Que se escuchen otras voces: el trabajo no supone una liberación, la maternidad es parte de la salud sexual…

A veces releo un libro y veo una pequeño texto que me gustaría compartir. Esta es de “Revolución en punto cero” de Silvia Federici y, aunque adolece de falta de visión integradora respecto a los hombres, creo que es interesante su lectura, sobre todo después del monográfico en papel de El País Semanal dedicado a “las mujeres” lleno de publicidad de perfumes caros y de esa organización emancipadora de la mujer llamada “El Corte Inglés”, entrevistas a Emma Bonino, Melinda Gates, Christine Lagarde, empresarias y, como no, esas nuevas generaciones del feminismo (supuestamente más subversivas y rompedoras, al menos a nivel estético) que repiten de forma machacona los mensajes y las consignas de las ONU y el Banco Mundial:

Pg. 98: “El movimiento de mujeres debe darse cuenta de que el trabajo no supone una liberación. El trabajo dentro de un sistema capitalista es explotación y no hay placer, orgullo o creatividad alguna en ser explotada. Incluso el concepto de “carrera profesional” es una ilusión en lo que respecta a la realización personal. Lo que pocas veces se reconoce es que la mayor parte de los empleos que se desarrollan mediante una carrera profesional requieren que se ejerza poder sobre otras personas, a menudo sobre otras mujeres y que esto depende de las divisiones entre nosotras. Intentamos escapar del encasillamiento en los guetos obreros y oficionistas para poder disponer de más tiempo para nosotras y estar más satisfechas, solo para descubrir que el precio que pagamos por progresar es la distancia que se interpone entre nosotras y otras mujeres. Con todo, no hay disciplina que impuesta a otros no nos impongamos a nosotras mismas, lo que significa que el mismo hecho de llevar a cabo estos trabajos mina nuestras propias luchas”.

Leo con curiosidad uno de los artículos en La Marea de una de las jóvenes feministas citadas por El País con un título que me interesa: “Los retos de la salud sexual”. Antes de leerlo, me pregunto, ¿hablará en algún momento de maternidad, parto y lactancia como parte de la salud sexual de las mujeres? Efectivamente, la salud sexual de nuevo es limitada, previas citas de diversos organismos internacionales, al uso de anticonceptivos, lo que equivale a hablar solamente de una parte del asunto. Es más, a nivel global incluso el Club de Roma en su último informe reconoce que el desarrollo industrial y urbano que se lleva a cabo a pasos agigantados en el mundo es el “anticonceptivo” más importante y efectivo actualmente, ya que tener hijos resulta en sí mismo algo caro y complicado en los nuevos contextos vitales, laborales y existenciales. Por esta razón, se pronostica que a partir de 2040 la población mundial comenzará a decrecer. En cualquier caso, considero que el autoconocimiento del cuerpo y la posibilidad de usar las diferentes formas de anticoncepción son algo importante y necesario, siempre que se entienda también el contexto biocultural y político en el que se utilizan y promocionan.

La salud sexual es un tema muy amplio pero de nuevo, una vez más, no hay en el artículo ni una palabra sobre los riesgos para la salud de las mujeres de la maternidad tardía, la nuliparidad y la ausencia de lactancia, para poder tomar decisiones informadas, libres y éticas. ¿Por qué? Porque este sistema reprime en los países industrializados la maternidad durante los años más “productivos” y, años más tarde, la promueve en su versión desesperada, tecnocrática, mercantilizada, consumista, hipermedicalizada, hiperplanificada, congelada, desvinculada, fragmentada y, por último, desconectada de toda excitación sexual y pasión erótica en el acto de concebir vida humana.

Nun’s plight (la difícil situación de las monjas)

Roger Short

Hoy presento un video que plantea la relación problemática entre castidad maternal y cáncer en el que también participa el biólogo y experto en reproducción humana Roger Short. Este tema está más desarrollado en mi artículo sobre los riesgos de no ser una madre joven, y también de forma muy sucinta en “¿Menstruar mola? ¿Menstruar es un atraso? Una respuesta corta posible”. Lo que me ha llamado la atención de este video es la solución que propone: como las monjas no quieren ni pueden tener hijos deberían tomar la píldora como “medicamento” protector contra el cáncer. Se olvida el video de que esto es cierto en cuanto al cáncer de ovario y endometrio, pero en el caso del cáncer de mama, incluso hay estudios que dicen que aumenta el riesgo. En realidad hablamos de “protección” pero lo que deberíamos decir es que menstruar en exceso aumenta las papeletas de sufrir estas enfermedades, ya que nuestro cuerpo no está diseñado para tener tantísimos ciclos menstruales y tener un único hijo muchísimos años después de la primera regla (por ejemplo, mi primera regla fue a los 14 años y he tenido un hijo a los 31). Y esto también está relacionado con la menarquía, que se ha adelantado en los países industrializados y todavía se están investigando las causas: factores nutricionales, aumento temprano del índice de masa corporal que activa la menstruación en la pubertad o factores ambientales como los fitoestrógenos.

¿Estamos ante una nueva campaña de promoción de los anticonceptivos hormonales? Lo cierto es que el problema es real y muy poco conocido por las mujeres, que piensan que menstruar y ovular indefinidamente o tener un hijo de forma muy tardía es una opción más sin consecuencias para la salud. Nos queda mucho por reflexionar todavía sobre estos asuntos que plantean grandes cuestiones personales, existenciales, filosóficas, demográficas y biopolíticas.

http://www.abc.net.au/catalyst/stories/3494001.htm?site=melbourne

El artículo científico publicado en The Lancet por Roger Short y Kara Britt, “La díficil situación de las monjas: los peligros de la nuliparidad” se puede consultar aquí (consulta gratuita si te das de alta como usuario de la revista). 

Peter Scott

En esta entrevista, Roger Short también dice cosas interesantes. Por un lado cuenta que tuvo 4 hijos con su primera mujer, 4 accidentes, según él, porque en esa época no existía la píldora anticonceptiva. Y después habla de un momento que le cambió la vida, un encuentro con Peter Scott, fundador de WWF (World Wildlife Fund), que le dijo (minuto 18.50): “¿Sabes? Cuando creamos el WWF su objetivo era salvar especies en peligro de extinción. Ahora estoy al final de mi carrera y fallamos completamente. No hemos salvado ni una sola especie en extinción. Y si pusiéramos todo el dinero que hemos recolectado en condones habríamos hecho algún bien“. Y Roger Short recuerda haber pensado: “¡Vaya pensamiento! ¡Tiene razón! ¿Qué hago aquí malgastando mi tiempo en una Escuela de Veterinaria cuando tendría que estar liderando un grupo de investigación en reproducción humana y ver si podemos conseguir crear anticonceptivos que funcionen y sean accesibles para todo el mundo porque el crecimiento de la población mundial es el problema trascendental de nuestro tiempo“. Los fundadores de WWF están vinculados al elitista Club Bilderberg y a escándalos como el del Proyecto Lock. Aquí son famosos por haber tenido al Rey, famoso amante de los animales, como presidente de honor durante años y por ser los impulsores de “La hora del planeta”, una acción revolucionaria y subversiva en extremo que puede cambiar sin duda el rumbo de la civilización: apagar la luz durante una hora determinada el último sábado de cada marzo.

Logo diseñado por Scott

En 1976 Short afirmó lo siguiente: “las mujeres puede que estén fisiológicamente mal adaptadas a pasar gran parte de sus vidas reproductivas teniendo una sucesión interminable de ciclos menstruales”. Y en 1984 dijo: “Un número excesivo de ciclos menstruales es un desorden iatrogénico de las comunidades que practican alguna forma de anticoncepción”. Estas dos afirmaciones me parecen claves, sin embargo, ¿por qué alaba tanto la “iatrogénica” píldora anticonceptiva entonces? ¿Porque quizás volver al patrón de fertilidad natural, dando por hecho que muchas personas quisieran, aumentaría el problema de la supuesta sobrepoblación mundial al no existir una elevada mortalidad infantil que lo compense? ¿Porque los otros métodos anticonceptivos no suprimen ni la ovulación ni la menstruación? Hoy afirma, como en el minuto 11.30 del siguiente video, que las mujeres necesitan “libertad de la tiranía de fertilidad no voluntaria” y que la píldora anticonceptiva debería ser suministrada, voluntariamente, claro, a través de los organismos internacionales. ¡Dice que habría que convencerles! ¿Pero no estaban ya convencidos? ¿Y eso no es iatrogénico?

Bueno, y al final va a resultar que las mujeres de los paises menos industrializados que tienen hijos son las culpables del cambio climático y las que tienen que tomar la píldora. ¡Han hecho hasta una camiseta que pone “Para el cambio climático, toma la píldora” (ver minuto 6.35). No, claro, la industria, el estado, la banca no tienen nada que ver. Un niño de un poblado de Mali con fertilidad natural no llega a contaminar en toda su vida lo que cualquier profesor de Oxford contamina en una hora.

 
Population Growth in Tomorrow’s World from Alfred Zerfas on Vimeo.

Y si partimos de que es cierta la sobrepoblación mundial actual… ¿Una de las causas no será la casi desaparición de la lactancia materna a nivel global y su impacto en la fertilidad de la mujer? ¿Es esta una de las razones principales por las que las organizaciones mundiales se interesan tanto por la lactancia? ¿No deberíamos aprender del pasado, en el que no había sobrepoblacion, en lugar de solucionarlo con hormonas sintéticas que también tienen sus riesgos y son invasivas con el cuerpo de la mujer? Por supuesto, reflexionar sobre estas cuestiones no tendría que ser tarea de científicos, tecnócratas, aristócratas, ong’s imperialistas o los organismos internacionales controlados por el poder sino de la gente común que debe tener toda la información para decidir sobre su vida sin presiones. En resumen, buen análisis de la cuestión evolutiva, pero pobres soluciones: ideológicas, clasistas, machistas y sobre todo estatalistas.