Te fuiste del Facebook

Te fuiste del Facebook

y ahora me pregunto dónde estás

o qué estás haciendo en este momento,

si quizás estás mirando un atardecer real,

conversando en la calle

o dando la teta.

Quitaste las cookies de tu blog

y tampoco tomas estadísticas.

Ahora me pregunto dónde estás,

si hay forma de seguirte

o si desde tu eremitismo digital

nos has olvidado.

Tiraste el móvil por la ventana

y te vi saltar de gozo.

Ahora me pregunto

cómo eres capaz de quedar con tus amigos,

si es que todavía te queda alguno.

Me pregunto por qué no te importa

si te leen o no,

y por qué te has convertido

en profeta del ascetismo cibernético.

Te fuiste del Facebook

y tengo que decirte algo.

No te asustes,

pero la rara, la loca y la inadaptada eres tú.