¿Crees que pudieron hacerte esto durante tus primeros minutos de vida? Lo (bio)político es personal

La violencia hacia la madre no puede ser separada de la violencia hacia el bebé. Por ejemplo, del video que enlazo abajo me gustaría destacar lo que podemos ver en las imágenes sobre el minuto 10.42. Se trata de un verdadero ritual antropológico, un bautizo rutinario y tecno-médico-industrial que da la bienvenida a un nuevo ser humano convirtiéndolo en objeto de una cadena de montaje. Hoy en día, se explicita en la nueva “estrategia de atención al parto normal”, no están recomendadas estas prácticas de forma rutinaria (sí en casos que sea extrictamente necesario).

Cuando supe que esto se había estado haciendo en los hospitales solamente podía pensar en una cosa: una violación del cuerpo de los más indefensos en el momento en el que solamente buscan a su madre. Por no decir que hoy en día hasta las endoscopias se suelen hacer con sedación (yo me tuve que hacer una sin sedación hace años y fue muy, muy desagradable).

Estas políticas sobre el nacimiento tienen unos responsables concretos. En este caso, quedarnos en una mera denuncia de un abstracto “patriarcado” evita que podamos llegar a conocer quién o quiénes promovieron estos protocolos médicos en el mundo y, más concretamente, en España. ¿Alguien se anima a ayudarme a rastrear esta información?

“Tras la Guerra Civil española, las competencias sanitarias regresaron al Ministerio de la Gobernación hasta 1977” , por eso, a lo máximo que he llegado en el conocimiento del franquismo obstétrico-pediátrico ha sido llegar a este cuadro, en el que podemos ver que el Ministerio de Gobernación estaba dirigido, por ejemplo, durante la inauguración del hospital de La Paz en 1964 por un tal “Camilo Alonso Vega” y un tal “Vicente Fernández Bascarán” como interino. Ambos eran altos cargos militares. Es decir, eran miembros dirigentes del Ejército los que decidían en última instancia cómo debían nacer los niños y las niñas, cómo debían parir las mujeres, y cómo debía ser asistido el nacimiento por parte del personal sanitario de los hospitales.

Me gustaría encontrar el nombre de los altos funcionarios franquistas y demás cargos intermedios responsables de los protocolos hospitalarios en referencia al parto (sin quitar responsabilidad a esas personas que simplemente “seguían órdenes”). ¿Alguien tiene alguna pista? También busco a los responsables de esos mismos protocolos en otros países, principalmente en EEUU, ya que es probable que, a raíz del Plan de Estabilización de 1959 (“diseñado por los tecnócratas del Opus Dei, que habían accedido al gobierno en 1957, este plan económico fue elaborado siguiendo las indicaciones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI)”)  también se exportaran “modas” obstétricas hacia aquí, tal y como se hizo en otros países de América Central y Sudamérica (ver mi post sobre “Maternar a la madre” en referencia a las doulas y la investigación de Klaus y Kenell en Guatemala):

“Todavía es más interesante, si cabe, que en el libro se mencione que estos protocolos hospitalarios que impedían cualquier tipo de acompañamiento eran una simple traslación por parte de autoridades médicas estadounidenses de los modelos obstétricos norteamericanos de los años 50 a los protocolos hospitalarios guatemaltecos varias décadas después. Es decir, estamos ante un caso de imperialismo médico que destruye una situación previa para, después, dejar un problema que otros médicos estadounidenses (Klaus y Kennell), con la mejor de las intenciones, intentan paliar con una figura como la de la doula. En ningún momento se plantea la reflexión de qué se puede hacer para unir lo que se ha roto entre las generaciones de mujeres y sus redes de reciprocidad y aprovechar lo positivo que puedan tener los avances médicos cuando son realmente necesarios y no iatrogénicos. Tampoco se pone sobre la mesa una reflexión profunda sobre las causas sociales, culturales y biopolíticas que nos han llevado a la situación actual, donde el aislamiento y la fragmentación es uno de los mayores problemas de la maternidad actual y la crianza cooperativa. Supongo que tratar este tema daría para que los autores hubieran escrito otro libro completo, llegar a conclusiones políticamente incorrectas y ya sabemos que el ser humano es especialista en huir hacia delante.”

La biografía de Francisco Franco, hijo de un General Intendente de la Armada alcohólico que maltrataba física y psicológicamente a toda la familia (maltrató también a la esposa durante el embarazo), que nació 3 años después de la implantación del código civil patriarcal español de 1889, quizás poco nos pueda decir sobre la atención al parto durante la dictadura… ¿O sí?

La Paz (Madrid)

 

Torre Balilla

Si tiramos de ciertos hilos se entienden muchas cosas. La maternidad de La Paz se inspiró arquitectónicamente en la Torre Balilla, un edificio futurista de la FIAT de la Italia fascista (1933) pensada por Agnelli para los hijos de los operarios de la empresa de coches. Como explica muy bien el trabajo del arquitecto Alberto Pieláin Álvarez-Arenas en “Los hospitales de Franco”: 

“Hacía falta una imagen nueva, pero que representara a unos inmutables ideales de justicia social que después de dar vida a la Cruzada habían vuelto a consagrarse como Principios del Movimiento Nacional’ en una revisión católica del ideario fascista. Parecía oportuno, por tanto, rescatar para la causa española la imagen de una emblemática obra social de la Italia de entreguerras”.

Colonia de verano de Torre Balilla/Torre Fiat

“La Torre Balilla era el  albergue  de  lo  que  entonces  se  denominaba  una  colonia  infantil  de  vacaciones  por  eufemismo  de  su  verdadero  cometido  como  casa  de  salud  para  niños  pretuberculosos.  La  colonia  de  vacaciones  era  a  la  vez  sanatorio  y  escuela  de  higiene;  y  durante  el  fascismo  fue  además  centro  de  adoctrinamiento.  Sin  esa  connotación  de  propaganda,  un  programa  tan  modesto  como  el  de  albergue  juvenil  no  habría  ocasionado  una  arquitectura  tan  fantástica  como  la  de  la  Torre  Balilla”.

“Para los hijos del pueblo”

Siguiendo ese hilo también podemos entender el concepto de hospital como fábrica de partos y bebés (y a su vez el modelo de fábrica como cárcel y como ejército…): “Esa obra, como otras de Bonade, parece inspirada por la factoría turinesa de automóviles, el Lingotto de su antecesor al frente del servicio de construcciones de la Fiat, Giacom o Matté Trucco*, y aunque contiene un sencillo programa de albergue comunitario, es un enorme cilindro de 52 metros de altura y 25 de diámetro”.
 

El Lingotto en Turín

  

“Lingotto es un barrio de Turin, Italia, pero el nombre se asocia más con el Edificio Lingotto, sito en la Via Nizza, que fue en su época una enorme fábrica de coches, construida por Fiat.

Por otro lado, siempre he sido muy inocentona y había pensado que el nombre de “La Paz” venía de la capital boliviana. Sin embargo, el nombre de  “La Ciudad Sanitaria “La Paz” de Madrid” conmemoraba y conmemora (nunca se ha cambiado el nombre y hace bien, se agradece la sinceridad al mostrar la biopolítica ante todo…) el 25 aniversario de la victoria de la sublevación militar). De nuevo, vemos que se inspiraron en la obra social de una empresa fascista para construir un hospital que celebraba una victoria militar. ¿Quizás la victoria de la erradicación del parto no hospitalario ni estandarizado en paralelo? Esto ya es mucho especular, pero ahí lo dejo como hipótesis.

Colonia Fiat, Torre Balilla.

“El proyecto de enfermería redonda había nacido con la doble intención de reducir recorridos y mejorar la relación visual entre las habitaciones y el puesto de control de enfermería, pero aquí no se logró ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario. Los desplazamientos de las enfermeras se vieron doblemente aumentados, tanto porque con la adopción literal de la enfermería redonda se incrementaron las distancias entre control y habitaciones como porque con la fragmentación del nido en 64 habitáculos distribuidos de ocho en ocho a lo alto del hospital se multiplicó el número de los desplazamientos’* . Y la supervisión también se hizo más difícil, porque en el núcleo solo quedó un pequeño rincón para el puesto de control de enfermería y el resto se macizó de cosas , en lugar de permanecer vacío conforme a su principio panóptico, lo que no produjo más que el efecto contrario del que se buscaba , pues en los esquemas lineales de enfermería el pasillo al menos siempre había sido visible desde el control , y ahora quedaba casi totalmente oculto detrás del propio núcleo de servicio”.

Mussolini recibe al senador Giovanni Agnelli que le presenta el nuevo modelo de coche FIAT Balilla (el nombre que después le pondrá a la torre que inspirará la Maternidad de La Paz, en Madrid)

Fascismo militar corporativo y panóptico victoriano

Como vemos, en lo concreto podemos ver que las inspiraciones arquitectónicas de la maternidad de La Paz son el Futurismo fascista corporativo (“un arte que imaginaba el futuro sin olvidar el pasado romano”.  Pasado romano patriarcal, podríamos añadir) y la idea de enfermería redonda victoriana. “Marcide se valió del esquema de enfermería redonda, una solución que ya había tenido antecedentes ilustres en la etapa victoriana^* y que desde su actualización en los primeros años cincuenta se había hecho habituales en los proyectos de hospitales”. (…) 

Pg. 93 http://oa.upm.es/4331/1/ALBERTO_PIELTAIN_ALVAREZ_ARENAS_b.pdf

 

Pg. 103 http://oa.upm.es/4331/1/ALBERTO_PIELTAIN_ALVAREZ_ARENAS_b.pdf

Lo (bio)político es personal/ “La Paz” es Guerra

La atención al parto en el Hospital de La Paz, por seguir con el ejemplo, sigue siendo muy deficiente, más si se tiene la “suerte” de caer en manos de ciertos y ciertas profesionales que más parecen sargentos en el cuartel que personas que atienden el momento de nacer de seres humanos. No en vano, la matrona y varias ginecólogas que me atendieron en La Paz se comportaban como militares en una guerra en el trato y en el maltrato (salvo una honrosa excepción, un verdadero ángel de mujer que se cruzó en nuestro camino por las trincheras/cadenas de montaje y me enseñó a amamantar). 

Cuando después del nacimiento de mi hijo en casa acudimos allí para expulsar con seguridad la placenta retenida (dada la evolución del parto mi tanto la matrona como nosotros valoramos que era más seguro expulsarla en un hospital y poder comprobar que no quedaban restos con el ecógrafo) fuimos tratados con desprecio; se me dijo que “no me riera” que esto era serio y que lo mismo me tenían que hacer un legrado con anestesia general (la placenta salió simplemente tirando de ella sin problema y, como todo el mundo comprenderá, yo no me estaba riendo precisamente sino intentando sonreir ante la adversidad); se nos cuestionó nuestra legítima opción a parir en casa durante toda la estancia; se nos habló mal; se me intentó culpabilizar, se me dijo literalmente que “sólo sabía molestar” delante de la visita de una amiga; se me ordenó ducharme aunque me sintiera débil y anémica al estilo de “la mili”; se entraba en la habitación encendiendo luces y hablando alto cuando llevábamos dos noches sin dormir… Todas las agresiones verbales, comentarios hirientes y faltas de respeto fueron dados por mujeres y todo ello en el momento más vulnerable de mi vida y la de mi hijo. He tardado tres años y medio en poder hablar de ello de forma pública. Y no pienso pasar página y hacer como si no hubiera pasado nada porque se dá la circunstancia que este hospital está financiado con los impuestos que el Estado nos retiene de forma obligatoria a todo el mundo y una mujer que pare en casa de forma voluntaria o imprevista tiene el derecho a ser atendida igual que una que lo hace en un hospital (a lo mejor es que “igual” significa “igual de mal” en el trato). Por cierto, tuve que volver tres semanas después al hospital con una hemoglobina de 7.5 y una anemia galopante de la que nadie me había advertido al alta. Fue mi médico de cabecera el que dada mi palidez y síntomas me mandó hacer análisis. Esto tiene que cambiar y, para ello, debemos comprender estos fenómenos en su totalidad y de forma global. 
 
(Iré actualizando este post a medida que avance la investigación hasta llegar a la actualidad de este régimen posfranquista).

Faltaría el hospital y la fábrica y en primer lugar el origen de todo: el ejército. Tomado del facebook de David Wolfe: https://www.facebook.com/DavidAvocadoWolfe/photos/a.10150364951666512.342374.102515706511/10153043076226512/?type=3&theater

ACTUALIZACIÓN 26/10/2015:

Tomado de una entrevista al Director de la Maternidad de La Paz hasta tiempos muy recientes, el Dr. Antonio González: http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2012/09/02/oigo-parto-agua-ponen-pelos-punta/624293.html

“-La Paz era un hospital de mucho prestigio, desde su apertura.

-Fue en el año 1965. Nació como una maternidad especial, modelo, inauguraba un ciclo hospitalario en España nunca visto, y a partir de ahí fueron surgiendo centros con la misma filosofía en otros puntos de España. Desde entonces se desarrolló la medicina socializada.


-¿Qué novedad aportó La Paz?


-Fue una forma de atender el parto, integrada, segura, razonable, aséptica, científica, y sobre todo aportó una enorme seguridad, tanto a la madre como a los hijos. Los bebés entonces tenían una mortalidad bastante más alta de la de ahora y se empezó a practicar una medicina excelente que se reflejó en el descenso de la morbilidad y mortalidad fetales. Pasamos de veinte muertos por mil nacidos a tres que estamos ahora, prácticamente irreducible ya. También la mortalidad materna disminuyó.”

 

 

ACTUALIZACIÓN A 19/09/2016:

Cita de Margaret Mead del libro “The Vital Touch: How Intimate Contact With Your Baby Leads To Happier…” Escrito por Sharon Heller

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Enlaces externos: 

Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Norma
Estrategia de Atención al Parto Normal en el Sistema Nacional de Salud 
“Mi historia de coraje en el hospital La Paz”: http://marisoldiez.blogspot.com.es/2014/06/mi-historia-de-coraje-en-el-hospital-la.html 
“Los hospitales de Franco. La versión autóctona de una arquitectura moderna”. Autor: Alberto Pieláin Álvarez-Arenas, arquitecto. Director: Justo Fernández-Trapa de Isasi, doctor arquitecto. http://oa.upm.es/4331/1/ALBERTO_PIELTAIN_ALVAREZ_ARENAS_b.pdf