¿En qué lugar dejaría a esta otra persona? ¿Acaso no estarías contando parte de su intimidad al hablar de la tuya? Para evitarlo, callas. Tragas. Lo dejas encerrado en lo más recóndito de tu corazón, intentas no pensar demasiado en ello. No es difícil, al haber sufrido tanto estrés tu memoria no es demasiado buena de todos modos. Mejor que escondas bien esos recuerdos antes de que ella sufra. La proteges, la justificas, porque ella también fue víctima a su vez de otra madre tóxica, de otro contexto histórico, cultural y biopolítico tóxico. Y así continuamos perpetuando uno de los últimos tabúes. Y, así, intentas autoconstruirte, comprender el fenómeno, intentas detener el ciclo del abuso con tus propios hijos e hijas** sin tener la certeza de que podrás conseguirlo. Al menos lo estás intentando, lo que ya marca la diferencia con tu propia madre. Has dejado de ser una víctima y tomas tus propias decisiones, te responsabilizas de lo que puedas responsabilizarte, de lo que está en tu mano cambiar a mejor.

¿Cómo podrías explicárselo a una persona que no es consciente de que esta realidad está ocurriendo en este preciso momento en muchos hogares, tanto en familias nucleares como monoparentales y de todos los colores y sabores? Todo esto está pasando y no consta en estadísticas de ningún tipo porque los bebés, los niños, los pre adolescentes no ponen denuncias, no se lo cuentan a nadie, no tienen a nadie a quien contárselo, no saben cómo pedir ayuda ni asimilarlo. Solamente a veces, cuando llegan a cierto límite determinadas situaciones, sus resortes de supervivencia y de lucha-huida se activan y consiguen encontrar una salida, muchas veces mintiendo o inventándose excusas de nuevo para evitar más dolor a su madre. O por miedo.

No voy a hablar de abuso sexual ni de maltrato físico, terribles, execrables y muy difíciles de superar (la psiquiatra Estela V. Welldon los trata en su libro “Madre, Virgen, Puta” en profundidad). Voy a hablar de una variedad de maltratos ejercidos por algunas madres como son el abuso psicológico, el verbal y el ejercido sobre sí mismas que, en efecto dominó, repercute directamente en los hijos.  Algunas manifestaciones concretas de abuso que puede ejercer una madre son (hablaré en femenino pero entiendo que es válido también para hijos):

– Gritar e insultar a su hija en cada conflicto, tener explosiones de ira imprevisibles y periódicas. Jamás pedir perdón por haberlo hecho y hacer como que no ha pasado nada.
– Estar siempre deprimida o con crisis habituales de llanto.
– En relación a lo anterior, utilizar a la hija de “amiga” y “confidente” en lugar de tratarla como “hija” simplemente porque la madre abusadora no quiere o no puede relacionarse de forma sana con otras personas adultas.
– Utilizar a la hija de “madre”, infantilizarse para sentirse cuidada.
– Utilizar a la hija como una prolongación de una misma, fagocitarla y vampirizarla para evitar el propio vacío interior.
– Contar a la hija eventos sentimentales, sexuales o reproductivos íntimos trágicos y otros problemas que una mente infantil no puede gestionar. Si la hija se lo cuenta a terceros, enfadarse porque no ha sido capaz de guardar el secreto. No comprender que hay secretos demasiado grandes y pesados para una niña.
– Utilizar a la hija a medida que se va haciendo mayor como medio para sus propios fines, ya sean económicos o de otro tipo, incluso aunque eso sea negativo para la propia emancipación de la hija. No alentar la independencia sino la dependencia para seguir manteniendo el control sobre ella.
– Intentar compensar todo esto con dinero, hiperconsumismo, regalos.
– Hablar mal a la hija del padre con o sin motivo. Hablar mal de los hombres en general e intentar condicionarla en el odio o el prejuicio hacia el sexo masculino en base a las malas experiencias de la madre con ellos. Por ejemplo: todos los hombres son así o asá, solamente buscan sexo…
– Embarcarse en relaciones afectivas tóxicas con hombres. Dejarse abusar sentimentalmente o de otras formas por ellos.
– Aislar a la hija de su propia familia o alejarla físicamente de ella. Alejar a la hija lo más posible del padre. Puede ser con la excusa de haber conseguido un empleo mejor en otra ciudad u otro país o con razones de otro tipo.
– No querer tratar ni hacer ningún esfuerzo para sanar ni autoanalizar en ningún momento los propios problemas psicológicos y desequilibrios mentales.
– Culpar de todos sus problemas a los demás: a la ex pareja, al mundo, a sus padres, a la vida, al trabajo… Es decir, evitar cualquier tipo de responsabilidad.
– Egocentrismo: volver tarde a casa o volver por la mañana sin haber avisado a la hija ni medir el miedo que puede sentir una niña de 11-12 años que se despierta sola en casa un sábado por la mañana y no sabe dónde está su madre.
– Dejarse arrastrar a fases autodestructivas.
– Anteponer los propios caprichos o deseos a las necesidades básicas de seguridad y equilibrio de la hija para crecer en un ambiente sano.
– Negar e intentar no ver el dolor y el sufrimiento de la hija. Negar los padecimientos físicos, psicológicos y psicosomáticos de la hija. Desesperarse, ponerse nerviosa ante ellos, no querer afrontarlos.
– Decirle a la hija que no puede soportarlo más, hablarle de sus traumas infantiles cuando ni siquiera la niña es capaz de entenderlos. Estar siempre triste, melancólica e insatisfecha. Decir que no sabe qué hacer con su vida y vivir dando bandazos sin ni siquiera imaginar la sensación de peligro que puede suponer para una niña que la persona que “maneja el barco” esté totalmente perdida y fuera de control.

Aunque haya gente que piense que este tipo de conductas no son tan graves como los maltratos sexuales y físicos, son comportamientos muy peligrosos para los niños que conllevan problemas psicológicos y físicos a corto, medio y largo plazo. Pueden incluso provocar el suicidio o la autodestrucción de los sujetos en la vida posterior sin que nadie ni ninguna estadística correlacione unos hechos con otros. Quiero resaltar que muchos de ellos parece que son ejercidos por las madres sobre ellas mismas. Esto es lo peor, ya que todo lo que destruye a la madre, destruye a la hija que está a su cargo. Por eso es tan importante cuidarse y ser cuidadas para cuidar. En este sentido cobran tremenda importancia las alomadres, los padres, las tías, los abuelos. Una mujer que está desequilibrada y cría sola es mucho más peligrosa para su hija que una que está igual pero mantiene algunos vínculos sociales con la familia extensa, amigos y vecinos. Al menos esa niña tiene otros referentes y personas cercanas a las que acudir y su madre tiene una pequeña red social de apoyo, aunque en la época que nos ha tocado vivir muchas de estas relaciones estén también muy deterioradas. Recordemos que el abuso habría que analizarlo mirando atrás tres o cuatro generaciones. No podemos olvidar tampoco la responsabilidad del padre ausente (no del ausente de forma involuntaria, claro) que delega en la madre abusadora y prefiere mirar hacia otro lado.

No es mi interés crear una nueva alarma social o una nueva paranoia en la que cualquier comportamiento o conducta entre madres e hijos sea observada como posible maltrato. Si todo es maltrato nada es maltrato. No se trata de eso. Pero sí me gustaría sacar a la luz esta problemática y abrir la mente de las personas que solamente se centran y ven un solo tipo de violencia. Las mujeres no somos inferiores a los hombres, no somos más pacíficas o débiles que ellos. Podemos ser violentas aunque en muchas ocasiones lo seamos de formas diferentes. Podemos ser abusadoras incluso utilizando como excusa que queremos mucho a nuestros hijos. Ni siquiera la crianza con apego, el piel con piel nada más nacer y que nuestro nacimiento y primeros 1.000 días hayan sido idílicos es garantía de nada. No hay determinismo posible, el respeto mutuo debe crearse y recrearse cada día, desde el nacimiento hasta la muerte.

No podemos abordar el problema de la violencia de una forma parcial, sesgada y corporativista. No podemos victimizar a las agresoras ni exculpar determinadas responsabilidades. Hay que tratar la violencia de forma holística y global, empezando por los comienzos, por la base, por la infancia. Los niños y niñas actuales son las futuras maltratadas/os y maltradoras/es. No tengo ninguna clave secreta para solucionar estos problemas convivenciales y ni siquiera sé si es posible solucionarlos, pero el único camino que veo posible es el de retomar la responsabilidad una vez que somos adultas, independientemente de nuestro pasado, y construir el propio camino desde allí. El reto es conseguir amar.

Relacionado:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-madre-virgen-puta-de.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-violencia-deliberada-las.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/la-agresividad-intragrupo-en-el-vacio.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/50-sombras-de-grey-como-pelicula-sobre_3.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/micro-abusos-sexuales-y-macro.html
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/04/carta-alice-miller-feminismo.html

Relacionado (enlaces externos):
– Tengo que decir que no me suelen gustar los textos de la psicóloga Laura Gutman pero en este da en el clavo: http://www.lauragutman.com.ar/newsletter/laura_gutman_abr12.html

Una víctima no puede defenderse, padece de forma indefensa. ¿Cómo pasar de ser víctimas a responsabilizarnos por lo que podamos cambiar?

*Tampoco tengo muy claro, por ejemplo, qué rol ejerce una madre abusadora separada o en una situación en la que no hay padre que cría sola. ¿Es una madre patriarcal como la que describe Victoria Sau (madre-función-del-Padre? ¿O es un nuevo rol híbrido de madre y padre matriarcal-patriarcal todo en uno? ¿Es una madre matriarcal que ejerce y abusa de la autoridad materna? Ahí queda para el debate. Quizás ni siquiera sea importante la nomenclatura o los adjetivos que elijamos para etiquetarla.

** El embarazo, el parto y la crianza remueven mucho a todos los niveles y pueden ser momentos clave para el despertar de la conciencia. En relación al tema tratado, la maternidad puede provocar que te des cuenta que jamás podrías hacer muchas de las cosas que a ti te hicieron en la infancia porque amas a tus hijos/as y estarías dispuesta a mirar más allá de tu propia nariz y cambiar tu orden de prioridades vitales por ellos. Darte cuenta de este contraste puede ser duro y a la vez convertirse en el acicate para asumir de una vez por todas que sí, que la forma en la que fuiste tratada no estuvo bien, que fue injusta y vas a intentar no repetir esos errores. El conflicto interno resultante es muy difícil de resolver.

Fragmento de “Madre, virgen, puta” de Estella V. Welldon

El libro de la psiquiatra Estella V. Welldon hace una aportación al estudio de las violencias ejercidas por mujeres y madres desde su experiencia clínica en multitud de casos concretos. Tiene para mi gusto una visión excesivamente psicoanalítica que puede restar interés al libro, pero hay que reconocer su valentía y compromiso al hablar de una realidad silenciada, políticamente incorrecta y que todavía sigue siendo tabú.

Pg. 153 del libro “Madre, virgen, puta”, editado por Psimática Clínica. La negrita es mía:

Cuando en 1988 publiqué por primera vez mi libro, el reconocimiento de la perversión femenina era inexistente, a pesar de la evidencia de que la perversión masculina es a menudo el resultado de una mala maternidad. Es bien conocido que las madres incestuosas no facilitan y hasta no permiten a sus hijos ningún proceso de individualización y/o separación. 

En realidad, es cierto lo opuesto: utilizan a su bebé como parte de sí mismas en una forma fetichista. La mayoría de nuestros pacientes que sufren de perversiones tienen una historia de relaciones con sus madres de tipo sobreprotector, con frecuentes cambios hacia el descuido y el abandono. 
(…)
Me pregunté, entonces, por qué razón había sido tan difícil conceptualizar la noción de maternidad perversa y otros comportamientos perversos femeninos con relación a la psicopatología completamente diferente que se origina del cuerpo de la mujer y de sus atributos inherentes. Por extraño que parezca, la maternidad es un vehículo excelente para que algunas mujeres puedan ejercer actitudes perversas y pervertidoras hacia sus hijos en represalia contra sus propias madres. Algunas mujeres que se sienten inadecuadas e inseguras, encuentran que el niño se vuelve la única fuente disponible de nutrición emocional. Un enorme anhelo de afecto físico se descarga sobre el niño. La perversión de la maternidad es el producto final de abusos seriales o de descuido infantil crónico. Esta condición involucra al menos tres generaciones en las cuales una maternidad defectuosa o inadecuada se perpetúa a sí misma en un movimiento circular, reproduciendo un ciclo de abuso. Las perversiones femeninas incluyen bulimia, anorexia, automutilación, abuso sexual y físico de los niños e incesto con sus hijos de ambos sexos. Un porcentaje significativo de los pacientes que vemos – y esto se refiere tanto a hombres como mujeres – han sido abusados sexualmente cuando eran niños. No carente de importancia es el hecho de que las historias de las mujeres que son perpetradoras de abuso físico y sexual de los niños sean precedidas por la psicopatología de autoabuso o de relaciones sadomasoquistas. 
(…)
La falla para entender la naturaleza de la perversión femenina ha llevado a que algunas damas muy dañadas fuesen tan malinterpretadas como para negarles el tratamiento que necesitaban y el cual a veces habían demandado. Tales actitudes están entre las razones por las cuales los profesionales – aparte del público en general – tardan tanto tiempo en aceptar que las mujeres en tanto madres o que ejercen una profesión materna (enfermeras, cuidadoras de niños, etc.) pueden infligir daños irreparables y permanentes a los niños que, se supone, están cuidando. 

Mis observaciones clínicas confirman este sesgo. En innumerables ocasiones, las agencias y establecimientos estatales han expresado alarma – a veces lindando con el pánico – cuando me enviaban a pacientes masculinos abusadores sexuales. Esto contrasta fuertemente con la dificultad que mis pacientes femeninas tenían a menudo para ser tomadas seriamente en cuenta por algunas instituciones. Después de la inicial publicación de Madre, virgen, puta, muchas más mujeres se han presentado solas a la Clínica Portman para ser tratadas. Me han contado que los intentos previos de obtener atención profesional, en parte debidos a los sentimientos mezclados que sentían hacia su hijo – sea éste varón o nena -, no eran tomados seriamente.  

Relacionado:

La agresividad intragrupo en “El Vacío de la Maternidad” de Victoria Sau:
http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/la-agresividad-intragrupo-en-el-vacio.html 

Fragmento de “Violencia deliberada: las raíces de la violencia patriarcal” de Maria Dolors Molas Font: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-violencia-deliberada-las.html

“50 sombras de Grey” como película sobre el abuso (alo)materno* y los círculos viciosos de la violencia

Traducción: “Las mujeres con relaciones del tipo “50 sombras de Grey” en la vida real acaban muertas, en refugios para mujeres o huyendo durante años“. 
Podríamos añadir: Muchos niños y niñas que sufren abusos y negligencia en su etapa primal y juvenil, como Christian Grey, acaban muertos, en orfanatos, autodestruyéndose y destruyendo a otras personas por el camino si no realizan un trabajo personal de sanación y buscan ayuda en cuanto puedan. 

“50 sombras de Grey” como película sobre el abuso (alo)materno* y los círculos viciosos de la violencia

Son las cinco y cuarto de la mañana. Estoy en medio de uno de los despertares nocturnos que ya comienzan a ser habituales en este embarazo. Noto las patadas y bailes de mi hijo en el útero, tengo algo de hambre, como algo, intento volver a dormir… Es inútil, hay algo que tengo que escribir. Quizás por él, por los niños y niñas del futuro. Sé con tristeza que mis ojos no verán ninguna revolución verdadera en el mundo que no sea una mera sustitución de personajes en el poder, pero al menos sé que haré todo lo posible para que cada mentira y manipulación sea contestada, que intentaré descifrar las estrategias del poder, las externas y las ya interiorizadas, para sentar las bases de una mejor comprensión de la terrible situación actual. Allá vamos.

Después de leer multitud de comentarios de indignación en las redes sociales y algunos artículos en diferentes medios de comunicación sobre la película “50 sombras de Grey” decidí verla y analizarla por mí misma. Quería entender, por pura curiosidad, qué había en lo que parecía una película comercial del montón más que había levantado tantas ampollas entre las mujeres feministas. Luego entendí que esa indignación venía de lejos, algunas publicaciones eran de hace unos años, cuando se publicaron los diferentes libros de la saga de E. L. James que vendieron la friolera de 70 millones de copias. A este respecto tengo que aclarar que no he leído los libros así que no sé de qué forma evolucionará el argumento o el resto de la saga cinematográfica, lo que puede suponer un sesgo importante en el análisis.

La película la he visto a cachos, en tres días (el primer día me dormí a los 15 minutos), y me ha parecido que tenía baja calidad, como de telefilm de después de comer, y que los personajes eran muy planos y estereotipados. Sobre la parte sexual entre ambos personajes poco se puede decir, trata sobre una relación consensuada entre adultos en la que los dos son libres de entrar y de salir. Nada que objetar. Además, la novela erótica o novela rosa es un cuento y las fantasías no entienden de rollitos políticamente correctos, lo que a alguien le parece excitante para otro es aburrido, ñoño o cutre y así… Todo el sexo y agresión física entre los protagonistas es acordado por ambas partes, lo que aleja al criticado Grey del maltratador al uso. Es cierto que el protagonista masculino invade la intimidad personal de Anastasia pero esta lo permite o sus enfados duran un microsegundo, admitiendo y consensuando de facto desde su libertad estas intromisiones. La libertad es eso, tomar decisiones propias libres e informadas, incluso aunque estas sean malas.

Después de verla entera, del contenido dos detalles captaron poderosamente mi atención (aviso, voy a destripar el argumento):

El multimillonario capitalista fue criado durante sus primeros 4 años por una madre adicta al crack, después fue adoptado y a los 15 fue “seducido” (según se mire, abusado sexualmente) por una mujer también de las elites, que podemos imaginar de unos 40-50 años (amiga de su madre) que le “inició” o manipuló para adoptar el rol de sumiso durante, creo recordar, 6 o 9 años, quizás en una sala de “torturas” similar a la reflejada en la película y con proposiciones de prácticas como las mencionadas en el contrato que Christian Grey propone a Anastasia (introducción de puños en el ano, por ejemplo). Entre la capacidad de decidir de una mujer apocada del pueblo de unos 20 años y la capacidad de enfrentarse a una situación así de un chico de 15 años con la infancia de Grey, permitidme que diga que dista un gran abismo.

Por supuesto, estos pequeños “detalles” han sido casi siempre obviados en los comentarios feministas a la película que había leído, porque parece ser que es duro admitir que el abuso materno y femenino existe, que también hay mujeres maduras ricas capaces de aprovecharse de la inexperiencia de chavales vírgenes de 15 años que durante sus primeros 4 años de vida fueron criados sin sus necesidades básicas cubiertas, sin el amor y las atenciones de una familia, una red de apoyo amplia y, sobre todo, de una madre y un padre protectores, unos cuidadores cariñosos y que a la vez impulsen hacia la libertad. Pero lo que me parece más grave es que cuando no han sido obviados han sido ridiculizados o menospreciados, normalizándose desde el feminismo el abuso infantil.

Es una película en la que se pueden observar multitud de violencias de todo tipo, si tienes la capacidad para verlas: sistémicas, políticas, económicas a nivel mundial (como no, Grey es un “filántropo” hacia los más “necesitados”); laborales (se puede ver en la plantilla que trabaja para Grey, mujeres-muñecas-robot entregadas en cuerpo y alma a la empresa); sociales y demás. Pero llama muchísimo la atención, a quien sea capaz de quitarse las anteojeras “de género”, la normalización de la violencia hacia la infancia, desde la etapa primal hacia la adolescencia y el tabú del maltrato materno y femenino dentro del patriarcado.

Sobre las anteojeras en caballos: “Cuando se desea acostumbrar a un animal a dejarse aparejar y a que tire de un carruaje, se observa que un número moderado de éstos (muchos no las toleran de antemano) se «resiste» menos si su campo de visión se vuelve más estrecho”. http://elguardiandeloscristales.com/wordpress/maltrato-hacia-los-caballos-anteojeras-i/

Todo el mundo considera normal, desde la gente que ha escrito artículos sobre la película hasta el propio personaje femenino principal, que Grey fuera adoptado con 4 años y no viviera con una familia de acogida o adoptada desde muchísimo antes. Que haya niños en el mundo de uno, dos y tres años en orfanatos o en situaciones de agresión y alta vulnerabilidad es violencia. Después, cuando le cuenta que fue seducido/abusado por una amiga sádica de su madre con 15 años (por cierto, con “amigas” así quien necesita enemigas…) la protagonista no hace comentario alguno, ensimismada en su amor romántico sumiso-ñoño: esto es una normalización del abuso de poder. Todas estas violencias sistémicas y círculos de violencia están tan interiorizados y a la vez tan silenciados que a nadie escandalizan. Por supuesto, haber sido maltratado en la infancia o en la adolescencia no provoca de forma inmediata que vayas a ser un maltratador y un abusador, pero sienta las bases. Luego está la capacidad de resiliencia de cada uno y el trabajo personal que se esté dispuesto a realizar para sobrevivir sin autodestruirse ni destruir a otros.

Cuando después de tres días conseguí terminarla, me di cuenta también de que lo más inexplicable del absurdo escándalo es que la película (al menos la primera de la serie) tiene “final feliz”, incluso desde un punto de vista feminista: Una mujer adulta ¡y universitaria! (ironía mode “on”) mantiene una relación consensuada con un hombre (yo le habría mandado a la mierda mucho antes, pero, bueno, cada una vive su vida como quiere…) hasta que dice “por aquí no paso” y pisando fuerte se va y decide terminar la relación. Anastasia, a pesar de ser un personaje plano y que evoluciona poco, ya no es la panoli infantilizada del principio, es decir, ha madurado algo y ha tomado conciencia de la compleja realidad del mundo. Al final, comprendemos el título de la película: Grey “está jodido”, en sus propias palabras en la versión original, en 50 tonos de gris, que deben ser tantos como los respectivos abusos que es incapaz de superar.

Desde un punto de vista de análisis psicológico del personaje podríamos decir que la TORTURA de sus primeros 4 años de vida como hijo de una adicta al crack (a su vez víctima de la violencia sistémica y estatal que podemos inferir si comprendemos cómo se introdujo esa droga en la juventud de EEUU a través de sus vinculaciones con la CIA y la Contra nicaraguense) es lo que hace que busque el control y la dominación en su vida adulta.

La primera abusadora fue su madre biológica, la segunda la señora mayor sádica “amiga” de la madre adoptiva, que hizo que relacionara esa tortura primal con la sexualidad. Después cambia las tornas y se convierte en dominador sexual (que no te terminas de creer como espectadora porque sigues viendo a un niño herido, bastante patético, y en el fondo enamoradizo…) pero de forma consensuada y por contrato. La protagonista al darse cuenta finalmente, en la única escena de violencia física pura que aparece al final de la peli y en la que no hay ningún placer erótico para ella, de todas las piezas del puzzle decide dejarle, porque sabe que él tiene que hacer su propio recorrido de autoconstrucción para romper con esos ciclos de la violencia y ella no quiere jugar más a ser el cuerpo que utiliza Grey para devolver su ira y maltrato hacia su madre. Es decir, al menos se puede interpretar que cuando pega a la protagonista en la escena final está pegando a su madre biológica de forma simbólica, ya que un minuto antes nos acabamos de enterar por primera vez de que su madre era una yonqui (antes solamente sabíamos lo de la adopción y, por el discurso en la Universidad, que había pasado hambre literal durante sus primeros años de vida, y suponemos que mucha más hambre de contacto físico y amor). Ojo, esa escena de violencia no solo es consensuada sino que es solicitada por Anastasia a modo de explicación práctica de lo que hay en el interior de Grey: el infierno.

Abuso materno y abuso femenino

Me he acordado mucho mientras veía esta película del libro de la psiquiatra y psicoanalista Estela V. Welldon “Madre, virgen, puta: idealización y denigración de la maternidad” que conocí a través de Prado Esteban Diezma, sobre todo de uno de los ejemplos más escalofriantes de ese texto, el de una mujer abusada en la infancia que a su vez abusó sexualmente de su propio hijo de 14 años durante 10 años. Y es que este libro, o así lo entendí yo, parte del hecho de que en el patriarcado hombres y mujeres ejercen la violencia de formas diferentes y dentro de los ámbitos en los que tienen poder. En el caso de la mujer, uno de los momentos de más poder frente a otro ser humano es el de la maternidad, mucho más teniendo en cuenta que hoy en día la maternidad se vive sin redes y en la soledad de las cuatro paredes, como cualquier hembra de primate criada en cautividad que es enjaulada en un zoológico junto a su cría.

En la película hay abuso materno vía la madre drogadicta de Grey que aunque no aparece y es mencionada de pasada es clave en la película. Hay abuso femenino vía la “amiga” de la madre (una mujer que debería ser una “alomadre”, un personaje maternal protector y referente en su vida, que colabora con la madre en la crianza cooperativa) ya que aunque un chico de 15 años puede tener vida sexual con sus iguales o incluso una iniciación al sexo con una persona mayor, aquí estamos hablando de una relación de dominación ama-esclavo que va más allá de un tema inocente y casual. Una mujer de cuarenta o cincuenta años que seduce y convierte en esclavo sexual a un chaval de quince años a espaldas de su familia está violando muchos códigos éticos que afectarán de por vida a ese ser humano vulnerable. Y, por supuesto, si investigáramos, seguro que nos daríamos cuenta de que esa mujer tiene un pasado de abusos detrás: los famosos círculos viciosos de la violencia de nuevo.

Por otro lado es importante reseñar, como en tantos casos de abusos sexuales, que la madre y el padre (adoptivos) no son capaces de ver que su propia amiga se está aprovechando de su hijo o, en algunas ocasiones y es muy duro reconocerlo, están a otra cosa mientras está ocurriendo el abuso. Aquí tenemos que tener en cuenta que los padres de Grey pertenecen a las elites económicas mundiales donde el valor supremo es la acumulación de dinero y poder. Otras veces es simplemente imposible haberlo detectado aunque se quisiera con toda el alma proteger a un hijo de este tipo de experiencias.

El personaje de Grey infantiliza en sus juegos sexuales a Anastasia, ya de por sí muy inmadura a pesar de sus 20 años gracias al adoctrinamiento institucional que nos anula desde el nacimiento. ¿Una reminiscencia del niño que él era cuando su ama y alomadre le poseía? ¿Una fantasía de pederastia, aunque sea realizada con una mujer adulta? En cualquier caso, a pesar de que la tentación de juzgar la sexualidad de los demás es fuerte hay que resistirse: la sexualidad consensuada entre adultos debe ser libre. Nada más que añadir.

Emancipación femenina y amor

Hay quien también me ha comentado que no habría que dar más publicidad a estos libros ni a la película porque al final tiene una moraleja puritana: el “amor” cura a un enfermo sexual”. No estoy de acuerdo. El amor tiene un poder curativo y sanador tremendo, sobre todo el amor hacia uno mismo que implica respeto y autoexigencia, cariño y confianza en las propias capacidades. Pero el amor como vínculo entre seres humanos es VITAL, simplemente no podemos existir sin él, morimos. Los niños criados en orfanatos con sus necesidades alimenticias cubiertas pero sin contacto físico y ternura mueren de marasmo y hospitalismo, como ya demostró el psicólogo Spitz

El amor no es el “amor romántico” ni el amor creado por Disney. El amor es CONEXIÓN. Uno de los pensamientos más destructivos para el ser humano actual es pensar que no se necesita el amor de los demás para vivir. ¡Cuántas veces habremos llorado abrazados a alguien que amamos! ¡Cómo cura el consuelo de alguien que sabe que estás herido y necesitas sanar y te acoge en su seno sin juzgarte! El primer consuelo viene de nuestra madre, de nuestro padre, de abuelos, tías, vecinas y de esas personas que sienten eso de “quiéreme cuando menos lo merezca, será cuando más lo necesite”. Después viene de parejas eróticas, amantes y compañeros. ¿Qué hay de malo en ello? ¡Son los círculos virtuosos del amor!

Otra cosa diferente es ofrecer la otra mejilla a alguien que no quiere cambiar ni modificar su espíritu autodestructivo y maltratador. Esto es válido para novios pero también para madres/padres abusadores. De hecho, hay multitud de libros de autoayuda para hijos e hijas de cuidadores con eso que llaman “trastorno de personalidad límite” que tratan sobre este tipo de estrategias como “Sobrevivir a un padre/madre borderline, cómo sanar tus heridas, crear confianza, límites y autoestima” o el título “Entender a la Madre Borderline: Ayudar a sus hijos a trascende la relación intensa, impredecible y volátil”. Estoy segura de que existen terapias con profesionales y herramientas de autocontrucción también para adultos que hayan sufrido abandono o negligencia por parte de padres drogadictos o con otro tipo de problemáticas y abusos. También para los padres y madres que están sufriendo abuso y maltrato por parte de sus hijos e hijas.

Son temas muy complejos. En cualquier caso, en la primera entrega de esta película la protagonista toma la decisión de terminar la relación. La decisión de seguir con él, si él mismo toma las riendas de su curación y se responsabiliza de la misma, me parece totalmente legítima. Si no fuera así, las personas abusadas y maltratadas que SÍ quieren cambiar y no maltratar a otras personas estarían condenadas. 

Anastasia es una mujer adulta y sin embargo bastante apocada, como tantas otras dentro de un sistema social violento y adoctrinador que se instala en nosotras desde que estamos en el vientre materno. Aún así toma sus propias decisiones, aunque no sean las que otras personas tomarían. Eso significa emanciparse, liberarse de la tutela paterna y materna, crecer y madurar, autoconstruirse, responsabilizarse de la propia vida, tomar decisiones.Yo, por ejemplo, no habría permitido que ningún hombre vendiera mi coche e invadiera y controlara mi intimidad de esa y otras formas, pero si ella aún así quería continuar la relación era porque quizás sentía o veía algo más que yo no veía. En cualquier caso, estaba ejerciendo su libre albedrío y una relación es cosa de dos, son los propios implicados los que establecen sus propias normas y negociaciones.

Algunos comentarios sobre los libros y películas (esta lista puede que se vaya ampliando)

Protestas en el estreno de la película en Londres.

 – Empiezo por el texto feminista que me ha parecido más fuerte y poco respetuoso, por decirlo de alguna manera, hacia las víctimas de maltrato infantil. En este no se obvian los “detalles” mencionados pero se opta por la negación, normalización, minimización y silenciación del abuso materno y femenino dentro del patriarcado con la excusa de que explicitarlos es “misógino”. ¿Cuál es el mensaje que dan este tipo de textos a las mujeres y hombres adultos que han vivido el maltrato materno o el abuso ejercido por una mujer? Si tu madre te maltrató deja de decirlo y no seas misógina. ¡Lo soñaste! Este texto merecería una disculpa de forma inmediata si viviéramos en un mundo normal: 

 “Tener una madre adicta al crack que no se ha ocupado de ti y haber sido iniciado en el BDSM con una amiga de tu madre unos años mayor que tú, tienen un tufillo a misoginia bastante claro, y relacionan estas prácticas con traumas personales que obviamente tienen que ver con la mala madre y con el estereotipo de mujer mayor que pervierte a jovencitos, en definitiva con la mantis religiosa”.
http://www.eldiario.es/pikara/pasa-gusta-sombras-Grey_6_361573852.html

Como siempre, en lugar de promover el pensamiento consciente se opta por el paternalismo de prohibir a otros lo que tú consideras que no deben ver/leer. Por favor, recordemos la definición de nuevo de emancipación antes de leer esto:  
 “Natalie Collins, representante de la asociación que planea boicotear el estreno en Londres, asegura que el problema no es el sexo, sino los comportamientos que lo acompañan, más cercanos al abuso y al acoso”. http://vozpopuli.com/ocio-y-cultura/57310-sombras-de-grey-una-historia-machista-escrita-y-llevada-al-cine-por-mujeres

Directamente ni habla de biografía personal de Grey ni de las mujeres abusadoras de la historia: http://www.proyecto-kahlo.com/2014/10/50-sombras-de-grey/

Beatriz Gimeno en 2012 sobre los libros:  

 “porno conservador y moralista que se ofrece “con excusa” incorporada: el protagonista de la novela, el hombre dominador, es así no porque sea un perverso, no porque se lo pase bien sin más, sino porque tiene una infancia desgraciada”. http://www.pikaramagazine.com/2012/12/porno-para-mamas-y-porno-sin-masbeatriz-gimeno-habla-de-que-fantasias-y-roles-representa-la-pornografia-hegemonica-al-hilo-del-exito-de-cincuenta-sombras-de-grey/

– Irene García Perulero en 2015:  

El amor todo lo puede, ya sabéis, incluso curar a “El Traumado Chungo”, un especimen incluso peor que “El Malote”, que al menos tiene moto y chupa de cuero. Hay que aguantar, chicas, que al próximo beso que le deis después de su último desprecio, amenaza u hostia ya estará curado. La culpa de todo la tiene su madre. Que no le dio teta. O que le dio mucha”. http://irenegarciaperulero.com/50-sombras-de-grey/

– La web católica ACIPRENSA también se hace eco de las críticas a la película. Dios los cría y ellos se juntan, curioso cuando el feminismo y la Iglesia llegan a las mismas conclusiones sobre el libre albedrío de la mujer adulta:

 “Diversas organizaciones, especialmente en Estados Unidos, están protestando contra esta cinta, porque intenta presentar la violencia contra las mujeres como una relación romántica. La doctora Gaile Dines, fundadora y presidenta de la organización internacional feminista Stop Porn Culture, explicó a ACI Prensa que la cinta “muestra la violencia como romance y enseña a las mujeres que el abuso sexual y ser una víctima es algo sexy, cuando en realidad es la historia de un depredador”.
 (…)
Dines lamenta que existan “ahora medios que celebran esta violencia contra las mujeres. Ningún grupo habría celebrado ser golpeado y torturado así. Sería un escándalo. Para cualquier grupo minoritario, si se hubiese erotizado y luego violado a alguien, la gente estaría arrasando con los cines en las calles. ¿Y qué tenemos? A los medios promoviendo esto masivamente”.  

¿Y cuando el foco se centra en la violencia CONSENSUADA entre adultos y se obvia y normaliza la violencia y dominación NO CONSENSUADA hacia la infancia y la adolescencia, los círculos viciosos de la violencia entre generaciones y la violencia del Estado y el capitalismo? ¿No es escándalo?

– Esta vez es una traducción de un cartel en inglés en el perfil de facebook de Malena Pichot:  
 “Me cago en una historia sobre una mujer sin experiencia en el sexo que es estalkeada, atormentada y poseída por un tipo millonario y sádico. Me cago en la idea de que ser dominada, engañada y aterrorizada es en realidad “liberador”. Me cago en la noción de que el objetivo de una mujer debe ser “salvar a un hombre de él mismo” bancandose todo el abuso. Me cago en esta historia de mierda. Basta de hacer algo romantico de la esclavitud de la mujer. hay que luchar por la verdadera liberación.”

“Cultura y maltrato”, un artículo de Laura Freixas en el que se menciona a “50 sombras” en el contexto de la violencia de género ejercida por hombres hacia las mujeres:
“Al mismo tiempo, surgen también obras literarias o cinematográficas, curiosamente de mujeres, que parecen ensalzar el maltrato, como Crepúsculo o Cincuenta sombras de Grey. Si las analizamos de cerca, sin embargo (siguiendo a Eva Illouz en su Erotismo de autoayuda), veremos que no se trata de una apología de la violencia por sí misma, sino de un intento de negociarla; de conseguir, sometiéndose al poder masculino que se ve como inevitable, recompensas materiales, afectivas, simbólicas. Algo así, para entendernos, como Simplemente María o las fotonovelas de Corín Tellado, cuyo mensaje a las mujeres es diáfano: no compitas, no cuestiones, no te rebeles; sométete, y Él se casará contigo…”

 Feminismo

Cuando digo que no soy feminista (aunque tampoco pienso etiquetarme como “anti feminista”) es por esta clase de visiones parciales de la realidad totalmente obsoletas. Hay que tener una visión mucho más amplia de los fenómenos, muchísimo más global de lo que yo misma acabo de reseñar aquí. Ese es el reto.

El feminismo como COSMOVISIÓN está obsoleto (quizás siempre lo estuvo…) porque es parcial por definición. Los cambios de paradigma van en dirección opuesta: tener en cuenta cómo la parte se relaciona con el todo y las otras partes, lo holístico, lo biocultural, lo ecosistémico, lo integrador, como se dan las influencias mutuas entre los fenómenos, las conexiones entre las disciplinas que antes eran compartimentos estancos, relaciones que antes no se habían tenido en cuenta, la búsqueda de la verdad con el mínimo de autoengaños y teorías previas… Eso como cosmovisión. El feminismo como IDEOLOGÍA solamente se mantiene a base de subvención y apoyo institucional (desde el ámbito local a la ONU). Apenas existe feminismo autónomo y el que existe repite los mensajes del otro. Y sí, ha habido multitud de mujeres en la historia que no eran feministas, ni se definían como tales, y luchaban por la emancipación del género humano (otras también por el equilibrio con la Naturaleza y otras especies), mujeres del pueblo que denunciaban y luchaban contra las injusticias sociales ejercidas por determinadas minorías despóticas e ilustradas y por superarse a sí mismas. Eso no quita que haya pensadoras feministas que estén diciendo o hayan escrito o hayan luchado por temas muy interesantes, necesarios y rescatables para el momento actual. Desgraciadamente las feministas con una visión más amplia del mundo son una ínfima minoría, en mi opinión. Ojalá cambie la situación. 

El feminismo tiene que ser valiente y dejar de moverse en la indefinición de los conceptos. Por ejemplo, la propia idea de feminismo o la de “violencia de género” es definida de formas muy diferentes según la fuente que se consulte. Pero si además comparamos lo que se supone que es el feminismo con lo que defienden en la práctica y acción concreta muchas personas que se autodefinen como feministas daría para escribir un libro completo (por ejemplo, no hay nada más desigual que la Ley Integral de Violencia de Género y sin embargo son una minoría aislada y marginada de feministas las únicas que se oponen a ella por este motivo).

Para cambiar el mundo primero hay que intentar comprenderlo. Para comprenderlo, hay que observarlo. ¿Puedes conocer el mundo a través de un catalejo anclado en un punto fijo que enfoca solamente a otro punto fijo y te impide ver el conjunto y otros puntos de vista? 

Si lo que pretende el feminismo es terminar con el patriarcado, jamás lo conseguirá con la parcialidad, porque el patriarcado, el capitalismo, el Estado, la dominación, el poder, se ejercen de forma total y con una visión global. ¿Cómo vamos a luchar contra un sistema que SÍ TIENE esa visión global de la que nosotros carecemos desde lo fragmentado?  

El feminismo no puede pretender acabar con la violencia que sufren las mujeres sin afrontar y comprender el origen de las violencias de todo tipo, y sobre todo las que ejercen las propias mujeres en el patriarcado, tanto en el patriarcado tradicional como en el actual.  

Por eso, si yo fuera feminista, lucharía contra los mayores talones de Aquiles de este movimiento: su parcialidad corporativista, su silenciación de las violencias ejercidas por mujeres hacia todo tipo de personas dentro del patriarcado y su falta de autonomía frente a las instituciones de poder. 

Reconozco que es un tema complejo y polémico pero he querido aportar mi grano de arena, quizás equivocado, quizás acertado, a un debate que considero imprescindible y que tiene derivas biopolíticas al más alto nivel. Pero eso es harina de otro costal, o de otro post…

* Conocí el concepto de alomaternidad a través del concepto de “crianza cooperativa” del que habla la antropóloga y primatóloga Sara B. Hrdy. Se refiere a cualquier persona que cuida e interviene en la crianza que no es la propia madre: puede ser una tía, una abuela (la alomadre por excelencia), por ejemplo, pero también un hermano, el padre, un tío o cualquier otra persona involucrada en la crianza de un bebé/niño.

Un suceso insignificante

Ayer ocurrió algo que no saldrá en ningún periódico, un evento en teoría insignificante al lado de las detenciones de corruptos, los escándalos políticos y las operaciones policiales de nombres rimbombantes.

Lo que pasó fue lo siguiente: todas las personas que iban dentro de un abarrotado ascensor del metro de Madrid en la estación de Cuatro Caminos se negaron a bajar para que pudiera entrar una madre con un niño pequeño en un carrito. No es que no se dieran cuenta, ya que ella misma se lo hizo ver, señalando que la utilización de los ascensores es prioritaria para algunos usuarios, entre los que se encuentran las personas que viajan con niños pequeños. Hubo silencio, miradas bajas y las puertas del ascensor se cerraron con una mezcla de vergüenza y satisfacción. Quizás esos viajeros, jóvenes en su mayoría y capaces de usar las escaleras sin problemas, ganaron unos minutos para llegar a su lugar de destino. Todos perdimos en humanidad.

¿Qué se puede esperar de una sociedad así? ¿En serio alguien cree que puede existir regeneración social cuando todo se centra en lo político y económico y se olvida la convivencialidad? La forma en la que se crean y consolidan las relaciones humanas es la base sobre la que se construye una sociedad. No es peor, humanamente hablando, cualquiera de las personas que iba en ese ascensor que el mayor de los políticos corruptos.

Reconocer la propia inmoralidad es el primer paso para cambiar las cosas y no hay mayor inmoralidad que no ser capaz de acabar con una situación injusta. En este caso concreto, la madre del carrito tendría que haber sacado, independientemente del grado de violencia, a por lo menos cuatro o cinco personas del ascensor. O por lo menos haberlo intentado. En lugar de eso se quedó simplemente en la denuncia y hoy todos los implicados habrán borrado de su memoria tan banal suceso.

Sin embargo, las personas que apostamos por un verdadero cambio social no podemos dejar de señalar que lo que oficialmente es identificado como lo “importante” es secundario al lado de lo “insignificante”. La corrupción moral está tan dentro de nosotros como lo está en el político más bribón, quizás tan sólo hay una diferencia de grado o de actitud. Mientras otros se limitan a señalar los males ajenos como objetivo militar a destruir, otros pensamos que lo ético y lo convivencial debería ser prioritario. Lo más duro de todo es darnos cuenta de que casi todos hemos ocupado y alternado en algún momento el papel de la gente del ascensor y el de la madre y el niño que se quedan fuera. Ascensor, metáfora de una sociedad decadente. Un asunto insignificante para el que no habrá manifestaciones ni concentraciones ni cartas de disculpas y que debería ser abordado desde la óptica de la convivencialidad. 

Fotografía de http://nosolometro.blogspot.com.es

“Escuelas maternales en todas las empresas industriales”

Quería investigar la historia de las primeras guarderías (y su reivindicación) y, al hacerlo, me he topado con un texto muy interesante. Se titula  “Contribución a la historia del movimiento proletario femenino alemán” y su autora es la política comunista alemana Clara Zetkin ((1857-1933). En la pg. 46 podemos leer:

“La revolución de febrero de 1848 imprime un fuerte impulso al movimiento femenino francés. Por todas partes surgen círculos femeninos que se movilizan en la lucha por la equiparación política del sexo femenino. El movimiento supera el contexto puramente político y el círculo de mujeres burguesas que hasta entonces habían sido las principales activistas. Las mujeres trabajadoras se organizan para la defensa de sus intereses en la “Unión de las trabajadoras”, en el “Círculo de las lavanderas” y en otras asociaciones de oficio. También la prensa se pone al servicio de las mujeres. Son numerosos los periódicos femeninos, y algunos diarios, que dan a conocer entre las masas la cuestión femenina. Los albores de la libertad, todavía envueltos en la niebla matinal, ocultan el irreconciliable conflicto de clase entre burguesía y proletariado; los estratos burgueses que han tomado el timón todavía siguen necesitando el fuerte brazo de la clase obrera. “Organización del trabajo” es la consigna del día que, como hemos visto antes, también había penetrado en Alemania. Se concede a las lavanderas una jornada laboral de doce horas, en vez de las catorce de antes; el trabajo de los detenidos no debe hacer competencia desleal al trabajo manual femenino. El gobierno provisional acepta la reivindicación de las obreras a representar sus propios intereses en el seno de los poderes públicos: las delegadas femeninas deben deliberar unitariamente en la comisión encargada del trabajo femenino. Las reivindicaciones sociales planteadas por las feministas* en el orden del día revolucionario unen el movimiento femenino con la lucha y la suerte de los obreros y obreras; estas reivindicaciones son: oficinas estatales de colocación; cooperativas productivas que vendan sus productos eliminando a los intermediarios usureros; construcción de lavaderos y sastrerías públicos, en los cuales las mujeres del pueblo puedan realizar las necesidades domésticas y reducir el gasto de energías físicas mediante un trabajo común organizado y funcional; comedores de fábrica; obligación legal de crear escuelas maternales en todas las empresas industriales para que las madres que trabajan puedan dejar en ellas a sus hijos; organización de Casas del Pueblo con restaurantes, salas de reunión y recreo, bibliotecas, etc”.

* UNA PUNTUALIZACIÓN: La primera “feminista” autoproclamada en Francia fue la defensora del sufragio femenino Hubertine Auclert, que al menos desde 1882 usó el término en su periódico, La Citoyenne, para describirse a sí misma y a sus asociadas. Según Karen Offen en “Definiendo el feminismo. Una aproximación comparativa histórica“, las palabras ganaron aceptación después de la discusión en la prensa francesa del primer congreso autoproclamado “feminista” en París, que fue esponsorizado en mayo de 1892 por Eugénie Potonie-Pierre y sus colegas en el grupo de mujeres Solidarité, que poco después yuxtapusieron feminismo con masculinismo”. En 1848, por tanto no había ninguna mujer que se llamara a sí misma “feminista”.