Gerda Lerner sobre la madre patriarcal

Dr. Gerda Lerner on Womens’ Participation in Patriarchy from Renata Keller on Vimeo.

Entrevistadora: Esta mañana, Gerda, decías que una de tus contribuciones originales fue que no veías a las mujeres como víctimas y eso, en los setenta, eso no se había oído antes.
Gerda: Eso es.
Entrevistadora: Y…
Gerda: Sí, era contrario al punto de vista feminista prevalente.
Entrevistadora: ¿Y cuál era el punto de vista prevalente?
Gerda: Que las mujeres eran oprimidas por los hombres y que el sistema era un sistema masculino impuesto a las mujeres. Y para las historiadoras feministas, en su mayoría, ese era su contexto. Y yo dije: nada de eso. Las mujeres enseñaban a sus hijos de ambos sexos como ajustarse al patriarcado y cómo darle forma, y si no te gusta, lo siento, pero pasó. Somos historiadoras, no estamos haciendo ficción. Fue muy controvertido.

Creo que nadie podría haberlo explicado mejor. La primera vez que leí su nombre fue en “Feminicidio o autoconstrucción de la mujer”, de Félix Rodrigo Mora y Prado Esteban Diezma. Después, inspirada por la lectura del blog de Prado he seguido investigando por mi cuenta, relacionándolo incluso con mis propias vivencias personales, para rescatar historias no contadas sobre mujeres, madres, nodrizas, padres, cazadoras-recolectoras, brujas, elites, complejos de Edipo, fertilidad, lactancia, menstruación, anovulación, anticonceptivos, partos, ejércitos, hospitales, reproducción artificial… Eran temas que yo ya estaba tocando desde mi blog de crianza “La Casita de Algodonales” pero que de repente confluyeron con el blog “Las Interferencias”.

A Gerda Lerner hay que leerla. En lugar de ponerse unas gafas ideológicas quiso conocer la realidad, de forma lo más aproximada posible, incluso aunque no encajara en los moldes feministas de la época. Efectivamente, la verdad es la que es. Y quizás, no nos guste y nos incomode. El mundo está lleno de teorías que no se cumplen en lo concreto. Cuando leas algo, pregúntate “¿Por qué?”, “¿Cuáles son las fuentes?”, “¿De dónde saca esta afirmación tal o cual autor?”, “¿En qué se basa?”. Te llevarás sorpresas…

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La agresividad intragrupo en “El Vacío de la Maternidad” de Victoria Sau

La madre patriarcal

ACTUALIZACIÓN 23/04/2016

Pero, Gerda Lerner, no podía ser menos… También fue financiada por el gran capital estadounidense y las grandes fundaciones vinculadas al Estado. No me extraña, solamente es algo a tener en cuenta: ¡Lo financian todo! Hitler sin la ayuda de la Standard Oil de Rockefeller para convertir carbón en gasolina no habría podido tener una industria de guerra tan potente. Por tanto, Gerda Lerner, es víctima de las políticas de los capitalistas que más tarde la brindan estudios en la New School for Social Researh (también creada por una subvención Rockefeller) y la ayudan a investigar. Crean el problema y te dan su solución. Compran tu silencio, buscan tu sumisión…

Tomado de “A Life of Learning by Gerda Lerner”, página 4:

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  • “Cuando la Alemania nazi se anexiona Austria en 1938, es arrestada por la Gestapo junto a su madre y permanecen prisioneras durante 5 semanas hasta que finalmente se refugian en Liechtenstein. Abandonó una Europa a punto de sumirse en una nueva guerra imperialista, llegando a Nueva York donde trabajaría en diversos empleos domésticos y se formaría como técnica de radiología en el Hospital Sydenham de Harlem”
    http://www.rebelion.org/noticia.php?id=164865
  • “En 1927, la Standard Oil y la IG Farben fundaron la Compañía ‘Standard IG Farben’ con sede en los EEUU. Su presidente fue William Farish, comerciante de petróleo. Standard cedió las patentes globales para el proceso de hidrogenación del carbón para producir carburante sintético y, viceversa, la compañía alemana les entregó la patente para la producción de buna, goma sintética”: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=49618
  • “En 1941, una investigación desveló un cártel entre la Standard Oil estadounidense de John D. Rockefeller y la I.G. Farben”: https://es.wikipedia.org/wiki/IG_Farben
  • Los Rockefeller ayudan a Hitler, los intelectuales judíos tienen que escapar y finalmente les “protege” en su universidad. Esto es tremendo: “The Graduate Faculty of Political and Social Science was founded in 1933 as the University in Exile, to be a haven for scholars who had been dismissed from teaching positions by the Italian fascists or had to flee Nazi Germany.[13][14] The University in Exile was initially founded by the director of the New School, Alvin Johnson, through the generous financial contributions of Hiram Halle and the Rockefeller Foundation. It was renamed the “New School for Social Research” in 2005. The University in Exile and its subsequent incarnations have been the intellectual heart of the New School. Notable scholars associated with the University in Exile include psychologists Erich Fromm, Max Wertheimer and Aron Gurwitsch, political philosophers Hannah Arendt and Leo Strauss, and philosopher Hans Jonas.” https://en.wikipedia.org/wiki/The_New_School

Fragmento de “Violencia deliberada: las raíces de la violencia patriarcal” de Maria Dolors Molas Font

En este libro, editado por el Centre Dona i literatura de la Universitat de Barcelona, podemos leer un  interesante análisis de la cuestión de Maria Dolors Molas Font, aunque con interpretaciones erróneas sobre la división sexual del trabajo y las tareas de cuidado, en mi humilde opinión, que en cuanto pueda comentaré.

Pg 231 (la negrita es mía):

“Cuando se habla de violencia de género, solo se toma en consideración el ejercicio de la violencia por parte de los hombres. Creyendo que de este modo favorecemos a las mujeres, lo que hacemos es perpetuar su papel como cuidadoras de la sociedad y de sus miembros. De lo que se trata es de evidenciar los problemas que genera la división sexual del trabajo sobre las actividades no solo de provisión y protección ejercidas por los hombres, sino también del cuidado que ejercen las mujeres. Todo indica que el maltrato entre todos los miembros de la familia no solo es posible, sino que también es probable. Sin embargo, en una sociedad sexista en que las prácticas sociales conducen a la muerte civil de las mujeres dado que no cuentan, nos guardamos mucho de decir que las mujeres pueden ser dañinas en sus relaciones. Evidentemente, podemos interpretar esa resistencia a considerar que las mujeres pueden maltratar como expresión de gratitud por los cuidados recibidos, o como miedo retrospectivo al poder de las mujeres en su calidad de cuidadoras. Pero nuevamente hay un elemento latente. 

¿Qué pasaría con la división sexual del trabajo si admitiéramos que gran parte del maltrato en las relaciones interpersonales va de la mujer a las personas objeto de sus cuidados: las criaturas, los viejos y los enfermos? Resistirnos a contemplar la posibilidad de que las mujeres, además de cuidar, pueden causar sufrimiento es un modo de no poner en cuestión la división sexual del trabajo, ni la pretensión de que la mejor solución para la atención de las personas dependientes sea desplazando a la mujer, como ama de casa, este tipo de responsabilidades. Si denunciáramos los maltratos, mostrando que las mujeres no solo somos el objeto de la violencia de género, sino que también somos el sujeto de la misma, si advirtiéramos que no se puede esperar amor y dedicación incondicional de ningún ser humano, tampoco de las mujeres, sería una exigencia social sacar de la esfera privada las tareas de cuidado. 

Si las cosas no cambian, podemos anticipar que la forma de maltrato más frecuente y silenciada sea el maltrato a los viejos, fundamentalmente viejas, a su cargo, frecuentemente ejercido por las mujeres. ¿Cómo podemos esperar que se comporte quien es rechazada social y económicamente por dedicar su vida al cuidado de los demás, girando su frustración contra los más débiles? Las relaciones de género propician el maltrato de los viejos y de los niños, ya que se encuentran en una relación de dependencia a vida o muerte, dado que están en una situación de fragilidad emocional y física, y que por las circunstancias en que tiene lugar se produce en condiciones de impunidad. Esa es la otra cara de la violencia de género, la de las mujeres. 

El sexismo origina la muerte social de las mujeres, pero también genera sufrimientos colaterales a la población en su conjunto. Por tanto, no se trata de un problema sectorial, que afecte a las mujeres, sino que afecta a las bases mismas de la sociedad. Pero todas estas cuestiones no soportan soluciones únicas. Tampoco se puede abordar la discusión con un planteamiento individualista de la democracia, donde las decisiones se toman supuestamente sumando los votos individuales, de un modo similar a como se toman también supuestamente las decisiones sobre la asignación de los recursos, en función de la demanda. En primer lugar, donde hay relaciones de poder, control de los medios de comunicación, acceso restringido a los recursos que permiten hacer públicas las distintas opciones políticas, gobierno autoritario de la economía por parte de los grandes poderes transnacionales, es ingenuo pensar que las decisiones sean el resultado de la suma de opiniones equivalentes las unas a las otras. En segundo lugar, el pluralismo en las opciones ha de tener necesariamente un límite, no es verdad que cualquier opción sea igualmente válida, ni que sea posible construir un sentimiento de comunidad social suficientemente consistente como para afrontar con generosidad los problemas del cuidado si carecemos de una identidad compartida que nos proporcione ese sentimiento de pertenencia social”.  

Relacionado:

– Fragmento de “Madre, virgen, puta” de Estella V. Welldon: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/fragmento-de-madre-virgen-puta-de.html

– La agresividad intragrupo en “El Vacío de la Maternidad” de Victoria Sau: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2015/03/la-agresividad-intragrupo-en-el-vacio.html