¿Micro? abusos sexuales y macro narcisismos

Al igual que el feminismo ha incorporado a su vocabulario el concepto de “micromachismo” quizás habría que hablar también de “micro abusos sexuales”, si quisiéramos hablar con el mismo cinismo. En este sentido, la entrevista “Mi mejor amante” de María Llopis y Helen Torres en Pikara Magazine que enlazo, y que incluso podría resultar interesante hasta que llega a determinado punto, puede aportar un ejemplo más de la doble moral tan típica de toda ideología parcial, fragmentada y corporativa.

Uno de los grandes errores de esta entrevista es pensar que la complejidad de estos asuntos se pueden plasmar en una frívola conversación de Skype que va a ser publicada en un medio de comunicación. Otro sería mezclar las churras con las merinas: no tiene nada que ver la lactancia placentera (u orgásmica en algunos casos) que nos llena de bienestar a madres e hijos o los partos extáticos con la proyección de la sexualidad y la mentalidad adultas en bebés y niños. ¿Que los bebés “se hacen pajas”? ¿Es esa la expresión que mejor puede describir lo que hacen los bebés occidentales que experimentan tocando su cuerpo durante el poco tiempo sin pañal en el que pueden hacerlo? ¿Niños que podrían ir por el mundo diciendo “que se quieren follar a su madre”?

Hay una línea y se sobrepasa con creces. El batiburrillo es tremendo, el vocabulario utilizado es ambiguo, equívoco y equivocado, todo con el único fin de aumentar audiencia con sensacionalismo y supuesta subversión (dos elementos que conforman el éxito de esta revista online que presume en su página principal de publicitar prostíbulos “igualitarios” para hombres y mujeres. ¡La igualdad era esto!).

Efectivamente, si cambiáramos la palabra “coño” por “polla” y “madre” por “padre” en el fragmento de esa entrevista que reproduzco a continuación sería un escándalo. Esto no es que sea tabú, es que directamente está normalizando el abuso sexual con la excusa de permitir que los bebés exploren la sexualidad. Un bebé no necesita tocar los genitales de su madre para explorar SU propia sexualidad:

“M: Eso causa mucho terror… Tengo una colega que es terapeuta, hace medicina china, y tiene un crío, y me contaba sobre estas interacciones sexuales con su hijo en que deja que él le explore su cuerpo, le toque el coño, en fin… Ella decía que la gente no hace diferencia entre que yo satisfaga mis deseos sexuales sobre una criatura pese a ella, sin tenerla en cuenta, y el permitir que esa criatura explore la sexualidad ayudada por mí. Entre esas dos posiciones hay un mundo.

H: También es importante no perder nunca de vista el contexto. Es decir, cuando la situación se complica porque tanto la madre como la criatura viven en una sociedad en la que ese acompañamiento en el descubrir de la sexualidad es considerado una aberración. Entonces tienes que parar, o tener cuidado, porque esa persona a la que acompañas es muy pequeña como para ir por el mundo diciendo que se quiere follar a su madre y que el mundo no piense que eso es una perversión imperdonable”.

Abuso de poder, egocentrismo, adultocentrismo, narcisismo en estado puro: “esa criatura explore la sexualidad ayudada por mí, “ese acompañamiento en el descubrir de la sexualidad es considerado una aberración”. Tu criatura no te necesita para explorar la sexualidad genital ni que la acompañes. ¿Y qué significan ese “en fin…” y sus correspondientes puntos suspensivos?

Acabo de leer en los comentarios que lo va a modificar para el libro de “Maternidades Subversivas”. Bueno, está bien, rectificar es de sabias, pero lo ha dicho y lo ha pensado, que es lo preocupante. Aún así, la corrección sigue sin arreglarlo ni aclarar nada:

M: Eso causa mucho terror… Tengo una colega que es terapeuta y tiene un crío, y me contaba sobre estas interacciones sexuales con su hijo en que deja que él le explore su cuerpo, incluída la zona genital. Ella decía que la clave está en la posición de la madre. Es muy diferente cuando la madre permite que su hijo explore su sexualidad sin involucrar la suya propia como mujer, a que la madre -en su confusión- juegue al juego que está jugando el niño poniéndose de igual a igual. ” – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2015/03/mi-mejor-amante/#sthash.fJnhGTLD.dpuf

 “M: Eso causa mucho terror… Tengo una colega que es terapeuta y tiene un crío, y me contaba sobre estas interacciones sexuales con su hijo en que deja que él le explore su cuerpo, incluída la zona genital. Ella decía que la clave está en la posición de la madre. Es muy diferente cuando la madre permite que su hijo explore su sexualidad sin involucrar la suya propia como mujer, a que la madre -en su confusión- juegue al juego que está jugando el niño poniéndose de igual a igual. ”

Un libro muy recomendable es el de “Madre, virgen, puta de la psiquiatra forense Estella Welldon, en el que se narran varios de los casos que ha llevado a lo largo de su carrera. Tiene mucho contenido psiconalítico para mi gusto que creo que aporta poco, pero es curioso como todas las madres abusadoras piensan que lo están haciendo “por su bien”, “ayudando”. Una de ellas masturbaba a su hija y su hijo antes de dormir cada noche para que durmieran mejor y liberaran estrés (no obtenía ningún placer sexual de ello). Otra inició en el sexo a su hijo de 14 años para “consolarle” y siguió abusando de él durante toda la adolescencia.

No tiene nada que ver ir desnuda por la casa o ducharte con un niño o que te toque él de forma casual a que tú, como madre, consideres que debes ayudarle a explorar o acompañar su propia sexualidad con tus genitales. Eso es asumir competencias que no te corresponden, competencias no solicitadas. Además, el texto de Pikara es completamente ambiguo precisamente porque da a entender cosas sin explicitarlas: llama “interacción sexual” a que su hijo explore los genitales maternos pero por otro lado dice que no hay placer sexual para ella, pero a la vez ni siquiera sabemos si habla de un bebé o de un niño de 3 años… Como siempre, doble vara de medir del feminismo: se habla de micromachismos y se mira con lupa cualquier posible abuso que pueda cometer un hombre y, después, sale una burrada como esta y se intenta justificar o quitar importancia simplemente porque la protagonista es una madre y la sociedad no está preparada para tanta “subversión”.

H: También es importante no perder nunca de vista el contexto. Es decir, cuando la situación se complica porque tanto la madre como la criatura viven en una sociedad en la que ese acompañamiento en el descubrir de la sexualidad es considerado una aberración. Entonces tienes que parar, o tener cuidado, porque esa persona a la que acompañas es muy pequeña como para ir por el mundo diciendo que se quiere follar a su madre y que el mundo no piense que eso es una perversión imperdonable. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2015/03/mi-mejor-amante/#sthash.fJnhGTLD.dpuf 
M: Eso causa mucho terror… Tengo una colega que es terapeuta y tiene un crío, y me contaba sobre estas interacciones sexuales con su hijo en que deja que él le explore su cuerpo, incluída la zona genital. Ella decía que la clave está en la posición de la madre. Es muy diferente cuando la madre permite que su hijo explore su sexualidad sin involucrar la suya propia como mujer, a que la madre -en su confusión- juegue al juego que está jugando el niño poniéndose de igual a igual. ” – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2015/03/mi-mejor-amante/#sthash.fJnhGTLD.dpuf

Me gustaría pensar, dentro de mi zona de confort mental, que todo esto es una exageración y de lo que están diciendo a lo que pueda ocurrir en la realidad del caso mencionado hay un trecho. Saber y permitir que una amiga haga esto con un bebé o un niño pequeño es ser cómplice, por cierto. En cualquier caso, uno de los privilegios del patriarcado hacia las mujeres es que, como se nos considera irresponsables e inferiores, algunas mujeres pueden seguir jugando ese papel cuando interesa y viene bien.

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