La industria farmaceútica nos salvará de nuevo

Reproduzco a continuación unos párrafos del blog Random Views que me han llamado la atención sobre las investigaciones de Valerie Beral, Directora de la Unidad de Epidemiología del Cáncer de la Universidad de Oxford (mujer citada en múltiples ocasiones en este blog):

“Uno de los casos mencionados por Beral, de los que he encontrado más interesantes, fue el de la mayor incidencia de cancer de mama en naciones ricas que en el mundo en desarrollo. Ella señala la evidencia de que el riesgo de contraer cáncer de mama cae un 10% si la mujer da a luz sobre los 20 y amamanta a su bebé; cae un 10% más con un segundo bebé. 

¿Significa eso que nuestras sociedades deben cambiar a apoyar los partos a una edad mucho más joven y lactancias mucho más largas? Nada de eso. Como Beral deja claro, el parto y la lactancia deben estar generando hormonas que están dando a estas mujeres su relativa inmunidad frente al cáncer de mama. La investigación debería identificar qué hormonas están en juego y un medio de proporcionarlas sin tener que necesariamente tener un embarazo. 

El problema es que la investigación necesaria para producir este resultado no cuadra con el modelo de financiación de la investigación médica que hemos adoptado en las naciones desarrolladas, y que se centra en programas de tres o cinco años. La investigación que Beral pide tomaría como diez años”.

¡Que no cunda el pánico! Como vemos, la industria farmaceútica nos va a salvar de nosotras mismas de nuevo con “algo” que imite al embarazo y la lactancia cuando somos jóvenes. ¡Gracias a la ciencia por cubrir los “fallos” de nuestro supuestamente defectuoso cuerpo de mujer! ¿Por qué no nacimos robots directamente? Así se podría programar el número exacto de hijos que debemos o no tener y la edad adecuada para tenerlos. Desde luego, ¡en qué momento se nos ocurrió tener un cuerpo mamífero cuando podíamos haber sido máquinas! ¡Ay!

Relacionadas:

– Mujer, paradojas y contradicciones en el mundo actual: Valerie Beral versus Jørgen Randers versus John Bongaarts: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/07/mujer-paradojas-y-contradicciones-en-el.html

Decisiones informadas: Los riesgos de no ser una madre joven (y no amamantar)

El lazo rosa y su historia: “No obstante, una mujer de 68 años llamada Charlotte Hayley que había luchado contra el cáncer de mama y también había producido lazos representativos de color de melocotón. Ella los vendió con una tarjeta que decía: “El presupuesto anual del instituto nacional del cáncer es de 1,8 billones de dólares estadounidenses y solamente el 5 % está destinado para la prevención del cáncer. Ayúdanos a despertar a nuestros legisladores y a los Estados Unidos, usando este lazo” Su mensaje se expandió rápidamente, lo cual hizo que Penney y Evelyn se interesaran en el concepto de Hayley, y quisieron trabajar conjuntamente con ella. Sin embargo Hayley rechazó la oferta argumentando que esta tenía un propósito demasiado comercial.
Después de discutir las oportunidades con Lauder, Hayley y los abogados, decidieron ponerle un “nuevo” color. El nuevo color de la cinta, sería el rosa y se convertiría en un símbolo internacional de la concienciación del cáncer de mama”. http://es.wikipedia.org/wiki/Lazo_rosado (Evelyn es Evelyn Lauder, vicepresidenta de la marca cosmética Estée Lauder y yerna de la propia Estée)

No sé durante cuanto tiempo seguiré escribiendo en este blog sobre temas relacionados con la maternidad o el feminismo, pero aquí va otro artículo:

En el último post, a raíz de una pregunta “extraña” que me hicieron en facebook, hablé sobre el tema de si la mujer se realiza con la maternidad, si puede realizarse “solo” con la maternidad, si puede realizarse de otras formas, si “sólo” puede realizarse de una forma, en lo laboral, etcétera… Pero hoy quiero hablar sobre un tema del que se habla muy, muy poco y la verdad es que es sorprendente e inquietante a la vez. Yo cuando lo descubrí me quedé muy perpleja. No es mi objetivo alarmar ni culpabilizar a las mujeres, de eso ya tenemos bastante, sino animarlas a informarse y preguntarse quién toma las decisiones en su vida, si nosotras o el sistema en el que vivimos, un sistema dedicado a matar al amor en todas sus formas o a hacerlo casi imposible. Una vez que sabemos lo que queremos podemos lograrlo. Una vez que reconocemos nuestro deseo o nuestra falta de él podemos dirigir nuestros pasos. La confrontación con la dura realidad a veces nos puede causar rabia o tristeza, pero esos sentimientos son sanos cuando son un duelo que atravesamos para levantarnos con más fuerza y entender las causas de nuestra situación, para comenzar un camino como las mujeres que todo nuestro ser nos dice que queremos ser. Ese camino no será igual ni válido para todo el mundo porque el ser humano y sus circunstancias son muy diversas.

Cáncer de mama 

El más común de los cánceres en las mujeres es el de mama y es a la vez el más mortal. Tan solo en España se detectan 22.000 casos cada año y una de cada ocho mujeres españolas lo desarrollará en los próximos diez años.  Aunque afortunadamente gran parte de los casos se podrán curar a tiempo (entre un 50% y un 80%), no podemos olvidar las ultimas cifras: 6.314 mujeres murieron por esta causa en nuestro país en el año 2011.

Es muy habitual que se organicen maratones, se repartan chapas o lazos rosas, se organicen campañas de concienciación, pero muy pocas sabemos que una de las cosas que previenen en gran parte el cáncer de mama es el tener hijos cuando se es joven, (en concreto con menos de 25 años o de 30 años) y amamantarlos durante año y medio a dos años. Algunos autores, de hecho, consideran que tener el primer hijo antes de los 20 años supone una disminución del riesgo del 50% con relación a las mujeres sin hijos y tenerlo con más de 35 años lo elevaría tres veces. Casi nadie sabe, planteándolo de otra forma, que no tenerlos en nuestra juventud y no amamantarlos es un riesgo para nuestra salud como mujeres. O, dicho de otra forma, la maternidad reduce la cantidad total de ciclos menstruales a lo largo de la vida, lo que nos expone durante menos tiempo a los estrógenos, que estimulan el crecimiento de las células mamarias aumentando el riesgo de cáncer. Además, el embarazo provoca una serie de cambios madurativos y protectores en el conducto glandular para que las células produzcan leche, y estas células diferenciadas son menos susceptibles, según algunos investigadores, de convertirse en cancerígenas.

El Día Internacional del Cáncer de Mama enfoca sus esfuerzos a la detección precoz del cáncer, es decir, en la importancia de las mamografías, o en cómo afrontar la enfermedad una vez que la mujer ha sido diagnosticada, pero no he encontrado ninguna acción preventiva o en la que se den a conocer los factores de riesgo que se pueden prevenir, y mucho menos algún tipo de acto que cuestione el modelo actual reproductivo en nuestra sociedad. Es más, en muchas ocasiones estos factores se menosprecian y si no, mirad qué lugar ocupan en esta lista de un artículo periodístico. ¿Cuántas de estas seis mil muertes anuales se habrían evitado si, además de ser diagnosticadas antes, las mujeres que sí queremos ser madres tuvieramos hijos cuando somos jóvenes?

La Carrera de la Mujer ha conseguido mezclar en un único evento la lucha “contra el cáncer de mama” y “contra la violencia de género”. Sin embargo, al menos mediáticamente, obvia la difusión de las causas hormonales, las relacionadas con los hábitos reproductivos de las sociedades industrializadas y las de la contaminación ambiental causada por la industria. La carrera está patrocinada por DKV Seguros, Central Asturiana y el resto de empresas que aparecen en su web.

Está claro que los factores genéticos (solo el 20%-30% son debidos a causas genéticas, hereditarias o familiares) no los podemos modificar y los llevamos a cuestas, pero los hábitos de vida sí pueden elegirse. Puedo elegir no consumir alcohol, llevar una dieta lo más sana posible dentro de lo imposible que es hacerlo en la sociedad actual, puedo elegir hacer deporte para no tener sobrepeso y puedo elegir, si lo deseo, tener hijos joven.

¿Qué? ¡Sacrilegio! ¿Pero no se supone que tener hijos tan pronto puede ser desastroso, una irresponsabilidad, una locura? Es justo la edad en la que muchas mujeres y hombres estamos en plena carrera universitaria o iniciando la vida profesional, lo que es consecuencia de que hay unas determinadas ideas o una ideología sobre el tipo de sociedad deseable. De hecho, en el último año de instituto hay una prueba de selectividad que hace la conexión con la enseñanza superior haciendo impensable una pausa para la maternidad y la paternidad. En el caso de la formación profesional ocurre lo mismo, se da por hecho que una vez finalizada, el siguiente paso es buscar un empleo o estar “parado”, desde luego no enamorarse y formar una familia. Y todo esto tiene consecuencias.

Por ejemplo, yo, que los he tenido después de los 30, a priori tengo el mismo riesgo de cáncer de mama que una nulípara, una mujer que no ha tenido ningún parto, es decir, mucho más riesgo que una mujer que tuvo su primer hijo con 18, 20 o 25 años (ACTUALIZO: estaba equivocada, no tengo el mismo riesgo que una nulípara, tengo un mayor riesgo que ella). Ahora bien, hay más factores que protegen, por ejemplo, la lactancia de más de año y medio o dos años. Por lo menos, por ahí sí que de algo puedo beneficiarme, ya que todavía amamanto a mi pequeño de 20 meses, y me gustaría poder tener más hijos en el futuro. Aún así hubiera agradecido bastante haber accedido a esta información cuando tenía 18 años. ¿Hubiese condicionado la edad a la que tuve a mi primer hijo? No lo sé, pero para tomar decisiones informadas sobre tu escala de prioridades en la vida hace falta eso, información. (ACTUALIZACIÓN: Un “nuevo estudio establece que ese vínculo entre maternidad tardía y mayor riesgo de cáncer de mama sólo se da en las madres que recurren a la alimentación artificial”).

Diversos estudios habían probado que las mujeres que tienen su primer hijo pasados los treinta tienen más riesgo de tener cáncer de pecho, con independencia de cuántos hijos tengan planeado tener. El nuevo estudio establece que ese vínculo entre maternidad tardía y mayor riesgo de cáncer de mama sólo se da en las madres que recurren a la alimentación artificial.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/224066/0/lactancia/cancer/mama/#xtor=AD-15&xts=467263

Diversos estudios habían probado que las mujeres que tienen su primer hijo pasados los treinta tienen más riesgo de tener cáncer de pecho, con independencia de cuántos hijos tengan planeado tener. El nuevo estudio establece que ese vínculo entre maternidad tardía y mayor riesgo de cáncer de mama sólo se da en las madres que recurren a la alimentación artificial.

Ver más en: http://www.20minutos.es/noticia/224066/0/lactancia/cancer/mama/#xtor=AD-15&xts=467263

Nadie tiene un hijo para tener menos riesgo de cáncer de mama pero es un dato que hace reflexionar sobre nuestro cuerpo y nuestra salud. ¿Qué era eso de la “servidumbre de la maternidad” que decía Simone de Beauvoir? ¿Qué opinaría ella si supiera esto? ¿Que era una “esclavitud” muy sana para la mujer? Lo cierto es que la maternidad no es una esclavitud, lo que es una esclavitud es el sistema en el que vivimos que dificulta muchísimo el amor y la crianza, un sistema que destruye las redes y apoyos entre iguales que necesitarían padres y madres para criar y para poder tener momentos para descansar también de los cuidados, entre otras muchas otras cosas.

Cáncer de mama y maternidad

Tabla tomada de www.intramed.net/sitios/librovirtual8/pdf/8_09.pdf

La explicación de la acción protectora de tener hijos cuando las mujeres somos jóvenes es que los embarazos y la lactancia hacen que tengamos menos ciclos mestruales. De hecho, cuando amamantamos, la regla suele volvernos bastante tarde, en mi caso tardó un año en volver. Tener tantos ciclos menstruales es uno de los factores que eleva el riesgo de cáncer, por eso también está relacionado con la edad a la que llega la primera regla y la edad con la que se despide de ti, en la menopausia. Por ejemplo: si tienes tu primera regla a los 12 tienes un riesgo ligeramente superior que si la tienes a los 15. Además, las mamas adquieren su madurez después del primer embarazo a término, por eso protege que esa maduración se produzca a los 20 años en lugar de a los 35.

En el estudio  “Incidencia del cáncer de mama en Cataluña” podemos leer que:

“El riesgo de cáncer de mama está asociado a diferentes factores de riesgo. Entre los más importantes destacan los factores reproductivos y hormonales, la obesidad en la menopausia y el consumo de alcohol. El riesgo de desarrollar cáncer de mama está aumentado en las siguientes situaciones: edad temprana en la menarquia, edad tardía en el primer embarazo, baja paridad o nuliparidad y menopausia tardía. Estos factores reflejarían una exposición prolongada a los estrógenos endógenos, en particular al estradiol libre. La administración exógena de hormonas, como en el tratamiento hormonal sustitutivo en la menopausia, aumenta el riesgo de desarrollar la neoplasia, que disminuye al retirar la hormona; los anticonceptivos orales tienen también un pequeño efecto sobre el aumento de riesgo, que asimismo disminuye cuando la anticoncepción cesa.”

La OMS, a pesar de centrarse más en los factores genéticos o de los hábitos saludables (lo que no deja de ser una decisión ideológica) afirma:

“Los factores reproductivos asociados a una exposición prolongada a estrógenos endógenos, como una menarquia precoz, una menopausia tardía y una edad madura cuando el primer parto figuran entre los factores de riesgo más importantes del cáncer de mama. Las hormonas exógenas también conllevan un mayor riesgo de cáncer de mama, por lo que las usuarias de anticonceptivos orales y de tratamientos de sustitución hormonal tienen más riesgo que las mujeres que no usan esos productos. La lactancia materna tiene un efecto protector (IARC, 2008, Lacey et al., 2009).” 

Pero es que la maternidad protege también a las mujeres que ya han tenido cáncer de mama, como explica Ricardo Cubedo, Especialista en Oncología de la Clínica Universitaria Puerta de Hierro de Madrid:

“Lo que sí está bien demostrado es justamente lo contrario, que las mujeres que han tenido un cáncer de mama y se quedan embarazadas después, sufren menos recaídas del tumor que las que no se embarazan. Esto no debería sorprendernos. Desde hace decenios sabemos que las mujeres que nunca han gestado tienen más riesgo de padecer cáncer de mama que las que han tenido varios hijos. La razón son los estrógenos, las hormonas femeninas producidas por los ovarios.
(…)
Aún merece la pena hacer dos observaciones más al respecto: la protección frente a la recaída es mayor si el embarazo se retrasa un año tras la quimioterapia; además, el factor protector frente a la recaída que procura el embarazo es mayor que el de la propia quimioterapia.”

El cáncer de mama y las monjas

La primera vez que alguien se percató de que entre las monjas había muchos más casos de cáncer que entre el resto de mujeres fue en 1713 de la mano de un médico italiano, Bernardino Ramazzini, un precursor de la medicina laboral que llamó a esta enfermedad “maldita peste”:

“Todas las ciudades de Italia tienen varias comunidades religiosas de monjas, y rara vez hay un convento que no albergue esta maldita peste, el cáncer, entre sus paredes”.

Más tarde, en 1842, el médico italiano Domenico Antonio Rigoni-Stern también se dio cuenta de esta relación cuando revisó los certificados de defunción de Verona entre 1760 y 1839. y vio que las monjas tenían 5 veces más cáncer de mama que las “mujeres casadas”. Concluyó que la causa quizás se debiera a que sus corsets o sujetadores eran demasiado ajustados. Como sabemos ahora, se equivocaba, no era ni siquiera porque no practicaran sexo (ni el coito) sino porque ni se embarazaban ni amamantaban.

Un artículo de opinión reciente de la revista The Lancet propone a las monjas que tomen la píldora anticonceptiva para evitar los riesgos de la nuliparidad: “Hoy en día, en todo el mundo, hay 94.790 monjas que siguen arriesgando su salud por su castidad, debido a que padecen los peligros de la nuliparidad: más probabilidades de cáncer de mama, de ovario y de útero”.

Sin embargo, los anticonceptivos hormonales también están relacionados con el cáncer de mama (aunque sí protegen contra el cáncer de ovario) y con el riesgo de sufrir enfermedades cardiacas, lo que no parece un buen consejo ni para las monjas ni para las demás. Hay más información sobre este tema aquí y en el libro “Cirugía del cáncer de mama”. Es un tema controvertido ya que hay posturas contrarias incluso dentro del Grupo Español de Cáncer de Mama (GEICAM): hay profesionales médicos que afirman que sí que eleva el riesgo de cáncer de mama, como Emilio Alba, miembro de la junta directiva del GEICAM y los que dicen que ese riesgo, de existir, es ínfimo (ver pregunta num. 9 de esta entrevista al Dr. Miguel Martín, Jefe de Sección de la Unidad de Cáncer de Mama del Hospital Universitario San Carlos de Madrid y presidente del GEICAM).

El artículo obvia que no solamente las monjas son “castas” en cuanto a la reproducción sino que cada vez más mujeres lo somos también y cuando tenemos hijos lo hacemos muy tarde (31 años de media en España) y tenemos muy pocos. El índice de fecundidad estaba en 2012 en 1,32 por mujer (madres y no madres) y bajando, y sobre todo cuesta mucho llegar al segundo hijo. Para un análisis completo sobre este tema recomiendo leer desde un punto de vista crítico (toda investigación está cargada de ideología) este estudio de la Fundación La Caixa.

Las religiosas son el perfil femenino más propenso a desarrollar cáncer de mama por la larga exposición a los estrógenos”, según el médico Miguel Antonio Palmeros Ronzón (Venezuela).  Es interesante conocer el caso de las monjas ya que en la sociedad actual, aunque muchas no vivamos en un convento, muchas mujeres tenemos hábitos similares a los suyos. Quizás tengamos una vida sexual más animada (aunque cada vez se dan más casos de mujeres que no practican el sexo en pareja, ni masculina ni femenina), pero es vida sexual no reproductiva y cuando lo es, es muy tardía, con lo cual tenemos un riesgo muy parecido al que tienen ellas de desarrollar cáncer de mama.

“Mujeres feministas en lucha contra el cáncer de mama”

He encontrado este documento de Sue Wilkinson  titulado “Mujeres feministas en lucha contra el cáncer de mama: lo personal y lo político”. El subrayado es mío.

“El factor de riesgo más importante para el cáncer de mama es el hecho de ser mujer (solamente el 1-2% de los casos diagnosticados se produce en varones); y para el 85% de las mujeres, el mayor factor de riesgo es la edad avanzada (Altman, 1996). Cuanto mayor sea la mujer, mayor es el riesgo al que se enfrenta. Otros factores de riesgo están relacionados con la historia reproductiva (no tener criaturas, un primer embarazo “tardío”, un número de ciclos menstruales superior a la media); con factores unidos al “estilo de vida” (p. ej., una dieta alta en grasas, sobrepeso, el consumo excesivo de alcohol);”
(…)
El movimiento feminista contra el cáncer de mama comenzó en EEUU en los años 1970 (véase Altman, 1996, para su historia). Las activistas feministas han montado centros de recursos y servicios de apoyo; han luchado por un aumento de los fondos destinados a la investigación y una mejora de los servicios de atención médica; han utilizado las artes visuales y la palabra para cuestionar la invisibilidad generalizada de las mujeres con cáncer de mama; y han revelado los vínculos basados en el lucro entre los valores y la práctica de la “industria” del cáncer de mama y una serie de riesgos –en gran medida no reconocidos–, en concreto, los riesgos medioambientales (Batt, 1994).
(…)
La lucha por los recursos: Otra de las principales preocupaciones feministas ha sido la falta de recursos económicos destinados a la investigación del cáncer de mama y a los centros de asistencia médica. En su lucha a favor de un aumento de los recursos, las feministas estadounidenses y canadienses han considerado oportuno establecer un paralelismo explícito entre la epidemia del sida y la propagación del cáncer de mama. Sharon Batt, por ejemplo, invita a la lectora a comparar el índice de mortalidad por cáncer de mama (más de 4.000 mujeres) con “las 417 muertes a consecuencia del sida en Canadá, durante ese mismo año” (Batt, 1991, p. 60).

Como vemos en este documento, la investigadora reconoce que la historia reproductiva (no tener hijos o tenerlos tarde, no amamantar) y el estilo de vida (los vicios del sistema actual: alcohol y tabaco) son causas fundamentales del aumento del cáncer de mama en las mujeres. Pero después reconoce que el movimiento feminista desde los años 70 ha ignorado completamente el tema de que ser nulípara o tener hijos tardíamente es un riesgo real. Al contrario, se han centrado en pedir que se aumente el dinero destinado a la investigación de la curación a posteriori, tarea muy loable para curar mejor el cáncer, pero han obviado el enfoque de la prevención, análisis y reflexión de esos riesgos culturales, sistémicos, causados por la forma de vida en los países industrializados (en los no industrializados el cáncer de mama es significativamente menor).  Influenciadas por los trabajos de feministas como Simone de Beauvoir, se han dedicado a inventar argumentos en contra de la maternidad, cuando no a obviar sus beneficios, como en este ejemplo concreto.

La autora reitera una y otra vez la importancia de todo lo que tenga que ver con recursos económicos y hace desaparecer a la maternidad y la salud reproductiva (no se necesitan grandes recursos para ello) del debate. Por si acaso no ha quedado claro todavía en pleno siglo XXI, algunas lo volveremos a repetir: la maternidad no es una esclavitud, lo que es una esclavitud es este sistema que convierte a la crianza en algo aislado, sin redes de apoyo, difícil y complicado.

Algo muy rescatable del documento es mencionar a la “industria del cáncer de mama” y su funcionamiento:

 “El principal patrocinador del Mes de Conciencia del Cáncer de Mama, que se celebra anualmente, es el gigante multinacional de productos químicos AstraZeneca (antes, Zeneca12) que fabrica el antiestrógeno tamoxifeno, de amplio uso en el tratamiento del cáncer de mama. AstraZeneca produce asimismo una gama de fungicidas y herbicidas que incluyen el cancerígeno acetocloro; y una de sus plantas es manifiestamente la tercera fuente de contaminación cancerígena volátil de Estados Unidos (Batt y Gross, 1999). 

Sería muy positivo que la autora ampliara esa crítica hacia otros campos, como el negocio del antimaternalismo que beneficia al capitalismo actual, ya que este solo valora a las personas como mercancías y las madres son para él “poco productivas”, solamente interesantes como consumidoras. Una madre trabajadora siempre es problemática para el mundo empresarial, mucho más si decide tener varios hijos seguidos de sus sucesivos permisos maternales, y peor aún si pide una excedencia, una jornada partida… Yo no debo ser un caso aislado y a mí me han preguntado en una entrevista de trabajo si tenía pareja y si pensaba tener hijos. Una solución parcial para este tipo de situaciones podría ser que los permisos maternales y paternales se equipararan. Esta medida, sin embargo, podría conducir a que la discriminación en lugar de desaparecer se ampliara hacia el sector de hombres que pudieran ser considerados por el empresario o la empresaria como padres en potencia.

“Una perspectiva crítica y feminista exige tanto prestar atención a la experiencia de las mujeres como realizar un análisis político de esta experiencia, como componentes clave para trabajar hacia una transformación social.

Una pena que ese análisis político hacia una transformación social no haya tocado el tema fundamental de la sexualidad reproductiva de la mujer desde el punto de vista de la salud, tema tabú en la actualidad. Se trata de una ausencia verdaderamente llamativa y cargada de ideología, ya que quiere decir que el modelo reproductivo actual, tardío o inexistente, es incuestionable para la autora. Este modelo ha sido diferente en otras épocas y lugares, lo que quiere decir que puede volver a cambiarse o, al menos, se puede visibilizar y no darlo por hecho, para que cada cual pueda elegir.

ACTUALIZACIÓN  a 3 de julio de 2014: He encontrado el libro de la poeta feminista Audre Lorde “Los diarios del cáncer” (1980). Allí se puede leer en la pg. 64: “El cáncer no es sólo otra enfermedad degenerativa e inevitable del proceso de envejecimiento. Tiene causas inconfundibles e identificables, y éstas son básicamente la exposición a agentes químicos o físicos del medio ambiente”. Cita un libro de Samuel Epstein “The politics of cancer” como su fuente. Ni una palabra sobre las causas hormonales endógenas (que no vienen del exterior) de las que se habla en este post.

Cáncer de mama y maternidad “industrializada”

Según un estudio de la investigadora Valerie Beral, de cada 100 mujeres de un país industrializado (lo que algunos llaman “rico”) 6,3 mujeres tendrán cáncer de mama a la edad de 70 años. Sin embargo, de cada 100 mujeres de un país no industrializado (esos que llaman “pobres”) tan sólo 2,3 mujeres tendrán cáncer de mama con 70 años. ¿Cómo se explica esto? Según este estudio, la explicación reside sobre todo en las diferencias en los hábitos reproductivos y de amamantamiento. Estamos hablando de que si adoptáramos las costumbres de los de los países “en desarrollo”, según los análisis del equipo de esta investigadora, el cáncer podría reducirse en un 4,3% por cada año que una mujer amamanta y un 7% por cada nacimiento. ¡Toma ya! ¿Y esto por qué no se sabe? En realidad no sería adoptar nada nuevo, sino más bien una especie de regreso reactualizado a lo que conocieron nuestras bisabuelas y tatarabuelas.

Realmente es una rareza histórica y cultural lo que estamos viviendo ya que nunca antes las mujeres habían menstruado y ovulado tantas veces durante su vida. Estamos ante un verdadero “experimento” social y biológico de consecuencias insospechadas. Actualmente hay muchas mujeres reconectándose y reconciliándose con su ciclo menstrual, creo que dentro de ese camino no puede faltar esta información que toda mujer debería conocer.

La Organización Mundial de la Salud, aunque reconoce los factores reproductivos se centra mucho más en los otros factores y en la detección precoz. Aún así dice cosas como esta:

“La diferente incidencia del cáncer de mama en los países desarrollados y los países en desarrollo puede explicarse en parte por los efectos de la alimentación, unidos a la mayor edad del primer embarazo, el menor número de partos y el acortamiento de la lactancia (Peto, 2001). La creciente adopción de modos de vida occidentales en los países de ingresos bajos y medios es un determinante importante del incremento de la incidencia de cáncer de mama en esos países.” 

En este artículo, “Lactancia, arma de indígenas contra cáncer de mama” , se afirma que en la zona indígena de Chiapas (Méjico), de unas 10 mil pruebas practicadas en 2013, sólo cuatro resultaron positivas. ¿Sus secretos? Al menos uno de ellos es la lactancia materna, que allí es considerada como un valor cultural.

También se expresa muy claro el doctor Damián Gallego en esta entrevista:

-¿Cómo se puede prevenir el cáncer de mama?
–Teniendo hijos cuanto antes, aunque la sociedad vaya en contra. Hay un ligero aumento progresivo del cáncer de mama y el factor más implicado en ello es el descenso del número de hijos y, sobre todo, el retraso en la edad de tener el primer hijo. Se considera que una de cada ocho o nueve mujeres va a desarrollar cáncer de mama debido a este asunto si llega a los 78 años. También puede prevenirse con la lactancia o comiendo menos proteínas y menos grasas, el exceso de carnes incrementa algo el cáncer.
–¿Reporta entonces beneficios contra este tumor el hecho de tener hijos?
–Parece ser que con el embarazo hay una serie de cambios madurativos o funcionales en el conducto glandular que harían una prevención natural. Conforme se retrasa la edad de embarazo, la mujer está durante más años sin que estos cambios protectores se produzcan.
–¿Influyen los antecedentes familiares?
–Hay determinados genes que en las mujeres que tienen un cáncer de mama no funcionan bien, pero eso influye solo en el 8% de los casos. Cuando hay una causa genética no es porque el gen produzca el cáncer, sino porque hay en el cuerpo unos genes llamados supresores del tumor que no funcionan bien.”

Y así lo expresa Rafael Fábregas, consultor en ginecología oncológica y mastología:

“A pesar de que en España el número de casos es inferior al de otros países, como Estados Unidos, Bélgica o Alemania, éstos han ido aumentando desde el siglo XIX, época en la que el cáncer afectaba a un número menor de mujeres debido, en parte, a que éstas tenían un mayor número de embarazos y más tiempo de lactancia.” 

Según Emilio Alba, “miembro de la junta directiva del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM), el factor más importante es el reproductivo. “El cáncer ocurre en algún momento entre la primera regla y el primer embarazo y ese periodo ha aumentado mucho en nuestro país: A principios del siglo XX, la primera regla ocurría en torno a los 14 años y la primera gestación sobre los 18, mientras que ahora la edad de inicio de la menstruación se ha adelantado, probablemente debido a una alimentación más calórica, y la edad media de la maternidad está en los 32“.”


Cáncer de mama en el colectivo de lesbianas sin hijos

Las mujeres lesbianas tienen los mismos riesgos que las mujeres heterosexuales que no tienen hijos o los tienen tarde y no amamantan.  Como señala la Fundación Reflejos de Venezuela, uno de los riesgos es “No haber tenido embarazos. Como promedio, las lesbianas tenemos menos hijos antes de los 30 años o simplemente no los tenemos, lo que nos hace vulnerables desde la perspectiva hormonal.

Desconozco el estudio en el que se basa pero la escritora del blog “Avatares de una amazona” afirma que las lesbianas duplicamos las posibilidades de padecerlo en Europa: una de cada cuatro mujeres.” Sin embargo, ella es el ejemplo de que tener hijos no nos protege de forma absoluta de tener cancer ya que ella ha sufrido esta enfermedad y también es madre de familia numerosa.

http://www.medicalnewstoday.com/articles/235878.php
“Embarazo y lactancia – es probable que un porcentaje más alto de mujeres heterosexuales amamantará durante su vida, en comparación con las mujeres lesbianas. La lactancia materna se ha demostrado que reduce el riesgo de cáncer de mama. Liz Margolies menciona que las lesbianas tienen menos probabilidades de quedar embarazadas y tener hijos antes de los 30 años de edad (al parecer, el embarazo a término antes de los 30 años de edad reduce el riesgo de cáncer).”

Cáncer de mama y aborto provocado

Antes de 2007 se creía que la interrupción no natural de los cambios hormonales del embarazo por un aborto aumentaban el riesgo de padecer cáncer de mama. El embarazo tiene un efecto protector (antes de los 35 años) ya que reduce las posibilidades de cáncer gracias a la producción, durante los primeros meses de gestación,  de la hormona “gonadotropina coriónica humana” que estimula el tejido mamario y acelera la diferenciación de sus células, lo que las hace menos propensas a la malignizazión.  La hipótesis aceptada hasta el momento y corroborada por numerosos estudios sostiene que cuando un embarazo se interrumpe, ya sea de forma espontánea o provocada, su efecto protector no aparecía ya que no había tiempo suficiente para que esa diferenciación celular se produjera”. Ahora se sabe que no existe asociación alguna entre haber tenido un aborto y la incidencia de cáncer de mama. Si se desarrolla, será por otros factores.

Algunos grupos antilegalización del aborto (antiaborto creo somos todos, incluso las mujeres que abortan) incluyen el argumento del riesgo de cáncer de mama en sus webs. Esta información está desactualizada, según lo que he investigado, y es un ejemplo claro de cómo se intentan adaptar los estudios científicos a la ideología y, si esta no cuadra, se obvian y se sigue con la ideología. La verdad es la que es, nos guste o no, y dice mucho del clima fanático que se vive en ese ambiente. Todavía no he visto a ninguna web antiabortista rectificar esta información.

Mi postura frente al aborto es clara y se parece a la de Federica Montseny: no es una liberación para la mujer y es una decisión muy dura. Soy adversa a su práctica pero creo que en algunos casos no queda otra opción y tiene que ser legal para evitar más muertes y mutilaciones. Desde la legalidad es, como decía Trotsky, desde donde un sistema o sociedad más justa (sustituyendo la palabra socialismo que él usaba) debería eliminar las causas que llevan a las mujeres a abortar de forma masiva (37.135 de 1990 a los 112.000 en 2012), algo que hoy en día ni los antilegalización ni los que se quedan en la mera legalización parecen interesados en hacer.

ACTUALIZACIÓN Y MATIZACIÓN IMPORTANTE a día 4 de enero de 2014: Odile de “Mis recetas anticancer” acaba de publicar una noticia relativa a un meta-análisis que se ha realizado en China sobre aborto y cáncer de mama. En este país el estado obliga a las mujeres a abortar, dentro de la política del “hijo único”, ya que solamente los ricos pueden pagar las multas por segundo hijo. Las conclusiones son que sí aumenta el riesgo, en concreto, un aborto lo hace en un 44%, dos abortos en un 76% y tres abortos un 89%. Estos datos me parecen aún así sorprendentes porque en China se producen millones de abortos y sin embargo tienen la tasa más baja del mundo de cáncer de mama. En el estudio lo que sí que dejan claro es que el cáncer de mama no ha dejado de crecer desde que se adoptó la política del hijo único, lo que está en relación a todo lo expuesto en este artículo (nuliparidad, maternidad tardía, se amamanta menos, peor alimentación, adopción de hábitos de vida del Occidente industrializado…), aunque no necesariamente con el aborto. Habrá que leer el artículo y comprenderlo mejor. La primeras dos páginas del meta-análisis se puede consultar aquí, el resto es de pago, lo que nos limita el acceso a la información: http://link.springer.com/article/10.1007/s10552-013-0325-7

SEGUNDA ACTUALIZACIÓN a 3 de julio de 2014: He encontrado la web de Karen Malec con información relativa a la relación aborto/cáncer de mama: http://www.abortionbreastcancer.com

La realidad es la que es, le guste a nuestras ideas o no, y hay que ponerla sobre la mesa y discutir si es verdadera o falsa, o criticarla, pero nunca negarla porque simplemente no concuerda con nuestra ideología.

Cáncer de mama y lactancia

Antes de terminar con el cáncer de mama creo que el tema de la lactancia merece un apartado separado por sí mismo. La lactancia protege por la reducción de estrógenos, la diferenciación del epitelio mamario y más cosas… Creo que este estudio lo explica bastante bien:

“La lactancia materna es otro aspecto a investigar, en tanto que pruebas crecientes muestran que las mujeres que amamantan reducen el riesgo de desarrollar cáncer de mama21,22. Si bien es cierto que, a largo plazo, la protección ofrecida por la lactancia materna es mayor en las mujeres pre-menopáusicas23,24. Algunos de los aspectos que podrían explicar tales efectos protectores son la reducción de los estrógenos y la eliminación de líquidos a través de la mama, esto es, la excreción de agentes cancerígenos a través del tejido mamario durante el proceso de la lactancia materna25
Según datos de los últimos estudios realizados, el drástico incremento de los tumores de mama en los últimos años está estrechamente relacionado con la correspondiente disminución en la tasa de natalidad, así como de períodos más cortos de lactancia26. Los resultados obtenidos llegaron a evidenciar que el riesgo relativo de padecer cáncer de mama disminuyó en un 7,0% por cada nacimiento, al que se añade otra disminución del 4,3% por cada 12 meses de lactancia materna27.
A pesar de estos estudios, muchos investigadores siguen escépticos en cuanto a la protección que contra el cáncer de mama pueda proporcionar la lactancia materna28. Afirman que los datos obtenidos hasta ahora son insuficientes y, en muchos casos, llegan a ser contradictorios. Sin embargo, una tasa ligeramente inferior de cáncer de mama se ha observado en las mujeres que amamantan a sus hijos durante más de 12 meses29. Estos resultados parecen apuntar a una relación inversa entre la duración del período de la lactancia materna y el riesgo de cáncer de mama30. El tamaño de la disminución en el riesgo relativo de cáncer de mama asociado con la lactancia materna no difirió significativamente de las mujeres en los países desarrollados y en desarrollo, y no varió significativamente por la edad o el origen étnico31.”

Si estás embarazada o crees que vas a estarlo y quieres amamantar, un lugar donde ver a mamás amamantando y aprender de la experiencia directa son los grupos de apoyo a la lactancia. Si ya tienes problemas (dolor, mal agarre o crees que produces poca leche) no dudes en buscar ayuda de una asesora de lactancia, una matrona que sepa de lactancia o ir a una consultora ICBLC. Si vives en Madrid, en el Hospital 12 de Octubre hay un equipo profesional de pediatría especializado en lactancia.

Miomas uterinos y maternidad

¿Y qué decir de los miomas, esos tumores benignos y no cancerosos que crecen en el útero y el miometrio favorecidos por los estrógenos? Muchos sabemos que las perras desarrollan miomas por no tener cachorros. ¿Les pasa lo mismo a las mujeres? Pues en algunos casos también y el riesgo aumenta si tienes obesidad o fumas.

http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000914.htm
“Se desconoce la causa de los miomas en el útero. Sin embargo, el crecimiento de los miomas uterinos ha estado ligado a la hormona estrógeno. En tanto una mujer con miomas esté menstruando, éstos probablemente seguirán creciendo, por lo general de manera lenta.”

En Tratado de ginecología, escrito por José Botella Llusiá y José A. Clavero Núñez, leemos sobre el mioma uterino:

“Se ha dicho que esta es una enfermedad de solteras pero en realidad es una enfermedad de mujeres sin hijos. 
Dos son las causas que hacen que el mioma sea más frecuente en estériles. La primera, que una gran parte de las mujeres sin hijos no los tienen por ciclo anovulador (véase Capítulo 78), y este ciclo anovulador supone un cierto grado de hiperestronismo. El exceso de estrógenos siempre ha de estimular a un tumor que es estrogenodependiente, como lo es el mioma. 
La segunda causa es que, como diremos más adelante, la histogénesis del mioma tiene lugar a partir de unas células de reserva o genitoblastos existentes en todo útero joven. Estas células de reserva sirven fisiológicamente para que el útero crezca con la gestación (véase Capítulo 12). Si no hay gestaciones, estos elementos de reserva que se habían de emplear en el crecimiento gravídico del útero, se emplean patológicamente en forma de miomas. Por eso, mujeres solteras, aunque funcionalmente no sean estériles, tienen también mayor propensión al mioma, como sucede con las monjas.” 

Cáncer de ovario y maternidad

En España fallecen unas 1.900 mujeres al año por un cáncer de ovario. Si antes hemos mencionado el riesgo “ligeramente” mayor de cáncer de mama entre las mujeres que usan la píldora hormonal, en el cáncer de ovario sucede lo contrario, ya que el descanso al que se somete al ovario sí es positivo y protege del cáncer. ¿Y cuándo deja de ovular y menstruar la mujer de forma natural? Cuando nos quedamos embarazadas y amamantamos a nuestras crías. 

https://www.aecc.es/SOBREELCANCER/CANCERPORLOCALIZACION/CANCERDEOVARIO/Paginas/prevencion.aspx

Nuliparidad: en diversos estudios se ha observado que las mujeres que han tenido varios hijos (multíparas), tienen menos riesgo de desarrollar cáncer de ovario que las que no han tenido hijos (nulíparas).
La razón por la que se produce esto no es del todo conocida, aunque parece que tiene relación con el número de ovulaciones que se produce a lo largo de la vida de la mujer. En cada ovulación, al salir el óvulo del ovario se produce una pequeña cicatriz que tiene que repararse y que favorece el que se produzca una alteración celular. Las multíparas tienen menos cicatrices porque durante el embarazo no se producen ovulaciones.”

 http://www.evicancer.com/evicancer/index.php/el-cancer/tipos-de-cancer/176-cancer-de-ovario
“El cáncer de ovario es más común en pacientes nulíparas o que no han tenido hijos. Es un tumor que generalmente se diagnostica en estadios avanzados de la enfermedad, cuando el tumor es grande y produce síntomas compresivos en cavidad abdominal.
No hay un método de diagnostico precoz instaurado actualmente, una vez sospechado el diagnostico, o tras estudios de síntomas gastrointestinales, se puede evidenciar la masa que puede ser quística o solida en estudios imagenologicos como ecografía, tomografía y especialmente la ecografía transvaginal.
Factores de riesgo:
°No tener hijos”

No puedo dejar de recomendar el blog de Odile Fernández “Mis recetas anticáncer”, una mamá que amamantaba a su hijo en la época en la que le diagnosticaron cáncer de ovario. Toda una mamá superviviente e inspiradora.

Cáncer de cuello del útero y maternidad

Para terminar, tengo que decir que el único cáncer que presentan más a menudo las mujeres con hijos que las que no tienen hijos es el cáncer cérvico uterino. Rigoni Stern, el investigador que ya he mencionado, en 1848 ya comprobó que el principal responsable de la aparición del carcinoma del cuello uterino era la vida sexual. Se percató con sus investigaciones de que las monjas tenían muchos más casos de cáncer de mama y las mujeres casadas y prostitutas tenían más tasas de cáncer del cuello del útero. Otros estudios han cerciorado que el cáncer de cérvix es excepcional en las monjas y 5 veces más habitual en las prostitutas. El virus del papiloma, relacionado con este cáncer, se transmite por vía sexual. A pesar de que hay estudios que vinculan la maternidad con este cáncer cabría pensar que al ser producido por la presencia del virus del Papiloma Humano (VPH), que se adquiere en las relaciones sexuales, las madres lo tienen más a menudo simplemente por su vida sexual, no por el hecho de ser madres.

http://www.elmundo.es/salud/Snumeros/96/S214/S214utero.html
Desde hace décadas sexo y cáncer de cuello de útero han estado relacionados. Estudios realizados hace 25 años demostraron que este tipo de tumor era mucho más frecuente entre las prostitutas que en el resto de la población. La ciencia culpó por entonces a un virus de estos hallazgos, pero tan sólo recientemente se conocen su nombre y apellidos: el papilomavirus (HPV), un virus machista ya que, mientras se le acusa de ser el responsable del 95% de todos los cánceres de cérvix, resulta inofensivo para el hombre.”

http://www.facmed.unam.mx/sms/seam2k1/2007/sep_01_ponencia.html

“Recientemente se ha reflexionado acerca de la influencia de otras variables como cofactores en el desarrollo del cáncer cérvico uterino, como la paridad elevada y el uso prolongado de anticonceptivos orales.
La investigación realizada por Muñoz, et al12 que comparte datos de ocho casos de estudio y testigos sobre cáncer cérvico uterino y dos de cáncer in situ, en cuatro continentes, sugiere que las mujeres con tres o cuatro embarazos a término presentaban 2,6 veces más alto de desarrollar cáncer que aquellas mujeres nulíparas; en tanto que las mujeres con siete partos o más tenían 3,8 veces mayor riesgo.
Otros estudios reafirman esta relación entre alta paridad y cáncer cérvico uterino13,14, aún no se han determinado las razones fisiológicas de esta relación; sin embargo, se ha considerado que los cambios hormonales relacionados con el embarazo y los traumatismos cervicales en el momento del parto pudiesen tener alguna función”.

Conclusiones

Yo me quedé embarazada y parí con 31 años. Sabía que la regla se iría durante el embarazo, de hecho es la primera señal de embarazo que todas conocemos. Lo que no sabía es que la menstruación no volvería a visitarme hasta un año después del parto, como resultado de la lactancia.

Tener hijos joven y amamantar no son beneficios y “protegen” de nada, son para lo que nuestro cuerpo está preparado, lo normal. Nuestro organismo no está preparado para soportar la bomba hormonal estrogénica y de ciclos menstruales ininterrumpidos a la que le estamos sometiendo. Por tanto, no tener hijos cuando somos jóvenes y no amamantar son un riesgo para nuestra salud. Nosotras somos libres para entender esos riesgos y asumirlos, al igual que a veces fumamos o bebemos alcohol o no hacemos deporte. Pero es eso, una decisión personal que cada mujer debe asumir con acceso a toda la información disponible. De ningún modo sería ético tener hijos para prevenir el cáncer pero sí es injusto que haya mujeres que sí quieren tener hijos y los tengan que posponer por el sistema económico, social y laboral. Otros factores importantes responsables de los altos niveles de estrógenos que tenemos, más interesante aún para las mujeres que no quieren tener hijos, son el nivel de esfuerzo físico o gasto energético y el consumo calórico y de grasas. Hacer deporte y comer bien (ni mucho ni poco) puede hacer que los niveles de estrógeno bajen. Esta es una de las razones por las que las niñas que hacen deporte tienen menarquías tardías, como las niñas de las sociedades de cazadores-recolectores o preindustriales. Nutrición, esfuerzo físico y reproducción van unidos en un cocktail biocultural que debemos conocer (más información en el libro “Cuerpos antiguos, vidas modernas: cómo la evolución ha dado forma a la Salud de la Mujer”).

También es necesaria una reflexión importante sobre este silencio sobre las causas hormonales causantes de, no lo olvidemos, miles de muertes de mujeres al año. Porque de esas seis mil muertes anuales de mujeres un gran porcentaje sería evitable si viviéramos, además de una sexualidad sana,  una fertilidad sana. Se trata de un verdadero feminicidio.

No se trata de entrar en valores ni religiosos ni éticos ni personales. Cada una tendremos las ideas que tengamos. Habrá mujeres que elijan no tener hijos y ordenarse como monjas, otras preferirán no tenerlos porque priorizan su vida profesional o empresarial, otras les gustaría tenerlos con una pareja y no la encuentran, otras se podrían inseminar pero tienen un trabajo precario y no tienen apoyo familiar, otras no se quieren inseminar porque prefieren buscar a un hombre, aunque sea un amante ocasional, para hacerlo, otras tienen pareja pero cuando por fin se deciden a tener hijos se dan cuenta de que son muy poco fértiles, otras quisieron amamantar pero no tuvieron apoyo ni nadie que les enseñara a hacerlo sin dolor… Cada una tenemos nuestra historia y es respetable. Pero hay que mirar a vista de pájaro para ver el conjunto y las consecuencias globales hacia todo el colectivo de mujeres y de hombres que está teniendo la ideología capitalista antimaternalista y antipaternalista actual. Ser madre o no, amamantar o no, ser padre o no, no nos hace necesariamente ni mejor persona ni un ser superior.

Si en el pasado el sistema capitalista y político estatal promovía los nacimientos era porque necesitaban mano de obra y súbditos. Después, el sistema entró en otra fase en la que promovió la no maternidad/paternidad en los países occidentales y fomentó la importación de mano de obra en edad laboral (para el capitalismo ante todo somos objetos a utilizar, no humanos) de otros países para sus proyectos más atroces y explotadores (invernaderos, carreteras, burbuja inmobiliaria, infraestructuras faraónicas…), proyectos que ni siquiera pueden pagar y que nos han dejado con esa famosa “deuda odiosa”. También usó esa mano de obra para el mundo de los cuidados, que deberían ser prioritarios en una sociedad basada en el amor y el apoyo mutuo que muchos queremos construir.

Ahora, debido a la falta de nacimientos tan acusada, el sistema, en algunos países, se está replanteando volver a otras posturas natalistas (Putin en Rusia, por ejemplo) o mantenerse en una actitud demográfica suicida. Es posible que en nuestro país se camine hacie una prohibición de la maternidad haciéndola casi imposible y a la vez también a una paradójica prohibición de la no maternidad, algo parecido a la situación que describía Trotsky de la Rusia estalinista, es decir, represión y más represión, hasta que el sujeto se vuelva completamente loco recibiendo señales y adoctrinamientos contradictorios a nivel económico, ético y laboral.

No sabemos qué camino se tomará en nuestro país u en otros, según los designios de “los de arriba”. Lo que sí que sabemos es que las mujeres y los hombres a nivel mundial, de toda edad, color de piel u orientación sexual, no tenemos por qué ser títeres en manos de otros, tenemos que tomar nuestras propias decisiones, que coincidirán o no con lo que el poder espera de nosotros. Al menos lo habremos elegido con toda la información disponible, con libertad y responsabilidad.

Desde aquí todo mi ánimo, apoyo y energías positivas a todas las personas (la gran parte mujeres pero también hay hombres con esta enfermedad) que están atravesando el duro trance del cáncer de mama y sus tratamientos. Seguro que entre todos conseguimos que se reduzca esta enfermedad en la generación de nuestras hijas y nietas.

Espero haber tratado el tema con el respeto y la sensibilidad necesarias. Desde luego lo he intentado y si no ha sido así, agradeceré cualquier tipo de crítica o comentario, ya sea desde el punto de vista ideológico o científico. ¡Qué este año sea un año repleto de amor y lucha!

Nota: espero sacar tiempo para investigar en un próximo artículo los factores ambientales del cáncer de mama.

Actualización 20/02/2015: En 2009 murieron 8 mujeres durante el parto y 2 en el puerperio. El cáncer de mama mata a unas 6.000 mujeres cada año.

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