Comentario a “El falso fomento de la natalidad”, artículo de Teresa Martin (CSIC)

El artículo original de Teresa Martín, “¿Quiere realmente el Gobierno “fomentar la natalidad”? Menos anuncios y más medidas” puede leerse aquí: https://apuntesdedemografia.com/2017/04/06/el-falso-fomento-de-la-natalidad/

Mis matizaciones y comentarios:

– El ideal de 2 hijos por mujer fue defendido por Henry Kissinger y sí formaba parte de una estrategia política colonial estadounidense hacia el resto del mundo. Ver documento NSSM_200: https://es.wikipedia.org/wiki/NSSM_200

– La progresiva urbanización del mundo es el mayor anticonceptivo que existe y una de las causas principales de la caída de la natalidad en todo el globo, según el informe del Club de Roma escrito por Jorgen Randers titulado “2052, Una Previsión Global para los Próximos 40 años”:
Pg. 62: “Ya más de la mitad de la gente del mundo vive en ciudades, y esa fracción aumentará con la industrialización constante del mundo en desarrollo. La mayor parte de la gente será urbana y vivirá bajo condiciones en las que tener muchos niños no es una ventaja. El deseo de tener familias pequeñas no se verá limitado a las parejas con dos carreras del mundo industrializado. Billones de familias pobres urbanas en economías emergentes harán la misma elección, en un intento de escapar de la pobreza”.

– Este mismo investigador afirma en este video con total sinceridad: “En el caso de 2052 hay básicamente cuatro valores por los que luchar, que necesitan ser empujados. Primero de todo la educación y el empoderamiento de las mujeres. Esta es una de las formas de hacer que el ratio de crecimiento de población baje”.  Y en este otro video le escuchamos decir en el minuto 00.30: “La buena noticia es que la población mundial no llegará a los 9.000 millones de personas. Llegará a su máximo con 8.000 millones en 2040 y después declinará. Y la razón de esto no es el hambre, no es la peste, no es la guerra, sino que las mujeres del mundo voluntariamente elegirán tener muchos menos hijos que en el pasado. Y esta población más pequeña hará la vida mejor para todos nosotros, y el problema de los ancianos, que es un efecto secundario de esto, será resuelto y os diré cómo”.

– La equiparación de los permisos de maternidad y paternidad no responde a ninguna demanda popular, ni de las mujeres ni de los hombres. Incluso en Suecia, las mujeres siguen tomándose más meses de maternidad que sus parejas masculinas. Esto, que un sector del feminismo ve como un “problema” cultural a resolver, otras personas lo vemos como algo lógico basado en la propia biología de la especie humana y de la propia dinámica interna de la relación madre-bebé durante los primeros meses de vida. Los permisos de maternidad y paternidad y su duración son irrelevantes a la hora de solucionar el mayor problema de la crianza en esa fase: la soledad, el aislamiento, la pérdida de la familia extensa en la familia nuclear atomizada y urbana. No estamos adaptados como especie a criar entre cuatro paredes y a no socializar con otros adultos y niños más mayores que echen una mano. Aquí el gran culpable es el sistema obligatorio escolar que mantiene encerrados por ley a los niños y jóvenes y les impide cuidar a sus hermanos pequeños, primos y sobrinos. También es culpable el sistema laboral que mantiene a las abuelas, a las madres de las madres, trabajando y que no pueden ayudar a sus hijas en esa etapa tan esencial. También podemos hablar de las ideologías que fomentan la emigración como forma de mejorar las condiciones de vida, incluso dentro del propio país, y que mantienen divididas a las familias por todo el mapa urbano, del país e incluso del mundo, o de las consecuencias de la modernidad que supusieron una ruptura cultural insondable entre las generaciones, separando a los mayores de los jóvenes.

– Existe todo un sistema ideológico, del que el feminismo es gran responsable, que ha promocionado una visión antimaternal (ver Simone de Beauvoir) y antilactancia materna. Que nos ha dicho a las jóvenes que estudiar y trabajar era mucho más importante que encontrar una buena pareja, tener hijos y criarlos. Esto también es denunciado por feministas de la última ola como Rebecca Walker (hija de Alice Walker), que invita a las mujeres jóvenes a organizar y planificar su vida procreadora como lo harían con la elección de su carrera profesional o de sus estudios: ¿Quiero tener hijos? ¿Sí? ¿No? En caso afirmativo, ¿con quién? ¿Cómo voy a buscar a esa persona? El no plantearse estas preguntas es la causa ideológica de que lleguen mujeres con 40 años a intentar tener hijos y no puedan por imposibilidad física debido a su edad. En España, esta visión de la vida profesional por encima de la procreadora la impulsó la Sección Femenina en los últimos años del franquismo.

– En cualquier caso, ni con permisos iguales e intransferibles ni con permisos largos y transferibles la fertilidad va a crecer hasta la reposición. Incluso en Suecia y Francia, que casi llegan a la reposición, tienen que reconocer que lo hacen gracias a la importación de mano de obra inmigrante adulta y ya criada en sus países de origen sin ningún tipo de Estado del Bienestar ni subsidio. De nuevo, como ya hemos comentado, el investigador del Club de Roma nos dice que en 2040 ningún país llegará a la reposición y la población mundial descenderá en todas partes, es decir, ya no será posible ni siquiera importar trabajadores extranjeros para pagar esos mismos permisos y pensiones.

– Respecto a la crítica que usted hace a que el Estado no financie la reproducción artificial en mayores de 40 años me sorprende que considere esta vía como algo aceptable éticamente para aumentar la natalidad del país. La reproduccción artifiical, sea estatal o privada, se mueve por intereses productivistas totalmente alejados del ideal deontológico médico “primero no dañar” y del derecho a la identidad de los menores fruto de “donantes” (vendedores) de gametos y, por otro lado, al mismo tiempo que ese productivismo baila al son del eugenismo y la ingeniería social, sin dejar ningún lugar para la oxitocina natural y el encuentro entre los cuerpos. Para empezar la sanidad no tiene el objetivo de preñar a las mujeres sino de curar enfermedades. Es decir, tendría que tratar de curar los problemas de infertilidad, su cometido no debería ser fecundar embriones para después destruirlos, congelarlos, cederlos a otras familias (algo que no es aceptable en el mundo de la adopción). Tampoco es su cometido provocar mellizos prematuros debido a la implantación de dos embriones o de estimulaciones ováricas. Eso es poner en riesgo la salud de los bebés a posta. Tampoco debe la sanidad pública aceptar la compra-venta de óvulos de mujeres, con los consiguientes riesgos para su salud, ni aceptar la compra-venta de semen de hombres, con el consiguiente riesgo para la salud psicológica de los niños, separados de sus vínculos genéticos y generados a partir de la irresponsabilidad y el egoísmo.

– Si, según usted, “España es uno de los países del mundo en los que las mujeres son madres a una edad más tardía” el problema habrá que atajarlo desde allí, preguntándonos qué hace que las mujeres que queremos ser madres nos retrasemos tanto, no fomentando todavía más la reproducción artificial. Eso me recuerda a las subvenciones de Facebook y Apple a la congelación de óvulos de sus trabajadoras. Pero, bueno, caminamos hacia la domesticación de la especie humana, como ya predijo Huxley y Platón, así que no me sorprende que desde el CSIC se defienda la reproducción artificial frente a la procreación natural no domesticada.

– Como usted no se atreve a decirlo lo diré yo: Es el modo de vida actual y el sistema productivo-tecnológico-industrial-laboral el que hace que la gente viva cada vez más aislada y sin vínculos, sin empatía y sin humanidad. Es el capitalismo, es el Estado y sus biopolíticas. Antes la gente no tenía dinero y tenía hijos, con lo cual la precariedad no es realmente el problema, hay un problema existencial, de valores y prioridades detrás. Pero también hay un problema realmente material, en las condiciones de vida, que escapa al economicismo/politicismo de su texto. Lo material no es solamente lo económico. Una persona con vínculos, con apoyos, con vida realmente social sentirá el impulso de procrear (si es su deseo u opción de vida, claro está) y se sentirá segura para vivir o procrear, seguridad tanto en su etapa de bebé (apego seguro) como cuando se convierte en mujer adulta. Hoy, nadie tiene un vínculo seguro con nadie, lo que viene como anillo al dedo a las personas que tienen el poder.

El puesto de trabajo denominado “empleada/o de hogar interna/o” no debería existir

El puesto de trabajo denominado “empleada/o de hogar interna/o” no debería existir. Tiene que ser sencillamente abolido, no “mejorado”. Los problemas evidentes derivados de la falta de red y familia extensa, el aislamiento de la familia (mono)nuclear, la aberrante figura del “ama de casa” y el sistema productivo actual no pueden ser “solucionados” con la explotación de otra persona “interna”, normalmente otra mujer y muchas veces emigrante. Ninguna persona debería estar trabajando más de 8 horas diarias (sería mejor que mucho menos…) y el subterfugio legal eufemístico llamado “tiempo de presencia” es la puerta hacia la esclavitud moderna. ¿Por qué querría alguien contratar a una empleada interna si solamente fuera a servirse de su trabajo durante 40 horas a la semana? Y lo peor de todo… ¿Puede una mujer interna ser madre? ¿Cómo? ¿Puede tener vida propia? ¿O su vida será organizada en función de los deseos de otros? Este tipo de trabajo es inherente al patriarcado (igual que el puesto de nodriza en otros tiempos) y lo sostiene.

  Un ejemplo de cosificación de la mujer: “Garantía durante 9 meses. Incluye el primer proceso de selección y dos procesos nuevos gratuitos durante los 9 meses de garantía”.

La llamada “crisis de los cuidados” no puede ser endosada a otras personas, tiene que ser resuelta y atajada de una forma ética, mucho menos desde la frivolidad. Se dice en la misma web: Somos tres mujeres jóvenes y madres, que se toparon de golpe con todas las dificultades que la maternidad y el desarrollo profesional y laboral imponen en la sociedad actual. Ser mamá y ser moderna, independiente y trabajadora es difícil y nosotras lo sabemos de primera mano. Nuestra intención es ayudar a otras madres a conciliar su vida personal y profesional, resolver problemas relacionados con los niños y en definitiva acompañar a las madres en la aventura de ser mujer en el siglo XXI.”

Y una de las socias de esta empresa, Irene García Perulero, plantea en su blog (la negrita es mía):

Releo el panfleto de Podemos, que Podemos dice que es sólo para abrir debate, y me dan ganas de llorar.

Por mi madre y por mis hijas. Por mí y por todas mis compañeras.

Cateto. Cateto, falaz y absolutamente falto de ambición. Pobre, tan ridículo que nos deja a todos mucho peor de lo que estábamos. Con una baja maternal exigua y obligadas a trabajar a jornada completa, dejando a nuestros hijos en manos de otros, porque sí, porque es moderno estar en el mercado laboral, da igual en qué escalafón. Amoral. Construyendo el mundo alrededor del dinero, entrampados en la falacia de la independencia, como si el dinero pudiera hacer que no necesitaras a los demás, valorando al otro por lo que produce y no por lo que es o por cómo se comporta, ni siquiera por lo que hace. Colocando el cuidado de los otros en el último escalón de los trabajos de valor. ¿Eres madre? ¿Cuidas a tu hijos? ¿A tus viejos? ¿No produces? Entonces no sirves. ¿Ése es el mundo que quieren construir? ¿De dónde han salido esas lumbreras? ¿Cómo pretenden representar a alguien desde una posición de claro privilegio? ¿Han mirado en qué mundo viven? ¿Cómo pueden ser tan tramposas? ¿De qué tienen miedo?”

¿Pueden las mujeres “internas” ser mamás modernas e independientes? ¿Para que una madre sea moderna e independiente tiene que hacer que otra no lo sea? ¿Es la explotación de la mujer por la propia mujer algo feminista? Es el contexto social del sistema productivo lo que hace que la maternidad y la crianza sean incompatibles, mucho más en ese puesto de trabajo en el que el trabajador/trabajadora convive con su empleador en la misma casa y duerme allí. ¿Es posible realizar el trabajo de empleada doméstica interna después del permiso de maternidad? ¿Es posible criar a ese bebé en la casa de los contratadores? ¿Cómo? ¿O hay que dejar ese trabajo cuando se es madre? ¿Se solucionaría el problema con un permiso de maternidad/paternidad como el de Suecia? ¿Cuál es el precio social e interclasista que hay que pagar para mantener esos permisos? Recordemos que no es un permiso que pague el empleador o la empresa sino el Estado, es decir, en gran parte los y las trabajadoras.

Como dice Silvia Federici: 
“Las mujeres de todo el mundo no solo producen los trabajadores que mantienen en funcionamiento la economía global. Desde comienzos de la década de los noventa se ha producido un salto en la emigración femenina del «Sur Global» al Norte, en el que proveen un porcentaje en continuo incremento de la mano de obra empleada en el sector servicios y el trabajo doméstico. Tal y como ha observado Cynthia Enloe, con la imposición de políticas económicas que incentivan la inmigración, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han permitido a los gobiernos de Europa, Estados Unidos y Canadá resolver la crisis del trabajo doméstico que se encuentra en los orígenes del movimiento feminista, y ha «liberado» a miles de mujeres solo para que produzcan más trabajo exo-doméstico. El empleo de mujeres filipinas o mexicanas que, por una modesta suma, limpian las casas, crían a los niños, cocinan y cuidan a los mayores, permiten que las mujeres de clase media escapen de un trabajo que ya no quieren o no pueden hacer durante más tiempo, sin reducir simultáneamente su nivel de vida. Es evidente que esta es una «solución» problemática ya que crea relaciones entre las mujeres de «criadas-señoras» complicándolas aún más si cabe por los prejuicios que rodean el trabajo doméstico: la asunción de que no se trata de un trabajo real y que debería ser pagado lo menos posible, cuyos límites no están definidos, etc. El empleo de trabajadoras domésticas hace, además, a las mujeres (más que al Estado) responsables del trabajo reproductivo y debilita la lucha contra la división del trabajo en el interior de las familias, ya que libra a las mujeres de la tarea de obligar a los hombres a compartir las tareas domésticas. Para las mujeres inmigrantes, asumir un trabajo doméstico supone una elección dolorosa, ya que es un trabajo pagado pobremente y que requiere que cuiden de las familias de otros mientras que ellas tienen que dejar de lado a las suyas propias.” Pg. 120. “Revolución en punto cero”.

Relacionado: 

Lactancia viejuna en Madrid: Sobre conciliaciones imposibles:
– “Las inclusas no sólo son el lugar de trabajo de algunas nodrizas (normalmente, las que no consiguen emplearse con familias), sino el medio que permite a muchas otras emplearse. Los expósitos eran en su mayoría hijos de mujeres muy pobres que sólo abandonándolos pueden emplearse, muchas precisamente como sirvientas.” Pg. 142.
– “La mayoría de las mujeres no encuentran trabajo sino en el servicio doméstico, que les impide mantener a sus hijos consigo.” Pg. 143.http://www.lacasitadealgodonales.com/blog/?p=1520

Enlaces externos:

– Estos son los “derechos” de los y las trabajadoras “internas”: 

“La jornada máxima semanal es de 40 horas de trabajo, para las externas y también para las internas, aunque la ley autoriza un tiempo “de presencia” que no podrá exceder de 20 horas semanales de promedio en el periodo de un mes. Se supone que en las horas “de presencia” solamente debe estarse disponible para prestar servicios, no son horas en las que se deba realizar trabajo efectivo. Las horas de presencia tienen que pagarse al menos al precio de la hora de trabajo ordinaria. El precio mínimo de la hora de presencia en 2015 es 5,08 €.” 
 (…) 

“El régimen de la pernocta tiene que respetar algunos límites: no puede obligarse a la trabajadora interna a estar en la vivienda por razón de la pernocta antes de las diez de la noche, no puede pedírsele que realice tarea alguna y debe tener derecho a permanecer en su habitación, salvo casos de urgencia justificada. Cualquier “pernocta” que no respete estos límites forma parte de la jornada de trabajo o del tiempo de presencia, según los casos, y como tal debe retribuirse”.https://docs.google.com/file/d/0B9JmBJnkcwuIeTQ4dVhTRzdNX3c/edit 

– “Si en ese momento, nuestra empleada que se incorpora a su puesto de trabajo, no pudiera seguir cumpliendo sus funciones por su nueva situación de madre (si antes era interna, por ejemplo), podríamos extinguir su contrato y contratar a una nueva empleada, con el finiquito y su indemnización correspondiente”http://www.serviciodomesticoo.com/blog/cuando-tu-empleada-de-hogar-te-dice-que-esta-embarazada/#sthash.35p8jvdP.dpuf

– Duda de un empleador/empleadora: “Tengo una empleada de hogar que está embarazada”
http://www.justanswer.es/derecho-laboral/5ttye-tengo-una-empleada-de-hogar-que-est-embarazada-quisiera.html#