Manuela Malasaña Oñoro, una mujer del pueblo

Leonardo Alenza, “La muerte de Daoíz en el Parque de Artillería de Monteleón” (óleo sobre lienzo, 1835)

 Manuela Malasaña, bordadora madrileña, fue asesinada el día del levantamiento popular del 2 de mayo de 1808 contra la invasión militar francesa cuando tenía 15-17 años. 

Existen varias versiones sobre su muerte, todas míticas, ya que jamás podremos saber qué ocurrió en realidad. Aún así, estas versiones pueden ser analizadas a nivel simbólico, ya que muestran una determinada visión de la mujer popular muy diferente de la actual
 
– Fue herida de muerte mientras luchaba frente al ejército napoleónico junto a su padre Y SU MADRE, María Oñoro.

 
– Se defendió de unos soldados que la querían violar con su herramienta de trabajo como costurera, las tijeras, y fue ejecutada. Los soldados, por supuesto, eran personajes adoctrinados y sumisos a su vez al poder del Estado, en este caso el imperialista francés.

 
– Volviendo del trabajo unos soldados la encontraron y la acusaron de portar armas (tijeras) y fue ejecutada sin más. Parece extraño, sin embargo, que un día como ese de levantamiento popular las mujeres hubieran ido a trabajar como cualquier otro día. Esta es la versión en la que Manuela es más pasiva, aún así sus verdugos la consideraron ser humano autónomo capaz de luchar y agredir, lo que dice mucho sobre la visión que se tenía en la época sobre las mujeres “de armas tomar”. Hoy en día, la situación más bien es la contraria. Somos víctimas siempre.

 

En este pequeño fragmento de la lista de víctimas podemos ver solamente un nombre femenino, el de Manuela. Obviamente, las mujeres no ocuparon los puestos de más riesgo en la batalla, ya que en los sistemas patriarcales los hombres y las mujeres tienen roles diferentes. Esto también implica que las mujeres perdamos a nuestros hijos, hermanos, padres y compañeros en los conflictos violentos pero preservemos en mayor medida nuestras vidas, a pesar de que podamos sufrir un mayor número de violaciones u otro tipo de agresiones no siempre mortales. Por estos motivos en ocasiones es inútil comparar de forma cuantitativa los diferentes tipos de violencia porque la forma de ejercerla y padecerla es cualitativamente diferente.

Documentación:
http://www.elmundo.es/ladh/numero83/miheroe.html
http://madridafondo.blogspot.com.es/2011/02/manuel-malasana-la-heroina-de-1808.html
https://sites.google.com/site/iesmalasana/centro/m-malasana
http://leyendasyfabulas.com/manuela-malasana-onoro-heroina-del-2-de-mayo/ 
http://mismentirasfavoritasdiego.blogspot.com.es/2014/05/manuela-malasana-murio-luchando-junto.html


Apego al Estado: la visión de Sun Yat-sen

Rescato este texto de Sun Yat-sen como ejemplo de cómo desde la estrategia política se puede promover la “ampliación”* de las relaciones de apego dentro de la propia familia hacia el vínculo con el Estado por medio del nacionalismo. Se debe ser leal al Estado, se debe estar unido al Estado, sacrificarse por su defensa tal y como se haría con la propia familia o clan. Pero, ¿qué es el Estado sino el poder de las elites? ¿Por qué debería el pueblo apegarse a sus intereses? Sun Yat-sen apela al miedo, a la tragedia, a la destrucción de la raza… Finalmente, el Estado se convirtió en un pseudopadre y una pseudomadre. Al hacerlo, desfiguró y destruyó también lo que entendemos por paternidad y maternidad.

El artículo original se puede leer aquí.

LOS PRINCIPIOS DEL PUEBLO (SAN MIN)
EL PRINCIPIO DEL NACIONALISMO

Primera Conferencia: “¿Qué es el principio de nacionalismo? Podría decir en forma resumida que el principio de nacionalismo es equivalente a la “doctrina del estado”. El pueblo chino demostró una gran lealtad hacia la familia y el clan, con el resultado de que en China ha habido unidad familiar y de clan pero no un nacionalismo real. Los observadores extranjeros dicen que son como arena dispersa simplemente porque ha demostrado lealtad a la familia y el clan pero no a la nación. No ha habido nacionalismo. La familia y el clan han sido poderosas fuerzas unificadas una y otra vez, los chinos se han sacrificado a si mismos, a sus familias, a su vida en defensa de su clan; pero para la nación no ha habido una instancia de sacrificio del espíritu supremo. La unidad del pueblo chino se ha detenido en el clan y no se extendió a la nación”.

(…)

¿Cuál es la posición de nuestra nación en el mundo? En comparación con otras naciones tenemos una gran población y una cultura antigua, de cuatro mil años de edad. Algo como para adelantarnos en la línea a otras naciones de Europa y América. Pero el pueblo chino sólo tiene grupos familiares y clanes, no hay un espíritu nacional. Consecuentemente, a pesar de los cuatrocientos millones de personas reunidas en China, de hecho no somos más que arena dispersa. Somos el estado más pobre y más débil del mundo, ocupando la posición más baja en cuestiones internacionales; el resto de la humanidad tiene el cuchillo que corta y el plato servido, mientras nosotros somos el pescado y la carne. Ahora, nuestra posición es extremadamente peligrosa, si no promovemos sinceramente el nacionalismo, o los cuatrocientos millones nos unimos en una nación fuerte, seremos el rostro de la tragedia – la pérdida de nuestro país y la destrucción de nuestra raza. Para evitar este peligro debemos adoptar el nacionalismo y emplear el espíritu nacional para salvar al país.

*ACTUALIZACIÓN 3/1/2016:

Creo que más que una ampliación se trata de una progresiva sustitución. Esto ya lo persiguió Licurgo en Esparta: http://www.lacasitadealgodonales.com/blog/?p=2028