Si lo dice Silvia Federici…

Silvia_Federici

“Esta perspectiva no consigue desafiar el orden económico mundial que es la raíz de las nuevas formas de explotación que sufren las mujeres. También la campaña de denuncia de la violencia contra las mujeres, que ha despegado en los últimos años, se ha centrado en la violencia física y la violación en el entorno doméstico en línea con las directrices de la ONU. Pero ha ignorado la violencia inherente al proceso de acumulación capitalista, la violencia de las hambrunas, las guerras y los programas de contrainsurgencia, que han allanado a lo largo de los años ochenta y noventa el camino para la globalización económica”. Pg. 109 de “Revolución en punto cero”.

https://www.traficantes.net/sites/default/files/pdfs/Revolucion%20en%20punto%20cero-TdS.pdf

Que se escuchen otras voces: el trabajo no supone una liberación, la maternidad es parte de la salud sexual…

A veces releo un libro y veo una pequeño texto que me gustaría compartir. Esta es de “Revolución en punto cero” de Silvia Federici y, aunque adolece de falta de visión integradora respecto a los hombres, creo que es interesante su lectura, sobre todo después del monográfico en papel de El País Semanal dedicado a “las mujeres” lleno de publicidad de perfumes caros y de esa organización emancipadora de la mujer llamada “El Corte Inglés”, entrevistas a Emma Bonino, Melinda Gates, Christine Lagarde, empresarias y, como no, esas nuevas generaciones del feminismo (supuestamente más subversivas y rompedoras, al menos a nivel estético) que repiten de forma machacona los mensajes y las consignas de las ONU y el Banco Mundial:

Pg. 98: “El movimiento de mujeres debe darse cuenta de que el trabajo no supone una liberación. El trabajo dentro de un sistema capitalista es explotación y no hay placer, orgullo o creatividad alguna en ser explotada. Incluso el concepto de “carrera profesional” es una ilusión en lo que respecta a la realización personal. Lo que pocas veces se reconoce es que la mayor parte de los empleos que se desarrollan mediante una carrera profesional requieren que se ejerza poder sobre otras personas, a menudo sobre otras mujeres y que esto depende de las divisiones entre nosotras. Intentamos escapar del encasillamiento en los guetos obreros y oficionistas para poder disponer de más tiempo para nosotras y estar más satisfechas, solo para descubrir que el precio que pagamos por progresar es la distancia que se interpone entre nosotras y otras mujeres. Con todo, no hay disciplina que impuesta a otros no nos impongamos a nosotras mismas, lo que significa que el mismo hecho de llevar a cabo estos trabajos mina nuestras propias luchas”.

Leo con curiosidad uno de los artículos en La Marea de una de las jóvenes feministas citadas por El País con un título que me interesa: “Los retos de la salud sexual”. Antes de leerlo, me pregunto, ¿hablará en algún momento de maternidad, parto y lactancia como parte de la salud sexual de las mujeres? Efectivamente, la salud sexual de nuevo es limitada, previas citas de diversos organismos internacionales, al uso de anticonceptivos, lo que equivale a hablar solamente de una parte del asunto. Es más, a nivel global incluso el Club de Roma en su último informe reconoce que el desarrollo industrial y urbano que se lleva a cabo a pasos agigantados en el mundo es el “anticonceptivo” más importante y efectivo actualmente, ya que tener hijos resulta en sí mismo algo caro y complicado en los nuevos contextos vitales, laborales y existenciales. Por esta razón, se pronostica que a partir de 2040 la población mundial comenzará a decrecer. En cualquier caso, considero que el autoconocimiento del cuerpo y la posibilidad de usar las diferentes formas de anticoncepción son algo importante y necesario, siempre que se entienda también el contexto biocultural y político en el que se utilizan y promocionan.

La salud sexual es un tema muy amplio pero de nuevo, una vez más, no hay en el artículo ni una palabra sobre los riesgos para la salud de las mujeres de la maternidad tardía, la nuliparidad y la ausencia de lactancia, para poder tomar decisiones informadas, libres y éticas. ¿Por qué? Porque este sistema reprime en los países industrializados la maternidad durante los años más “productivos” y, años más tarde, la promueve en su versión desesperada, tecnocrática, mercantilizada, consumista, hipermedicalizada, hiperplanificada, congelada, desvinculada, fragmentada y, por último, desconectada de toda excitación sexual y pasión erótica en el acto de concebir vida humana.

¿Desocupar la maternidad?

Siempre está bien encontrarse con artículos de personas que piensan de forma diferente pero, sinceramente, creo que si se hubiera esforzado un poco más a Brigitte Vasallo le hubiera quedado un artículo muchísimo mejor… Es una opinión personal pero creo que en Pikara Magazine tendrían que autoexigirse un nivel más alto. A mi como mujer me da vergüenza pensar que una revista hecha por mujeres puede tener reflexiones tan poco elaboradas, tan llenas de tópicos, sin referencias más allá de mujeres políticas como Marcela Lagarde que se dedican a difundir las directrices de las instituciones del poder mundial (ONU Mujeres, en concreto).

Es como si, por el hecho de haber sido escritas por feministas, todo valiera. No, no vale todo. Si no, se terminan publicando artículos así, que sin entrar en el contenido, están mal escritos y presentan las ideas como quien vomita exabruptos por aquí y por allá. Yo tampoco escribo bien (lamentablemente la Universidad mató a la escritora que había en mí) pero al menos me esfuerzo y me tomo mi tiempo antes de publicar cualquier cosa.

“Desocupar la maternidad” de Brigitte Vasallo:
http://www.pikaramagazine.com/2014/02/desocupar-la-maternidad/

Mi primer comentario:

“Brigitte, ¿podrías desarrollar más este punto: “la buena madre” que, obviamente, ni canta en grupos de punk, ni sale de noche, ni viaja sola, ni liga… parece ser que tener hijxs es incompatible con seguir viviendo”? ¿Las que no nos gusta salir de noche ni viajar sin nuestros hijos ni ligar (porque tenemos pareja) no vivimos? ¿Estamos muertas? ¿Las que usamos pañales de tela somos seres despolitizados y desocializados? Creo que el artículo cae en los mismos lugares comunes, aunque de forma resumida, que los de la filósofa, feminista, madre y accionista multimillonaria de Publicis Elisabeth Badinter en su libro “La mujer y la madre”. No entiendo qué tiene de negativo definirse, como seres plurales que somos, como “madre”. Tú misma te has definido con una lista de adjetivos. ¿Qué encuentras de negativo en la maternidad, que tú misma has elegido? Si no quieres usar pañales de tela, no los uses. ¿Alguien te está obligando a usarlos? Si no quieres dar el pecho durante años, no lo des. Ser madre es una experiencia humana y como tal es contradictoria y ambivalente pero en los tiempos que corren no puedo dejar de reivindicarla en todos sus claroscuros. Sí, soy madre entre otras muchas cosas y no hay nada malo en definirse como tal, como no hay nada malo en definirse como amiga o amante o luchadora. Siento discrepar con el resto de comentarios, me parece que el artículo no está bien escrito y podría hablar más claro, quizás la confusión en la exposición del mensaje es un acto voluntario de la autora, pero hace difícil comprender qué es lo que critica exactamente y por qué sigue observando el mundo desde una postura tan simplista. Si no es así, quizás la que no soy capaz de enterlo soy yo, que tengo mis limitaciones. Yo no me identifico para nada ni con la crianza natural ni con el estereotipo creado en torno a la “madre ecológica” sin embargo sí creo que hay que reivindicar la ética en la vida y al igual que quiero ser una buena persona, quiero ser una buena madre y una buena compañera y una buena amiga. Quien no quiera identificarse con la idea del bien o seguir la propia conciencia, es libre de no hacerlo, que para eso tenemos libre albedrío. Las madres no tenemos por qué estar ni encerradas en casa ni encerradas en el centro de trabajo, podemos pensar, podemos filosofar, podemos guerrear y la maternidad y los bebés no nos quitan nada. Es la sociedad la que hace imposible la crianza con su aislamiento y fragmentación. Normal, no se puede tolerar que la energía, el cuerpo y la capacidad intelectual de las mujeres vaya hacia algo diferente del trabajo o el consumo, y más durante sus años más productivos. En definitiva, creo que el modelo de madre de la crianza natural es muy criticable pero hay que hacerla bien. Por cierto, los pañales de tela y el parto no medicalizado no son patrimonio de la etiqueta “crianza natural” y las que hemos parido sin epidural no es porque amemos el dolor. ¿Tanto te molesta que no todas las mujeres quieran vivir esa experiencia y sentirla? Falta un poco de “vive y deja vivir” y de respeto a la capacidad de elección de la mujer cuando dispone de toda la información disponible.”

Mi segundo comentario:

“Después de leer los planteamientos de Marcela Lagarde que citas (se pueden leer en http://webs.uvigo.es/pmayobre/textos/marcela_lagarde_y_de_los_rios/mujeres_cuidadoras_entre_la_obligacion_y_la_satisfaccion_lagarde.pdf) tengo que expresar también otra matización. No puedo discrepar más con Lagarde, aunque he de decir que al menos se expresa y desarrolla sus ideas de forma bastante clara, lo que es de agradecer como lectora. ¿Qué es eso de que “los poderes del cuidado, conceptualizados en conjunto como maternazgo, por estar asociados a la maternidad, no sirven a las mujeres para su desarrollo individual y moderno”. ¿Quién es ella para decirme a mi cómo me desarrollo a nivel individual y cómo organizo mi vida dentro de las limitaciones de dinero y horarios que impone el sistema? ¿Y si le dijera que ser madre ha sido una de las experiencias más trascendentales e increibles de mi vida? De no ser posible compatibilizar cuidados y desarrollo personal, la culpa no es de la maternidad ni de la paternidad ni de los bebés, sino de cómo está organizada la sociedad, del aislamiento social en el que vivimos que dificulta la ayuda mutua que requieren todos los procesos de cuidados, por un lado, y por otra la segmentación y fragmentación social propia del mundo industrializado, con lugares específicos para bebés (parques, guarderías o ludotecas) y actividades específicas para las madres y padres que crían, lo que nos sume en una terrible soledad. Las mujeres que somos madres (sí se puede ser mujer y madre sin problema) no tenemos por qué ser ni el ángel del hogar ni el ángel de la empresa, deberíamos poder estar en todas partes acompañadas o no de nuestros peques. Yo, de hecho, reivindico poder ir a un concierto punk con mi hijo como también reivindico poder investigar en una hemeroteca con él al lado (no me gusta el victimismo pero hace unos meses me invitaron a irme de una hemeroteca porque no estaba permitido estar con menores de 18 años. ¡Mi hijo no había molestado a nadie y estaba tan tranquilo!), como también reivindico una fase de burbujita en la que perderte y reencontrarte contigo misma y con el bebé si puedes y DESEAS hacerlo. Yo me tomé una excedencia y estoy harta de que desde ciertos ámbitos ideológicos se critique a las mujeres que abandonamos la sacrosanta vida asalariada para criar, para cuidar y cuidarnos e incluso reinventarnos el modo de ganarnos la vida durante ese proceso. ¡Basta ya de despotismo ilustrado! Déjame que entre mi pareja, mi familia extensa y mi comunidad de apoyo decidamos cómo cuidar y cuidarnos. Es nuestra vida y ahí ni ONU Mujeres, ni Lagarde, ni Badinter ni nadie tiene derecho a decirme que tengo que entregarme en cuerpo y alma a la empresa empoderadora y regalarle toda mi energía vital y que debo entregar a mi hijo a una guardería estatal o privada para que lo cuiden, con todo el respeto a las familias que recurren a ellas porque lo elijen libremente. Que quieres que te diga, a mi hijo le amo, a mi empresa pues… déjame pensar… no, no la amo nada y sin embargo estoy obligada a cuidarla y amamantarla durante muuuchos años. Lo dicho, “vive y deja vivir” y en el plano ideológico discutimos lo que sea pertinente pero sin atacar y faltar al respeto a las mujeres que paren sin epidural (todo el respeto a las que eligen utilizarla) ni faltar al respeto a las madres y PADRES que usan pañales de tela con sus bebés ni a las mujeres que amamantan durante años, si es lo que desean. Termino criticando la visión de Lagarde en cuanto a que el neoliberalismo es patriarcal (pg 4) sin embargo el Estado “social” o “adelgazado” es el gran padre que nos tiene que evitar la responsabilidad de cuidar. Desde mi visión, cuidar, no debería ser una tarea de las mujeres ni del Estado ni de las empresas sino de toda la sociedad, cuidarnos unos a otros. Seguiré profundizando en el pensamiento de Lagarde y de ONU Mujeres (tanto en la época en que era dirigida por Michelle Bachelet, hoy presidenta de Chile, como después), no deja de ser curioso como todo ese discurso anti “neoliberal” choca con lo que significa estar empoderada para la ONU y las empresas del capitalismo más rancio que han firmado sus “7 principios por el empoderamiento de las mujeres”: http://www.unwomen.org/~/media/Headquarters/Attachments/Sections/Partnerships/Businesses%20and%20Foundations/Women-s-Empowerment-Principles_2011_es%20pdf.pdf Como ves, soy madre, cuido de mi hijo, soy cuidada por otros, y me interesa y reflexiono sobre el mundo en el que vivo, ¡las autodenominadas “madres” podemos pensar y todo! Un saludo cordial.”


Brigitte, ¿podrías desarrollar más este punto: “la buena madre” que, obviamente, ni canta en grupos de punk, ni sale de noche, ni viaja sola, ni liga… parece ser que tener hijxs es incompatible con seguir viviendo”? ¿Las que no nos gusta salir de noche ni viajar sin nuestros hijos ni ligar (porque tenemos pareja) no vivimos? ¿Estamos muertas? ¿Las que usamos pañales de tela somos seres despolitizados y desocializados? Creo que el artículo cae en los mismos lugares comunes, aunque de forma resumida, que los de la filósofa, feminista, madre y accionista multimillonaria de Publicis Elisabeth Badinter en su libro “La mujer y la madre”. No entiendo qué tiene de negativo definirse, como seres plurales que somos, como “madre”. Tú misma te has definido con una lista de adjetivos. ¿Qué encuentras de negativo en la maternidad, que tú misma has elegido? Si no quieres usar pañales de tela, no los uses. ¿Alguien te está obligando a usarlos? Si no quieres dar el pecho durante años, no lo des. Ser madre es una experiencia humana y como tal es contradictoria y ambivalente pero en los tiempos que corren no puedo dejar de reivindicarla en todos sus claroscuros. Sí, soy madre entre otras muchas cosas y no hay nada malo en definirse como tal, como no hay nada malo en definirse como amiga o amante o luchadora. Siento discrepar con el resto de comentarios, me parece que el artículo no está bien escrito y podría hablar más claro, quizás la confusión en la exposición del mensaje es un acto voluntario de la autora, pero hace difícil comprender qué es lo que critica exactamente y por qué sigue observando el mundo desde una postura tan simplista. Si no es así, quizás la que no soy capaz de enterlo soy yo, que tengo mis limitaciones. Yo no me identifico para nada ni con la crianza natural ni con el estereotipo creado en torno a la “madre ecológica” sin embargo sí creo que hay que reivindicar la ética en la vida y al igual que quiero ser una buena persona, quiero ser una buena madre y una buena compañera y una buena amiga. Quien no quiera identificarse con la idea del bien o seguir la propia conciencia, es libre de no hacerlo, que para eso tenemos libre albedrío. Las madres no tenemos por qué estar ni encerradas en casa ni encerradas en el centro de trabajo, podemos pensar, podemos filosofar, podemos guerrear y la maternidad y los bebés no nos quitan nada. Es la sociedad la que hace imposible la crianza con su aislamiento y fragmentación. Normal, no se puede tolerar que la energía, el cuerpo y la capacidad intelectual de las mujeres vaya hacia algo diferente del trabajo o el consumo, y más durante sus años más productivos. En definitiva, creo que el modelo de madre de la crianza natural es muy criticable pero hay que hacerla bien. Por cierto, los pañales de tela y el parto no medicalizado no son patrimonio de la etiqueta “crianza natural” y las que hemos parido sin epidural no es porque amemos el dolor. ¿Tanto te molesta que no todas las mujeres quieran vivir esa experiencia y sentirla? Falta un poco de “vive y deja vivir” y de respeto a la capacidad de elección de la mujer cuando dispone de toda la información disponible. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/02/desocupar-la-maternidad/#sthash.76LBxT30.YqmSeZ09.dpuf
Brigitte, ¿podrías desarrollar más este punto: “la buena madre” que, obviamente, ni canta en grupos de punk, ni sale de noche, ni viaja sola, ni liga… parece ser que tener hijxs es incompatible con seguir viviendo”? ¿Las que no nos gusta salir de noche ni viajar sin nuestros hijos ni ligar (porque tenemos pareja) no vivimos? ¿Estamos muertas? ¿Las que usamos pañales de tela somos seres despolitizados y desocializados? Creo que el artículo cae en los mismos lugares comunes, aunque de forma resumida, que los de la filósofa, feminista, madre y accionista multimillonaria de Publicis Elisabeth Badinter en su libro “La mujer y la madre”. No entiendo qué tiene de negativo definirse, como seres plurales que somos, como “madre”. Tú misma te has definido con una lista de adjetivos. ¿Qué encuentras de negativo en la maternidad, que tú misma has elegido? Si no quieres usar pañales de tela, no los uses. ¿Alguien te está obligando a usarlos? Si no quieres dar el pecho durante años, no lo des. Ser madre es una experiencia humana y como tal es contradictoria y ambivalente pero en los tiempos que corren no puedo dejar de reivindicarla en todos sus claroscuros. Sí, soy madre entre otras muchas cosas y no hay nada malo en definirse como tal, como no hay nada malo en definirse como amiga o amante o luchadora. Siento discrepar con el resto de comentarios, me parece que el artículo no está bien escrito y podría hablar más claro, quizás la confusión en la exposición del mensaje es un acto voluntario de la autora, pero hace difícil comprender qué es lo que critica exactamente y por qué sigue observando el mundo desde una postura tan simplista. Si no es así, quizás la que no soy capaz de enterlo soy yo, que tengo mis limitaciones. Yo no me identifico para nada ni con la crianza natural ni con el estereotipo creado en torno a la “madre ecológica” sin embargo sí creo que hay que reivindicar la ética en la vida y al igual que quiero ser una buena persona, quiero ser una buena madre y una buena compañera y una buena amiga. Quien no quiera identificarse con la idea del bien o seguir la propia conciencia, es libre de no hacerlo, que para eso tenemos libre albedrío. Las madres no tenemos por qué estar ni encerradas en casa ni encerradas en el centro de trabajo, podemos pensar, podemos filosofar, podemos guerrear y la maternidad y los bebés no nos quitan nada. Es la sociedad la que hace imposible la crianza con su aislamiento y fragmentación. Normal, no se puede tolerar que la energía, el cuerpo y la capacidad intelectual de las mujeres vaya hacia algo diferente del trabajo o el consumo, y más durante sus años más productivos. En definitiva, creo que el modelo de madre de la crianza natural es muy criticable pero hay que hacerla bien. Por cierto, los pañales de tela y el parto no medicalizado no son patrimonio de la etiqueta “crianza natural” y las que hemos parido sin epidural no es porque amemos el dolor. ¿Tanto te molesta que no todas las mujeres quieran vivir esa experiencia y sentirla? Falta un poco de “vive y deja vivir” y de respeto a la capacidad de elección de la mujer cuando dispone de toda la información disponible. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/02/desocupar-la-maternidad/#sthash.76LBxT30.YqmSeZ09.dpuf

El empoderamiento al desnudo

Lo que los lectores tienen ante sí no es un estudio pormenorizado del “empoderamiento” sino una investigación viva y en marcha sobre el mismo. Pretendo ser lo más objetiva posible al tratar el tema, ciñéndome a la realidad concreta y a lo que expresan los autores de los temas que trato. Aún así, expreso mis preguntas, reflexiones, cosmovisión e ideología. He intentado traducir, como si de un diccionario de idiomas se tratara, el discurso capitalista y estatalista al lenguaje del pueblo llano desde una óptica libertaria, tarea quizás algo pretenciosa pero necesaria. Sé que no es la única visión posible y que habrá muchas otras que me encantará conocer en los comentarios. Pasen y lean, piensen y escriban. Ha llegado la hora de comenzar a quitar la careta a ciertos conceptos que están siendo utilizados para dominar y que han calado profundamente entre personas que incluso se consideran críticas o antisistema. Empecemos a pensar por nosotros mismos y no esperemos a que vengan a empoderarnos. ¡Emancipémonos por nosotros y nosotras mismas JUNTOS!

El empoderamiento en el contexto social

A pesar de que en internet muchos textos citan a Paulo Freire como uno de los orígenes del término “empoderamiento”, el pedagogo brasileño nunca utilizó esta palabra sino que habló de concienciación y emancipación, conceptos mucho más liberadores y críticos con el poder.

La primera vez que alguien utilizó la palabra “empowerment” fue en 1976 en el libro “Black Empowerment: Social Work in Oppressed Communities” de la trabajadora social Barbara Solomon. En él se definía el concepto como un proceso mediante el cual las personas que pertenecen a una categoría social estigmatizada durante toda su vida pueden ser ayudadas a desarrollar y mejorar las habilidades en el ejercicio de la influencia interpersonal y el desempeño de roles sociales valiosos “. Se trataría de ayudar al colectivo estigmatizado a superar los sentimientos de desempoderamiento y la valoración negativa de la cultura dominante, según el libro “An empowering approach to managing social service organizations”. Barbara Solomon se centró en el empoderamiento negro y de las minorías. De hecho, en su labor universitaria una de sus preocupaciones fundamentales era que las minorías accedieran en mayor número a la universidad. Es comprensible, ya que la educación universitaria es una de las formas de acceso principales a los puestos de poder y alta remuneración de la sociedad estadounidense, aunque no el único.

La propia Universidad del Sur de California habla de Barbara Solomon en estos términos con motivo de la recepción de un premio: En la USC, sus ideas sobre la manera de aumentar el número de estudiantes de minorías en la escuela llevó a la formación de la Iniciativa Académica de Barrio, un programa ampliamente elogiado que prepara a los estudiantes de escuelas secundarias locales para la educación superior“.

Lanzo unas preguntas iniciales para la reflexión… ¿No sería más lógico cuestionar que haya gente pasando hambre o viviendo en la miseria mientras hay altos funcionarios y directivos con cifras astronómicas en sus cuentas? ¿No sería más lógico intentar crear nuevas formas de vida más allá de las opciones de pobreza o riqueza que ofrece el sistema actual? Creo que muchos podríamos estar de acuerdo en que no necesitamos ser ricos para vivir de una forma saludable en todos los planos de la existencia y que la opresión del sistema va mucho más allá de lo monetario, es decir, si nos subieran el sueldo y se mantuvieran las mismas condiciones vitales alienantes seguiríamos siendo igual de miserables. Es más, mucha gente preferiría ganar menos y poder disponer de más tiempo y libertad para dedicarlo a otras actividades, como tejer relaciones interpersonales fuertes o construir un mundo mejor. A pesar de ello, el sistema nos aboca a tener que trabajar más y más horas para pagar hipotecas, alquileres, impuestos, comida basura y los vicios destructivos promocionados por el mismo orden social.

Como vemos, es interesante observar que el “empowerment” no trata de ir contra el sistema de opresión en su conjunto y de que nos rebelemos de forma global y colectiva contra él. Además, en este concepto inicial ya está reflejado el rol pasivo de la persona que es “empoderada” por otros, además de aparecer ya el objetivo final del “empoderamiento” que es medrar y alcanzar puestos de poder de la “cultura dominante” en lugar de cuestionar la mera existencia de la pirámide jerárquica o su sustitución por sistemas horizontales en los que no haya roles sociales más valiosos que otros o sea necesario mejorar la influencia personal sobre los demás para ascender.

Estamos ante el clásico lema del capitalismo y la falsa democracia en el que “todo el mundo puede llegar a ser presidente de su país” o “todo el mundo puede ser millonario si trabaja lo suficientemente duro”. Añado yo, y supuestamente todo esto es posible y más si a uno le empoderan bien. De hecho, el mejor ejemplo de empoderamiento negro lo tendríamos, según estas teorías, en el Presidente Barack Obama, un hombre empoderado por las elites capitalistas porque ninguna persona llega a ese cargo si no es impulsado por ellas.

Otros autores citan al psicólogo comunitario Julian Rappaport como precursor en este tema con su propuesta de modelo del “empowerment” desarrollada a finales de los años setenta. Este autor lo define en 1987 de la siguiente manera:

“El concepto sugiere tanto la determinación individual de cada uno sobre su propia vida como la participación democrática en la vida de la propia comunidad, generalmente realizada a través de estructuras tales como las escuelas, el vecindari o, la iglesia y otras organizaciones de voluntarios. En el empowerment convergen el sentimiento de control personal y el interés por la influencia social real, el poder político y los derechos legales (Rappaport, 1987)”.

A pesar de las buenas intenciones en cuanto a la autodeterminación de las personas y el dejar de ser meros entes pasivos frente a los expertos, médicos o psicólogos, Rappaport no deja de conformarse con la realidad del sistema sin cuestionarlo en su conjunto. Es más, la participación democrática en las estructuras que cita es virtualmente inexistente. ¿Qué participación es posible en la escuela más allá del manido delegacionismo de las elecciones al claustro, un parlamento en miniatura que impide cualquier atisbo de verdadera democracia?

A pesar de su uso corriente hoy en día y en diferentes contextos, el “empowerment” sigue siendo un término ambiguo y de difícil definición o, más bien, con múltiples definiciones a medida para todos los gustos e intereses.

El empoderamiento corporativo

Para empezar a investigar el significado profundo de este concepto debemos después de conocer su origen histórico, saber cuál es el papel de este “palabro” dentro del mundo de la empresa. La primera vez que aparece el “empowerment” en el mundo del capitalismo empresarial es de la mano del experto Kenneth Blanchard y el científico conductista Paul Hersey en su libro “Management of Organizational Behavior” publicado en 1988. Otras fuentes señalan también en el mismo año el artículo que Jay A. Conger y Rabindra N. Kanungo escribieron sobre “El proceso de empoderamiento: integrando teoría y práctica” en Academy of Management Review.

Lo que más llama la atención cuando una estudia este concepto es que el empoderamiento es algo que es promovido por la dirección de la empresa, es decir, por los superiores jerárquicos, nunca parte de los trabajadores mismos. En teoría, se trata de que los directivos creen un ambiente en el cual los empleados y subordinados sientan que ellos tienen la capacidad de influir en la calidad y la eficiencia del negocio y se hagan responsables de los resultados.

Desde la óptica de una crítica libertaria anticapitalista y antiestatista podríamos traducir esta teoría a algo mucho más simple y comprensible: el objetivo del “empoderamiento” es que los trabajadores fusionen sus propios objetivos vitales con los de la empresa, es decir, con los de sus explotadores. El modelo ideal de trabajador “empoderado” es, por tanto, el que coloquialmente conocemos como el que trabaja “como si la empresa fuera suya”. Es simple y llanamente un lavado de cerebro en el que se otorga a los subordinados cierto poder de decisión y acción para hacerlos responsables de los pormenores de la empresa y que sientan como suyas las metas y objetivos que los superiores han elegido para ellos, por ejemplo, el de maximizar los beneficios de los directivos.

Este lavado de cerebro también consiste en hacer creer a los trabajadores que son dueños de su propio trabajo, es decir, trata de introducir un pequeño empresario dentro del cerebro del asalariado a base de darle más responsabilidades, poder, recursos materiales, información y competencias.

Este es un verdadero cambio de paradigma dentro del capitalismo corporativo. Si antes la autoridad se mostraba pornográficamente desnuda, después del empowerment lo hará de forma mucho más sutil. Ya no se desea que los trabajadores se limiten a seguir órdenes, obedecer y callar. Ya no es suficiente con explotar su cuerpo sino que el capital quiere también controlar su mente, sus ideas, su alma y su mundo espiritual. Es importante señalar que hasta los mismos intelectuales que definen el empowerment son conscientes de que se trata de que el trabajador crea y piense como ellos lo desean, no de que piense por sí mismo o llegue a sus propias conclusiones, por eso creo que llamarlo “lavado de cerebro” es lo más apropiado.

El ejemplo clásico de medida de “empowerment” en la empresa es la del empleado del mes de Mc Donalds. Y, por ejemplo, en la empresa en la que yo trabajo un buen ejemplo serían los premios del Consejo Social de la UNED en el que los miembros de esta entidad, presidida en estos momentos por Cesar Alierta, Presidente de Telefónica, premian a los trabajadores por su labor.

Las pioneras en el empoderamiento de las mujeres

Después de entender el concepto desde lo social, político y económico vamos de lleno al campo feminista, donde todos estos aspectos confluyen.

En este contexto el concepto entró y se popularizó en 1989 cuando la antropóloga Caroline Moser lo utilizó por primera vez en su obra “GenderPlanning in the Third World: Meeting Practical and Strategic Gender Needs”. Esta feminista, subvencionada y premiada de forma habitual por la capitalista Fundación Ford y que trabajó durante años para el imperialista Banco Mundial, cita a su vez un documento de la red DAWN, Development Alternatives with Women for a New Era (Desarrollo Alternativo con Mujeres para una Nueva Era), como texto pionero en el concepto de empoderamiento de las mujeres.

Las investigadoras Gita Sen (India) y Caren Grown (EEUU) escribieron para DAWN en 1987 el libro “Development, Crises,and Alternative Visions. Third World Women’s Perspectives” en el que desarrollan algunas ideas interesantes.

La diferencia principal entre Sen-Grown y Moser, según la tesis de la investigadora Katharina Kronhuber, es que esta última centra el problema en el nivel del individuo y la comunidad y no en las relaciones globales a nivel internacional. Otra diferencia es que las autoras de DAWN hablan de auto-empoderamiento y Moser considera el empoderamiento como un resultado de la intervención externa de las instituciones de desarrollo y expertos, es decir, el que nos empodera como mujeres es el Estado, el poder político jerárquico y autoritario. Sin embargo, como veremos desde un punto de vista libertario, sus diferencias son muy superficiales dada la vinculación de todas ellas con los organismos autoritarios internacionales y nacionales, capitalistas y estatales, que deciden por las mujeres y los hombres lo que deben ser, lo que deben desear, en lo que deben trabajar y cómo deben vivir. Por tanto, la noción de auto-empoderamiento de Sen y Grown es simplemente la forma en la que se refieren al adoctrinamiento externo cuando este ya ha sido interiorizado, es decir, cuando se desea lo que otros quieren que desees y se piensa que se ha llegado a determinadas conclusiones por uno mismo. ¿Habíamos hablado ya de lavados de cerebro?

Caroline Moser afirma cosas como esta:

“La Planificación de Género no es un fin en sí mismo sino un medio por el cual las mujeres, a través de un proceso de empoderamiento, pueden emanciparse. Sostengo que esto se logra mejor a través de un proceso de debate negociado sobre la redistribución del poder y los recursos dentro del hogar, la sociedad civil y el Estado. Obviamente, en ese debate la participación de las mujeres, las organizaciones de género y los planificadores son esenciales (Moser 1993: 190)”.

¡Viva el despotismo ilustrado! No es extraño que el Banco Mundial la contratara, a la vista de estas afirmaciones. Viene a decir que eso de debatir dentro del hogar su propio funcionamiento está muy bien, pero en el debate tienen que entrar también el Estado, las feministas y los planificadores “de arriba”. ¡Toma ya! Al menos habla claro. Solamente pensar en que alguien de fuera viniera a mi casa a decirme cómo tengo que organizarme con mi familia me produce repulsión, pero claro, eso ya no es ciencia ficción, se ha convertido en realidad a la luz de alguno de los planes de igualdad existententes en empresas como El Corte Inglés, por ejemplo. Por supuesto la autodeterminación y la autogestión dentro de las empresas capitalistas es algo que ni se plantea, no vaya a ser que tuviéramos que poner de cajero a Isidoro Álvarez para repartir el trabajo, igualar el salario y la toma de decisiones entre todas y todos los trabajadores de El Corte Inglés.

Por otra parte, el concepto de empoderamiento de Gita Sen se basa en el trabajo de la feminista hindú Srilatha Batliwala sobre el poder. Es importante notar aquí que la trayectoria laboral de Batliwala se desarrolla fundamentalmente dentro de las llamadas “organizaciones sin ánimo de lucro” aunque entre ellas habría que resaltar el de Coordinadora de Programa de la Fundación Ford de Nueva York (1997-2000), emblema máximo del capitalismo. Batliwala, en palabras de Gita Sen, “define el poder como algo que tiene dos aspectos centrales – control de los recursos (físicos, humanos, intelectuales, financieros, y sobre uno mismo), y el control sobre la ideología (creencias, valores y actitudes)”.

Gita Sen, por su parte, fue una de las fundadoras de DAWN y se graduó como economista en la elitista Universidad de Stanford (EEUU). Ha aceptado, como otras tantas ilustres feministas dinero de la Fundación Ford y de la Fundación Rockefeller, lo que no impide que sea interesante y válido lo que tengan que aportar, pero es muestra clara de que su mensaje es apoyado por el capitalismo al más alto nivel, que las premia y anima a seguir en su línea ideológica. Su trabajo también es pagado por el Estado, India en este caso concreto, y ha trabajado también como Asesora Externa en proyectos para el imperialista Banco Mundial y en diferentes cargos para la ONU. También es miembro del Consejo Asesor Global de la Fundación Open Society del multimillonario capitalista George Soros. En cualquier caso, el contenido de sus libros o teorías tendrán que ser analizados por sí mismos, no en función de quién le paga, lo que haré a continuación.

El concepto de “empowerment” de Gita Sen puede consultarse en el texto “Empowerment as an aproach to poverty” pero me gustaría resaltar un párrafo que me parece clave:

“Debe quedar claro de lo anterior que el empoderamiento no es algo que se puede hacer a una persona por parte de otra persona. Los cambios en la conciencia y la percepción de sí mismo son propios de uno mismo, y cuando ocurren, pueden ser las transformaciones más explosivamente creativas y liberadoras de energía, de las que a menudo no hay vuelta atrás. (…) Los agentes externos de cambio pueden ser necesarios como los catalizadores esenciales que lo comienzan, pero el impulso del proceso de empoderamiento es fijado por la extensión y la rapidez con la que las personas se cambian a sí mismas. Lo que esto significa es que los gobiernos no empoderan a la gente, la gente se empodera a sí misma. Las políticas y las acciones de los gobiernos lo que pueden hacer es crear un ambiente de apoyo o actuar como una barrera para el proceso de empoderamiento.”

Como he comentado anteriormente, los agentes externos, como los llama Sen, son fundamentales ya que si no lo fueran se dejaría a la gente pensar y actuar en libertad, lo que es sumamente peligroso para el sistema actual. De hecho, suele ser la intervención del poder y la sumisión de los dominados los elementos fundamentales que explican que las relaciones entre los seres humanos cada vez sean más explotadoras, violentas y destructivas. Pero no me gusta hablar solamente en planos teóricos y abstractos. Creo que lo mejor es verlo en ejemplos concretos que todos podemos entender.

Si las entidades fundamentales del estado y del capitalismo están de acuerdo en que hay que empoderar a las mujeres con discriminación positiva, cuotas en el acceso al poder o a los cargos de mayor responsabilidad política y económica, y es necesario crear leyes que fomenten la desigualdad y el sexismo es porque no exista ningún tipo de interés en que los hombres y las mujeres piensen por sí mismos en libertad de conciencia. Es más, las propias legislaciones impuestas desde arriba hacen muy difícil tener libertad para pensar y desear, ya que disponen de altos presupuestos para crear adoctrinamientos machacones y repetitivos a través de los medios de manipulación de masas. Una vez que estos mensajes únicos (nunca se dan puntos de vista diversos) son interiorizados por el sujeto acrítico, la gente corriente repite una y otra vez en las conversaciones más banales los mismos lugares comunes sin ningún fundamento.

¿Qué capacidad de desear tiene una mujer hoy en día algo diferente a lo que se espera que desee? Si en la empresa la están animando a ascender en la jerarquía corporativa con cuotas y a la vez vivimos en una sociedad que todo el tiempo está inventando nuevas y más caras necesidades. ¿Qué ideología se está fomentando? La del dinero, el medro, la de ascender por encima de todo, incluso por encima de amigos, compañeros y familiares.

Lo mejor es que lo veamos con un tema clave: la maternidad. ¿Qué capacidad tiene hoy en día una mujer joven de querer tener un hijo si todo el tiempo la está diciendo su madre que tiene que ir a la universidad, que ella no pudo estudiar porque la tuvo a ella, que tiene que ser una mujer de provecho y demás? ¿Qué deseo materno puede tener esta joven de 18 años si se le está diciendo continuamente que tener un hijo es una responsabilidad sobrehumana carísima que no será capaz de ejercer y que ahora le toca prolongar la adolescencia, estudiar, trabajar y “disfrutar” del ocio consumista que la han preparado para “la mejor etapa de su vida”? ¿Qué vida creativa y fértil, en el sentido más amplio de la palabra, puede esperarle a esta joven si desde los organismos internacionales y capitalistas machaconamente se le está diciendo que el único camino válido en la vida es el trabajo asalariado, ser “productiva” y ascender para algún día poder explotar a otros con la misma saña? ¿Qué decisiones se pueden tomar en libertad si se desconoce, por ejemplo, que no tener hijos cuando se es joven y no amamantarlos eleva el riesgo de cáncer de mama?

Pero también se puede ver en otro ejemplo: ¿Qué capacidad tiene hoy en día una mujer joven de negarse a aceptar el mundo asalariado como liberador y emancipador? ¿Qué capacidad de crear nuevas realidades puede tener si desde pequeña, como a los hombres, se la ha educado en la sumisión al profesor o profesora, a que tiene que estudiar lo que la manden y contestar a las preguntas lo que ellos esperan escuchar? ¿Si no se le ha permitido aprender a pensar por sí misma (nadie tiene que enseñarte, basta con que no te lo prohiban)? ¿Qué capacidad de luchar por un mundo mejor puede tener si ha asumido que este es el mejor de los mundos posibles y, de facto, le han enseñado en una bandeja las alternativas controladas dentro del sistema a las que puede optar?

Puedo explicar esto con otro ejemplo de la vida diaria. Los padres y madres muchas veces, desde el amor a nuestros hijos, empleamos técnicas manipulativas algo similares a estas, lo queramos o no reconocer. Por ejemplo: si mi hijo de dos años no quiere ponerse el abrigo cuando vamos a salir a la calle y hace 3 grados. ¿Qué haré? Pues ponerle el abrigo al lado y decirle “tú solito”, para ver si así, aprovechando el deseo de autonomía de los niños, decide ponérselo. La diferencia de este ejemplo con el paternalismo de las instituciones autoritarias que nos dominan es que no lo hacen desde una relación de desigualdad natural como es el acceso a la experiencia y la información en grado diferente en los niños y los padres, sino que se hace desde el odio y el afán de explotación de los demás. Los bebés acaban de llegar al mundo y no sobrevivirían sin nuestro cuidado, pero las mujeres y hombres adultos del mundo no somos niñas y niños. Somos capaces de decidir sobre nuestra vida en libertad si tenemos acceso a toda la información disponible sobre cada tema y podemos debatir en plano de igualdad. Además, el hacer las cosas desde el amor o el odio es también una diferencia fundamental. ¿Se hacen porque no quieres que tu hijo enferme de frío porque le amas, o una medida política se toma porque pretendes que la mujer sacrifique su tiempo, energía y salud en honor de tu sacrosanta productividad y porque desde lo monetarizado puedes explotarla mejor?

Caren Grown, otra de las precursoras del “empowerment” en las mujeres, es hoy en día Senior Gender Advisor en la organización estadounidense USAID, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (algo así como el equivalente a la AECI española) desde la que promueve el empoderamiento de las mujeres a base de acceso a la propiedad privada con dinero procedente de créditos bancarios (nueva esclavitud) y una constante sed de riqueza y poder.

Como sabemos los anticapitalistas y antiestatistas esa es una postura totalmente equivocada y nociva, sumisa en grado máximo con el poder, ya que no cuestiona su mera existencia ni la de las jerarquías de dominación. Pero, ¿cómo las iba a cuestionar si ella misma es parte del poder opresor?

En uno de sus artículos se alinea y vanagloria de las políticas de género promovidas por Hillary Clinton, la ONU, el Banco Mundial y Obama. Este artículo se puede resumir en que “invertir en mujeres es un imperativo económico”, lo que se traduce en que hay que mejorar el acceso de las mujeres al capital y los mercados, apoyar a las mujeres-líderes en el capitalismo y en el estado. En palabras de Hillary Clinton: “Porque cuando todo el mundo tiene la oportunidad de participar en la vida económica de una nación, todos podemos ser más ricos”. El artículo también se hace eco de la postura del gobierno estadounidense en un evento de la ONU y señala que las campesinas son menos productivas que los campesinos porque no tienen acceso a fertilizantes, herramientas, formación, tierra y sobre todo menos tiempo porque hacen las tareas de la casa. Esto último es lo que para ellos es un verdadero desastre porque hay que aumentar la productividad y el llamado trabajo que se hace en casa sin dinero de por medio no la aumenta. El Banco Mundial, por su parte, señala que la productividad aumentaría si se explotara mejor a las mujeres (en su terminología, si se usaran sus “habilidades y talentos”) evitando que las mujeres trabajaran en ciertos sectores. En todo momento se pone por encima de las mujeres a la Diosa Productividad.

Los empoderadores, por su parte, deben empoderar a las mujeres y, además, hacer que llegue a las conclusiones deseables como si hubiera sido ella misma la que lo hubiera deseado en primer lugar. Su modelo de mujer empoderada dedicará menos trabajo a las tareas del hogar simplemente porque es lo que el poder le ha inculcado que debe desear en este momento histórico concreto (no siempre fue así). Por cierto, tal y como antes ya se lo había inculcado al hombre, ya que sabemos que en el mundo pre-industrial las dos famosas esferas del capitalismo no existían (público-privado) y en los hogares hombres y mujeres realizaban tareas reproductivas no remuneradas o trabajos externos en los que no mediaba el dinero como modo de intercambio económico.

1631 – Autor: Adriaen Brouwer. Obra: Unangenehme Vaterpflichten (Los deberes desagradables del padre).

El trueque, simplemente el lema “De cada cual según su capacidad; a cada cual según sus necesidades”, o cualquier tipo de tarea o relación interpersonal donde no medie el dinero son experiencias vitales inaceptables para el Banco Mundial, la ONU, el FMI, los estados y el capitalismo y sus Fundaciones. Por eso su objetivo es acabar con las relaciones humanas que todavía se basan en el comunismo libertario como la familia, el amor, la amistad y el compañerismo (lo que no quiere decir que estas relaciones humanas sean siempre perfectas e ideales, de hecho están muy dañadas).

Vemos como el empoderamiento, para una de sus pioneras alineada con el imperialismo estadounidense, es evitar que las mujeres se dediquen a tareas todavía no monetarizadas por el sistema capitalista y se lancen de lleno a ganar dinero, a hipotecarse, a poseer y a consumir. No se cuestiona el trabajo asalariado, no se cuestiona el capitalismo, no se cuestiona el imperialismo de estas organizaciones internacionales, no se cuestiona que unos pocos decidan sobre las vidas de otros, no se cuestiona la libertad de las mujeres y hombres para decidir por ellas y ellos mismos y, por último, no se cuestiona el uso de la fuerza del sistema capitalista-estatal para imponer su “ordeno y mando” por el mundo a través de las guerras. Simplemente por el hecho de que estos entes “empoderadores” apoyan la violencia y la guerra contra seres inocentes debería ser suficiente para al menos desconfiar de su interesada ayuda. Sin embargo, sus ideas son aplaudidas e interiorizadas en todos los ambientes, desde los más institucionales hasta los más antisistema.

Pero volvamos a los años ochenta. Es importante reseñar que tanto las ideas de DAWN como las de Caroline Moser se presentaron en la Conferencia Mundial de las Mujeres de Nairobi (ONU) en 1985, en esos tiempos incluso fueron vistas como críticas contra la opresión neocolonial, algo sorprendente dada la trayectoria laboral de algunas de sus promotoras y el contenido de su filosofía cuando se analiza de forma reflexiva.

Durante los años 90 el concepto de empoderamiento se generalizó y perdió su supuesta “radicalidad” hasta la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Pekín, 1995) de la que salió la Declaración firmada por los diferentes gobiernos del mundo y en la que se puede leer, a lo largo de su contenido, la palabra “empower” o en su variante “enpowerment” en diez ocasiones.

La representante española y portavoz de la Unión Europea en este ilustre e ilustrado evento fue Cristina Alberdi (ex Ministra con el PSOE y ex militante de ese partido), que resalta de su balance sobre la Declaración de Pekín que “la participación equilibrada de mujeres y hombres en la toma de decisiones políticas” sea considerada parte del empoderamiento femenino. Desde el anarquismo se le podría contestar a la ex política profesional que las mujeres y los hombres del pueblo no necesitamos representantes para decidir por nosotros durante 4 años. Los hombres y mujeres nos representamos a nosotros mismos en la única democracia posible: en la horizontalidad de la asamblea con cargos revocables en todo momento.

En el balance de Cristina Alberdi también podemos leer que “La Plataforma afirma explícitamente que los partidos políticos, los Gobiernos, los sindicatos y todo tipo de organizaciones privadas deben adoptar medidas de acción positiva para permitir que las mujeres adquieran capacitación como líderes, ejecutivas y directivas. Los desafíos para el futuro de las mujeres: la plena participación económica y política”. Es decir, en Pekín se aprobaron las medidas de discriminación sexista y cuotas que años después han conseguido implantar paulatinamente, como la llamada “Ley de Igualdad” o la Ley de Violencia de Género. Estas medidas tienen como único objetivo evitar el cuestionamiento del poder y la consecución de la igualdad en un sentido real y profundo, es decir, que vivamos en una sociedad igualitaria, sin gente que decide y gente que obedece, sin gente que vive del esfuerzo de otros y gente explotada, sin dominantes ni dominados. Y, sobre todo, evitar que hombres y mujeres se unan para derrocarles y construir esa sociedad fraternal en la que muchas queremos vivir. Por cierto, Esperanza Aguirre (PP) nombró a Cristina Alberdi Presidenta del Consejo Asesor contra la Violencia de Genero de la Comunidad de Madrid en 2004.

Esto que parece tan obvio es muy difícil de comprender, ya que la gente sigue pensando que cuando ellos pronuncian la palabra igualdad realmente están hablando de la igualdad que todos conocemos. Nada más lejos de la realidad. Si oyes a un político hablar de igualdad es muy probable que lo que esté describiendo en lo concreto sea algo totalmente desigual y discriminatorio. Bienvenidos al mundo que tan bien describió George Orwell.

La insumisión debería darse ante TODO tipo de autoridad, no solamente refiriéndose a la subordinación de la mujer frente al hombre. Nos encontramos ante una verdadera “explosión controlada”, ya que los poderosos temen por encima de todo que el “empoderamiento” vaya más allá del debate de género y se enfrente al PODER con mayúsculas. Todo lo que se salga de ahí es intocable, por eso se esfuerzan en que el pensamiento sea monolítico, acrítico y repetitivo. Y para ello están dispuestos a gastarse mucho dinero, como saben bien las fundaciones capitalistas que hemos citado (las cifras de los proyectos subvencionados son sorprendentes, ver pg. 4 del cv de Caroline Moser).

El empoderamiento de los pobres, según el Banco Mundial

Un libro editado por Deepa Narayan, 2009
Publicado por Palgrave y el Banco Mundial

El empoderamiento según esa institución tan bonita y maravillosa, tan imperialista y creadora de deudas odiosas y corrupción llamada Banco Mundial es descrita en su libro “Empowerment and Poverty Reduction:A Sourcebook”, escrito por Deepa Narayan en 2002:

“El empoderamiento es la expansión de los medios y capacidades de los pobres para participar en, negociar con, influir, controlar y responsabilizar a las instituciones que afectan a sus vidas”.

El Banco Mundial no habla de trabajadores y campesinos, habla de “pobres” para evitar cualquier tipo de visión que tome en cuenta la estratificación en clases sociales. Es un término ideológico. Por supuesto, no podemos ser tan ilusos de pensar que el Banco Mundial se ha convertido de repente en una entidad anticapitalista o igualitaria.

¿Y cómo se empoderan “los pobres” según el Banco Mundial, responsable principal de que muchos de ellos tengan que dedicar, gracias a los políticos corruptos que les endeudan, toda su energía en pagar ingentes intereses? ¿Se empoderan acaso rebelándose contra la injusticia? ¿Denunciando la deuda odiosa? No. Es el Banco Mundial el que supuestamente les “empodera”, eso sí, después de aplicarles un plan de ajuste estructural y robarles cualquier tipo de autodeterminación personal y colectiva.

Viene bien recordar las palabras de John Perkins, el famoso “gangster económico”:
 “Los gángsteres económicos (Economic Hit Men, EHM) son profesionales generosamente pagados que estafan billones de dólares a países de todo el mundo. Canalizan el dinero del Banco Mundial, de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID) y de otras organizaciones internacionales de ‘ayuda’ hacia las arcas de las grandes corporaciones y los bolsillos del puñado de familias ricas que controlan los recursos naturales del planeta. Entre sus instrumentos figuran los dictámenes financieros fraudulentos, las elecciones amañadas, los sobornos, las extorsiones, las trampas sexuales y el asesinato. Ese juego es tan antiguo como los imperios, pero adquiere nuevas y terroríficas dimensiones en nuestra era de la globalización. Yo lo sé bien, porque yo he sido un gángster económico”.

También conviene recordar al criminal Alberto Fujimori que anunció en la Cuarta Conferencia de Beijing su programa de Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria (AQV), según refleja Diagonal (la negrita es mía):

“Para Tamayo todo el programa era una cuestión de recursos: “Era más barato esterilizar mujeres que invertir en anticoncepción y educación. Era la forma más rápida para reducir los indicadores de mortalidad materna y la tasa de natalidad, que se veían mal para el Banco Mundial, para todos los criterios de modernidad. La tasa de fecundidad tenía que ser reducida drásticamente. Y eso entraba dentro de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional”. En ese momento se estaba renegociando el pago de la deuda y la obtención de créditos y, en una interpretación neo-maltusiana de los motivos de la pobreza, la demografía cobra fuerza: demasiadas personas y pocos recursos. Fujimori, profesor de matemáticas devenido dictador, echó sus cuentas.”

Pareciera como si para llegar a un mismo destino deseable por los poderosos (reducir los nacimientos) hubiera dos formas de llegar: la directa, violenta y autoritaria de Fujimori, o la vía “suave” de la inversión en anticoncepción y educación. Pero, un momento, ¿alguien se ha preguntado si las mujeres quieren ser “salvadas” por el despotismo ilustrado de la supuesta esclavitud de la maternidad? Porque una cosa es difundir información sobre nuestro cuerpo entre iguales para tomar decisiones libres, y otra es llegar de misión pedagógica del Banco Mundial a los pueblos a imponer su verdad revelada sobre la supuesta necesidad de reducir los nacimientos. Por supuesto, lo primero es un crimen porque se realiza una operación de forma involuntaria que impedirá a esa mujer ser madre de por vida. Lo segundo, simplemente presiona para que sean las propias mujeres las que se estirilicen de forma temporal. Una postura emancipadora no tendría nada que ver ni con lo uno ni con lo otro, sino con la capacidad de las mujeres y los hombres (también hubo vasectomías) de tomar decisiones informadas en libertad de conciencia, analizando todas las posibilidades y valorando por una misma.

Es legítimo intentar convencer a la gente sobre lo que uno cree, pero diciendo TODA la verdad. Por ejemplo: “Señora, le estoy hablando de anticonceptivos no porque me importe un pimiento su vida sexual o libre albedrío sino porque hay una imposición del BM y el FMI para que usted no tenga hijos. ¿Le enseño como funciona un preservativo?”. Como vemos, algo bastante diferente a “Los preservativos sirven para esto y se usan así y asá. ¿Te interesa utilizarlos? También hay otros métodos como A, B o Z, y otros naturales para controlar tu propia fertilidad como C y W. También hay gente que no controla su natalidad y también hay mujeres que utilizan el amamantamiento en exclusiva como método para prolongar el tiempo entre nacimientos. Te muestro el abanico de posibilidades en cuanto a tu propia fertilidad para que tú elijas”. 

Es muy distinto decir “Hay que promover la educación superior en las mujeres porque de esta forma tienen menos hijos, como sabemos los demógrafos del Banco Mundial, y ese es uno de nuestros objetivos prioritarios biopolíticos a escala global” que decir “Nuestras políticas irán dirigidas a incrementar el número de licenciadas para que las mujeres accedan a la igualdad de género en educación o puedan empoderarse mejor”. Como vemos, lo segundo está omitiendo información relevante, como los objetivos últimos por los que se promocionan ciertas cosas u otras.

Alberto Fujimori es el autor intelectual de este crimen pero los empoderadores Banco Mundial y el FMI son los autores ideológicos:

 

El empoderamiento desde ONU Mujeres

Reproduzco de la página web oficial de la ONU Mujeres (la negrita es mía): http://www.unwomen.org/es/partnerships/businesses-and-foundations/womens-empowerment-principles

“Las investigaciones recientes demuestran que la diversidad de género ayuda a las empresas a mejorar sus resultados, y señalan que el interés personal y el interés común pueden ir de la mano. Sin embargo, para garantizar la inclusión del talento, las aptitudes y la energía de las mujeres —desde las oficinas ejecutivas hasta las fábricas y la cadena de suministro— es necesario adoptar medidas y políticas específicamente dirigidas al logro de ese objetivo”.

Otro fragmento interesante que deja entrever por donde van los tiros:
“Las mujeres contribuyen de manera muy significativa a las economías, ya sea en empresas, granjas, como emprendedoras o empleadas o trabajando como cuidadoras domésticas no remuneradas.”

En ese énfasis al hablar de lo “no remunerado” vemos como se trata de un mensaje repetido hasta la saciedad. De hecho, aunque no lo he encontrado en la web de la ONU se trata de una reivindicación de ciertos sectores feministas desde hace años. Parece ser que el ideal sería que todas las relaciones humanas fueran remuneradas y que ninguna actividad personal quedara fuera del manejo de dinero. Incluso en los medios de comunicación, cada año nos cuentan lo carísimo que es criar a un niño y se dan cifras. No sé si pretenden que algún día los padres y las madres les emitamos a nuestros hijos una factura por los “servicios” de crianza o terminemos alquilando “amistades” y pagándolas por horas por pasar una tarde con nosotros. Ese es el futuro. 

Y otro:
“Otro aspecto a considerar es que el grueso de las tareas domésticas recae en las mujeres, por lo que suelen tener poco tiempo libre para aprovechar oportunidades económicas.

¡Es buenísimo cuando al final hablan claro! Les importa un rábano que no haya reparto de tareas domésticas entre hombres y mujeres para, por ejemplo, las mujeres puedan descansar más o dedicarse a más tareas vitales creadoras e importantes. Aunque, por cierto, es necesario aclarar y reivindicar que las tareas domésticas son labores dignísimas y que deberían merecer todo el respeto y la más alta valoración social, como criar niños y administrar un hogar, cosa que los poderosos desprecian, desde su mentalidad de aristócratas o de la alta burguesía que son. La lástima es que, como tantos otros vicios de esas clases sociales, como pueblo hayamos ido adoptando e interiorizado su ideología y vida depravada, primero los hombres del pueblo y años después las mujeres. Sería muy interesante analizar las causas de que las mujeres tengan esa sobrecarga de trabajo. ¿No será porque sus parejas, que en el mundo pre-industrial también hacían trabajo reproductivo, y que al introducir la industrialización y el capitalismo la dualidad público-privado, raptó primero a los hombres para trabajar en las fábricas antes de dedicarse a raptar a las mujeres?

Por tanto, después de leer su web vemos que lo único que quieren conseguir es que las mujeres sustituyan un tipo de trabajo no monetario por uno en el que medie el dinero y sea explotable por el mundo de la empresa y el estado o, como otra posibilidad aceptada y permitida por los poderosos, las mujeres se endeuden para crear un negocio y poder explotar a otros.

Otro aspecto a considerar es que el grueso de las tareas domésticas recae en las mujeres, por lo que suelen tener poco tiempo libre para aprovechar oportunidades económicas. – See more at: http://www.unwomen.org/es/what-we-do/economic-empowerment#sthash.9Abe1kR1.dpuf
Las investigaciones recientes demuestran que la diversidad de género ayuda a las empresas a mejorar sus resultados, y señalan que el interés personal y el interés común pueden ir de la mano. Sin embargo, para garantizar la inclusión del talento, las aptitudes y la energía de las mujeres —desde las oficinas ejecutivas hasta las fábricas y la cadena de suministro— es necesario adoptar medidas y políticas específicamente dirigidas al logro de ese objetivo. – See more at: http://www.unwomen.org/es/partnerships/businesses-and-foundations/womens-empowerment-principles#sthash.BrsTiSDJ.dpuf
Las investigaciones recientes demuestran que la diversidad de género ayuda a las empresas a mejorar sus resultados, y señalan que el interés personal y el interés común pueden ir de la mano. Sin embargo, para garantizar la inclusión del talento, las aptitudes y la energía de las mujeres —desde las oficinas ejecutivas hasta las fábricas y la cadena de suministro— es necesario adoptar medidas y políticas específicamente dirigidas al logro de ese objetivo. – See more at: http://www.unwomen.org/es/partnerships/businesses-and-foundations/womens-empowerment-principles#sthash.BrsTiSDJ.dpuf

¿Empoderamiento o emancipación?

Érase una vez un tiempo, hace muchos, muchos años, antes de que se hablara de empoderamiento, en el que en el movimiento obrero se hablaba de emancipación del ser humano, de la clase trabajadora, emancipación de los hombres y las mujeres. Ese tiempo lejano, tan lejano que muchos intelectuales e intelectualoides creen superado, tiene mucho que enseñarnos.

Este análisis que acabo de hacer quizás no es el más perfecto o el más acertado, pero al menos lo he realizado para sacar a la luz lo que está ocurriendo y que me parece muy grave. No podemos seguir permitiendo la interferencia de los poderosos en nuestras vidas y deseos. Debemos sacar a la pequeña capitalista y presidenta de estado que han metido en nuestras cabezas y que nosotras, por comodidad o pereza, hemos dejado crecer allí. Porque, como ellos bien saben, una mujer fuerte, reflexiva e insumisa ante el poder no se deja maltratar por NADIE, ni por su marido, ni por su padre ni su madre (en estos casos concretos todos somos mucho más indefensos porque todavía no tenemos herramientas para defendernos), ni por su hijo, ni por su compañero, ni por su ginecóloga o matrona, ni su profesora, ni por su presidenta del gobierno, ni por su jefa ni por su empresaria. Una mujer inteligente, reflexiva, enérgica e insumisa ante la autoridad y las jerarquías puede con todo porque conoce sus fuerzas y debilidades, sus posibilidades y sus defectos. Una mujer así se hace responsable de su vida, para lo bueno y lo malo. ¡No pueden permitirlo! De ahí que afirme que los dominadores prefieren una “explosión controlada” de una parte de las relaciones de subordinación que el poder mismo creó con sus leyes a que se cuestionen TODAS ellas y puedan crearse alianzas y vínculos fuertes entre nosotros.

A medida que iba escribiendo este texto una frase rondaba mi mente: ¿Cómo es posible que algo tan obvio pase desapercibido y ni siquiera se discuta por el propio movimiento feminista en alguna de sus variantes actuales?

Quiero agradecer a Prado Esteban por haber hecho que prestara atención a todo lo referente al feminismo, doctrina que antes de ser madre no me había interesado demasiado.

Siempre me gusta terminar con un punto personal, quizás no demasiado adecuado para dar esa visión objetiva y científica que se le suele dar a este tipo de artículos. Aún así, lo voy a hacer. Yo también me he vendido al sistema, también he vendido mi alma simplemente por conseguir cosas materiales y les he dicho a los poderosos lo que querían escuchar solo por conseguir sus premios. Pero nunca en mi fuero interior me lo creí ni me fusioné con ellos. Siempre supe que estaba contándoles “rollos”, aunque mi postura fuese muy poco ética. Hoy veo con estupor como gente que se supone crítica, incluso antisistema, traga con todo lo que le tienen preparado los poderosos. ¿Hasta cuándo? Tú tienes la respuesta.

Bibliografía:

http://www.slashdocs.com/szhzt/conger-kanungo-1988-the-empowerment-process-integrating-thery-and-practice.html

http://www.uv.es/~lisis/sofia/7buelga.pdf

– Un estudio crítico con el “empowerment” es http://www.margen.org/suscri/margen61/betancor.pdf

– La educación para el empoderamiento y sus desafíos. Analí Torres: http://www2.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1317-58152009000100005&lng=es&nrm=is

– “Knitting for EmPOWERment? – The challenge of power relations through the organization of women homeworkers in Turkey”. Tesis de Katharina Kronhuber de la Universidad de Viena: http://www.oeh.univie.ac.at/fileadmin/FilesQUEERFEM/DA_Kronhuber.pdf

– La Conferencia de Pekín: Una nueva forma de ver el poder.

– El empoderamiento. Cristina Alberdi: http://www.nodo50.org/mujeresred/beijing-alberdi-balance.html

– Curso Básico de Empoderamiento y Liderazgo de la Escuela Municipal de Formación Feminista de Córdoba: http://eoepsabi.educa.aragon.es/descargas/H_Recursos/h_1_Psicol_Educacion/h_1.2.Aspectos_sociales/2.4.Empoderamiento_y_liderazgo.pdf

– Biografía C.V. de Caroline Moser: http://www.carolinemoser.co.uk/wp-content/uploads/2012/08/Caroline_Moser_CV_2012-13.pdf