La “igualdad” era esto

 “La mujer es un ser libre e inteligente, y, como tal, responsable de sus actos, lo mismo que el hombre”. Dictamen del II Congreso de la Federación Regional de la I Internacional, Zaragoza, 1872. Reproducido por Anselmo Lorenzo en su libro “El proletariado militante”.
http://www.pikaramagazine.com/2013/12/yo-aborte-y-no-soy-victima/

Pikara Magazine es esa revista que basa su éxito en el sensacionalismo, la frivolidad y la inmadurez como marca de la casa. Es esa revista en la que vale todo (en realidad en materia de “género” en cualquier medio vale todo), en la que cualquier artículo es publicable aunque esté mal escrito o su nivel de análisis sea mínimo*,  todo en base a una estrategia de marketing de bastante éxito, por cierto. ¡La autoexigencia de calidad y esfuerzo debe ser algo muy machista y misógino! ¿Acaso no se había asociado a las mujeres desde siempre con la frivolidad y la subjetividad extrema? Todo aquello que mujeres como Mary Wollstoncraft (que a pesar de la historiografía feminista NO era feminista) denunciaron en sus libros se nos presenta como lo más subversivo del mundo en el año 2015.

Creo que unas cuantas imágenes valen para ilustrar el juego a la ambigüedad del que ya he hablado en otras ocasiones en este blog. Las definiciones de conceptos como “feminismo”, “igualdad” o “violencia de género” son equívocos y resbaladizos. Esto viene muy bien para crear una distorsión de la realidad que divide a la población mundial entre “feministas” y “machistas” (o estás con nosotras o contra nosotras). Es obligatorio definirse como “feminista” para no ser tachada de “machista”, como un nuevo dogma al estilo de los del marxismo-leninismo obligatorio en los países del Este. Todo el mundo estaba obligado a observar la realidad con las anteojeras políticas de esas doctrinas como ahora hay que asumir que “la revolución será feminista o no será” o demás lemas parecidos. Pues no, señoras y señores, siempre ha habido mujeres revolucionarias que no fueron feministas y que no necesitaron definirse de esa forma para hacer la revolución junto a sus compañeros de luchas, los hombres del pueblo.

Para este tipo de feminismo no existen las reflexiones profundas. La Ética es inexistente en el debate feminista actual. Todo es considerado moralismo y debe ser reducido a términos de “libertad individual” o de legalidad/ilegalidad. Curiosamente, estos paradigmas que han sido la esencia misma del capitalismo desde sus comienzos son presentados ahora por personas que se autodenominan “anticapitalistas”.

Veamos esta secuencia de enlaces e imágenes:

1. Dice Coral Herrera Gómez: “(El feminismo) No quiere traficar con cuerpos masculinos para el disfrute de los femeninos”.

2. https://www.facebook.com/pikaramagazine/posts/144735138945131
10 de agosto de 2011: “Mari Kazetari: “A las mujeres nos ha tocado ser las putas y a los hombres los puteros. ¿Y si cambiamos de rol?” @marikazetari”
Respuesta de la autora Coral Herrera Gómez: “me encanta este artículo!! es bestial! gracias pr compartirlo, lo comparto!!”

3. Portada de www.pikaramagazine.com a día de hoy: publicidad de la revista del Instituto Vasco de la Mujer (Emakunde) al lado de varios sex shops y el Tantra Secret Spa, una sala de masajes masturbatorios para hombres y mujeres.

nuestro proyecto contribuye al empoderamiento, la participación y la visibilidad de las mujeres, además de documentar y difundir la historia de las mujeres y del pensamiento feminista. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/%C2%BFde-que-vivimos/#sthash.EX3jau3A.dpuf
por entender que nuestro proyecto contribuye al empoderamiento, la participación y la visibilidad de las mujeres, además de documentar y difundir la historia de las mujeres y del pensamiento feminista. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/%C2%BFde-que-vivimos/#sthash.FU2N7E8T.dpuf

 
4. http://www.tantrasecretmadrid.com/maestros/
“SAMUEL. 28 AÑOS, MADRILEÑO.
Madrileño encantador que fusiona la VIRILIDAD con nobleza en un espíritu fresco y joven.
Moreno, ojos marrones y mirada sincera.”

5. http://www.spalumi.com/f14/tantra-secret-llega-madrid-75825.html
“Todos los masajes incluyen la estimulación Lingam, una técnica perfeccionada de masaje en las zonas genitales, con el fin de activar la energía sexual. Hay masajes con un climax, y con dos, depende de lo que busqueis.” 

6. Artículo de Coral Herrera Gómez en Pikara sobre el amor romántico con el anuncio de la sala de masajes al lado: http://www.pikaramagazine.com/2015/02/menos-guerras-romanticas-y-mas-amor-por-favor/

7. Otras voces que inciden en el consumo de prostitución por parte de las mujeres como algo positivo:  http://aliciamurillo.com/2011/08/07/cuernos-que-no-deberian-serlo/

8. 

Quiero continuar aclarando que yo también abogo por la legalización de la prostitución y de las drogas, lo que no significa que abogue por su consumo ni que me parezca ético como potencial clienta de esos nichos de mercado. Es más, estoy en contra de su consumo. Como siempre, hablamos de la diferencia entre Derecho, Ética y libertad personal. 

Después de leer esto se ven de forma clara las confusiones en torno a las definiciones de feminismo, cada cuál tiene la suya y se usa como convenga en cada momento. A veces es “igualdad de derechos legales”, otras veces es copiar el rol asociado al hombre consumidor de prostitución, otras veces es exigir privilegios legales, otras veces es luchar contra la violencia de género pero a la vez silenciar la que ejercen algunas mujeres sobre otras mujeres y hombres, otras veces es meterse en la vida privada de la gente con la excusa de que lo “personal es político”… Si hablamos del aborto es “mi cuerpo, mi decisión”, si hablamos de permisos de maternidad/paternidad obligatorios e intransferibles es “tu cuerpo no es tuyo, ni tu decisión”… Y en este totum revolutum nos movemos, eludiendo toda responsabilidad que, como sabemos, es condición indispensable de la emancipación. Me llama especialmente la atención este aspecto, que el debate siempre sea legislativo y nunca ético, que realmente es el debate más profundo. 

Una vez que se dejan de lado los planteamientos éticos vale todo, todo por la pasta: la provocación gratuita, el sensacionalismo, la falta de rigor en los artículos, los niños como objeto de consumo narcisista y campo de batalla, el corporativismo cegador… Ese es el sistema económico en el que vivimos, ya sea capitalismo de “libre mercado” o dirigido por el Estado.

Sobre lo de “28 años. Madrileño encantador que fusiona la VIRILIDAD con nobleza en un espíritu fresco y joven. Moreno, ojos marrones y mirada sincera” es bastante tragicómico que puedas leer un artículo de Pikara sobre “qué hacer” con la masculinidad para después irte a la casa de masajes masturbatorios que anuncian a pasar un rato agradable con el hombre-objeto que más te guste y llevarte un buen masaje de cuerpo, alma y Yoni**, que queda más guay que decir “coño”. Es todo tan victoriano, represivo e infantiloide en el fondo… No me gusta usar la palabra “infantil” para describirlo pero me recuerda a cuando yo fumaba con 13 o 14 años para parecer “mayor”, para entrar en lo que yo pensaba que era el mundo de los adultos. Cambiad “adultos” por “lo que yo pensaba que era el mundo de los hombres” y aquí tenemos la ecuación. Ya hace tiempo que no se considera feminista fumar “como los hombres”, ¿no? 

“Por lo pronto, a mí me parece tentador pagar por abandonarnos al placer, permitirnos recibir más de lo que damos, aparcar la presión de dar la talla, de ser la amante ideal que describe la Cosmopolitan, y limitarnos a disfrutar. Mujeres: ¿Os apetece? ¿Os atreveríais?” (tomado del artículo de la editora de Pikara http://gentedigital.es/comunidad/june/2011/08/10/puteras/

Así que en lugar de luchar contra un régimen opresivo que mata al Eros y que reduce el sexo a una cuestión de “dar la talla”, a un intercambio en el que se mide lo que se ofrece y lo que se recibe, a unas técnicas mecánicas o gimnastas, nos vamos de putos y todo solucionado. Ahí sí podemos relajarnos y disfrutar… Esto es feminismo victoriano y represivo que nos condena a la soledad y, de rebote, a un viaje de ida y vuelta a las empresas de reproducción artificial cuando suena el reloj biológico y hay que cumplir los “deseos” y “derechos”. No nos dejemos engañar, es deber de las mujeres desenmascarar toda esta mojigatería y autodestrucción encubierta de subversión (todo ello subvencionado y apoyado por el Instituto Vasco de la Mujer, dirigido en la actualidad por la ex alcaldesa de Ugao-Miraballes perteneciente al PNV).

La prostitución ha florecido en los momentos históricos y lugares de máxima represión erótica. En un mundo en el que la sexualidad fuese libre no habría que pagar para tener sexo. Si hay que pagar es porque hay gente que tiene necesidades vitales que no pueden ser colmadas desde la reciprocidad o el mundo de los vínculos no mercantilizados. Porque cada día es mayor la brecha entre los seres humanos, la incomunicación y la ausencia de lugares de encuentro y seducción. Para paliar toda esa carencia de vínculos primales maternales/paternales, vínculos con la familia extensa, vínculos de amistad, vecindad y convivencialidad se crean todos estos papeles en su versión mercantilizada de lactancia mercenaria, prostitución, venta de óvulos, semen y gestaciones. Las relaciones sexuales como servicios de consumo inciden en la brecha mente/cuerpo y crean sujetos fragmentados y solitarios. ¿Cómo pueden presentarse como algo liberador para las mujeres?

*Con mal escrito me refiero a escrito sin esfuerzo alguno ni un mínimo de autoexigencia en forma y contenido (por supuesto, mucho más grave en cuanto al contenido). Escribir bien es algo muy subjetivo y realmente si esperásemos escribir el texto perfecto nadie escribiría nada. Siempre será mejor lanzarse que no escribir algo por miedo a no hacerlo bien. Sin embargo, escribir sin esforzarse por hacerlo mejor, publicar lo primero que se te pasa por la cabeza o repetir como loros dogmas de las cátedras universitarias y el pensamiento institucional es otra cosa, es menospreciar a las personas que van a leer tu texto.

**Según Casilda Rodrigáñez en Pariremos con Placer (pg. 35) Yoni querría decir “útero” en realidad: “en los tratados de sexualidad tántrica, el  yoni  se  suele traducir por vagina, aunque en sánscrito quiere  decir literalmente útero. No pudiendo, o no queriendo  entender qué pinta el útero en la sexualidad femenina,  se inventan la traducción de  yoni  por vagina y nos pre- sentan los dos órganos sexuales, el masculino, el  lin- gam  (el pene) y el femenino, el  yoni , la vagina, No cabe  mejor representación de la castración patriarcal de la  mujer que la traducción de  yoni  por vagina”. 

ACTUALIZACIÓN 28/10/2015: La publicidad del Tantra Spa ha desaparecido de la revista Pikara. Del mismo modo, ya no hay fotos de hombres en el catálogo de ese centro, solamente de mujeres

Como han cambiado la publicidad ya no sirven los enlaces que había escrito. Sin embargo, aquí se puede ver un pantallazo en un perfil de facebook.

Comentario a “Construyendo un discurso antimaternal”, un artículo de Beatriz Gimeno

Estos son dos de mis comentarios al artículo de Beatriz Gimeno publicado en Píkara Magazine, “Construyendo un discurso antimaternal”:

http://www.pikaramagazine.com/2014/02/construyendo-un-discurso-antimaternal/

“De verdad que los artículos de Beatriz Gimeno me fascinan. En todo el artículo no has hablado en ningún momento del contexto social y cultural concreto en el que se desarrollan los deseos de no tener hijos o de tenerlos, es decir, el problema fundamental: ¿somos realmente libres de tener hijos o no tenerlos? Y algo todavía más profundo: ¿tenemos las mujeres en este país, hoy y ahora, libertad de conciencia para desear tener hijos o no desearlos? Porque, no lo olvidemos, los deseos también se ven influenciados por el ambiente social, cultural e histórico. No en vano, la tasa de fecundidad no es la misma aquí que en Francia o en EEUU o en Noruega. ¿Qué pasa, que hay un eterno femenino de la “no maternidad” constante en la historia y ahora somos más libres y por eso podemos llevarlo a cabo y decidir tener menos hijos, tenerlos tarde o directamente no tenerlos? Siento disentir, no tenemos más libertad que antes en materia sexual y reproductiva ya que ésta solamente tomó la dirección de la anticoncepción, debido a que se partió de una base errónea: la maternidad es una servidumbre. 

No deja de sorprenderme, en un país en el que el 13% de las mujeres no tiene hijos, en el que la tasa de fecundidad está en 1,3 hijos por mujer y en el que las encuestas el deseo de las parejas es de tener 2 hijos pero que reconocen que no pueden llevarlo a cabo por la precariedad laboral, que se siga diciendo que el discurso antimaternal es tabú. ¿Tabú? ¡Pero si desde Simone de Beauvoir se viene diciendo que ser madre es una servidumbre! Lo que es extraño es que todavía haya gente que tenga hijos, dadas las dificultades para soñarlos, encontrar a alguien con quien tenerlos o criarlos y el bombardeo constante de lo caros que son, los horarios interminables de trabajo, la inseguridad laboral y económica en la que vivimos, el paro, el lavado de cerebro constante sobre lo importante que es empoderarnos con el trabajo asalariado, y la ausencia total de redes de apoyo. 

Centrándonos en el meollo de la cuestión, de todo lo que está ocurriendo en el mundo dentro de la biopolítica de la natalidad y la antinatalidad, la autora cree necesario que haya un discurso ya no “no maternal” sino “antimaternal” directamente y, además, con la coartada victimista. ¿Con qué fin? Las mujeres debemos tener libertad para tener hijos, cuantos queramos, y también para no tenerlos mediante decisiones informadas. ¿Hay información? No la hay. Es más, la mayoría de nosotras desconoce que no tener hijos o tenerlos con más de 30 años y no amamantarlos eleva muchísimo el riesgo de cáncer de mama y otros. ¿Saber eso no sería necesario para tomar decisiones informadas y reflexionar sobre la propia vida? Ah, no, como no es políticamente correcto ni concuerda con el dogma antimaternalista, nos lo callamos y privamos a las mujeres de la libertad de elegir con TODA la información disponible. A mi tampoco me gusta, es más, desearía que no fuera así, pero la realidad es la que es, me guste o no y no la silencio porque no concuerde con mi ideología.  

Vamos a las matizaciones dentro del contexto actual: 

– Hay libertad para no tener hijos (métodos anticonceptivos, aborto) y sin embargo no hay libertad para tener tantos hijos como se desea. De hecho a mucha gente le gustaría poder tener dos hijos y se quedan en uno, como demuestra este estudio de La Caixa: 
http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20131213/pvasco-espana/tres-cada-diez-mujeres-20131213.html 

– De ese 13% que no tiene hijos no sabemos qué porcentaje lo ha elegido o se ha visto forzado por las condiciones sociales o de infertilidad. Respecto a las madres que se arrepienten, la maternidad es una experiencia humana y como tal es contradictoria y ambivalente. También lo es la amistad, el amor, una relación de pareja. Si se arrepienten habrá que ver las razones, cuáles de ellas son existenciales y cuáles son debidas al contexto antiniños y anticrianza en el que vivimos, sin redes de apoyo, soledad, etcétera. Pero todo se puede arreglar, si no quieren criar a ese niño, quizás su pareja se puede hacer cargo u otra persona. Desde luego, todo menos decirle a un hijo a la cara que te arrepientes de haberlo tenido, que parece que es lo que se pretende con este supuesto fin del “tabú”. ¿Se puede caer más bajo desde el punto de vista ético? Obviamente, no hablo de casos de maltrado hijo/a-madre, que también los hay, sino de relaciones sin violencia. 

En algo estoy de acuerdo contigo, el amor se construye, hay que currárselo. Por eso, tampoco es obligatorio el amor de una hija a una madre, por mucho que la sociedad espere que sea algo “natural”. Una madre elije amar a su hijo y si decide no amarlo después de haberlo tenido, lo mejor es que renuncie con valentía a él, hay muchas personas por el mundo deseando amar a esos bebés. Si ha sido una madre/padre egoista, egocentrista y ególatra, que siempre ha valorado el medro profesional y el dinero por encima de las relaciones humanas, que siempre ha guiado su existencia por lo que le daba placer o autoplacer, que ha considerado que el esfuerzo era algo de pringados/as, que no se sorprenda si su hijo o hija también se arrepiente de que él o ella sea su padre/madre. 

Como nota positiva de tu artículo diré que eres de las pocas autoras que escriben bien en esta revista, lo que se agradece. Se nota que reflexionas (aunque se nota el calco del pensamiento de Elisabeth Badinter) y estructuras perfectamente tu pensamiento en el texto. Tus artículos son muy estimulantes, es digno de análisis que este tipo de reflexiones sobre la maternidad y el “empoderamiento” de la mujer concuerden a la perfección, quizás de forma puramente circunstancial, con los intereses estratégicos de autores como Henry Kissinger o instituciones del poder como ONU Mujeres, el USAID, el Banco Mundial, Goldman Sachs, etcétera:  

http://en.wikipedia.org/wiki/National_Security_Study_Memorandum_200 
http://e-mujeres.net/noticias/womenomics-mercados-reclaman-mujeres-recuperar-economia http://www.unwomen.org/~/media/Headquarters/Attachments/Sections/Partnerships/Businesses%20and%20Foundations/Women-s-Empowerment-Principles_2011_es%20pdf.pdf”

Segundo comentario:

Nada nuevo bajo el sol:
Simone de Beauvoir, El Segundo Sexo (1949): “(…) engendrar, amamantar no son actividades, son funciones naturales; no suponen ningún proyecto; por esta razón, no sirven a la mujer para una afirmación altiva de su existencia; sufre pasivamente su destino biológico. Los trabajos domésticos a los que se consagra, porque son los únicos que puede conciliar con las cargas de la maternidad, la encierran en la repetición y la inmanencia; se reproducen día tras día de forma idéntica que se perpetúa de siglo en siglo; no producen nada nuevo”. (“Historia”, I).
Telita, ¿eh? “no suponen ningún proyecto”, “no sirven”, “las cargas de la maternidad”, “no producen nada nuevo”. Querida Beauvoir, va a ser que al final no comprendiste nada… El discurso antimaternalista tiene ya unos cuantos añitos y ha calado a la perfección, no hay nada de qué preocuparse. Respecto a los argumentos malthusianos relacianando población con recursos habría que matizar muchísimo: no es lo mismo el consumo energético y de basura que deja un habitante de EEUU que uno de Etiopía. Así que, ¿no sería más lógico reivindicar la austeridad y una crítica al sistema de consumo actual en lugar de reivindicar el antinatalismo biopolítico? Que la gente sea libre para ser madre, padre o no serlo, eso sí, con TODA la información disponible y siendo conscientes de que que se difunda la maternidad o la no maternidad viene condicionada por lo que en ese momento histórico le interese al poder y sus voceros. Propongo un nuevo tema para otro artículo: ¿Quién debe cuidar a nuestras madres y padres de ancianos? ¿Nosotros? ¿El Estado? ¿Con qué impuestos? ¿El sector privado? ¿Con qué dinero? ¿Personas que tienen que abandonar sus propias familias para cuidar las nuestras? ¿Robots? ¿Alguien se imagina cómo los hijos únicos de mi generación van a poder cuidar a un padre y una madre tremendamente dependientes, en silla de ruedas o con Alzheimer, en medio de la precaridad actual? ¿Podremos aplicar los argumentos que se esgrimen para decidir no tener hijos en ese tipo de situaciones? Son temas que nos tocará reflexionar. Vienen tiempos tremendos… – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/02/construyendo-un-discurso-antimaternal/#comment-53531

 “Nada nuevo bajo el sol: Simone de Beauvoir, El Segundo Sexo (1949): “(…) engendrar, amamantar no son actividades, son funciones naturales; no suponen ningún proyecto; por esta razón, no sirven a la mujer para una afirmación altiva de su existencia; sufre pasivamente su destino biológico. Los trabajos domésticos a los que se consagra, porque son los únicos que puede conciliar con las cargas de la maternidad, la encierran en la repetición y la inmanencia; se reproducen día tras día de forma idéntica que se perpetúa de siglo en siglo; no producen nada nuevo”. (“Historia”, I). Telita, ¿eh? “no suponen ningún proyecto”, “no sirven”, “las cargas de la maternidad”, “no producen nada nuevo”. Querida Beauvoir, va a ser que al final no comprendiste nada… El discurso antimaternalista tiene ya unos cuantos añitos y ha calado a la perfección, no hay nada de qué preocuparse. Respecto a los argumentos malthusianos relacianando población con recursos habría que matizar muchísimo: no es lo mismo el consumo energético y de basura que deja un habitante de EEUU que uno de Etiopía. Así que, ¿no sería más lógico reivindicar la austeridad y una crítica al sistema de consumo actual en lugar de reivindicar el antinatalismo biopolítico? Que la gente sea libre para ser madre, padre o no serlo, eso sí, con TODA la información disponible y siendo conscientes de que que se difunda la maternidad o la no maternidad viene condicionada por lo que en ese momento histórico le interese al poder y sus voceros. Propongo un nuevo tema para otro artículo: ¿Quién debe cuidar a nuestras madres y padres de ancianos? ¿Nosotros? ¿El Estado? ¿Con qué impuestos? ¿El sector privado? ¿Con qué dinero? ¿Personas que tienen que abandonar sus propias familias para cuidar las nuestras? ¿Robots? ¿Alguien se imagina cómo los hijos únicos de mi generación van a poder cuidar a un padre y una madre tremendamente dependientes, en silla de ruedas o con Alzheimer, en medio de la precaridad actual? ¿Podremos aplicar los argumentos que se esgrimen para decidir no tener hijos en ese tipo de situaciones? Son temas que nos tocará reflexionar. Vienen tiempos tremendos… “

De verdad que los artículos de Beatriz Gimeno me fascinan. En todo el artículo no has hablado en ningún momento del contexto social y cultural concreto en el que se desarrollan los deseos de no tener hijos o de tenerlos, es decir, el problema fundamental: ¿somos realmente libres de tener hijos o no tenerlos? Y algo todavía más profundo: ¿tenemos las mujeres en este país, hoy y ahora, libertad de conciencia para desear tener hijos o no desearlos? Porque, no lo olvidemos, los deseos también se ven influenciados por el ambiente social, cultural e histórico. No en vano, la tasa de fecundidad no es la misma aquí que en Francia o en EEUU o en Noruega. ¿Qué pasa, que hay un eterno femenino de la “no maternidad” constante en la historia y ahora somos más libres y por eso podemos llevarlo a cabo y decidir tener menos hijos, tenerlos tarde o directamente no tenerlos? Siento disentir, no tenemos más libertad que antes en materia sexual y reproductiva ya que ésta solamente tomó la dirección de la anticoncepción, debido a que se partió de una base errónea: la maternidad es una servidumbre.
No deja de sorprenderme, en un país en el que el 13% de las mujeres no tiene hijos, en el que la tasa de fecundidad está en 1,3 hijos por mujer y en el que las encuestas el deseo de las parejas es de tener 2 hijos pero que reconocen que no pueden llevarlo a cabo por la precariedad laboral, que se siga diciendo que el discurso antimaternal es tabú. ¿Tabú? ¡Pero si desde Simone de Beauvoir se viene diciendo que ser madre es una servidumbre! Lo que es extraño es que todavía haya gente que tenga hijos, dadas las dificultades para soñarlos, encontrar a alguien con quien tenerlos o criarlos y el bombardeo constante de lo caros que son, los horarios interminables de trabajo, la inseguridad laboral y económica en la que vivimos, el paro, el lavado de cerebro constante sobre lo importante que es empoderarnos con el trabajo asalariado, y la ausencia total de redes de apoyo.
Centrándonos en el meollo de la cuestión, de todo lo que está ocurriendo en el mundo dentro de la biopolítica de la natalidad y la antinatalidad, la autora cree necesario que haya un discurso ya no “no maternal” sino “antimaternal” directamente y, además, con la coartada victimista. ¿Con qué fin? Las mujeres debemos tener libertad para tener hijos, cuantos queramos, y también para no tenerlos mediante decisiones informadas. ¿Hay información? No la hay. Es más, la mayoría de nosotras desconoce que no tener hijos o tenerlos con más de 30 años y no amamantarlos eleva muchísimo el riesgo de cáncer de mama y otros. ¿Saber eso no sería necesario para tomar decisiones informadas y reflexionar sobre la propia vida? Ah, no, como no es políticamente correcto ni concuerda con el dogma antimaternalista, nos lo callamos y privamos a las mujeres de la libertad de elegir con TODA la información disponible. A mi tampoco me gusta, es más, desearía que no fuera así, pero la realidad es la que es, me guste o no y no la silencio porque no concuerde con mi ideología.
Vamos a las matizaciones dentro del contexto actual:
– Hay libertad para no tener hijos (métodos anticonceptivos, aborto) y sin embargo no hay libertad para tener tantos hijos como se desea. De hecho a mucha gente le gustaría poder tener dos hijos y se quedan en uno, como demuestra este estudio de La Caixa: http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20131213/pvasco-espana/tres-cada-diez-mujeres-20131213.html
– De ese 13% que no tiene hijos no sabemos qué porcentaje lo ha elegido o se ha visto forzado por las condiciones sociales o de infertilidad.
Respecto a las madres que se arrepienten, la maternidad es una experiencia humana y como tal es contradictoria y ambivalente. También lo es la amistad, el amor, una relación de pareja. Si se arrepienten habrá que ver las razones, cuáles de ellas son existenciales y cuáles son debidas al contexto antiniños y anticrianza en el que vivimos, sin redes de apoyo, soledad, etcétera. Pero todo se puede arreglar, si no quieren criar a ese niño, quizás su pareja se puede hacer cargo u otra persona. Desde luego, todo menos decirle a un hijo a la cara que te arrepientes de haberlo tenido, que parece que es lo que se pretende con este supuesto fin del “tabú”. ¿Se puede caer más bajo desde el punto de vista ético? Obviamente, no hablo de casos de maltrado hijo/a-madre, que también los hay, sino de relaciones sin violencia.
En algo estoy de acuerdo contigo, el amor se construye, hay que currárselo. Por eso, tampoco es obligatorio el amor de una hija a una madre, por mucho que la sociedad espere que sea algo “natural”. Una madre elije amar a su hijo y si decide no amarlo después de haberlo tenido, lo mejor es que renuncie con valentía a él, hay muchas personas por el mundo deseando amar a esos bebés. Si ha sido una madre/padre egoista, egocentrista y ególatra, que siempre ha valorado el medro profesional y el dinero por encima de las relaciones humanas, que siempre ha guiado su existencia por lo que le daba placer o autoplacer, que ha considerado que el esfuerzo era algo de pringados/as, que no se sorprenda si su hijo o hija también se arrepiente de que él o ella sea su padre/madre.
Como nota positiva de tu artículo diré que eres de las pocas autoras que escriben bien en esta revista, lo que se agradece. Se nota que reflexionas (aunque se nota el calco del pensamiento de Elisabeth Badinter) y estructuras perfectamente tu pensamiento en el texto. Tus artículos son muy estimulantes, es digno de análisis que este tipo de reflexiones sobre la maternidad y el “empoderamiento” de la mujer concuerden a la perfección, quizás de forma puramente circunstancial, con los intereses estratégicos de autores como Henry Kissinger o instituciones del poder como ONU Mujeres, el USAID, el Banco Mundial, Goldman Sachs, etcétera:
http://en.wikipedia.org/wiki/National_Security_Study_Memorandum_200
http://e-mujeres.net/noticias/womenomics-mercados-reclaman-mujeres-recuperar-economia
http://www.unwomen.org/~/media/Headquarters/Attachments/Sections/Partnerships/Businesses%20and%20Foundations/Women-s-Empowerment-Principles_2011_es%20pdf.pdf
– See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/02/construyendo-un-discurso-antimaternal/#comment-53474

¿Desocupar la maternidad?

Siempre está bien encontrarse con artículos de personas que piensan de forma diferente pero, sinceramente, creo que si se hubiera esforzado un poco más a Brigitte Vasallo le hubiera quedado un artículo muchísimo mejor… Es una opinión personal pero creo que en Pikara Magazine tendrían que autoexigirse un nivel más alto. A mi como mujer me da vergüenza pensar que una revista hecha por mujeres puede tener reflexiones tan poco elaboradas, tan llenas de tópicos, sin referencias más allá de mujeres políticas como Marcela Lagarde que se dedican a difundir las directrices de las instituciones del poder mundial (ONU Mujeres, en concreto).

Es como si, por el hecho de haber sido escritas por feministas, todo valiera. No, no vale todo. Si no, se terminan publicando artículos así, que sin entrar en el contenido, están mal escritos y presentan las ideas como quien vomita exabruptos por aquí y por allá. Yo tampoco escribo bien (lamentablemente la Universidad mató a la escritora que había en mí) pero al menos me esfuerzo y me tomo mi tiempo antes de publicar cualquier cosa.

“Desocupar la maternidad” de Brigitte Vasallo:
http://www.pikaramagazine.com/2014/02/desocupar-la-maternidad/

Mi primer comentario:

“Brigitte, ¿podrías desarrollar más este punto: “la buena madre” que, obviamente, ni canta en grupos de punk, ni sale de noche, ni viaja sola, ni liga… parece ser que tener hijxs es incompatible con seguir viviendo”? ¿Las que no nos gusta salir de noche ni viajar sin nuestros hijos ni ligar (porque tenemos pareja) no vivimos? ¿Estamos muertas? ¿Las que usamos pañales de tela somos seres despolitizados y desocializados? Creo que el artículo cae en los mismos lugares comunes, aunque de forma resumida, que los de la filósofa, feminista, madre y accionista multimillonaria de Publicis Elisabeth Badinter en su libro “La mujer y la madre”. No entiendo qué tiene de negativo definirse, como seres plurales que somos, como “madre”. Tú misma te has definido con una lista de adjetivos. ¿Qué encuentras de negativo en la maternidad, que tú misma has elegido? Si no quieres usar pañales de tela, no los uses. ¿Alguien te está obligando a usarlos? Si no quieres dar el pecho durante años, no lo des. Ser madre es una experiencia humana y como tal es contradictoria y ambivalente pero en los tiempos que corren no puedo dejar de reivindicarla en todos sus claroscuros. Sí, soy madre entre otras muchas cosas y no hay nada malo en definirse como tal, como no hay nada malo en definirse como amiga o amante o luchadora. Siento discrepar con el resto de comentarios, me parece que el artículo no está bien escrito y podría hablar más claro, quizás la confusión en la exposición del mensaje es un acto voluntario de la autora, pero hace difícil comprender qué es lo que critica exactamente y por qué sigue observando el mundo desde una postura tan simplista. Si no es así, quizás la que no soy capaz de enterlo soy yo, que tengo mis limitaciones. Yo no me identifico para nada ni con la crianza natural ni con el estereotipo creado en torno a la “madre ecológica” sin embargo sí creo que hay que reivindicar la ética en la vida y al igual que quiero ser una buena persona, quiero ser una buena madre y una buena compañera y una buena amiga. Quien no quiera identificarse con la idea del bien o seguir la propia conciencia, es libre de no hacerlo, que para eso tenemos libre albedrío. Las madres no tenemos por qué estar ni encerradas en casa ni encerradas en el centro de trabajo, podemos pensar, podemos filosofar, podemos guerrear y la maternidad y los bebés no nos quitan nada. Es la sociedad la que hace imposible la crianza con su aislamiento y fragmentación. Normal, no se puede tolerar que la energía, el cuerpo y la capacidad intelectual de las mujeres vaya hacia algo diferente del trabajo o el consumo, y más durante sus años más productivos. En definitiva, creo que el modelo de madre de la crianza natural es muy criticable pero hay que hacerla bien. Por cierto, los pañales de tela y el parto no medicalizado no son patrimonio de la etiqueta “crianza natural” y las que hemos parido sin epidural no es porque amemos el dolor. ¿Tanto te molesta que no todas las mujeres quieran vivir esa experiencia y sentirla? Falta un poco de “vive y deja vivir” y de respeto a la capacidad de elección de la mujer cuando dispone de toda la información disponible.”

Mi segundo comentario:

“Después de leer los planteamientos de Marcela Lagarde que citas (se pueden leer en http://webs.uvigo.es/pmayobre/textos/marcela_lagarde_y_de_los_rios/mujeres_cuidadoras_entre_la_obligacion_y_la_satisfaccion_lagarde.pdf) tengo que expresar también otra matización. No puedo discrepar más con Lagarde, aunque he de decir que al menos se expresa y desarrolla sus ideas de forma bastante clara, lo que es de agradecer como lectora. ¿Qué es eso de que “los poderes del cuidado, conceptualizados en conjunto como maternazgo, por estar asociados a la maternidad, no sirven a las mujeres para su desarrollo individual y moderno”. ¿Quién es ella para decirme a mi cómo me desarrollo a nivel individual y cómo organizo mi vida dentro de las limitaciones de dinero y horarios que impone el sistema? ¿Y si le dijera que ser madre ha sido una de las experiencias más trascendentales e increibles de mi vida? De no ser posible compatibilizar cuidados y desarrollo personal, la culpa no es de la maternidad ni de la paternidad ni de los bebés, sino de cómo está organizada la sociedad, del aislamiento social en el que vivimos que dificulta la ayuda mutua que requieren todos los procesos de cuidados, por un lado, y por otra la segmentación y fragmentación social propia del mundo industrializado, con lugares específicos para bebés (parques, guarderías o ludotecas) y actividades específicas para las madres y padres que crían, lo que nos sume en una terrible soledad. Las mujeres que somos madres (sí se puede ser mujer y madre sin problema) no tenemos por qué ser ni el ángel del hogar ni el ángel de la empresa, deberíamos poder estar en todas partes acompañadas o no de nuestros peques. Yo, de hecho, reivindico poder ir a un concierto punk con mi hijo como también reivindico poder investigar en una hemeroteca con él al lado (no me gusta el victimismo pero hace unos meses me invitaron a irme de una hemeroteca porque no estaba permitido estar con menores de 18 años. ¡Mi hijo no había molestado a nadie y estaba tan tranquilo!), como también reivindico una fase de burbujita en la que perderte y reencontrarte contigo misma y con el bebé si puedes y DESEAS hacerlo. Yo me tomé una excedencia y estoy harta de que desde ciertos ámbitos ideológicos se critique a las mujeres que abandonamos la sacrosanta vida asalariada para criar, para cuidar y cuidarnos e incluso reinventarnos el modo de ganarnos la vida durante ese proceso. ¡Basta ya de despotismo ilustrado! Déjame que entre mi pareja, mi familia extensa y mi comunidad de apoyo decidamos cómo cuidar y cuidarnos. Es nuestra vida y ahí ni ONU Mujeres, ni Lagarde, ni Badinter ni nadie tiene derecho a decirme que tengo que entregarme en cuerpo y alma a la empresa empoderadora y regalarle toda mi energía vital y que debo entregar a mi hijo a una guardería estatal o privada para que lo cuiden, con todo el respeto a las familias que recurren a ellas porque lo elijen libremente. Que quieres que te diga, a mi hijo le amo, a mi empresa pues… déjame pensar… no, no la amo nada y sin embargo estoy obligada a cuidarla y amamantarla durante muuuchos años. Lo dicho, “vive y deja vivir” y en el plano ideológico discutimos lo que sea pertinente pero sin atacar y faltar al respeto a las mujeres que paren sin epidural (todo el respeto a las que eligen utilizarla) ni faltar al respeto a las madres y PADRES que usan pañales de tela con sus bebés ni a las mujeres que amamantan durante años, si es lo que desean. Termino criticando la visión de Lagarde en cuanto a que el neoliberalismo es patriarcal (pg 4) sin embargo el Estado “social” o “adelgazado” es el gran padre que nos tiene que evitar la responsabilidad de cuidar. Desde mi visión, cuidar, no debería ser una tarea de las mujeres ni del Estado ni de las empresas sino de toda la sociedad, cuidarnos unos a otros. Seguiré profundizando en el pensamiento de Lagarde y de ONU Mujeres (tanto en la época en que era dirigida por Michelle Bachelet, hoy presidenta de Chile, como después), no deja de ser curioso como todo ese discurso anti “neoliberal” choca con lo que significa estar empoderada para la ONU y las empresas del capitalismo más rancio que han firmado sus “7 principios por el empoderamiento de las mujeres”: http://www.unwomen.org/~/media/Headquarters/Attachments/Sections/Partnerships/Businesses%20and%20Foundations/Women-s-Empowerment-Principles_2011_es%20pdf.pdf Como ves, soy madre, cuido de mi hijo, soy cuidada por otros, y me interesa y reflexiono sobre el mundo en el que vivo, ¡las autodenominadas “madres” podemos pensar y todo! Un saludo cordial.”


Brigitte, ¿podrías desarrollar más este punto: “la buena madre” que, obviamente, ni canta en grupos de punk, ni sale de noche, ni viaja sola, ni liga… parece ser que tener hijxs es incompatible con seguir viviendo”? ¿Las que no nos gusta salir de noche ni viajar sin nuestros hijos ni ligar (porque tenemos pareja) no vivimos? ¿Estamos muertas? ¿Las que usamos pañales de tela somos seres despolitizados y desocializados? Creo que el artículo cae en los mismos lugares comunes, aunque de forma resumida, que los de la filósofa, feminista, madre y accionista multimillonaria de Publicis Elisabeth Badinter en su libro “La mujer y la madre”. No entiendo qué tiene de negativo definirse, como seres plurales que somos, como “madre”. Tú misma te has definido con una lista de adjetivos. ¿Qué encuentras de negativo en la maternidad, que tú misma has elegido? Si no quieres usar pañales de tela, no los uses. ¿Alguien te está obligando a usarlos? Si no quieres dar el pecho durante años, no lo des. Ser madre es una experiencia humana y como tal es contradictoria y ambivalente pero en los tiempos que corren no puedo dejar de reivindicarla en todos sus claroscuros. Sí, soy madre entre otras muchas cosas y no hay nada malo en definirse como tal, como no hay nada malo en definirse como amiga o amante o luchadora. Siento discrepar con el resto de comentarios, me parece que el artículo no está bien escrito y podría hablar más claro, quizás la confusión en la exposición del mensaje es un acto voluntario de la autora, pero hace difícil comprender qué es lo que critica exactamente y por qué sigue observando el mundo desde una postura tan simplista. Si no es así, quizás la que no soy capaz de enterlo soy yo, que tengo mis limitaciones. Yo no me identifico para nada ni con la crianza natural ni con el estereotipo creado en torno a la “madre ecológica” sin embargo sí creo que hay que reivindicar la ética en la vida y al igual que quiero ser una buena persona, quiero ser una buena madre y una buena compañera y una buena amiga. Quien no quiera identificarse con la idea del bien o seguir la propia conciencia, es libre de no hacerlo, que para eso tenemos libre albedrío. Las madres no tenemos por qué estar ni encerradas en casa ni encerradas en el centro de trabajo, podemos pensar, podemos filosofar, podemos guerrear y la maternidad y los bebés no nos quitan nada. Es la sociedad la que hace imposible la crianza con su aislamiento y fragmentación. Normal, no se puede tolerar que la energía, el cuerpo y la capacidad intelectual de las mujeres vaya hacia algo diferente del trabajo o el consumo, y más durante sus años más productivos. En definitiva, creo que el modelo de madre de la crianza natural es muy criticable pero hay que hacerla bien. Por cierto, los pañales de tela y el parto no medicalizado no son patrimonio de la etiqueta “crianza natural” y las que hemos parido sin epidural no es porque amemos el dolor. ¿Tanto te molesta que no todas las mujeres quieran vivir esa experiencia y sentirla? Falta un poco de “vive y deja vivir” y de respeto a la capacidad de elección de la mujer cuando dispone de toda la información disponible. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/02/desocupar-la-maternidad/#sthash.76LBxT30.YqmSeZ09.dpuf
Brigitte, ¿podrías desarrollar más este punto: “la buena madre” que, obviamente, ni canta en grupos de punk, ni sale de noche, ni viaja sola, ni liga… parece ser que tener hijxs es incompatible con seguir viviendo”? ¿Las que no nos gusta salir de noche ni viajar sin nuestros hijos ni ligar (porque tenemos pareja) no vivimos? ¿Estamos muertas? ¿Las que usamos pañales de tela somos seres despolitizados y desocializados? Creo que el artículo cae en los mismos lugares comunes, aunque de forma resumida, que los de la filósofa, feminista, madre y accionista multimillonaria de Publicis Elisabeth Badinter en su libro “La mujer y la madre”. No entiendo qué tiene de negativo definirse, como seres plurales que somos, como “madre”. Tú misma te has definido con una lista de adjetivos. ¿Qué encuentras de negativo en la maternidad, que tú misma has elegido? Si no quieres usar pañales de tela, no los uses. ¿Alguien te está obligando a usarlos? Si no quieres dar el pecho durante años, no lo des. Ser madre es una experiencia humana y como tal es contradictoria y ambivalente pero en los tiempos que corren no puedo dejar de reivindicarla en todos sus claroscuros. Sí, soy madre entre otras muchas cosas y no hay nada malo en definirse como tal, como no hay nada malo en definirse como amiga o amante o luchadora. Siento discrepar con el resto de comentarios, me parece que el artículo no está bien escrito y podría hablar más claro, quizás la confusión en la exposición del mensaje es un acto voluntario de la autora, pero hace difícil comprender qué es lo que critica exactamente y por qué sigue observando el mundo desde una postura tan simplista. Si no es así, quizás la que no soy capaz de enterlo soy yo, que tengo mis limitaciones. Yo no me identifico para nada ni con la crianza natural ni con el estereotipo creado en torno a la “madre ecológica” sin embargo sí creo que hay que reivindicar la ética en la vida y al igual que quiero ser una buena persona, quiero ser una buena madre y una buena compañera y una buena amiga. Quien no quiera identificarse con la idea del bien o seguir la propia conciencia, es libre de no hacerlo, que para eso tenemos libre albedrío. Las madres no tenemos por qué estar ni encerradas en casa ni encerradas en el centro de trabajo, podemos pensar, podemos filosofar, podemos guerrear y la maternidad y los bebés no nos quitan nada. Es la sociedad la que hace imposible la crianza con su aislamiento y fragmentación. Normal, no se puede tolerar que la energía, el cuerpo y la capacidad intelectual de las mujeres vaya hacia algo diferente del trabajo o el consumo, y más durante sus años más productivos. En definitiva, creo que el modelo de madre de la crianza natural es muy criticable pero hay que hacerla bien. Por cierto, los pañales de tela y el parto no medicalizado no son patrimonio de la etiqueta “crianza natural” y las que hemos parido sin epidural no es porque amemos el dolor. ¿Tanto te molesta que no todas las mujeres quieran vivir esa experiencia y sentirla? Falta un poco de “vive y deja vivir” y de respeto a la capacidad de elección de la mujer cuando dispone de toda la información disponible. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/02/desocupar-la-maternidad/#sthash.76LBxT30.YqmSeZ09.dpuf

Aborto, Yvonne Knibiehler y Pikara Magazine

Dice la historiadora feminista Yvonne Knibiehler en esta interesante entrevista cosas como esta (la negrita es mía):

“-A más de treinta años de la ley Veil que autorizó el aborto en Francia, ¿las mujeres se apropiaron realmente del control de su fecundidad?

-El hecho de que la libertad de dar o no a luz un hijo esté inscrita en la ley evidentemente es fundamental en el plano simbólico. Pero esa libertad jurídica es formal si falta la libertad psicológica. Tomemos el ejemplo de Holanda: es el país que tiene la ley más liberal en materia de aborto, y al mismo tiempo la tasa de abortos más baja del mundo… Lo cual prueba que ambas cosas no son contradictorias. En Francia, en cambio, el número de Interrupciones Voluntarias del Embarazo (IVG en la sigla original) se mantiene anormalmente alto (13 a 14 por mil mujeres en edad de procrear). ¿Por qué? Porque no se les dice lo suficiente a las mujeres que se trata también de una prueba, física y moral. Mientras la IVG siga siendo para las mujeres un símbolo de liberación, la soportarán sin protestar, por desagradable que sea. Y lo mismo vale para la anticoncepción. Los productos que necesitan las mujeres para controlar su fecundidad son fabricados por multinacionales dirigidas por hombres que se preocupan mucho más por las ganancias de esas fabricaciones que por la liberación de las mujeres. En tanto eso no cambie, las feministas no podrán jactarse de haber conquistado el control de su fecundidad.”

 Después leo en Pikara Magazine su sección “Yo aborté, y no soy víctima” y discrepo totalmente de su enfoque frívolo y reduccionista del problema del aborto, que limitan a, tal y como se lee en la foto que acompaña la sección, al lema “ABORTO PORQUE ME SALE DEL COÑO”. Incluso hablan de “bienestar” y “satisfacción” asociados al hecho de abortar.

Y vuelvo a ver el video de Federica Montseny, la ministra anarquista (contradicción horrible, por cierto) que quiso ampliar la territorialidad del decreto del aborto catalán durante la Guerra Civil y del que ya hablé en este post

Dice Gallardón que “la mujer es víctima del aborto y nunca será culpable”. Hemos pedido a través de las redes sociales a las mujeres que han abortado que cuenten su historia, para impedir que el relato de los anti-elección sea el único que se escuche. Son historias diversas: a los 16 años, siendo mayores de edad; por malformación del feto; con Misoprostol en países en los que está penalizado… Pero todas las historias destacan que lo traumático no es abortar sino estar embarazada sin desearlo. Que lo doloroso es sentirte juzgada y cuestionada. Que lo duro es no poder contarlo porque es un tabú. Que víctimas son, en todo caso (de violencia institucional), las mujeres a  las que los Estados niegan sus derechos sexuales y reproductivos. Y todas estas mujeres subrayan también la satisfacción, la sensación de independencia, autoderminación y bienestar que da poder decidir sobre sus cuerpos, sobre sus vidas. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2013/12/yo-aborte-y-no-soy-victima/#sthash.BDulW4B9.dpuf
Las lectoras de Pikara cuentan sus experiencias de interrupción voluntaria del embarazo, vivencias diversas que coinciden en destacar la satisfacción de haber decidido sobre sus cuerpos y sus vidas – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2013/12/yo-aborte-y-no-soy-victima/#sthash.BDulW4B9.dpuf
Yo aborté, y no soy víctima
Yo aborté, y no soy víctima

Y pienso, definitivamente, que hacen faltan hombres y mujeres que quieran abordar el tema del aborto DESDE LA LEGALIDAD pero sin la frivolidad de este sector feminista, oponiéndonos tanto a los prohibicionistas como a los que se quedan en la mera legalización mientras los abortos no dejan de aumentar sin “causa” aparente. ¿A nadie le parece extraño? ¿Debemos pensar que es normal y dormir tranquilos? ¿Debemos obviar las causas sociales del aborto? ¿Aunque seamos ateos no podemos hablar de planteamientos éticos en el aborto? ¿Aunque apoyemos la legalización del aborto debemos pensar que es algo maravilloso y que un feto humano es igual a un mosquito o un trozo de carne?  Hay mucho trabajo por delante, no sé si me seremos pocos los que pensemos así o no, pero no debemos tener miedo a la soledad cuando se trata de expresar un punto de vista.

– Aborto LEGAL para evitar más muertes, porque hay casos en los que no queda otra opción y porque una mujer que quiere abortar lo hará de la forma que sea, mejor con garantías.

– Partir de esa legalidad para intentar autoformarnos como hombres y mujeres que conocen su fertilidad y dejan de temerla como si fuera una enfermedad venerea. La reproducción, el parto, la lactancia y la crianza no son enfermedades.

– Libertad para ser madres y padres, libertad para no serlo.

– Apoyo de la colectividad y de las redes entre iguales para ser madres y padres, apoyo de la colectividad si decidimos no serlo.

– Información sobre fertilidad consciente, anticoncepción natural y artificial.

– Reflexión colectiva sobre la maternidad y la paternidad en la sociedad actual y sobre la no maternidad-paternidad.

– Investigación sobre los intereses de los estados en la demografía de los diferentes países a nivel mundial.

– Y libertad de pensamiento y conciencia para salirnos de las sectas ideológicas que nos están destruyendo. Denunciar el uso partidista, hipócrita e interesado de este tema por parte de toda la clase política.