Manuela Malasaña Oñoro, una mujer del pueblo

Leonardo Alenza, “La muerte de Daoíz en el Parque de Artillería de Monteleón” (óleo sobre lienzo, 1835)

 Manuela Malasaña, bordadora madrileña, fue asesinada el día del levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 contra la invasión militar francesa cuando tenía 15-17 años. 

Existen varias versiones sobre su muerte, todas míticas, ya que jamás podremos saber qué ocurrió en realidad. Aún así, estas versiones pueden ser analizadas a nivel simbólico, ya que muestran una determinada visión de la mujer popular muy diferente de la actual
 
– Fue herida de muerte mientras luchaba frente al ejército napoleónico junto a su padre Y SU MADRE, María Oñoro.

 
– Se defendió de unos soldados que la querían violar con su herramienta de trabajo como costurera, las tijeras, y fue ejecutada. Los soldados, por supuesto, eran personajes adoctrinados y sumisos a su vez al poder del Estado, en este caso el imperialista francés.

 
– Volviendo del trabajo unos soldados la encontraron y la acusaron de portar armas (tijeras) y fue ejecutada sin más. Parece extraño, sin embargo, que un día como ese de levantamiento popular las mujeres hubieran ido a trabajar como cualquier otro día. Esta es la versión en la que Manuela es más pasiva, aún así sus verdugos la consideraron ser humano autónomo capaz de luchar y agredir, lo que dice mucho sobre la visión que se tenía en la época sobre las mujeres “de armas tomar”. Hoy en día, la situación más bien es la contraria. Somos víctimas siempre.

 

En este pequeño fragmento de la lista de víctimas podemos ver solamente un nombre femenino, el de Manuela. Obviamente, las mujeres no ocuparon los puestos de más riesgo en la batalla, ya que en los sistemas patriarcales los hombres y las mujeres tienen roles diferentes. Esto también implica que las mujeres perdamos a nuestros hijos, hermanos, padres y compañeros en los conflictos violentos pero preservemos en mayor medida nuestras vidas, a pesar de que podamos sufrir un mayor número de violaciones u otro tipo de agresiones no siempre mortales. Por estos motivos en ocasiones es inútil comparar de forma cuantitativa los diferentes tipos de violencia porque la forma de ejercerla y padecerla es cualitativamente diferente.

Documentación:
http://www.elmundo.es/ladh/numero83/miheroe.html
http://madridafondo.blogspot.com.es/2011/02/manuel-malasana-la-heroina-de-1808.html
https://sites.google.com/site/iesmalasana/centro/m-malasana
http://leyendasyfabulas.com/manuela-malasana-onoro-heroina-del-2-de-mayo/ 
http://mismentirasfavoritasdiego.blogspot.com.es/2014/05/manuela-malasana-murio-luchando-junto.html


“Escuelas maternales en todas las empresas industriales”

Quería investigar la historia de las primeras guarderías (y su reivindicación) y, al hacerlo, me he topado con un texto muy interesante. Se titula  “Contribución a la historia del movimiento proletario femenino alemán” y su autora es la política comunista alemana Clara Zetkin ((1857-1933). En la pg. 46 podemos leer:

“La revolución de febrero de 1848 imprime un fuerte impulso al movimiento femenino francés. Por todas partes surgen círculos femeninos que se movilizan en la lucha por la equiparación política del sexo femenino. El movimiento supera el contexto puramente político y el círculo de mujeres burguesas que hasta entonces habían sido las principales activistas. Las mujeres trabajadoras se organizan para la defensa de sus intereses en la “Unión de las trabajadoras”, en el “Círculo de las lavanderas” y en otras asociaciones de oficio. También la prensa se pone al servicio de las mujeres. Son numerosos los periódicos femeninos, y algunos diarios, que dan a conocer entre las masas la cuestión femenina. Los albores de la libertad, todavía envueltos en la niebla matinal, ocultan el irreconciliable conflicto de clase entre burguesía y proletariado; los estratos burgueses que han tomado el timón todavía siguen necesitando el fuerte brazo de la clase obrera. “Organización del trabajo” es la consigna del día que, como hemos visto antes, también había penetrado en Alemania. Se concede a las lavanderas una jornada laboral de doce horas, en vez de las catorce de antes; el trabajo de los detenidos no debe hacer competencia desleal al trabajo manual femenino. El gobierno provisional acepta la reivindicación de las obreras a representar sus propios intereses en el seno de los poderes públicos: las delegadas femeninas deben deliberar unitariamente en la comisión encargada del trabajo femenino. Las reivindicaciones sociales planteadas por las feministas* en el orden del día revolucionario unen el movimiento femenino con la lucha y la suerte de los obreros y obreras; estas reivindicaciones son: oficinas estatales de colocación; cooperativas productivas que vendan sus productos eliminando a los intermediarios usureros; construcción de lavaderos y sastrerías públicos, en los cuales las mujeres del pueblo puedan realizar las necesidades domésticas y reducir el gasto de energías físicas mediante un trabajo común organizado y funcional; comedores de fábrica; obligación legal de crear escuelas maternales en todas las empresas industriales para que las madres que trabajan puedan dejar en ellas a sus hijos; organización de Casas del Pueblo con restaurantes, salas de reunión y recreo, bibliotecas, etc”.

* UNA PUNTUALIZACIÓN: La primera “feminista” autoproclamada en Francia fue la defensora del sufragio femenino Hubertine Auclert, que al menos desde 1882 usó el término en su periódico, La Citoyenne, para describirse a sí misma y a sus asociadas. Según Karen Offen en “Definiendo el feminismo. Una aproximación comparativa histórica“, las palabras ganaron aceptación después de la discusión en la prensa francesa del primer congreso autoproclamado “feminista” en París, que fue esponsorizado en mayo de 1892 por Eugénie Potonie-Pierre y sus colegas en el grupo de mujeres Solidarité, que poco después yuxtapusieron feminismo con masculinismo”. En 1848, por tanto no había ninguna mujer que se llamara a sí misma “feminista”.

Mujer, paradojas y contradicciones en el mundo actual: Valerie Beral versus Jørgen Randers versus John Bongaarts

Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos hoy en día es la pérdida de perspectiva global debida a la alta especialización que impone, como un automatismo, el sistema social en el que vivimos. Por eso, el reto es intentar correlacionar, conectar y vincular unos temas con otros, romper la fragmentación y el aislamiento, tanto de las personas como de los conocimientos. Si además huimos de simplismos, polarizaciones, pensamientos mágicos, teorías sin ninguna base y apriorismos, mejor que mejor. Hoy pongo un diminuto granito de arena en esta difícil tarea. Para cambiar el mundo primero hay que intentar comprenderlo, ya que este sistema de dominación tiene puntos de vulnerabilidad muy importantes que nos pasan desapercibidos por estar inmersos en él.

Valerie Beral, directora de la Unidad de Epidemiología de Cáncer de la Universidad de Oxford (video):

 “Voy a dar una charla sobre por qué el cáncer de mama es muy común en Europa, y poco común en los países en desarrollo, y voy a señalar que gran parte de la diferencia se debe a los patrones de maternidad, porque en los países en desarrollo, hasta hace poco, las mujeres tenían una gran cantidad de niños y eran amamantados por largo tiempo, lo que produce una reducción muy sustancial en el riesgo de cáncer de mama. En Europa, donde las mujeres tienen pocos hijos, no los amamantan por mucho tiempo, y esa es la razón principal por la cual las tasas son muy altas en Europa”.

Jørgen Randers, autor de “2052: A Global Forecast for the Next Forty Years”, un informe para el Club de Roma. Randers es Profesor de Estrategia Climática en la BI Norwegian Business School de Oslo:

Minuto 00.30: “La buena noticia es que la población mundial no llegará a los 9.000 millones de personas. Llegará a su máximo con 8.000 millones en 2040 y después declinará. Y la razón de esto no es el hambre, no es la peste, no es la guerra, sino que las mujeres del mundo voluntariamente elegirán tener muchos menos hijos que en el pasado. Y esta población más pequeña hará la vida mejor para todos nosotros, y el problema de los ancianos, que es un efecto secundario de esto, será resuelto y os diré cómo”.

 

John Bongaarts, Vicepresidente del Population Council (organización creada en 1952 por John D. Rockefeller III)

Video – 51.20. “Aquí hay tres indicadores de conductas reproductivas. Esta es una media para Europa alrededor del año 2000. La tasa de fertilidad total de la que hemos hablado está sobre 1.5, la tasa de fertilidad total ajustada temporalmente está sobre 1.7 así que tenemos una distorsión de más o menos una cuarta parte de un nacimiento. Pero si preguntas a las mujeres lo que quieren, cuál es el tamaño de su familia ideal generalmente dicen 2 y en algunos casos 2.2 y 2.3. Así que hay una clara diferencia entre lo que las mujeres dicen que quieren, en términos de número de hijos, y los que realmente están teniendo.

Relacionadas: – La industria farmaceútica nos salvará de nuevo: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/09/la-industria-farmaceutica-nos-salvara.html

La Biología de la Menstruación en el Homo Sapiens. Traducción de un artículo de Beverly I. Strassmann


Hoy me limito a presentar una traducción de un artículo de la antropóloga Beverly Strassmann. Lo he intentado traducir de la mejor forma posible pero si alguien detecta algún error puede comunicármelo en los comentarios. Las negritas en algunas partes son mías, no están en el original, pero creo que pueden resaltar lo que a mí me ha parecido más llamativo. Hay que tener en cuenta que es un texto antropológico, no divulgativo, por eso tiene partes muy estadísticas. Agradezco a Beverly Strassmann haberme permitido traducir y divulgar su artículo, que se puede consultar en su version íntegra en inglés y con todos sus gráficos en el siguiente enlace:

http://www.academicroom.com/article/biology-menstruation-homo-sapiens-total-lifetime-menses-fecundity-and-nonsynchrony-natural-fertility-population

Este texto me ha hecho reflexionar sobre cómo en la sociedad actual pensamos que menstruar toda la vida de forma ininterrumpida es normal, incluso positivo o sano. La realidad es que es un patrón relativamente nuevo en la especie humana e incluso tiene algunos riesgos para nuestra salud. ¿Nos encontramos quizás ante un pequeño gran desfase entre nuestra biología y los hábitos reproductivos modernos? ¿Cuáles serán las consecuencias a nivel evolutivo? No lo sabemos. En cualquier caso, mejor tratar de comprender el fenómeno, dudar, tirar del hilo y seguir investigando para poder tomar decisiones informadas en el siglo XXI. ¡Allá va el texto!

La Biología de la Menstruación en el Homo Sapiens: El total de menstruaciones en toda una vida, fecundidad y asincronismo en una población de fertilidad natural.

Autora: Beverly Strassmann. Departamento de Antropología, 1020 LSA Building, University of Michigan, Ann Arbor, Mich. 48109-1382, USA (BIS@umich.edu).18 VII 96

Los estudios de biología reproductiva femenina en humanos se limitan casi todos a mujeres que pasan la mayor parte de sus años reproductivos con ciclos menstruales. Teniendo en cuenta que la biología reproductiva humana evolucionó cuando el embarazo y la lactancia eran los estados reproductivos usuales (Short 1976) es importante tener en cuenta los patrones reproductivos en las poblaciones de fertilidad natural. En estas poblaciones, las parejas no intentan controlar su fertilidad de una manera dependiente de la paridad (Henry 1961). Johnson et al (1987) condujeron una investigación longitudinal de la menstruación en una sociedad no-contraceptiva, los Gainj de Papua Nueva Guinea, pero su muestra incluía solamente 40 ciclos menstruales de 36 mujeres. Bentley, Harrigan y Ellison (1990) monitorizaron 178 ciclos menstruales entre los Lese de Zaire, pero como había una enfermedad venérea endémica, muchas mujeres Lese eran estériles y por lo tanto mostraban el patrón occidental de menstruación repetida sin quedarse embarazadas. Aquí presento los primeros datos prospectivos y a largo plazo sobre la menstruación en una población de fertilidad natural, los Dogon de Mali. La muestra incluye 477 ciclos menstruales no truncados en 58 mujeres. Me centro en tres preguntas específicas: (1) ¿Desde la menarquía a la menopausia, cuántas reglas experimentan las mujeres Dogon durante su vida? (2) ¿Cuál es el patrón que siguen las menstruaciones durante toda la vida? y (3) ¿Sincronizan las mujeres Dogon sus menstruaciones?

Los Dogon son cultivadores de mijo del Sahel y tienen un ratio total de fertilidad de 8.6 * 0.3 nacimientos vivos por mujer (Strassmann 1992). Proveen una rara oportunidad de monitorizar el estatus reproductivo femenino en una sociedad preindustrial porque existen estrictos tabúes que requieren que las mujeres menstruantes sean segregadas por la noche en cabañas especiales. La función de estos tabúes y de la menstruación en sí ha sido considerada en otros lugares (Strassmann 1992). A través de un censo nocturno (N = 736 días) de las mujeres presentes en las dos tiendas menstruales del pueblo estudiado (Julio 1986 – Julio 1988), ha sido posible detectar el inicio de la menstruación sin entrevistas y así evitar errores en el recuerdo o a la hora de informar. Una comparación del calendario de las visitas de las mujeres a las cabañas menstruales con perfiles hormonales de las mujeres (pregnanediol urinario-3, glucurónido y estrona-3-glucurónido) indicaron que las mujeres (N=70) fueron a las cabañas de menstruación durante el 86% de sus reglas y que se quedaron fuera de las cabañas cuando no estaban menstruando (Strassmann 1996b). Monitoreo prospectivo de 25 embarazos indicó que todos los 25 nacimientos ocurrieron aproximadamente nueve meses después de la última visita de la madre a las cabañas de menstruación (Strassmann 1992). Estos resultados confirman que que si una mujer Dogon visita una cabaña de menstruación está de hecho menstruando.

El ciclo menstrual prolongado de las mujeres occidentales se ha invocado como un factor de riesgo de cáncer del aparato reproductor (Short 1976, Eaton et al. 1994), una de las principales causas de mortalidad. ¿Pero cuántas menstruaciones solían experimentar las mujeres antes de la llegada de la anticoncepción? Debido a la dificultad de recopilar la información precisa sobre la menstruación en entrevistas, hay pocos datos disponibles para responder a esta cuestión. Eaton et al. (1994) calculó que en los cazadores-recolectores las mujeres que pasaban de la menopausia experimentaban aproximadamente160 ovulaciones en su vida, pero esta estimación no se basa en datos empíricos de la menstruación o de la ovulación entre los cazadores-recolectores.

NÚMERO TOTAL DE MENSTRUACIONES A LO LARGO DE LA VIDA.

Tomé ​​registros objetivos de la asistencia a la choza menstrual, como lo corroboran los datos hormonales, para determinar el número de menstruaciones experimentado por las mujeres Dogon a lo largo de la vida, asumiendo su supervivencia a la menopausia. En mi muestra, la mediana de edad de la menarquía era 16 y la mediana de edad de la menopausia era 50. El número medio de visitas a la choza en una vida era de 110 y la mediana era 94. Estos valores fueron calculados como la suma del número medio (o de la mediana) de visitas a la choza de cada edad (las mujeres individuales que no visitaron las chozas a una edad particular porque estaban embarazadas o en amenorrea contribuyeron un valor de cero a la computación). Para corregir las menstruaciones detectadas hormonalmente que no fueron señaladas en una visita a las chozas menstruales, dividí el número total de menstruacionesa cada edad por 0.86. Después de esta corrección, el número medio estimado de menstruaciones en la vida era 128 y la mediana era 109.

Una médico estadounidense que registró todas sus menstruaciones a lo largo de su vida y que tuvo 3 nacimientos tuvo un total de 355 ciclos menstruales. (Treloar et al. 1967). Su experiencia menstrual abarca 32 años en lugar de los más típicos 38 años de las mujeres estadounidenses, por lo que ella pudo haber tenido un menor número de menstruaciones que la media de la mujer estadounidense. De todos modos, Treloar et al. informan que hasta su primer embarazo la longitud de su ciclo era al menos dos días más corto que la media, lo que cancela parcialmente el efecto de una experiencia menstrual corta. Eaton et al (1994) estiman que las mujeres estadounidenses tienen un total de cerca de 450 ovulaciones. Su estimación asume que desde la menarquía a la menopausia el 96% de los ciclos menstruales son ovulatorios. En los años de la postmenarquía y de la perimenopausialas mujeres tienen muchos ciclos largos anovulatorios (Baird, 1985), así que las estimaciones de Eaton et al de 450 ovulaciones en una vida son probablemente demasiado altas. Con fines comparativos, yo asumo que 400 menstruaciones a lo largo de la vida no son inusuales en las mujeres estadounidenses. La mediana de 109 menstruaciones a lo largo de la vida entre las mujeres Dogon es un cuarto de este valor. Dado que los Dogon son sedentarios y agricultores, la alta frecuencia de menstruaciones encontrada en tantas poblaciones contemporáneas humanas probablemente se originó no con la agricultura sino con el control de los nacimientos.

PATRÓN DE LAS MENSTRUACIONES.

Los datos también revelan características del patrón de la menstruación sobre las historias de vida de las mujeres. La frecuencia de la menstruación entre las mujeres Dogon tiene una relación con forma de “U” con la edad entre la menarquía y la menopausia (fig. 2). Para mostrar esta relación más claramente, el gráfico excluye a las mujeres que estaban constantemente embarazadas o en amenorrea, y se presentan los dos años enteros de datos. Las mujeres por debajo de 20 años tuvieron una media de 10.8 y 3.3 menstruaciones en dos años, las mujeres entre 20-34 años tuvieron 3.8-0.6 menstruaciones, y las mujeres de 35 años y más tuvieron 12.9 2.2 menstruaciones. Este resultado es consistente con los informes de que la fecundidad tiene una relación inversa en forma de “U” con la edad (Bendel and Hua 1978, Jain 1969, Wood and Weinstein 1988). Una variable de confusión potencial es la frecuencia coital, pero las numerosas menstruaciones entre las mujeres menores de 20 años son probablemente debidas a la subfecundidad adolescente porque las mujeres de estas edades ya tenían compañeros sexuales regulares. De hecho, es normativo entre las mujeres Dogon empezar con las relaciones sexuales antes de la menarquía. La frecuencia menstrual baja entre las mujeres de 20-34 años refleja un ratio muy alto de embarazos (fig. 3) y de supresión lactacional de la ovulación (tabla 1). En el estudio de dos años, tener ciclos menstruales era el estado reproductivo más largo para las mujeres más jóvenes (menos de 20 años) y las mayores (más de 34 años), mientras la amenorrea de la lactancia era el estado más largo para la primera edad reproductiva de las mujeres (20-34 años). Después de los 34 años, la frecuencia de la menstruación caía dramáticamente y el ratio de embarazos se desplomaba. Este cambio puede ser atribuído a la fecundidad reducida, menor frecuencia coital en los matrimonios de larga duración, y la mayor mortalidad intrauterina al final de los años reproductivos (Strassmann 1990, Wood 1989).

El perfil reproductivo de la mujer (N = 122) en el pueblo estudiado es mostrado en la figura 4. En los 736 días del estudio la proporción media ( + estandar de desviación) de las mujeres que tenían ciclos menstruales en un día determinado era 0.25 + 0.01; 0.16 k 0.04 por día estaban embarazadas, 0.29 + 0.04 estaban en amenorrea de la lactancia, y 0.31 + 0.006 eran postmenopaúsicas. (Estar dentro del ciclo menstrual fue definido como el intervalo desde el primer día de la primera menstruación postparto hasta el primer día de la última menstruación antes de un embarazo reconocido; el embarazo fue definido como el intervalo desde el segundo día de la última menstruación hasta el día del nacimiento o el aborto; la amenorrea de la lactancia fue definida como el intervalo desde el día después del nacimiento o aborto hasta el día después de la primera menstruación postparto). En cualquier día determinado, la subfecundidad de la mujer fue sobrerepresentada sobre las mujeres con ciclos menstruales. Las mujeres más fecundas concebían en una de sus primeras ovulaciones postparto y en seguida “caían fuera de la piscina” de las mujeres que regularmente menstruaban. Por ejemplo, entre las mujeres con edades comprendidas entre lo 20-34 años, solamente dos eran estériles, y tenían 23 y 29 menstruaciones cada una de ellas durante los dos años del estudio. La otra mujer en su cohorte de edad tuvo una media de solo 3.8 + 0.6 menstruaciones. Así que las menstruaciones regulares eran un signo de esterilidad, no de fecundidad.

Cuando la duración del ciclo menstrual era calculada por la asistencia a las chozas menstruales, la mediana de la duración de los ciclos menstruales medios de las mujeres era de 30 días (el límite más bajo y el más alto de confianza al 95% fueron 30.0 y 32 días, respectivamente; N = 58 mujeres, 477 ciclos; el rango de edad fue 15 a 53 años, la media de edad * la desviación estandard fue 30.9 + 9.7 años). Cuando los ciclos más largos de 46 días (N = 73) o más cortos de 17 días (N = 4) fueron excluidos por ser valores atípicos como fueron definidos por Wilkinson (1990:550), la mediana de las duraciones medias de los ciclos menstruales fue 28.5 días (el límite más bajo y el más alto de confianza al 95% fue 27.5 y 29 días, respectivamente; N = 54 mujeres, 400 ciclos). La duración estimada del ciclo en cualquier población refleja la estructura de edad de la muestra, pero la duración del ciclo en las Dogon es biológicamente indistinguible de la duración del ciclo de las poblaciones occidentales (Chiazze et al. 1968, Treloar et al. 1967, Vollman 1977).

SINCRONÍA MENSTRUAL

McClintock (1971) informó de que la interacción social causaba que los comienzos menstruales de los grupos de amigas que comparten dormitorio se acercaran dos días en un período de cuatro a seis meses. Ni McClintock ni los subsecuentes investigadores encontraron ninguna tendencia de las menstruaciones a hacerse concordantes, pero al fenómeno se le llama con el equívoco término “sincronía menstrual”. En análisis cuidadosos, Wilson (1987, 1992) mostró que tres errores estadísticos socavan la evidencia de McClintock así como las de las de investigadores posteriores (Graham y McGrew 1980, Quadagno et al. 1981, Preti et al. 1986): (1) fracaso para corregir la convergencia de inicios menstruales por casualidad, (2) exageración de las diferencias de partida en los inicios a través del cálculo equivocado, que conduce a una impresión errónea de sincronización con el tiempo, y (3) posible sesgo de muestreo. Strassmann (1990) planteó preocupaciones adicionales que tienen que ver con la novedad evolutiva del estudio de poblaciones y las inconsistencias en los hayazgos a través de los estudios, sugiriendo la posibilidad de efectos aleatorios. Por otra parte, hay tres estudios que no encontraron evidencias de sincronía en las poblaciones occidentales (jarett 1984, Wilson, Hildebrandt Kiefhaber, and Gravel 1991, Trevathan, Burleson, y Gregory 1993). A pesar de la escasez de datos de apoyo, muchos investigadores continúan aceptando la existencia de sincronías menstruales en lugar de confrontar los asusntos metodológicos que Wilson planteó (Graham 1991, Weller y Weller 1993).

Antes del estudio de Dresent no había tests publicados sobre la sincronía menstrual en poblaciones con fertilidad natural. La ausencia de sincronía en esas poblaciones tendría dos importantes implicaciones: (1) debilitaría seriamente la hipótesis (Burley 1979, Turke 1984) de que la sincronía menstrual es adaptativa, y (2) refutaría la tan extendida suposición entre los antropólogos de que la sincronía menstrual ocurría en las sociedades preindustriales (Buckley 1988, Knight 1988). En las poblaciones de fertilidad natural, el embarazo y la amenorrea imperidían que las mujeres tengan ciclos menstruales concurrentemente, pero la posibilidad de sincronía puede ser probada entre las restantes mujeres. Entre las mujeres Dogon de todas las edades que tenían ciclos menstruales durante el presente estudio, la mediana del número de menstruaciones en dos años fue 6.0. McClintock (1971) informó de que la mayor parte de la sincronización en su estudio fue situada en aproximadamente cuatro ciclos. Si es así, entonces muchas mujeres Dogon tuvieron suficientes ciclos para sincronizarse, particularmente en la cohortes de edad menores de 20 años y mayores de 34 años.

En vista de lo anterior, puse a prueba la sincronía menstrual en los Dogon. Para evitar los errores metodológicos discutidos por Wilson (1992) introduje dos aproximaciones estadísticas. Usando la regresión de Cox (Cox 1972, Dixon 1992) pregunté si, en cualquiera de los ciclos, el riesgo de una mujer de menstruar era influenciado por el número de las otras mujeres que estaban menstruando. El número de otras mujeres menstruando fue calculado como tres variables independientes diferentes: “Pueblo” se refiere a todas las otras mujeres del pueblo; “linaje” se refiere a todas las otras mujeres que vivían en un particular linaje de familiares masculinos; y “unidad económica” se refería a las mujeres que habitualmente trabajaban juntas y comían juntas. Estas variables capturan, con el aumento del grado de cercanía, las tres principales niveles de interacción social entre las mujeres. Este análisis es modelado como sigue: hilt) = ai(t).epx(t) donde hi(t) es el riego “ith” de que una mujer menstrúe en un tiempo “t” y ai(t) es es la tasa de riesgo de referencia para la mujer “ith” y x(t) es una variable explicativa en función del tiempo probada individualmente. Los tres coeficientes no eran significativos, proporcionando ninguna evidencia de la sincronización.

Si la sincronía menstrual es causada por el ciclo lunar (Pochobradsky 1974, Law 1986, Cutler et al. 1987) u otros ritmos ambientales (Little et al. 1989) entonces debería ocurrir en todo el pueblo. De acuerdo con la hipótesis nula de la asincronía, los inicios de las menstruaciones de mujeres diferentes deberían ser independientes, y por lo tanto el número de inicios por día debería encajar en la distribución de Poisson. De acuerdo a la hipótesis alternativa de la sincronía, los inicios menstruales deberían estar agrupados. Bajo la hipótesis nula, el número esperado de inicios por día, E(N), iguala al número de mujeres en riesgo de menstruar en un día concreto (por ejemplo en ciclo menstrual y no estando embarazada ni en amenorrea) dividido por el número de días de riesgo. Siguiendo esta lógica, calculé el número esperado de inicios E(Nt) para cada día (t) dividido por el número de días en la ventana. En los 736 días del estudio, el número de días observado y esperado con 0, 1, 2, 3 y 4 inicios no diferió significativamente = 1.50, d.f. = 4). Por lo tanto la hipótesis nula de que los inicios menstruales de las mujeres eran independientes no pueden ser rechazados.

Entre los Dogon la luz eléctrica está ausente, así que las condiciones eran favorables a probar específicamente la sincronía lunar. Probé la regresión de Cox para preguntar si el riesgo de que una mujer menstruara estaba influenciado por la fase lunar. La fase lunar fue expresada como una variable categórica de tiempo con una variable control para cada una de las cuatro fases lunares. El análisis fue estratificado por mujer (N = 58), y cada ciclo (N = 477) fue una observación. Ninguno de los coeficientes fue significativo, ninguno probó evidencia de sincronía lunar.

La falta de soporte empírico para la sincronía menstrual en los Dogon y en las poblaciones occidentales no establece la ausencia del fenómeno en todas las especies, pero desplaza la carga de la prueba en aquellos que argumentan que el fenómeno existe. La evidencia de la sincronía también debería incluir un entendimiento de los mecanismos por los cuales la sincronía es lograda. En el presente, las feromonas y las influencias ambientales que supuestamente causan la sincronía en humanos no ha sido identificada. McClintock (1981) argumenta que la sincronía menstrual es un efecto secundario sin función de los mecanismos que son adaptativos a diferentes contextos. Sin embargo, este contexto permanece oscuro. La sincronía sí ocurre en otros sistemas biológicos (sincronía de eclosión, la luciérnaga intermitente, la descarga neuronal, por nombrar algunos), pero en estos casos la función de la sincronía se comprende mejor. Wallis (1985, 1992) informó de sincronía en los hinchazones de los celos en las chimpancés (Pan troglodytes), pero su metodología no está clara y parece violar las asunciones subyacentes a sus pruebas estadísticas. Por ejemplo, en el estudio de chimpancés cautivos, su test chi-cuadrado violaba la suposición de independencia en las observaciones. Las explicaciones adaptativas para la sincronía menstrual en humanos asumen la concordancia de ovulaciones y de periodos fértiles superpuestos (Burley 1979, Turke 1984), pero si los ciclos de las mujeres consiguen solo dos días de acercamiento en cuatro a seis meses (McClintock 1971) el impacto en el momento de concepciones es probablemente despreciable.

Si la sincronía menstrual existe, entonces durante la sincronización por lo menos algunas mujeres deberían acortar o alargar sus ciclos menstruales para acercar sus inicios de menstruación a los de las mujeres con las que se están sincronizando. La plausibilidad de tal ajuste necesita ser evaluada a la luz de otros determinantes del ciclo menstrual. En poblaciones con fertilidad natural, muchos ciclos incluyen embarazos transitorios que fallan solo después de unos días o semanas, resultando en una bajada hormonal, que entonces dispara la menstruación. En estos ciclos, el momento de la menstruación y de la duración del ciclo menstrual están determinados por el momento del embarazo fallido (Wilcox et al. 1988). Entre las mujeres estadounidenses sin anticonceptivos, el embarazo ocurrió en el 28% de los ciclos menstruales (N = 707 ciclos), y 31% de esos embarazos terminó en pérdida (Wilcox et al. 1988). Así, en 28% de los ciclos, la sincronía menstrual podría haber sido impedida por un embarazo.

Muchos otros factores también afectan la duración del ciclo y reducen la potencial sincronía menstrual. Por ejemplo, largos, intervalos irregulares entre menstruaciones están asociados con anovulaciones en los años posteriores a la mernarquía y anteriores a la menopausia (Baird 1985). Entre las mujeres de la primera edad reproductiva, los ciclos irregulares y anovulatorios están asociados con un equilibrio energético negativo (Ellison 1990), la lactancia (Howie y McNeilly 1982), y el estrés psicosocial (ver Wasser y Barash 1983). En un estudio de 275.947 ciclos en 2.702 mujeres estadounidenses, Treloar et al. (1967) concluyó que el ciclo menstrual está “caracterizado por la variabilidad mas que por la regularidad”. A la edad de 20, la duración mediana del ciclo menstrual fue 27.8 días y la diferencia entre el percentil 10 y el 90 para una desviación estándar persona-año fue 6.3 días. La variabilidad de la duración del ciclo alcanzó un mínimo a los 36 años, cuando la mediana de la duración de ciclos era 26.6 días y la diferencia entre los dos percentiles era 3.6 días. La variabilidad inherente de la duración del ciclo tiene dos componentes: (1) las periodicidades diferentes (duración del ciclo) de mujeres diferentes, y (2) la variabilidad sustancial dentro de la mujer entre en la longitud de su propio ciclo (Treloar et al. 1967, Vollman 1977). Ambos son obstáculos para la sincronía.

Dada la escasez de pruebas, es sorprendente que la creencia en la sincronía menstrual esté tan extendida. Sugiero que esta creencia proviene, en parte, de un popular malentendido sobre cómo de separados se esperaría que estuvieran los inicios de dos mujeres por solamente el azar. Si dos mujeres tienen un ciclo menstrual de 30 días, lo máximo que pueden estar fuera de fase es 15 días, y, en promedio, se esperaría que sus inicios estuvieran 7-5 días separados (Wallis 1985, Strassmann 1990, Wilson 1992).

La mitad del tiempo de sus inicios debería estar más cerca de 7-5 días. Si la sincronía menstrual entre amigas tiene una atracción psicológica, entonces los inicios que están muy juntos pueden causar una mayor impresión que los inicios que son dispares.

Relacionado:

– Decisiones informadas: Los riesgos de no ser una madre joven (y no amamantar): http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/01/decisiones-informadas-los-riesgos-de-no.html

– “La evolución de la reproducción humana” de Roger Short (1976): http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/05/la-evolucion-de-la-reproduccion-humana.html

– Reseña de “La Lactancia y la Menstruación desde una Perspectiva Cultural” de Barbara B. Harrell, de 1981.

– La menstruación como ahorro energético, de Beberly Strassmann: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/09/la-menstruacion-como-ahorro-energetico.html

– ¿Menstruar mola? ¿Menstruar es un atraso? Una respuesta corta posible: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/05/menstruar-mola-menstruar-es-un-atraso.html

Análisis y reflexiones en torno al informe de Goldman Sachs “Womenomics 3.0. The Time is now”

www.goldmansachs.com/our-thinking/focus-on/investing-in-women/bios-pdfs/womenomics3_the_time_is_now_pdf.pdf

Introducción

La autora principal de este texto es Kathy Matsui, analista y estratega de Goldman Sachs, uno de los mayores bancos de inversión del mundo, junto a otros co-autores (Hiromi Suzuki and Christopher Eoyang). “Womenomics” fue publicado la primera vez en 1999, después hicieron otro informe en 2005 y ahora lo han vuelto a actualizar.

El interés del mismo reside en conocer cuál es el papel que los famosos “mercados” quieren que juguemos las mujeres en la época actual, en concreto las mujeres japonesas. También es interesante conocer cuáles son las estrategias que subyacen al mismo, de forma manifiesta o entre líneas. Es importante señalar que el estudio, aunque de acceso público, está dirigido a clientes de Goldman Sachs, es decir, a inversores, para que sepan hacia dónde se mueven las cosas y puedan invertir mejor, por ejemplo, en alguna de las 44 empresas que se citan al final del estudio.

Kathy Matsui tiene unos 50 años y es madre de dos hijos. Su marido es economista jefe de la compañía Merrill Lynch de Japón. Según publica Forbes, la autora tiene jornadas profesionales de 10-12 horas, por eso quizás buscó una cuidadora que la “ayudara” (en el artículo también se hace mención a las dificultades para contratar trabajadoras del sector de los cuidados extranjeras). Tuvo una enfermedad muy grave y aún así decidió que, después del tratamiento, “su trabajo sería su terapia”. He dudado mucho en si hablar de la vida privada de la autora o no hacerlo. Dado que ella misma la expuso en esta revista económica, por razones corporativas y de apoyo a sus tesis, me ha parecido correcto introducirla de esta forma.

El contenido del mensaje de “Womenomics” podría resumirse en una de las frases más tremendas y más claras de Matsui en este video:

“Cuando no tienes suficientes cuerpos para hacer el trabajo que hace falta hacer en tu economía intentas aumentar el ratio de nacimientos, dejas entrar a los inmigrantes, o usas a la mitad de la fuerza de trabajo”.

Sobre Goldman Sachs no es necesaria mucha introducción. El Vicepresidente de la compañía para Europa ha llegado a uno de los puestos de máximo poder, de esos que no se votan en las urnas: Mario Draghi, actual Presidente del Banco Central Europeo. Por otro lado, Huw Pill, el subdirector de Análisis y Política Monetaria del BCE se convirtió en economista jefe de la entidad estadounidense en Europa. Y, finalmente, Goldman Sachs también estuvo relacionado con la falsificación de las cuentas griegas para que este país entrara en el euro (en 2002 la deuda griega era del 103% y el Tratado de Mastricht señalaba que no podía ser mayor de 60%).

En España, si Lazard Freres se encargó de asesorar en la salida a bolsa de Bankia, ahora el FROB le ha encargado la venta de las acciones restacatadas con dinero estatal a Goldman Sachs. También ha comprado 3.000 viviendas al IVIMA de la Comunidad de Madrid y las intenta vender por internet “con inquilinos dentro”. Pero volvamos al texto que nos ocupa…

Womenomics (una mezcla entre “mujer” y “economía”)

Como la primera parte de los textos suele ser esencial voy a traducirla de forma íntegra. Después resumiré los contenidos del informe siguiendo una estructura de problema-solución,  beneficios-cómo lograrlos. Pido de antemano disculpas si ha habido algún error de traducción, lo enmendaré en cuanto se me haga notar:

“Womenomics debe convertirse en una prioridad nacional.
Teniendo en cuenta la crisis demográfica aguda de Japón, creemos que la nación no puede
permitirse el lujo de perder su activo más subutilizado. Mientras que la tasa de empleo femenino ha aumentado al nivel récord de un 60%, aún queda un largo camino por recorrer. Womenomics debería convertirse en una prioridad nacional. Las propuestas para fomentar el empleo femenino incluyen servicios ampliados de guardería y cuidados, la implementación de los acuerdos de trabajo flexibles, más sistemas de evaluación y compensación objetivos, y reformas en inmigración. Contrariamente a la opinión popular, el aumento del empleo femenino podría en realidad ayudar a aumentar, no a disminuir, las tasas de fertilidad.”

El concepto de “activo subutilizado” no deja de ser estremecedor aunque no sea nada nuevo. En el capitalismo todos los seres humanos, todos los seres vivos y no vivos, absolutamente todo es un activo o un recurso siempre que exista una demanda. En este caso, la demanda es de “la nación”, es decir, el estado japonés, aunque también de los inversores y mercados, aunque no se diga explícitamente. La mujer es reducida por Kathy Matsui, ella misma una mujer, a un activo que se podría explotar muchísimo más. Parece sorprendente que todavía hoy haya que recordar que muchas mujeres nos negamos a ser activos, recursos, floreros, muñecas u objetos inanimados. Somos seres vivos, seres humanos.

Problema: la demografía

El problema demográfico que describe el informe en Japón es el siguiente: en 2055 la población total de Japón habrá bajado un 30%, el número de nacimientos descenderá un 40%, la población de ancianos se duplicará y la población en edad laboral se reducirá a la mitad.

Solución: aumento del empleo femenino

El informe plantea el problema demográfico sin detenerse a analizar sus causas para después plantear la “solución” al mismo: que las mujeres pasen de participar en la fuerza laboral en un 60% a participar en un 80%, que es la cifra de participación masculina laboral en Japón. Esto equivaldría a 8,2 millones de empleados más a la fuerza de trabajo y, según el artículo, una subida del PIB de Japón de un 15%.

A esto se añade otro “problema” y es que, aunque en Japón el 60% de las mujeres está en el mercado de trabajo, el 70% de las mujeres lo abandona con el nacimiento de su primer hijo.

Nota: España, según un gráfico que acompaña el estudio, tendría un aumento en torno al 13% del PIB (pg 27). Por si a alguien le interesa, la tasa de empleo femenino en España era del 53% en 2012 según el Banco Mundial y la tasa de empleo masculina era del 67%. Según el informe “Matrimonios y parejas jóvenes. España 2009” de la Fundación SM, tras el nacimiento de los hijos, el 37% de las mujeres ha interrumpido su trabajo un año o más y un 15% ha dejado de trabajar definitivamente. El porcentaje de madres menores de 40 años que trabajan (y están casadas o viven en pareja estable) es del 67%. El de madres con hijos menores de tres años es del 58%. El 26% de mujeres considera que el nacimiento de un hijo ha limitado sus oportunidades de promoción, el 41% ha reducido su actividad laboral y un 19% ha cambiado de trabajo para poder dedicar más atención a sus hijos.

Obstáculos al aumento del empleo femenino

Según “Womenomics”, hay insuficientes servicios de cuidados, guarderías, enfermería y limpieza doméstica, es decir, las mujeres no pueden externalizar las tareas de cuidados que vienen realizando. Por ejemplo, solamente el 28% de los niños menores de 3 años van a la guardería, comparado con el 43% de los franceses. Hay muchos niños y ancianos en lista de espera para las guarderías y residencias japonesas. Según el informe hay demasiada regulación en el sector, hace falta desregular. Además, los salarios en enfermería son muy bajos.

Nota: He buscado datos españoles y son los siguientes: El Consejo Europeo de Barcelona de marzo de 2002 planteaba llegar en 2010 en prestar servicios de cuidado para al menos el 33% de los niños menores de tres años. En el curso 2007-2008 se encontraban escolarizados en este periodo educativo 272.780 niños, el 20% de los niños menores de tres años. En el curso 2008-2009 estaban “escolarizados” el 7% de los menores de un año, el 24,7% de los de un año y el 43% de los niños de 2 años. En el curso 2010-2011 había 429.839 niños de 0-3 en guarderías en España. Muchas iniciativas políticas promueven las guarderías para estimular la participación laboral femenina o, mejor dicho, “suprimir los elementos que desincentivan la participación de la mano de obra femenina”, lo curioso es que después muchos artículos hablan de “demanda social”. ¿Quién demanda primero, las instituciones o las madres? ¿Quién nos hace que demandemos algo? ¿Quién problematiza el qué? Creo que es necesario plantearnos esta pregunta.

El informe de Goldman Sachs dice que las ayudas japonesas públicas para fomentar la natalidad tienen que ser mayores y ser condicionadas a participar en la fuerza de trabajo. Si no se condicionan al empleo podrían desalentar que las mujeres se reincorporaran.

Nota: En España hay una deducción por maternidad (art.81 Ley IRPF) para madres trabajadoras por cuenta propia o ajena con hijos menores de 3 años de 100 euros mensuales. Esta ayuda no es válida para las madres en excedencia por cuidado de hijos, es decir, es una medida “womenomics” en toda regla.

Otro obstáculo para lograr los objetivos de Womenomics son las distorsiones de impuestos, ya que en Japón había exenciones fiscales por cada mujer “dependiente” del marido si esta no tenía un mínimo de ingresos, lo que habría obligado a muchas mujeres japonesas a ocupar empleos a tiempo parcial mal remunerados. En los últimos tiempos desde el ámbito político se han ido quitando estos desincentivos y los autores creen que esto quizás anime a las mujeres a buscar trabajos mejor pagados a tiempo completo.

Nota: Es interesante observar cómo se habla de forma despectiva del empleo a tiempo parcial. Es lícito criticar que esté mal pagado pero también habría que resaltar que el trabajo a tiempo parcial va asociado a más tiempo libre para dedicarnos a tareas más interesantes y necesarias que el trabajo asalariado degradante y degradador. Por ejemplo, si antes con un sueldo vivía una familia con 4 hijos, ¿por qué ahora no podemos vivir con el equivalente de dos sueldos a media jornada para una pareja?

El principal obstáculo ideológico, según los autores, es que existe un enfoque inadecuado sobre la diversidad en el lugar de trabajo, pero el estudio señala que desde 2005 hay un Ministro de Estado para la Igualdad de Género y Asuntos Sociales en Japon para promover una mayor igualdad de género y oportunidades.

Nota: En España el Ministerio de Igualdad se creó en 2008 bajo la dirección de Bibiana Aído,  hoy en la sede de ONU Mujeres de Nueva York (la organización de Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres) como consejera especial e integrante de la Oficina de la Dirección Ejecutiva de esa organización.

El estudio también comenta que en Japón hay muy pocas mujeres “líderes”, solamente un 9% de directivas. También se afirma que la brecha salarial sigue siendo grande, un tercio más bajo que la de sus homólogos masculinos. Y esto, según ellos, hace que las mujeres sopesen el coste-beneficio de trabajar fuera y dejen de trabajar.

Más problemas y soluciones para las madres trabajadoras:

Para muchas madres el problema es la inflexibilidad de las horas de trabajo y la falta de apoyo a la madres en las empresas. Hacen falta modalidades de trabajo más flexibles y, como ejemplo, el informe cita el programa de conciliación británico “Derecho a solicitar” (no sé cuál sería la traducción exacta) que consiste en que el Estado da permiso a los ciudadanos para solicitar la flexibilidad, si tienen a cargo niños o ancianos, y obliga a las empresas a tomar en consideración las peticiones. Esto se supone que también beneficiaría a los hombres solteros con padres ancianos a cargo.

Según una encuesta que cita el estudio (Fuente: MHLW), un 65% de las madres que dejaban el trabajo a pesar de su deseo de continuar lo hacían porque pensaban que el trabajo podía hacer el cuidado infantil inviable, un 49,5 señaló que el lugar de trabajo no apoyaba a las madres, un 45,7% señalaba agotamiento físico excesivo esperado (o causado).

Aquí hay que señalar que la cultura corporativa japonesa incluye por norma la realización de horas extras no remuneradas y la entrega a la empresa por encima de la familia. Sería tema para otro post pero quien quiera profundizar puede empezar por una interpretación personal de una persona extranjera que observa desde fuera el sistema japonés. En cualquier caso Womenomics no critica en ningún momento esta filosofía de vida sino que pretende sumar 8 millones más a esa “fuerza laboral”.  

Beneficios – Las mujeres trabajadoras aumentamos la productividad.

Según Womenomics, la disminución de la fuerza de trabajo en Japón y el coste de oportunidad de que las mujeres abandonen la población activa en el momento de mayor plenitud de sus carreras está forzando a las empresas a mejorar la diversidad a través de estrategias de retención y promoción. En opinión de los redactores del informe, la clave para impulsar la agenda de la diversidad hacia adelante en una organización es convencer a los administradores de que la diversidad es crucial para la rentabilidad de una empresa.

Nota: Noruega estableció una cuota legal de directivas (un 40%) en las empresas públicas en 2004. En España en la legislatura de Rodríguez Zapatero (PSOE) se aprobó la Ley de Igualdad, que recomendaba un 40% de directivas en las grandes compañías. Con el PP, que se abstuvo en la votación de la Ley de Igualdad, se han firmado convenios voluntarios y no penalizantes con grandes empresas para pasar de un 14% a un 20% de directivas.

Como vemos, esto es precisamente lo que está promoviendo ONU Mujeres (“la igualdad es buen negocio”) y muchas empresas de género en España con mensajes del tipo “Incrementando beneficios: mujeres en los organismos empresariales” (ver por ejemplo https://sites.google.com/site/somosinergias/servicios/-que-hacemos/charlas-y-conferencias). Por otro lado, es llamativa la forma en la que el gran capital necesita apoderarse de los años de “mayor plenitud” en términos capitalistas. Sabemos que la juventud y la madurez no tienen por qué ser los mejores años de la vida de una persona pero es, desde luego, cuando alcanza mayor fortaleza física y energética, es decir, de gran energía vital. Goldman Sachs nos dice aquí que esa energía vital no debe ser dirigida a los cuidados de sus familiares sino hacia el cuidado de la empresa y el consumo de productos.

Aquí ni se plantea ni se cuestiona si hombres y mujeres podrían trabajar a media jornada los dos para tener tiempo para tener su casa limpia y cuidar a sus seres queridos o ayudar a sus vecinos, amigos y familiares en labores de apoyo mutuo. Tampoco se cuestiona que una reducción voluntaria en el consumo superfluo podría ser positiva para el ser humano, aunque mala para el capitalismo y el estado. Tampoco se cuestiona que gran parte de los trabajos son superfluos, nocivos o van dirigidos a satisfacer necesidades creadas. En lugar de eso se promueve tímidamente que los hombres ayuden más en casa, unas horas más al día o a la semana, después de admitir que un 11% realiza jornadas de 60 horas semanales laborales. ¿Eso se supone que es un privilegio del género masculino?

Problema: la demografía. Solución:  trabajadoras japonesas + (mujeres) inmigrantes

La autora del informe constata de nuevo el problema demográfico japonés y la importancia de animar a las mujeres a participar en el mercado de trabajo. Pero también hacen falta reformas legales en emigración que permitan a más extranjeros entrar en Japón. El informe señala que el debate sobre inmigración tiene que centrarse más en los trabajadores extranjeros enfermeros, canguros, del servicio doméstico, es decir, los profesionales que pueden asumir las tareas que ahora están realizando las mujeres japonesas. Ni que decir tiene que las profesiones citadas son mayoritariamente realizadas por mujeres, por tanto, estamos hablando de sustituir a unas mujeres por otras que harían esas tareas por un salario.

Esto es interesante y curioso. ¿Y si las mujeres japonesas en lugar de cuidar a su hijo o limpiar su casa cuidaran al hijo de sus vecinos y limpiaran otra casa por un sueldo? ¿Y si se intercambiaran los cuidados por un sueldo? ¿No sería una “suma cero” para las japonesas y un buen pellizco de impuestos para el Estado? ¿Aumentaría también el PIB? ¿Se solucionaría así el problema demográfico? ¿Y si, como plantea Silvia Federici y otras feministas, las amas de casa cobraran un salario del Estado? ¿Le parecería bien a Goldman Sachs?

El estudio afirma que se estima que en 2014 se necesitarán de 1,4 millones a 1,6 millones de cuidadores, cuando la población mayor de 75 años llegará a 6,4 millones. También señala que Japón corre el riesgo de perder la carrera global por el talento de los extranjeros enfermeros en el momento en el que más los necesita.

Nota: ¿No nos suena esto de algo? ¿Alguien recuerda el anuncio de Angela Merkel reclamando jóvenes ingenieros españoles?

El planteamiento “Womenomics” tiene el atrevimiento de hacer una apología del mercadeo de seres humanos por el mundo, importando mujeres (las profesiones que se reclaman para “liberar” a las mujeres japonesas de los cuidados son ocupadas mayoritariamente por mujeres de otros países). ¿Y quién se preocupa de los niños, ancianos y familiares dependientes que se dejan atrás en Filipinas o Indonesia? ¿Y quién se preocupa de la formación, que pagaron los estados filipino o indonesio, de dinero extorsionado vía impuestos a las clases populares filipina e indonesia, de esas enfermeras y enfermeros que se van a Japón? ¿Y quién se acuerda de la energía empleada en la crianza de esas mujeres cuidadoras a la hora de marcharse? Para Goldman Sachs todo esto son cuestiones secundarias. La solución siempre está en explotar a otro ser humano que cueste menos dinero. Silvia Federici llama a esto: una nueva solución colonial a la «cuestión del trabajo reproductivo y Prado Esteban también habla de este tema en sus charlas. 

A más empleo femenino, supuestamente, mayor tasa de fecundidad

Según el estudio, la teoría de que si más japonesas trabajan el ratio de nacimientos declinará todavía más, exacerbando las presiones demográficas, es un mito. Los países con relativamente altas tasas de participación laboral femenina como Suecia, Dinamarca, Países Bajos y Reino Unido tienden a tener tasas altas de fertilidad relativa y viceversa.

Nota: Por lo que he investigado el trabajo asalariado y los estudios universitarios tienden a reducir las tasas de natalidad de los países occidentales al menos en un primer momento. Los países que nombra el estudio han conseguido tasas de reemplazo muy justitas (2 hijos por mujer) a base de ayudas estatales (guarderías, subvenciones y leyes de conciliación) e inmigración. Si no hay ayudas estatales (dinero) vinculadas a seguir trabajando la tendencia de este sistema es a no tener hijos.

Por ejemplo, Alemania tiene tasas altas de trabajo femenino (67% en 2011) y baja natalidad (índice de fecundidad 1,38 hijos por mujer). Una explicación puede ser que las ayudas o intervenciones estatales van dirigidas a que los padres (aunque casi siempre la toman las mujeres) se queden en casa criando cuando tienen hijos, por ejemplo, con una excedencia pagada de 12 meses en lugar de que sigan trabajando gracias a las guarderías. El modelo de familia nuclear con ama de casa típico alemán tenía una alta natalidad antes de los años 70. Sin embargo, en la época actual se convierte en algo paradójico porque, una vez que la mujer trabaja y estudia en la universidad de forma masiva, si el Estado sigue promocionando el modelo “años 50” con ayudas (es más exacto llamarlo así en lugar de denominarlo con falsedad como “tradicional”), en lugar de aumentar la natalidad, provoca su bajada. Desde un plano personal creo que se entiende mejor si se piensa que una mujer no estudia e inicia una carrera profesional (con la inversión de tiempo, dinero y esfuerzo que supone) para después abandonarla y verse penalizada por ello en lo profesional. Queda de manifiesto que el sujeto actual es manejado por el Estado y los poderes económicos como quiere a base de premios y castigos económicos.

Francia tiene ayudas muy parecidas para los padres que quieren tomarse excedencias pero, a diferencia de Alemania, también subvenciona las guarderías desde temprana edad. Es decir, es un modelo doble, ofrece las dos opciones aunque se resalta la de la madre trabajadora. Como dice France Prioux, demógrafa en jefe del INED: «La política de Estado permite a las mujeres tener más hijos, sin dejar de trabajar. Existen muchas ayudas. Italia, España, el Reino Unido, apenas tienen políticas familiares comparables. La política alemana solo favorece a las mujeres que no trabajan. La política familiar francesa favorece la natalidad, y, al mismo tiempo, da un impulso económico a toda la nación».”

Me quedo con una frase lapidaria del libro de Anselm Zurfluh: ”La familia ha perdido su papel de regulador del número de nacimientos. Esta función la ha asumido en nuestros días el Estado. Por eso, sólo el Estado podría reunir los medios necesarios para fomentar la natalidad. Ha de ofrecer los atractivos suficientes para que las parejas se decidan a tener hijos.” Podéis sustituir la palabra “familia” por persona, ser humano o lo que queráis y añadir al Capital, el mundo de la empresa. Y esta frase lapidaria vale tanto para cuando desde el poder se desea estimular la natalidad como hacerla descender, como cuando se nos quiere a las mujeres en casa o trabajando fuera, tanto como si se quiere que los niños sean criados en casa como en la guardería… Somos meros títeres que nos creemos libres.

¿Cómo lograr el objetivo principal, que las mujeres se incorporen o permanezcan en la fuerza laboral al ser madres?

En esta parte del informe Goldman Sachs aconseja al Estado y al mundo de la empresa:

1. Ampliar la capacidad y la asequibilidad de guarderías y servicios e instalaciones de cuidados de enfermería a través de una mayor desregulación.

Mi interpretación: Es decir, externalizar los cuidados mediante instituciones.

2. Reformas de inmigración que permitan a las mujeres externalizar sus responsabilidades en cuanto a guardería, cuidado de enfermería y limpieza a enfermeros extranjeros, cuidadores, niñeras y servicio doméstico. Nota: no pone género pero esas profesiones son realizadas en su mayor parte por mujeres, es decir, se cambian unas mujeres por otras, lo que unas hacen por vínculos personales las otras lo hacen por dinero.

Mi interpretación: Es decir, externalizar los cuidados vía inmigración, con mujeres de otros de estados.

3. Proporcionar ayudas o beneficios por cuidado infantil más sustanciales que estén condicionados a la participación en la fuerza de trabajo.

Mi interpretación: Más premios-zanahoria de Papá Estado.

4. Introducir una legislación que empodere a los padres a pedir trabajo más flexible
en horarios y obligue a los empleadores a considerar esas peticiones (similar a
la legislación introducida en el Reino Unido en 2003).

Mi interpretación: Papá Estado empoderando o “dando poder” a sus súbditos junto al capitalismo para conseguir más fuerza de trabajo. Sin el Estado el capitalismo se fagocita a sí mismo.

5. Una aplicación más estricta de la Ley de Igualdad de Oportunidades en el Empleo, en términos de salario, empleo, promoción y discriminación.

Mi interpretación: El Estado empoderando a la mujer para conseguir más fuerza laboral. 

6. Eliminar totalmente las distorsiones fiscales que disuaden a las mujeres casadas de trabajar.

Mi interpretación: Eliminar los anteriores premios que otorgaba el Estado para que las mujeres se quedaran en casa. Cambio de etapa, cambio de premios, cambio de las viejas “distorsiones” por otras nuevas según las nuevas circunstancias. El sistema de dominación siempre se transforma.

7. Los empleadores deberían adoptar una evaluación, compensación y planes de promoción justos y objetivos.

Mi interpretación: El mundo de la empresa debe encontrar mecanismos para retener a las trabajadoras en su momento más productivo.

8. Los empleadores deben promover modalidades de trabajo más flexibles.

Mi interpretación: Lo mismo que el punto anterior.

9. Los empleadores tienen que adaptar sus procesos de gestión de recursos humanos para permitir a las mujeres desarrollar carreras no lineales. Esto incluye protección contra la discriminación de la edad para las madres que desean volver a entrar en la fuerza laboral y la adopción de más procesos de gestión de la carrera profesional a medida y flexibles.

Mi interpretación: Lo mismo que el punto anterior.

10. Los empleadores tienen que convencer a sus empleados de que la diversidad es fundamental para su resultado final.

Mi interpretación: El lema de ONU Mujeres en estado puro, “la igualdad es buen negocio”.

Una vez externalizados los cuidados… ¡A consumir!

Según Womenomics, las mujeres solteras tienen más dinero que los solteros. Sus hábitos de consumo van dirigidos hacia la cosmética, tratamientos dentales, comida para mascotas, reparación y mantenimiento, flores cortadas, servicios de cuidado personal, entre otros.

Por estas razones, el informe considera que los ganadores con “Womenomics” son los de los cuidados externalizados y la industria de todo lo que nos hace, supuestamente, bellas:

– cuidados infantiles (guarderías, catering para centros infantiles, biberones, sacaleches y chupetes, pañales de bebés)

– cuidados de ancianos (residencias, servicios médicos o de enfermería, tele-asistencia, pañales para adultos)

– la industria de la comida preparada

– la industria de la “belleza” femenina (cosmética, maquillajes, cremas, productos para el pelo)

– empresas de limpieza de casas

– varios: comercios de ropa, bancos con productos específicos para mujeres (divorcio o fertilidad), empresas de trabajo temporal…

Análisis

Lo que viene a decir esta lista de empresas es que hay un gran negocio en las labores que realizan las mujeres sin cobrar. Si ellas trabajan por dinero alguien tendrá que hacer cobrando lo que ellas ya no pueden hacer. Además, con el salario que ganan podrán ser grandes consumidoras de multitud de productos. Como objetivo soñado en el horizonte se encuentra el sacrosanto crecimiento del Producto Interior Bruto.

En mi opinión este informe es tristísimo. Los cuidados deberían repartirse y organizarse libremente entre los propios interesados, para empezar. Además, los cuidados, deberían estar en el centro de la vida, deberían valorarse como lo más importante de una sociedad. No es lo mismo que un bebé sea cuidado por una persona que lo ama, ya sea la madre, el padre, un abuelo u otra persona que lo sea por una persona que no lo quiere, que lo hace simplemente por dinero. Lo mismo es válido para los ancianos o las personas dependientes, aunque en este caso al ser adultos deberían ser ellos mismos los que decidieran cómo quieren ser cuidados. Con esto no quiero demonizar a la industria de los cuidados externalizados, es más, creo que podrían ser beneficiosos si cambiara su enfoque, el tiempo al que estamos obligados a depender de ellos y si se integraran realmente en la sociedad, no aislados y segregados del resto de ámbitos de la vida.

No sé como se lo podría explicar a alguien de Goldman Sachs pero, aunque parezca increible, no es lo mismo cocinar comida casera que alimentarse de comida congelada industrial. Que esa comida sea cocinada por un hombre o una mujer es indiferente y debería ser decisión de los propios afectados. Hay que tener en cuenta que incluso la comida casera, al utilizar ingredientes de la agricultura industrial, cada vez es más tóxica. Aún así, siempre será mejor lo casero que lo preparado.

Creo que habría que abogar por un reparto de los cuidados entre toda la sociedad fuera del mundo asalariado siempre que fuera posible. Primero autogestionarlos dentro del hogar pero, a la vez, y sin que suene contradictorio, recurrir a familia extensa, vecinos y amigos para ayudarnos unos a otros. Es decir, construir comunidad de apoyo mutuo sin que medie dinero ni impuestos de por medio. El camino de recurrir al mundo asalariado para los cuidados, ya sea en forma de trabajo doméstico, nodrizas, cuidadoras y educadoras infantiles (trabajos realizados mayoritariamente por mujeres, por cierto) deriva en que se mercantilice la vida. ¿Acaso no llegará un día en que se pague por tener un amigo, por recibir un beso, por mantener una relación sexual con un novio o pasear con un abuelo? ¿Pagaríamos a alguien para que cenara con nosotros en nuestro restaurante favorito? Estamos entrando en nuevos campos de la prostitución de la vida. El capitalismo es un gran prostíbulo, es compra-venta de cuerpos, pero todavía quedan pequeñas parcelas sin sucumbir a él. Por ejemplo, la familia, el amor y la amistad, donde todavía se hacen favores sin intercambio inmediato, se realizan préstamos sin interés, se dan productos a precio de coste o directamente se regalan, donde se dan cosas por el mero hecho de darlo o con una reciprocidad muy flexible.

Si antes se hablaba de las mujeres-florero, ya podemos empezar a hablar de las mujeres-activo, aprovechadas o subutilizadas. ¿Qué ocurriría si esto, en lugar de decirlo Goldman Sachs, lo dijera un marido sobre su mujer? Nos parecería machista. Sin embargo, cuando el lugar de un marido lo dice un banco, una empresa o un Estado nadie dice nada. El hecho de que, finalmente, las mujeres que permanezcan en el mundo asalariado terminen realizando, en su mayor parte, trabajos de cuidados es un tema digno de estudio. En lugar de realizar las tareas de cuidados o reproductivas del hogar o familiares terminarían limpiando o cuidando a otras personas. Podrían darse situaciones paradójicas en las que una mujer dejara a su propio hijo en la guardería para cuidar al hijo de otra mujer más rica, por ejemplo, de una directiva de Goldman Sachs. O que una mujer no pudiera mantener su propia casa limpia porque trabajara de sol a sol limpiando casas de otros. O que una mujer, en lugar de cuidar a su madre terminara trabajando en una residencia de ancianos. O que una mujer, en lugar de cocinar en su casa para su familia, terminara cocinando para oficinistas o en una cadena industrial de fabricación de hamburguesas congeladas. Es decir, los cuidados siempre hay que hacerlos. El problema a debatir es cómo los vamos a hacer y cómo nos vamos a ayudar unos a otros para realizarlos y poder también descansar y hacer otras tareas, porque no podemos seguir realizándolos en soledad y aislamiento. Y aquí hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos, dependientes en mayor o menor grado, tenemos que ir de la mano. Todos tenemos algo que aportar y todos necesitamos a los demás para sobrevivir.

Los que pierden con “Womenomics”

Ya que este apartado se les olvidó redactarlo a los autores, voy a hacerlo yo, desde mi humilde punto de vista.

– Perdemos las mujeres, a las que se nos utiliza como mercancía para ser exprimidas al máximo. En lugar de imponer el modelo de explotación masculino japonés como ejemplo a imitar, se deberían crear nuevas formas de vivir cooperativas fuera del mundo asalariado para hombres y mujeres. Perdemos también si seguimos realizando los cuidados como única tarea, sin descanso, sin ayuda, sin apoyos y en soledad. Por eso, no nos emanciparemos ni en el trabajo asalariado ni en casa.

– Pierden los bebés, a los que se utiliza también como mercancía, un producto de fábrica en proceso de creación, molesto y caro al que hay que encontrar un sitio (pagado) mientras los adultos se entregan a la empresa: la guardería o la niñera (migrante, según Goldman Sachs). Pierden porque incluso con las mejores condiciones, todo ser humano necesita ser cuidado por alguien que le quiera en un ambiente sano. Esto no quita que haya educadoras infantiles (profesión ocupada por mujeres en su mayor parte) bien intencionadas y llenas de amor a los niños, pero nadie puede justificar como positiva la reclusión de los bebés durante largas jornadas separados de sus familias simplemente porque hemos creado un mundo en el que la producción de artículos o servicios (muchos de ellos estúpidos o nocivos) es incompatible con la crianza no externalizada de los bebés.

Para Goldman Sachs y el estado japonés, en cualquier caso, es negativo que los hombres o las mujeres se queden en casa cuidando sin dinero de por medio, porque de lo que se trata es de aumentar la masa laboral, no de disminuirla. Aún así quiero aclarar que la crianza o los cuidados no externalizados o realizados a tiempo completo tampoco son la panacea porque nos encontramos solos, sin vínculos, entre cuatro paredes y sin posibilidad de desconectar. Es decir, también estamos recluídos. No es por eso raro que muchas madres o padres sientan que el trabajo les libera, ya que la crianza en soledad, propia de las sociedades modernas industrializadas, es muy dura.

– Pierden los hombres, ya que Womenomics no modifica su terrible situación: trabajar en inhumanas jornadas laborales y volver a casa tarde cada noche. ¿De esta forma cómo van a realizar los cuidados? Si el trabajo asalariado es de por sí alienante, con esos horarios se aumenta su capacidad destructiva. 

– Pierden los ancianos, cuidados por terceras personas que no los aman y con los que no tienen ningún tipo de vínculo, o cuidados a base de teleasistencias o nuevas tecnologías que jamás podrán sustituir el contacto humano familiar, segregados y apartados de la sociedad. En cualquier caso, al tratarse de adultos, al igual que las personas dependientes, ellos mismos tendrían que expresar cómo prefieren ser cuidados y qué pueden o quieren aportar a la sociedad, desde sus posibilidades. No creo que los cuidados pagados sean negativos siempre, de hecho, en muchas situaciones de la sociedad en la que vivimos pueden ser la única o la mejor solucion. Eso sí, hay que repensarlos y reflexionar mucho sobre ellos.

– Pierden las mujeres y hombres inmigrantes, que también tienen que separarse de sus seres queridos para cuidar a familiares de extraños. Curiosamente, a Kathy Matsui le parece mal que los cuidados de los ancianos sean, por tradición, realizados por las mujeres, sin embargo no realiza comentario alguno sobre que esos mismos cuidados terminen siendo realizados por mujeres migrantes.

Reflexiones finales

Con este análisis me estoy dando cuenta de hasta qué punto está nuestra vida determinada por agentes externos, por sus premios y castigos. Lo que habitualmente son consideradas decisiones personales se ven influenciadas por decisiones al más alto nivel como, por ejemplo, exenciones fiscales, ayudas y subsidios estatales y, por otro lado, como entidades inversoras del sector privado tratan de presionar o promover modos de vida más acordes a sus propios intereses. Obviamente el interés de las propias mujeres y hombres, niños y ancianos de Japón ni del resto del mundo no son considerados en ningún momento de este cálculo economicista y ávido de poder de la vida. No son considerados seres humanos, son mercancías o súbditos. Todo el sistema está organizado para que ellos mismos se vean a sí mismos como tales.

El capitalismo y el estado nos han llevado a un callejón sin salida, ya que muchas de las recomendaciones de Goldman Sachs son inviables con la crisis económica. Es una esquizofrenia total. Por un lado hay muchísimo paro, por otro lado se quiere que las mujeres trabajen en el mundo asalariado cuando menos posibilidades hay de encontrar uno. A la vez se habla de conciliación y flexibilidad cuando se están quitando ayudas y subsidios que ya no se pueden mantener.

El estudio también se habla de reformas en emigración pero en muchos países, como en España, los emigrantes vuelven a sus países o se van a otros. Y los enfermeros españoles se van a Reino Unido, los ingenieros a Alemania. En ese contexto, muchas familias tendrán que volver a cuidar a sus propios ancianos porque ya no podrán pagar a una mujer emigrante, modo de cuidado ideal para Goldman Sachs. En otro ejemplo sobre la flexibilización de los horarios laborales podemos leer que “Estos planes han quedado aparcados hasta que España salga de la crisis”, tal y como describe un artículo sobre el convenio firmado por Ana Mato y un puñado de grandes empresas españolas. ¿Entonces?

Estamos en un momento clave, ya que se pretende externalizar los cuidados todavía más pero a la vez no hay trabajo para pagar esos cuidados externalizados. El capitalismo ya no puede exprimir más según sus viejos modelos. Por otro lado, el precario Estado de Bienestar tampoco se puede pagar por haber socializado las pérdidas de la burbuja inmobiliaria y la corrupción política y bancaria.

Se quiere que la gente tenga hijos pero el sistema lo hace inviable o una carrera de obstáculos, desde la incapacidad de imaginarlos o soñarlos a la dificultad para encontrar o mantener una relación de pareja, pasando por las dificultades económicas y laborales. En una primera fase la fertilidad cae con el empleo femenino y el mayor acceso a estudios superiores pero, después, en países como Noruega o Suecia salta el Papá Estado con sus ayudas para pagarnos, o bien la crianza, o bien la externalización de la misma. Sin esas ayudas o estímulos-zanahoria, ya no sabemos ni podemos vivir.

Política

Después de la 2ª guerra mundial hubo un periodo en el que la biopolítica exaltaba el ama de casa criadora y cuidadora. A partir de los 70 el modelo cambió y se pensó que las mujeres éramos más interesantes como trabajadoras que como madres reproductoras. Años de estudios universitarios y empleos provocaron la caída de la natalidad. Solamente ha subido a la mínima tasa de reemplazo en los países en los que el Estado paga por tener hijos, criarlos y pone guarderías.

Ahora se quieren las dos cosas, que trabajemos y que tengamos hijos, o que gastemos dinero externalizando los cuidados que no hacemos nosotras en otras mujeres, mayoritariamente, inmigrantes. ¿Es ético que otra mujer limpie mi casa? ¿Y quién limpia la suya? ¿No deberíamos cada uno limpiarnos lo que ensuciamos? ¿No deberíamos ir en otra dirección, la de trabajar menos horas y, al menos, realizar tareas que merezcan la pena, como construir un mundo mejor?

Ahora no hay trabajo, ni dinero, ni el Estado puede pagar esos cuidados y nosotros nos hemos vuelto inútiles para realizarlos. ¿Qué ocurrirá?

Conciliar el “qué” o el “cuánto”

No se cuestionan las causas de la crisis demográfica, de la que parte el informe Womenomics. No se cuestiona ni de dónde venimos ni hacia dónde vamos. No se cuestiona que gran parte de nuestros trabajos no tienen ningún sentido y solamente benefician a las elites.  ¿Realmente los seres humanos no podernos hacer algo mejor con nuestra energía vital con la cantidad de problemas que hay en el mundo?

Hemos olvidado la importancia de estar realizando una actividad positiva para la sociedad y el mundo. Casi todos los trabajos bailan el agua a los poderosos, son adoctrinantes, fomentan la dependencia y la falta de autonomía, el consumismo, la contaminación, la violencia…

Sin embargo todo el debate, tanto para Goldman Sachs como para los movimientos progresistas o sindicalistas, va siempre dirigido hacia discutir sobre números. Si es mejor que las mujeres trabajen en un 80% o en un 50%, si la productividad subiría o bajaría, si lo que tenemos que hacer es conciliar y ser flexibles para estar X o Y horas con nuestros hijos…

En lugar del cuánto ha llegado la hora de hablar del QUÉ. Si una tarea es de vital importancia, positiva, necesaria y dirigida al bien común, lo demás sería secundario (podríamos realizarla junto a nuestros bebés, incluso, normalizando la convivencia con los niños). Sin embargo si creemos que la vida se reduce a trabajar para consumir mientras hay hambre, guerras y miseria tenemos un gran problema. De nada de esto habla Womenomics. No habla de los grandes problemas de la humanidad ni del mundo ni de la existencia. Para pensar en ellos e intentar resolverlos sí que habría que dedicar horas y horas, con nuestros bebés al lado, con nuestros viejos, con nuestros compañeros, con nuestros amigos.

Ya que todo el informe parte del problema demográfico japonés, un problema existencial importante al que se enfrentan los habitantes de Japón es por qué “un 46% de las mujeres entre 16 y 24 años no están interesadas en, o detestan, el contacto sexual. Más del 25% de los hombres se sienten igual”. Si ni siquiera hay impulso sexual, ¿cómo va a haber impulso genésico? Cabría preguntarse varias cosas: ¿No quieren sexo porque su aporte de deseo, placer y fusión lo reciben del consumo o las distracciones tecnológicas? ¿Es porque el estudio y el trabajo son tan destructivos y estresantes que solamente quieren dormir y descansar? ¿No quieren hijos por las mismas razones? ¿Se ha convertido la vida sexual en un trabajo más? En lugar de enfrentar la reflexión que provocan estas preguntas el informe opta por proponer soluciones a esta cuestión a base de talonario, con dinero. Dinero para pagar guarderías, dinero para atraer a más trabajadoras y dinero para importar trabajadores extranjeros. Pero el dinero no solo no lo compra todo sino que además es gran parte del problema.

Por todo ello, la propuesta de Womenomics, no deja de ser una huida hacia adelante más, en la que para “solucionar” los problemas que el mismo poder ha creado en anteriores estrategias y fases políticas se crean otros que ni siquiera los poderosos saben muy bien hacia dónde conducen. En realidad les da igual, mientras las nuevas situaciones abran oportunidades de negocio, como la creciente industria de la soledad. Y así seguiremos, de década en década, dando tumbos mientras otros deciden, y luchando con batallas de cifras, cuotas y porcentajes. En realidad la mejor estrategia frente al PODER es luchar de forma cualitativa y no cuantitativa.

Aborto, Yvonne Knibiehler y Pikara Magazine

Dice la historiadora feminista Yvonne Knibiehler en esta interesante entrevista cosas como esta (la negrita es mía):

“-A más de treinta años de la ley Veil que autorizó el aborto en Francia, ¿las mujeres se apropiaron realmente del control de su fecundidad?

-El hecho de que la libertad de dar o no a luz un hijo esté inscrita en la ley evidentemente es fundamental en el plano simbólico. Pero esa libertad jurídica es formal si falta la libertad psicológica. Tomemos el ejemplo de Holanda: es el país que tiene la ley más liberal en materia de aborto, y al mismo tiempo la tasa de abortos más baja del mundo… Lo cual prueba que ambas cosas no son contradictorias. En Francia, en cambio, el número de Interrupciones Voluntarias del Embarazo (IVG en la sigla original) se mantiene anormalmente alto (13 a 14 por mil mujeres en edad de procrear). ¿Por qué? Porque no se les dice lo suficiente a las mujeres que se trata también de una prueba, física y moral. Mientras la IVG siga siendo para las mujeres un símbolo de liberación, la soportarán sin protestar, por desagradable que sea. Y lo mismo vale para la anticoncepción. Los productos que necesitan las mujeres para controlar su fecundidad son fabricados por multinacionales dirigidas por hombres que se preocupan mucho más por las ganancias de esas fabricaciones que por la liberación de las mujeres. En tanto eso no cambie, las feministas no podrán jactarse de haber conquistado el control de su fecundidad.”

 Después leo en Pikara Magazine su sección “Yo aborté, y no soy víctima” y discrepo totalmente de su enfoque frívolo y reduccionista del problema del aborto, que limitan a, tal y como se lee en la foto que acompaña la sección, al lema “ABORTO PORQUE ME SALE DEL COÑO”. Incluso hablan de “bienestar” y “satisfacción” asociados al hecho de abortar.

Y vuelvo a ver el video de Federica Montseny, la ministra anarquista (contradicción horrible, por cierto) que quiso ampliar la territorialidad del decreto del aborto catalán durante la Guerra Civil y del que ya hablé en este post

Dice Gallardón que “la mujer es víctima del aborto y nunca será culpable”. Hemos pedido a través de las redes sociales a las mujeres que han abortado que cuenten su historia, para impedir que el relato de los anti-elección sea el único que se escuche. Son historias diversas: a los 16 años, siendo mayores de edad; por malformación del feto; con Misoprostol en países en los que está penalizado… Pero todas las historias destacan que lo traumático no es abortar sino estar embarazada sin desearlo. Que lo doloroso es sentirte juzgada y cuestionada. Que lo duro es no poder contarlo porque es un tabú. Que víctimas son, en todo caso (de violencia institucional), las mujeres a  las que los Estados niegan sus derechos sexuales y reproductivos. Y todas estas mujeres subrayan también la satisfacción, la sensación de independencia, autoderminación y bienestar que da poder decidir sobre sus cuerpos, sobre sus vidas. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2013/12/yo-aborte-y-no-soy-victima/#sthash.BDulW4B9.dpuf
Las lectoras de Pikara cuentan sus experiencias de interrupción voluntaria del embarazo, vivencias diversas que coinciden en destacar la satisfacción de haber decidido sobre sus cuerpos y sus vidas – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2013/12/yo-aborte-y-no-soy-victima/#sthash.BDulW4B9.dpuf
Yo aborté, y no soy víctima
Yo aborté, y no soy víctima

Y pienso, definitivamente, que hacen faltan hombres y mujeres que quieran abordar el tema del aborto DESDE LA LEGALIDAD pero sin la frivolidad de este sector feminista, oponiéndonos tanto a los prohibicionistas como a los que se quedan en la mera legalización mientras los abortos no dejan de aumentar sin “causa” aparente. ¿A nadie le parece extraño? ¿Debemos pensar que es normal y dormir tranquilos? ¿Debemos obviar las causas sociales del aborto? ¿Aunque seamos ateos no podemos hablar de planteamientos éticos en el aborto? ¿Aunque apoyemos la legalización del aborto debemos pensar que es algo maravilloso y que un feto humano es igual a un mosquito o un trozo de carne?  Hay mucho trabajo por delante, no sé si me seremos pocos los que pensemos así o no, pero no debemos tener miedo a la soledad cuando se trata de expresar un punto de vista.

– Aborto LEGAL para evitar más muertes, porque hay casos en los que no queda otra opción y porque una mujer que quiere abortar lo hará de la forma que sea, mejor con garantías.

– Partir de esa legalidad para intentar autoformarnos como hombres y mujeres que conocen su fertilidad y dejan de temerla como si fuera una enfermedad venerea. La reproducción, el parto, la lactancia y la crianza no son enfermedades.

– Libertad para ser madres y padres, libertad para no serlo.

– Apoyo de la colectividad y de las redes entre iguales para ser madres y padres, apoyo de la colectividad si decidimos no serlo.

– Información sobre fertilidad consciente, anticoncepción natural y artificial.

– Reflexión colectiva sobre la maternidad y la paternidad en la sociedad actual y sobre la no maternidad-paternidad.

– Investigación sobre los intereses de los estados en la demografía de los diferentes países a nivel mundial.

– Y libertad de pensamiento y conciencia para salirnos de las sectas ideológicas que nos están destruyendo. Denunciar el uso partidista, hipócrita e interesado de este tema por parte de toda la clase política.